No hay critica o
recap de esta temporada de La Amiga Estupenda en que no encuentre, entre los comentarios, alguna queja sobre Lenú.
Casi todas comienzan con “¿Soy yo la única?” Yo diría que somos una mayoría de los fans de
la serie de HBO que estamos incomodos con la heroína de esta adaptación de las
novelas de Elena Ferrante, desde la actriz que la interpreta hasta alteraciones
en su personalidad, muchas de las cuales no están en el libro.
Leyendo la novela,
me doy cuenta que Lenú si se vuelve insoportable, pero que la serie ha
aumentado su pésimo comportamiento, su tozudez en negarse a ver como le dice
Lila que “te has equivocado”. Esa “equivocación”
la lleva a ser injusta con mucha gente, con su suegra, con sus hijas, incluso con Lila que, a pesar de saberla
equivocada, la apoya y se hace cargo de Lenú y, por extensión, de la Familia
Grecco.
Generalmente en
un análisis final no me preocupo mucho de los spoilers, pero ahora trataré de
concentrarme solo en la primera mitad de temporada. Los lectores de Ferrante
saben que el título de la novela se refiere a una gran tragedia que afectará a
las protagonistas y a su relación. Antes de esa tragedia, toda la serie se concentra en la desastrosa
relación de Lenú y Nino Sarratore, su amor de la infancia.
Entonces resulta agotador
tener presente el futuro cuando el presente, la mitad de la serie, es ver a Lenú
desperdiciar todo lo ganado y jugarse su futuro y el de su familia en pos de un
sueño que, en el fondo, sabe es irrealizable. Tenemos a Lenú primero feliz en
Montpellier viviendo su amor sin gastar tiempo en pensar en lo que dejó atrás.
Ese sueño no acaba con la realidad de regresar a Milán sino cuando la ataca el
Monstruo de los Ojos Verdes. Léase, le bajan celos de Eleonora.
Como alguien que
fue “La Otra” ( a diferencia de Lenú yo era soltera y libre) puedo afirmar que
no hay nada más ocioso y absurdo que exteriorizar a la pareja celos por la
esposa legal. En la serie se convierte en un leitmotiv ameritando una escena
por capitulo. Incluso lo aumentan con escenas inventadas como cuando Lenú ataja
a Eleonora en la calle y le anuncia que espera un hijo de Nino. ¡Qué gran
error!
Otro gran error
de Lenú será separar a sus hijas de los abuelos y de una semblanza de vida
normal para hacerlas acampar en casa de la cuñada donde ni siquiera van a la
escuela y, finalmente, llevarlas a Nápoles a vivir con un extraño. En la novela,
la voz narradora de Lenú admite haber sido mala madre descuidada, impaciente y
hasta golpeadora. En la serie no nos dan eso, solo los rostros de reproche de
las niñas porque este año Saverio Constanzo se ha ido por la máxima mitutera de
que una verdadera mujer debe anteponer su felicidad antes que sus deberes
maternales.
¿Pero cuál es la felicidad de Lenú?
Ciertamente no es junto a un hombre que abandonó a Lila su suerte, que abandonó
a Silvia con un hijo en brazos, y que se
rehúsa a divorciarse de Eleonora. En esta temporada además Adele advierte a su
nuera que Nino es “un hombre sin tradición”. O sea, un escalador social, lo que lo hace poco confiable.
En esta temporada
es cuando Lenú se entera por boca de Nino que él impidió, cuando eran
adolescentes, que se publicara un ensayo de ella nada más que por envidia.
Incluso han inventado una escena donde Nino invita a comer al editor de su
mujer para convencerlo que publique su libro. El modo en que Sarratore intenta
acaparar la conversación y la cara de enojo que pone cuando el invitado presta
mayor atención a Lenú nos indican que su envidia de adolescente sigue
existiendo.
Si me he pasado
una página quejándome de Lenú y sus malas decisiones es porque ella es el
núcleo de los primeros cuatro episodios. En otras temporadas, su personaje estaba
equilibrado por las acciones y decisiones de Lila quien siempre era la más
vigorosa del par. En su último libro, Ferrante sigue ese esquema, con Lila omnipresente,
aunque solo sea una voz en el teléfono y en la conciencia de su “amiga
estupenda”.
En la serie han
hecho desaparecer al personaje. En el primer episodio tiene un mínimo de
presencia en cámara y es únicamente para contarle a Lenú que Nino es un
mentiroso. Solo en el tercer episodio, Lenú , que ya lleva tiempo en Nápoles se
tropieza con Lila en la puerta de la casa de los Grecco (no es así en el libro).
Es como si se
quisiera dar mayor importancia al personaje de Elena Grecco, por lo que urge
quitar a Lila (ahora interpretada por Irene Maiorino) de por medio. Totalmente innecesario,
porque en el relato original existe un balance entre ambas. Aunque Lenú esquive
encontrarse con su frenemy favorita, Lila está presente en la boca de
toda la gente con la que la escritora se reencuentra en su retorno a Nápoles.
Es que Lila ha vencido a los Solara con su negocio de computadoras. No solo
gana dinero, genera empleo para gente que, de otra manera, estaría al servicio
de los mafiosos.
Lila es la matriarca
del Rione. Ha tomado el lugar de Manoella Solara―cuya muerte apenas es
mencionada en la serie―pero para hacer el bien. Incluso ha utilizado la obsesión
que Michele Solara siente por ella para dominarlo. Hasta Immacolata, su mayor
acusadora, ahora la alaba y respeta. Mientras Lenú va perdiendo terreno en su
carrera de escritora, Lila va adquiriendo seguridad y poder. Hasta lo ejerce
sobre Lenú. Es solo durante el terremoto que Lenú vuelve a adquirir cierta
superioridad sobre la aterrada Lila.
Tal vez por eso,
se decidió dilatar el reencuentro entre ambas. Es en el cuarto capitulo, donde
reaparecen los personajes del Rione, que
sabemos la importancia de Lila en la vida de ese barrio. Por fin ahí salimos un
poco de las eternas peleas de Nino y Lenú, y vemos la evolución del Rione y
como en el fondo sigue igual, aunque Lila y su negocio proporcionen una
esperanza de bloquear la nefasta influencia de Los Solara.
En el libro, Lenú
cae inmediatamente en su antigua sumisión a su amiga y es Lila quien le mete en
la cabeza que se embarace. En la serie evitan esos toques nocivos de Lila. En cambio,
muestran a Lenú usándola cuando le conviene y en otros instantes mostrándose
celosa de verla junto a Nino. Primero, Lenú les embute a las hijas a Lila para
poder irse a con Nino a New York. Las nenas están encantadas de estar con la Tía
Lila así que se convierte en baby sitter de Elsa y Dede cada vez que Lenú la
necesita.
Cuando esa
necesidad se vuelve abuso es cuando Immacolata sufre de una hemorragia en casa
de su hija mayor. Nino y Lila la llevan a un hospital porque Lenú está cuidado
a la recién nacida Imma. Al hospital llega Marcello Solara, que quiere llevarse
a la suegra a una clínica privada. Nino se niega (unca entendí el motivo) y
Lila lo apoya. Se arma una tremenda trifulca. Por teléfono, Lenú exige que su
amante y su amiga sean sus representantes. Solo que le bajan los celos y llama
demandando que Nino vuelva su lado y que Lila dialogue con Marcello. Su egoísmo
es insoportable y opaca la preocupación por su madre.
Esa noche es Lila
quien la pasa abrazada a Immacolata en un cuarto lleno de mujeres moribundas.
