Aunque en los
últimos años hemos tenido vasto acceso a interpretaciones y distorsiones históricas
del reinado de los Valois (Reign, The Serpent Queen) y los enredos del Rey Sol (Versalles, nos ha
quedado un amplio trecho sin explorar: el inicio de los Borbones en el trono
galo.Dangerous Friendship (Amitie
dangereuse) viene a llenar ese vacío con un retrato de la reina Ana de
Austria que se distancia de la imagen que Dumas nos ofreciese en Los Tres
Mosqueteros.
Ana de Austria (Vicky Krieps) y D'Artagnan (francois Clive)
De Los Valois
a Los Borbones
Comencemos con un
poco de historia. A pesar de su fecundidad, Catalina de Médicis no pudo
mantener la estirpe de los Valois. Hoy sus descendientes vienen de la línea
femenina, los varones que paría Madame Serpente no dejaron hijos
para reinar. El trono pasó a manos de los Borbones gracias a Enrique de Navarra,
yerno de Catalina ,quien decidió que era mejor ser católico que protestante sin
reino.
Enrique, consiente
de la necesidad de un heredero, se divorció de la casquivana reina Margot y buscó
una esposa fértil. Así llegó a Francia y a su cama otra Medici, María, una
gordita que Rubens inmortalizó en sus cuadros y que dio hijos a su adúltero
esposo , entre ellos dos varones, Luis XIII y Gastón, Duque de Orleans. Un día,
un protestante, que no perdonaba la apostasía del rey, acuchilló a
Enrique fatalmente.
Llegada a Francia de Maria Dei Medici (Rubens)
María se
convirtió en regente de Francia. Puesto que desempeñó ayudada por su favorito,
el noble florentino Concino Concini, muy odiado por la nobleza gala. Aunque María
no dejaba a su hijo reinar, si quería que continuase la dinastía borbónica. En
1615, concertó un matrimonio entre Luis y Ana María Mauricia de Austria, hija
de Felipe III de España.
Los novios, que solo contaban 14 años de edad, eran medio
parientes siendo ambos descendientes de Juana la Loca. A pesar de eso, no se
conocían.Los historiadores debaten si
hubo consumación o no. En la serie optan por creer que si la hubo y años más
tarde, Ana les describirá a sus damas lo brutal que fue su primer coito.
Dos niños inocentes en el talamo nupcial
Para Luis esa
noche fue igualmente desagradable, tanto que se alejó del tálamo conyugal por
cuatro años. Su máxima preocupación, nos cuenta la serie, es sacudirse el yugo
de la madre, para eso cuenta con su favorito Charles de Luynes que organiza el
asesinato de Concini y el exilio de la reina regente al Castillo de Blois.
Luis recibe una buena noticia. Se libró de su madre
En recompensa,
Luis cubre a Charles de honores y este decide que es momento de tomar estado. Se
va a Bretaña, al castillo de los Rohan, una familia de vetusto linaje, pero
poca fortuna. El Duque se muestra reacio
a entregar a su hija a un advenedizo, por muy favorito del rey que sea.
María es chica
moderna (léase siglo XXI). Está dándose un chapuzón cuando viene una criada a avisarle
que Luynes quiere casarse con ella. Se presenta semi desnuda, chorreando agua,
en el establo donde su padre y su futuro hablan de negocios. María exige a su
padre que le permita casarse con este hombre importante. La chica es ambiciosa.
Me voy a la Corte! Que rico!
Maria vs Las
Españolas
Ya en la corte,
la flamante Madame de Luynes conquista al rey quien la nombra superintendente
de los asuntos domésticos y finanzas de su mujer, algo que escandaliza a la
reina adolescente ya que su marido no la ha consultado. En estos cuatro años de
soledad conyugal, Ana se ha rodeado de sus damas españolas que son capitaneadas
por la Condesa de Torres, que ejerce como figura materna de su joven soberana.
Ana rodeada de su camarilla española
Inés de Torres es
muy clara con María, no recibirá ordenes de “una nenita”. Ana es más dura, le ordena a su nueva superintendenta que la
sirva, pero no le dirija la palabra. Sin embargo, María es tan alegre y
ocurrente que pronto está gozando de la simpatía de su ama. Cuando las
españolas se burlan de María al caerse esta de un caballo, el rey repara la
ofensa enviando a las damas de regreso a España.
Esta medida
destroza a su esposa. Ahí María se da cuenta de lo sola y postergada que está
su reina quien siente que su marido no la quiere ni respeta. Los De Luynes se
ponen en campaña para que el rey regrese al lecho nupcial. Tarea difícil puesto
que Luis confía a su privado que Ana provoca su impotencia con su frialdad e
indiferencia.
Ana extraña a sus damas
A su vez , la
reina les relata a sus damas (María entre ellas) la ordalía que fue su
desfloración. Entremedio, Madame de Luynes intenta seducir al rey perdiendo la confianza
de este, pero María ha comprendido, que debido al mal ejemplo del padre, Luis teme
y desconfía de las mujeres.
Las damas le dan
una lección del Kama Sutra a su reina. Luis, por su lado, ve pornografía en la
vida real. Su medio hermana (hija de Gabriela d’Estrees) lo invita a ser testigo
de su noche de bodas. A pesar del espectáculo , el rey se queda dormido. Cuando
lo despiertan se va a su cama, pero Ana muy aleccionada, va en camisón
transparente a despertar a Luis.
Un camisón transparente para seducir a un rey
La Caída de
Ana y La Caída de María
De ahí en
adelante, la pareja real lleva un matrimonio normal. La reina queda encinta. El
agradecido soberano le regala a Luynes una mansión y le concede el título de duque.
La nueva duquesa no está contenta. Llena de envidia, recrimina a su marido por
no recibir ella reconocimiento. No se percata que Luis apenas la tolera.
Maria ambiciona mas que lo que tiene con su esposo.
Para agravar las
cosas, la atolondrada Marie lleva a Ana a patinar por el palacio. La reina cae
y pierde el bebé. Luis recibe la noticia cuando está en campaña en contra de
los hugonotes de Languedoc. Se enfurece , determina que María es una criminal,
le quita su puesto en la corte y la exilia al castillo de su padre. Luynes no
puede abogar por su mujer, puesto que es un cobarde como lo ha descrito María.
Hasta el rey lo nota y cuando el duque muere de escarlatina, Luis solo dice: “No
ha ganado ni una batalla”.
En Bretaña, la
ahora Duquesa viuda de Luynes se aburre como ostra, así que recibe encantada la
visita de su amiga, la Princesa de Conti. Las noticias de la corte son
lúgubres. Ana se ha convertido en una prisionera, su posición de reina carece
de poder al ser postergada por la Reina Madre y su eminencia gris El Cardenal Richelieu,
que intrigan en contra de ella. Luis no perdona a su mujer quien es obligada llevar luto eterno por su bebé muerto.
Ana necesita de aliados. A María se le ocurre una idea loca.
La Reina Madre no quiere a su nuera
Antes de enviudar,
ya coqueteaba con Carlos de Lorena, Duque de Chevreuse, hermano de la Princesa
de Conti. Si se casa con él, pasa a ser esposa de un hombre muy importante. La
madre de Carlos es una Guisa, por lo tanto Chevreuse es primo del rey de
Inglaterra (recordemos que María de Guisa era abuela de Jacobo Estuardo). El
Rey Luis no podrá oponerse al regreso de la nueva duquesa a su corte.
Luis trata a Maria con desprecio
La Princesa de
Conti intenta convencer a Chevreuse de casarse con María, pero él no quiere
importunar al rey. Conti lo acusa de cobarde y se van a las manos, pero ella le
gana (como ganamos las hermanas) con golpes y jalones de cabello.
Chevreuse acepta
entrevistarse con María, ella lo seduce, pero le hace, a último minuto, huelga
de piernas cruzadas. Solo podrá poseerla cuando estén casados. Chevreuse se
casa con ella y la trae a la corte. El rey es franco, no la soporta y, por
consejo de Richelieu, acaba con el puesto de superintendenta. La nueva Duquesa
de Chevreuse solo será una dama de honor más.
