En mi anterior entrada
sobre “The Crown”, dejé claro que la veo como la única sucesora de “Downton
Abbey”. Si la serie icónica de Lord
Julien Fellowes describe la relación entre amos y criados de una mansión ancestral,
en las primeras décadas del Siglo XX, ” The Crown” sigue líneas parecidas. En
vez de la Abadía de Downton, tenemos el Palacio de Buckingham, la historia
tiene lugar a fines de los 40s y 50s (en vez del parámetro 1911-1925 de DA). En
esta ocasión, los patrones son la familia real británica y los criados son
ministros, secretarios y osados caballerizos que se toman libertades con reinas
y princesas.
Los
Ministros-Mayordomos
Comenzamos con Sir Winston Churchill. John Lithgow se ganó un merecido Emmy por su interpretación
del legendario líder británico, pero a mí me dejó fría. Yo amo a Sir Winston,
pero desde el 2002 que cine y televisión se han empeñado a sacar, año por
medio, algún retrato de Churchill sea como protagonista o secundario. Si hasta
el difunto Rod Taylor lo interpretó en “Inglorious Basterds”. No he visto todavía a Gary Oldman en ese papel
en “The Darkest Hour”, pero para mí el mejor seguirá siendo Albert Finney en
“The Gathering Storm”.
En “The Crown”
han tratado de darle mayor preponderancia (como si se pudiera) al personaje,
incluso contándonos cuentos falsos como el de la secretaria atropellada que
nunca existió o verdaderos como el del retrato que no le gustó ni a Churchill
ni a su señora. ¿A quién se le ocurre contratar a Stannis Baratheon para pintar
un cuadro?
Tal como se magnificó,
por propósitos dramáticos, el pánico provocado por la capa de smog del ’52, se
ha ampliado el miedo que Isabel le tenía a su primer ministro. “Lilibet” y Sir
Winston se conocían de toda la vida, había ahí una relación más parecida a la
de Lady Mary y Carson que la timidez e inseguridad que la reina demuestra hacia
el primer ministro en los primeros episodios de “The Crown”.
Todo el respeto y
admiración que siento por Churchill equiparan al desprecio y fastidio que
siento por Lord Avon, su sucesor. Jeremy Northam, que últimamente solo puede
interpretar personajes históricos (Tomas Moro, Carlos II, Bertrand Russell), ha
conseguido humanizar a Anthony Eden, un ministro que ha pasado a la historia
como uno de los peores en el reinado de Isabel II.


Ahora, cada
vez que leo un libro de historia sea sobre la segunda Guerra Mundial, la Guerra
Civil Española o los conflictos de Israel, me encuentro con las siniestras
zarpas de Eden tras algún desaguisado. Es increíble que alguien que se supone
era parte del bando de “Los Buenos” se las arregle para siempre estar en la
acera del frente, ósea en contra de mis posturas políticas e ideológicas.
Es una ironía que
la historia determine que la mayor metida de patas de Edén fue su pobre actuación
durante la Crisis del Canal de Suez. Por una vez, él ministro tuvo una excusa. Tal como nos
muestra “The Crown”, en esa época Eden era víctima de médicos chambones que lo convirtieron
en adicto a las anfetaminas. En ese
estado no se puede manejar ninguna crisis. Sin embargo, la serie si le tiene un
poco de tirria a Lord Avon. Lo vemos por primera vez cuando llega, todo solapado, a pedirle al Rey Jorge que le aserruche el
piso a Churchill (¡que más encima es su tío político!) El rey que no era tonto
lo mandó a freír monos a Acapulco.
![]() |
| Lord Avon y su "tío"Churchill |
Vemos que Eden es
parte de la camarilla anti- Felipe y la serie perpetúa un mito histórico de que
fue Lord Avon quien conspiró con su soberana para impedir la boda de la
Princesa Margarita y Peter Townsend. Me acabo de enterar que crecí con una
falsa concepción del affaire Townsend. Como la mayoría de las frikis de la
realeza de mi época, yo tenía esta visión de Margarita como una víctima de
reglas protocolarias caducas. Siempre disculpé todas sus excentricidades, desde
sus subidas de peso hasta el drogarse en compañía de Mick Jagger, como resultado de esa campaña de poderes ancestrales
que la separaron del hombre que amaba.