Al día siguiente, Marcello se lleva a la suegra a una clínica. Por no ser
pariente, Lila no tiene voz ni voto. Cuando Nino expresa su preocupación de
haber enfrentado a Lila, embarazada y débil, con Marcello, Lenú estalla en un
acceso de ira que la hace insoportable. No será la última vez que abuse de
Lila. Según mi interpretación el que Lila pierda en su enfrentamiento con Marcello,
la debilita ante Los Solara. Esto la pone en un camino que llevará a la
tragedia.
La serie parece
querer hacer hincapié en el egoísmo de Lenú y su abuso de su amiga. Una tarde, la escritora regresa a su casa para encontrar
a su bebé semi desnuda y a Nino, en el baño,
con las manos en la masa corpórea más insospechada.
Lenú agarra a su hija y sale corriendo con la niña sin pañales.
En el libro, Lenú
actúa de acuerdo un plan. Va a buscar a sus hijas a la escuela porque cree que
Nino la irá a buscar allá. En el camino, la beba se orina en el regazo de la
madre. Lenú compra pañales y toallitas, limpia a la niña y la muda. Se quita su
abrigo y envuelve a la criatura ya que hace frio. Tras recoger a sus hijas llama
a Lila y pide refugio en su casa. Al llegar a casa de Lila es ella quien se
encarga de la beba.
No es así en la
serie. Lenú conduce su auto, sin destino definido, por un rato hasta que la bebita se hace pis en
su regazo. Entonces va a la escuela. Hace frio e intenta meter a la niña bajo
el abrigo que ella viste de tan mala manera que la colita de Imma queda al
aire. Tanto Lenú como la nena deben oler a meado. Así, en esa facha, lleva a
sus hijas a casa de Lila donde llega sin aviso y lanza a la niña toda orinada
sobre la impecable colcha de su amiga. Yo que Lila la saco a escobazos de la
casa.
Me detengo ahí, pero
muchos fans han opinado que es la nueva actriz quien arruina cualquier posibilidad
de sentir simpatía por Lenú. Es cierto que Alba Rohrwoch es una actriz conocida
y premiada, pero no cae bien ni es tan hermosa como las novatas que anteriormente
dieron vida a Elena Grecco. Es inexpresiva o pone caras que no corresponden. Termina
haciendo una Lenú ultra moderna, feminista, francamente abusadora y mal educada.
No me ha impresionado su interpretación y no dejo de recordar que Alba es la
mujer de Saverio Constanzo, el director.
Contenido
Violento o Gory: Tenemos violencia
de la tierra con el terremoto de Nápoles en 1980; violencia verbal con las pataletas
de Lenú y violencia fisca incluyendo una escena en que la escritora y su madre
se golpean mutuamente. La peor escena es cuando Michele apalea a Alfonso en la vía
pública. Hay también un suicidio.
Contenido
Sexual Y Desnudos: Lenú
con diferentes hombres. Un desnudo de Nino y Lenú corriendo por la casa. Se lo hubieran
guardado.
Factor
Feminista: A pesar de los
discursetes feministas de Lenú y de su cuñada Maria Rosa, ese empoderamiento
femenino resulta falso en vista de la dependencia emocional y física de una
mala pareja que sufre la narradora. El poder que ha adquirido LiIa también
decae ante Los Solara demostrando que era artificial y poco duradero.
Factor
Diversidad: El
peregrinaje de Lenú por Italia sirve para enseñar la diversidad del país: el
conflicto entre las clases acomodadas y profesionales del Norte con el mundo
semi primitivo del Sur. Ferrante nos muestra un Nápoles atrasado, conservador,
dominado por la Camorra que el libro indica es un resabio de la era Fascista.
Si el Rione sigue teniendo ideas retrogradas sobre las mujeres y su posición en
la sociedad, más fuerte es su rechazo por alguien de orientación sexual
diferente como el trans Alfonso.
En la Tercera
Temporada, vemos a Lenú crecer, convertirse en catedrática, publicar novelas,
casarse, tener hijas, pero nunca madurar emocionalmente. Tal como en su infancia
y adolescencia, su vida depende de su
pasión por Nino Serratore y su rivalidad con Lila. El que ya no exista nada
entre ellos, el que Lila encuentre su propio camino en el proletariado, y el que Nino continue una vida falsa e
irresponsable como la de su padre, no entran en la idealización de Lenú del
amor y la vida de pareja.
(NOTA: Disculpen
lo largo del artículo, pero mi dilema estaba entre hacer reseñas individuales
por capítulo, o una visión global. Ganó la última y de ahí lo larga que me
salió.)
Lenú y su
Porno-novela
La temporada
inicia donde quedamos. Durante una presentación de su primera novela, La Dotorezza Greco es atacada por un crítico.
Entra Nino y la defiende. A Lenú se le
ilumina el mundo, pero no se da cuenta que Nino sigue pensando en Lila y que si
ha venido es para cosechar amistades importantes como la de Adele Ariota,
futura suegra de la incipiente novelista.
La presencia de
Nino deprime a Lenú que se siente descontenta con todo lo que tiene: Pietro, su
prometido; , la posibilidad de ser catedrática; el apoyo y guía de la Familia
Ariota. Tan descontenta está que cuando se reencuentra, en casa de su cuñada,
con Franco, su ex pareja, coquetea con él a pesar de saberlo emparejado con
Maria Rosa.
Es en casa de
Maria Rosa, donde Lenú conoce a Silvia, una joven madre soltera abrumada con un bebé llorón
. Lenú se encariña con el pequeño MIrko, pero descubre que el padre desobligado
que abandonó a la embarazada Silvia es Nino Serratore. Se ha repetido el caso
de Lila. Aun así, Lenú sigue amando a Nino.
Lenú regresa al
Rione antes de su boda. Immacolata busca motivos para pelear típicos de madre
envidiosa. Le dice a su hija que se siente superior, pero que su inteligencia le viene de la madre
que la parió. Pone el grito en el cielo al enterarse que debido a que los Ariota
son libres pensadores, la boda será en
el registro civil.
Lenú la ignora,
tiene problemas mayores. Antes de viajar la ha deprimido una crítica negativa
del Corriere de la Sera que tilda su novela de trivial y frívola. Lo
cierto es que el gran mérito de la novela son sus escenas de alcoba que no caen
muy bien entre los vecinos de la Familia Greco.
Lenú se encuentra
con un ex novio,Gino, hijo del boticario,
que sigue mirándole las tetas (”las tienes más grandes”)y que ahora es fascista, pero que es uno de
los que ha oído que su ex ha escrito una novela porno. Una estanquera le dice a
Lenú que no se atreve a leer su novela porque es “fuerte”. Donato Serratore
(que debe haberse reconocido en la obra) escribe una crítica devastadora
diciendo que el relato de la chica que desfloró debería no ser leído por
menores, y Michele Solara le dice a Lenú
que sabe que ella es una doncella inocente, pero que describe en su libro las
porquerías que ha hecho Lila (¿?)
Hasta los hermano
de Lenú deben defender su honor a golpes. Después de imaginarse a todo el Rione
persiguiéndola, la escritora huye de regreso a Milán. Regresará un poco después
acompañada de Pietro que cae bien a todos (aunque Inmacolatta gruña que es feo
y tiene pies chuecos). Pietro pide formalmente la mano de Lenú.
Cuando Inmacolatta
le exige boda con la iglesia, Pietro es muy honesto, ir a misa va en contra de
sus principios y si lo hace Lenú lo despreciará. Inmacolatta dice que Lenú no
es como otras niñas, que nunca la ha desilusionado, que es su gran orgullo. Si alguien la hace
sufrir, ella lo hará sufrir a él. Todo es emotivo, tierno, casi romántico, pero Lenú no está contenta y
nos molesta saber que es porque sigue pensando en Nino.
