miércoles, 22 de abril de 2026

Los Jóvenes de la Depresión (Teen Culture II)

 


Santuario fue escrita en 1929, el año del crack de Wall Street que provocaría un colapso económico mundial. La cultura collegiate desapareció a medida que los afortunados que todavía podían ir a la universidad se radicalizaban y no solo volcándose a la izquierda como el personaje de Barbra Streisand en The Way We Were. Ese no sería el único viraje cultural que afectaría a los adolescentes. estadounidenses.


x
                                x

Hijos de la Depresión

En la Depresión, donde suicidios y muertes por inanición eran sucesos diarios, los jóvenes de ambos sexos abandonaban sus estudios para buscar empleo y al no encontrarlos se sumaban a la nueva cultura “hobo” (mendigos) que cruzaban el país en busca de trabajos o simplemente para sobrevivir vistiendo harapos ,aprendiendo y defendiéndose de los hobos veteranos y metiéndose en vagones de ganado para viajar gratis.

 Puesto que la vagancia era un crimen, muchos de esta generación (que incluía niñas que se disfrazaban de hombres para evitar violaciones) acababan en la cárcel,  golpeados e incluso asesinados por pueblerinos airados. Henry Ford, desde su lujosa residencia, podía proclamar que los jóvenes nómadas estaban adquiriendo una excelente educación en lo que significa el mundo real. La realidad era que se trataba de una experiencia traumática y que dejaría secuelas psíquicas y físicas en los que la vivieron.

                                 Joven trepandose a un tren (sin pagar)

Aun así, en la década de Los 30, especialmente en la segunda administración de Franklin Delano Roosevelt, la economía mejoró, la juventud americana tuvo un respiro y una oportunidad de vivir con normalidad. Eso no quiere decir que ya entonces se viviese ese periodo intermedio entre infancia y madurez como una etapa real. Asi lo describe el historiador William Manchester: “The teenage subculture did not exist.”

Eso no quita que los adolescentes(edades entre 13 y 19) no tuviesen ya una cultura favorita con actividades privilegiadas. La radio, en esa era pre-television, era un tótem de los hogares que podían comprar un aparato. La costumbre era que toda la familia se sentase alrededor de la radio a escuchar determinados programas.

La programación se dividía entre dramatizados para los más pequeños como Anita, la Huerfanita, The Shadow y Dick Tracy, y las soap operas que tenían protagonistas adultas como el Romance de Helen Trent que giraba en torno a una viuda treintañera. Los jóvenes podían escuchar música popular en radio shows como La Hora Ginger Ale o el concurso busca talentos del Mayor Bowes (Major Bowes Amateur Hour) donde se presentarían entonces desconocidos Frank Sinatra y Maria Callas.



 Los Walton se reunen a escuchar la radio.


Swing, Cine y Fuentes de Soda

Fue a mediados de Los 30 que surgiría una música que causaría alarma entre los mayores, porque sería el público juvenil quien la abrazaría. La historia comienza en El Palomar, un salón de baile de los Ángeles donde una noche de 1935, una oscura orquesta liderada por un judío de Brooklyn llamado Benny Goodman presentaría al mundo el novedoso sonido del swing.



Esta música, una derivación del jazz afroamericano de Los 20, fue atacada por padres y maestros. El ataque fue iniciado por un psiquiatra que en el New York Times observó que el swing era hipnótico y que su tempo acelerado alteraba los sentidos “y derribaba convenciones”.



Se entendía que hablaba de como el swing era afrodisiaco, sobre todo porque motivaba bailes como el audaz jitterbug. Aun así esa será la música de la última manada de La Gran Generacion  y pronto los jóvenes se reunían a escucharla y a bailarla en sitios como el Palomar y el Hollywood Palladium en Los Ángeles, el Roseland y el Savoy en Nueva York, y el Glen Island Casino en Long Island donde tocarían las mejores representantes del swing como Glenn Miller, Tommy Dorsey y Artie Shaw.



Después del baile, el cine era el pasatiempo predilecto de los adolescentes. Una entrada costaba solo cinco centavos y las salas de cine estaban atestadas. Tanto Manchester como Dooley aventuran que el americano de todas las edades iba al cine tres veces por semana, eso incluía a los jóvenes. Era una experiencia compartida, un sitio para reunirse con los amigos y para tener una primera cita romántica,

Es un ritual que conocemos por visiones nostálgicas de crecer en la Depresión como Los Waltons y la novela de Grace Metalious Peyton Place. Allí vemos que a Los Hermanos Walton, en las Apalaches de Los 30,no les importa caminar hasta un pueblo cercano para ver una película. Allison McKenzie, la protagonista de Peyton Place, todos los sábados ,en ese pueblito de la Nueva Inglaterra va con su amiga Selena Cross al teatro del pueblo para luego ir a otro sitio predilecto de los jóvenes de entonces , la droguería o farmacia donde consumen Coca Colas y sándwiches de tomate, lechuga y tocino (BLTs).

