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martes, 19 de marzo de 2024

Invierno de 2024: Lo que vi y no tuve tiempo de comentar.

 



En este invierno que dejamos atrás, abandoné el paisaje desolado de las Dakotas en Fargo y me adentré en la larga noche de la recóndita Alaska en la cuarta temporada de True Detective. También me encontré con una extraña experiencia. Comencé a ver dos series de televisión que no pude seguir. Ya para el segundo episodio las encontré insufribles y me fui a otra plataforma. ¿Estoy llegando al grado que no soporto la mediocridad imperante?

True Detective Cuarta Temporada

La serie de Cari Joji Fukunaga siempre me inspira sentimientos ambiguos: excelente reparto y dirección se tropiezan con personajes insufribles y tramas desagradables. La primera, y más admirada, temporada me resultó vomitiva, apenas aceptable gracias a la excelente interpretación de Matthew McConaughy. La segunda ni me molesté en verla. Todo cambio en la tercera entrega con ese conmovedor relato de un policía  (Maharshalah Ali)que, antes que lo devore el Alzheimer, insiste en esclarecer un antiguo y muy cerrado caso.

A pesar de que Fukunaga se fue a dirigir Masters of the Air, había cuatro motivos para ver esta temporada de True Detective. Por primera vez tendría como protagonistas a dos mujeres policías; las interpretarían la galardonada Jodie Foster y la ex campeona de box Kali Reis;  y tendría lugar en un espacio exótico, un pueblecito de Alaska durante la larga noche, el periodo invernal en que por meses no hay luz solar, no hay día. El cuarto motivo es que es dirigida y escrita por una latina, la mexicana Issa López (Niñas Mal, Casi Divas, Vuelven).



Acabado de ver el primer episodio, mi hermano y yo estábamos de acuerdo de que, aunque era un apetitoso misterio, no había personaje simpático en la historia, y los peores correspondían a las protagonistas. Ya para el tercer episodio, estábamos totalmente enganchados con el relato y conscientes de que Danvers y Navarro eran tan complejas que nos interesaba lo que les pasara.

Una breve sinopsis. La acción tiene lugar en el pueblecito de Ennis que usa las largas noches invernales para ocultar muchos secretos. Un espacio misterioso es la estación Tsalal donde un grupo internacional de científicos está inmerso en una investigación de la que se sabe poco. Los científicos apenas tienen contacto con el pueblo así es que es una sorpresa cuando Liz Danvers (J. Foster), la jefa de la policía local es llamada a la estación. Ahí se encuentra que los científicos han desaparecido dejando rastros de violencia detrás.



Entre esos rastros hay una lengua humana. Danvers la identifica. Pertenece a Annie Kowtok, una comadrona militante que fue asesinada hace unos años. Aparece en la escena Evangeline Navarro (K. Reis), la policía que investigó, junto con Danvers,  el asesinato. Annie protestaba en contra de la mina que da empleo a más de la mitad de Ennis. La comadrona creía que la mina estaba contaminando el agua potable. A pesar de que es un hecho de que la calidad del agua es infame, nadie quiere que cierren la mina. El caso fue clausurado por presiones “de arriba”. Navarro nunca quedó satisfecha con ese encubrimiento y desde entonces culpa a Danvers.

La situación se agrava cuando encuentran los cadáveres de los científicos en medio de la tundra. Están congelados,  desnudos y con expresiones de terror en el rostro. Sus ropas, dobladas de manera prolija, están cerca de los cuerpos. De ese encuentro surge una nueva investigación que Navarro insiste está vinculada al asesinato de Annie. Uno del grupo todavía tiene vida para susurrar “Ella despertó. Ella está afuera”. ¿Habla del fantasma? ¿Fue asesinada por estos hombres?



Las interrogantes se acumulan y todo indica que lo sucedido solo puede ser explicado aceptando lo paranormal. Eso es anatema para Danvers que no cree en fantasmas y es un dilema para Navarro que si cree en ellos.



True Detective en el 2024 ofrece una variación del cliché de misterio en el que el detective blanco se ve obligado a entrar en los recovecos de una zona étnica. Aquí es todo un pueblo en conflicto. Evangeline cree que a Annie la mataron ‘hombres blancos”. Eso la lleva a reconsiderar su mezcla racial siendo hija de un afro bostoniano y de una madre que abandonó sus raíces inuit y acabó en un manicomio. Ahora es la hermana de Navarro la que es atormentada por espíritus. ¿Ha heredado el mal de su madre o realmente puede comunicarse con el más allá?  ¿Y qué sucede cuando Navarro también comienza a tener visiones?



Esto recuerda un poco a la protagonista de Sleepy Hollow, tal como Danvers que también tiene conflictos con su hijastra lesbiana a ratos recuerda, en su torpeza y porfía de mujer blanca,  a Mare of Eastown. Por ejemplo, a Danvers no le molesta que su hija explore su sexualidad, pero se opone a que Leah busque su identidad étnica entre los inuit.

Aunque la serie puede recordarnos a muchas otras historias de detectives, yo le voy al ángulo GOT. Me encanta este paisaje que recuerda al otro lado del Muro, con esa larga noche que enloquece a los mortales que la viven, donde los Inuit son los Wildlings y donde fuerzas sobrenaturales construyen esculturas de hielo con cadáveres.



Fargo Quinta Temporada

No me canso de quejarme que a pesar de estar nominados ni Juno Temple ni John Hamm hayan ganado ni un Emmy ni un Golden Globe. ¡No es culpa de ellos ser blancos! Fuera chistes,  sus actuaciones han aumentado los méritos de esta antología, mezcla de crímenes y comedia negra,  que los Hermanos Coen han trasladado desde su icónica y premiada película hasta la pantalla chica

Nunca vi las dos primeras temporadas. Me encantó la tercera, con un merecidamente premiado Ewan McGregor en el rol de mellizos y me conmovió hasta las lágrimas la cuarta en que, desligándose del arco del Noroeste de los Estado Unidos, se trasladaron a la St. Louis de posguerra con una trágica rivalidad entre gánsteres.

En esta quinta temporada regresan al desolado y nevado paisaje de la frontera canadiense. En una pequeña ciudad de Minnesota, Dorothy (Juno Temple) está contenta con su rol de devota madre y esposa. Un día, en una trifulca de una reunión de padres y apoderados, ataca accidentalmente a un policía. Dot va presa y aunque sale bajo fianza, sus datos y huellas dactilares aparecen en websites policiales de todo el país.



Ahí la descube el Sheriff Mills (John Hamm), cacique, mandamás y jefe de secta de una comunidad rural de Dakota. Mills reconoce a Dorothy. Se trata de Nadine, una de sus esposas que huyó antes de que él pudiese matarla. Ha pasado una década y, con el tiempo, el rencor de Mills se ha hecho más intenso.



Envía hombres a secuestrar a Nadine. Estos son su hijo mayor el brutal, pero bruto Gator, y el enigmático Münch, una especie de Highlander que jura tener mil años,  se pasea por la zona en un kilt, y reconoce que Dorothy/Nadine no es una mujer sino un tigre. Es que esta ama de casa los evade a todos. Antes les da sus buenas palizas.