Richelieu es enemigo de Ana y de la Duquesa de Chevreuse
Entra Lord
Holland
María sigue
intentando reconciliar a la pareja real, pero sus esfuerzos acaban siempre en
desastres. Su matrimonio tampoco va bien. A Chevreuse lo han puesto a cargo de
una boda de la realeza, el enlace entre Enriqueta, hermana de Luis, con el
futuro Carlos I de Inglaterra. Para decidir el contrato matrimonial, ha llegado
a la corte francesa y a la vida de María, el Conde de Holland.
Lord Hollaand, mujeriego profesional seduce a Maria y a la criada (!!!)
Lord Holland,
mujeriego, corrupto y oportunista― como corresponde al bisnieto de Richard
Rich― será la desgracia de María de Rohan La secundará en desastrosas empresas
como lo del Duque de Buckingham, más tarde utilizado por Dumas en sus Tres
Mosqueteros, pero también la traicionará hasta con la propia criada de la duquesa.
Eso no le importa mucho a María, ya que encontrará otros hombres para sus
intrigas y absurda venganza en contra del rey.
La serie es muy entretenida,
aunque aparte de la reina Ana, no hay personajes muy queribles. Las
protagonistas son bonitas y simpáticas. La franco canadiense Kelly Depault consigue
darle un toque de inocencia juvenil a su osada y alocada María. Stephanie Gil,
a quien ante viese como Lucia en Fátima, ha creado todo un personaje con
una Ana de Austria muy diferente , pero muy creíble, a las encarnadas, a lo
largo de la historia, por Dame Angela Lansbury, Geraldine Chaplin, Carmen
Maura, Catherine Deneuve y ahora Vicky Krieps.
Respecto al
factor histórico, hay algunos errores cronológicos. Por ejemplo, la serie
describe un solo embarazo de Ana que acaba debido a una caída. Aunque esto
sucedió, la caída tuvo lugar durante el segundo embarazo de la reina.
Entre 1619 y
1628, Ana quedó en estado cuatro veces sin que ninguno de esos embarazos
llegase a su término. De ahí que Louis XIII se abstuviese de visitar su cama
por años. En 1637, estando la reina al borde de los cuarenta años, hubo un
encuentro fortuito que dio al mundo a Luis XIV. Los soberanos probaron suerte
otra vez y en 1638 nacía “Monsieur”.
No hay otras
licencias graves. El Duque de Luynes nunca fue acusado de cobardía. Las damas
españolas no fueron exiliadas de Francia por haberse burlado de María de Rohan.
La Condesa de Torres fue despedida por malversación de fondos y otras
tramposerías cometidas con ayuda del embajador español.
Hay sin embargo,
un punto que me apena e irrita. La serie no nos cuenta que María de Rohan fue
madre cinco veces. Con Luynes procreό dos hijas, una que murió en la infancia, otra que permaneció soltera aunque no solita.
Fue amante del Cardenal de Retz.En
1620, asistida por la reina, María dio a luz al heredero de la Casa de Luynes.
Carlos Luis heredó el título del padre y los blasones de su madre al casarse
con Ana de Rohan-Chabot, su tía.
La verdadera Duquesa de Chevreuse
A pesar de que el ducado todavía existe, la
importante de la familia fue Juana Bautista, nieta de María e hija de Carlos
Luis. Esta damita salió de cascos ligeros como su abue y sedujo a Carlos de
Saboya de quien tendría descendencia y de quien descienden hoy los Reyes
Felipes de España y Bélgica.
Con el Duque de
Chevreuse, María tuvo otras dos hijas. Ambas tomaron el velo y acabaron de abadesas.
Con esa estirpe tan abigarrada que salió del útero de la duquesa, ¿para
qué excluirla de este relato que es su biografía? Pues es casi la única injerencia
woke de la serie. Una mujer fascinante no puede asociarse con la maternidad. ¡Ayayay!
¿Francia para dónde vas?
Contenido Violento
y Gore: Aparte de
discusiones es una serie muy tranquila ni una misera pelea de espadachines. Incluso
la guerra que Louis XIII emprende contra los hugonotes del Languedoc no nos
muestra batallas.
Contenido Sexual
y Desnudos: Sexo a
raudales, pero nadie muestra más de lo que debe.
Factor
Feminista: Aunque María
es de armas tomar y se escapa de los cánones de comportamiento de las mujeres
de su época (monta a horcajadas, fuma pipa) es demasiado intrigante y alocada
como para considerarla un icono feminista. Tampoco podemos sentirla como una
influencia que independiza a Ana ya que solo sabe meterla en líos.
Factor
Diversidad: Ninguno, no
parece serie francesa. Ni siquiera en el elenco encontramos actores de color
haciendo de blancos como en Diane de Poitiers. Lo más cercano es la actriz que da vida
a la criada de María, que es hija de una mujer afrocaribeña y de un judío
lituano.
Vi dos películas (en
Tubi) sobre el Holocausto esta semana. Buenísimas, ambas alemanas. ¿Por qué es
que solo en Alemania hoy se pueden hacer dramas sobre la Segunda Guerra Mundial
y el Tercer Reich que se alejen de la formula, que se enfoquen en diferentes
ángulos, hasta se atrevan a incluir el humor sin olvidar el respeto o el pathos
que el tema merece? No solo el cine, también la televisión sigue esa corriente
donde no entran la falsa corrección política, el miedo a la cancelación o los
remilgos de una Generación de Ofendidos. Sin embargo, los críticos (incluso los
germanos) han notado en series como “Babylon Berlin” y “Das Boot” un cierto
esquivar de culpas y blanqueamiento del pueblo alemán en su etapa más oscura.
El Drama de
Época Alemán en el Siglo XXI
La última década
nos ha puesto en contacto con la televisión alemana y nos ha presentado
sorpresas como la exitosa “Dark”, una combinación de viajes en el tiempo y
drama adolescente que se convirtió en uno de los grandes éxitos de Netflix.
Otro sorpresivo éxito fue “The Barbarians", un relato revisionista de luchas
entre tribus teutónicas y conquistadores romanos. La serie fue vista como una
denuncia del colonialismo/imperialismo a pesar de su exaltación de Arminius una
figura muy admirada en el Tercer Reich.
Netflix se
convirtió en el escaparate del nuevo drama televisivo alemán destacando series
de época, desde la torpísima “Oktoberfest” hasta la magnífica “Charité”, pero mi exploración del period drama germano me
ha llevado más lejos de las fronteras de Netflix. En MHz he encontrado
miniseries sobre el nacimiento del luteranismo en el Sacro Imperio Germano como
“Catalina Lutero” y “La Reforma”.
En Starz pude ver
la fantástica “Maximilien” que en realidad es un retrato de su esposa, Maria de
Borgoña. Sin embargo, donde dan que hablar la televisión /streaming germanos es
con series que tratan de un tópico por años verboten en Alemania: La
vida en el Tercer Reich. Aunque el cine alemán, a partir de los 80, se lanzó
valientemente a tratar el tema desde la épica de los U-Boat “Das Boot” hasta la
aclamada “Der Untertang”—un fidedigno retrato de los últimos días de Adolf
Hitler—la televisión había preferido mantenerse al margen de tan espinoso tema.
Recordemos que la
más famosa serie de televisión alemana de fines del Siglo XX, “El Inspector Derrick”,
provocó escándalo cuando, tras veinte temporadas, revelaron que Derrick había servido
en las Waffen-SS. Obviamente el público alemán no estaba listo para tales
revelaciones.
De Dresden a
Hijos del Tercer Reich
Por eso se
comenzó de manera sutil. ¿Qué tal un cuento donde los alemanes son las víctimas?
¿Y qué mejor que recrear el infernal bombardeo de Desdén como marco de un
romance impromptu e inconcebible entre una enfermera alemana y un aviador
inglés? Amor Vincit Omnia ¿no?
Pero igual yo no me enamoraría de un extraño que acaba de colaborar en hacer
añicos mi ciudad. Aunque la serie es muy equilibrada en ese aspecto. Anna se enamora de Robert porque está harta
del nazismo cuyos representantes más cercanos son su novio y familia que están
preparando un robo para huir a Suiza. ¡Que patriotas!
