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miércoles, 19 de agosto de 2026

En Los 80 la Obesa más Famosa y el Hombre más Sexi del Mundo Eran Australianos. (Teen Culture XXIV).



Un obituario de Colleen McCullough provocó indignación al referirse a ella como “obesa y fea”. Lo cierto es que era millonaria, sus novelas eran bestseller y, a diferencias de muchas flacuchentas, estaba felizmente casada. McCullough fue parte de la fascinación que ejercería su patria en la América de los 80 donde en 1985 por primer vez People elegia al “Hombre más sexi del mundo”, el cual también provenía de la isla-continente

No se puede hablar de una invasión británica sin referirnos también a otro micro fenómeno, la onda australiana que invadió USA en Los 80 y tuvo desde los jóvenes hasta los viejos hablando “strine” el argot de Oz. El culpable fue un personaje de Paul Hogan que en el filme homónimo interpretaba al guía/cazador del Outback apodado Crocodile Dundee. Esa franquicia nos familiarizó con un slang especial y nos hizo pensar en Australia como algo más que el hogar de marsupiales.



Antes del estreno en 1985 de Crocodile Dundee, yo ya estaba interesada en el cine de Oz. Recuerdo que en la primavera de 1983, arrastré a mi pobre padre a ver varias producciones australianas que por suerte le gustaron. Ya algunos nombres nos eran familiares: Judy Davis, Bryan Brown, y el desaparecido y adorado Sir Sam Neill que era neozelandés, pero que nos llegó con esa visión de la Australia de la Belle Epoque, My Brilliant Career.



NOTA: Para no repetir cien veces “Australia” la llamaré por sus diversos apodos: Oz, Down Under (literalmente “allá abajo”) tal como “aussie” es un adjetivo gentilicio para lo australiano.

De Peeksville a Oz

Sin embargo el icono australiano de Los 80 no era australiano. Tomó tiempo descubrirlo, pero Mel Colm-Cille Gerard Gibson vio la luz aquí en el estado de Nueva York. Específicamente en Peekskill (condado de Westchester). Mi hermana y yo hicimos un “peregrinaje” en Los 80 y casi besamos el suelo que nuestro ídolo había pisado.

Yo (por diversas razones) he tenido desde mi infancia una obsesión con Down Under, pero en Los 80, la australomania se convirtió en una militancia compartida y eso gracias a Mel, cuya familia había emigrado a Australia siendo él un niño. Yo conocí la existencia de Mel Gibson en febrero  de 1983, cuando mi hermana me llevó a ver The Year of Living Dangerously ,  en el teatro Midway.



Como era nuestra costumbre, salimos del cine (y yo ya estaba arrobada ) y volvimos un rato después a verla de nuevo. Entremedio, fuimos a la vuelta de la esquina a Sam Goody donde compré el LP con la excelente banda sonora de Maurice Jarré y a Barnes&Noble donde adquirí el libro de Christopher Koch  en el cual se había basado el filme de Peter Weir. El que todos esos productos estuvieran a la venta indicaba que el filme estaba gozando del favor del público.



Aunque perdí mi diario de ese año, recuerdo cronológicamente la fiebre “melgibsoniana” que afectaba el país. En marzo me robé de la sala de espera del ginecólogo de mi madre una edición de People que traía un artículo de varias páginas sobre el nuevo ídolo de la pantalla. En marzo llevé a mi Pa a ver El año de correr riesgos,  en una reposición en el Main Street. Ese verano mi hermana me invitó a ver The Road Warrior en HBO al que estaba suscrita.




En ese entonces el sistema de cable con canales premium era una novedad por lo que en casa de la hoy Dra. Sendar,  estaba instalado en el televisor del cuarto de los padres. Nosotras nos metimos en el lecho matrimonial de estos y acompañadas de nuestra cenauna bandeja de pollo fritonos pusimos a ver lo que algunos definen como western distόpico.



En la escena en que Max  (M. Gibson) hace que el niño salvaje se deslice por la capota del auto para poder repararlo y el chico es atrapado por el motociclista monstruoso, lanzamos mi hermana y yo al unisonó un grito y la bandeja salió volando por los aires. Creímos haber recuperado todo el pollo, pero esa noche el pobre padre de Yehudit se encontró con un hueso ensartado en la costilla.



Aparte de esa anécdota que nos prohibió volver a ver tele en el cuarto principal, lo que me dejó la imagen de Max Rockatansky fue una obsesión hormonal que me llevó a escribir una carta secreta (que por suerte jamás envié) ofreciéndole mi virginidad al nativo de Peekskill y jurándole que me iba a guardar para él. Entretanto bauticé a mi nueva gata como Melissa Gibson Venant.




                         Melissa Gibson Venant 1984

Para 1984, Mel Gibson era la adoración de mujeres de todas las edades. En la tele vi Mad Max, la precuela del Road Warrior, una experiencia un poco rara puesto que debido a que el acento cerrado de los Aussies y la abundancia de strine obligaron a doblar el filme dándole a Mel una vocecita grotesca.

Mel Gibson en Hollywood

Ya poseedores de un grabador de videos sacamos de Blockbuster Videos filmes antiguos como Gallipoli , Tim y Attack Force Z, un drama de la Segunda Guerra Mundial donde solo Mel retornaba de una misión tras las líneas japonesas. Para 1984, Hollywood había reclamado la presencia del americano-que-pasaba-por australiano. En un año, Mel filmaría tres películas de las cuales solo The Bounty tendría alguna relevancia.



Únicamente la adoración de su fandom permitiría que sobreviviese su carrera pesar de que cada proyecto (The River con Sissy Spacek y Mrs. Soffel con Diane Keaton) era un fracaso de taquilla. Solo  la franquicia de Lethal Weapon en 1987 lo convertiría en una estrella nuevamente. Sin embargo las fans éramos duras de matar y en 1985, People lo eligió como el “hombre mas sexi del mundo”.