                                                    Gator el hijo bruto

Nadine consigue extraños aliados: un patrullero negro; una policía hindú agobiada por las deudas y un mal marido;  y hasta su suegra (Jennifer Jason Leigh), una millonaria a la que no le agrada que maltraten a la madre de su nieta. El relato fluye dinámicamente alternando suspenso, terror y mucho humor, con personajes muy humanos y toques fantásticos como el misterioso Münch,  y un sueño de Nadine en el que se ve atrapada en una comunidad de esposas maltratadas.

                                                     Munch el highlander-sin-eater

El final es un poco absurdo,  y a ratos salen los obligados mensajes sobre lo malos que son los ricos,  pero nos queda claro que el verdadero terror que amenaza al mundo no es Jennifer Jason Leigh y su negocio de comprar deudas ajenas. La serie reconoce el poder de hombres blancos que, a punta de violencia, construyen ejércitos (el suegro de Mills es el jefe de la milicia local)  y que dominan a una población débil e ignorante aprovechando esos amplios espacios casi deshabitados de la región del Noroeste.



Vemos que Mills compra o arrasa con todo. Es capaz de enfrentarse a las fuerzas de la ley y el orden imponiendo su propia idea de lo que deben ser esas fuerzas. Otro componente que aprovecha es el machismo infantil de sus súbditos al convertirlos en amos de sus mujeres. Es una ironía que sean las mujeres las que lo venzan al final.



¿Por qué Funny Woman no es Mrs. Maisel?

Mientras veía el primer episodio de Funny Woman, pensaba que hace tiempo que las series más caras de la BBC ya no se venden en el extranjero (América Latina es un ejemplo) y que esto se debe a la mediocridad de estas historias que, a pesar de su wokismo,  no atraen a nadie. Ese es el caso de la adaptación de la novela de Nick Hornby que, aunque trata de la lucha de una joven por abrirse paso en el difícil mundo de la comedia,  no tiene nada que ver con otra serie sobre el mismo tema.



Se suponía que Funny Woman era la historia de una chica de provincia que llega a Londres con la esperanza de ser comediante y los obstáculos que se le presentan. A pesar de que las protagonistas no se parecen en nada, la idea de una mujer triunfando en el mundo masculino de la comedia de principios de Los 60, si recuerda a La Maravillosa Señora Maisel. Bueno, no tanto.



Barbara Parker (Gemma Arterton) vive en la ciudad costera de Blackpool. Aunque de clase media,  tiene una vida privilegiada. Trabaja en la fábrica de caramelos de su padre, es novia del “carnicero más guapo de Blackpool” y ni siquiera tiene que ver con los quehaceres domésticos puesto que,  desde que su madre abandonó a la familia, la casa la lleva su tía Marie.

Según Marie, Barbara se siente superior a los demás. Lo normal es que quien se sienta superior actúe de manera más refinada y tenga un sueño de lo que ambiciona para poder salir de la mediocridad que la rodea. Bárbara no hace nada de eso (a lo mejor en la novela). Parece estar contenta con lo que tiene y aunque guapa,  es bastante vulgar.

Cuando su padre la inscribe en un concurso de belleza, Bárbara cree que no tiene posibilidades de ganar. Su sorpresa es grande cuando la nombran “Miss Blackpool” y se le abren las puertas a otro mundo, pero Barbara se siente un objeto sin voz. El mismo día en que gana, abandona el concurso, abandona a su novio, abandona a su familia y se marcha a Londres para “ser alguien”.



Este viaje me recordó al de la protagonista de Ridley Road. Me imagino que debe ser un tropo en la literatura inglesa hoy en día estas fugas de provincianas que llegan a la gran ciudad llenas de esperanza y se encuentran con realidades peligrosas. Pero al menos en Ridley Road la protagonista no quería al novio y se sentía sofocada por el provincialismo. Además, tenía la dirección de su tío en Londres.

Nada en la primera media hora de la serie nos indica que Barbara sea infeliz o que tenga ambiciones. Y yo que me quejaba de las pataletas de Mrs. Maisel tengo que reconocer que tenían más causas que la de Barbara que deja todo atrás, inclusive la oportunidad de “ser alguien “, solo porque un periodista no le permitió hablar.



En Londres, Barbara comienza con el pie derecho. Llega a una pensión, consigue un buen empleo en la sección de sombreros de una gran tienda departamentos,  y descubre que su sueño es ser la Lucille Ball británica. El problema es que el humor de Bárbara se manifiesta en comentarios maliciosos sobre el aspecto físico de las clientas,  y morisquetas detrás de la espalda de su supervisora.

En la tienda, Barbara hace amistad con Marge de la zapatería y ambas unen sus miserias convirtiéndose en compañeras de cuarto. Barbara comparte su sueño con su roommate y a Marge se le ocurre una sola manera de que lo cumpla. Para entrar en la farándula debe conocer a una figura importante del show business.



El plan de Marge es descabellado y patético como todo en la vida de Barbarita. Barbara debe ir a algún concierto u obra de algún famoso, encontrarlo entre bambalinas y pedir su padrinazgo. Si ya esto suena imposible, peor es la manera en que Bárbara, que no tiene ni para pagar la renta,  llegará a ese teatro.

Según Marge, las más envidiadas en la tienda donde trabajan son las de perfumería porque sus clientes siempre las llevan a espectáculos teatrales o musicales. Barbara consigue reemplazar a una de esas vendedoras y atraer la atención de Valentine,  un distinguido cliente que la invita a un concierto de Matt Monro.

Marge se roba un vestido de la tienda y Barbara,  luciendo ultra glamorosa,  va a su cita. Están en los cocteles cuando se aparece una pareja,  amiga de Valentine, peor aún,  amigos de la esposa de Valentine. La mujer confunde a Barbera con una prostituta y la chica se ofende. ¿Me van a decir que por muy virgen que sea Barbara no se le iba a ocurrir que Valentine era casado? ¿O que la iba a llevar a cenar y a un show solo porque es generoso?



A Barbara le viene un ataque de ira, insulta a Valentine, insulta a sus amigos y se marcha. En el guardarropa se tropieza con un estrambótico individuo. Aunque yo también me asustaría al ver a Rupert Everett en su aspecto más siniestro, el hombre es respetuoso y viene acompañado de su mujer. La alterada Barbara cree que es otro hombre que pretende seducirla. Lo insulta,  aun así, él le pasa su tarjeta, es un agente teatral.

Antes de dejar el local, Barbara va al baño. Valentine la sigue e intenta violarla, pero es rescatada por la chica del guardarropa.  Aunque consigue retornar virgo intacta a su cuartucho,  el vestido está más rasgado que su himen. Lo que acaba perdiendo Bárbara es su empleo por lo que recurre a la tarjeta que recibiera esa noche.

Realmente, admiro a Stephen (R. Everett), uno de los muchos hombres que lucharán por colocar a Barbara en el sitio que quiere alcanzar, pero hay que tenerle paciencia. Stephen le da un nombre artístico “Sophie Straw” pero no consigue colocarla. En ese entonces no existían puestos para comediantes. Lo más que puede aspirar Barbara/Sophie es un rol de actriz y se las arregla para perder los que le ofrecen. Por un lado, exhibe una superioridad inexplicable que la hace menospreciar todos los trabajos, por otro está su obsesión de burlarse de todos y todo.