Lila y el
Infierno Obrero
Una noche, Enzo y Pasquale vienen a buscar a Lenú,. Lila está
mal y suplica que su Amiga Estupenda venga a verla. Lenú encuentra a Lila en cama
afiebrada y alterada. Le exige que le jure que si pasa algo será Lenú quien
crie a Genarinno. Viéndola tan mal, Lenú se lo promete. Acto seguido, Lila le
cuenta su tragedia.
Tras abandonar a Stefano,
Lila ha conseguido empleo en la fábrica de salchichones de Bruno Socavvo, amigo
de Nino. Es un empleo duro y humillante. Lila debe soportar acosos de sus
compañeros. Bruno no la defiende. Un día es él quien intenta abusar de su
empleada.
Es entonces que
Lila acepta acompañar a Pasquale—ahora secretario del Partido Comunista regional—a un
mitin político. En el mitin Lila se reencuentra con Nadia Galiani, la hija de
la maestra de Lenú, la ex novia de Nino. ¿Se acuerdan cuando Lila exigió que
Nino rompiera con ella por carta? La
rabia de volver a verla empuja a Lila a hablar. Les cuenta a los presentes las
condiciones inhumanas e insalubres en las que trabajan en la Fábrica Socavvo.
Muestra sus manos hechas pedazos. Acaba confesando que las obreras son acosadas
sexualmente por los jefes.
Impresionada, Nadia
hace que impriman las palabras de Lila en panfletos que repartirán por la calle.
El enfurecido Bruno acusa a Lila de escribirlos. Lila jura por su hijo que es
inocente, pero su patrón amenaza con llamar a los fascistas.
Lila va casa de Nadia
donde es bien recibida, pero se siente humillada ante el dinero de la familia e
irritada debido al idealismo abstracto de los jóvenes comunistas. Tiene una
crisis y se desmaya. Dario, un médico del grupo le diagnostica malnutrición y
un posible soplo cardiaco. Le aconseja verse con un cardiólogo y descansar.
Imposible, Lila
sigue en problemas. Aparecen los fascistas capitaneados por Gino. El ex de Lenú
se atreve a decirle a Lila que Stefano le ha dado permiso para volarle los
dientes a su mujercita. No se necesita más para hacer que La Cerullo se emplume
como un gallo de pelea, pero no se la puede contra tantos. La salva Pasquale.
Al día siguiente,
la indignada Lila sube a reclamarle al patrón y …se encuentra con Michele
Solara. Lila se da cuenta que Bruno está en manos de los Solara (y de la
Camorra), que Michele (que la desea), Stefano
y todo el Rione ahora saben dónde ella está, no hay escapatoria. La aterrorizada obrera
regresa a casa esperando un ataque, esto le provoca un colapso, vuelven sus
problemas mentales. Así es como la encuentra Lenú.
Lenú le dice a Enzo
y Pasquale que Lila no debe volver al trabajo y que necesita de un médico. Pasquale
se ríe de ella, la llama “una burguesa
intelectual”, dice que Lila solo tiene una fiebre pasajera y que eso no debe
impedirle seguir en su militancia obrera. Antes de irse, Lenú le dice a Enzo
que no deje que Pasquale se acerque a Lila.
A pesar de que su
madre la persigue (hasta cuando está sentada en el baño) diciéndole que se
aleje de Lila, que es una perdida
escandalosa, Lenú está empeñada en ayudar a su amiga. Se pone a llamar
refuerzos. Pietro le consigue el nombre de un funcionario de la IBM que puede
darle un buen empleo a Enzo y así evitar que Lila siga trabajando. También le
da el nombre de un abogado que consiga que Bruno le pague a su empleada lo que
le debe por ley.
Pero es la suegra
quien sorprende a Lenú, recordándole que como escritora puede ayudar a su
amiga. Adele la pone en contacto con un editor de una revista que publica un artículo
de la ahora celebre “Elena Greco” quien expone las terribles condiciones
laborales de la fábrica de Bruno.
Lenú también
quiere atender la salud de su amiga. Aunque Lila vuelve a ponerse terca, la
escritora la lleva a una serie de excelentes médicos que insisten en ignorar a
la paciente como si esta fuese una niña, o una viejita, dedicando toda su
atención a la famosa escritora, a la novia de Pietro, a la mujer que pronto será
parte de la renombrada Familia Airota.
Los médicos no
encuentran problemas cardiacos en Lila, pero si un estrés nervioso. Lila le
dice al médico que solo las damas sufren “problemas nerviosos” y ella no es
dama. Lo único bueno que saca es conseguir la píldora anticonceptiva. Aunque el
medico no le da la receta, la contacta
con alguien que si puede dársela.
Resulta que la Píldora
en ese entonces (por la ropa creo que es 1972-73) solo se prescribía en Italia
para mujeres casadas o para regular la menstruación. Las chicas se encuentran
con una representante de una farmacéutica en un café y ella les consigue
recetas a ambas. Aunque ante Lila, Leni sigue fingiendo ser virgen, le explica
que no desea tener hijos muy pronto después de casada.
Comienza un
periodo de amistad cómplice para Lenú y Lila que las regresa a su niñez. A
medida que recorren Nápoles comienzan las confidencias. Lila le cuenta a Lenú
que nunca le ha gustado el sexo (he ahí la explicación al “no es buena en la
cama” de Nino), que se ha acercado al
amor físico solo por curiosidad. Por eso no le es difícil vivir en castidad con
Enzo. Aunque Lenú solo la escucha, las confesiones de su amiga la empujan al
autoanálisis. A ella le gusta el sexo, pero teme la opinión de los hombres y
deja que sus parejas controlen su intimidad.
Entonces Lila
deja caer la bomba. Quiere retornar al Rione. Ya no vale la pena esconderse. Por
su madre, Lenú sabe que la familia de Lila no quiere verla. Decide hacer una
incursión para tantear terreno. Primero va a la zapatería ahora en manos de
Alfonso, el cuñado de Lila. Alfonso parece vivir para satisfacer los deseos de Michele
Solara. Incluso va a casarse con Marisa (la hermana de Nino) porque así lo
desea Michele. Alfonso le confiesa a Lenú que no le gustan las mujeres. Solo su
cuñada Lila conocía su secreto.
Lenú entonces
visita a Gigliola, amante-prometida de Michele. A pesar de vivir como una reina,
Gigliola es muy infeliz. Michele la maltrata, la humilla y le es infiel.
Tranquiliza a Lenú. Michele jamás le hará daño a Lila. El mismo le confesó
llorando que es la única mujer a quien él ama y respeta. Por ella siente más
que deseo, la admira.
Después de
recibir su finiquito completo de la fábrica. Lila y Enzo buscan un departamento
en el Rione. Gennarino y Lenú lo acompañan. A la desubicada Lila se le ocurre
ir a saludar a su padre. Como antes, Lila en medio de la calle grita su
intención de presentar a su hijo con Il nonno. A pesar de que está
descansando en la puerta de su taller, el padre finge no oiría y la ignora.