Desde el 2004 que
se sabe oficialmente que en vísperas del rompimiento definitivo
Margaret-Townsend, Eden y su soberana se sentaron a redactar un documento que,
aparte de hacer a Margarita feliz junto a su coronel de ensueño (en la aviación
de otros países el grado de Group Captain que ostentaba Townsend es equivalente a coronel de aviación), destruiría para
siempre esa anacrónica acta que impedía matrimonios como el que deseaba la
hermana de la reina.
Aunque voy a
hablar de este asuntillo en otra entrada, lo cierto es que “The Crown” se va por
lo mítico y lo melodramático, mostrándonos a una reina de corazón duro que
antepone el deber antes que la felicidad de su única hermana. Mas encima nos
hacen creer que obra tan inhumanamente por consejo de su mefistofélico tío (que
abdicó para casarse con divorciada) y de un odioso ministro (divorciado y
recasado). La idea es que al terminar la temporada nos quedemos con un retrato
de una reina aislada, desligada de la realidad, abandonada por el marido,
repudiada por la hermana, más sola que Angelique Boyer al final de “Teresa”.
El pobre Eden
queda como decimos en chileno “como chaleco de mono” (todo ca---do) en este
episodio romántico-político, pero también la idea es mostrarnos como la drogadicción
destruye la capacidad de un hombre para tomar decisiones. En el caso de un hijo
de vecinos es triste, en el caso de un hombre público es una catástrofe.
Los secretarios-lacayos
Me costó
reconocer sin peluca, y debajo de esos bigotazos, a Pip Torrens, el perverso,
pero entretenido, Duque de Cassel de “Versalles”, ahora convertido en Sir Alan
“Tommy” Lascelles. Pip lo interpreta con la severidad que caracterizó a Tommy,
pero sin su fantástico sentido del humor.
En la serie, Pip es un aguafiestas. Es el encargado de decirle al Duque que deberá siempre cederle el paso a su esposa y caminar a la sombra de ella. Es quien conspira con la Reina Madre para que Felipe no arruine La Ceremonia de Coronación.
Es Lascelles quien empaca a Peter Townsend a Bruselas. De hecho, lo ponen como Gran Inquisidor avisandole a Townsend que se va sin poder siquiera despedirse de la novia y todo "¡Porque yo soy Malooo! ¡Muahaha! En suma, es uno de los “villanos” convencidos de que impedir el matrimonio de Margarita es salvar el Imperio.
En la serie, Pip es un aguafiestas. Es el encargado de decirle al Duque que deberá siempre cederle el paso a su esposa y caminar a la sombra de ella. Es quien conspira con la Reina Madre para que Felipe no arruine La Ceremonia de Coronación.
Es Lascelles quien empaca a Peter Townsend a Bruselas. De hecho, lo ponen como Gran Inquisidor avisandole a Townsend que se va sin poder siquiera despedirse de la novia y todo "¡Porque yo soy Malooo! ¡Muahaha! En suma, es uno de los “villanos” convencidos de que impedir el matrimonio de Margarita es salvar el Imperio.
Ciertamente,
Lascelles se oponía a ese matrimonio, pero es comprensible viniendo de un hombre
que dedicó su vida a servir a la monarquía y cuyo momento más amargo fue la abdicación
de su patrón, Eduardo VII. Para Lascelles (y para muchos británicos) la
abdicación fue una muestra de debilidad, de egoísmo, y de irresponsabilidad.
Con razón Tommy no era amigo de tener al divorciado Townsend en una familia que veía como propia. Sin embargo, como el affaire Townsend ha sido exagerado y falsificado en “The Crown”, no debemos quedarnos con una imagen tan negativa y recomiendo la lectura de los Diarios de Sir Alan Lascelles: King's Counsellor: Abdication and War , The Diaries of Tommy Lascelles.
Con razón Tommy no era amigo de tener al divorciado Townsend en una familia que veía como propia. Sin embargo, como el affaire Townsend ha sido exagerado y falsificado en “The Crown”, no debemos quedarnos con una imagen tan negativa y recomiendo la lectura de los Diarios de Sir Alan Lascelles: King's Counsellor: Abdication and War , The Diaries of Tommy Lascelles.
