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jueves, 14 de enero de 2021

De libros a Series: Lo mejor del Masterpiece Theater en YouTube (Televisión del Ayer)

 


Me tomó una semana aprender el manejo del SmartHub (tengo que ponerle un nombre), al cabo de la cual me encontré con una despensa llena de series y filmes que siempre había querido ver. Para evitar un empacho, decidí comenzar (después de “Das Boot”) con un par de series inglesas de los 80 que había visto y admirado. Mi intención no era solo ver si seguían gustándome, sino también compararlas con versiones posteriores. Comienzo diciendo que, con las limitaciones y falencias propias de su época, han sobrevivido casi incólumes en su capacidad para emocionar, distraer y fascinar.

Algo que descubrí fue que tras un año de subscribirme a Acorn Tv, de pagar y recibir una oferta mediocre, fue que muchos de sus programas están gratis en YouTube y en Tubi. Lo primero que hice fue pasar YouTube a mi pantalla gigante y luego ver todo lo que he me había perdido en tantos años. La lista se me hacía difícil. No sabía por dónde empezar. Finalmente decidí irme por la BBC por contenido del Masterpiece Theater que no hubiese visto.

Ocurrió algo extraño. Cada vez que buscaba algo nuevo, me llamaba lo antiguo. Por ejemplo, buscar la versión de Rosemund Pike de “Love on Cold Climate” me hacía tropezarme con la versión de 1980. ¿Por qué no verlas ambas? Hace poco, el Gato Steven Zorn me mencionaba cuanto le había gustado ver “Testament of Youth”, el filme del 2014. ¿Por qué no compararlo a la miniserie de 1979?



Así inicié mi viaje por la BBC de hace cuarenta años. Juro que sus programas son mejores que las vanas copias que los han seguido. Faltarán efectos especiales, la dirección y el trabajo de cámaras pueden no ser espectaculares y ciertamente son poco diversas en sus repartos, pero las actuaciones y diálogos son impecables, inigualables muchas escenografías al aire libre, y las historias son relatadas de manera tan conmovedora que son casi ausentes de clichés.

Testament of Youth (1979 VS Testament of Youth (2014)

Comenzamos con las memorias de Vera Brittain.  Esta escritora, pacifista y feminista, es mayormente conocida por Testament of Youth, la historia de su vida desde su infancia hasta su matrimonio. La parte más importante se refiere a como la Gran Guerra truncó sus sueños de estudiar en Oxford, y poco a poco la fue privando de sus seres más queridos (amigos, su prometido y finalmente, su hermano menor). También describe el trabajo de Brittain como enfermera de campaña en Londres, Malta y Francia.

Este libro olvidado resucitó a fines de los 70 como parte de la nostalgia por el periodo Edwardiano que habían fomentado exitosas series como” Upstairs Downstairs” y La Duquesa de Duke Street”. Como ambas series habían dedicado temporadas completas a la Primera Guerra Mundial (cuyo aniversario #60 se cumplió en 1974) había interés por continuar el trend con una adaptación que nos brindaba el mérito y la novedad de ver las experiencias de una mujer en los campos de batalla.



Eileen Morgan fue la encargada de condensar el libro en cinco episodios, por los que recibiría varios premios incluyendo uno de los seis Bafta que convertiría a “Testament of Youth” en una de las mejores series de 1979. La costumbre entonces y ahora era que lo mejor de la BBC fuese presentado en los Estados Unidos en” Masterpiece Theater” por lo que vi (en parte) “Testamento” en el otoño de 1980.

En el verano del 81 vi su repetición completa que coincidió con otra serie de 1979,” Flambards”, de la ITV. Ambas se convirtieron en mi pasión televisiva veraniega y me encaminaron a aprender más sobre la Gran Guerra. Eso me llevó a comprar el libro de Brittain hoy perdido junto con el resto de mi colección de La Primera Guerra Mundial.

Aunque interesante y genuino, el libro tiene el problema de ser extenso en descripciones físicas y conciso en lo que respecta a emociones. Se entiende, puesto que es una visión objetiva escrita una década después de los hechos y la distancia le resta pathos. En la miniserie hay un acercamiento a la tragedia que la hace conmovedora e íntima. En el filme, a ratos, la trama decae en un melodrama que hoy pasa por emotividad.



Filmado en el 2014, “Testamento de Juventud” es un modo de homenajear el centenario del inicio de La Gran Guerra. Para atraer a un público joven se escogieron actores taquilleros del momento como Kit Hartington que era una mega estrella gracias a “Juego de Tronos”. Alicia Vikander estaba destacando en el cine anglosajón donde pronto alcanzaría la fama con “ExMachina” y “La Chica Danesa”. 

Esta chica danesa a sus 26 años se veía más cercana a la todavía adolescente Vera Brittain que Cheryl Campbell quien se veía mayor que sus 30 años. La Vikander es más guapa, pero la Campbell es mejor actriz y por eso mereció un BAFTA por su interpretación de Vera Brittain.

Nadie va a acusar a Juan Nieve de ser un histrión consumado, pero en “Testament” se ve guapetón y por eso ampliaron el personaje de Roland Leighton, poeta-soldado y gran primer amor de “V” Brittain. En la serie, Roland muere en el segundo capítulo. En el filme, la constante presencia de Kit hace que “Testamento de Juventud” pase a ser otra historia de amor bélico, quitándole importancia a todo el contenido moral, histórico y psicológico de las memorias que lo inspiraron.



Desde un punto de vista técnico, “Testamento” (2014) supera a la serie. Hay escenas impresionantes como la de Vera enterrada en medio de un campo de heridos y cadáveres de soldados que ya recuerda a Scarlett en la estación de Atlante en GWTW. Hasta mediados de los 80, las series de la BBC eran filmadas como telenovelas, en interiores y tenían pocos tomas exteriores. Eso es evidente para la óptica moderna, pero en algunas escenas de Vera en diferentes hospitales en la miniserie, la estrechez de los espacios interiores crea esa atmosfera claustrofóbica que debe haber existido en estos territorios de muerte, sangre y dolor.



Aparte de Vikander-Hartingtonque hacen bonita pareja no quedé muy impresionada con el elenco de Testament (2014). Emily Watson se ve muy dulce y maternal para interpretar a la frívola y exigente Mrs. Brittain, y Dominic West se ve demasiado guapo y joven para un rol que en la serie le quedó bordado a Emrys James que evoluciona de estricto paterfamilias a hombre desorientado por las tragedias familiares.