“Mi Mel Gibson” decía Alicia Silverstone en la teen comedy Clueless y eso en 1995 cuando Mel Gibson había demostrado ser un buen actor en el Hamlet (1990) de Franco Zefirelli. Las próximas décadas lo llevaban al Oscar con Brave Heart y a una fama un poco controversial gracias a su intensa Pasión de Cristo.  Mas controversias causarían declaraciones inoportunas, escándalos públicos, y un alcoholismo que lo haría persona non grata aun para el permisivo Hollywood, pero eso ya pertenece a otro siglo.

Lo importante es que dejó abierta la entrada de otros galanes australianos más modernos como Eric Bana, Heath Ledger y Jacob Elordi. Sus filmes abrieron las puertas a directores como Peter Weir que en Los 80 dirigiría filmes exitosos como Witness y Dead Poet Society. Otro que cosecharía galardones elogio y fandom seria Bruce Beresford con su Driving Miss Daisy.

Australianos en la Pantalla Chica

Aunque el cine ya hablaba strine, la televisión fue más reacia. Yo vi varias series australianas que se enfocaban en la Gran Guerra como Anzacs,  1915, y A Fortunate Life. Lo curioso es que esas series no las pasaba la televisión en inglés . Las vi dobladas al español en Telemundo(¡!)

En muchas series vimos a Sigrid Thortnot a quien yo conocía del cine por The Man of Snowy River. Estuvo en 1915, All the Rivers Run y The Far Country, basada en una novela de Nevil Shute, donde Sir Michael York interpretaba a un médico de la SS que creía reencontrar redención y una nueva vida en el outback australiano.



La mejor serie australiana la pasó la PBS (1982) y fue otra adaptación de un clásico de Nevil Shute. La versión televisiva de A Town LIke Alice logró opacar a la preciosa adaptación de la Rank de 1956 y convirtió a Bryan Brown en un rostro reconocible para el publico americano.



Eso hizo posible que se lo contratara en 1983 para la que se llamaría la miniserie de la década. Antes de hablar de la adaptación de The Thorn Birds, se vale hablar de otro gran elemento del Invasión Australiana, la escritora Colleen McCullough.

Fea, Obesa y Famosa

Una polémica surgió cuando la publicación The Australian incluyese en su obituario del 2007, que la Señora McCullough había sido fea y obesa. Muchos se indignaron , a mí me dio risa. El hecho es que la obesa y feúcha escritora dejaba atrás un viudo compungido, una fortuna y una reputación solida como autora de superventas. ¿A ver cuantas guapas esbeltas no querrían dejar atrás tamaña herencia?



Nunca se imaginó esa niñita australiana de origen irlandés, cuando llevaba una vida nómada marcada por los malos tratos del padre, que algún día seria rica y famosa. Se las arregló para dejar atrás la miseria, estudiar neurociencia y trabajar en hospitales australianos y británicos. Fue en Londres que conoció a un catedrático de Yale que le consiguió un puesto de investigadora en esa prestigiosa universidad.

Fue en sus años en Connecticut que Colleen comenzó a escribir novelas. En 1972 publicó Tim a la que la seguiría en 1977, The Thorn Birds que se convertiría en superventas tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo angloparlante. Mientras lideraba las listas de bestseller del New York Times, la saga de la Familia Cleary fue traducida a otros idiomas convirtiéndose en un éxito mundial. En un breve espacio de tiempo, Colleen McCullough se volvió una autora de fama impensable para la hija de un  cortador de caña de azúcar, tan bruto como el Luke de su novela.

A mí me desilusiona que se le trate con tan poco respeto en la comunidad literaria que ha abrazado a mujeres como Judith Kranz , Dame Shirley Conran y Barbara Taylor Bradford. La temática de la autora australiana es compleja. En sus primeras novelas salta de visiones históricas en la saga familiar del Pájaro Espino al trauma bélico en un hospital de la Segunda Guerra Mundial en An Indecent Obsession (1981) y retrata muy bien la soledad de mujeres a las que se les fue el tren, pero aún conservan sus esperanzas románticas como en Tim y en Las Señoritas de MIssalonghi (1987).



El cine se hizo eco de su fama cuando contrataron al galán de moda en Australia para interpretar a Tim, un jardinero muy guapo, pero retrasado mental que se enamora de su patrona, una solitaria solterona. Tim confirmó el aura de símbolo sexual de Mel Gibson y le quitó a PIper Laurie, como su patrona luego esposa, el estigma de ser la mamá de Carrie.



El Pajaro Espino

Si Tim y An Indecent Obsession fueron llevadas a la pantalla grande, la televisión estadounidense llevó a la pantalla chica el mayor bestseller de Doña Colleen, en una producción que también creó polémica. El primer reparo fue que no se filmó en Australia. La respuesta es que Hollywood quería inicialmente crear filme épico de varias horas. Obvio que un blockbuster hollywoodense atraería más fama, más público y más dinero que una humilde producción australiana.

La iba a dirigir Peter Weir, Dame Olivia Newton John iba a ser la ingenua Meggie Cleary que, en medio del Outback,  hace tambalear los votos del Padre (después obispo, luego cardenal) Ralph de Bricassart. Este rol se lo iban a dar a Bobbie Redford ¡Guau! Cambio de planes. Ryan O’Neal que al menos era de origen irlandés, sería el atormentado sacerdote. Weir fue reemplazado por Arthur Hiller y Dame Olivia, muy australiana ella, pero viejita, fue reemplazada por Michelle Pfeiffer.

Al final todo se fue a las pailas. Hollywood descartó el proyecto. Lo recogió la ABC considerando que una historia de esa magnitud ameritaba el espacio de una miniserie. Ahí fue cuando la ABC metió las patas varias veces. Primero en eso de irse a Hawái a filmar. El paisaje hawaiano sería más barato, pero se veía tan australiano, como Alberta fingiendo ser Colorado en My Life with the Walter Boys.

             Creian que estaban en Queensland, pero era el Pacifico hawaiano

Se contrató para el protagónico a Richard Chamberlain, el Rey de las Miniseries. Obvio que debía acompañarlo la reina del género, Jane Seymour, pero a sus treinta y dos años,  fue considerada madurita. El rol cayó en las faldas de una tal Rachel Ward. La miniserie abrió puertas en la pascua judía (marzo de 1983). Alcancé a ver un par de episodios que no coincidieron con el Seder (no teníamos grabador de videos entonces) y quedé muy desilusionada.