Un detalle de los espacios para una clientela adolescente eran las fuentes de soda que lanzaban jets de agua efervescente. Esos locales (que aun en Chile hoy se conocen como “fuentes de soda”) abarcaban farmacias, tiendas de departamento y heladerías. Reemplazaban al bar o taberna para jóvenes que todavía no tenían edad para beber alcohol. Además estos establecimientos proveían entretenimiento para sus jóvenes clientes como rocolas para escuchar su música de swing y juegos de salón mecánicos conocidos como pinballs y (en Chile) flippers.



Los medios y la publicidad estaban descubriendo un nuevo grupo de cliente, los teenagers y cines y droguerías eran espacios donde estos jóveneslos con dineropodían consumir  Fueron los adolescentes los que popularizaron los refrescos en botella, postres helados como la Banana Split, las malteadas y las hamburguesas.

                     Mickey Rooney y Judy Garland saboreando malteadas.

Se comenzó a vender ropa para esa clientela. Lo que en los Años 20 era conocido como vestuario para “College Girls” ahora pasó a ser para “High School Girls” que también  incluía ropa para varones. Las ventas subían para el famoso “prom” el baile de graduación . Ya ningún chico quería pasar la vergüenza de Bill Baxter de tener que robarse el frac del padre. Ahora las tiendas ofrecían smokings/tuxedos para jóvenes junto a sofisticados vestidos para sus acompañantes.

Las Actrices como Modelos

Las jóvenes de fines de los 30 estaban muy pendientes de la moda y pedían prestadas las revistas de las madres. Ya para esa década publicaciones femeninas como Ladies’s Home Journal presentaban artículos para adolescentes con consejos, advertencias y recetas de belleza. Sin embargo, las jovencitas preferían revistas de cine porque por primera vez estaban apareciendo estrellas juveniles, a pesar de que algunas solo servían para cantar en musicales como Deanna Durbin y Judy Garland, en su etapa adolescente.



Bajo el nombre de Dawn O’Day, Dawn Paris había sido estrella infantil Aunque no del calibre de Shirley Temple, era lo suficientemente conocida como dar vida a una de las adolescentes literarias favoritas. En 1937 a los 19 años, Dawn interpretó a Ana de las Tejas Verdes desde su llegada a la granja de Los Willard hasta su etapa universitaria. Tanta fama le acarreó el filme que la actriz se cambió el nombre. La ahora Anne Shirley se volvería un rostro conocido en películas de todo tipo, sobre todo en las que encarnaba jovencitas.

En el mismo año de Anne of Green Gables, la todavía Dawn O’Day había hecho roles menores en dos de esas fabulas que alertaban a la juventud ( o a sus padres) de los peligros que asechaban a las chicas púberes. En School for Girls, se describía un reformatorio femenino y Finishing School era la típica saga de una chica inocente (Frances Drake) que mal aconsejada por una compañera (Ginger Rogers) se pega una de esas escapadas prohibidas (tropo inmortal de la ficción juvenil) que acaba en un embarazo indeseado.

En los próximos años de esa década, Anne Shirley  tendría roles protagónicos en todo tipo de filmes incluyendo una adolescente en el Viejo Oeste en M’liss adaptación de un cuento de Brett Hart. En 1937, cuando Anne de 19 años acababa de casarse con el actor John Payne, recibió una nominación al Oscar por su interpretación de otra famosa adolescente, Lollie la hija de la vulgar Stella Dallas (Barbara Stanwyck).



Al año siguiente y alternando con protagónicos en Noirs,   Anne protagonizó Girl’s School que tenía lugar en un internado de lujo y traía personajes que convertirían a ese tipo de filme en un subgénero juvenil, como la rebelde, la pobre niña rica, la becada sin recursos, etc.  Enfocarse en el alumnado de un internado permitía revisar las vivencias y gustos de las colegialas, aunque a veces el mensaje era oblicuo.

Ya mencioné Finishing Schol donde la solución de la embarazada protagonista es el matrimonio. Mas compleja fue Girls Dormitory para la que Hollywood importó de Francia a la seductora Simone Simon. En su breve carrera en America, la francesa dio vida a una alumna de un internado suizo que acaba enamorándose y enamorando al director. Nuevamente, un filme soluciona los problemas de la adolescencia con una promesa de matrimonio, en este caso con un hombre mayor y en una posición de autoridad, lo que hoy sería considerado una aberración.



No todos los filmes de internados tenían a las escolares como víctimas. Otra estrella juvenil de Los 30 fue Bonita Granville que a los trece años fue nominada a un Oscar por interpretar a una alumna cuentera y maliciosa que con sus calumnias destruye a su internado y a sus maestras en These Three. Aunque Bonita hizo historia con ese rol, su popularidad con el público juvenil se debió a un rol más inocente y apropiado para su edad

Edward Stratemeyer ya había conseguido un fandom de lectores jóvenes gracias a su serie de The Hardy Boys (Los Chicos Hardy) cuando publico la primera entrega de otra exitosa serie, que escribiría en colaboración con su hija Harriet,  Como The Hardy Boys, Nancy Drew era una adolescente que en su tiempo libre se dedicaba a resolver misterios que la policía no podía solucionar.

Tanto éxito tuvieron esas novelitas que las llevaron al cine. El rol principal recayó en Bonita Granville. Aunque eran filmes ‘b” eran muy populares porque su protagonista era un tipo de modelo para chicas que soñaban con ser detectives y así adquirir el respeto de los adultos y de sus congéneres.