Siguiendo con el elenco del 2014, Colin “Merlín” Morgan aporta su encanto gales al rol de Victor y  Taron Egerton consigue recordarnos que era el hermanito pequeño de Vera Brittain, pero no le llega ni al talón al exquisito Rupert Frazer y su trágico-romántico retrato de Edward Brittain Aunque no comparto la admiración del Gatito George por Hayley Atwell (el único rol de ella que me ha gustado fue en  “La Duquesa”), fue una competente Hope Milroy, aunque sigo prefiriendo a la ex Mrs. Sting, Frances Tomley, quien le dio a la enfermera una dimensión casi cómica con su bullente energía y vibrante don de mando.

                     Vera y Victor
                   Vera y su hermano

                           Frances Tomley como Hope 

Me temo que esas son las virtudes del filme, puesto que la serie consiguió incluir todos los sucesos importantes de la vida de V. Brittain. Sin su conocimiento, el espectador no puede comprender la magnitud de los triunfos y tragedias de la protagonista. El filme se siente como que excluye el gran sueño de Brittain de ir a la universidad, sus luchas para llegar hasta allá y como la guerra interrumpió ese objetivo.

El primer episodio de la serie está dedicado en su totalidad a los esfuerzo de Vera de convencer a su padre de que no planea casarse y que debido a eso debe costearle sus estudios superiores. Me recordó el dilema de Lenú en “L ‘Amica Geniale”. Campbell retrata a Brittain como dotada de un carácter fuerte, impulsivo, dada a levantar la voz y a ser conflictiva. En algunos de sus esfuerzos por convencer a su familia, sociedad y autoridades de Oxford de que es material universitario, resulta cómica.

El capítulo termina en un momento de clímax. Tras haber ido aceptada por Oxford, la llegada de la guerra propina un golpe a los esfuerzos de V. Temeroso de que el conflicto pueda afectar sus negocios, Mr. Brittain decide que solo pagará una colegiatura, la de Edward. La furia de Vera degenera en un discurso tipo Scarlett O’Hara (“War, War, ¡War!”) en el que acusa a la guerra, que al final es cosa de hombres, de arruinar sus planes.



Para el segundo episodio, Edward ha ingresado a filas, y Vera cumple su objetivo de estudiar, pero hay una evolución en su carácter y prioridades. La presencia de Roland (Peter Woodward), su prometido, y de Edward en el campo de batalla, la lleva a prestar servicios como enfermera. Lo extraordinario, teniendo en cuenta el fervor patriótico que embargaba a Gran Bretaña en los primeros años del conflicto, es que Miss Penrose (Rosalie Crutchey) la guía de Brittain, le reprocha abandonar sus deberes intelectuales cuando le ha sido tan difícil alcanzar esa matricula que está casi cerrada para las mujeres.

Dos años más tarde, cuando Vera, ahora una V.A.D experimentada, regresa a solicitar otra extensión para mantener su cupo en Oxford, recibe un discurso parecido. Y terminada la guerra, cuando una exhausta y amargada Vera Brittain se reintegra a Oxford, se le advierte que tal vez ya no sea un sitio para ella.  Oxford ahora tiene estudiantes jóvenes con otros objetivos y que no tienen tiempo para oír los relatos de guerra de una “vieja” como la Brittain (que acaba de cumplir 24 años).

La serie explora estos altos y bajos de la vida de la autora, junto a la tragedia de la pérdida de su gente más querida que se lleva todas sus ilusiones juveniles. Tras la muerte de Roland, Vera consigue un puesto en el extranjero en un hospital militar de Malta que abandona al saber de la ceguera de Víctor (Michael Troughton). Tras la muerte de este, Vera lucha por obtener otro puesto en un hospital de campaña en Francia. Debido a su anterior deserción, se le da, casi como castigo, el encargo de atender a los prisioneros alemanes. Tanto filme como serie muestran como Vera se adapta a su labor y desarrolla la misma compasión para atender al enemigo que ha demostrado con los heridos aliados.



La miniserie nos muestra toda la evolución de una mujer en medio de un mundo patriarcal donde los hombres deciden su destino sea impidiéndole estudiar o creando guerras que acaban con su vida amorosa y su familia. Eso ya es suficientemente profundo y trágico. En el filme en cambio se recurre a clichés de cine bélico y a recursos melodramáticos que afean una historia en si ya muy emotiva.

En la miniserie (y vida real), Vera se encontró en el hospital londinense (First London General Hospital) donde trabajaba, con Edward herido (en la Batalla del Somme), pero en cama, consciente y recibiendo visitas. En la película, lo encuentra desmayado, malherido en el fango de Francia y se lo lleva a la rastra hasta el hospital de sangre donde sirve. Totalmente innecesario y exagerado. Mas encima cuando Edward fue herido, su hermana todavía no servía en ultramar.



Lo peor se lo reservan al pobre Roland. Si ya lloré a mares con Vera recibiendo la noticia de la muerte de Roland, encontré superfluo que en el filme Vera se entere que murió en medio de horribles dolores y que quien le traiga la noticia sea George Caitlin. El filósofo nunca conoció a Roland, porque se le consideró incapacitado para servir en el campo de batalla y solo consiguió ingresar a filas en 1918.Mas encima, hacen que Vera y Caitlin se reencuentren en un meeting político después de la guerra donde ella sale en su defensa cuando los presentes se molestan ante su actitud pacificadora hacia los alemanes.



Prefiero la miniserie que honestamente explora el aislamiento de Vera Brittain en Oxford lleno de Flappers que no quieren saber nada de la Gran Guerra. La salva su amistad on Winifred Hotby (la autora de South Riding) con la que se va a vivir. Es entonces que Brittain comienza a recibir cartas de un admirador desconocido. Al comienzo, Vera las rechaza, considerándolas un atrevimiento, pero la perseverancia del admirador la hace comenzar a escribirle. Así fue como hizo amistad con George Caitlin que se convertiría en su marido. La miniserie acaba cuando Vera decide finalmente conocerlo en persona.  ¿Mucho más romántico, no creen?

Love in a Cold Climate (1980) VS Love in a Cold Climate (2001)

He contado en otras entradas, mi fascinación con las novelas de Nancy Mitford principalmente con The Pursuit of Love y Love in a Cold Climate. La combinación de ambas obras ha servido para dos miniseries, una de 8 episodios de 1980 y otra en el 2001, contada en tres horas. Ambas me han gustado.



Nancy Mitford y su mundo están totalmente alejados de nuestra realidad incluso la pre-pandemia. Son una exploración de la vida y opciones de jovencitas de clase alta inglesa en los años de entreguerras. Puedo entender la fascinación que ejercieron sobre millones de lectores del Siglo XX de todas las nacionalidades. Puedo incluso comprender que una romántica enclosetada como Carrie Bradshaw lea el Ómnibus (la combinación de ambas novelas A la Caza del Amor y Amor en un Clima Frio) en “Sex in the City”, una serie que, como las novelas de Mitford, gira en torno a las dificultades de encontrar un amor ideal.