Años más tarde, leí las declaraciones airadas de Colleen McCullough sobre la miniserie, y me di cuenta que compartíamos la misma queja. No fuimos las únicas, pero nuestros reparos fueron ahogados por el apoteósico triunfo de The Thorn Birds (hasta ameritó una secuela en Los 90s). Los lectores devotos y los no-lectores gozaron con este romance un poco atrevido en que un curita comete pecado con una chica que lo ha amado desde la infancia.

Lo que enloqueció a Los Ochenteros fueron las mismas razones por las que hoy se rechazan libro y miniserie: el grooming del Padre Ralph, la aprobación de los amores entre un adulto y una adolescente (a pesar de que el affaire se vuelve físico cuando ella ya es una mujer casada) y el supuesto elogio de la (supuesta) pedofilia dentro de la iglesia.



No les importó que el paisaje fuese muy alejado del Outback, que se hiciesen cambios como que Meggie (que en el libro se casa sin saber cómo se hacen los niños) en la serie intente seducir a su futuro esposo; o que solo hubiese un australiano en el reparto, Bryan Brown. Tampoco que no hubiese un acento “aussie” ni para remedio.

Estamos hablando del primer año de Mel Gibson en pantallas americanas y faltaban todavía dos años para que Paul Hogan nos inculcase las intricadas reglas del “strine”. Así que importaba un bledo que Bárbara Stanwyck sonase californiana; Jean Simmons se expresara con acento londinense y que Rachel Ward hablase como si fuese la heredera de Downton Abbey (después de todo la actriz es nieta del Conde de Dudley).

La Ward fue el peor error. Tenía 24 años y era suficientemente guapa para ser la adoración de mi hermano, pero su carrera de modelo no la preparaba para un rol tan exigente. El primero en notarlo fue Dick Chamberlain que no la soportaba. El resultado fue una falta de química total en la pareja principal que hizo que el Rey de las Miniseries se viese tieso y con cara de palo.



La ironía es que el único antípoda en la serie, Bryan Brown, que interpretaba al despreciable Luke, esposo de Meggie, si tenía química con Rachel, tanta que los actores se casaron apenas acabó la filmación y siguen casados hasta hoy.

              Rachel y Bryan el día de su boda

Un final feliz para una serie que hoy puede ser cancelada por las hordas del wokismo o por mis propias objeciones, pero que fue un punto importante en la invasión australiana y sentó un precedente para que nacieran en este siglo excelentes sagas familiares televisivas como La Saga McGregor, Las Hijas de McLeod y A Place to Call Home.



jueves, 27 de febrero de 2025

Dickens en Australia: The Artful Dodger en Disney/Hulu

 


En mi anterior entrada hablé de mi fascinación con las novelas de Charles Dickens y como el Artful Dodger de Oliver Twist era mi personaje favorito. Grande fue mi sorpresa saber que Disney había trasladado al pequeño carterista, ahora convertido en un cirujano naval,  a la colonia penitenciaria que era Australia a mediados del Siglo XIX. Parecía descabellado, pero un capítulo me hizo ver que, aunque siguiendo lo inverosímil como buena comedia negra que es, la serie presentaba personajes interesantes a la par de un serio examen de la vida en Las Antípodas y de la medicina de la época.

De Carterista a Cirujano

Volvamos a Dickens. Al final de Oliver Twist, El Artful Dodger (por alguna razón en mi edición infantil se llamaba “Ardilla”) , ha caído en la cárcel por un robo menor. Su destino es la colonia penal de Australia. En la serie de Disney nos cuentanvía flashback que el mismo oficial de marina que fue víctima del robo saca al pequeño delincuente de la cárcel, se lo lleva en su barco y lo entrena para ser, (como él) cirujano naval. No solo Jack Dawkins (verdadero nombre de Ardilla) se convierte en un maestro cirujano,  además destaca por su valentía en el Sitio de Sebastopol durante la Guerra de Crimea.

Si creemos que esos méritos merecerían un puesto en algún gran hospital londinense nos equivocamos. Esto tiene que ver con la rígida escala social victoriana, donde se miraba, con un desprecio digno de Sancho Panza a quien trabajaba con las manos. La medicina era ejercida por dos individuos, el Físico (physician), que diagnosticaba enfermedades, indicaba tratamientos,  recetaba medicinas y que era considerado un caballero. El otro era el Cirujano (surgeon) que extraía molares, amputaba miembros y suturaba pacientes de operaciones. En suma, un trabajador manual.



Por sus esfuerzos, el Dr. Dawkins es enviado a trabajar al hospital de la colonia penitenciaria de Port Victory en la isla continente. Ahí pronto se hace famoso en la pequeña población de hombres libres como alguien que practica amputaciones express. Esto no es chiste. En Port Victory no se conoce el cloroformo. Sin anestesia, el dolor provoca la muerte del paciente durante la operación. La destreza y prontitud de Dawkins salva vidas y es admirada hasta el punto que cada cirugía es atendida por fans que hacen apuestas y actúan como si el drama médico fuese un circo. Eso es lo que le ha conseguido a la serie el rótulo de comedia negra.

Esa admiración popular es el único consuelo de un empleo miserable. Dawkins trabaja junto al fatuo Reinford Sneed, de clase superior y que no se cansa de recordárselo a Ardilla. Ambos están a las órdenes del alcohólico profesor McGregor que es un peligro para todos los pacientes. El Dr. Dawkins recibe como bono un sueldo miserable, un cuartucho en la azotea, comida y una calienta-camas en la persona de Hetty Baggets, jefa de enfermeras,  quien ofrece consuelo sexual al joven cirujano.