La Llegada de Andy Hardy

Todos los “windies” sabemos que Anne Rutherford dio vida a Carreen la hermana menor de Scarlett O’Hara en la versión fílmica de GWTW. Pocos saben que la estrellita canadiense se hizo reconocible para toda una generación de jóvenes como la novia de Andy Hardy, interpretado por el primer Teen Idol  de Hollywood en la serie de Andy Hardy.



En 1939, Mickey Rooney era el actor mejor pagado de Hollywood y el histrión favorito de los Estados Unidos. Aunque el país había sucumbido al encanto de actores menudos como Shirley Temple, era la primera vez que se admiraba tanto a alguien en esa fase intermedia que ahora se conocía como “adolescencia”.

Como muchos Teen Ídolos, Niniann Joseph Yule Jr, había comenzado como estrella infantil. La leyenda cuenta que ya de bebé fue integrado por sus padres al acto de vaudeville de ellos. Criado por una madre divorciada, el ahora Mickey Rooney se integró al cine silente y traspasó al hablado. Le llegó la pubertad alternando entre loa secundaria y los estudios de Hollywood.

Cosechó buenas críticas al interpretar a Puck en la versión hollywoodense de El sueño de una noche de verano (1935). Demostró ser un excelente actor junto a Spencer Tracy en Boy’s Town (Forjadores de Hombres) y en 1940 fue nominado a un Oscar como Mejor Actor por Babes in Broadway, uno de los muchos musicales que protagonizaría junto a su entrañable amiga, y otra estrella juvenil, Judy Garland.



Sin embargo el trampolín a la fama de el diminuto actor (aun adulto no superó el 1,55 de estatura) fue una serie de películas 16 en total-filmadas entre 1937 y 1958 que giraban en torno a un típico adolescente del Medio Oeste llamado Andy Hardy. En 1937,  la Metro Goldwyn Mayer había adquirido los derechos sobre Skidding una pieza teatral de Aurania Rouverol  que había cosechado un éxito respetable en Broadway.

Ahora llegaría al público cinéfilo rebautizada como A Family Affair. . El rol principal del Juez Joseph Hardy y sus problemas en el pueblo ficticio de Carvel recayó en el reconocido histrión Lionel Barrymore, pero sería su hijo menor, interpretado por Mickey Rooney quien devoraría la pantalla .



Louis B. Mayer se dio cuenta que tenía una minita de oro  en las manos y comenzó a filmar una película por año que tuviese a Andy Hardy como protagonista. Andy tenía dos obsesiones , los automóviles y las chicas. Eso no lo hacía diferente de otros americanitos de su edad. A pesar de que su novia oficial era Polly (Anne Rutheford), cada filme traía a Andy enamorado de otra vampiresa núbil, pero siempre volviendo a lo conocido.

Esta serie de romances permitía a la Metro presentar actrices nuevas que luego serian estrellas desde Lana Turner hasta Esther Williams. Entremedio , la vida de Andy era un escaparate del angst adolescente , de falsas ideas de la masculinidad que eran destruidas por los sabios consejos del Juez Hardy que, aunque chapado a la antigua, sabia entender a su hijo menor.

                                     Andy con Anne, Judy y Lana

Los Hardy y las Tentaciones Californianas

A pesar de que puedan aparecer anticuadas estas visiones tipo Norman Rockwell de la perfecta familia  americana, hay ciertos detalles que nunca pasan de moda y que reaparecerán en la cultura adolescente del resto del siglo. Donde más evidentes son esos detalles es en la segunda entrega, You’re Only Young Once (1938), que  puede haber sido considerada atrevida en Los 30, pero hoy aun resuena en la realidad.

 La trama trae a los Hardy de vacaciones en la isla Catalina, en la costa californiana. Marion, la hermana mayor de Andy inicia un romance “playero” con un salvavidas. Lo que se convertirá en un cliché del cine de adolescentes aquí adquiere tintes oscuros cuando Marion descubre que Troy es casado, y aun así la chica escandaliza a su familia anunciando que seguirá en amores con el adúltero.



Entretanto, Andy ha conocido una fauna desconocida en su pueblo: la chica “liberada”. Geraldine “Jerry” es independiente, tiene poder comprador y una visión de la vida  más sofisticada que la de Polly, a pesar de ser de la misma edad. Sucede que la madre de Polly, es una eterna divorciada y para poder vivir su vida le otorga a su hija libertad y dinero para gozarla.

El Juez Hardy considera que Jerry, que fuma, bebe licor y cree que se puede ir más allá de besos,  es una mala influencia para su hijo. Decide enfrentarla en ese terreno juvenil que es la droguería. Jerry lo deja boquiabierto con una actitud muy reconocible hoy en nuestra era del “consentimiento”. Lo acusa de invadir su espacio, confunde su preocupación de padre con artimañas de “viejo verde” que quiere seducirla y el pobre juez debe huir avergonzado.

Andy continua su romance y es invitado por Jerry a una fiesta en un sitio alejado y solitario. El filme revierte el cliché del Casanova que inventa una fiesta para seducir a la ingenua. El ingenuo Andy descubre que Jerry tiene proyectada una reunión solo para dos y que planea que pasen la noche juntos.