Lila, sin darse
por vencida, se le acerca y le muestra a
Gennarino al abuelo. El zapatero acaricia al niño, pero le dice “cuando veas a
tu madre dile que es una gran puta”. Lila se aleja escamada. Su próxima parada
es en la puerta del Almacen Caracci. Stefano sale y, con grandes aspavientos, saluda a Lenú, ignorando al resto del grupo
Finalmente le
hace cariños a Gennarino. En eso aparece La Loca Melina (ahora suegra de
Stefano).Viene acompañada de su nieta
Maria. Stefano saluda con mucho cariño a su hija, se despide siempre ignorando
a su esposa y al amante, y entra en la tienda
Melina también
casi estrangula a Lenú al abrazarla, pero es la primera en dirigirse
directamente a Lila a la que dice que parece “un cadáver” y que con razón Stefano
la dejó. “Anda a comer un bistec. A los hombres
no les gustan las flacas”. Conteniendo la risa, Lila le susurra a Enzo “así
acabaré yo”.Pero Melina hace algo
extraordinario. Les dice a los niños que son hermanos. Felices, las criaturas
se abrazan. Melina, antes de despedirse comenta en lo que se parecen María y
Gennarino a “su padre”. Lila comienza a reírse. Un rato más tarde le explica su
familia que Melina le ha confirmado algo que no quería aceptar, Gennarino es
idéntico a Stefano, no es hijo de Nino.
Lenú, Camino
al Altar
Tras dejar
instalada a Lila en su piso en el Rione, Lenú presta atención a los
preparativos de su boda. Antes de volver al Norte, visita a la Profesora
Galiani. Quiere invitarla a su boda y darle su libro autografiado. La Galiani,
por teléfono la cita en compañía “de tu amiga”. A Lenú la incómoda esta
petición, más aún cuando Lila decide aceptar la invitación.
La molestia
aumenta cundo no encuentran a su anfitriona, y quien le abre la puerta es Nadia
en ropa interior. “¡Esta en calzones! ”susurra Lila entre divertida y escandalizada.
La razón para el deshabillé de Nadia está sentada en la mesa. Pasquale, a medio vestir, toma desayuno en el comedor. Apenas ve a Lenú
comienza a atacarla frontalmente. La acusa de haberle impedido a Lila que
continue con su lucha por los derechos de las trabajadoras, también de que con
su artículo solo ha beneficiado a Lila no a la clase obrera. Nadia se une al
ataque. Lila admite que tienen razón.
Lenú está casi al
borde de las lágrimas. Cuando llega la profesora. también se incomoda al ver a
su hija y al amante semi desnudos. Nadia regaña a la madre. Le dice que le avise
cuando vaya a tener invitados. Molesta, la Profesora se descarga en contra de Lenú.
Mira con desprecio el libro, implica que Lenú se casa por dinero, etc.. En cambio,
alaba el discurso de Lila que Nadia ha convertido en panfleto. La anima a
escribir.
Lenú se ve
apenada. Su amiga , con sonrisa irónica, echa leña al fuego contándole que Lenú
no la ha invitado a su boda porque la avergüenzan las gentes del Rione. Por fin
se marchan. Lila intenta consolar a su amiga, pero Lenú siente que le divierte
echarle sal en la herida. Lila se ríe, le dice a Lenú que no les haga caso, son
unos socialistas de pacotilla y la Profesora una envidiosa. Le da rabia que una
chica humilde como Lenú vaya a casarse con un catedrático. En cambio, Nadia, tan
fina, se revuelca con un albañil. Lenú no la escucha, se promete alejarse de Lila.
En Florencia, Lenú
y Pietro se casan en una sencilla ceremonia civil a la que solo asisten los
padres de los contrayentes. Aunque no han planeado fiesta, una amiga de la
familia les ha preparado un coctel donde Adele, suegra de Lenú, la presenta a todo
un círculo de intelectuales, no como su nuera sino como una de ellos. Inmacolatta
está conmovida ante lo importante que es su hija.
Lenú, Madre de
Familia
Pietro no quiere
que Lenú use la Píldora y consecuentemente ella queda embarazada
inmediatamente. Para su sorpresa, le
encanta este nuevo estado. Se le ocurre llamar a Lila para comentar esta buena nueva.
Descubre que Lila ha iniciado vida
marital con Enzo y si está en La Píldora. Lila hace todo un discurso sobre los
horrores del embarazo y maternidad sin saber que su amiga ha puesto el
auricular a un lado.
Lenú no comparte
la opinión de su amiga/rival. Adora el embarazo, el parto, a su hija Adele a la que apoda “Dede”. Esa adoración cesa con la dentición de
Dede, un periodo en el que el más angelical de los bebés se convierte en una
perpetua sirena de bomberos. Exhausta, Lenú culpa su marido de no ayudarla con
la niña, de tener una vida cuando ella esta encerrada en casa con una cría
chillona, y de no querer ponerle una asistenta.
La excusa de
Pietro es patética. “No quiero esclavos en mi casa’. Siempre me hacen reír
estos izquierdistas con sus reparos en contra del servicio doméstico. Ya
parecen Peter Dinklage, que en su wokeness le quitan trabajo a quienes lo
necesitan. “Esclavo” es el trabajador cuyo patrón desea esclavizarlo. Ya basta
con ningunear el necesario y digno trabajo de criados.
En su desesperación,
Lenú sufre alucinaciones en las que cree
que su desdicha es obra de Lila y su aura oscura. Ve visiones de Gigliola que grita
que Lila es capaz de matar bebés. Tiene sueños en los que ve a su madre
preparando hechizos para protegerla de los de Lila. Por suerte, Pietro entra en
razón. Llega Clelia a ayudar a la joven madre y a Dede le salen los dientes.
Ahora Lenú no tiene excusa para no escribir, pero el bloqueo creativo no la
abandona.
En una reunión en
casa de su cuñada, Lenú se reencuentra con el ingeniero Mario a quien conociese
en la recepción de su boda. Decide tomarlo por amante, pero una vez en la cama,
se arrepiente. Vuelve a casa y tiene una
tórrida sesión amatoria con el marido. Esto, y una conversación telefónica con Lila, la ayudan a desbloquearse.
Lila le cuenta la
terrible violencia que azota al Rione. Los fascistas golpean a todos los de
izquierda. A Pasquale le rompen los dientes. A Enzo lo apalean en la puerta de
su casa. Lila piensa que esa violencia trasciende tiempo y política, que se
remonta al asesinato de su suegro, Achille Caracci. Lenú recuerda que en su
infancia. Lila pensaba que se trataba de
una asesina. Ahora está segura de que fue la madre de los Solara para quedarse
con el negocio del prestamista Caracci.
Armada con esta
anécdota de su infancia, Lenú escribe su próximo manuscrito. Es un desastre. Su
marido se niega a leerlo. Su suegra sobre té y galletitas, le lanza dardos. “Heroína
antipática”, “Redacción caótica”, “libro
pretencioso”, etc.
En su frustración,
la gran Elena Greco recurre a su peor juez. Lila la llama llorando. La regaña
por obligarla a decirle la verdad. No le han gustado ninguno de sus libros. No
son genuinos. No representan el sentir de Lenú. Y acaba con una excelente
reflexión. No basta haber vivido una experiencia. Se necesita de imaginación
para describirla, Ahí nos damos cuenta de que imaginación es lo que le sobra a Lila
y le falta a Lenú.
Esta Tercera
Temporada continúa siendo un bildungsroman, pero ahora es la maduración de
la protagonista en un marco de un Italia convulsa, en la que el comunismo y el fascismo
vuelven a disputarse el alma de la nación. Vemos a Lila recaer en sus problemas mentales
agravados por la miseria, el estigma social de ser mujer separada con un hijo y
un amante, y el miedo a los Solara.
Lo triste es que Lenú
no es muy diferente. Aunque posee armas que le faltan a Lila, su dependencia emocional de su rival, su insatisfacción
y su obsesión con Nino, la hacen también
tomar decisiones impulsivas que, a diferencia de Lila, la hacen caer parada, incólume.