Finalmente acaba en burlesque y aun así se las arregla para que la despidan. Pero ahí, sucede un milagro. Una vez “Sophie”,  a espaldas de su agente, se infiltró en una audición para el rol de Cicely en un radioteatro. Aunque era obvio que el papel de una dama refinada le era imposible a Barbara, impresionó al equipo (todos varones) principalmente al director, el anglo-indio Dennis Mohindra.

Cundo “Sophie” es despedida del burlesque, Stephen le tiene una buena noticia. El equipo de Dennis quiere que vuelva a audicionar para el rol de Cecily. Aun sabiendo que es su gran oportunidad, Barbara es incapaz de prepararse. Llega tarde y da una interpretación patética, poco prolija,  y que parece estar optando para el rol de Curly de Los Tres Chiflados, en vez de Cecily.

Es una escena triste e irritante. Triste porque es obvio que Dennis y sus chicos quieren trabajar con ella. Irritante porque Barbara no es cómica. Yo a Gemma Arterton la he visto en varios sitios. Me encantó en los filmes de St. Trinians y en la menospreciada, Their Finest. Nunca la había visto trabajar ta mal como en este rol. Parece llorar cuando está contenta, pone cara de fuchi cuando debe verse cariacontecida,  y el cliché de entrar al cuarto de las escobas confundiéndolo con la salida, le quedó tan mal que ya daban ganas de darle escobazos a ella.



En el colmo de la irrealidad, el grupo insiste en darle una tercera oportunidad. Se entiende que están infatuados con su belleza marilinesca, que Denis se haya enamorado de la comediante, que serán amantes a pesar de ser él casado. ¿Dónde se fueron los escrúpulos de Barbara?

Es cierto que Mrs. Maisel era atolondrada, y al final, vivía autosaboteándose, pero era una dama de sociedad que, bajo el shock de haber sido abandonada por el marido, se emborrachó e hizo un show impromptu que fue un éxito. Eso es muy importante. Midge nunca abandona a su familia, nunca quiso ser comediante y le encanta competir en concursos de belleza.



Miriam Maisel tiene un vasto caudal de experiencia que va más allá de su gracejo natural, lleva años escribiéndole rutinas y chistes al marido, sus estudios universitarios la han puesto en contacto con muchos escritores satíricos, descubre que lo que hace reír es contar sus propias vivencias, especialmente las de una esposa abandonada. Incluso en su subida al estrellato, escucha grabaciones de otros comediantes. Busca inspiración en algunos de ellos como el gran Lenny Bruce y su Némesis, Sophie Lennon.



Antes de decidir que la comedia es su vida, Midge también trabaja en la sección de cosméticos de una gran tienda de departamentos. A diferencia de Barbara, aunque se lleva mal con la encargada que la degrada a telefonista y hasta la pone en el guardarropa, la Señora Maisel lo hace todo tan bien que incluso cuando se retira la siguen llamando para hacer reemplazos. En resumen, Funny Woman no le llega ni al zapato a Mrs. Maisel y no la recomiendo.

Sam Spade en Provenza

Yo siempre tuve la impresión de que Brigid O’Shaughnessy (Mary Astor) habría terminado en el cadalso en 1941, el año en que John Huston filmó El Halcón Maltes. Parece que la Femme Fatale de ese Noir clásico sobrevivió y tuvo una hija que acaba siendo adoptada por Sam Spade, una de las más famosas interpretaciones de Humphrey Bogart. Ahora interpretado por Clive Owen, Sam Spade debe viajar a Provenza a entregar a la niña a su verdadero padre, pero ese es solo el primero de sus problemas…


                                            Brigid y Spade. Los buenos tiempos

Scott Frank , creador de joyas televisivas (y en Netflix) como Godless y Gambito de Dama, ha sido el encargado de resucitar al personaje que Dashiell Hammeth convertiría en el prototipo del detective privado. Me temo que Mr. Frank ha empezado con el pie izquierdo, porque el primer episodio, de hora y media de duración,  es una gama de saltos de tiempo, flashbacks, introducción de personajes y que carece de coherencia. La serie se vuelve meandering y a ratos aburre. Solo los últimos veinte minutos llegan tan cargados de acción que impidieron que apagase a Ruhami.

Comenzamos en 1955, Brigid O’Shaugnessy ha acabado su carrera delictiva en un descarrilamiento ferroviario. Antes de morir le ha encargado a su hijita, Teresa de ocho años,  a su némesis y ex amante Sam Spade. El encargo consiste en llevar a la niña a un pueblecito de Provenza donde vive su supuesto padre, Philip de Sainte-Andre.

El tal Philip es el maleante local, nadie quiere saber nada de él ni de su hija. La supuesta abuela de la niña niega ese parentesco. El dilema de Spade acaba cuando conoce a Gabrielle, la mujer más rica del pueblo. Ella está dispuesta a ayudarlo a cambio de que la libre de Sainte-Andre que la está extorsionando.

                              Gabielle es interpretada por Chara Mastroianni, casi tan bella como sus padres

Pasan ocho años. Sam consiguió exiliar a Philippe en Argelia; Gabrielle ha muerto hace dos años, antes ella y el detective se casaron, Teresa estudia en un convento cercano. Todo esto nos lo cuentan en fragmentos de conversación y flashbacks ocasionales que hacen la narrativa un poco confusa.

Sam ha heredado la fortuna de su esposa. Eso le ha permitido establecer una sociedad con Marguerite, la dueña del bar/night-club del pueblo. Al celoso marido de Marguerite no le gusta esa sociedad. De pronto los Sainte- Andre comienzan a mostrar intereses en la huraña Teresa. Sobre todo, Philippe que ha regresado junto con muchos otros pied noirs de Argelia. Como le explica Sam a la madre superiora del convento, cuando cumpla 18 años, Teresa heredará la fortuna de Brigid, por eso sus parientes pretenden ahora ganarse su cariño.

Una noche, Teresa se aparece llorando, y con la ropa manchada de sangre, en casa de Sam. Dice que su padre ha sido baleado por “hombres malos”. Uno de ellos es un monje franciscano que Sam ha visto mendigando por el pueblo. Según Teresa, el monje golpeó a la Madre Superiora lo que precipitó la huida de la chica.

                                     Sam Spade y su "hija"

Sam deja a Teresa pegada a una botella de coñac y parte al convento. Descubre que Teresa tomó la precaución, antes de huir, de encerrar a sus compañeritas en el sótano. Las religiosas no tuvieron tanta suerte. El detective las encuentra arrodilladas en un círculo ante el altar. Aunque parecen inmersas en oración, han sido asesinadas.

Este macabro crimen está vinculado a misterios ancestrales, a un niño con poderes al que busca incluso El Vaticano. Lo más sorprendente de esta trama tipo Código Da Vinci es que se hayan demorado más de una hora en hacerla despegar hasta el punto de que parecen historias diferentes. Si les cuento esto es para que no lleguen a la conclusión que llegó mi hermano que,  antes del episodio en el convento, estaba dispuesto a no seguirla viendo.



Es imposible que un primer capítulo, aun mas si son 90 minutos, se la pase más de la mitad en una narrativa latiguda, aburrida y que nadie entiende. Mi hermano y yo hemos tomado cursos de cine y concordamos que la trama estaba mal narrada y ciertamente no parece obra de Scott Frank.