                  El Dodger deja la cama de Hetty

Para poder mantenerse, Jack recurre a la mesa de juego. La serie comienza con el médico amenazado por un inspector de aduanas  mafioso llamado Darius que ha hecho trampa para ganarle y ahora exige el pago de una gran suma. Si no la paga para determinado plazo, este individuo le cortará la mano. El Dr. Dawkins se pasa varios capítulos tratando de conseguir la suma; tratando de defenderse de Lucien Gaines, encargado de la policía de la colonia; de Lady Belle, hija del gobernador que está empeñada en ser médico; y, para colmo, llega a la vida de Jack, su antiguo mentor y némesis, el habilidoso y criminal Fagin.

El Reencuentro Con Fagin

Es que Dawkins también está a cargo de la salud de los presidiarios y, en una fila de transportados, se encuentra a Fagin. Jack odia al que una vez fue su benefactor,  acusándolo de no haberlo sacado de la cárcel. Un odio inconsecuente, puesto que poco después de ser encarcelado el Dodger, Fagin también fue arrestado y supuestamente ahorcado. El maestro de ladrones no gasta palabras en contar su odisea. Pretende (y su alegría no es tan falsa) estar encantado de encontrarse on su mejor alumno y rápido se encarga de convertirse en preso-criado del cirujano.



Cuando Fagin descubre que Jack está en problemas de deudas, busca una manera de pagarle la cuenta a Darius. Entretanto, el Doctor Dawkins está atendiendo a un niño atropellado por el carruaje de Lady Belle. Cree que debe amputar, Belle lo interrumpe recordándole que hay un tipo de cirugía que puede salvar la pierna. Exasperado, Jack le recuerda que es una operación larga y que el niño no resistirá el dolor. Aunque el cloroformo ha sido prohibido en la colonia por el gobernador (nunca sabemos el motivo) Belle tiene en su palacete un frasco.

Mientras Jack opera al pequeño, a vista y paciencia de los invitados de Lord Fox,  Fagin le roba un collar de rubies a la propia esposa de Darius. Belle lo descubre y chantajea a Jack. Si no quiere que ella lo acuse de robo, el doctor tendrá que entrenarla en el arte de la cirugía. Así comienza una relación a regañadientes que eventualmente deriva en romance, a pesar de que Belle guarda un trágico secreto.



Los nueve episodios de la Primera Temporada, están llenos de suspenso, acción y romance. Yo sería más cautelosa al hablar del humor ácido que puede no sea del gusto de todo el público. No es que sea de mal gusto es que a veces choca con tonos más serios y profundos de la trama. Los grandes méritos de la serie, según mi juicio, son la vinculación con la novela de Dickens, el trasfondo histórico, y el reporte de como operaba la medicina de a mediados del Siglo XIX.

En el 2001, en  Australia se les ocurrió contar las desventuras del carterista luego de su deportación a la colonia penal. Sin haberla visto, solo por la descripción creo que Escape of the Artful Dodger es inferior a la producción de Disney. Mas allá de si es posible que la trama pueda verse como secuela de la novela, el que tengamos un Jack Dawkins adulto que ya vivió varias vidas como marino, como médico naval, como héroe, es magnífico. Aún más el verlo atrapado en un mundo miserable, demasiado estrecho para sus sueños y ambiciones.

En Jack existe un sincero deseo de prosperar, de ser un buen ciudadano, ¿pero cómo serlo en una colonia cancelaria? ¿Como serlo si su pasado se le aparece en la forma de Fagin que mefistofélicamente insiste en llevarlo de nuevo a la senda del mal? A medida que la situación del Dr. Dawkins se vuelve más precaria, que pierde la oportunidad de un ascenso debido a su dislexia, que Lady Jane le prohíbe acercarse a su hija, que ve como Oliver Twist (al que detesta) tiene todo lo que la vida le ha negado,  ocurre una involución en el personaje. Las involuciones a veces pueden ser más interesantes que una evolución. Jack deja atrás su altruismo y vuelve a ser Ardilla, un delincuente.



Algo que dejé afuera de mi nota sobre el personaje, es que siento que Dickens no lo quería. Aunque lo hace un personaje jocoso, no lo aprecia, tal como desprecia el modo en que se gana la vida. Para el autor, Dodger es una versión infantil de Bill Sikes y se convertirá en se maleante si no se le ataja. La idea de rehabilitar a un delincuente no le entraba en la cabeza a Dickens por lo que no le pareció mala idea deportarlo a Las Antípodas.

Hoy en día nos parece un castigo horrendo para un crimen tan pequeño sobre todo cuando el criminal solo tiene trece años Hay que entender el contexto histórico sobre todo para ver cuan diferente es que un delincuente como el Dodger llegue a una prisión en ultramar bajo el estigma de su crimen y el arribo de un médico naval reconocido y condecorado como lo es el Dr. Jack Dawkins.

La Isla-Prisión

Australia tiene el raro honor de ser el último continente en ser descubierto y colonizado. Esto le llevaría el mote de ser “un nuevo continente” a lo largo de la Era Victoriana. Así lo describe la Duquesa de Berwick en El abanico de Lady Windermere de Oscar Wilde. “¿Pero no todos los continentes fueron creados al mismo tiempo?” pregunta su futuro yerno, el millonario australiano James Hopper.

                           Un mapa de Australia de a mediados del Siglo XIX

Lo que la Duquesa no sabe contestar es que Australia solo llega a aparecer en los mapas del siglo XVII como una masa nebulosa y desconocida, simplemente definida como Terra Australis. En 1606, el español Luis Vaz de Torres, al cruzar el estrecho que lleva su nombre entre Australia y Nueva Guinea, avista la costa de Queensland. Ese mismo año, marineros holandeses recorren las costas de esa terra ignota. A través del Siglo XVII,  holandeses como Abel Tasman explorarían las costas de la Terra Australis, incluyendo la isla de Tasmania.

                           Un mapa holandés  del Siglo XVII

Gracias a esos viajes, Australia sería considerada propiedad de la Casa de Orange. Hasta comienzos del Siglo XIX se llamaría “Nueva Holanda”. Un naufragio a mediado de siglo XVII,  permitió el primer establecimiento de europeos en donde hoy está el puerto de Perth. Un motín acabó con las esperanzas de colonización,  por lo que el próximo imperio en poner sus ojos en la Nueva Holanda fue el Reino Unido. En 1780, el navío de Su Majestad Británica, el Endeavor, calaba en lo que se iba conocer como la Bahía de Botany (Botany Bay).