El virtuoso Andy prefiere volver a pie por un sendero oscuro y desconocido. Esta es la prueba de fuego y Andy está listo para regresar a los brazos de Polly. Marion se da cuenta que Bill no planea divorciarse y también termina su romance. Con esto Los Hardy pueden volver a su mundo donde los problemas abundan, pero son menos perversos

Un Prototipo de Adolescente

Esta franquicia seria por más de una década un muestrario de los hobbies, música y vestuario que los espectadores adolescentes podían copiar. Andy lucia esos trajes con inmensas solapas y pantalones amplios con dobladillo ancho y expuesto. Ya saben, el tipo de vestuario que David Bowie impondrá a comienzos de los 80s.

En cuanto a las chicas, el calzado standard eran los Oxford o saddle shoes acompañados de soquetes (bobby sox) enroscados en los tobillos. A fines de los 30 se pusieron de moda las faldas estilo campesinas europeas (Dirdnls) y los sets de jersey y sweater de lana muy fina (cachemira).



Estos conjuntos, casi siempre en tonos pastel ,se usaban con collares de perlas cultivadas y volverían a ponerse de moda entre las jóvenes preppies en los 80s. La Segunda Guerra Mundial cambiaria estas modas, pero eso es tema para la próxima semana.

                                   Jean Kent modelando un twinset

Nota final, Andy Hardy se volvería una franquicia y su interprete seguiría dándole vida hasta 1958. Hoy nos puede parecer un poco anticuado, pero sin Andy no existirían Richie Cunningham, Alec Beaton ,y en su relación con su padre, la creación de Mickey Rooney recuerda a Dan Humphrey de Gossip Girl.

BIBLIOGRAFIA

Dooley, Roger. From Scarface to Scarlett: American Fims in the 1930s

Handy, Bruce. Hollywood High: A Totally Epic Way Opinionated History of Teen Movies

Manchester, William. The Glory and the Dream: A Narrative History of United States, 1932-1972

Rollin, Lucy. Twentieth Century Teen Culture by Decades

Schrum, Kerry. Some Wore BobbySox: The Emergence of the Teenage Girl’s Culture (1925-1945)

 

 

lunes, 20 de abril de 2026

Los Locos 20 y la Cultura “Collegiate” (Teen Culture I)



 

Esta investigación que voy a presentarlesnació de mi interés (fustigado por recientes encuentros con Gilmore Girls, Freaks and Geeks y Euphoria) con series de televisión dirigidas hacia un público adolescente. Solo que en mi búsqueda comprendí que antes de los Teen Sitcoms y Teen Dramas, existía un cine enfocado en los problemas y cultura de los jóvenes. Yendo más allá, descubrí que hubo un momento en que la pubertad pasó a ser una etapa intermedia lo que abrió toda una industria de consumo que veía a los teenagers como clientes. Quisiera remontarme en el tiempo y llegar al inicio del Siglo XX para ver cómo nació la Teen Culture (Cultura Juvenil), sus ramificaciones y sus subproductos.

NOTA: Para efectos de esta nota me concentraré en material angloparlante, refiriéndome a otros países cuando sea pertinente.

Cuando no Existía la Adolescencia

Uno de los mayores problemas del públicoincluso de los investigadores modernos es aplicar reglas relativamente nuevas a esos años que hoy llamamos “adolescencia” cuando esta se desarrolla en contextos preteriros. Creemos en una etapa intermedia que el ser humano vive durante la pubertad y que define sus gustos, sus problemas y su personalidad futura. Una sorpresa es descubrir que antes del Siglo XX, no se conocía tal etapa y los humanos dividían sus vidas entre niñez, edad adulta y vejez.

“Joven” era más usado como adjetivo que como sustantivo y se aplicaba, en el caso del varón, a la salud, vigor y energía necesarios para el trabajo pesado y en las mujeres para definir un periodo de fertilidad. En suma, aunque existían en las clases altas ritos de pasaje como el uso de la toga para los jóvenes romanos, el Bar Mitzvah de los judíos o la “puesta de largo” que marcaba el fin de la niñez para las chicas de los países hispano parlantes, el salto de la infancia empujaba a los varoncitos a trabajar como adultos y a las mujercitas a casarse y tener hijos.

                                   Modas para jovencitas de Los 20

A comienzos del Siglo XX, el termino Adolescence era empleado en la literatura científica como la medicina, la sociología y la pedagogía, pero no definía un espacio de experimentación y maduración como lo vemos hoy que prepara al púber a alcanzar la madurez. Eso se debe a que una gran mayoría de adolescentes eran explotados en labores que hoy consideramos solo para adultos. Cuando el historiador Alexis de Toqueville menciona que en America (circa 1840s) no existe la adolescencia se refiere a que niños y jóvenes son parte de la fuerza laboral de la joven nación.

Si revisamos la literatura infantil decimonónica vemos este triste caso desde los niños obreros de Dickens hasta el arquetipo de la institutriz como único destino decente de la chica sin dote. Lo vemos en Louisa May Alcott y recordamos que la autora, debido a los malos manejos y proyectos insensatos del padre, tuvo que emplearse para ayudar a su familia desde una edad temprana.