Por último,
tenemos el caso de Martin Charteris, el secretario predilecto de los
Windsor-Mountbatten. Interpretado por Harry Hadden-Paton. Harry , quien también apareció este año en” Versalles”
como el repelente Gastón de Foix, es mas recordado como el humilde Bertie
Pelham, el que saca a Lady Edith Crawley
de la Abadía de Downton, para convertirla en marquesa. “The Crown”, por una
vez, hace un retrato verídico de quien pasó a ser Sir Martin y finalizo su vida
como Lord Charteris (los privilegios de servir bien a un monarca).
Charteris, nieto
y hermano de condes, era ya teniente coronel cuando lo agregaron al servicio de
la recién casada princesa. A pesar de su bagaje aristocrático y militar, Charteris
tenía muy buen humor, era alegre y poco convencional, lo que lo hacia un
compañero idóneo para la joven pareja. Su momento clave, tal como lo demuestra la
serie, es cuando recibe noticias de la muerte del rey en Kenia y debe
transmitirlas al Duque de Edimburgo que a su vez debe dárselas a su esposa. También
es histórico que el fue quien se sentó con su nueva reina para decidir qué
nombre portaría junto con su corona.
Por otro
lado, es cierto que al retirarse Sir
Alan Lascelles, la primera opción de Isabel para cubrir el puesto de secretario
privado de la soberana fue Charteris. La Familia Real sentía mucho cariño por
Martin y la reina particularmente se sentía cómoda en su presencia, por lo que
es posible que se haya saltado un poco el protocolo y haya puesto su presión
para tenerlo cerca.
Pero el pobre Charteris no contaba con el poder de Tommy Lascelles y todo por cortar un arbolito. Aquí tuvimos un equivalente a las envidias y luchas de poder entre lacayos que tanto abundaban en "Downton Abbey". Sobre todo cuando el acusete de Aldeane va a "soplarle"a Sir Alan que los Charteris se han apoderado de la casa de Tommy. Hasta la Reina recibió un coscorrón verbal por parte de su airado secretario.
Pero el pobre Charteris no contaba con el poder de Tommy Lascelles y todo por cortar un arbolito. Aquí tuvimos un equivalente a las envidias y luchas de poder entre lacayos que tanto abundaban en "Downton Abbey". Sobre todo cuando el acusete de Aldeane va a "soplarle"a Sir Alan que los Charteris se han apoderado de la casa de Tommy. Hasta la Reina recibió un coscorrón verbal por parte de su airado secretario.
Charteris sirvió a
la reina hasta 1977. Tras su retiro recibió un título nobiliario, Barón Charteris de Amisfield, y fue nombrado
director de su alma mater, Eton (Harry Hadden-Paton es un Old Etonian tambien), la escuela
más elitista del Reino Unido. Ósea éste le ganó al señor Mosley de “Downton
Abbey”, que de lacayo pasó a ser profesor. En su vejez, ya retirado, se
convirtió en un viejito muy entretenido. Descubrió un talento tardío para la escultura,
y se hizo conocido en la escena de las discotecas londinenses. También era un
poco suelto de lengua cuando le tocaba ser entrevistado.
![]() |
| La Reina y Sir Martin |
Aunque siempre
declaró que “se había enamorado de la reina” a primera vista y que Isabel era la
mejor patrona del mundo, no fue tan caritativo con otros miembros de la Familia
Real. Según él, la Princesa Margarita era un” hada mala”, el Príncipe Carlos,
un llorón, y la Reina Madre era un poquito como un avestruz (¡!!) ¿Querría
decir que no enfrentaba la realidad o que parecía un avestruz? La respuesta
Lord Martin se la llevó a la tumba en 1999. Digamos que en el mundo del servicio
de la Abadía de Downton, podría haberse asemejado a Spratt, el mayordomo de la
Condesa Viuda, que acabó escribiendo una columna de chismes para la revista de
Lady Edith.
He dejado para
otra ocasión a los más notorios “palafreneros” de la Familia Windsor: Lord
Porchester y Peter Townsend debido a que sus historias solo terminarán en la
segunda temporada. Así que esperaré un par de semanas antes de trabajar con
ambos y con todas las calumnias y falsos mitos que se han tejido alrededor de
su servicio en la Familia Real Británica. Hasta entonces.



