La tesis de mi hermano es que el libretista escribe una historia que cabe en cinco episodios, pero la plataforma programa la miniserie para seis. Entonces hay que estirar el argumento para llenar una hora. Esto lo vemos en muchas series, por buenas que sean. Hay veces que el comienzo es un desastre,  en otras se trata de un final disparatado. Esto lo hemos visto en la soberbia Temporada 5 de Fargo en que la media hora final parece haber sido escrita por un alumno de primaria.

Este preámbulo ha sido para explicar el desorden inicial y para recomendar que sigan la serie a pesar del lento y soporífero inicio. En último caso,  pásense sesenta minutos admirando el paisaje. Se ha vuelto costumbre enganchar televidentes con soberbias vistas. Ahí lo consiguieron con Hotel Portofino y Provenza es un gancho ideal. De ahí esa antología del crimen Murders in Provence, o el enviar a Julia Child en la segunda temporada de su biopia a la campiña provenzal.

¿Cuáles de estas series han visto? ¿Cuáles les gustaría ver?

 

 

 

miércoles, 25 de noviembre de 2020

Todo lo que Vi en Octubre y no Tuve Tiempo de Reseñar

 


Pasó algo insólito. En octubre, Netflix lanzó una cascada de dramas de época, cual peor que el otro, pero en HBO se mandaron un par de series excelentes y visualmente más intensas que ningún period piece. En la sexta temporada de “Fargo”, Los Hermanos Coen se fueron a la Kansas City de los 50 y no dejaron nada que desear. Tristemente la segunda temporada de “The Spanish Princess” estuvo peor que la primera. Vamos a ver como estuvo esta vendimia otoñal.

Final de Lovecraft Country (HBO)

No se puede hablar de HBO, y de dramas de época de este otoño pandémico, sin mencionar “Lovecraft Country”. Yo ya he habado en público y privado de mi desaliento ante esta adaptación de la novela de Matt Ruff. Ahora me concentraré en el final.



¿Qué se puede decir de una serie donde TODOS los blancos son malos?  ¿Peor aún, donde la policía de Chicago está compuesta por hechiceros?  Al final los negros recobraron su magia y despojaron a los blancos de la suya. Nada mejor podía esperarse cuando un jefe de policía hechiza a una niñita negra, pero no puede entrar en la casa de Leti ya que un hechizo vudú (confeccionado con la sangre de una cabrita sacrificada en el porche) se lo impide.

Matt Ruff, en el fondo,  debe sentirse triste al ver como despedazaron su libro, en el cual no morían ni Tic, ni Christina (que se llamaba Caleb) ni siquiera el tío George, pero como dijeron en The Ringer la historia está mal contada comenzando por cables sueltos que nunca llegan a amarrarse. ¿Por qué los monstruos a los que Christina cuidaba y ayudaba a nacer iban a pasarse al lado de Diana y devorarse a su benefactora? ¿Por qué toda la brutalidad de Montrose como padre fue perdonada una vez que Tic supo lo que había sufrido por ser homosexual?  ¿Qué tiene que ver una cosa con la otra?



Ni hablar de Yahima (hasta nombre tenía) la shemale venezolana que fue asesinada alevosamente por Montrose, sin que nunca supiéramos las razones detrás del crimen.  Cuando,  en  Twitter la productora Misha Green, fue interrogada respecto a la muerte de Yahima, respondió crípticamente que era ün punto digno de explorar, “pero que había fracasado en el modo que escogió hacerlo”.  Da gusto ver lo responsables que son los encargados con sus personajes. Y así se la alaba como si fuera la Capilla Sixtina de las series. En realidad, la pobre Yahima es una señal más de que este mito de que negros y latinos bailamos juntos no es al mismo compas.



The Third Day (HBO)

Muy diferente fue el caso de “The Third Day” que presentó HBO entre septiembre y octubre. Producida por HBO y Sky, se trata de una miniserie de seis episodios que aparenta ser sobrenatural, pero es más horror que terror. El tema principal no es el conflicto entre tradición ni progreso, ni como la religión degenera en luchas de poder, sino como los traumas y miedos pueden destruir familias y comunidades.



Al comienzo pensamos que se trata de una variación de ‘Folk Horror” cuyo mayor exponente es la fabulosa “The Wicker Man” (la versión del 71).  Sam (Jude Law), un hombre agobiado por problemas personales que no ha podido superar el asesinato de su hijo mayor, llega a la isla de Osea acompañando a una jovencita a la que ha salvado de un intento de suicidio.

Osea es un antiguo santuario de los celtas cuyos habitantes siguen conservando tradiciones ancestrales, aprovechando el aislamiento de la comunidad. Aislamiento que se hace más patente cuando el único sendero que comunica la isla con Inglaterra queda cortado por subidas de marea toda la noche y parte del día.

Sam queda atrapado en un mundo lleno de misterios y mentiras, sufre de espeluznantes visiones, pero nos damos cuenta de que no quiere irse de Osea. Se olvida de la familia que abandonó y tiene un affaire con Jess (Katherine Waterston), otra forastera que también ha hallado en la isla un refugio para sus cuitas domésticas. Eventualmente, Sam descubrirá verdades que lo obliguen a permanecer en Osea.



La segunda parte, trae otra visita a la isla. Helen (Naomei Harris), la esposa abandonada por Sam llega a Osea a investigar qué pasó con su marido. No sigo contando porque tienen que verla. Se trata de una historia con muchas capas, que a ratos puede irritar o perturbar, pero que impresiona tanto por sus actuaciones como por su ambientación.





Osea existe, se trata de una isla fluvial localizada en el Rio Blackwater en Essex y su paisaje es personaje importante en la trama. El impacto visual de los primeros capítulos grabados en verano con un sol tibio y una vegetación frondosa contrastan con los últimos episodios en donde la isla parece sumergirse en brumas grises invernales. Ayuda al efecto la competente banda sonora del compositor chileno-canadiense Cristóbal Tapia de Veer.



Respecto a actuaciones, todos sabíamos que Jude Law era más que una cara bonita, pero la voz cantante en términos actorales la llevará en la segunda parte Naomie Harris, que a pesar de su que su personaje no es querible, posee unas fantásticas expresiones faciales que contrarrestan con su hosquedad. Entre los secundarios destacan Paddy Considine y Emily Watson como los dueños de la única posada de la isla que comienzan como raisonneurs, pronto se revelan como cómplices, y acaban siendo víctimas.



The Undoing (HBO)

Aunque aún no ha terminado, recomiendo esta serie estupenda sobre como un crimen obliga a una mujer a enfrentarse al hecho de que todo en su vida es falso y que su esposo es un desconocido. Es argumento parecido al de “Oscuro Deseo” sin ese sexo tan rebuscado, y dotada de un glamur que recuerda a “Gossip Girl” porque transcurre en el mundo del Upper East Side que una década más tarde sigue siendo tan privilegiado y blanco como en la serie de WB.