Su capitán, James Cook, notó que el clima era favorable, que había abundante vegetación, agua dulce y los nativos no se veían hostiles. Por todo eso,  reclamó esa tierra llamándola Nueva Gales del Sur. Como los viajes marítimos en ese entonces podían durar años, la noticia de un nuevo territorio para su corona le llego a Jorge IV tiempo después. Tomaría más tiempo volver a enviar representantes del gobierno británico tal como hallarle un propósito a Botany Bay.



Seria en 1798 cuando arribaron a la bahía de lo que hoy es Sídney, unos navíos cargando personal militar inglés y 300 civiles, todos convictos de crímenes menores. Ante los admirados ojos de los aborígenes, pisaron esa tierra guiñapos humanos extraídos de las más tenebrosas pasiones del Reino Unido. Gran Bretaña había encontrado una solución a su gran problema: el exceso de delincuentes.



Por razones socio históricas, y políticas. Inglaterra llevaba casi doscientos años manteniendo delincuentes que, por razones humanitarias , ya no se podían colgar de la primera horca en el camino. Agreguémosles disidentes políticos de Irlanda y Escocia y entenderemos que las cárceles británicas no se daban abasto. Se intentó primero enviarlos como esclavos blancos a cortar caña en Las Antillas. Desplazados por la población africana, se les envió a las 13 Colonias donde incluso podían comprar su libertad y establecerse como colonos.

La Independencia de los Estados Unidos cambió ese plan de traslado de criminales así es que la Terra Australis les vino de perillas como basurero del Imperio. Por más de medio siglo, los delincuentes británicos (más los irlandeses) fueron deportados a la isla-prisión. Las fechas exactas son 1798 a 1868. Se puede decir que los sucesos de The Artful Dodger se desarrollan casi al final de ese periodo, a mitad del Siglo XIX.

Durante esos setenta años, Australia sufrió cambios que la transformarían de un continente-cárcel en un país pujante y con una sociedad que se parecía (y era diferente a la dejada en Europa. Al comienzo se fueron estableciendo más asentamientos carcelarios, en Moretón Bay, Queensland (1823) , en Tasmania (Port Arthur, 1804), en lo que más tarde seria Melbourne y que inicialmente se llamaría Port Phillips (1834). En 1857, comenzaron a enviar presos al otro lado del continente, en la costa bañada por el Océano Indico.



Simultánea a la población de convictos creció una comunidad de militares y guardias quienes trajeron a sus familias a establecerse en lo que hoy es Sídney. Muchos convictos, sobre todo los presos políticos, eran profesionales, (médicos, ingenieros y arquitectos) y durante su condena pusieron sus conocimientos al servicio de su nueva tierra. El resultado es que, purgadas sus penas, muchos prefirieron quedarse en Australia creando una sociedad bastante menos estratificada y más libre que la inglesa, pero fundamentalmente blanca y europea.

Ya pasada la Era Napoleónica, comenzaron a llegar inmigrantes libres interesados en dedicarse a la agricultura o al ganado lanar. Nuevas ciudades fueron fundadas como Hobart (1804) Newcastle (1822) y Brisbane (1840). Para mediados del siglo XIX, había nietos de convictos viviendo prósperamente y muy reacios a que les recordaran el pasado familiar, tal como las nuevas generaciones hacían hincapié que descendían de inmigrantes trabajadores y sin récords criminales.



La urbanización de Sídney y Newcastle ayudó a constituir una colonia en Nueva Gales del Sur dominada por un estrato político que dependía del Reino Unido, pero que funcionaba con cierta independencia bajo un gobernador nombrado por la reina, tal como en Canadá. Para hacerla más respetable se dejó de enviar convictos a esa área.

Es por eso que, aunque The Artful Dodger haya sido filmada en la zona histórica de Sídney, no tiene lugar en Nueva Gales del Sur. Como todos andan vestidos un poco abrigados en la serie no puede ser Queensland, y como la exportación de presos a la zona occidental de la isla solo comenzó en 1857, la descartamos también. Todo indica que se trata de la provincia de Victoria que en 1850 se separó de Nueva Gales del Sur pasando a ser otra colonia con su propio gobernador lo que explicaría la presencia de Lord Fox y su familia.

Los Fox gobiernan desde Port Victory (Victoria) que por las señas ha de ser la actual Melbourne. En Victoria ocurrieron los primeros despojos de tierras de los aborígenes, por lo que se entiende que en la serie la bandolera Red acuse a Lady Belle de ser parte de una familia de ladrones. Por último, en Port Philips, los deportados vivían en relativa libertad, pudiendo ejercer trabajos e incluso siendo sirvientes que es lo que ocurre con Fagin.



Médicos de Antaño

Otros datos que nos permiten situar a The Artful Dodger en un espacio cronológico particular son los que más me fascinan de la serie. Más allá de comedia negra es un preciso retrato de la medicina histórica. El primer episodio se titula “Yankee Dodge” queme vine recién a enterar era el sobrenombre para el cloroformo en sus primeros años de vida. Aunque el uso definitivo del anestésico ocurrió durante la cirugía del médico escoses McPherson en 1848, antes la profesión médica se burlaba del éter considerándolo una artimaña experimental de los cirujanos estadounidenses.

Lady Belle menciona las experiencias del dentista Morton en Boston y de Robert Liston en Londres. Ella es una ávida lectora de The Lancet, la revista médica más antigua del mundo.  Por eso sabe que John Dix practicó una exitosa cirugía para corregir el estrabismo,  en Massachussets en 1845.

Otra mención constante es la del gran cirujano Sir Astley Cooper. El Profesor McGregor fue su alumno, el ligamento de la carótida de Rotty es acompañado por la lectura de Lady Belle de las notas del gran cirujano. El interés de la heroína de este cuento en la trayectoria de Cooper es que, antes de morir, el practicó una operación que podría salvar la vida de Lady Belle.