Al principio de Mujercitas, vemos que a sus dieciséis años Meg ya es institutriz, que antes de los dieciocho, Jo ha sido dama de compañía y vendido (además de su cabello) cuentos a revistas. En cambio las amigas con dinero de las March, solo viven para casarse. Louisa May hace esfuerzos para mostrarnos que las opciones de las March son más loables, pero no es una campeona de la educación formal femenina.

Las March han abandonado la escuela para trabajar o estudiar en casa, como Beth. Solo Amy va a una institución de donde Marmee la retira luego que un maestro la maltrata físicamente. Aunque yoque odiaba la escuelaaplaudí esa decisión, con el tiempo me sorprendí que Alcott no abogase, a pesar de su feminismo, por la educación de la mujer. Las “mujercitas” son autodidactas, cada una en su talento. Meg ama el teatro, Jo se vuelve novelista profesional, Beth es pianista y Amy se interesa por las artes plásticas.

                                   Amy March es golpeada por su maestro

En Los Muchachos de Jo, vemos que las adolescentes Josie y Bess, son como sus madres. Sueña la primera con ser actriz y la segunda con ser escultora, pero ninguna estudia. La única en hacerlo es Nan que ya está haciendo un internado de medicina, pero queda claro que para convertirse en profesional, la futura doctora deberá sacrificar el amor, el matrimonio y los hijos. Mas o menos la idea que circulaba en Occidente en una época (1880s) en que algunas jóvenes iniciaban carreras universitarias.

La ironía es que las adolescentes de USA trabajaban, fuera sirviendo cervezas en tabernas del Viejo Oeste, ayudando en las tareas agrícolas de las granjas de sus padres, en fábricas y el servicio doméstico donde iban a parar valientes jovencitas que cruzaban el charco. Si en la Canada de Lucy Maud Montgomery, Ana de las Tejas Verdes está enseñando sin estudios pedagógicos, lo mismo ocurrió en la vida real con Laura Ingalls Wilder ,aun antes de cumplir los dieciocho años.


                                       Laura y Anne, maestras adolescentes

Seventeen y el Adolescente en la Literatura

Por eso es absurdo aplicar nuestras reglas sobre matrimonios tempranos o edad de consentimiento a un mundo que seguiría sin saber lo que era ser adolescente (Teen en inglés) sino hasta la Segunda Guerra Mundial. Por eso sorprende que un año antes de que Estados Unidos entre en la Gran Guerra (1916), un escritor reconocido como lo era Booth Tarkington publicase una novela con un protagonista adolescente.

Seventeen, que bajo el título de Edad Florida seria parte de una pila de libros que encontré al lado de mi cama al despertarme en mi decimo cumpleaños, era exactamente lo que me faltaba. Una visión de la tragicomedia de la adolescencia que me esperaba a la vuelta de la esquina y como mayor bono, desde una óptica masculina.



Tarkington crea en William Sylvester Baxter un arquetipo de lo que serán los adolescentes masculinos en cine y televisión del Siglo XX, inseguro, empeñado en parecer sofisticado, derrotado por las flechas de Cupido, un niño que se viste con el smoking del padre y cree que eso lo hará más adulto.

                               Bill Baxter, la joven vampiresa Lola Pratt y el perrito Floppie

Tan novedosa y popular resultó esta novela que inmediatamente se la adaptó al teatro con Jack Pickford (hermano de Mary) y Ruth Gordon en su etapa de ingenue (años antes de convertirse en actriz de carácter y un arquetipo de vecina chismosa/bruja satánica como nos deleitó en El bebe de Rosemary).

                       Jack Pickford como Bill y Ruth Gordon como Lola

 Los Peligros de Ir a la Universidad

Seventeen tenía lugar en el verano y en un pueblo del Medio Oeste, pero la cultura juvenil se estaba creando en otro milieu,  y gracias al advenimiento de la educación superior femenina. Las chicas de clase media y alta ya no se casaban apenas terminada la secundaria. Para las primeras décadas del siglo XX, se había constituido en el Noreste de US, un conjunto de universidades dedicadas a educar jovencitas en las artes liberales: Barnard, Mount Holyhoke, Smith, Vassar, Wellesley, Brynn Mawr, y Radcliffe.

Estos colleges estaban localizados en los alrededores de los centros de la Ivy League. A pesar de la segregación de sexos, había muchas oportunidades para entretenimiento y romance entre los alumnados de esas instituciones.

Así fue que para Los Locos 20, existía un tipo de cultura juvenil  con bailes alocados como el Charleston, música propia con orquestas universitarias como Los Warring Pensylvanians y The Triangle Jazz Club Band (Princeton), donde hasta un estudiante de arquitectura llamado James Stewart entonó un par de canciones antes de irse a Hollywood.



Esta cultura apodada “Collegiate Style” traía también sus propios vestuarios imponiendo modas como los voluminosos abrigos de piel de mapache (racoon coats) que inspirarían una canción de George Olsen. Las chicas universitarias tenían un aura un poco pecaminosa con su habito de fumar en público y  frecuentar bares ilegales (speakeasies) en plena era de la Prohibición y su guardarropa de sombreros cloches y faldas cada vez más cortas que se alzaban en medio del frenético Charleston.



