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lunes, 9 de octubre de 2017

Damas Enfermeras, Rifeños Rebeldes y una Duquesa: Primeras Impresiones de Tiempos de Guerra


Siempre he dicho que la fórmula para confeccionar una buena serie no radica en ser totalmente original, sino en elegir lugares comunes y trasladarlos a un escenario novedoso. Eso lo cumple cabalmente el nuevo drama histórico de Antena 3, “Tiempos de Guerra”. Añádanle buenos actores (monísimos todos), el vestuario deslumbrante de la década de los 20s, un conflicto semi desconocido que por viejo y olvidado no invita a partidismos panfletarios, un buen uso de los arquetipos que rodean el siempre fascinante retrato de la enfermera militar, y tenemos una serie de lujo. Se me olvidaba, es super romántica.

Bendito Antena 3, que aun sin estrenar por su señal internacional, nos permite ver “Tiempos de Guerra” aquí en el ordenador. En este septiembre agotador y caótico que me ha tocado vivir (y sin olvidar que para los judíos es época de arrepentimiento mientras esperamos el juicio divino), con mi madre en el hospital,  mi padre en un limbo, y yo con una gripe que terminó por destrozar mis maltratados pulmones, tuve el placer de ver esta serie histórica que no tiene nada que envidiarle a los de la BBC. En su elegancia y sobriedad me recordó las grandes adaptaciones literarias de RTVE en los 70s y 80s.

 En esta primera entrada voy a contarles un poco de la trama de este cuento de tres” niñas bien” que se van de enfermeras a Marruecos y que enfrentan los mismos líos laborales y románticos del personal de “The Crimson Field” o de las nenas del Vietnam de “China Beach”. Ósea se la pasan metiendo las patas en el amor y en el trabajo y metiendo en líos a otros cuando anteponen lo personal a las reglas.

Las llamaban "damas enfermeras" 
“Tiempos de Guerra” ha tenido muy buena acogida entre el público amante de los period pieces y que desde “Velvet” tiene que consolarse con las ya archi conocidas dosis de “Bandolera” o los mil secretos del Puente Viejo. “Tiempos” es de Bambú, la misma productora de “Velvet” y de “Gran Hotel”. De la última se han traído a Amaia Salamanca que ahora será Julia Ballester, la semi protagonista, la única “enfermera” que no ha recibido instrucción médica y que se ha acoplado al destacamento de la Cruz Roja porque necesita ir a África a saber que fue del novio y del hermano.


 De “Velvet” se han traído también al gran José Sacristán para dar vida al coronel Vicente Márquez, jefe de Sanidad Militar de Melilla que ya tiene bastantes problemas con un futuro yerno que, además de insubordinado, no quiere poner fecha para la boda; con una población civil y militar desmoralizada y aterrorizada; con un exceso de heridos y un desabastecimiento de soldados y pertrechos. A tanta cuita debe agregarle ahora un destacamento de enfermeritas novatas sacadas de lo más granado de la sociedad madrileña y capitaneadas por la formidable Duquesa de la Victoria (Alicia Borrachero).
¡Pobre Coronel! Como si no tuviera suficientes problemas

A Alicia Borrachero no la he visto nunca en sus roles icónicos de “Periodistas” y “Hospital Central”, pero del ámbito del drama histórico la conozco por hacer papeles “exóticos” sea en el Al-Andaluz (“Isabel”), el Imperio Otomano (“The Promise”) o en Narnia (“El Príncipe Caspian”). Es un alivio verla hacer de española en ese rol tan complejo de Carmen Angoloti, Duquesa de la Victoria.

También veo muchas caras conocidas de los “çustomers” españoles. Otro rostro de “Velvet”es Alex García al que mejor  recuerdo como el boxeador Alfonso de “Amar en Tiempos Revueltos”. Verónica Sánchez ha crecido bastante desde “Las 13 Rosas”.  Otro sobreviviente de los “tiempos revueltos “es Cristóbal Suarez. Apenas entró en escena, ahí altote y guapote, yo (después del “Slurp” obligatorio), grité “¡pero si es Mario!”  Cristóbal es un Benjamin Button, en vez de envejecer, rejuvenece.

La serie, que en España se transmite en noche de miércoles, comenzó hace tres semanas. Aunque “Tiempos de Guerra” hace más hincapié en los aspectos médicos (y románticos) del conflicto, se escogió comenzar con escenas en un campo de batalla, precisamente con el Desastre de Annual, el momento crítico, de la Guerra del Rif. En la primera escena vemos a los soldados españoles defendiéndose de las tropas rifeñas. El comandante Silva (Vicente Romero) quiere rendirse, pero el teniente Andrés Pradera (Alex Gadea. Ay mi Tristán de Puente Viejo) se lo impide. Andrés alcanza a susurrarle a Pedro (Marcel Borrás), su camarada y futuro cuñado, que le diga a Julia que lo olvide. Pedro parece que no podrá dar el mensaje, porque un moro lo está degollando y Andrés desaparece en una explosión.
El desastre de Annual

Corte a Madrid, a Julia que toca el piano. Llega la madre. Julia quiere irse al África a buscar a Pedro y a Andrés. Su madre es amiga de la Duquesa de la Victoria que ha formado un equipo de enfermeras y planea llevarlas hasta Melilla. Julia y su madre se van al Pardo a una Garden Party para hablar con la Duquesa. Pasan unos siete minutos de vestidos tras vestidos. Es que estas mujeres cada vez que se quitan el uniforme se ponen cada modelito que la fiesta parece una pasarela. Es colección de temporada Primavera 1921.
¡Mi sombrero es mas grande que el tuyo!