La serie trata de
mostrarnos un aspecto amable de los alemanes, presentándonos una mujer que ha
escondido al esposo judío. No importa mucho, porque las bombas aliadas no
discriminan y ambos perecen en el bombardeo. “Dresden” no me dejó con ganas de
seguir viendo series alemanas.
” Los Hijos del
Tercer l Reich” (2014) tendría más éxito, más exposición y más críticas,
comenzando con las mías. Nunca la he tragado, pero no puedo negar su
influencia. Su título en alemán fue “Nuestros padres y nuestras madres “aludiendo
a la premisa de que las jóvenes generaciones deben mirar al pasado para poder
vivir el presente. La ironía es que, de los cinco protagonistas—tres
que sobreviven al fin de la guerra— ninguno hace un amago de tener un bebé al
que narrarles sus experiencias. De hecho, la única embarazada es ejecutada
antes de que nazca su hijo. En fin…
La historia comienza en 1941 y sigue las andanzas de cinco amigos. Wilhelm (Volker Bruch, el Gereon
Rath de “Babylon Berlin”) es joven e idealista, vuelve al campo de batalla
seguro del triunfo de Alemania. Lo acompaña su hermano menor Friedhelen, un soñador
intelectual. Antes de partir al Frente Oriental los hermanos se despiden de sus
amigos: Katharina, una enfermera enamorada
en secreto de Wilhelm; su amiga Charlotte, una aspirante a actriz; y Viktor el
novio judío de esta. Todos muy amigos sin idea de lo que se avecina.
En el frente
ruso, Wilhelm se enfrenta a los horrores de la guerra y se desilusiona con el nazismo.
Acaba en un batallón de castigo. Su hermano muere. Katharina también es enviada
al frente, pero al revés de Wilhelm, se vuelve más fanática. En Berlín,
Charlotte está empeñada salvar a Viktor, para ello se entrega a un oficial de
la Gestapo quien la traiciona deportando al judío.
Aquí surgen las
mayores críticas (por parte de la prensa germana) a la miniserie
por su retrato retorcido del Holocausto. Viktor logra huir de un tren rumbo a Auschwitz.
Se une a unos partisanos polacos, pero debe ocultar sus orígenes puesto que sus
camaradas son más antisemitas que los alemanes. En varias escaramuzas, se
enfrenta a tropas alemanas y a sus antiguos amigos. Finalmente, los polacos
descubren que Viktor es judío y lo expulsan de sus filas.
Esta imagen de Viktor
como traidor a su patria y los polacos como peores que los nazis, exasperó a la
crítica germana. En cambio, a mi si me gustó el final en el que Viktor retorna
a Berlín y encuentra que no puede recuperar sus propiedades, que Charlotte fue
ahorcada y que su amante-verdugo ahora trabaja para los Aliados. Que la serie
acabe en ese son realista indica que mal que mal había un intento de iniciar
otra manera de enfocar el rol alemán en su peor guerra.
Babylon Berlin:
La Precuela del Nazismo
A pesar de las fuertes
críticas de la prensa alemana yextranjera (y una protesta oficial de parte del
gobierno polaco, más un juicio en Cracovia) “Los Hijos…” arrasó con las premiaciones
de la televisión germana y ganó un Emmy Internacional por mejor serie extranjera.
Tres años más tarde, todavía gozando de a gloria de su rol de Wilhelm, V. Bruch
fue escogido para interpretar al detective Gereon Rath en la adaptación
televisiva de las series de misterios de Volker Kutscher.
Titulada “Babylon
Berlin” y dirigida por Tom Twyker (“Run, Lola, Run”) la acción tiene lugar en
el Berlín de Weimar en 1928. Es ahí donde llega Gereon Rath, joven inspector de
provincia, hijo de un jefe de policía de Colonia y sobreviviente de los campos
de Flandes. Aunque viene en una misión especial para recuperar un material que
compromete a un importante político, pronto Gereon se verá involucrado en un
ambiente cargado de corrupción y de intrigas políticas.
La intención de Twyker
era no mostrar a los nazis sino hasta la segunda temporada para concentrarse en
una visión de una sociedad vibrante, pero desahuciada. La serie nos muestra a los
comunistas luchando en las calles, a los soviéticos y trotskistas matándose en
la clandestinidad, y a un cabal de militares monárquicos que quieren hacerse
del poder.
En medio tenemos una
nueva versión de Rath, ahora un hombre dominado por culpas, secretos y traumas
de ex soldado que los combate con morfina. Como compañera ideal, convirtieron a
la tímida estudiante de leyes Charlotte Ritter (Liv Lisa Friels) en una
jovencita que ambiciona ser detective, pero que debe mantener a su proletaria
familia con el escaso sueldo de estenógrafa ayudado por su incursión nocturna en
la profesión más antigua del mundo.
Lo glorioso de “Babylon
Berlin es su exploración de las noches de Weimar con sus gánsteres sus
travestis, sus clubes de música de jazz y hasta su floreciente industria de la
pornografía. Este mundo ofrece un tablado donde se representará el drama del
nazismo.
Fue en la segunda
temporada donde Twyker presentó a los Camisas Pardas que primero se infiltraban
disfrazados de comunistas en la vida de Greta (Leonie Bensch), la criadita del
consejero Benda, jefe de la policía berlinesa. Manipulaban a la pobre chica que
los ayudaba a volar en pedazos a Benda (odiado por ser judío) y a su hijita. Solo
al final en una manifestación nazi, Greta reconocía a su novio y descubría que
había caído en una trampa en la que también caería el pueblo alemán.
Das Boot: Solo
el Título Quedó del Filme
El mismo año del
inicio de “Babylon Berlin”, y probablemente debido al éxito de las dos
temporadas (filmadas simultáneamente y presentadas ambas en el 2018) debutaba “Das
Boot” cuyo mayor error fue conservar el nombre de la legendaria película
alemana de 1981. No voy a agregar más de lo dicho en mi reseña, pero, aunque “Das Boot. Die Serie” tuvo éxito en
su Alemania natal, no lo obtuvo tanto en el extranjero. Mas que nada fue rechazado
por los puristas indignados ante la ausencia de vínculos con la original y
confusos ante la inclusión de mujeres (y lesbianas) en una subtrama terrestre.
A mí me encanta la
subtrama terrestre, y desde “Band of Brothers” que no me gustaba tanto un
espacio (hablo del submarino) donde no hay mujeres, pero comprendo que el público
norteamericano haya estado molesto con un cuento donde los alemanes son
atractivos antihéroes y donde los estadounidenses o son especuladores
arrogantes o resistentes comunachas y drogadictas,
De alguna manera,
“Babylon Berlin” y “Das Boot” mostraban una Alemania forzada a caer en el
nazismo Luego ya adentro debía intentar sobrevivir. Esa fue una falla que los
críticos notaron en “Das Boot”. Pareciera no haber nazis convencidos en este
cuento. No notaron que, a pesar de sus gustos refinados y admiración por las
ideas freudianas, Hagen Forster (Tom “Jaqen” Wlaschiha) si es un nazi bona
fide. Y algo que hermana a marineros, oficiales del submarino con Forster, e
incluso con Simone Strasser (Vicky Krieps), es su repulsión por los judíos.
Forster y Simone tenían en comun un sentimiento anti-judio
Antes de salir al
aire, “Das Boot” había sido vendida a cien países. En USA, Hulu adquirió los
derechos exclusivos, pero solo ha mostrado la primera parte. A pesar de que en
Rotten Tomatoes los críticos le dieron 84% de aprobación, el públicono pudo con una historia que como dijo el
historiador alemán Sven Felix Kelldorff, relativiza las responsabilidad alemana
con el nazismo, echándole la culpa de la guerra a los especuladores
estadounidenses. Y eso que no han visto la segunda parte donde el tema es casi
exagerado.
En Reddit se
quejaban de que el lenguaje (de los tripulantes del submarino) era machista y
racista. De lo mismo se han quejado críticos desde Decider hasta el New Republic. Sera porque yo vengo de un puerto que puedo ser
más tolerante con la cultura marinera, ¿o será porque los cristalitos (léase
miembros de la Generación de Cristal) se ofenden cuando los toca una
pluma?Duh! ¡Sorpresaaa! Estos son
marineros del Tercer Reich, sirven a un gobierno machista y racista, son parte
de una cultura machista y racista.