Hoy en día, ese tema parece estar totalmente obsoleto. A pesar de que se puede considerar en conjunto como obra feminista en el sentido que ambas novelas retratan a jovencitas decidiendo sobre sus vidas amorosas, aunque estas sean escandalosas, y mujeres atrapadas en malos matrimonios que buscan opciones para ser felices y libres, el amor en la era Mitutera está de capa caída y la idea de que la mujer solo se sienta completa en una relación amorosa es repudiada por el feminismo contemporáneo.

Por eso, me tomó por sorpresa cuando supe que el año pasado la BBC se había vuelto a imponer el desafío de adaptar estas historias en formato de miniserie. Aunque me encantaba la perspectiva de ver a Lily James interpretando a la audaz y romántica al cubo Linda Radlett, me preocupaban los cambios que sufriría el argumento en su afán de adaptarlo a la tercera década del Siglo XXI.

Se trata de una historia escrita fines de los 40 y basada en experiencias vividas en la década de los 30. Como tal carece de la deseada diversidad. A pesar de que, en conjunción, ambas novelas cuentan con vatios personajes homosexuales, no hay lesbianas, n transgéneros ni gente de color (aunque Lucy Gutteridge que da vida a Linda es mitad egipcia).


                              Lucy Gutteridge


Nancy Mitford era producto de su época y de su clase social, después de todo era hija de un barón. Aunque no compartía el fascismo y antisemitismo de su padres y sus hermanos, y aunque el amor de su vida fue un judío polaco nacionalizado francés, creía que los blancos eran superiores, tal como Lord Alconleigh, el padre de su protagonista creía que los ingleses eran superiores a los europeos continentales.

        Sir Alan Bates como el Tio Matthew

Pues ya eso lo han reparado en la nueva serie escrita por la actriz Emily Mortimer (que en la miniserie dará vida a The Bolter, la madre de Fanny Logan, la narradora). El Duque de Sauveterre será interpretado por el franco-marroquí Assad Bobuad y Alfred, el esposo de Fanny, un catedrático de Oxford será interpretado por el actor hindú Shazad Latiff al que vimos como el Dr. Jekyll en “Penny Dreadful”.

                        Fabrice y Linda en la nueva versión

Sin embargo, el mayor peligro para la corrección política del momento es que en ambas novelas Mitford incluye romances mayo-diciembre, hoy absolutamente verboten. En The Pursuit of Love, Linda, tras dos matrimonios fracasados con hombres jóvenes, encuentra al amor de su vida en un playboy francés como 20 años mayor que ella. Aunque esa relación recibe muchas críticas, principalmente porque Linda sigue casada con segundo marido, ninguna se debe a las diferencia de edades.


Fabrice y LInda en la versión del 2001


 De hecho, en Amor en un clima frio, la atribulada Lady Montdore invita a Fabrice de Sauveterre a pasar un fin de semana para ver si puede provocar alguna reacción romántica en su gélida hija, la bella Lady Polly. La que acaba enamorándose del Duque de Sauveterre, es Fanny Logan otra invitada y narradora de ambas novelas. Por supuesto, la sensatez que caracteriza a Fanny acaba pronto con esa ilusión y ella encuentra el amor en un hombre de edad más cercana a la suya.

                         Fabrice y Fanny en la versión del 2001

No tendremos este episodio, porque Emily Mortimer ha tomado una decisión drástica. Para hacer diferente su versión de otras adaptaciones, la miniserie se concentrará nada más que en el texto de A la caza del amor. Ahora se entiende que únicamente dure tres horas. Después de todo el absurdo de la versión del 2001 es que intentó condensar dos novelas en tres episodios y solo consiguió fragmentar la narración eliminando personajes claves como la Tía Emily y su hipocondriaco esposo el Capitán Davey Warbeck, padres adoptivos de Fanny.

Por otro lado, entendí que eliminasen a Louisa la hermana más sosa de las Radlett (inspirada por Pamela, hermana menor de Nancy Mitford) y su matrimonio con Lord FortWilliams, otro romance mayo-diciembre. Curiosamente, veo en el reparto de esta nueva adaptación que John Fort Williams va a ser incluido, al igual que la subtrama de Jassy, la hermanita menor de las Radlett que se enamora de un actor y huye a Hollywood a casarse con él. Jassy será interpretada por Martha, hija de Dominic West quien dará vida al impresionante Tío Matthew Radlett, Vizconde Alconleigh.

                         El Tio Matthew en la version 2021

Ver lo que Dominic, un actor más que competente, hace con tamaño personaje es lo único que llama mi atención en esta adaptación. Las fotografías me muestran una Lily James que no parece estar a la altura de su belleza, tal vez porque el vestuario se ve lastimoso. Luego esa fotografía que muestra a Linda y a su prima Fanny (Stephanie Beecham) desnudas en una bañera, me pareció tan insólita.

                   Las primas en la bañera

Aparte de que nunca aparece tal escena en el libro, la escena parece gratuita y que busca dar una impresión que no corresponde. En el contexto de la novela, el sexo es importante, pero nunca gráfico, y no hay connotación lésbica en la amistad de Linda y Fanny primas que se quieren como hermanas.

                   Linda y Fanny en la version 2001

No tengo problemas con escenas subidas de todo si mantienen el espíritu original de la obra y si quieren sexo gay ahí están Boy Dougdale y Cedric Hampton. Ohhh, pero nos vamos a perder esa fascinante relación al excluir Amor en un clima frio. No creo que esa sea una buena idea. Esa novela es un gran complemento del universo Radlett que Mitford creara en su anterior novela. Nos permite ver crecer a Fanny, que de narradora se convierte en protagonista de su propia historia. El comparar las tribulaciones maternales de Lady Montdore con las de la Tía Sadie Radlett nos permite más atisbos a como se vivía el amor y el matrimonio en las clases altas inglesas de entreguerras.

Debido a eso el personaje de Polly Hampton es trascendental. Es el eslabón entre el impulsivo modo de Linda de buscar el amor y la manera más aburguesada y sensata en que lo encuentra Fanny. Al no existir esta historia, y al no existir otra cebo que me atraiga no me duele saber que “The Pursuit of Love” será exclusiva de Amazon Prime y que no tendré acceso a ella, a menos que la PBS la compre como ha hecho con “The Collection” y “Roadkill”.

Eso me deja con los libros y las adaptaciones anteriores. La del 2021 se las recomiendo a pesar de un par de reparos. El primero es que debido a que Rosamund Pike interpreta a Fanny, este personaje adquiere mayor importancia. Vamos, que con lo talentosa y bonita que era La Pikeaun antes de su etapa de Chica Bondno había ojos para las que interpretaban a los otros dos personajes. Elisabeth Dermot Walsh es guapa, pero su Linda se vio totalmente opacada por su prima, lo que contradice el espíritu de la obra donde Fanny confiesa ser feúcha y vivir a la sombrasin un eco de envidiade su glamorosa prima.