Esto es evidente
en el más estremecedor episodio, el quinto, en que los sucesos profetizan la
desgracia que va a caer muy pronto. Estamos a mediados de los 70. Lila y Enzo
están surgiendo en el mundo de la IBM, pero ahora en el Rione, Lila
constantemente se topa con Michele que desea que trabaje para él. A pesar de
las negativas de Lila, Michele insiste y encuentra un punto débil; em Gennarino.
El gordito se deja sobornar por los pasteles Solara y un día desaparece. Ver a
Lila buscándolo histérica por el Rione, rompe el corazón, sobre todo porque los
lectores abemos que es un anticipo de lo que vendrá.
La Visita del
Terrorista
Toda Italia está
en guerra, y Nápoles no es la excepción. Unos encapuchados matan a Gino y ponen
una bomba en uno de los mercados de los Solara. Se cree que fue Pasquale el
autor de ambos crímenes. Carmela llama nerviosa a Lenú. A su hermano lo está
buscando la policía. Antes de desaparecer, Pasquale ha solicitado la dirección
de la amiga de la infancia. En una de esas irá a refugiarse con ella.
Efectivamente,
Pasquale y su “compañera ”Nadia se dejan caer intempestivamente en el piso de
los Ariota. Lenú no sabe cómo reaccionar y cae en lo pasivo-agresivo que es lo más
detestable de su personalidad. Obliga a su marido a recibirlos, pero actúa de
manera ambigua con sus invitados como temerosa de ellos y defensiva en lo que
respecta a Pietro que no entiende nada, pero percibe mala vibra en el aire.
Los invitados
notan esa tensión y se aprovechan de ella. Parece esos filmes de suspenso donde
unos delincuentes secuestran a una familia pudiente en su propia casa. Pasquale
pone las patas en la mesa, se sirve toda la fuente de pasta, se mueve como Pedro
por su casa. El y Nadia beben, fuman marihuana y acaban en la ducha de los Ariota,
pero lo peor es la agresividad verbal de ambos, extraña en una pareja que viene buscando
amparo.
Pasquale acusa a Pietro de ser un burgués que
renta una casa de dos pisos, se burla de su izquierdismo intelectual, le dice
que los únicos que valen son la gente como él, un albañil de manos callosas.
Nadia llega más lejos. Cuando Lenú, por congraciarse, le dice que siempre la ha
admirado. Nadia responde que siempre la ha odiado. Porque su madre quería a Lenú
más que a su hija y porque por ella perdió a Nino por su culpa. Nadia sabe que
fue Lila quien se lo arrebató, pero culpa a Lenú . Le dice “tu y Lila son la
misma mierda. La diferencia es que tú quieres hacerte la simpática”.
Lenú no acusa
recibo. De pronto la embarga una nostalgia por el Rione, por el Pasquale que
una vez vio como pretendiente. No piensa que albergue en su casa a un asesino,
a alguien a quien busca la policía, no nota como asusta la presencia de los
extraños a Dede, como afrentan a Pietro. Cuando por fin se marchan, Pasquale
suelta un inexplicable frase. Creyó que venía buscar a una amiga de la infancia
, pero no la encontró. ¿Qué quería de Lenú que ella no le ofreció?
Sin embargo, Lenú
se siente culpable y se descarga con Pietro. Cuando este exige que Páscquale no
regrese y añade que lo que dijo el albañil sobre el poco valor de la cultura
suena a fascismo, su mujer le susurra con voz llorosa que es él quien no sabe
nada y quien debe cerrar la boca. Pietro le da una cachetada, para Lenú es una más
de las muchas bofetadas que ha recibido en la vida, pero comenta que para su
marido es un acto desconocido que lo avergüenza y horroriza. ¿Por qué siento
que hasta en eso, Lenú, heredera de la violencia del Rione, desprecia a Pietro?
Lenú Feminista
Mencioné que este
fue un capítulo sobrecogedor y es porque vemos la fragilidad de los hijos de
estas amigas, tan brillantes en los estudios y tan torpes como madres.
Comenzamos con Lenú buscando respuestas en la hermandad feminista. El inicio es
una marcha de las feministas florentinas, entre ellas circula una niña
pequeñita llamando a su madre. Corte a las marchantes, sus rostros expresan
ira, otros felicidad. Esto es lo de ellas. La oradora lanza eslóganes en contra
del machismo, seguimos viendo a la niña perdida buscando a su madre.
Lo extraordinario
es que ninguna de esas mujeres hace lo que cualquier persona normal haría. Detenerse,
tranquilizar a la criatura, buscar a la madre. No, porque estas son hembras que
rechazan los estereotipos aun el más simple, el de solidaridad con una criatura
perdida.
Finalmente, la
nena encuentra su madre. se trata de Lenú, la niña es Dede, y la escritora no parece ni muy preocupada por
la ausencia de la niña la regaña por haberse alejado como si una cría de cinco
años tuviese mucho sentido de responsabilidad. Siguen marchando. Lenú carga a
Elsa, su hija menor. En su cara no vemos ni entusiasmo, ni ira, solo esa
expresión de mártir frustrada que rara vez desaparece de su rostro.
Una vez en casa,
Dede delata a la madre. Pietro se indigna. Una protesta no es un lugar para
niños. Lenú culpa a su cuñada que iba a fungir como baby-sitter y nunca llegó.
Discuten y Lenú lanza eslóganes recién aprendidos, como un periquito, sin pensar si vienen a cuento.
Es en ese estado
de beligerancia conyugal que Lenú recibe la llamada de Carmela, la visita de
Pasquale, y una extraña llamada de Lila en la que le encarga a su Amiga
Estupenda que se lleve a Gennarino en sus vacaciones veraniegas. Como siempre, Lenú
es incapaz de negarse .
Curiosamente a
Pietro no le parece mala idea. Recibe bien al niño y a Enzo que ha venido a dejarlo.
Su relación con la pareja de Lila es diferente a su encuentro con Pasquale. Lo
trata como a un igual, se enfrascan en conversaciones sobre el trabajo de Enzo.
Tanto Lila como Enzo han progresado en la IBM. Como siempre Lila, destaca por
su poder intelectual y está creando programas de computadora.
La conciencia
social de Petro se sobrepone a la admiración que le produce el progreso
cibernético. Alerta a Enzo sobre la posibilidad de que la computadora reemplace
al obrero y genere desempleo. Enzo le da una repuesta acertada y simple de su
mujer. No hay necesidad de cumplir con trabajos degradantes si puede hacerlo
una máquina.
No se me había
ocurrido, pero es cierto. La idea no es quitar empleos sino generar otros. Mientras
las maquinas trabajan se puede educar y entrenar a los ex operarios para
monitorearlas, programarlas y repararlas. De ese modo se crean empleos mejor pagados
y más dignos y se tiene un segmento de la población más instruido.
Lenú está
sorprendida todavía con la insistencia de Lila de alejar a su hijo de Nápoles.
Antes de la partida de Enzo, Lenú lo interroga. Así se entera del acoso de Michele
Solara y de la desaparición del niño, pero Enzo está tranquilo. Tiene un plan,
convencer a Michele de contratarlos a él y a Lila. Teniéndola cerca Michele se
tranquilizará . “ ¿Y si trata de quitártela?”, pregunta Lenú. “Lo mato”
responde Enzo, quien amortigua su bragadiccio napolitano diciendo que Michele
no necesita sexualmente de Lila (confirma lo dicho por Gigliola). Solara tiene
esposa y amante, Marisa, hermana de Nino, esposa de Alfonso Carracci, a quien
ha embarazado nuevamente.