Langericht: Redemption
Road
Coincidiendo con
estas visiones revisionistas de un pasado con el que los alemanes todavía no pueden
ponerse de acuerdo vino, en el 2017, la adaptación de Landgericht
(justica de estado) la galardonada novela de Úrsula Krechell. Inspirada en el
caso real del juez berlines Robert Michaelis, la novela narra la saga del juez
de Frankfurt Richard Kornitzer y su familia. En la vida real, Michaelis tuvo
que exiliarse en Shanghái. Su esposa aria permaneció en Alemania, los hijos
fueron enviados a Inglaterra en el Kindertransport.
Al final de la guerra
hubo una reunión familiar agridulce. los hijos ya se habían acostumbrado a sus
padres y patria adoptivos y no quisieron regresar a Alemania. En Berlín, encontró
Michaels que el statu quo era conservado estrictamente, los nazis
seguían en puestos altos y a los judíos retornados de los campos no se les hacía
mucha justicia. Su labor— ardua e ingrata— por tratar de mejorar
las cosas llegó a afectar su salud.
inspirándose en
este relato, Úrsula Krechell creó una historia que trasladada a la pantalla se
detiene menos en las injusticias de la posguerra, el nazismo y la tragedia judía
que, en relaciones familiares deterioradas, masculinidad toxica, y la victimización
de una mujer aria. Aunque la historia es narrada de una manera tan conmovedora
que me hizo llorar, no la consideraría un aporte para el cine del Holocausto.
La historia abre
en 1933, Richard y Claire Kornitzer forman un matrimonio bien avenido y
exitoso.El acaba de ser nombrado juez
de la corte de Frankfurt, ella tiene un negocio que hace posters para el cine.
La pareja tiene un hijo y espera un segundo bebé. Cinco años más tarde la situación
es muy diferente. Kornitzer ha sido expulsado de su puesto y apenas puede
practicar la abogacía.
Claire es aria,
pero al rehusar divorciarse de su esposo judío, pierde su negocio. Después de
Kristallnacht, los Kornitzer hacen su prioridad el salvar a sus hijos
enviándolos a Inglaterra en el Kindertransport. El consulado cubano, les otorga
una sola visa. Creyendo que, por ser aria, su mujer está exenta de peligro, Richard
se marcha a La Habana.
Richard en La Habana
Los pequeños Kornitzer,
que realmente son muy niños para emprender ese viaje solos (Selma solo tiene cinco
años) acaban en una zona rural inglesa en casa de un bondadoso pastor cuya demente
esposa abusa de ellos verbalmente. Los niños huyen a Londres y prefieren vivir
de la caridad de los transeúntes antes que volver con el pastor. Las cosas
cambian cuando los acoge una generosa granjera que les da un verdadero hogar.
Entretanto, en Frankfurt,
Claire descubre que, aunque no esté expuesta a la deportación, su vida es un
infierno debido a su matrimonio con un judío. Se ve obligada a tomar trabajos
miserables. Es abusada, golpeada, robada y finalmente violada por un agente de
la Gestapo. Su salvación reside en irse a una zona rural donde una cofradía de
mujeres, cuyos esposos están en el frente, le ofrecen refugio y apoyo.
El que mejor la
pasa es Richard. Aunque al comienzo debe batallar el calor habanero y la
nostalgia por su familia, pronto se consuela con un trabajo en un bufete y un
romance con Caridad, una maestra afrocubana. Richard inicia una nueva familia
con Caridad y tienen una hija, Amanda.Su vida idílica es interrumpida al acabar la guerra y recibir cartas de Claire
que todavía sueña con una reunión familiar.
Richard conoce a Caridad
Kornitzer abandona
a su familia cubaba y retorna a Alemania. No le cuenta a Claire de su
infidelidad, pero tampoco se interesa en conocer las desventuras de su Esposa
#1. Solo desea ejercer la abogacía en su país y hacer justicia. Ahí se encontrará
con terribles escollos. No hay justicia para los judíos alemanes, ni siquiera
se les devuelve lo robado y las cortes están manejadas por antiguos nazis.
Mientras su marido
lleva adelante su cruzada, Claire se encarga de descubrir el paradero de sus
hijos. Será ella quien deba viajar a Inglaterra en busca de ellos. La amarga
sorpresa es que sus hijos son sanos y felices, pero totalmente arraigados a su
nueva tierra y familia. Rechazan a sus padres biológicos a quienes acusan de
haberlos abandonado Claire, desolada, regresa a Alemania con las manos vacías.
A su marido solo
se le ocurre utilizar la ley para obligar a la hija, que es menor de edad, a
vivir con ellos. Ni siquiera tiene una casa para recibir a Selma. Claire se la
debe llevar al campo. Allá Selma intenta envenenar a su madre con hongos tóxicos.
Destrozada, Claire la regresa a Inglaterra a pesar de las protestas de Richard
que no entiende el calvario de su esposa.
Selma no quiere volver con sus padres
Pasa el tiempo.
Richard se hace de una buena práctica legal, tienen dinero y viven bien, pero ninguno
es feliz. Richard insiste en estrellarse contra un sistema en busca de justicia
para sí mismo. Cuando reclama compensación por sus inmuebles robados, lo acusan
de haberlos “abandonado” al marcharse al extranjero. Los esfuerzos de Richard
por recuperar lo perdido son mal vistos por sus superiores.
Claire vive una
existencia de apéndice de Richard. Su relación es mas de patrón y ama de llaves
que de pareja. Cuando ella encuentra una razón para vivir, la refacción de un
viejo teatro descubre que el banco exige la firma del marido para otorgarle un
préstamo. Richard se niega. No tiene razones de peso, solo su egoísmo.
Indignada, su esposa se atreve a contarle de su tragedia (incluyendo la violación)
ocurrida mientras él tomaba el sol en las playas de Varadero.
La reacción de Richard
es típica. En vez de consolarla y arrepentirse de su indiferencia, corre a su
oficina a hacer una denuncia legal por el ataque sufrido por su mujer. Una
denuncia que no llega a ninguna parte. Y aquí viene la última ironía. Richard
sufre de mala salud, graves problemas cardiacos y presión alta, pero es Claire
quien muere de un infarto. El médico le explica al viudo que si hubiese sido
atendida a tiempo el infarto no hubiese sido fatal. Si Richard hubiese estado
con ella, en vez de metido en sus desquiciadas empresas, su mujer estaría viva.
Curiosamente, la
obra tiene un final feliz para Richard. Tras la Revolución Castrista del ’59,
logra sacar a Amanda de Cuba. La serie acaba en el aeropuerto con Richard y su
hija abrazados. Yo lloré a mares con esta miniserie, pero no soy ciega al hecho
de que es un mal ejemplo tanto de la tragedia judía como de la tragedia alemana
bajo el nazismo.
Sé que el libro
es más específico en su crítica de esos aspectos, tanto que fue fuertemente
denunciado en Alemania por dar” imágenes falsas” de la postguerra germana. ignorando
que son hechos documentados. Los lectores negaban que muchos nazis continuaron
en puestos importantes o que no se hubiese hecho justicia inmediata y generalizada
a las victimas alemanas del Holocausto.
Los jueces de la nueva Alemania. Todos ex funcionarios nazis
Tanta alharaca
provocaba esos puntos que nadie notó que un problema de la novela es que la
mayor víctima es una mujer aria. Aunque aplaudo este enfoque novedoso, y no
niego que ser una esposa de judío (y rehusar divorciarse) haya sido una
tragedia, en filmes como “Rossenstrase” el sufrimiento de la esposa es
equilibrado por el del marido. En “Landgericht” pareciera que Claire es la
única que sufre. Su esposo e hijos, tras un periodo de adaptación, forman otras
familias. Cuando se produce en reencuentro, tanto Richard como los hijos,
excluyen por completo los padecimientos de Claire.