                          Rosemund Pike como Fanny

En cuanto a la odiosa Megan Dodd, que ya ese año había interpretado a la odiosa Virginia en la adaptación de la trilogía de Evelyn Waugh Sword of Honour, ni se le acerca a la descripción de belleza esplendorosa de Polly que Mitford nos regala en Amor en un clima frio. Lo que si consiguió hacer muy bien en esta adaptación fue en describir el conflicto de Polly Hampton.

               Virginia Dodds como Polly

Polly, como Lady Mary Crawley de” Downton Abbey”, es la única hija de un noble multimillonario, pero debido a las machistas leyes inglesas no puede heredar ni el titulo ni el castillo de sus ancestros. A diferencia de Lady Mary, ni siquiera existe la esperanza de que Polly se case con Cedric Hampton quien resulta ser gay.

   Cedric en la versión del 2001

La obsesión de la esnob y dominante Lady Montdore entonces es conseguirle a su hija el matrimonio más brillante que hayan visto Las Islas Británicas. Polly destroza las ilusiones de su madre al casarse con su tío Harvey “Boy” Dougdale”. Tras ser desheredada Polly, ella y su marido se marchan a Sicilia.

Es allá donde la joven esposa descubre lo que todo el mundo sabía:  que Boy fue amante de su madre, que sufre de una tendencia a la efebofilia y lo apasionan los adolescentes de ambos sexos. El matrimonio acaba cuando Boy se fuga con Cedric Hampton, que supuestamente es idéntico a Polly. La heredera, que acaba de perder un bebé, encuentra el amor con el cincuentón Duque de Paddington.



A pesar de que en papel parece una serie de aventuras disparatadas, Nancy supo inyectarle, además de su sarcástico humor, un mensaje conmovedor de como las chicas de sociedad eran criadas solo para ser esposas. Si en Testamento de juventud, Vera Brittain debe luchar contra ese canon para poder ir a Oxford, en las novelas de Mitford, lo más cercano a la universidad es Fanny que acaba casada con un catedrático. En el caso de Polly, hay también denuncia a leyes patriarcales que privan a una mujer, solo por su sexo, de su legítima herencia.

Como Polly, Nancy Mitford también había luchado y casi sucumbido a su destino de chica de sociedad. Tras años de compromiso con un homosexual, Nancy hizo un pésimo matrimonio y le tomó más años divorciarse, aun estando separada de Peter Rodd,. Nancy logró salirse del casillero que su mundo le imponía gracias a su labor de novelista.  En 1944, a los 40 años, Nancy conoció a Gastón Palewski, el amor de su vida. A pesar de que “El Coronel” como Mitford siempre lo llamó, solo le llevaba tres años, es obvio que él fue la inspiración para Fabrice de Sauveterre.

                    El Coronel Gaston Palewski

¿Cuál fue la obsesión de Nancy con estos romances con hombres mayores si ella no los tuvo ni tampoco sus hermanas?  La respuesta es que se había creado una fantasía de que Palewski, con todas las virtudes acumuladas en 43 años de vida la hubiese conocido cuando era jovencita. De ahí la idea que Louisa Radlett, su hermana Linda, y Polly Hampton solo pueden ser felices con galanes maduros.

A pesar de que Megan Dodss no es ni lo bonita ni refinada que parecía ser Polly, su historia destacó y se hizo creíble en la versión del 2001 gracias a que sus parejas fueron interpretadas por dos famosos galanes de la Era de Oro de la miniserie inglesa. Anthony Andrews fue Boy Dougdale y Rupert Frazer el Duque de Paddington.

                 Polly, Fanny y Boy Dougdale

Aunque no me gustó Samuel Labarthe como Fabrice de Sauveterre y resentí la ausencia de Davy y la Tía Emily, quedé con una buena impresión de esta adaptación y eso que la vi el 2015 en el monitor de la Khaleesi por YT. Desde entonces, la han sacado del material de YT (al menos para los que vivimos en USA). Se la tragó la pitón Kaa del streaming, Amazon Prime.

La que, si esta y completa en YT es la versión original y que, al final de esta investigación, declaro la mejor, la que realmente captura el espíritu de las novelas. Antes de ver los ocho episodios, desháganse de prejuicios. Si, la escenografía interior es pobrísima, la iluminación escasa, la dirección anda a tropezones, pero los diálogos son divinos. Extraordinario como en su libreto, Simón Raven, se las arregló para darnos información que evita la narrativa de Fanny y permite conocer los hechos desde otras perspectivas.



Aunque los interiores son estrechos y constrictivos, a ratos funcionan de maravilla como en la escena de la Hon’s Cupboard, la alacena donde los niños Radlett tienen las reuniones de su club secreto “The Hons”. O crea un efecto claustrofóbico como cuando Davy corta la luz de Alconleigh con su lampara de rayos ultravioleta. 

          La Alacena de los Hons

En cambio, las tomas al aire libre nos permiten visualizar escenas claves del libro como las cacerías de niños efectuadas por el Tío Matthew; la famosa pesca de truchas, el rescate de la liebre que hace que Linda se enamore de Tony Kroesig, la exquisita villa de Lord Merlín, vecino y mentor de Linda. Incluso ayuda a crear escenas épicas como la de los campos de refugiados de la Guerra Civil española donde Linda y su segundo marido trabajan o super románticas como los tours de Linda y Fabrice por Paris en vísperas de la Segunda Guerra Mundial.

Sin embargo, lo que hace a esta adaptación única son las actuaciones. Michael Aldridge es exactamente como nos imaginamos al Tío Mathew, con esos ojos de loco y ese apretar de dientes cada vez que lo contrarían. Como la Tía Sadie Radlett, Judi Dench nos muestra lo bella que era antes de ser “Dame” y un icono de la actuación. Jean Pierre Cassel, un reconocido y competente actor francés, es un impecable Fabrice de Sauveterre, que sin ser guapo tiene un magnetismo que atrae a las mujeres. Pero son las actrices que interpretan al trio protagónico quienes más llaman la atención.



Isabella Amyes (ni amerita una foto en IMDB) nunca hizo nada importante ni antes ni después de “Love in a Cold Climate”, pero es la Fanny definitiva. La que la voz narradora nos dice que es, siempre parece estar despeinada, es una “niña muy aburrida” y la que todos consideran la voz de la sensatez, algo que se aplica a su físico. Sin embargo, los encargados del vestuario decidieron otorgarle al personaje la importancia que merecía enfundándola en trajes preciosos, casi todos en tono verde’.