Nicole Kidman (quien es también una de las productoras) y Hugh Grant son los Doctores Fraser, Grace una psiquiatra experta en terapias de pareja, Jonathan un pediatra/oncólogo. Los Fraser llevan quince años de casados, se adoran en la cama y en todas partes, son exitosos en su trabajo y en la crianza de un único hijo al que tienen en una escuela elite que les cuesta cincuenta mil dólares al año. Son hermosos, simpáticos, un ornamento para su vasto círculo social.



Además de sus labores domésticas y su desgastante práctica médica, Grace toma parte activa en una agrupación de madres y apoderadas. Es a ese ambiente donde entra un elemento foráneo, Elena Alves (Matilde de Angelis), latina, pobre, casada con un afrolatino, y cuyo hijo, Miguel, ha sido aceptado por la escuela Reardon gracias a una beca.

En su primer encuentro con Elena, durante una de sus reuniones de madres, Grace es la única en interesarse en ella y su bebé Teresa. Las demás la ignoran, a lo que Elena reacciona amamantando a su hija en público. Lo que para mí sería un gesto normal, siendo que está en una casa privada y Elena está rodeada de madres, es mal recibido por las demás mujeres.



Para Grace, Elena está enviando un desafiante mensaje de como ella si es una madre de verdad. Según su amiga Silvia, Elena quería apantallarlas con su magnífico busto, fuera para provocar envidia o excitación sexual. Y para mí lo más extraordinario (siendo que he visto mujeres de todas las edades, colores y clases sociales dando pecho en público) es como el esnobismo y clasismo pueden en un segundo borrar todo ese mito de la Hermandad Femenina. ¡Toma MeToo!

Grace y Elena vuelven a encontrarse esta vez en un gimnasio. Nuevamente, Elena usa su cuerpo como arma. Totalmente desnuda, se acerca a Grace y comienza una especie de seducción de la psiquiatra con susurros, toqueteos y arrimos. Yo ya esperaba que le hiciera una lapdacing. Lo chistoso es que todo este comportamientoque con razón hace a la psiquiatra sentirse invadida va acompañado de un dialogo perfectamente normal, el típico intercambio entre madres cuyos hijos van a la misma escuela.



Aunque muchos encontrarán esa escena muy sexy, yo la encontré perturbadora sobre todo porque Elena parece una stalker. ¿Como se explica que una madre de bajos recursos que vive en el Spanish Harlem, sea clienta de un gimnasio del Upper East Side que debe costar un ojo de la cara?

El tercer encuentro es en una gala para recaudar fondos para la escuela. Aunque Grace va más escotada que Elena, es esta ultima la que atrae la indeseada atención de una jauría de invitados. Esto no alegra a la Alves ya que Grace la encontrara llorando en el baño.  Mas tarde, en el elevador, Elena besa a Grace en la boca tras agradecerle su interés por ella.

Todo esto pasa a segundo término cuando el pequeño Miguel encuentra el cadáver de su madre en su estudio. El brutal asesinato de Elena sacude a la comunidad de madres. Entran los policías al cuento que tal vez por ser detectives, y no patrulleros con rodillas asesinas, o tal vez porque el detective a cargo es latino, son retratados como buenas personas.

Aunque todas las madres son interrogadas, es Grace la que más se les hace sospechosa a los detectives. La psiquiatra tiene sus propios problemas. Su esposo ha desaparecido dejando atrás su celular. En el hotel donde se hospedaba no lo conocen, la supuesta conferencia médica a la que asistía no existe, y cuando Grace va al hospital donde Jonathan trabaja, descubre que hace rato que lo despidieron.



Será el Detective Mendoza (Edgard Ramirez) quien acabe de informarla de malas noticias. Miguel era paciente de Jonathan. Elena acusó al oncólogo de haberse propasado con ella, pero retiró los cargos. Jonathan y Elena eran amantes. Es posible que él sea el padre de Teresa y ciertamente es el mayor sospechoso del asesinato.

Grace descubre que todo su prestigio profesional y social desaparece ante estos factores y acusaciones.  Ni refugiándose en su casa en la playa, puede huir de sus realidades: su matrimonio tenía bases falsas, su marido es un desconocido y ella también pasa a ser sospechosa del asesinato de su rival.

La serie es intrincada, dura, llena de pistas falsas y de descubrimientos pavorosos. Está muy bien actuada y estéticamente es una belleza desde el departamento de Park Avenue de los Fraser hasta Nicole que parece haberse quitado diez años de encima y cuya presencia ilumina la pantalla con esos cabellos largos, eso abrigos de brocado que la hacen parecer escapada de un retrato prerrafaelista



The Spanish Princess (Starz)

La segunda temporada de la serie de Emma Frost me ha entretenido en algunos aspectos, hasta el punto de que perdono las licencias históricas y a la insufrible protagonista. Charlotte Hope no es buena actriz, tiene una cara rara con venas protuberantes, ojos saltones y labios temblorosos, y es antipática. Eso no ayuda a que los Tudormaniacos queramos a un personaje que poco tiene de Catalina de Aragón.

Efectivamente la reina se fue a la frontera escocesa y ganó la Batalla de Flodden. Efectivamente se mandó fabricar una armadura que le acomodase la panza, ¿pero ¿qué es eso de andar dando mandobles por el campo de batalla y en estado interesante? Yaaa, solo las locas  pondrían en peligro sus embarazos y mi Doña Catita no era ninguna loca.





Tampoco me la imagino desnuda, de rodillas, intentando despertar la virilidad dormida del Enrique. Es que todo lo que amamos de Catalina, su dignidad, su compasión, su sabiduría y sobre todo su piedad, ha sido eliminado del personaje porque Emma Frost la quiere acercar a un ideal mitutero.

Eso queda en evidencia en esa carta que le envía a su cuñada Margarita de Escocia diciéndole que su piedad es fingida. ¿Queee? Si lo más valioso de Catalina fue su fe y aquí nos dicen que nunca existió. ¿Con que pruebas con que fundamentos?  Llevo un tiempo tratando de explicarle a un amigo que la licencia histórica debe usarse solo cuando se es necesario y nunca abusarse. Este es un ejemplo del abuso.

En cambio, no me molesta que Henry deje tuerto al pobre Buckingham, si después igual le va a quitar la cabeza. Efectivamente, Úrsula Pole fue nuera de Buckingham y de ella descienden los Barones Strafford. Pobre William Compton, ya no saben que inventarle. En “Los Tudors” lo hicieron tener un affaire con Thomas Tallis y ahora lo tienen babeando por Beata Margarita Pole.



No he encontrado indicio de que Enrique VIII quisiese casar a su amigo Compton con la Tía Maggie. Pero si ya al Compton lo pusieron de gay en “Los Tudors”, ¿qué importa levantarle otro falso? Es lo que en Chile llamamos un tonto útil. Ohhh y la Ann Hastings es la misma Anne Buckingham que se revolcaba con Charlie Brandon en la serie de Showtime. En cuanto a ese interludio en medio de la epidemia en que Maggie y Tom More casi confiesan estar enamorados me pareció una licencia romántica aceptable, aunque se tratase de dos santos de calendario. Me recordó los amores de santos que el Cardenal Wiseman nos narrase en Fabiola.