La Duquesa le dice a Julia que para ser enfermera hay que estudiar.  La insta a tomar un curso de, un mes, en La Cruz Roja. Luego la presenta con dos “graduadas” Pilar (Verónica Sánchez) y Magdalena (Anna Moliner). De solo verlas, reconocí a personajes típicos de esas películas de Marisol y Pili y Mili que yo tanto gocé en mi infancia. Hasta se les puede poner membretes. Pilar es “la empollona”,  la mejor alumna, la que sigue el manual, seria y viuda desde que un tranvía la dejó sin marido hace dos años. Magdalena es “la patosa”, que sin andar tumbando bandejas, es metepatas, alegre y muy, pero muy ingenua. No lo parece porque es coquetona, aunque está ultra comprometida con Daniel de Zumárraga (hijo) que ahí está sacándola a bailar.
La Empollona y La Patosa

Llega un general que le comunica a la Duquesa que Su Majestad, La Reina desea verlas a ella y a las enfermeras. Por alguna razón, Julia se une a la comitiva.  Cuca Escribano, alta,  rubia (pero sin acento inglés) interpreta a Victoria Eugenia de Battenberg, Reina de las Españas. Con mucha cortesía y firmeza, les dice a Doña Carmen y sus enfermeras, que las quiere en Melilla en unos días. La Duquesa le dice que es imposible, estas chicas no están preparadas. La Reina, muy fina, se la lleva a un rincón y le dice “Esto es guerra, ¡Carmen!” ósea en África se necesita de enfermeras y se van porque así la reina lo dispone.
¿ Reina o Duquesa? ¿Quien manda más?

Lo próximo es la Duquesa en el salón comedor de un tren en compañía de La Empollona y de La Patosa. Es chistoso porque son diez las enfermeras, pero de nombre y cara solo conocemos a estas dos.  Se aparece Julia con maleta. La Duquesa la ataja. No puede ir de excursión con las otras, porque no ha tomado ni una clase de enfermería. Además, no tiene ganas de cargar con una mujer que va a estar más ocupada en buscar parientes que en atender pacientes.

Julia insiste y la Duquesa se da cuenta que ésta es más porfiada que ella y le pasa un librito del tamaño de un Catecismo de Primera Comunión. Es un manual de anatomía y primeros auxilios que las otras enfermeras ya se conocen al dedillo. Me parece que se va a necesitar de más textos de instrucción. Porque estas niñas de anatomía masculina saben nada y si habrán visto un par de… en su vida solo las criadillas del toro en el ruedo o en el plato y arrebozadas.

Crash Course de Primeros Auxilios

Del tren se trepan a un barco y en cinco minutos en los que Magdalena, La Patosa no alcanza ni a vomitar, ni Julia a terminar de leer su manual, desembarcan en Melilla (o Tenerife haciendo de Melilla) Alla tienen su primer encuentro con “Pacos” (franco tiradores). Obvio que aquí se viven tiempos revueltos. El tiroteo le da una excusa al médico militar Fidel Calderón (Alex García) de hacer su entrada triunfal salvando a Julia de no sé qué. Excusa para Fidel de poder abrazarla bien fuerte hasta que la Señorita Ballester le recuerda que de donde ella viene,  los hombres no se arriman tanto a las mujeres de bien.
¡No se me arrime tanto, caballero!

La Duquesa entretanto se entrevista con el comandante de la plaza, y que resulta ser el padre de la mejor amiga de Magdalena. Al pobre Márquez no le causa mucho chiste tener a estas enfermeras entrometidas por ahí, pero les dice que intentará “acoplarlas” a algún hospital de Melilla; Esto encoleriza a Doña Carmen que ha venido a Marruecos a regentar su propio hospital porque eso es lo que quiere la reina, y lo que la reina quiere se hace. Márquez las manda una escuela abandonada. Ahí estas señoritas que en su vida han empuñado un plumero, tienen que limpiar el sitio, despejarlo de muebles y medio habilitarlo para que parezca  un hospital.

Ya tienen el hospital medio armado, cuando una noche se presenta Fidel con una veintena de heridos. Vienen de Annual y no hay espacio en otros hospitales. Este es el primer encuentro de las enfermeras con miembros amputados, huesos rotos, carne quemada y sangre por doquier. Se paralizan, se desvanecen, vomitan, pero aun así atienden a todo el mundo. Doña Carmen está que arde, asegura que ha sido una travesura de Márquez mandarle esos pacientes nada más para fastidiarla. Resulta que el comandante  ni idea tenía.