La cultura collegiate tenía su idioma (Cat’s Pajamas, copacetic, etc) y hasta sus fiestas como las infames Necking Parties. Necking era un eufemismo para caricias profundas que no llegaban al coito.




A pesar de que todavía no existía la televisión y el cine no creó Teen Idols en Los 20, era en la pantalla de plata donde las muchachas modernas o flappers  buscaban iconos para copiar vestuario y actitudes. Si bien Greta Garbo era demasiado sofisticada para las adolescentes, el cine les ofrecía imágenes de lo que podían imitar, desde los largos cabellos de Mary Pickford y Lilian Gish que se especializaban en encarnar jovencitas virtuosas (hasta que un desliz las enviaba a la Calle de la Deshonra) hasta las atrevidas melenas cortas de Colleen Moore, Joan Crawford y de Clara Bow, la primera It Girl de la pantalla.

                              Clara Bow como coqueta universitaria

Faulkner y las Universitarias Alocadas

Tan mala fama tenía los universitarios que el mejor escritor estadounidense, William Faulkner, usaría una college girl como la protagonista de su novela más controversial. Faulkner escribió Santuario en 1929, pero solo fue en 1932 que un editor se atreviese a publicarla, así de escandalosa era la novela de quien ya había cosechado fama con El Sonido y la Furia y Mientras Agonizo.



Sanctuary es la historia de Temple Drake, una chica de buena familia que estudia/vive en una universidad de Mississippi y que ya ha cosechado fama de ser ligera de cascos. Una noche,  Temple se escapa de la residencia universitaria con su amigo Gowan, un alcohólico. En busca de una destilería ilegal de whisky, Gowan choca su automóvil contra un árbol.



La pareja encuentra refugio en la destilería que está colmada de gánsteres. Temple y Gowan son secuestrados. Durante la noche, Popeye, uno de los maleantes,  asalta sexualmente a Temple. Al día siguiente, Gowan se marcha, pero Temple queda prisionera de Popeye quien se la lleva un burdel donde la convierte en su esclava sexual



Sin ser gráfica, se trata de una novela chocante, difícil de digerir. Las dos adaptaciones al cine The Story of Temple Drake (1932) y Sanctuary (1960) han sido incapaces de traducir lo corrupto y horroroso del relato. La primera versión causó tanto escándalo que provocó el nacimiento del Código Hays que ejercería censura sobre el cine por décadas.  Hoy se la considera como un gótico sureño, incluso mezcla de drama legal e historia policial. Pocos entienden que se trataba de una fábula con moraleja, de advertencia sobre los peligros de la vida alocada de una flapper universitaria.

                   Lee Remick como Temple Drake e Yves Montand como Popeye

La Depresión acabaría con la Collegiate Culture, pero a fines de los Años Treinta surgiría una nueva cultura adolescente  que crearía sus propios sitios de esparcimiento, nuevas modas y la primera serie de estrellas de cine para que los jóvenes se identificarán con ellas.

BIBLIOGRAFIA

Alcott, Louisa May: Little Women

Faulkner, William: Sanctuary

Rollin, Lucy. Twentieth Century Teen Culture by Decades

Schrum, Kerry. Some Wore BobbySox: The Emergence of the Teenage Girl’s Culture (1925-1945)

Tarkington, Booth: Seventeen.

domingo, 12 de abril de 2026

Oferta de Abril: Drama de Época 2026

 


Ya es clarísimo, el streaming angloparlante cerró tienda en lo que se refiere a period pieces. Netflix está repleto de proyectos (algunos terminados), pero que oculta en sus bóvedas subterráneas. En cuanto a abril de las plataformas más universales, solo Amazon ofrece algo que huela a drama de época. Para no escribir una mera página, voy a aprovechar de hacerle propaganda a Euphoria que regresa en gloria y majestad y parece ser lo mejorcito de la televisión este mes.

12. Euphoria 3 (HBO/MAX)

Cinco años después que dejáramos a los alumnos de East Highland enfrentando crisis diversas, Sam Levinson retoma sus aventuras, pero haciendo un salto de tiempo apropiado. Eso nos permite encontrarlos convertidos, al menos en apariencia, en adultos.

Lo que tenemos es algunas filtraciones que, como siempre, pueden ser falsas y un paupérrimo Trailer que se concentra en la saga de Rue y que hace pensar que esta temporada se va a ir el argumento al terreno de Narcos y Breaking Bad. Juzguen ustedes.  Rue vive sola en un pueblo fronterizo. Se ha convertido en vendedora de drogas,  pero públicamente maneja un quiosco de tabaco. Hasta allá llega Laurie a cobrarle. ¿Me van a decir que le tomó a Laurie cinco años encontrarla?



De ahí vemos escenas de Rue en casa de un poderoso narco (Adewale Akkinnuoye-Agbaje, el Mr. Eko de Lost) que le pone una manzana en la cabeza para jugar a Guillermo Tell. Hay persecuciones de autos en el desierto y otras escenas de violencia que han irritado a los eufóricos ya que no necesitamos de otra narración que involucre drug lords y crimen.