Al menos aquí conocemos la verdadera historia de Maria Tudor, Reina de Francia (no de Portugal como en “Los Tudors”) y su amistad desde la infancia con el futuro Duque de Suffolk.  Vemos que su relación no estivo basada en lujuria como en “Los Tudors” sino en un amor de años que ninguno se atrevía a confesar. ¿Pero por qué no nos cuentan de sus hijos de quienes desciende La Familia Real Británica?



Y conocemos a la verdadera Margaret Tudor, bisabuela de Maria Estuardo, y vaya que interesante y patética es su historia.  Me encantó su relación un poco violenta con su esposo, el Rey de Escocia. Su torpe enamoramiento de Angus Douglas con quien se casó perdiendo el apoyo de su hermano. Lo único que obviaron aquí fue la hija que Meg tuvo con Angus que eventualmente seria la suegra de Maria Estuardo y abuela de Jaime, el primer rey de Gran Bretaña



Las princesas Tudor me caen mejor y me inspiran más lástima que esta parodia de Catalina de Aragón que me la han puesto caprichosa, egoísta, hormonal, mala amiga y…y…y me tiemblan los dedos escribirlo… ¡mala madre! No solo le han quitado a devoción y la erudición a Catalina sino también su intensa relación con su única hija sobreviviente. Y todo porque Emma Frost le tiene inquina a Catalina porque no corresponde a una imagen de lo que debe ser una hembra en la Era Me Too.


Lástima que Emma decida recordar la devoción de Catalina para combinarla con esa obsesión británica de La Leyenda Negra. El séptimo episodio es un vergonzoso salmagundi en el que se mezcla la ejecución de Buckingham (¡que está enamorado de la Rina!); una quema de libros instigada por Catalina y el enfriamiento del amor de Maggie por Tomasito More cuando descubre que al lado de su despacho el futuro santo tiene una cámara de tortura.

Veamos la historia.  Buckingham fue decapitado siete años antes que se comenzase a perseguir herejes, nunca tuvo amistad con protestantes. Catalina jamás abogó ni por la quema de herejes ni sus libros y lo de la cámara de torturas, aparte de ser una invención nunca probada, según los calumniadores More la tuvo cuando ya era canciller (mucho después de los hechos narrados en este episodio) y estaba en el sótano.

Fargo (FX)

Para su sexta temporada, los Hermanos Coen han escogido un escenario de época, Kansas City en 1950 donde se desarrolla una guerra de gánsteres que alcanza niveles de ópera y no siempre buffa. Retrocedemos em el tiempo, cuando la familia mafiosa irlandesa Milligan decide hacer una tregua con sus rivales, los judíos Moskowitz. Para cimentar la paz hacen un intercambio de rehenes como en las guerras tribales de la antigüedad. Así el pequeño Patrick Milligan es obligado a vivir con extraños.



 Años más tarde, Patrick traicionará a Los Moskowitz para favorecer a sus parientes de sangre. La historia se repetirá cuando los Milligan se enfrenten a los recién llegados, los italianos Fadda, y vuelva a ocurrir un trueque de hijos,. Patrick, tal vez por lealtad a su familia adoptiva, tal vez por rabia a como se le usa como simple peán, apoyará a Los Fadda y matará a su propio padre.



Cuando la serie comienza, tenemos a Patrick (Ben Winshaw) -—ahora apodado “El Rabino”sirviendo a los Fadda, que en esta década batallan contra los Cannon, gánsteres afroamericanos. Cuando ocurre un nuevo intercambio de niños, se le encarga a Milligan ocuparse del pequeño Satchel (Rodney L. Jones III). Sea por lástima, cariño, sentimientos de culpa, o por ser el único personaje de este cuento con un compás moral, Rabbi Milligan se ocupará de proteger al pequeño de estas familias criminales que no les importa la inocencia de un niño.



He hecho hincapié en este ángulo de la historia porque el resto es incidental, las batallas entre gánsteres, a lo Peaky Blinders- Boardwalk Empire, no son más que un telón de fondo; el conflicto entre los hermanos Fadda el embrutecido Gaetano (Salvatore Esposito) y el ladino Justo (Jason Scwartzmann) nunca llegan a ser el centro del cuento. Y si hay obviamente un elemento relacionado con el tema del racismo. Los Cannon capitaneado por Lloyd (Chris Rock), han encontrado respeto y dignidad en el estilo de vida mafiosa que se les ha negado en la sociedad de blancos respetables.

Cuándo alguien le pregunta a Lloyd si peleó en la guerra, él se mofa: “¿Por qué pelear por un país que quiere verme muerto?” Y cuando le pregunta a un policía si sabe “lo que se siente el ser propiedad de otro” se responde a sí mismo “nosotros (los afroamericanos) hemos sido propiedad de otros por 400 años”.

Mas fuerte, efectivo y conmovedor será el tema del racismo cuando Rabbi Milligan y Satchel deban emprender su propio viaje de regreso a Kansas. En esta road movie donde no se sabe quién es Toto y quien es Dorothy, y donde un tornado literalmente se lleva gente, Satchel descubrirá que aun los niños deben pagar un precio por tener la piel oscura.



Otra razón por la que el conflicto gansteril pasa a segundo plano es la riqueza de personajes, cada uno protagonista de una historia casi paralela. Ahí tenemos a Jessie Buckley como Orietta Mayflower una divertida enfermera que también es una asesina serial; Timothy Oliphant como Dickie “el Sordo” Wickware un agudo detective mormón que ha venido a KC a buscar una pareja de lesbianas fugadas de la cárcel, y Jack Huston como un veterano cuyo trauma se manifiesta en tics nerviosos, actos compulsivos y el mal hábito de venderse al mejor postor.



¿Cuál de todas estas series has visto?  ¿Cuál te ha gustado más? ¿Cuál te gustaría ver?

 

 

 



miércoles, 23 de septiembre de 2020

La Pandemia y la Crisis de las Series: Period Pieces del Otoño 2020

 


Como serán las series echas en pandemia es todavía un enigma para nosotros. Entretanto, parece que no se ha agotado el caudal de shows hechos antes que conociéramos el término “coronavirus” y entre ellos, hay varios dramas de época que podríamos ver en los próximos meses. Mientras el period piece inglés se inclina hacia el Oriente, Netflix nos brinda una nueva versión de Rebecca y nos lleva a conocer a la hermanita de Sherlock Holmes. Pasemos a darle un vistazo al desfile de series que nos esperan este otoño.

Mucho se habla de lo que será el entretenimiento audiovisual en el futuro. Desde que el contenido considerará como mérito mayor el retrato de la diversidad étnica hasta que las escenas de sexo serán representadas con maniquíes, pero mientras no veamos alguna serie que siga esas pautas, no podemos opinar.

Cada día se anuncian nuevos planes, nuevos proyectos que nunca sabremos si llegarán a realizarse puesto que la filmación de nuevas temporadas solo se encuentra con obstáculos. La filmación de la cuarta temporada de “Elite” tuvo que detenerse cuando un miembro del reparto dio positivo al test del Covid.

Tras estar detenida por meses, la creación de la sexta temporada de “Peaky Blinders” avanza a paso de caracol, y otras series simplemente se han cancelado. Eso ha ocurrido con “Cortés y Moctezuma” el ambicioso proyecto protagonizado por Javier Bardem que Amazon Prime canceló a comienzos de este mes.