Todo es culpa de Fidel que es médico medio maverick,  muy díscolo y con más ganas de experimentar con la medicina que el mismísimo Dr. Mengele. Márquez decide escarmentarlo, hay que dar ejemplo porque Fidel es novio de su hija. Lo empaca a Madrid. A Susana Márquez (Silvia Alonso) no le parece. Amenaza con irse con Fidel. Parece que viajar sin chaperona en esos tiempos, era cosa escandalosa. Doña Carmen arregla todo contratando a Fidel como médico jefe de su hospital.
Larbi, huerfanito y Magdalena

Y así se va desarrollando la historia y miren que solo van tres capítulos y harto ocurre. Magdalena se la va a pasar haciéndole ojitos a Larbi (Daniel Lundh) , el enfermero marroquí, y va a amadrinar a un huerfanito moro. Pilar se verá sacudida de su comfort zone cuando se tropiece con Luis (Cristóbal Suarez) , el medico que hace ocho años la plantó en el altar. Luis trae explicaciones, Pilar y él reconocen que aún se aman, pero no van a ninguna parte porque el doctor está casado con Raquel (Nuria Herrero), la hija del tabernero. Raquel está como de seis meses y como no se chupa el dedo, le advierte a Pilar. No ha conseguido atrapar un hombre de clase superior para perderlo justo cuando van a ser padres.

La que provoca los mayores líos es Julia. Tal como lo temía la Duquesa, se la pasa más buscando a sus hombres que cambiando vendas. Entre los heridos de Annual está el Alférez Pedro Ballester, hermano de Julia. Viene muy mal y agobiado por la culpa de haber perdido de vista a Andrés.  Aparece en el hospital, el comandante Silva, el superior de Andrés y Pedro, el que quería rendirse. Trae cuento chino de que los rifeños le dejaron malherido. Miente diciendo que no hay más sobrevivientes. Lo cierto es que sobornó a un guardia para huir dejando atrás a sus soldados, entre ellos a  Andrés.

Pedro que sabe que Silva es un cobarde traidor, intenta matarlo. Lo quieren fusilar. Sus compañeros corroboran la cobardía del comandante. Los ponen presos a todos. Julia tendrá que hacer circo, maroma y teatro para poder salvar al hermano. Y como es un poco egoísta, en sus empeños arrastrará a Magdalena, a Larbi, y hasta el mismísimo Fidel.

Ese es el comienzo de esta historia muy colorida, muy vibrante, muy hermosa desde un punto de vista estético. Paisaje y modas son espectaculares. Y eso que ha sido filmada mitad en Gran Canaria, mitad en el patio trasero de la productora.

 Hay quejas de que es muy cliché, que los personajes son un poco estereotipados, y de que tanto lio amoroso ya recuerda a “Anatomía de Grey”. Ya lo dije, el cliché deja de serlo si se le desarrolla en espacios y escenarios nuevos. Eso también se aplica a todas las reglas que gobiernan las representaciones de personal médico en zona de combate. Y si se les encuentra semejanza con personajes de una serie como “Anatomía”, muy distante en términos culturales, cronológicos y geográficos, entonces se está cumpliendo con el propósito de renovar la formula.

En mi próximo blog hablare sobre estos clichés,  que van más allá de “Grey’s Anatomy”,  de las causas y el desarrollo de la Guerra del Rif, el factor más novedoso de "Tiempos de Guerra” y del mejor personaje, La Duquesa de la Victoria que existió en la vida real y que fue tan o más imponente que como la representa la serie.


martes, 7 de octubre de 2014

¿Es hora de decirle adiós a Grey’s Anatomy?


Las series médicas se caracterizan por su longevidad. “ER” llegó a durar 20 temporadas y “M.A.S.H” estuvo en pantalla (sin contar sus reposiciones) por más de una década. “Grey’s Anatomy” iba por ese mismo camino, pero a juzgar por el inicio de su onceava temporada la serie de Shonda Rhodes anda necesitando que la pongan a pastar.

Me acerqué con mucha trepidación al primer episodio de temporada. Sabía que la partida de Cristina Yang iba a dejar un gigantesco cráter en la trama. Ya me había sido bastante difícil sobrevivir a la doble despedida de Lexi y Mark Sloane hace dos años, pero ahora se trataba de algo diferente.

Aparte de ser uno de las pioneras de la serie, Christina Yang ha sido una de las creaciones dramáticas más fascinantes de la televisión de este siglo. Su ausencia se iba a notar en extremo e iba a afectar el interés que suscitara el show en su audiencia. Por eso se esperaba que Shonda Rimes pusiese especial cuidado en este inicio de temporada para asegurar al fandom que Grey´s Anatomy seguiría brindando la calidad y emotividad que la han caracterizado.