Lo bueno del tráiler es que vemos que Rue vuelve a LA y se encuentra con Lexi que ahora es asistente de una directora (Sharon Stone) y con Maddy que no sabemos si trabaja en una agencia busca talentos o es teibolera. El tráiler no es muy específico y hay que confiar en leak.

Menos sabemos de Jules que aparece en dos escenas y no dice una palabra. Una la muestra con cabello oscurecido largo, en un kimono, enfrente de una vista espectacular de Manhattan desde un pent-house. La otra luce el look inicial de cabello largo platinado y la tiene compartiendo con Rue un ascensor.



De Nate sabemos que trabaja en la construcción, que vive con Cassie y que van a casarse. Cassie trabaja vendiendo contenido erótico en Internet (no sorprende) y vemos escenas de su banquete de bodas. Eso es todo. Como los tráileres suelen ser engañosos y se concentran en escenas de los capítulos iniciales, se puede conjeturar que otros arcos irán adquiriendo importancia a medida que la serie comience.

La semana pasada sacaron otro trailer, no aclara mucho, parece que Maddy tiene planes para vengarse de Nate y Cassie y se me saltaron las lágrimas cundo vi a Eric Dane, parece que alcanzo a filmar algunas escenas.



17. Inspector Ricciardi (Tercera Temporada. PBS )

La he esperado tanto tiempo. Es mi temporada favorita inspirada por los libros en los que Maurizio De Giovanni antepone la vida privada de Luigi Alfredo Ricciardi ante los crímenes que el policía napolitano, de origen noble, debe resolver,. En los dos primeros casos, Luigi Alfredo se debate entre el compromiso que ha contraído con su amada Enrica y la necesidad de revelarle el don que tiene para comunicarse con las víctimas de los asesinatos que investiga.

La acción de los cuatro episodios tiene lugar ente las navidades de 1933 y comienzo de 1935. Eventualmente, Ricciardi confía en su novia y se casan. ¿Como afectará esto a la cantante y dama de sociedad, Livia Lucani, siempre enamorada del comisario? Ese es otro tema. Los que han leído las novelas saben que la temporada tendrá un final agridulce.

Ricciardi puede ser visto en USA por los subscriptore de PBS, sea Passport o Masterpiece en Amazon. En America Latina pueden encontrar la serie completa en el canal digital Europa Europa.



29. La Casa de los Espíritus. (Amazon Prime)

Prime Video escogió la primavera para el debut del primer superventas de Isabel Allende. Contando ya una adaptación fílmica , La Casa de los Espíritus ahora llega en formato de miniserie con ocho capítulos para retratar con espacio y tiempo, la saga de la familia Trueba, principalmente la de sus mujeres que en cada generación enfrentan amor y tragedias.

Aunque Allende situó su trama en un país anónimo de America Latina, era evidente que se trataba del Chile natal de la autora. Eso se ha remediado filmando esta adaptación totalmente en mi patria con un elenco que incluye actores del mundo hispanoparlante. Así se borra una de las quejas de la adaptación Hollywoodense de tener solo americanos y europeos (con la excepción de María Conchita Alonso en un papel menor) en los roles principales.

Ahora tenemos a Alfonso Herrera como Esteban Trueba; a la ibero-americana Nicole Wallace como Clara, la que iba a ser su cuñada y pasó a ser su esposa; y Dolores Fonzi como Alba, su nieta. También hay muchos actores chilenos (Amparo Noguera, Aline Kuppenheim, Nestor Cantillana, etc.) en el reparto y Fernanda Urrejola dará vida a Blanca Trueba en su etapa adulta.



Sabemos poquísimo de esta serie y apenas hace unas semanas tenemos tráiler. 

Sigo escarbando y he encontrado que TUBI ya tiene completa la Segunda Temporada de Elkhorn, la historia de cómo antes de ser presidente, Theodore Roosevelt, fue ganadero en el Viejo Oeste.



Una sorpresa para mis Gatos Latinoamericanos. En abril llega a Europa, Europa la segunda parte de la serie Charite, bajo el nombre de Charite at War que describe los progresos o retrocesos de la medicina y la psiquiatría nazi en el famoso hospital de Berlín. La recomiendo de todo corazón.



Como verán, la oferta de abril es penosamente escasa. Entonces ilústrenme ustedes. ¿Que planean ver en abril?

lunes, 6 de abril de 2026

La Secundaria Según Apatow: Freaks and Geeks en Paramount (Televisión del Ayer)

 


Agradecida estoy a mi Beta Lorena por haberme recomendado esta serie cuya existencia yo ignoraba. Se trata de una visión retro de secundaria creada por el famoso Judd Apatow. Su mayor atractivo es el presentarnos una de sus mancuernas actorales favoritas : James Franco y Seth Rogen, cuando el primero todavía no había sido cancelado por feminazis y el segundo no era mi ejemplo( junto con Soros y Epstein) de lo más bajo que puede caer un judío.