En el libro, la
autora hace un conmovedor retrato de la vida en exilio de los judíos en Cuba
que ha sido ignorado por la serie. Tal como se ha minimizado el retrato de los
judíos que reclaman reparaciones en la posguerra. Al final, el único personaje
judío importante es Richard y es mega negativo. Hasta dan ganas de aconsejar a Claire
que se divorcie de ese energúmeno. Así al menos, ella y sus hijos hubiesen
tenido una oportunidad de sobrevivir sin dolorosas separaciones.
“Landgericht” es
uno de los pocos retratos de ficción del Kindertransport, un esfuerzo desesperado
de parte de grupos judíos e ingleses por rescatar niños de la Alemania nazi.
Sin dejar de elogiar ese esfuerzo, la falta de recursos llevó a colocar a los
niños con familias o en instituciones en suelo británico que no eran las
mejores. Solo en este siglo se ha venido a hablar de experiencias espeluznantes
de los pequeños rescatados que incluyen abusos físicos y hasta sexuales.
Lo que me molesta
de la serie es que haya un énfasis en la crueldad a la que son sometidos los
chicos, pero no se denuncie el gobierno que los obligó a huir. En toda la
miniserie no hay más que una visión abstracta de la negatividad del nazismo.
Como si fuese una oportunidad para que envidiosos como un colega de Richard, o
codiciosos corruptos como el agente que viola a Claire, puedan satisfacer sus ambiciones
y apetitos. No hay ejemplos de cómo se perpetró el Holocausto. Las victimas a
las que Kornizker pretende ayudar parecen más interesadas en recobrar objetos
de valor que exigir justicia por los crímenes cometidos por el nazismo.
Una ironía de la
serie es que todo lo malo lo cometen los hombres. Las mujeres, con la excepción
de la esposa del pastor, son entes positivos que apoyan a Claire. Extraño
cuando fue la población femenina de Alemania la más devota del Fuhrer y sus
medidas contra los judíos. En su afán por mostrar la victimización de una
esposa,, Landgericht acaba trivializando el Holocausto y perdiendo una
oportunidad de narrar la tragedia del pueblo alemán bajo el nazismo.
Charité at War
Algo parecido
ocurrió con “Charite at War”. Fue un vuelco fascinante el situar la segunda
temporada de las experiencias en el mejor hospital de Berlín en medio de la Segunda
Guerra Mundial. Aparte de recomendar mi reseña, solo me falta agregar que fue toda una novedad conocer como el nazismo afectó las filosofías y éticas de la medicina alemana
sobre todo de la psiquiatría.
Otro vuelco
interesante es tener como protagonista a una pequeña furibunda nazi que es
privilegiada y mimada por su buena labor viviendo e imponiendo las teorías
raciales del Tercer Reich. Como privilegio se le permite estudiar psicología
aun cuando como esposa y futura madre germana, su deber seria atender su casa.
Todo cambia
cuando Annie da a luz una hija hidrocéfala. Al resistirse a sacrificar a su bebé,
Annie se convierte en un problema para su maestros y sus colegas, pero sobre todo
para su amado esposo. Es todo un shock para Annie descubrir que— a sus
espaldas— su maridito ha regalado sus espermatozoides para crear nuevos y sanos bebés
alemanes. Además, Arthur, para no ser enviado al frente de batalla, colabora espléndidamente
en un programa pediátrico de experimentos de niños arios y está más que
dispuesto a dejar que eutanasien a su hija.
Aunque llena de suspenso,
información y material para pensar, “Charite at War” cometió de un error común en
este tipo de series alemanas. Es muy abigarrada, intenta abarcar muchos temas.
Para blanquear la ambigua figura de, Ferdinand Sauerbruch, un traumatólogo estrella
del Tercer Reich lo hacen cómplice de varios focos de resistencia: el establecido por el médico-prisionero
alsaciano, el grupo de Hans von Dohnanny, el complot de von Stauffenberg y
hasta nos lo presenta ayudando a Fritz Kolbe, espía de los Aliados. Debido a
que Alemania todavía no tiene una postura especifica hacia la resistencia
anti-Hitler y muchos todavía ven a los resistentes como traidores, “Charité” se
enreda en su representación de esas diversas corrientes.
Nuevas
Temporadas, Nuevos Errores
Hablando de
abigarrada, así les quedo la Tercera Temporada de “Babylon Berlin:. A
diferencia de las primeras dos que fueron rodadas simultáneamente, la tercera—en un
esfuerzo por atraer a todo tipo de espectador—mezclaba el auge del
nazismo con peleas de gánsteres, cine impresionista y falsas conspiraciones que
explicaban la caída de Wall Street.
No sé qué me
resultaba menos interesante, si los conflictos maritales del Armenio, si los líos
de la filmación de la película que él auspiciaba o los problemas románticos de
un Gereon Rath apagado. Convertido en un títere, Gereon era parte de la
estrambótica venganza de su hermano que al final resultó ser una especia de Dr.
Mabuse, un archicriminal. Algo totalmente innecesario porque la serie estaba
repleta de estos personajes caricaturescos y megalomaníacos que presagiaban a
Hitler.
Ahí teníamos a Nyssen
empeñado en provocar una ruina bursátil. Ahí teníamos al humilde forense que
ponía en jaque a criminales y a la industria cinematográfica.Pero quien fungió como gran titiritero que
maneja tanto al General Seeger y a su apolillada claque de oficiales
monarquistas como a los nazis cuyo poder creía controlar, fue el Oberst Wendt. Él
fue quien mandó al cadalso a la inocente Greta, y en un claro caso de licencia histórica,
provocó la muerte de Gustav Stressmann presidente de la republica
Greta obligada a declararse culpable
Babylon Berlin 3
fue otro caso de ambigüedad en su retrato de los nazis. A ratos daba pena como Wendt
los eliminaba. Incluso algunos fueron exaltados a rango heroico como ocurrió
con el ingenuo y bien intencionado Horst Wessel.
Y así llegamos a
la segunda temporada de “Das Boot”. Vista en Europa, incluyendo España y en
America Latina, no ha sido vista en USA. Hulu no la ha comprado, pero tampoco ha
dado una explicación a espectadores estadounidenses que todavía la esperan La
razón mayor para no seguirle la pista los U-boats de la serie. la comprendí
hace unos días al ver un filme menor que no veía desde mi infancia. Me refiero
a “Morituri” que fue un fracaso de taquilla en 1965, a pesar de llevar de
protagonistas a dos astros de Hollywood como lo eran Marlon Brando y Yul
Brynner.
Sucede que esta
historia de un pacifista alemán (Brando) refugiado en la India, que es obligado
por los ingleses a sabotear un barco mercante alemanes que viene desde Asia con
cargamento de caucho., resultó incomprensible para el público estadounidense de
entonces. Sus mayores fallas, que reaparecen en “Das Boot”, son una visión negativa
de los americanos y una sensación de que los nazis son indestructibles.
En “Morituri” los
americanos aparecen como cobardes, antisemitas y hasta violadores. En “Das Boot”
son caracterizados como fanáticos, drogadictos, oportunistas poco patriotas y
bandoleros ambiciosos que buscan sacar ventaja económica de la guerra. En la segunda
temporada quedan peor ya que la trama bifurca en tres arcos. Lo que ocurre en
los nuevos submarinos, lo que ocurre en La Rochelle, y las aventuras del pobre
Hoffman, perdido en Manhattan tratando de encontrar un Mago de Oz que lo regrese
al Reich.
La lista de Malos en Estados Unidos es larga y cada cual más chambón y traidor a las Stars and Stripes.
Tenemos a Greenwood Sr. que ahora quiere ser senador, pero solapadamente sigue
con sus negocios con el Tercer Reich. Tenemos a Michael McEllhatton
interpretando a un jefe de policía neoyorquino con vínculos con el Ejército
Republicano Irlandés, y los nazis y cuyo saludo a Hoffmann es “Nos hemos (los
estadounidenses) equivocado de enemigo”. Sam Greenwood presenta a Hoffman— al
que ha convertido en una especie de mascota— con el abogado Berger
(el omnipresente Thomas Kretschmann). Aunque finge ser Menonita, Berger es un
nazi bona fide con una radio secreta que lo comunica con Berlín.