No se si se debió a que la Señora Rimes estuvo muy ocupada con “Scandal” y con su nuevo show “How to Get Away with Murder”, pero nada de lo esperado se materializó en pantalla. La falta de Christina Yang es cada vez mas patente y no únicamente por la patética soledad de Owen que ha convertido el hospital en su hogar, incapaz de rehacer su vida sin su ex esposa.


Los intentos por llenar los zapatos de Yang han sido un total fracaso. Amelia Sheppard es un personaje  fastidioso. Maggie Pierce es adorable, pero no da la talla. Va a terminar siendo una Arizona o April Kepner, nunca alcanzará la estratosfera ocupada por Yang.

Antes de iniciar la temporada, Shonda Rimes declaró que este sería el año de Meredith, que ella seria el foco central de la historia. Aunque La Da. Grey puede ser una criatura encantadora, es difícil desemparejarla de Yang. Se hubiera necesitado  dotarla de subtramas más solidas, y profundas para atrapar al público. Saber si sobrevivirá su matrimonio al sacrificio de Derek, la coloca a la altura de Miranda Bailey quien ha vivido dilemas parecidos. Saber si aceptará a su nueva hermana, nos remonta a los días en que conoció a Lexi. La falencia de este onceavo guion es que no nos presenta nada nuevo por lo tanto es previsible, ergo aburrido.

Incluso cuando ocurrió lo imprevisto como el que, al final del segundo episodio, Maggie revelara su parentesco y Meredith la rechazara, acabo siendo una movida torpe que arruinó lo único que podía añadirle misterio a ese cuento. Lo ideal hubiera sido que Meredith hubiese construido una relación de odio-admiración por el reemplazo de Christina y que de pronto recordará lo que su mente ha bloqueado por 28 años, el embarazo de su madre.


Eso quedó evidente en lo único bueno de estos dos capítulos, el flashback con el que inicia la temporada. Grey recuerda su estadía en Boston cuando contaba cinco años, y como su madre, inexplicablemente, cae al hospital (yo pensé que era otro de esos intentos de suicidio de la manipuladora y lunática Ellis). Cuando Ellis grita “¡No quiero verla!”, no se refiere a Mer como creí al comienzo, sino a la recién nacida Maggie.


Ahora que La Dra. Grey ya sabe quien es Maggie y no le importa tener una hermana, ese ángulo pierde interés, como tampoco puede ya aprovecharse el que Amelia sepa que Richard tiene una hija, una de las pocas posibilidades para que “La Pastora” jugara algún rol significativo en este cuento.
Tengo que reconocer que desde el accidente de aviación, el personaje de Ellen Pompeo se ha vuelto  insubstancial. Su embarazo alternó entre lo trivial y lo irritante, y ahora sin Christina es evidente que no tiene mucho espacio para crecer, menos aun si la vuelven una mocosa malcriada e inmadura.


Aparte de su inexcusable actitud hacia Maggie (aun antes de saberla su hermana), esté el modo desconsiderado con que Mer expulsa a Wilson de su cama. Es cierto que Christina también se metía en la cama de los Sheppard, pero nunca corrió a Derek de su propia alcoba. Con lo hecho, Meredith demuestra egoísmo e irrespeto tanto por Karev como por Jo. Y ya vimos, después de la demanda de Leah,  que no se puede ningunear a los internos. Grey es un buen personaje, pero si no se le da una historia de alto nivel, se vuelve una mujer insoportable y ahora no están presentes la cordura sarcástica y el humor toxico de Christina que le hacían el peso a los defectos de su “persona”.

La debilidad de la protagonista  y lo predecible del guion no son las únicas grietas en esta serie que ya viene arrastrando una decima temporada bastante floja. La grieta más grande se debe a que el peso del argumento lo lleva un clan de personajes protagónicos que pierde resonancia y va en disminución constante. April y Jackson apenas han aparecido en estos dos capítulos, Amanda Bailey se volvió un personaje de relleno, y las trifulcas domesticas de Arizona y Callie dan sueño.

¿Que pasó con todos estos individuos que alguna vez tuvieron historias potentes y nos hicieron quererlos? ¿Qué pasó con una serie que solía traer gente que fascinaba tanto por su destreza medica como por el modo en que jugaba con su vida personal? Parece que lo mejor de “Grey’s Anatomy”  está en Europa  o en el cementerio.

Desde sus inicios “Anatomía de Grey” ha ido perdiendo figuras claves: Burke, George, Izzy.  Pero Lexi más que suplió  la partida de Katherine Heigl, tal como Owen hizo lo suyo al llenar el vacio dejado por Burke. Sin embargo, no se ha podido sustituir a Mark Sloane, y Jackson y April son un relevo mediocre de George y Lexi.