                             Fanny de verde

Yo conocía el trabajo de Rossalyn Landor en su etapa infantil, puesto que la vi en un filme de Christopher Lee “The Devil Rides Out” y como Helen Burns en la” Jane Eyre” de Susannah York., pero fue toda una impresión verla en el rol de Polly. Era tal como la describe el libro, dotada de una belleza trágica y paralizante. Me asombró verla un par de años después en “Bad influence” junto a Rob Lowe y James Spader. Mi imaginación no la podía separar del etéreo vestuario de los 30 y de esa belleza refinada de muñeca de porcelana.





Finalmente llegamos a Lucy Gutteridge. No voy a decir que es la Linda definitiva. Nancy Mitford la describe más salvaje, más andrógina, dice que parece “un joven Napoleón Bonaparte”, pero el espíritu de Linda Radlett es capturado por Lucy que siendo hija del poeta-soldado Bernard Gutteridge y de Nabila Halim, miembro de la Familia Real de Egipto, tenía el pedigrí exacto para interpretar a una jovencita que es mitad Keira Knightley en “Atonement” y Blair Waldorf de “Gossip Girl”.



Lucy, que haría carrera, antes de retirarse en 1993, en las miniseries de los 80 y fue nominada a un Globo de Oro por su rol de Gloria Morgan, madre de la protagonista en “Little Gloria…Happy at Last”, nunca llegó a ser la estrella que merecía ser. El rol de Linda fue el pináculo de su carrera. Solo ella pudo transmitir la esencia de un personaje en el que Nancy combinó las personalidades de sus hermanas, la infame Diana Moseley y la intrépida Jessica, a la vez que retrataba su affaire de guerra con el Coronel Palewski dándole un final trágico que por suerte no se tradujo a la vida real.

                         Fabrice y Linda en la versión de los 80


Gatos Seriefilos, si no son angloparlantes y no pueden seguir las series, consíganse estos libros. Ambos están en castellano. Para los que hablan inglés, atrévanse con estas series limitadas que están completas y gratis (y sin comerciales) en YouTube.

Una última palabra, a pesar de mis reparos, es innegable que “Bridgerton” ha sido el éxito invernal de Netflix. No solo ha enseñado a un público joven que la literatura erótica no tiene que venir en el embalaje grosero de las 50 Sombras. No solo ha demostrado que el romance Regency sigue tan vivo como cuando Jane Austen lo invento más de 200 años atrás. Su mayor lección es que en medio de la pandemia, y más allá de quejas de progres y feministas mituteras, han vuelto a interesarnos jovencitas ocupadas en la intemporal búsqueda del amor y que esas búsquedas funcionan mejor en escenarios de época. “Bridgerton” y “Love in the Cold Climate” tienen mucho en común. Es hora de explorar esos vínculos en común.

 

 

lunes, 14 de mayo de 2018

Waugh y Mitford o como la Generación Brideshead antecedió a Downton Abbey



Evelyn Waugh y Nancy Mitford  pertenecieron a la misma generación literaria (que el crítico Humphrey Carter llamaría “The Brideshead Generación”)  y además fueron amigos, y confidentes. No es coincidencia entonces que,  en 1945,  ambos publicaran sus mejores novelas, cuyas tramas girarían en torno a  las clases altas, a las mansiones señoriales,  y a  como el siglo XX imprimía cambios en un estilo de vida que se negaba a fenecer.

Brideshead Revisited,  en cuyo título  ya vemos la alusión al stately home, tiene lugar entre 1921 y 1943.  The Pursuit of Love tiene lugar entre 1924 y 1941. Ambas están escritas en primera persona por los alter egos de los autores. Ambas describen los quehaceres de familias aristocráticas y de su mundo ejemplarizado por sus stately homes: El Castillo de Brideshead y la casa  señorial de Alconleigh.



 Hasta ahí llegan las similitudes. Waugh, quien en su característico esnobismo, siempre deseó ser un miembro de la nobleza,  escribe con un tono elegiaco sobre un mundo perdido,  poblado de fracasados románticos como él. Nancy, que al escribir esa novela (y tras haber sobrevivido infernales affaires y un matrimonio desastroso)  vivía su gran amor, derrama optimismo y humor al describir  la que es su clase y a su misma familia.

Retorno a Brideshead fue muy aplaudida en su día ( hoy es aún más celebre) ya que constituía una gran distancia con la mordaz sátira de la obra inicial de Waugh. Sin ser tan famosa como Waugh (su fama residía en la mala reputación de su familia),   Mitford había publicado algunas novelas satíricas, pero ninguna alcanzaría la fama de A la caza del amor.  Publicada unos meses después de Brideshead, esta novela se caracteriza por sus personajes excéntricos, pero simpáticos,  que viven con mucho humor tragedias familiares y domésticas. Era el tipo de novela que los ingleses,  recién salidos de una guerra,  necesitaban para distraerse.

 Tanta fue la fama de The Pursuit of Love que  en 1949, Nancy  publicaría una secuela (o precuela) Love in a Cold Climate que tendría igual o más éxito que la anterior. En 1960, casi como un epitafio, Mitford cierra su trilogía con Don’t Tell Alfred. El poco éxito de este libro hizo que la autora abandonara la ficción y se dedicara nada mas que a la biografía.

Moira Redmond en The Guardian ha encontrado un vínculo común entre Brideshead Revisited y The Pursuit of Love. Ambas novelas describen grandes familias desde la perspectiva de un forastero que se enamora de ellas (y de sus casas). Es como si Tom Branson escribiera una novela sobre los Crawley de Downton Abbey. En Brideshead, Charles Ryder, huérfano de madre y con un padre senil y distante, encuentra una familia junto a los Flyte, a pesar de que su relación a ratos alcance el nivel de incesto.

 Para la pobre niña rica, Fanny Logan, abandonada por sus padres y criada por una tía, Alconleigh y sus rutilantes primos Radlett representan lo que más ama en el mundo. Incluso en Love in a Cold Climate, otra pobre niña rica, Lady Polly Hampton encuentra en Alconleigh el cariño y comprensión  que le niegan sus padres.
Polly y Fanny

En los 80s,  Waugh y Mitford tuvieron un renacimiento gracias a dos excelentes adaptaciones de estas novelas  hechas por la televisión británica entonces en su apogeo. Aunque tanto Brideshead como las novelas de Mitford tendrían  otras adaptaciones (bastante mediocres) en este siglo, son las de los 80s las que recomiendo, tal como las libros que las inspiraron. El fin de semana pasado me di un atracón con ambas. Están completas y gratis en YouTube.

Retorno a Brideshead.

Esta novela de Evelyn Waugh es considerada una de las cien obras maestras de la literatura en idioma inglés del Siglo XX. En 1980,  contó con una magnífica adaptación de Granada  que la revista Time ha incluido entre los 100 mejores programas de televisión de todos los tiempos. Dicho esto,  les suplico que ni se le acerquen a la versión fílmica del 2008, una aberración que apenas se parece al texto y donde las actuaciones (con la excepción de Matthew Goode) son también mediocres.