Entremedio de
tanto individuo sórdido, Hoffman, que nunca ha dejado de creer en der Vaterland,
se siente perdido. Su única ayuda es Casandra Lloyd, una cantante de color, de
quien se enamora. Este tipo de retrato no solo disminuye a Hoffman, sino que también
irrita al espectador estadounidense que solo le gusta el antiamericanismo cuando
lo vende Hollywood.
Otra tema que
irrita es sentir que los nazis son invencibles. Como en “Morituri” los judíos
mueren y los intentos de resistirse a los esbirros de Hitler son vistos como
fútiles. A pesar de que ahora los resistentes son rescatistas de judíos, sus
planes son siempre aplastados por traidores franceses y por un Hagen Forster
que poco a poco va comenzando a tener dudas de si su servicio al Fuhrer deba
incluir el asesinato de niños.
Finalmente
llegamos al cuento del submarino que sigue siendo un gran relato de piratas. En
la segunda temporada tenemos capitanes renegados, hundimiento de un navío,
rescate de náufragos y dos motines. El mismo Hoffman es un Robinson Crusoe
varado en la isla de Manhattan. De hecho, Casandra lo apoda “Robinson”.Pero es en este cuento donde vemos una
división entre marinos nazis y los que no lo son.
Clemens Schick
interpreta a Johannes von Reinhartz, un héroe de la Kriegsmarine que, cansado
de hundir barcos llenos de pasajeros inocentes, decide desertar aprovechando
una misión que lo llevará a las costas de Maine. Como todos los que intentan
luchar contra los nazis es extremadamente descuidado. Escribe una carta a su
esposa contándole sus planes. La horrorizada mujer se suicida, la carta es
encontrada por la Gestapo.
La deserción de
von Reinhartz no solo implica los secretos militares que pueda revelarle a los Aliados,
además pone en peligro la misión de los espías nazis que transporta el
submarino. Se envía un submarino comandado por el demente Wrangel a cazar a von
Steinhartz. Pareciera que se trata de una lucha entre nazis y antinazis, pero
no lo es. Wrangel, solo busca la gloria, von Steinhartz estará harto de servir
a un sistema que lo obliga a asesinar, pero quienes lo acompañarán en su
intento de deserción lo harán por motivos personales. Como ha
dicho el libretista Colin
Teeven “El submarino (Das Boot) no va de líderes políticos haciendo grandes
gestos sino de gente normal tomando decisiones”.
Wrangel es rescatado por von Reinhartz
No encontramos en
“Das Boot ni una denuncia del nazismo ni un mensaje pacifista como el filme
original, pero ese es el vínculo en común con todas estas series germanas sobre
la Segunda Guerra Mundial. Lo han notado incluso periodistas alemanes como en
esta crítica del Frankfurter Allegemeineque comenta que la culpa de Alemania se ha ido al fondo del mar con el U-Boat.
A pesar de que
esa aseveración encapsula la tesis detrás de todos estos enfoques germanos de
la Segunda Guerra Mundial, no resta el interés ni la calidad de las series mencionadas. Es una lástima que no estén más al alcance del publico extranjero.
“Los Hijos del
Tercer Reich” fue vista en America Latina a través del canal Europa Europa. Hoy
puede ser vista en America del Norte por Tubi, totalmente gratis, pero en inglés.
Esta en alemán y en ingles en YT donde también tienen el primer episodio con
subtítulos en castellano..
Bajo el título de
“Redemption Road” se puede ver “Landgericht” con subtítulos en inglés por MHz.
“Charité at War” está
en Netflix. No sé si en el Netflix para America Latina.
“Babylon Berlin”
ha estado desde el 2018 en el catálogo de Netflix de Estados Unidos.
Recientemente se ha podido ver por televisión en cable en America Latina
gracias a Europa Europa y Film&Arts.
“Das Boot” es más
complicado. AMC la presentó en España. Hulu en Estados Unidos, pero no ha
comprado la segunda temporada. Mi consejo para los Gatos Seriefilos en Europa y
America Latina es subscribirse a Starz Play que trae ambas temporadas con
subtítulos en español y que es más que probable que pase la tercera. Alguien la
subió con subtítulos a YT, pero se las borró un centro antipiratería. ¡Si ni
siquiera pasaban avisos!
Tubi es una
verdadera feria de diversiones donde puedes encontrar lo más insólito. Mi
búsqueda de “Catalinas” rusas me llevó a conocer casi toda la extensión del
drama de época de la Rusia del Zar Vlad. Así he pasado de los Mad Men del
espionaje a visiones del mundo de la moda soviética, de biopias de grandes
novelistas decimonónicos hasta hundirme en un pasado de tribulaciones
palaciegas en una Rusia medieval, periodo que solo acabaría con el arribo de Pedro
el Grande. No todo me ha gustado, pero créanme, es una experiencia imperdible
que nos ofrece una manera de recrear historia, atmosfera del pasado y
mentalidad pre siglo XXI.
Yo no era ajena a
este despertar de la serie de época post-Glasnost. Había visto en YouTube
“Anna, La Detective” que, en realidad, es ucraniana. En Netflix había visto esa
épica maravillosa llamada “Road to Calvary”. En Tubi he encontrado un par de
series que cubren esta “Era Dr. Zhivago” de la Revolución Rusa como “The White
Guard” y “El Almirante”. Aunque admiré la estética de “Road to Calvary”,
me deprimió el panegírico de una revolución que devino en uno de los regímenes más
totalitarios de la historia.
Por esa misma
razón les huyo a los dramas sobre La Gran Guerra Patriótica que es como los
soviéticos llamaban a la Segunda Guerra Mundial. Ver al pueblo ruso sacudirse
el yugo nazi para seguir bajo el yugo estalinista me desalienta. Yo ando
buscando en el pasado pistas de como el ser humano puede ser feliz aun en el
absurdo de esta existencia limitada e imperfecta que D-s nos ha dado. Aun así,
para el que le interese, hay en Tubi varias series sobre la Segunda Guerra
Mundial, incluyendo una sobre mujeres pilotos, las famosas “Brujas de la noche”
como las llamaban los alemanes.
Zares del
Pasado
Con el Gato Juan
Miguel comentábamos lo poco que se sabe— incluso nosotros los amigos de la
historia—sobre la Rusia pre-Revolución. Apenas conocemos los nombres de Pedro el
Grande y Catalina, La Grande, pero la historia de Rusia es mucho más. Si
quieren pueden irse al Medievo (que en Rusia llegó hasta el Siglo XVII) y enterarse
de como el pueblo ruso luchó contra las huestes mongolas en “The Golden Horde”,
una miniserie de tres episodios, hecha en el 2018. Para mí los mongoles son
como los Dothraki así que me abstengo de verlos en acción.
“Sophia” es la
historia de una princesa bizantina obligada a casarse con el Zar de Rusia.No tenía idea de la existencia de está Sofia Paleólogo
ni de su marido. El Siglo XV ruso es para mí como la prehistoria y lo seguirá siéndolo
porque no soporté el primer capítulo. Estoy muy exigente, precisamente porque
hay tanto que ver y tanto que captura mi imaginación que, si una serie no me
atrapa en los primeros veinte minutos, no estoy para perder tiempo con ella.
Un motivo para
navegar por series rusas fue buscar “Godunov”. Cuando era pequeña, mi Papá me
hizo escuchar la ópera de Mussorgski y me contó la triste historia del Zar
Boris Godunov, del destino trágico de su familia, del Falso Dimitri, etc.. Como siempre, necesito del drama de época para
entender la historia. Debido a eso, busqué en vano algún filme sobre el tema,
pero para Hollywood solo existen Catalina La Grande y Anastasia, la Impostora.
Me dio mucho
gusto enterarme que en el reino del Zar Vlad se habían acordado del Zar Boris.
Mas gusto descubrir que el Tubiparaiso traía las dos temporadas de la serie. El
primer capítulo me desilusionó totalmente. Fue fantástico ver a Boris joven
llegar a la corte de Iván el Terrible para unirse al aparato represor del zar,
la terrible Oprichnina. Fue fabuloso ver a los miembros de esa Gestapo medieval
vestidos con sus caftanes negros con los emblemas de su organismo—la
cabeza de perro y la escoba—colgando de los arneses de sus caballo.