“Grey’s Anatomy” siempre se apoyó  en la interactuación entre la un equipo de médicos profesionales y un alumnado de internos confundidos y problemáticos. Ahora se produjo un desequilibrio.  La última camada de internos fue victima de una curiosa masacre. Yang se llevó al único varón, a Brooks la mataron y a Leah la despidieron. Queda Stephanie, bastante aburridita la pobre, y Jo que se ha convertido en la esperanza de la serie porque la hacen participar en todos los conflictos de esta temporada. Eso reafirma mi impresión de ausencia de figuras importantes, sobre todo varones, lo que limita las oportunidades románticas de la serie.
Jo y Maggie


Como si no sobraran las féminas en batas médicas, este año nos traen a Maggie y Amelia. Puesto que “Grey’s Anatomy” siempre se salva acudiendo al gancho romántico van a necesitar un par de candidatos para estas doctoras. Mi consejo es que no las emparejen con ninguno de los médicos “comprometidos”, ya cansan los triángulos. Me gustaría que Maggie tuviera algo con Owen, y que Amelia se acercara a Richard que viene de salvarse de las garras de la Matriarca  Avery. Pero no creo que lo hagan.

Amelia y Maggie

Todo indica que la historia ha superado su apogeo, que seguirá utilizando formulas ya abusadas en el pasado, y jugando con lo previsible. Está claro que el único camino  de “Grey´s Anatomy” es despedirse con dignidad ya que no tiene nada más que ofrecernos.

domingo, 14 de septiembre de 2014

En septiembre vuelven nuestros shows favoritos: (spoilers a granel)


El otoño estadounidense es el momento en que la televisión se vuelve más candente con estrenos de nuevas series y debuts de temporadas de otros productos ya conocidos. Este septiembre no es la excepción y varias de las series favoritas este blog regresan a la pantalla. Algunas  allá en USA, pero también en el Reino Unido donde “Downton Abbey” lanza su Quinta Temporada el mismo día del cumpleaños de esta Gata Seriéfila.

El Ocaso de un Imperio

El  domingo 7 de Septiembre inició la última temporada de “Boardwalk Empire”. Me duele hasta escribir esas palabras. Cierto que en los dos últimos años se puso flojita, y el que mataran a Richard Harrow fue un error colosal, pero después de seis años de seguir a Nucky Thompson, sus parientes, sus amigos y enemigos, no encuentro la fuerza para decirles adiós.

La información que tengo de los últimos días de la producción de Terence Winter es que serán nada más que ocho episodios (AARGH) y que habrá un salto de tiempo hasta 1931. Ósea nos perdimos la caída de La Bolsa del ‘29, la matanza del Día de San Valentín y el asesinato de Arnold Rothstein. Sin embargo, es un año importante. ¿Cómo le irá a mi Querida Margaret a la que dejamos especulando en Wall Street? Va a necesitar de un Plan B como el de su ex.  Nucky anda ya por la Cuba de Batista, preparándose para vender licor legalmente, ahora que se acerca el final de la Prohibición.

Dicen que la serie se va a enfocar mas en mi bromance gansteril predilecto (Lansky-Luciano), y por supuesto iremos a Chicago a ver a Al Capone, esperando también saber que pasó con van Alden, su esposa vikinga, y el pobre Eli Thompson, por allá por La Ciudad de los Vientos. No se olviden que 1931 fue el año en que Eliott Ness puso a Caracortada tras las rejas.



Yo  creía que la pelirroja Darmody era cosa del pasado, pero ahí estaá Gretchen Moll en los promos. Saldrá de la cárcel ¿y qué hará? ¿Buscar al nieto? ¿Vengarse de Nucky? Otra noticia fatal es que Chalky White también andará ahí con ínfulas revanchistas, al igual que el aceitoso Dr. Narcisse, ahora al amparo del FBI. Me temo que todos querrán un pedazo de Nucky que va a estar peor que el Sr. Ávila con muchos poniéndole precio a su cabeza.

Como si no tuvieran suficiente historias que contar, van a pasársela en flashbacks sobre la infancia de los Hermanos Thompson y también veremos como El Comodoro abusó de Gillian.  HBO Latinoamérica nos traerá esta última temporada de “El Imperio del Contrabando” en octubre,

Un incendio en La Abadía





El 21 de septiembre,  “Downton Abbey” abre sus puertas en Gran Bretaña. Esta quinta temporada viene precedida de rumores más nefastos que la escandalosa botellita de pastico. De nuevo se dice que Dame Maggie Smith se retira de la serie de Julián Fellowes, y que ésta seria la ultima temporada de “Downton Abbey”. Me quedo con lo dicho por Lord Fellowes que La Abadía no cerrará sus puertas sino hasta el final de una sexta temporada. En cuanto a Dame Maggie, todos los “Downies” le suplicamos que siga hasta el final. Lady Violet es el alma de a serie. Ya se han ido demasiados personajes importantes para perderla a ella también.

Lo único bueno de la Prima Rose eran sus vestidos


Las buenas noticias es que Lily James está abocada a una carrera en el cine, por  lo que su personaje de Lady Rose solo vivirá hasta esta temporada. En cuanto a la actriz que da vida a Sarah Bunting se nos va a Broadway. Excelente, porque era fea y pesada y no la quería con Branson. ¿Pero entonces a quién vemos que el ex chofer está besando en el promo? Como la trama retoma el hilo dos años después del final de La Cuarta Temporada, me parecería raro que Branson siguiera perdiendo el tiempo con Sarah. Ya no quiero verlo más con criadas y plebeyas. El viudo de Lady Sybil tiene que encontrar a alguien similar a su gran amor.