Es posible que le teman a esta novela porque habrán oído que es un relato “religioso”. Efectivamente, los temas principales de Brideshead Revisited abarcan la fe, la culpa, y el deber. No es una novela dogmática ni para nada aleccionadora, pero si el tema religioso los inhibe, no se las aconsejo. 




Para los efectos de esta entrada, lo importante es la descripción de la Familia Flyte, su casa ancestral  y como afecta la vida de los protagonistas.  Aunque es considerada una novela de Oxford, y la trama transcurre ahí,  en Londres y otras ciudades, lo principal siempre tiene lugar en el Castillo Brideshead.
Castle Howard mejor conocido como Brideshead

La serie fue filmada en el Castillo Howard, tal como esta construcción Brideshead es llamada “castillo” porque fue construida con material extraído del antiguo castillo, propiedad de la familia Flyte. Los Flyte son nobleza antigua (Condes de Brideshead y Marqueses de Marchmain) pero son nuevos católicos. Lord Marchmain (Sir Laurence Olivier) se convirtió a esa fe al casarse con Teresa (Dame Claire Bloom), una joven católica. Para cuando estalla la Gran Guerra, Marchmain le ha tomado odio a su mujer, posiblemente porque sienta que ella antepone su fe a otros afectos. Acabado el conflicto, Lord Marchmain se rehúsa a  volver a Brideshead, a su mujer y a sus cuatro hijos y se establece con Cara (Stephane Audran) , su amante,  en Venecia.




Lady Marchmain queda dueña de todas las propiedades y de la fortuna, pero también tiene que enfrentar el escándalo y ser la comidilla de las habladurías públicas. En la novela,  describen a los Flyte como “leprosos sociales”. Por ser católica, la Familia Flyte también debe soportar ese estigma en una aristocracia anglicana que desprecia a la gente de otra religión.

Los Flyte son descritos a través de los ojos del Capitán Charles Ryder (de hecho el subtítulo de la novela es Las memorias  sagradas y profanas del Capitán Charles Ryder). La narración en primera persona comienza en 1943.  Charles (Jeremy Irons), que una vez fue un afamado pintor, se siente,  al pasar la barrera de los cuarenta,  que ha fracasado como artista, como padre, como esposo y como soldado. Un rayo de esperanza le llega cuando se entera que su batallón estará acantonado en el Castillo de Brideshead. Charles recuerda que ahí pasó los mejores momentos de su vida junto a sus dos grandes amores:  Lord Sebastian Flyte(Anthony Andrews)  y Lady Julia ( Diana Quick),  hermana del anterior. De ahí sigue una larga serie de flashbacks que datan de 1921 cuando Charles era universitario.

Charle conoce al provocativo y bello Sebastian en su primer año en Oxford,  ambos inician una estrecha amistad teñida por toques homoeróticos. Un día intempestivamente, ,Sebastian lleva a Charles a su castillo en Wiltshire. Dos cosas derivan de ese viaje, Charles nota el terror que Sebastián tiene a que conozca a su familia,  y la belleza del lugar que apela al alma de artista de Ryder. Sebastian no ve la belleza de su patrimonio que para él representa a su madre,  y hará lo imposible por alejarse de Brideshead.

Bridey (Simon Jones), el hermano mayor de Sebastian tampoco ama la casa señorial que va a heredar. La única que realmente ama Brideshead es Lady Julia, y como sabemos las mujeres no pueden heredar. Sin embargo, al final de la novela, Lord Marchmain regresa a Brideshead a morir. Afligido por un súbito amor a su castillo, decide no dejárselo a Bridey, sino a Julia que para entonces está emparejada con Charles.

Waugh se inspiró para el personaje de Sebastián en dos de sus amantes de su etapa homosexual:  Alistair Graham, y Hugh Lygon y en las casas de ambos, Barford House, y Madresfield Court. Como Sebastian, Alistair se sentía dominado por su católica madre que estaría  tan horrorizada como Lady Marchmain al descubrir la homosexualidad de su hijo. El caso de Lygon, y su familia,  es mucho más complejo y tuvo mayores repercusiones en la fabricación de Retorno a Brideshead. Es una historia tan singular que ameritaría una novela o versión fílmica.

Los Lygon eran hijos de Thomas Lygon, sexto Conde de Beauchamp. El ex  gobernador de Nueva Gales del Sur, cortesano cercano a la Familia Real, casado y padre de siete hijos, Lord Beauchamp fue acusado por su cuñado,  el Duque de Westminster,  de actos homosexuales. Ante las pruebas, y para evitar un escándalo, el Rey Jorge exigió que Beauchamp se autoexiliara. Madresfield Court quedó en manos de sus cinco hijos solteros. Capitaneados por Lady Sibell, la hermana mayor,  los Lygon no solo se hicieron cargo de la propiedad además  abrieron las puertas a sus amigos. La descripción que en la novela hace Charles de un verano en que la pasa en completa libertad con Sebastian, en Brideshead,  corresponde a los recuerdos de Waugh de su estancia con los Lygon.
Madresfield Court

La próxima visita de Charles a Brideshead es por invitación de Lady Marchmain quien intenta hacer amistad con él y lo consigue dándole permiso para pintar frescos en las paredes del salón. Celoso, Sebastian se emborracha y hace un escándalo. Los sentimientos de culpa de Sebastian, su lucha entre su homosexualidad y su fe, acaban convirtiéndolo en un alcohólico. Su familia lo retira de Oxford y lo envía al extranjero. Charles también abandona la universidad y se va a París a estudiar arte. Regresa un año más tarde, al igual que Sebastian y se reúnen en Brideshead,  para uno de esos típicos fines de semana campestres.


Julia ha invitado a varios amigos y entre ellos a su novio, el político canadiense, Rex Mottram (Charles Keating). La mayor preocupación de la familia es impedir que Sebastian beba y los abochorne. Charles comete el error de darle dinero a su amigo. Aprovechando la cacería, Sebastian huye y va a emborracharse al pueblo. Lady Marchmain y Charles tienen un altercado. El abandona la propiedad para regresar décadas después cuando Brideshead está en las manos de Julia y su marido, y cuando Charles y ella son amantes.