Este inquietante episodio
acaba con otra criatura perdida. En la playa, comentando en el teléfono con
Lila, la muerte de Rocco, Lenú pierde a los niños bajo su cargo. Después de una angustiante búsqueda los
encuentra en un descampado, donde es testigo de algo más perturbador.Genarinno le enseña su pene a Dede. Lenú
actúa tal como lo haría su madre. Regaña y culpaa su hija. No intenta hablar
con el chico. Como siempre es pasiva cuando debería actuar. En casa Dede la acusa “Tu sei cattiva ,
mamma”. Recordamos la profecía de Nadia. Algún día sus hijas odiaáan a Lenú.
Voy a detenerme
aquí y solo comentaré un poco del final para no dar más spoilers. En el penúltimo
episodio, Lenú cumple su sueño de retornar al Rione, pero descubre que Los
Solara lo dominan todo incluso a su familia. Entretanto Pietro observa todo el
espectáculo napolitano con mirada objetiva y estas son sus observaciones. Lila
es un ser destructivo, su belleza e inteligencia son destructivas, y Lila
detesta a Lenú. Esto es algo que Lenú sabe, pero no quiere darle la razón a su
marido. Ese matrimonio está en las últimas.
La gota que
desborda el vaso es el reencuentro de Lenú con el amor de su vida. Nino está
casado tiene un hijo, pero sigue siendo el objeto de deseo de la insatisfecha Dotorezza
Greco. Nino parece perfecto, lava platos, le cae bien a las hijas de la
escritora y es magnífico entre las sábanas. ¿Significará este adulterio que Lenú
podrá por fin estar satisfecha?¿O es
solo otro triunfo sobre Lila en esa enfermiza competencia que tienen ambas
“amigas”?
Contenido
Violento y Gory:
Asesinatos políticos, palizas entre partidos rivales. Bruno ataca sexualmente a
Lila. Pietro le da una cachetada su mujer.
Contenido
Sexual: Muchas escenas de
cama, desnudo de Pietro.
Contenido
Feminista: Toda la obra
es feminista, desde la lucha de Lila por los derechos de las obreras hasta las
observaciones de Lenú, Gigliola y otros sobre la posición de una mujer tanto en
la sociedad como en su vida en pareja.
Factor
Diversidad: Aparte de la
revelación de Alfonso de ser gay, no vemos un país muy diverso. Las divisiones
y diferencias son provocadas por clases e ideologías.
Viendo la segunda
entrega de” La Amiga Estupenda”, caigo en que no anda errada mi tesis de que más
que competencia o cariño, es la envidia lo que sostiene a través de años la
amistad entre Lenú y Lila. Es esa rivalidad, disfrazada de amistad, la que las
motiva a competir, a hacerse zancadillas, a veces a ayudarse y extraordinariamente
a reencontrarse aun cuando intentan huir de esa dependencia enfermiza que ha
marcado su infancia y adolescencia.
De Competencia
Infantil a Rivalidad Sexual
La prueba la
tenemos en este primer episodio cuando, ignorando que su amiga está siendo
golpeada y violada en su noche de bodas, Lenú solo piensa que ella también debe
perder su virginidad. Que no puede ser menos que Lila. Que su voto infantil de
“lo que hagas, yo también lo hago” debe ser mantenido. Necesita poder arrojar
al rostro de su rival que ella también ha “sido penetrada”.
Hay algo demente
y obsesivo en el modo en que Lenú busca el sexo, en un callejón. En cómo se
baja las bragas e intenta seducir a Antonio, su novio proletario. Pero Antonio,
es demasiado napolitano para aprovecharse de la mujer que va a ser su esposa y Lenú
queda tan frustrada que incluso planea abandonar sus estudios, segura de que Lila
siempre la superará. Solo se tranquiliza cuando ve a su frenemy con un
ojo en compota y descubre el calvario que ha sido esa lujosa luna de miel.
Resulta absurda
esa manera de pensar, pero hablamos de quinceañeras de un espacio limitado e
ignorante. Aun así, es Lenú quien más me exaspera esta temporada. A cada
instante cae en una desmotivación pasiva de la que solo emerge para ponerle
ojos de carnero degollado al insoportable Nino Serratore.
En cuanto a Lila,
vemos sus esfuerzos por salirse del marco de la víctima. Como convierte el
lujoso departamento donde vive su martirio en un refugio tanto para que Lenú
siga estudiando como para que su hermano y su cuñada Pina hagan el amor. La escena
en que la pareja en medio de su refriega amorosa resuella sonoramente provocando
las risas de Lila y Lenú, nos recuerda lo inocentes que son ambas.
Admirable el modo
en que Lila apoyándose en la sensualidad que le niega al marido, va la pastelería
Solara. Como deja a todos con el ojo cuadrado para solicitar que su ex
prometido ayude a Antonio a saltarse el servicio militar. Sin embargo, como
nota Lenú, Lila ha usado a Antonio como excusa para avergonzar a su marido y
demostrar el poder de su belleza.
La pobre Lenú
llena de esperanzas le cuenta la buena noticia a Antonio que reacciona con un
machismo tan repulsivo como el de Stefano y los Solara. Acusa a Lenú de humillarlo
y rompe con ella. Para mayor ignominia, Lila se pone de su lado. Ella será “la Signora
Carracci” pero sigue siendo parte del proletariado napolitano y lo entiende.
Buena Persona
y Chica Respetable
En cambio, Lenú
es aprobada por la burguesía. Marcello dice que ayudará a Antonio porque “Lenú
es una buena persona”. Stefano se
refiere a ella como “una chica respetable” y la convierte en su confidente en
una de las escenas más emotivas del segundo capítulo. Lenú se siente importante
y conmovida por la confianza del marido de su amiga, pero también se siente
dividida.
El segundo capítulo
muestra la confusión de Lenú, que en el fondo sigue siendo una niña, ante la
tragedia de Lila. Ella es quien golpea la puerta del apartamento de los Caracci
durante una crisis domestica rogándoles a ambos que paren su violencia, pero es
también quien intenta convencer a Lila que Stefano la ama y que debe darle un
hijo.
Vemos en ese
segundo episodio como Lenú se debate ante la posibilidad seguir el destino de
las mujeres. En el caso de su madre no es malo puesto que está contenta con su
matrimonio y no encuentra desagradable el aspecto físico de su relación, a
diferencia de Lila asqueada ante la idea de ser madre. Esto lleva a ese momento
surrealista en que Lenú observa a las mujeres del Rione avejentadas y
desdichadas hasta el punto de que se vuelven feas ya que comienzan a tomar las
facciones masculinas de sus esposos.
SPOILER para
quien no haya leído los libros. Lenú tendrá más hijos que Lila y eso no le impedirá
conseguir lo que quiere. El problema no son los hijos, son los hombres con los
que estas mujeres procrean, hombres sin sueños que no comparten los de ellas y
que las aplastan. Es nuevamente el Rione del que Lila y Lenú intentan vanamente
huir.
La Perversidad
que Lila Lleva Adentro
Yo leí La historia
de un nuevo nombre antes que el resto de la saga y me incomodó
tremendamente. Lenú me pareció una zángana despistada que permite que una mala
amiga la pisotee, le quite el novio, la ofenda. Lila me parecía un monstruo y
no entendía el vínculo que unía a dos mujeres tan dispares. Obvio, que cuando leí
la primera parte, más el ver la serie, me ayudó a poner las cosas en
perspectiva y darme cuenta de que el actuar errático de Lila obedece a una enfermedad
mental probablemente desorden bipolar.