¿Cómo ha crecido Sibby?

Ya he mencionado que “Downton Abbey” comenzará con un incendio en La Abadía. ¿Morirá alguien? ¿Perderán la casa? Al menos se quemaran objetos valiosos, tal vez por eso aparezca un tal Simon, interpretado por Richard E.Grant quien dará vida a un experto en arte que a lo mejor vendrá a restaurar la casa de Los Crawley.

Lo que me ha dado tristeza es saber que Lady Mary seguirá atormentando a Edith. ¿No habíamos superado esa etapa? Aparte que ya Edith sufre bastante separada de su hija. Espero que ocurra algo que hermane a Edith y a Mary para que al fin se vea que ambas han madurado.

¿Se sabrá que Edith tiene una hija?



En Estados Unidos tendrán que esperar hasta enero para ver esta Quinta Temporada y aquí en América Latina nos toca aguantarnos hasta marzo.

¿Sobrevivirá este matrimonio?
El  jueves 25  de  septiembre se abre la onceava temporada de “Grey´s Anatomy”. Este año el conflicto se centrará en el matrimonio Grey-Sheppard. Shonda Rimes ha dicho que va a ser una relación muy tensa entre los protagonistas de su serie estrella. Ha hablado de que “se sentirá como una bomba” y que por años ha esperado trabajar con esta historia.

Yo solo espero que ese matrimonio sobreviva. Seria tan ridículo que se separaran solo porque Mer no quiere dejar Washington. Más conflictos para Owen en su hospital. Bailey no tomará con calma el que Alex se haya quedado con su puesto en la junta y al parecer el ex marido de Christina iniciará un romance con Amelia, la cuñada de Meredith Grey. Esa Dra. "Sheperdess" ("Pastora") quiere reemplazar en todo a la Dra. Yang.



La que si podría ser otra Christina es Maggie, la nueva cardióloga y algo más. A los finales de la última temporada, Richard Webber se enteró que es la hija que Ellis siempre le ocultó. Eso va a ser un tema muy candente este año. Ya se ha dicho que vía flashback nos enteraremos de como Ellis Grey se las arregló para mantener en secreto su embarazo y el nacimiento de su hija.

En cuanto a embarazos, no he oído ningún rumor sobre mi pareja favorita ni la visita que esperan de la cigüeña. Solo espero que no ocurra algún percance que afecte la llegada el bebé Avery, menos aun cuando Sarah Drew que interpreta a April Kepner-Avery, está embarazada en la realidad.
 "Grey´s Anatomy" inicia por el cable latino el lunes, 29 de septiembre.

Muerte, Locura y Venganza

El 28 de septiembre vuelve “Revenge”. Su cuarta temporada comenzará con un asesinato. Nada de sorpresas en ese anuncio, porque por algo la apodé “Juego de Tronos en Los Hamptons”. Los spoilers indican que Conrad no ha muerto, pero morirá alguien cercano a él que no es Daniel. (¡Qué pena!) Victoria lograra huir del manicomio, pero antes hará amistad con los locos.
Victoria hace amistades en el manicomio


Gideon será el nuevo villano de este cuento y enamorará a Charlotte. Tampoco sorprende porque Charlotte es tan bruta que es capaz de caer en las redes de una pitón si ésta usara pantalones.

Nuevo peinado, pero 0 sexappeal


Jack consigue un necesario corte de pelo que no lo hace más atractivo por lo que traerán a un tal Ben para remendar el corazón roto de Emily. Espero que sea atractivo porque lo que falta en esta serie son machos atractivos. Los personajes son fabulosos, pero los actores son… ¡Blehh! Pensar que lo más cercano en agitar mis hormonas fue Patrick ¡y era gay! “Revenge” inicia en USA a fines de este mes, pero creo que en el Hemisferio Sur los televidentes no la veremos antes del 2015.

¿Se casa Miss Fisher?

Y antes de decir “Colorín, Colorado, este cuento se ha acabado” toca ir un poquito más lejos hasta Australia donde en octubre  por fin inician  las grabaciones de “Miss Fisher’s Murder Mysteries”. Ya están circulando fotos de las reuniones de editores y de los diseños de ropa. Las nuevas aventuras de la honorable detective tendrán lugar a comienzos de los Treinta lo que impactará su ropero.

Un adelanto al nuevo vestuario de Phryne


Las productoras han dejado caer un par de spoilers sobe esta temporada que tiene la virtud de nacer por demanda publica, ya que la serie estuvo a punto de ser cancelada. Han dicho que uno de los episodios tendrá lugar en el mundo militar, apropiado en un año en que Australia conmemora su participación en La Gran Guerra.