Aunque las condiciones antisépticas y el concepto de gérmenes trasmisores de enfermedades son cosas de Lister y Pasteur que publicarían los resultados de su investigación entre 1858 y 1867, ya antes había voces que hablaban de la obligación del cirujano de lavarse las manos, de mantener a los pacientes en cuartos aireados y aunque el ácido carbólico como antiséptico no entraría en uso sino hasta después de la Guerra de Secesión,  ya existía desde 1835 bajo el nombre de ‘Fenil”

Podemos argumentar que Lady Belle es una adelantada en el uso de medidas antisépticas, tal como el que mencione a Louis Pasteur cuando las investigaciones del médico francés no saldrían a la luz sino hasta 1858. Se puede ser una legítima licencia histórica, pero esperen…Hay algo que no cuadra, Jack Dawkins participó en la Guerra de Crimea y destacó por valentía en el sitio de Balaclava (1854). La guerra acabó en 1856.



El que el Dodger haya sido dado de baja honorable, recibido un nombramiento, viajado a las Antípodas y establecido en Port Victory nos daría una fecha para la serie de 1858 y la edad de Ardilla subiría de 28 años como imaginé al comienzo,  a 33. Aunque Jack dice que hace quince años que no veía a Fagin eso demostraría que su caída en la cárcel tuvo lugar en 1843, cinco años después que Oliver Twist fue publicada. Bueno, las licencias históricas en menor escala son permisibles y no restan merito a una serie excelente que recomiendo sin reparos.

Contenido Violento y Gory: Se trata de una serie médica y devota de una medicina primitiva. Sangre y vísceras son un espectáculo común. Hay tiroteos, golpizas y Darius casi degüella a la prostituta aborigen Rotty. Lo más Gory para mí es la imagen de un gato comiéndose un dedo amputado.

Contenido Sexual y Desnudos: Aunque hay prostitutas y una esposa adúltera, no vemos desnudos ni sexo gráfico. Apenas de una escena de Jack y Hetty levantándose de la cama que nos indica que son amantes. Casi al final, Dodger y Belle hacen el amor en una escena muy romántica y de buen gusto.



Factor Feminista: Sin presentar la usual colección de viragos, The Artful Dodger abarca hembras interesantes de todas las clases, edades y colores. Desde la bandolera (las llamaban bushrangers) aborigen Red hasta Lady Jane Fox que ,todos en Port Victory saben,  es quien manda en la colonia.

                         Lady Jane y Lady Belle

El caso de su hija, Lady Belle es más curioso puesto que sus ansias de independencia y falta de respeto por los convencionalismos de su clase se deben a algo más que rebeldías de pionera feminista. Viendo nuevamente el primer episodio, descubro que ya desde el primer instante en que la conocemos Belle nos da pistas sobre su enfermedad. Desde la hoja clínica que mantiene sobre su estado hasta el malestar que la aqueja, se entiende que su interés en la medicina se debe a una búsqueda de una cura que prolongue su vida.



En medio de las multi tramas y de la acelerada velocidad en que se dan, nos perdemos dos personajes que son mis favoritos. Uno es Lady Anne. Al comienzo parece la típica hermana pesada y boba que quiere que la mayor se case para ella casarse. Poco a poco descubrimos que es la única que conoce el secreto de Belle, que es su paño de lágrimas y que ambas se quieren mucho.

Mas complejo y controversial es el personaje de Hetty. Sabemos poco de ella aparte de que Dawkins la usa para ahorrarse los servicios de las chicas de Rotty. Sabemos que es católica, por lo que podría ser irlandesa. Lo que la serie nos muestra es que Hetty es muy eficiente y más responsable que los médicos a los que trata con la paciencia y firmeza de una baby sitter.



Sabemos que, para ella, Jack no es un mero acostón y muchas veces se saltará las reglas para socorrerlo. Lady Belle es obviamente competencia, pero la devoción a sus enfermos hace que Hetty la apoye puesto que es consciente de que la aprendiz de cirujana viene a mejorar las condiciones del hospital.



El problema con Hetty es que es interpretada por la guapa Vivienne Awosoga cuyo padre es nigeriano. Su color de piel la coloca a la par de Rotty y Red. Sin embargo, no hay mención de eso en la serie por lo que debemos asumir que, en el libreto, Hetty es blanca. Mejor, porque el modo en que la usa y descarta el Dr. Dawkins ya parecería abuso de la mujer de color que tanto afeara a Beecham House.

Factor Diversidad: Australia (y principalmente Victoria)era un país diverso a mediados del siglo XIX. Convictos e inmigrantes de todo el Reino Unido se entremezclaban en las zonas urbanas. Los yacimientos de oro descubiertos en Ballarat (Victoria) en 1851 habían atraído otro tipo de inmigrantes y no solo europeos. Eso explicaría la presencia del filipino Flashbag en la banda que arma Fagin en Port Victory. Los primeros australianos también están presentes en la serie en los personajes de la bandida Red, de su pareja Tim, y de Rotty quien maneja la taberna y el prostíbulo. Agreguémosle al ex ballenero Aputi que parece ser maorí o samoano, y ya hay un crisol de razas.



                            Red, la bandolera aborigen 

Un detalle que agregar a la diversidad racial, en la novela Dickens hace que The Artful Dodger sesee . Un cambio más moderno de las series que el Dr. Dawkins sea disléxico, un siglo antes de que se descubriese este trastorno de aprendizaje. Esto ha impedido que Jack pueda leer lo que soluciona con otros leyéndole y el doctor memorizando. Así compensa desarrollando una excelente memoria, pero no es suficiente para que lo elijan medico en jefe. La humillación de que su TDA se descubra ante el gobernador y sus enemigos empuja al ex carterista a volver a una vida de crimen.

Factor Moda: Aunque los colores chillones (rojo y amarillo), las rayas y el genero escoses (tartan)estuviesen en boga a mediados del Siglo XIX, el vestuario de Lady Belle no me gusta, prefiero el de su hermana.