Por eso solo me detendré en los productos que oficialmente ya estén acabados, algunos ya tienen fecha. Comencemos por las que ya iniciaron:

Septiembre 18

“Ratched”.



Esta precuela a la afamada “One Flew Over the Cuckoo’s Nest” (Atrapados sin salida) califica como period piece puesto que comienza en 1947. La trama sigue la historia laboral de Louise Ratched, la sádica enfermera de un manicomiorol que le ameritaría un Oscar a Louise Fletcher en 1976 y los sucesos que empujarán a una profesional dedicada a convertirse en un monstruo.



El papel ahora cae en manos de Sarah Paulson en esta serie de Ryan Murphy y dirigida a los fans de “American Horror Story”. Ya pueden verla completa en Netflix La idea de pacientes de una institución mental maltratados por el personal médico no me atrae para nada.

Y lo que viene

Septiembre 23

” Enola Holmes”

Basada en la serie de misterios policiales de Nancy Springer, “Enola Holmes” narra la historia de la hermanita de Sherlock y Mycroft Holmes. Milie Bobby Brown (la Eleven de “Stranger Things”) se revela como productora la vez que protagoniza esta adaptación fílmica que, debido a la pandemia, ha preferido llegar al púbico vía Netflix. Los beneficiados somos nosotros porque me encanta la anglo-andaluza y me alegra ver que ha escogido con cuidado su nuevo papel.



Inspirándose en el primer misterio El caso de la marquesa perdida, la historia comienza en el décimo cuarto cumpleaños de Enola, cuando su madre Eudoria (Helena Bonham Carter) desaparece misteriosamente. Ahora en manos de sus hermanos mayores, Enola será obligada ir a un internado y aprender a ser una dama.



 La chica se rebela contra ese destino. Mas que nada porque varias pistas que ha dejado su madre al partir la enteran de que Eudoria ha huido con los gitanos en pos de libertad y que desea que su hija sea libre e independiente. Con ese propósito, Eudoria deja algún dinero que permite que Enola huya Londres donde dividirá su tiempo en eludir a sus hermanos e inmiscuirse en casos detectivescos.

Sam Claflin (Mi Prima Raquel, Peaky Blinders) es el estirado Mycroft, pero la sorpresa la da un Henry Cavill muchísimo más guapo que en “The Witcher” y que ha provocado revuelo al dar vida a un Sherlock sensible y emocional. ¡¡¡El punto es que los herederos de sir Arthur Conan Doyle han amenazado con demandar a la producción por transformar al personaje!!!



Aunque me atrae mucho la trama, el hecho de estar basada en una novela para chicos, puede hacerla tal vez muy simple para nuestros sofisticados gustos.

Septiembre 27

 “Fargo”

Después de quitarla de la lista de primavera, la cuarta temporada de la serie regresa a FX este otoño. Esta vez se trata de un period piece que tiene lugar en el Denver de los 50 y describe la lucha entre dos bandas del crimen organizado, una de ítalo americanos y la otra de afroamericanos. Chris Rock protagoniza esta historia que como siempre combina violencia con la característico humor ácido de los Hermanos Coen.



Octubre 11

“The Spanish Princess”

La primera temporada de la serie de Starz nos dejó descontentos con tan poco amable retrato de Catalina de Aragón. Pero es imposible que los Tudormaniacos nos abstengamos de ver la única serie que nos mostrará la historia de los primeros años de Doña Catita como Reina de Inglaterra.



Octubre 16

“La Revolution”

 Cuando a Aurelien Mola se le ocurrió crear una especie de cuento de terror e historia alternativa sobre La Revolución Francesa supo que solo una plataforma lo subvencionaría: Netflix. Con eso ya perdió credibilidad y seriedad este relato donde se pretende culpar a un virus en la sangre azul de los aristócratas de provocar la Revolución Francesa. Quien descubrirá este virus tan peculiar será el Dr. Guillotin. Si, el inventor de a guillotina.

Nadie puede negar que el Ancien Regime fue el mayor culpable de la furia revolucionaria que asoló a Francia, pero ya me da risa el panfletario tráiler. Sus dejos de presentismo que van desde la ropa hasta la acusación de Guilotin a la Condesa de que es culpable de la muerte de un campesino por haberlo amado me indican que voy a tener mucho de que mofarme de la serie.



Lo más impactante es esa visión de la Revolución Francesa como las luchas de poder actuales donde grupos que se sienten pisoteados buscan quedarse con todo el Power y atropellar a quienes los atropellan. La frase del tráiler “El que no tenga miedo dominará el mundo” ya parece lema terrorista o de PInky y Cerebro.

Octubre 21

“Rebecca “

Netflix usará el otoño para su versión fílmica del clásico de Dame Daphne Du Maurier. Quienes somos Du Maurier fan (y viejitos como servidora) hemos visto ya bastantes versiones de la obra, pero en formato de miniserie y telenovela. Esta será la primera vez que la narrativa se encapsule en dos horas desde que Hitchcock produjera su galardonada película en 1940.



Me encanta la idea de ver a Lily James, que ya está ocupando el lugar de Kiera como Damita Joven del Period Drama, Dame Kristin Scott Thomas se ve bastante siniestra como Mrs. Danvers, pero… ¿Armie Hammer de Maxim De Winter? Nadie que haya interpretado a uno de los muchos hombres de Serena van der Woodsen puede considerarse lo suficientemente serio para dar vida a un ser tan atormentado como el pobre Max.



Noviembre 15

“The Crown”

Para suerte de todos los Crownies, esta temporada antecedió a los cortes provocados por el Covid y en noviembre, como ya estamos acostumbrados, tendremos ración de chismes Windsor según Peter Morgan. Este año veremos a Gillian Anderson (mujer y musa extraoficial del desquiciado Morgan) como La Dama de Hierro, Margaret Thatcher y, por supuesto, Elizabeth Corrin como la trágica Princesa Diana. En el clip proporcional la vemos flotando hacia Westminster en esa creación de David Emmanuel que sería la mortaja de sus sueños.



Eso es lo que se sabe traerá Netflix. Inicialmente se esperaba que la cuarta y última temporada de “The Chiling Adventures of Sabrina” abriera en Halloween, pero han decidido guardarla para el invierno. Siguen aleteando conque “Bridgerton” está terminada y que sale en el 2020, no en el 2021. Pero hasta ahora no tenemos ni un pinche tráiler.

Netflix sigue prometiendo que producirá esta y aquella nueva serie, pero hasta no ver…Sin embargo, hay un proyecto que ha atraído mi interés. Se llama “Jaguar” y tiene a Blanca Suarez de protagonista. Ya sé que con esa amenaza debería huirle (ni supe en que acabaron “Las Chicas del Cable”), pero la sinopsis suena muy interesante.



En la década de los 60, Isabel Garrido (Suarez), una sobreviviente de Mauthausen, se une a un grupo de hombres, todos con el mismo propósito, atrapar a un criminal nazi que se oculta en España. Yo solo espero que no les quede una megaplasta como la “Hunters” de Amazon que resultó payasa y ofensiva.