Además las muy pillas nos dejan caer que “habrá boda”. Por supuesto que las shiperas más ingenuas ya se imaginan a Phryne camino a un altar donde la espera el Inspector Robinson, pero las más conocedoras sabemos que falta mucho muchísimo para eso. Asi es que apuesto a que, a pesar de sus dudas, será Dot quien le de el “Si” a Hugh este año.

¿Cuál de estos dos irá al altar en La Tercera Temporada?


¿Qué les parecen todas estas noticias primaverales?


miércoles, 27 de agosto de 2014

Emily Thorne vs Olivia Pope (Glamur Televisivo II)


Revenge” y “Scandal” son las series más taquilleras de la televisión abierta en Estados Unidos. En ambas se retratan oscuras intrigas palaciegas, ocurran éstas en el  mundo empresarial o el de la política. Sus heroínas en lo físico son representantes del glamur televisivo, pero interiormente solo una de ellas (y la serie que protagoniza) es realmente glamorosa.

Dicho esto ya espero me caigan críticas de los fanáticos de “Scandal” por lo que hago una aclaración: decir que una serie no es glamorosa no es descalificarla. “Juego de Tronos” es una historia épica y no es glamorosa. Decir que un personaje no es glamoroso tampoco significa que sea malo, poco interesante, mal hecho. Por el contrario, debido a que “glamoroso” entraña ser enigmático, a veces serlo implica ser difícil de descifrar, poco cercano o querible.

Esta nota no es sobre la calidad de “Scandal” sino sobre su carencia de glamur. “Revenge” de la que ya hemos hablado, tiene lugar en escenarios sumamente glamorosos, mansiones, restaurantes, revistas de moda, etc. Y cuando los productores  se hartan de interiores opulentos se afirman en la belleza natural de la zona playera de Long Island.
La Mansión Grayson de Revenge


“Scandal” tiene lugar en Washington DC. Como neoyorquina adoptiva, me seria fácil decir “Washington es inferior en glamur a Nueva York”, pero seria injusta. La capital de los Estados Unidos posee espacios muy sofisticados, y bellísimos monumentos, museos y edificios públicos. Solo que cuando se trata de belleza natural, ni se compara a Las Hamptons ni a su aura del glamur de “Old Money”.
El Presidente y su amante en La Casa Blanca


Como el ambiente no lo es todo, veamos el libreto. “Revenge”, como su nombre  indica, es un cuento de venganza. Uno de sus grandes logros ha sido la capacidad de convertir  la revancha en un arte refinado. Lo notamos en esta temporada, en los preparativos para dar el golpe final en el que Amanda Clark alias Emily Thorne  espera vengarse del daño que Victoria Grayson les causó a ella y a su padre. Ese golpe final no incluye nada sórdido ni sanguinario. Es todo artificio, todo ilusión, todo glamur.

Emily planea un viaje de bodas en un crucero a Nantucket en el que la acompañarán la familia del novio. En ese viaje espera crear la impresión de que su suegra la ha matado. Victoria irá a la cárcel y el cadáver de la novia resucitará del Atlántico para huir con su verdadero amor a Las Maldivas. Una venganza con mucha clase.  Pero antes de la luna de miel y de la ceremonia ocurre toda una mis-en-scene que abarca hasta el más mínimo detalle de los preparativos de un matrimonio de la aristocracia neoyorquina. Desde el pastel de bodas  hasta ese desfile de posibles vestidos de novia para La Condesa de Montecristo de Long Island.































Lamentablemente, tanto boato termina mal. En  el  yate, el recién casado Daniel se entera que Emily fingió un embarazo para atraparlo y le da un tiro con balas de verdad. La imagen de Emily van Camp en cámara lenta, en ese vestido de novia ensangrentado, cayendo al mar es bella, es poética, es glamorosa.



Por supuesto que “Scandal” también está plagada de episodios cruciales, impactantes y con mucho suspenso, pero no se intenta glamurizar nada, aparte del adulterio de Olivia, la protagonista, con el presidente de los Estados Unidos.

Olivia Pope es lo mejor de “Scandal”. Tanto el personaje, como su intérprete, Kerry Washington, pertenecen a las grandes ligas en términos de actuación, caracterización y belleza. Pero Olivia es demasiado humana y real para  ser glamorosa, a pesar de que como las mujeres de “Revenge” use vestuario de marca. La dimensión trágica de Olivia la eleva por sobre lo engañoso del glamur.  No es que Amanda/Emily no sea un personaje trágico. Lo que sucede es que tanto ella como su némesis Victoria presentan  al mundo la imagen idealizada que se han manufacturado para así poder vencer los obstáculos y conseguir lo que desean.



La diseñadora de “Scandal” ha declarado  que cada vestido que Kerry usa cuenta una historia. Efectivamente, cada prenda de Olivia muestra el sentir de su personaje, las emociones de la abogado. Eso no quita  que Kerry  no se vea glamorosa cuando se enfunda un Armani o vista de Prada. Su falta de glamur nace de la integridad y humanidad de su personaje. A pesar de vivir una relación semi clandestina con el hombre más importante del país, Olivia no tiene mucho que ocultar. No tiene que esconder sus sentimientos ni crearse imágenes más allá de su idea de que ella y los que trabajan en su firma sean “gladiadores en trajes de dos piezas”.