 Lady Belle en tartan y Lady Anne en estampado. Cual prefieres?

jueves, 10 de junio de 2021

Anzac Girls: Enfermeras de la Gran Guerra

 




Esta primavera decidí aprovechar que esta serie estaba gratis en Tubi para verla. Ya en el pasado hablé de ella dos veces en este blog, en una ocasión a raíz de las miniseries creadas para recordar el centenario de la Primera Guerra Mundial. Un par de capítulos y me doy cuenta de que los australianos rara vez se equivocan son sus series y que es el mejor ejemplo del género, solamente eclipsada por la emotiva “China Beach” hecha en los 90 cuando Estados Unidos todavía sabía hacer series.

Cuatro Niñas de Las Antipodas

“Anzac Girl” s cuenta la epopeya de jóvenes de Australia y Nueva Zelandia (de ahí el acrónimo Anzac que se refiere al Australia and New Zealand Army Corps) que partieron con las fuerzas de su país a pelear por Rey e Imperio. Es conmovedor no solo ver las privaciones que sufrieron estas jóvenes de buena familia, los prejuicios que debieron batallar por su sexo y su nacionalidad, pero también ver la lealtad de los habitantes de Las Antípodas al Reino Unido ya que siempre han peleado sus guerras.

Basada en diarios y cartas conservadas por las enfermeras, y el libro de Peter Rees The Other Anzacs, a través de seis episodios, “Anzac Girls” escolta a esta Band of Sisters por dos continentes y varios sangrientos campos de batalla. Los capítulos finales tienen a las cuatro principales en Francia, un escenario conocido gracias varias novelas y filmes, principalmente Testament of Youth de Vera Brittain.



Una novedad, es que las enfermeras hacen su práctica en un escenario poco común, Egipto desde donde transitan a islas y aguas griegas para asistir a los heridos de la trágica epopeya del Desembarco en Gallipoli. Lo prodigioso es que toda la serie fue filmada en Australia, aprovechando la abigarrada geografía de la isla-continente y obviamente echando mano al CGI. Los efectos especiales son tan buenos que yo realmente creía que veía a las chicas en la Isa de Lemnos o en Alejandría.

Es fantástico saber que Elsie, Hilda, Alice y Olive existieron en la realidad, a pesar de que hay conciencia de que se han tomado licencias al relatar sus aventuras. La verdadera Alice Ross-King estaba cercana a los treinta años cuando llegó al Norte de África, no creo que se hubiese desmayado al recibir su primer beso. Tampoco la creo tan coquetuela.


                                   Alice Ross-King en Egipto

Sucede que, sin desperdiciar lo novedoso de sus experiencias reales, cada personaje es adaptado para cumplir con un estereotipo. Hilda Steele, que acaba sirviendo en un barco hospital en los Dardanelos, es la neozelandesa tímida e insegura sostenida solo por su fe religiosa. Alice es la sofisticada chica de Melbourne que viene en busca de aventuras, atrae hombres como si fuera hecha de miel y ellos moscas, pero también representa la que sufre al perder un amor en el campo de batalla.



Confieso que nunca sentí mucha lástima de Alice ni aplaudí sus opciones románticas. Yo la quería aceptando las múltiples propuestas románticas del Mayor Leopold, el oficial médico que es el mejor partido, no solo por ser un hombre de posición y establecido, pero también por compartir con la Hermana (así se llamaban a las enfermeras) Ross King el amor por la poesía y la astronomía además de respetar la inteligencia de la australiana.

Mis enfermeras favoritas fueron Olivé y Elsie. Olivé, hija de un pastor de Adelaide, es la chica del campo, optimista, alegre, resistente, la única que se atreve a matar una rata. En su empeño por servir a su patria y a sus soldados, Olivé se ofrece de voluntaria para atender un hospital de campaña en la isla de Lemnos. Se supone que solo atenderán casos ligeros, pero la realidad es otra.

La llegada de la Matrona Wilson y sus chicas es recibida con desprecio y acritud por el coronel Fiaschi, jefe del destacamento de la isla, quien no cree que las mujeres tengan lugar en el campo de batalla. No hay tal hospital. Los heridos despedazados languidecen en el suelo a la intemperie. No hay agua, no hay vendas, las enfermeras deben usar su propia ropa interior para vendar heridas. Lo único que abunda es muerte, escorpiones y disentería.

                              Olive en Lemnos

Algunas enfermeras mueren, otras huyen a lugares más hospitalarios. Ese no es el caso de Olive quien aún enferma se consigue dos pretendientes. Uno es el mayor Sherwin, el oficial médico que la atiende, el otro es un joven ordenanza llamado Norval Dooley, que se sabe la Biblia de memoria y le regala cajitas de dulces turcos.

Me encantó saber que este personaje realmente existió .. Norval “Pat” Dooley era un graduado de la Facultad de Derecho de la Universidad de Melbourne y reconocido atleta. Viajó a Inglaterra para seguir cursos de teología con la esperanza de convertirse en pastor, pero la guerra interrumpió su carrera. Se le rechazó del servicio activo debido a su miopía, pero el joven abogado insistió hasta que le permitieron servir como camillero.

                                  Olive y Pat

No todo es romance en Lemnos, Olive, además de la disentería y de tener que dormir en el suelo los primeros días, sufre una desilusión cuando su mejor amiga abandona el servicio harta de privaciones: sufre por la falta de correspondencia de su casa donde no le perdonan haberse enlistado y sufre por los soldados que atiende y pierde. Otro espectáculo de la resistencia femenina y de la devoción a la labor de enfermera es la Matrona Wilson que además de enterrar enfermeras y heridos, de luchar contra la discriminación del alto mando, tiene que tragarse las lágrimas cuando recibe noticia de la muerte de su hermano.

El ultimo personaje femenino importante es el de Elsie Cook, nee Sheppard. Cuando aparece primero en Egipto es la Hermana Sheppard, un poco enigmática, un poco misteriosa.  Para su compañera de cuarto Alice Ross-King, Elsie es un incógnita. Está segura de conocerla de otra parte y ¿por qué la Sister Shepperd acosa a los soldados con preguntas sobre cómo viven los oficiales y cuanta privacidad tienen? Pronto descubrimos el secreto de la inquisitiva enfermera.