Cuando Waugh publicó Brideshead en 1945, sus amistades inmediatamente la reconocieron como un roman a clef y se entretuvieron en identificar a la gente detrás de los personajes. Lady Dorothy Lygon, feúcha de lentes y muy inocente,  fue la inspiración de Lady Cordelia Flyte (Phoebe Nicholls). Julia supuestamente está basada en su hermana Lady Mary, aunque de acuerdo al nieto de Waugh, Julia fue inspirada por el desdichado romance de Waugh (recién divorciado) y Teresa “Baby” Jungman. Como Julia,  Baby era frívola y fiestera, típica Bright Young Thing, pero también era una devota católica que no podía casarse con un divorciado. No solo Waugh llamaría Teresa, al personaje más católico de su novela. Teresa también fue el nombre de su primera hija.
Waugh y las Lygon

Siendo Lord Fellowes católico sus correligionarios esperaban convirtiera a “Downton Abbey”” en una copia de Brideshead. Se han desilusionado al ver que  los Crawley a pesar de ser anglicanos, no van a misa y que el único católico de la serie , Tom Branson, solo lo recuerde a la hora de bautizar a su hija. Sin embargo, Fellowes ha dotado a sus personajes de un código moral basado en valores judeo-cristianos y esto se aplica hasta el lacayo homosexual, Thomas Barrow, quien sufre su condición con el dolor y estoicismo de Sebastian Flyte. Por otro lado, el bautizo de Sibbie Branson sirve para mostrar a Robert Crowley, un hombre buenísimo, como un intolerante fanático casi tan cerrado como Lady Marchmain, la madre de Sebastian.


A pesar de que Waugh no se detiene a examinar la vida debajo de las escaleras de Brideshead, no olvida al servicio. Wilcox , el mayordomo de los Marchmain  se convierte en el cómplice de Sebastian y Charles en sus experimentos de sommerlies amateurs. Mas adelante, cuando Lord Marchmain regresa a su casa ancestral, Wilcox está feliz de volver a atenderlo y actúa como si su señor nunca se  hubiera ido, pero el personaje más importante del servicio es Nanny Hawkins (Mona Washbourne), la antigua nana de los Flyte. La primera visita de Charles es precisamente porque Sebastián quiere  presentársela. Es apropiado entonces que la única persona del pasado del pintor  que todavía permanece en el castillo lo reciba en su última visita.

Nanny Hawkins es inmortal como un hada o un espíritu ancestral, pero también es la voz de la conciencia de Julia y Sebastian quien años más tarde, en sus noches oscuras del alma, la recordarán a ella y sus máximas. Nanny Hawkins es también un ejemplo de la generosidad de los Flyte. Después de su retiro sigue viviendo en Brideshead donde es visitada regularmente por sus “niños” y donde tiene una criada propia.

 Cuando Rex Mottram le comenta a Charles que los Marchmain están en la ruina alude a esa costumbre de mantener criados viejos y hasta ponerles servicio propio, lo que indica que Nanny Hawkins no es la única. Es una costumbre que nos recuerda lo que Lord Grantham y Lady Mary planean hacer con Mr. Carson cuando el mal de Parkinson le impide al mayordomo cumplir con sus obligaciones

Brideshead Revisited cubre mucho más tiempo que “Downton Abbey ”por lo tanto más historia. Comienza y termina durante la Segunda Guerra Mundial (1943), pero a través de sus páginas recorremos las dos décadas que precedieron al conflicto y los eventos históricos de aquel entonces. Por ejemplo, a diferencia de Lord Fellowes, Waugh si se atreve a comentar La Gran Huelga de 1926 y el auge del fascismo..

A la caza del amor y Amor en clima frío




















En 1944, Waugh le escribiría a su amiga Nancy Mitford aconsejándola escribir una novela. Tras el fracaso de Pigeon Pie en 1939, Nancy había estado ocupada en diversas labores de guerra y había dejado la literatura a un lado. Ahora,  eufórica por el final del conflicto y por haber encontrado el amor, se puso inmediatamente a trabajar en el tema recurrente de su obra, la visión satírica de la aristocracia y de su propia familia.

No se puede hablar de Nancy Mitford sino como parte del fenómeno de las Hermanas Mitford. Ya he hablado de ellas en mi descripción de los descendientes de Maria Bolena. ¿Qué más puede decirse de estas mujeres extraordinarias entre las que se encuentran una militante comunista; una Nazi ferviente;  la amiga íntima , tal vez amante, de Hitler; y una duquesa? Tanto ellas como sus padres Lord y Lady Redesdale aparecen en las novelas convertidos en los Radlett, hijos de Lord Alconleigh (el Tío Mathew) y Lady  Alconleigh (La Tía Sadie). Para retratarlos objetivamente, la autora se creó un Otro Yo, la Honorable Frances “Fanny” Logan, prima de los Radlett.
Los Mitford por James Woolcott

Desde que sus padres la abandonaron al nacer, Fanny ha sido criada por su tía solterona Emily (que en algún momento de la primera novela se casa con el Capitán Davey Warbeck, otro individuo excéntrico, hicondriaco, muy simpático,  que es inmediatamente adoptado por la familia). Pero las vacaciones, Fanny las pasa con los Radlett en Alconleigh, en Oxfordshire. Aunque Fanny le tiene miedo al Tío Matthew (al que su cuñado describe como un “ogro de cartón), adora a sus primos, principalmente a Linda, la mimada de sus padres que de tanto mimo se ha vuelto voluntariosa, hipersensible y muy romántica.


Uno puede reconocer en los Radlett a todos los hermanos de Nancy. Matt es Tom Mitford. A diferencia de este, Matt no es ni fascista ni gay. La tímida Louisa, que se casa con un noble escoses bastante mayor que ella es Pamela Mitford,  la hija segunda y la mas discreta del grupo. Jessica Mitford quien escandalizaría a la familia al huir a España , con su primo Esmond Romilly, para unirse a las Brigadas Internaciones, se convierte en Jazzy. Nancy cambia la historia y hace que Jazzy huya a Hollywood para casarse con un actor de tercera, pero convierte a Matt en brigadista.

Linda, la gran protagonista de la novela es un compendio de Nancy y de Diana, por entonces la oveja negra de la familia. Como Linda, Diana fue una romántica que en su búsqueda por el amor cometió una serie de errores. El fracasado primer matrimonio de Linda con el banquero Tony Croesig está basado en el matrimonio fracasado de Diana y Bryan Guinness.
Linda y Tony Kroesig

Tal como Diana, Linda se hace amante y luego esposa de Christian, un agitador político. La diferencia es que Christian es comunista y Diana se casó con Sir Oswald Moseley,  el fundador y líder de la Unión de Fascistas Británicos.. Tanto se había burlado en su Wigs on the Green, de su hermana y cuñado que Nancy decidió alivianar la trama sin mención al fascismo de la familia. A pesar de que el Tío Matthew es racista y xenófobo, no se le acerca al fascismo y antisemitismo de su yo real, Lord Redesdale.