En cambio, cada creación que luce Emily/Amanda es la máscara de la chica súper poderosa que viene a destruir a los villanos, es el envoltorio que cubre una estatua de hielo que no permite que emociones ni valores morales  le impidan cumplir con su cometido, es el disfraz que la diosa de la venganza utiliza para confundir a sus adversarios. La verdadera Amanda solo se revela a sus seres más íntimos: la verdadera Emily, su Aiden, y su gran amigo y apoyo Nolan Ross. Ni siquiera ante Jack, su novio de la infancia,  se saca totalmente el antifaz.



Cuando le explicaba a alguien los motivos por los que ni “Scandal” ni Olivia Pope eran glamorosos, mi interlocutora me saltó con la improcedente pregunta “¿Acaso crees que por no ser blanca, Olivia no puede ser un icono de estilo?” y me recuerda la influencia que el vestuario de Olivia tiene en la cultura popular. Se puede ser árbitro de elegancia, o imponer modas sin llegar a ser un personaje glamoroso. “Sex in the City” impuso estilos, creó clones de las cuatro protagonistas, pero ninguna era un personaje glamoroso. En cambio las adolescentes de “Gossip Girl” si lo eran y eso iba más allá de lo que llevaban puesto.



Kerry Washington entrando a la Casa Blanca con ese strapless bicolor, guantes arriba del codo y ese peinado asimétrico es una imagen del glamur, pero su personaje no es un maniquí, trasciende lo visual. En su vida privada, en su pasado familiar y en su trabajo Olivia debe dejar atras lo superficial y lo artificial para entrar al terreno de las verdades inconvenientes aunque sea para ocultarlas. Ella es la tapadera de los demás, tal como los criados de “Downton Abbey” deben esconder lo feo para realzar el glamur de sus amos. Por eso ni el servicio de los Grantham, ni gente como Olivia Pope ni Ray Donovan, otro fixer televisivo, pueden ser glamorosos.


Sin embargo, me quedé pensando que es difícil comprender la sutil diferencia entre personaje glamoroso y personaje heroico, épico, real, humano, o trágico, cuando no hay otras afro-americanas interpretando a lo primero en la televisión actual. En términos de glamur, Don Cheadle en “House of Lies” a veces alcanza casi a tocar el escalón donde se para Don Draper. pero es varón. En la televisión angloparlante hay muchos y fascinantes personajes femeninos de color. Hay heroínas épicas como Abbie Mills de “Sleepy Hollow”, humanas como Amanda Bailey de “Grey´s Anatomy” y trágicas y poderosas como Olivia Pope. Pero la única mujer de raza negra que se acerca al concepto de glamorosa, es un personaje terciario, también creación de Shonda Rimes. Se trata de Catherine Avery (Debbie Allen) en “Grey´s Anatomy”.


Cuando esta temporada, la madre de Jackson le suelta a su nuera una anécdota de su infancia en la racista Texas de los Sesentas me quedé en shock. Todo en Catherine da la impresión de haber recibido una crianza más cuidadosa y delicada que la de los visones. Parecía un producto de universidades privadas, institutrices e internados de lujo.  Nada en Catherine, mujer de negocios, millonaria, dama de sociedad, y matriarca de un clan de médicos famosos es lo que se suele asociar con chicas del Viejo Sur rural. Con esa revelación, Catherine se acerca más al personaje de Victoria Grayson que al de Olivia Pope.
(oblogdamari.com)


La televisión de mi época si tuvo divas glamorosas y afro-americanas. Recuerdo con particular agrado a dos: Dominique Deveraux de “Dinastía” y Whitley Gilbert de “A Different World”. En ese spinoff de “The Cosby Show”, Jasmine Guy se hizo famosa como la Southern Belle de piel de ébano. Esta Scarlett O’Hara étnica era  manipuladora, loca por las compras, esnob y tan delicada que tenia que tener humedecedores de ambiente en todos sus cuartos para “no tener piel de rinoceronte”. No se puede ser más glamorosa que esa Princesa Sureña.



En cuanto al personaje de Diahan Carroll, podría ser una Carrington ilegitima pero en belleza y glamur superaba a la temible Alexis que era una Carrington por matrimonio.

Diahann Carroll y Kerry Washington, dos divas de ébano

Tal vez sea preferible que a un grupo étnico lo represente alguien auténtico y terreno, identificable para su audiencia a pesar de los accesorios de Gucci, como lo es Olivia Pope, pero también el glamur ayuda a superar estereotipos. A ver cuando vemos una Amanda Clarke étnica que creo que la última también se quedó en el siglo XX. Era brasileña, telenovelera, a pesar de estar basada en un personaje histórico, y se llamó Xica da Silva.