 Elsie es una chica de sociedad de Brisbane. Unos días antes del novio embarcarse, se casó con el teniente Sídney Cook, hijo del Primer Ministro. Ha seguido a su esposo hasta África, pero al hacerlo a atropellado la orden de que ninguna mujer casada debe servir en el frente de batalla. Dotada de una increíble determinación y poder de persuasión, Elsie convence a sus superiores para hacer una excepción con ella y así nace la Hermana Cook, única mujer casada en el servicio de enfermeras.

Por casi un año, Elsie atiende heridos en un hospital de El Cairo, arreglándoselas para atender a su marido que es bueno para recibir heridas. La peor le llega al ahora Capitán Cook en la batalla de Pino Solitario. Cuando su esposa se entera que Syd languidece corre en medio de la noche a Alejandría. Alla su devoción marital consigue doblegar las inflexibles reglas del servicio médico británico. Primero logra ser admitida como enfermera en el pabellón donde está su esposo inconsciente y luego un permiso especial para atenderlo solamente a él.

                               Elsie y Syd

Con una mezcla de suplicas y amenazas, esta joven recién salida de los Antípodas soporta humillaciones, se enfrenta a médicos arrogante y hasta saca a relucir el pedigrí político de su familia para obtener mejor servicio para su marido. Cuando Syd convaleciente es retornado a Australia, Elsie hace el sacrificio de acompañarlo aun sabiendo que no podrá volver a servir como enfermera o ver a sus amigas. Sin embargo, cuando un año más tarde, Syd es enviado a Francia, su imparable esposa descubre que la Cruz Roja francesa permite el servicio de mujeres casadas. Esto llevará a una feliz reunión de las Anzac Girls.



Shabby Sisters, Coloniales o Simplemente Mujeres en un Mundo Masculino

La serie explora la camaradería (y rivalidades) entre un grupo de jóvenes de diversos orígenes, pero que comparten el denominador común de venir del otro lado del mundo, a un espacio desconocido y peligroso. No se sabe que es más peligroso las enfermedades, el fuego enemigo, los soldados depredadores o el sexismo del alto mando.

A pesar del ejemplo de Florence Nightingale, 60 años después de la Guerra de Crimea, tanto oficiales como el Cuerpo Médico veían con recelo el rol de la mujer en hospitales de campaña, sobre todo si se trataba de jóvenes bonitas. La manera en que las “Shabby Sisters”de Lemnos consiguen ganarse el respeto de; gruñón coronel Fiaschi está bellamente delineada. Y eso que Olive describe como los militares las tratan “como si fuéramos mugre”. 



Aparte de la discriminación de género, las enfermeras enfrentaban otro tipo de prejuicio. Ellas y los soldados que cuidaban eran menospreciados por los ingleses por ser “Coloniales”, un término que ya huele a racismo. Hasta el día de hoy se ha dicho de las tropas australianas que son indisciplinados e irrespetuosos. Lo que nunca se ha podido decir de ellos es que sean cobardes. 

Esta desconfianza también afectaba la percepción de los oficiales británicos por las enfermeras Anzac. Incluso Elsie, fue humillada por las matronas británicas que la obligaron a quitarse la capita de franela roja puesto que solo las enfermeras inglesas podían usarla.

Pero no crean que la serie es deprimente. Hay un gran equilibrio entre los horrores de la guerra y las miserias que sufren las Anzac Girls, con sus momentos feliz, sus romances, la amistad entre ellas que es su mayor punto de apoyo, y sus pequeñas vanidades. Hay mucho humor como por ejemplo la clase que dicta Alice acompañada de su eterno enamorado, el Mayor Leopold para prevenir las enfermedades venéreas.

                                Alice  y su efectiva charla sobre las enfermedades venereas

La serie es feminista sin ser panfletaria, es patriótica sin ser nacionalista y es antiguerra sin llegar a pacifismos imposibles. Algo que las enfermeras notan antes que los soldados es que no hay nada glorioso en una guerra por necesaria que sea. Es cierto lo que dice Harry Moffit de que muchos australianos fueron a la guerra esperando sacudirse el rango de “coloniales” y pasar a ser una nación respetada y respetable. Por algo se dice que la identidad australiana nació en la Península de Gallipoli, pero en el caso de las Anzac Girls la identidad que obtuvieron como mujeres y profesionales de la salud, fue mucho más importante.



Los medios ingleses han sido malos críticos con esta serie. ¿Será porque les escuece la franqueza con que muestran como ejército y enfermeras británicos trataban a las “coloniales” con una mezcla de clasismo y racismo inesperada e injusta?  El hecho es que Anzac Girls” vale mucho más como relato histórico que la pestilente “Crimson Field” que hicieron en la BBC para homenajear a las enfermeras británicas.

Un detalle interesante fue que, al estallar la segunda Guerra Mundial, muchas de las Anzac Girls (los casos de Alice Ross-King y la Matrona Wilson) a pesar de ser mayores y madres de familia, volvieron a servir con la misma devoción y vigor que las caracterizó durante la Gran Guerra.  Alice Ross-King es considerada la mujer más decorada de Australia.

                                      La verdadera Alice Ross-King

Sin llegar al Spoiler, saber lo que hicieron las Anzac después de la guerra acaba de matizar este retrato de mujeres indómitas. Alice la muy condecorada, Hilda que se sobrepone a su divorcio y promueve los cuidados de tuberculosos en nueva Zelandia. Olive y Pat tuvieron cinco hijos. Uno de ellos sufrió del síndrome de Down. Olive se negó a ocultar a su criatura como se hacía entonces con los niños especiales y acabó abriendo la primera escuela australiana de niños con Down.


                                        La verdadera Olive Haynes

Como broche de una serie donde el romance es importante, vale recordar que Grace Wilson quien sirvió en dos guerras y coleccionó medallas, a sus 74 años encontró el amor y se casó. Todo un ejemplo de que las Anzac Girls eran mujeres fuera de lo común.

Anzac Girls puede verse con subtítulos en Acorn Tv, y en USA esta gratis (en inglés) en Tubi. No sé si estará con subtítulos en el Tubi mexicano.