 Linda se convierte en una ardiente comunista, pero pronto se aburre de la política y del marido. Aun así lo acompaña a Perpiñán para ayudar a los refugiados Republicanos (fue Nancy quien hizo eso en la vida real). Cuando descubre la infidelidad de Christian, Linda huye a Paris donde es rescatada por el Duque de Sauveterre, quien se convierte en su amante y en el padre de su hijo.
Sauveterre y Linda en Paris

Para todo conocedor de la biografía de MItford es obvio que Sauveterre (de quien Fanny también se había enamorado en su adolescencia en Love in a Cold Climate) está inspirado en el Coronel Gastón Palewski, militar de la Francia Libre y hombre de confianza del General de Gaulle. Pero se ha descubierto que antes de Palewski (que sería el gran amor de Mitford hasta su muerte) la escritora tuvo un breve affaire con otro oficial francés, André Roy de quien quedó embarazada. El embarazo resulto ser ectópico y Nancy tuvo que ser sometida a una histerectomía total.
Sauveterre y Linda en Londres

Aunque los Alconleigh son tan estrambóticos que no se parecen a los Crawley, en Linda encontramos  ciertos aspectos que las acerca a las Hermanas Crawley. Lady Mary también coqueteó con la idea de casarse con un materialista millonario; Lady Sybill termino casada on un rebelde y agitador político tan alborotador como Christian; y Lady Edith también enfrentó el miedo de ser madre soltera.

En Downton Abbey tenemos un atisbo de la vida de los niños en las grandes casas con los nietos de los condes de Grantham, pero  A la caza del amor va mas lejos y nos muestra a los Radlett desde su preadolescencia hasta su madurez. Los vemos en la etapa de curiosidad de saber todo sobre el sexo, su interés por los romances adultos , y  su educación errática. Ninguna de las chicas va a la escuela y aprenden todo o de institutrices que son ahuyentadas por los estallidos de cólera del Tío Matthew o de la biblioteca que no les es restringida. Fanny, en cambio sí va la escuela, pero en una ocasión el Tío Matthew la humilla demostrado que Linda sabe más de historia que ella.
Los Radlett en la Alacena de los Hons

Los Radlett como los Mitford son bastantes esnobs y gustan de la compañía de aristócratas como ellos. Por ser hijos de un vizconde tienen derecho a ser llamados “honorables” de ahí deriva su club privado el de los “Hons”. Sin embargo el sentido de justicia de los niños los impulsa a crear otra clase “los Contra-Hons” que pueden incluir a aristócratas como su vecina Lavender Davies (que le roba el marido a Linda). Eso los lleva también a incluir en su club a Hons honorarios como la Señora Josh, la modista, y su esposo Josh, el mozo de cuadra. Cuando Linda se encuentra con su hermano Matt en España, él le dice que los soldados  Republicanos son “magníficos Hons”.

Josh es un ejemplo del mundo de debajo de las escaleras. Anteriormente fue criado del abuelo de Fanny, y recuerda con cariño a la madre de esta apodada “la Voltio”(por su costumbre de ‘voltearse’ con cada hombre guapo que se le presenta)a. Josh recuerda que “Milady”era una gran amazona no como Fanny) y cuando pregunta por ella dice” ¿Dónde está cazando ahora Milady?” En esa frase se encierra la importancia dada en esa época a  las habilidades ecuestres de las mujeres aristócratas y su pasión por la caza. Como ejemplo he hecho este collage de Lady Mary pero no recuerdo haber visto nunca a ninguna otra mujer de la Abadía arriba de un caballo.

La cacería en los libros de Mitford es un tema controversial porque los Radlett adoran a los animales y no solo a las mascotas. Se la pasan desenterrando las trampas de zorros y cuidando de los cachorros huérfanos. Esto los pone en guerra contra Craven, el guardabosques, criado favorito del Tío Matthew y a quien los niños denominan “un horrible Contra-Hon”.   Sin embargo, como en todas estas familias, se supone que parte de las virtudes de una dama  es  saber montar y participar en una cacería.
Linda y Fanny desenterrando una trampa de zorro

También , la equitación era considerada un buen ejercicio. por eso tanto Lord Redesdale como su Alter Ego El Tío Mathew diseñaron un medio para que las hijas hiciesen ejercicio sin tener que matar animales: ”La cacería de niños” Aunque parezca increíble,  y tal como lo muestra la serie, un juego-deporte favorito de las Radlett (y de Fanny) era dejar que el Tío Mathew, a caballo, junto a su jauría, las persiga por el bosque hasta cazarlas.

Sin embargo, Fanny confiesa que las Radlett llevan en la sangre un amor atávico por las cacerías y eso no les impide participar en ellas aunque siempre de manera sui generis como el modo en que Linda se enamora de Tony Kroesig. En medio de una cacería de zorros, la jauría es distraída por una liebre. Los perros arrinconan al pobre animal, Linda está histérica y Tony comete (lo que Fanny llama) “el único acto romántico de su vida” rescatando al conejo.


La importancia de la cacería y de los deportes al aire libre se evidencia en la descripción de Fanny de Alconleigh como un refugio para los señores de la casa, y sus familias, pero nada mas que un refugio, la vida real esta allá afuera. Por eso Alconleigh es tan fría e inhospitalaria que durante la Segunda Guerra Mundial, no es considerada adecuada para albergar evacuados.
Alconleigh

Alconleigh es comparada en las novelas con otras country houses como Hampton, el parque de los Duques de Montdore, vecinos de los Radlett y protagonistas de Amor en un Clima Frio. Hampton es considerada una belleza artística como la Abadía de Downton, pero tal como aquella no puede ser heredada por Lady Polly por ser ella mujer. Polly ni siquiera tiene el recurso de Lady Mary de casarse con el heredero. El heredero de Hampton es un advenedizo canadiense, llamado Cedric que resulta ser gay.
Cedric, el heredero de los Montdore

La Segunda Guerra Mundial va a cambiar la vida de los Radlett. Aunque no tengan refugiados, el gobierno la usa de almacenaje. El Tío Matthew se convierte en el líder de la milicia local  y la casona sirve de refugio para todos los parientes que huyen del Blitz: la tía Emily y su esposo Davey; Louisa y sus hijos;  Fanny y los suyos (los esposos de ambas están en el frente); hasta la embarazada Linda acepta venir después que su apartamento londinense es bombardeado. 
Fanny y Linda embarazadas, refugiadass y muertas de frío.

Pero la visita mas prodigiosa es la de la Voltio, la madre de Fanny, que viene huyendo de Francia trayendo a la zaga a su último amante, Juan el guitarrista. La gran sorpresa es que el republicano Juan se convierte en el cocinero oficial de Alconleigh con gran alegría de Davey.

La Segunda Guerra Mundial fue el último acto noble de la country house. Fuera dando hospedaje a soldados como Brideshead, o a refugiados como Alconleigh, o a escuelas evacuadas, hospitales e incluso como centro de espionaje (como Bletchey Park) las casas de campo cumplieron su deber patriótico, pero no había manera de evitar su ocaso y de eso hablaremos en mi próximo blog.