Solo así se
explica ese gravitar a extremos que la empujan a dañar a otros y a la autodestrucción.
Es lo que su esposo llama “la perversidad que lleva adentro” o esa acusación de
hechicería que le planta su cuñada. Es en el tercer episodio donde vemos el mal
desatado y no precisamente en el misterioso incendio que consume la foto de
Lila vestida de novia.
Lila consigue, a
través de trabajar hasta el agotamiento en su nuevo almacén, perder el odiado bebé
que espera. De ahí pasa a una nueva etapa, la de almacenera. Como todo lo que hace,
Lila descuella como comerciante, consigue que su marido gane mucho dinero y la
consienta en cosas materiales. Como compensación de su abundancia, Lila ayuda
los más discapacitados del Rione, regala cestas de comida, genera empleos bien
pagados y hasta obsequia a Lenú una minibiblioteca de textos nuevos.
Es entonces una
sorpresa cuando Lila confiesa a su amiga que hace trampas en el negocio. Cobra
de más, estafa a todo el barrio. Stefano la enseñó y el espíritu perfeccionista
de la Señora Carracci la hace superar al marido en las trapisondas. “No confíes
en nada de lo que yo haga o diga” advierte Lila a su amiga estupenda” y pronto
veremos a que se refiere.
Lenú ha sido
invitada una fiesta en casa de su maestra predilecta. No quiere ir, no tiene
vestido, no sabe comportarse, tiene 17 años y viene del Rione. ¿Qué va a hacer
en casa de gente acomodada? Lila tiene
la solución, prestarle un vestido y acompañar su amiga. Parece perfecto. ¿No?
Llegan a casa, de
la maestra, las dos guapísimas, pero ya Lenú está preocupada. ¿Qué tal si Lila la
avergüenza con sus modales de almacenera o peor encandila a todo el mundo?Comete el grave error de pedirle a su amiga
que modere su lenguaje. Con eso despierta al dragón dentro de su Amiga Estupenda.
Para Lila saber
que Lenú puede corregir sus modales significa que su amiga se siente superior.
Eso arruina la noche de la señora Carracci, casi tanto como ver como Lenú es
distinguida por la anfitriona, por sus hijos, por Nino Serratore que por
primera vez parece admirar a la de los anteojos. Incluso Lenú, llena de
seguridad, baila a go go con la misma soltura y abandono que una vez
convirtiesen a LiIa en la reina de la pista.
Para colmo,
durante una pontificación abstracta, Lenú toma el partido de Nino, y sin saberlo,
de su maestra. De pronto todos la escuchan y la chica se luce recitando poesía.
Esto es demasiado para Lila que llena de envidia llama al marido para que las
lleve a casa.
En el auto, Lila acaba
de arruinarle la noche a su rival, contándole a Stefano con tono burlón la
panda de ociosos pretenciosos que son los amigos de Lenú y como repiten lugares
comunes como si fueran papagayos. Agrega que Lenú se ha vuelto también una
cotorra y propina un golpe bajo acariciando al marido y recordándole a Lenú que
ella Lila, ha ganado ya que tiene lo que a la otra le falta: un hombre en su
cama.
Esto no significa
que Lenú sea una víctima inocente. Ferrante ha dotado al personaje de una
pasividad agresiva que exaspera al lector. Sobre todo, cuando no la vemos batallar
como Lila. Nos molesta no verla más involucrada en sus estudios o aprovechar
las oportunidades que la vida le ofrece. Lenú en esta etapa consigue subir
escolástica e intelectualmente nada más que por las insistencias de su amiga.
Lo cierto es, y Lenú
lo ha dicho, todo lo conseguido ha sido por competir con Lila. Y ver que su
rival, aunque desdichada como mujer, lleva una vida prospera, donde destaca en
los negocios, donde dispone y ordena, demuestra que el voto infantil de “lo que
tu hagas, lo hago yo” ya no impera. Los objetivos de Lenú no van encaminados a
su futuro, a ganarse la vida, o desarrollar una personalidad propia. Ella solo
tiene dos metas definidas: vencer a Lila y conseguir el amor de Nino.
Nino: La
Manzana de la Discordia
En el tercer
episodio vemos a Lenú acercarse a esta última meta. El joven Serratore se ha
dado cuenta de su existencia, la busca, le interesa oír su opinión. Si Lenú se
olvidara de Lila y su rivalidad, podría poner toda su energía en un
acercamiento con el hombre que ama, pero no puede o no quiere. Reitero, yo odié
este libro. ¿Como podían Lila y Lenú llamarse amiga si se detestaban? ¿Y cómo
Lenú permitía que Lila la llevase a ischia casi como sirvienta, que le quitara
los libros y hasta el pretendiente?
Lila y Nino se
hacen amantes. Ella para seguir en esa absurda competencia, él por qué, aunque
odie serlo, es una mala copia de su padre. Su debilidad es evidente en la escena en que
Lila se burla de la carta de Nadia, la novia formal de Nino.
Al final, Nino es
despreciable. Ha jugado con los sentimientos de Lenú, ha traicionado a su novia
formal y se mete con una mujer casada. ¿Qué estatura moral tiene para juzgar a Donato?
Algo de eso entra en la cabeza de Lenú cuando se entrega a Serratore senior,
una escena que a muchos le repugna, pero que yo comprendí aun antes de que Saverio
Constanzo la tradujese tan primorosamente a la pantalla. Lenú pudo haberse ofrecido
a Nino (y el patán no la hubiese rechazado) o pudo acostarse con Bruno que
parecía realmente estar atraído por ella, pero prefirió a Donato como una
manera de seguir ligada al hijo de este.
También es el
modo de Lenú de vencer a Lila, porque si la señora Carracci se ha vuelto
dependiente de su relación adúltera, Lenú es totalmente libre. Ha perdido su
virginidad, ha cohabitado con un Serratore y lo ha dejado vencido y emasculado
en la playa. Una lástima (los Lectores saben de qué hablo) de que no sea ese el
final de su relación con esa familia.
Pero Lenú no
aprende. Se aleja de Lila, sale adelante en sus estudios sola, ahora motivada
con la esperanza de salir del Rione y su miseria. Tras un buen examen de grado
que acaba con su secundaria, le ofrecen una beca universitaria para la Normale
de Pisa.
¿Qué hace Lenú con tanta abundancia de suerte?
Se va a buscar a Lila a la zapatería y descubre que su amiga usa el
establecimiento como garconniere, para sus encuentros furtivos con Nino.
Ninguno de los adúlteros parece avergonzado. Lila extasiada anuncia su embarazo
e intención de abandonar a Stefano. Nino no parece tan entusiasmado y cuando
Lenú anuncia que se va a Pisa, es obvio que él preferiría irse con ella.
Tras una airada
discusión en la que Stefano, la golpea y ella lo amenaza con un cuchillo, Lila
abandona el hogar conyugal. Y aquí entramos en la zona “Unorthodox”. Stefano
solo llora, no tiene idea donde se fue Lila, por qué lo abandonó, y le da
vergüenza saberse un esposo despreciado. Finalmente, su familia y los Cerullo
se unen para encontrar una solución y esta es típica de ellos, se imaginan que Lila
se ha ido a Pisa a reunirse con “Lenuccia” y esperan beatíficamente su retorno.
El único que no
se cree el cuento es Michele Solara quien ya vio a Lila y a Nino en Ischia. Se
consigue un sicario, el zombi Antonio quien anda deschavetado desde que hizo el
servicio militar. El loquito encuentra a Nino y le da una paliza, supuestamente
para que se aleje de Lila. Todos sabemos que, en realidad, está vengándose de
la pasión que Nino inspiró, inspira e inspirará en Lenú.