Pero no fue suficiente para cegarme a la escenografía oscura y a la falta de
detalles estéticos, a los actores muy feos y mal trajeados.
Más encima, la
protagonista aparece desnuda ya en el primer capítulo, en un baño público. El
palacio de Iván el Terrible parece una choza. Lo peor es un problema con el
sonido. Parece película de artes marciales taiwanesa. La voz sale después que el
actor ya ha movido los labios. Peor aún, los subtítulos aparecen después del
sonido, por lo que nunca sabes quién habla.
Tarakanova: Entre
Daenerys y La Princesa Lea
Extraño que “Godunov”,
siendo una serie del 2018-2019, esté tan por debajo de “Impostores” (2019), la última
temporada de “Ekaterina”. Me parecía extraño que se hubiese gastado tiempo y
dinero en hacer una tercera temporada que en realidad era contar lo que se había
quedado en el tintero en la segunda temporada, pero a medida que engullía
capítulos, la calidad de la escenografía, de la trama, de los personajes, me
fue atrapando hasta tenerme al borde de la silla.
Se acabaron esos
ridículos efectos de CGI con arbolitos que parecían dibujados por alumnos del Kindergarten.
Fuera esa cansina imagen del oleaje digital del Nevá superpuesto sobre un
antiguo grabado de Moscú que ya recordaba cortos de Méliès o a novelas mexicanas
de los 60.
Aquí realmente se
ha viajado, a Francia y a Italia en pos de una reina mendiga que quiere
recobrar el trono que le pertenece. Tarakanova (literalmente “cucaracha”, un
apodo burlesco que le encasquetó Catalina) es un personaje fascinante sobre la
cual se han hecho varios filmes, pero que en esta serie es transformada en una
especie de Daenerys Targaryen. Escoltada por dos nobles polacos que
sinceramente la creen la hija perdida de la Emperatriz Elizaveta, Tarakanova va
de reino en reino buscando quien la ayude a sacar del trono de hierro a la
usurpadora.
Sin llegar a los
niveles de Cersei, Ekaterina se vuelve un personaje antipático. Un personaje
que se siente soso, ya muy conocido. Como no puede tener un bebé con Potemkin,
se busca otro. Va donde los Orlov, pero Grigory esta como cabra (en la vida real
el mayor de los Orlov perdió la razón tras la muerte de su joven esposa, cuando
ya Catalina era una anciana).
Ohhh, pero ahí
hay un repuesto, Alexis Orlov. ¡A la cama con el!Sin embargo, este Orlov nos da una sorpresa.
Siempre lo hemos visto ladino y ambicioso, pero al conocer a Tarakanova se
convierte en Juan Nieve y esa será su tragedia porque, como el Bastardo de Invernalia,
traicionará su amor.
Como siempre los
escenarios son fabulosos, privilegiando los interiores y el vestuario. Hasta el
guardarropa masculino es muy vistoso. Opacan
a la Emperatriz, las galas de Tarakanova y las de Natalia, la esposa de Pavel
Petrovich quien aun haciendo el amor con Razumovsky no se quita sus trajes Watteau
y sus robes a l’ anglaise. Natalia se nos revela como una psicópata
bipolar: un segundo está ayudando a Sofiya Stepanovna a encontrarse con su
hijito, al otro amenaza de muerte a su dama Nelidova. Habla de liberar a los
siervos, de evitar el poder de la corona, y casi mata a golpes a su querida
nodriza.
Competencia de vestuario. ¡La ganadora es Tarakanova!
Aunque me gustó
que extendieran ese episodio tan interesante (y no tan verídico) de la caída de
gracia de Natalia, y encontré muy románticos los amores de Gertrudis y Blas, el
cochero de Panin, introdujeron elementos que no compaginan con lo dicho en la
Temporada 2.
Gertrudis y Blas o Simplemente te regalo una rosa
Siempre se pensó
que Gertrude (que nunca supimos que murió) había confiado los secretos de su
ama a Stepan Sheskovski por voluntad propia. Ahora nos la muestran torturada— y dos
veces— porque el jefe de la policía secreta insiste en torturarla una segunda vez
para cotejar una segunda confesión con la primera. ¡Acaba matándola!
Yo percibía a
Stepan Ivánovich como un hombre astuto, contenido, inteligente, que utilizaba
la tortura solo cuando la creía necesaria. Ahora se nos revela como un sádico y
fanático religioso que besa iconos antes de azotar a una mujer inocente.
Se supone que debemos
alegrarnos cuando Stepan Ivánovich es seguidamente regañado por la Emperatriz.
No por haber asesinado a Gertrud sino por su chambonada con Tarakanova. Nuevamente
vemos la ambigüedad moral de Ekaterina que, después de haber demostrado su odio
por la usurpadora, se escandaliza ante la idea de que puedan vincularla con un intento
de asesinato.
La Cucaracha le va a quitar el trono y el novio a Ekaterina
En realidad, es
una muestra del carácter controlador de una mujer que ven en iniciativas de
otros el germen de revuelta, pero la gran muestra de ambigüedad moral de la Emperatriz
es su reacción al adulterio de su nuera. Si en la Segunda Temporada la vemos irrumpir
indignada en el cuarto de Natalia y pisarle el borde de la bata hasta hacer
rodar a la adúltera por el suelo, ahora es muy sutil y conciliadora. Le dice a
la nuera que, si tiene un enamoramiento que lo conduzca discretamente, y cita a
Diderot “Las mujeres se odian entre ellas, pero siempre se apoyan” (con razón
siempre me ha caído mal Diderot).
Tal suegra, tal nuera
Hay una total falta
de respeto por el hijo. A Ekaterina no le importa que lo sepan cornudo, no le
importa que le impongan un bastardo. Le
dice a Sheshkovsky que no castigará a Natalia sino hasta que haya parido un heredero.
Ni siquiera castiga a Razumovsky. Eso hace más cruel su revelación del adulterio
a Pavel Petrovich, tras la muerte de Natalia.
Yo diría que no
se sabe quién es peor, si Ekaterina o su nuera. Contrasta su falta de afectos
con Tarakanova que al menos siente cariño por los Oginsky (que fungen como el r2d2
y el 3cpo de esta Princesa Lea) y se enamora sinceramente de Orlov. Otro
contrapunto de las ambiciosas adulteras es la devota Nelidova, fiel amiga (El Zar
siempre juró que su relación era platónica) de Pavel Petrovich.
Los Oginski atienden a su princesa
Tarakanova se despide de los Oginski
El problema con Tarakanova
es que le quita espacio a La Revuelta de Pugachev. Aunque no lo caricaturizan como
en la serie de HBO, Pugachev es visto como una bestia, violador y asesino, pero
eso no quita que mantuvo en jaque al imperio de la arrogante Ekaterina. Aun así,
su historia aburre hasta la toma de Kazán donde realmente vemos su poderío y
como lo ejerce (con gran crueldad).
Pugachev y su verdadera familia
En suma, no se
necesita haber visto las demás temporadas para disfrutar de esta tercera. “Impostores”
funciona bien como miniserie limitada ya que a la par de los rivales de la
Emperatriz por su trono de nieve, nos muestra la falsedad de su corte, la
duplicidad de sus cortesanos y el egoísmo de una soberana caprichosa y voluble.
Al final, uno está de acuerdo con Pavel Petrovich de que, si las mujeres van a
gobernar dejando que las gobiernen sus emociones, mejor será que no gobiernen.
Pavel Petrovich y su esposa
Me he quedado con
las ganas de saber más de Pavel Petrovich, mi personaje favorito en toda la
saga de su madre-emperatriz. Habrá que esperar. Entretanto quedan media docena
de series rusas que cubren los quehaceres de los rusos antes de la Revolución,
en ese periodo más favorecido por los amigos del drama de época: el siglo XIX.
Novelistas y
Clásicos Literarios
Mas que
emperadores aquí priman los escritores. Ya vimos lo que hicieron con Nikolái Gogol, convirtiéndolo en detective y exorcista. Mas terrena es “Dostoievski”
que cubre la vida revolucionaria jugadora y aventurera del autor de Los Hermanos
Karamazov. Como Fyodor me interesa tan poco como sus novelas, ni la toque,
pero para el fan de Dostoievski, está completa en Tubi.