El Drama de Época se Traslada al Sur de Asia

Nos alejamos de Netflix y entramos en la esfera de la BBC e ITV que son las mayores productoras del drama de época del planeta. Esas productoras han vuelto los ojos a Asia para sus excursiones al pasado. Después de “Beecham House” su gran apuesta ha sido la adaptación de A Suitable Boy (Un buen partido) de Vikram Seth, la historia de una estudiante universitaria en la India de 1951 que es obligada a encontrar marido.



“A Suitable Boy” ya ha sido vista en Inglaterra y se ve buenísima. Como Netflix la ha presentado en otros países (menos la China y Norteamérica), estoy esperando que la compre para acá. Sino tendremos que esperar a que la presente “Masterpiece Theater”.

 En la India, pero en un plano más elevado está “Black Narcissus”. Esta saga de las monjas en el Himalaya de los Años 30 todavía no tiene tráiler, pero insisten en Inglaterra que está completa. Como la variedad de esta adaptación   de la novela de Rumer Godden será su alto contenido sexual, puede que la compren en Netflix.

Lo mismo puede ocurrir con la adaptación de Little Birds de Anais Nin que ha sido vista en Europa por Sky Atlantic. “Little Birds” tiene lugar en Marruecos en los 50 y describe las escapadas eróticas de una americana (Juno Temple) casada con un inglés. “Black Narcissus” me interesa, Anais Nin siempre me ha hecho bostezar. (Ultima noticia . ¡Black Narcissus en FX desde el 23 de noviembre!)







Seguimos en el Oriente de Asia, y tenemos ya estrenada “The Singapore Grip”. La adaptación de la trilogía de J.C. Farrell sobre una familia inglesa antes y después de la invasión japonesa de Singapur ya llegó el 13 de septiembre en las pantallas británicas.



Inmediatamente ha provocado controversia entre las Karenes de Izquierda (léase los críticos) que la acusan de colonialista. No se dan cuenta que Farrell escribió una sátira contra el colonialismo y que los personajes “colonialistas” son sumamente negativos.



Sigue sin fecha de estreno en Estados Unidos “Las Luminarias” que ya pasó sin pena ni gloria por las pantallas neozelandesas, inglesas y españolas.

Entretanto se le ha estado dando mucho bombo y platillo a la nueva versión de “All Creatures Great and Small”. Para quien no vio la famosa serie de la BBC de los 70, esta es la historia real de James Herriot, un joven veterinario que noveló sus aventuras en la zona rural de Yorkshire durante los Años 30.



Como se trata de una historia “familiar” con visos de comedia, la PBS puede darla los domingos a las 8pm en el horario usualmente designado para “Call the Midwife” Y hablando de la longeva saga de monjas y enfermeras parteras, no se sabe cuándo se filmará la décima temporada, pero ya nos tienen prometido, como todos los años, su especial navideño de diciembre. Aquí fotos del elenco que, como vemos, sigue los protocolos para defenderse del coronavirus.



Judíos Dentro y Fuera de Tierra Santa

Varios países han seguido filmando a pesar de las restricciones, pero ha sido del Medio Oriente de donde me han llegado noticias y series que muero por ver. Comencemos por HaEretz Israel y la pregunta del millón para fans (judíos y no judíos) de la serie:” ¿Tendremos Tercera Temporada de Shtisel?”

La respuesta es afirmativa. Buena noticia, se ha cerrado la filmación tanto en Tel Aviv como en Jerusalén siguiendo estrictos protocolos pandémicos. Mala noticia, solo serán 9 capítulos. Se espera la serie esté en las pantallas israelies este otoño y Netflix la pueda presentar en el 2021. Yupiii!



En este enlace encontrarán más información, más un clip que me deja con sentimientos encontrados. Mi querida Ruchami y su marido Hanina esperan un bebé, pero sus padres siguen alborotados. Reb Shulem no ceja en sus empeños en buscar una segunda esposa. ¡Y que flaca está Menuja! ¿Estará enferma? Y Akiva se casa con… ¡una feucha! ¿Qué pasó con la Prima Libbi? ¿La sacaron del cuento?  ¡Los mato! Este Akiva tiene corazón de alcachofa, a todas les da una hoja.



Hablando de Michael Aloni, el intérprete de Akiva Shtisel es parte del elenco de la producción más cara hasta ahora hecha en Israel. Se trata de la adaptación del bestseller de Sarit Yisai-Levy La Reina de Belleza de Jerusalén. Esta serie épica cubre la vida de Los Ermoza, una familia sefardita, desde el Imperio Otomano hasta la Guerra de Independencia de Israel. Como es producida por las compañías productoras de Fauda y Shtisel, es posible que la compre Netflix.




Me pregunto si Netflix se atrevería a comprar “La madre de Aarón” la serie que ha provocado debate en el mundo islámico. En esta primavera de pandemia, y coincidiendo con el ayuno de Ramadán, la televisión saudita presento “Umm Haroum” la historia real de una partera judía que tuvo un rol importante en el desarrollo de la obstetricia de Bahréin. lo importante de la serie, que tiene lugar en los 40, es que muestra a musulmanes, cristianos y judíos viviendo en armonía en un país árabe.

Considerada como parte de las nuevas relaciones entre Israel y los países de la Península Arábica -y precursora del reinicio de relaciones entre Bahrein y Los Emiratos con el país judío, “Umm Haroum” inicia con estas palabras “somos los judíos del Golfo Pérsico y así vivíamos en el Golfo Pérsico”. Yo ni sabía que existían los ‘judíos del Golfo”, ni sabía que existe aún hoy una comunidad judía en Bahréin que ha asesorado la filmación de esta serie. Esto me hace sentir humilde y esperanzada.



Obviamente no todo es alabanza para este proyecto dirigido por un egipcio y con una actriz kuwaití como protagonista.  La serie ha recibido duras críticas por parte del mundo islámico y no solo de organizaciones palestinas, pero ya sabemos que la controversia es la gasolina de Netflix. Por eso, espero que la compre. La realidad es que los servicios de streaming se están quedando sin material que estrenar. Lo que los ha motivado a trabajar con lo ya existente.

Estrategias de Pandemia

En Amazon Prime, la estrategia varía desde comprar este otoño, series menores, de este siglo y no muy populares como “Panam”, una serie descrita en algún momento como una mala imitación de “Mad Men”. Además de esta única temporada de aventuras de sobrecargos de los 60, Amazon Prime se ha traído lo mejor del Canal 13 de comienzos de este siglo en términos de telenovelas, docuseries y “los 80” la versión chilena de “Cuéntame Como Pasó”.



En cambio, Netflix, siempre en su objetivo de ser el servicio poseedor de la mejor biblioteca de productos afroamericanos, le ha apostado a serie de los 90 y comienzos de siglo como “Sister Sister”, “Moesha” y “Girlfriends”.. También se ha asegurado un buen caudal de producciones turcas que siguen gustando en el mundo.



No solo los servicios de streaming tienen problemas, también la televisión abierta. Esta temporada otoñal, por primera vez en su historia, ABC no presentará ningún nuevo dramatizado concentrándose en realities y programas de concursos

¿Cuál de estas series otoñales te interesan? ¿Cuál sería tu solución al problema de la pandemia disminuyendo o acabando con la producción de series de TV? ¿Comprar la de otros países? ¿De cuáles? ¿Reciclar material antiguo? ¿Qué series de diez o veinte años atrás te gustaría volver a ver?