Aunque el fandom
se ha volcado en contra del patético Antonio, hizo algo decente. En vez de
delatar a Lila con su patrón, le encargó a Enzo que fuese en su búsqueda. Eso
sirvió para que Enzo tomara el lugar que corresponde en este cuento porque para
los No Lectores es un personaje superfluo, de esos amigos que se cuelan a todas
las pandas y viven de gorra sin propósito ni dinámica.
Resulta que ahora
nos enteramos de que, desde sus días de amistad lapidaria, Enzo ha amado a Lila
en silencio. En su tremenda decencia, Enzo le pide a Lila que vuelva con su marido.
Si Stefano la rechaza Enzo se hará cargo. Lila en su esencia de antisocial no
agradece. Cuando vio a Enzo en su puerta su primera pregunta fue si había
venido a dejarle la fruta. Su tiempo con los Caracci la hizo clasista.
Un aparte, Enzo
es el mejor hombre de esta historia de hombres malos, Nino es el peor. Stefano,
Marcello, aun Donato, tienen rasgos humanos, tal vez generosos. Nino es incapaz
de salirse de su egolatría. Tal vez por eso es el único que, pasado su
deslumbramiento con Lila, le ve defectos que otros no reconocen: su
agresividad, su necesidad de controlar y, porque Nino es en el fondo un
elitista,
Lila regresa con Stefano,
pero exige que no haya intimidad entre ambos, establece su propio lockdown en
casa y sus reglas de distanciamiento social incluso después del parto. Se niega
a ponerle Achille al niño e insiste en que Genarinno no es hijo de Stefano.
Esto lanza a su marido por una espiral de ira y violencia. Como si fuese un hechizo,
la ausencia de Lila acaba con la bonanza de los negocios de Stefano quien
reacciona dándole una paliza a Rino enfrente de los hijos de ambos. Ahora Lila
empieza vivir aterrorizada por su marido, por sus celos y violencia. Su única
huida es escribir en una serie de cuadernillos su día a día.
Lenú, La Reina
de los “Casi”
Dos años han
pasado y Lenú se ha hecho de un mundo lejos del Rione, de Nápoles y de Lila,
pero cuando su pareja la abandona para irse “a hacer la revolución” debe
reexaminar sus logros. Lenú enferma y está sola. Desde Nápoles, y rengueando,
llega su madre en una de las escenas más conmovedoras de la serie. Annunziata
que jamás ha salido del Rione o montado en un tren, llega a cuidar a su hija, a
hacerle caldos y medicinas justo cuando Lenú sufre de dolor físico y moral.
La visita de
Annuziata es tan fugaz, su partida es tan discreta que por un momento pensé que
se trataba de un delirio de su hija. En la primera temporada odiamos a la madre
de Lenú, pero esta temporada nos ha sorprendido cuando le dio a su hija dinero
para que fuese a Pisa, cuando lloró conmovida al ver los libros nuevos que Lila
le había regalado y ahora en este viaje impromptu es como un símbolo de la
ternura materna.
Contrasta su desprendimiento,
que representa el amor incondicional de una madre con Lila quien ha inventado
métodos de enseñanza para desarrollar la inteligencia de su hijo y de su
sobrino. Como todo en Lila este método se vuelve una obsesión compulsiva. Como
le dice su hermano “ojalá no te aburras pronto”, porque todos saben que Lila
comienza las cosas y luego las abandona por tedio o desesperación de que no
traigan paz y contento a su vida. Incluso en el amor maternal Lila tiene esa
visión enfermiza de que las personas son solo intelectos.
El retorno de
Lila ha sido de pasada, su nueva vida, a pesar del hijo que cree de Nino, es
infernal: Stefano es violento, Michele Solara la acosa, se entera que su marido
tiene amores con Ada, la hermana de Antonio. Cuando enfrenta a Stefano con su
infidelidad, el vuelve a violarla. Lila ahora está atrapada. Necesita de Lenú
para poder huir, pero su Amiga Estupenda se hace de rogar.
Lenú no quiere
volver a ver a Lila temerosa de que con su sarcasmo arruine la autoconfianza
que tanto le ha costado conseguir. Es más, no quiere conocer al que cree hijo
de Nino. “El juguete” que debió ser de ella. Finalmente, la visita y se entera
del calvario que es el matrimonio.
Lila le suplica dos favores. Uno que busque
a Enzo para que la ayude a escapar, el otro que sea custodia de sus diarios. Le
hace entrega a Lenú de una caja llena de cuadernos y a hace jurar que los guardará,
pero nunca los leerá.
La curiosidad
vence a Lenu que los lee y ahí se entera del martirio que ha sufrido Lila, pero
la compasión es un sentimiento que no aflora en Lenú, sino la vieja envidia. Se
da cuenta que ella es la reina de los “casi”. Es casi” la mejor alumna, tiene “casi”
amigos, tuvo “casi” el romance perfecto y es “casi “novelista. Lila en cambio ha
vivido experiencias reales y ha conseguido plasmarlas en el papel con un talento
que elude a Lenú.
Desesperada y
verde de envidia, Lenú arroja los cuadernos al rio. Ahí debería acabar la
serie, pero Saverio insiste en seguir a las amigas a través de una nueva etapa.
La liberación de Lila que debe caer en la pobreza para poder encontrarse y la
liberación de Lenú que publica su primera novela lo que vuelve a ponerla en el
camino de Nino Serratore.
Tal como la
novela, la serie nos deja en ese punto de falsa desvinculación. Sabemos que
Lila y Lenú no serán nunca libres y tristemente esa esclavización va vinculada
a esa competencia infantil que no las deja crecer o tomar buenas decisiones.
Esta esa frase cliché de “si no fuera por eso, no habría novela”.
Es cierto que
esta historia no existiría sin esa rivalidad, pero si alguna moraleja se
desprende de esta fábula es el cuidado que debemos tener ante los motivos que rigen
nuestro destino y los peligros de someterlo a caprichos ajenos o a nuestra
sumisión al modo de pensar de terceros.
Esta segunda
temporada ha sido un ensayo en la envidia que a veces es difícil de digerir,
pero no quiero dejar la impresión de que no me ha gustado. Saverio Constanzo
toma la grandeza de la obra ferrantina y la esparce sobre un marco visual que
se apoya en el esplendoroso paisaje de la costa del Tirreno y de la ciudad de
Pisa donde Lenú va a la universidad.
La belleza de las
jóvenes intérpretes de Lila y Lenú ha madurado tal como su vestuario que va
variando con cada cambio de estatus y que refleja nuevas y más atrevidas modas
y cortes de cabello. La moda también refleja la transición histórica de Italia
de los 50 a unos 60 marcados por una juventud que busca el compromiso político.
Contrasta este politizado ambiente universitario del Norte con la obsesión de
los habitantes del Rione con hacer fortuna en el comercio.
El contraste es
un recordatorio del desprecio que el italiano del Norte siempre ha sentido por
lo que denominan el salvajismo del Sur y que se desprende de un clasismo que
afectará a Lenú en su carrera cuando un catedrático le aconseja no postularse
para dar clases en la universidad. “con ese acento suyo”. Aun así, Lenú está triunfando
en el Norte. En cambio, Lila ha
retrocedido socialmente. ¿Estará su felicidad en el mundo obrero? Eso lo
sabremos en la Tercera Temporada que se ha atrasado indefinidamente, tal como
todo en nuestro mundo, debido a la pandemia