Del 2014 es la
adaptación de Los Poseídos que en inglés se llama “Demons”. En la
universidad me vi obligada a leer sobre las rivalidades entre Stavrogin y Piotr
Berkhovenzki dentro de una célula revolucionaria en la Rusia decimonónica. Hoy
ni quiero acordarme de ella.
Extraordinario
que en esta década que nos dejó, en Italia e Inglaterra se hicieron versiones
de La Guerra y la Paz, pero ninguna en Rusia. En cambio, tenemos dos
versiones de Anna Karenina, muy bonitas, muy elegantes, pero muy
conocidas.
Ha habido tantas
versiones a lo largo de la historia del cine que creo que todos nos hemos quedado
con una que es nuestra favorita. Las mías son las dos interpretaciones de Greta
Garbo (seguidas no muy de cerca por la de Sophie Marceau) y no puedo ver el
texto tolstoyano sin pensar en los pómulos de la esfinge sueca.
Una de las nuevas
versiones es vendida bajo el título “El cuento de Vronsky” y pretende darnos la
perspectiva del hombre que causó la desdicha de la heroína de Tolstoi. Comienza
de manera muy interesante en un escenario muy lejano del texto original,
Manchuria durante la Guerra Rusojaponesa. Sergei Karenin, médico militar,
atiende las heridas del Coronel Conde Vronsky. Eso motiva una confesión por
parte de Vronsky de su relación con la madre de Sergei, Anna Karenina.
Aunque la premisa
sea interesante, la historia es la misma. No ofrece variaciones. La
diferencia es que Vronsky pasa a ser la victima de esa Anna que aparece al
final, la celosa, la agresiva, la desconfiada. El personaje nos comienza a caer
tan mal que ya queremos nosotros aventarla la línea del tren.
¿Quién Dijo
que no Hay Esclavos Blancos?
Debido a la
extraordinaria historia rusa del siglo XIX, nos encontramos con una interesante
saga que recuerda a la “Esclava Isaura”, a la colombiana “La Esclava Blanca” y
la novela de Robert Penn Warren Band of Angels. Es nuestro encuentro con
el fenómeno ruso de los siervos, esclavos blancos que vivirían en servitud
hasta 1855.
Aunque me dicen
que la más parecida a “Esclava Isaura” es la ucraniana “Amor Encadenado” que
está en Amazon, Tubi nos ha traído la fascinante “Vida de una ama” cuyo verdadero
título es “Volnaya Gramota”, en traducción es el documento con el que se libera
a un siervo. Polina Petrovna Lebedova es la hija adoptiva del Príncipe Golovin.
Muy mimada por su benefactor, Polina vive en Golovinka como dueña y señora,
rodeada de privilegios, amor y paz. Sin nunca preocuparse que sus amados criados,
incluyendo a Tatiana, su hermana de leche, sean esclavos. Tampoco Polina se
preocupa por conocer sus orígenes. Mas curiosidad le inspira la rivalidad de
Golovin con su vecino El Conde Krechetsky.
Después de haber rechazado
las propuestas matrimoniales de varios jóvenes acaudalados, Polina acepta un
compromiso con el oficial Nikolái, pero en la noche en que se anunciará el noviazgo,
Golovin muere de un infarto, e intestado. Su fortuna cae en las manos de su
sobrino borrachín quien descubre que Polina es hija de una sierva, por lo tanto,
una propiedad más.
El sobrino remata
todas las posesiones incluyendo a los siervos quienes caen en las manos del cruel
Conde Krechetsky que rápidamente cambia las reglas, impone castigos corporales,
abusos, bueno lo que hemos visto en las telenovelas brasileñas. Krechetsky se ensaña
principalmente en Polina a la que degrada, maltrata y acosa sexualmente. Existe
una verdad detrás de Polina, pero solo la conocemos nosotros, y un par de
siniestros personajes encabezados por el notario Boris quien es el causante de
la ruina de la ama/sierva.
La noche en que
falleció, el Príncipe Golovin firmó dos documentos. La carta de libertad de Polina
y un testamento en el que la declara su hija y heredera de toda la fortuna.
Boris cambió el nombre de Polina en la carta por el de Tatiana de la cual estaba
enamorado y escondió el testamento. Ese último documento rebotará de mano en
mano hasta llegar donde debe. Entretanto, Boris y Tatiana huyen dejando a Polina
abandonada su suerte.
Boris y Tatyana en San Petesburgo
La suerte de esta
Cenicienta es decidida por los caprichos de Krechetsky, por el despotismo de su
esposa Anna, por el rencor de campesinos que una vez la vieron como su
benefactora y ahora gozan con su ruina. Se les agregan las criadas de Krechetsky
con quien debe compartir cuarto y cuyo gesto más amistoso es meterle ratones en
la cama a la nueva sierva.
Sin embargo, no
todo es oscuridad en la vida de Polina. Todavía le quedan aliados como el pope
del pueblo quien conoce la verdad de su feligresa, pero está atado por el
secreto de confesión; el médico del pueblo, y Vera, quien, a pesar del
esnobismo de su madre, insiste en seguir siendo amiga de Polina.
No toda la
Familia Krechetsky es perversa. Ahí está el pequeño Ilya, hijo único del Conde Andrey,
que en sus cortos años ya sabe más de compasión y tolerancia que sus padres. Ahí
está su tío, el conde-capitán Dimitri Krechestsky, un joven e idealista oficial
que se enamora de Polina. Por la libertad de la sierva, Dimitri está dispuesto
a sacrificarlo todo incluso su propia libertad entrando en un matrimonio de
conveniencia que le impone su hermano..
No sigo porque
espero que la vean y vean la evolución de los personajes y las muchas sorpresas
que nos darán. Solo me detengo en el modo en que “Life of a Mistress” trata temas,
para mí, valiosos. El primero es la amistad que trasciende géneros, edades y
estratos sociales. Lo vemos en la amistad de Polina y Vera, de Polina y el
doctor, incluso entre Anna y su fiel gobernanta, que, aun siendo libre, insiste
en seguir a su ama en su nuevo destino.
vera, a escodidas, visita a Polina
Lo vemos en el
amor de Polina y Dimitri, un amor que construye en vez de destruir a diferencia
del de Tatiana y Boris, y otras relaciones románticas de la serie. Una serie
que se distingue porque los autores del caos y los empujados al crimen por
debilidades de carácter son los hombres. Aunque hay hombres que auxilian a Polina,
es ella y su espíritu que evoluciona a través de cien vicisitudes, los que la
ayudarán a superar su desgracia.
Polina logra prevalecer
sobre todo tipo de horrores, y demostrar que es la única verdadera aristócrata
del cuento, siempre comportándose con dignidad y nobleza sea en un pozo de carbón,
un convento o un burdel. Pero no es la única mujer fuerte de un cuento donde
las tragedias femeninas son tan espeluznantes que más de una elige la vía fácil
del suicidio.
Vera y Polina en un burdel
Hay otros
personajes femeninos que también sobrepasan prejuicios, esclavitud y malos
matrimonios. Aunque no nos parezca que la felicidad pueda residir en tomar
hábitos religiosos, casarse con un médico maduro o acompañar al amante a un
exilio siberiano, lo importante es que son decisiones que son tomadas por mujeres
que por su sexo o estatus social están predeterminadas a no tener voz.
Recalco este detalle
sobre “Life of a Mistress” porque en mi próxima entrada mostraré historias que
tienen lugar en la Unión Soviética donde supuestamente la mujer vivía en
condiciones de igualdad con el hombre. Por el contrario, las tres series que voy
a reseñar (todas tienen lugar entre 1954 y 1963) describen mujeres atadas al
doble estándar, condenadas a no poder sobresalir en su trabajo, y como áreas
laborales como el modelaje y el atletismo eran antros de abuso/acoso sexual.
Todas estas
series pueden ser encontradas en Amazon Prime o (si residen en America del
Norte) en Tubi. Si conocen otras plataformas donde puedan ser encontradas,
avísenme.