Freaks  and Geeks es una serie que intenta mostrar el estilo de vida de las secundarias de 1980. Fue filmada en 1999, y se siente rara. Yo me gradúe del high school en 1978 y encontré que estos chicos de la serie, aparte del bully de turno, eran muy modositos para la época, ya que no estaban obsesionados con sexo y drogas fuertes como en mi década y se ven casi inocentes comparados con los chicos de los filmes de John Hughes que nos enseñaron como se sufría en las secundarias de Chicago. A lo mejor se debe a que Apatow nunca fue a una secundaria así. El no se educó en el Midwest sino en Long Island en un espacio blanco y semi judío.

La Crisis de Lindsay

El título es un poco engañoso, ya que se refiere a los dos grupos más despreciados de la escuela, los  “Geeks “y los “Freaks”, pero la protagonista de esta historia es Lindsay Weir (Linda Cardellini de ER), la típica niña buena que además es un genio para las matemáticas. Solo que una experiencia horrible, la muerte de su abuela, que sucumbió a un infarto enfrente de la nieta, la ha sumido en una crisis de fe y la tiene cuestionándolo todo, incluyendo su vida pre-trauma. Este tema es innegablemente profundo y no es para un Apatow que suele ser superficial con todo lo que trata.



El problema es que aunque todos, padres, maestros y amigos,  son conscientes de que Lindsay ha cambiado, ninguno puede o sabe cómo llegar a ella. A pesar de todo, Lindsay es un alma generosa no la típica egocéntrica “victima” que suelen ser las chicas problemáticas de estas series (Serena de Gossip Girl; Rue y Jules de Euphoria). En medio de su crisis, ella es consciente del bullying que ocurre en su escuela, amparado por la misma administración y cuerpo docente (el maestro de gimnasia es el gran villano).

Los mayores blancos del bullying son los Geeks del título, un trio compuesto por Sam, el hermano menor de Lindsay, y sus amigos Bill, el nerd de lentes fanático de la televisión,  y Neal, el pequeño judío que es el más sensato hasta que le tocan a Lindsay de quien ha estado enamorado desde que tenía cinco años. El trio es víctima, sin habérselo buscado, de un bully profesional llamado Alan, personaje tan acartonado que llega a ser insignificante puesto que solo aparece para golpear a lo Geeks.



Lindsay quisiera evitar el bullying, pero suele en sus intentos  provocar desastres. Por ejemplo, quiere explicarle a Eli, un chico “especial” que sus supuestos amigos se burlan de él porque es “r “retrasado” (como es una serie del 99, se usa la palabra ‘R” sin empacho). Eli se niega a aceptar la realidad y al intentar huir de Lindsay, se cae y se rompe un brazo.

En su depresión y confusión (y con poca ayuda del exterior) Lindsay decide rebelarse cambiando su personalidad, dejando atrás a la alumna genio y a su amiga, la religiosa, pero sensata Millie. Así cae en la banda de los ‘Freaks” compuesta por Daniel  (James Franco), típico rebelde sin causa; Neal (Jason Segal de How I Met Your Mother y Shrinking), fanatico de Led Zeppelin y Ken (Seth Rogan) que combina una personalidad entre astuta y abúlica. Lo interesantey de nuevo tenemos el poder de Apatow de destruir clichéses que los Freaks aceptan a Lindsay.




En el fondo no son peligrosos, pueden ser corteses, comprensivos y simpáticos. Al lado de ellos, el chico malo interpretado por Judd Nelson en The Breakfast Club es Ted Bundy. Digamos que los freaks son como distorsiones de los Outsiders de S.E. Hinton y de los sweathogs, la pandilla liderada por Travolta en Welcome Back Kotter. Aparte de ser buenos para cortar clases, andar marihuaneados, su mayor delito es vandalizar las decoraciones de Halloween del jardín de los vecinos.

La Manzana de la Discordia de ese grupo es rubia, con sobrepeso y con una actitud tan beligerante que la envidiaría un gorila.  Nunca vi Dawson Creek así que no sé quién es Busy Philips, pero incluso antes de enterarme que fue una de las causantes de la ruina de la carrera de James Franco, Kim era mi personaje más odiado. Entiendo que Lindsay ande con los freaks, sobre todo porque se ha enamorado de Daniel, pero su necesidad de ser amiga de Kim me parece un rasgo de estupidez que supera el trauma emocional que sufre.



Mis problemas con los libretos de Apatow han sido que no les encuentro chispa y que sus personajes son tontos. Aquí hay algunos diálogos ingeniosos, sobre todo de parte del padre de los Hermanos Weir que quizá disimulen su frustración e incompetencia. Pero el fuerte de la serie no es el ingenio sino situaciones tan inverosímiles y grotescas que provocan irritación e impaciencia al hacerse repetitivas.



¿Cuántas veces Apatow pone a Sam en situaciones donde va a terminar siendo acosado, castigado y humillado? ¿Cuántas veces va Lindy a meter las patas y desear que la tierra la trague? Llega el momento en que dejo de sentir empatía, simpatía incluso lástima por Sam y su hermana ya que se buscan los problemas con su falta de tino. Su falta de sagacidad y sentido común es porque son tontos, pero no desentonan en una serie que es un paraíso de tontos.



Los capítulos son desiguales. Contrasta el segundo, increíblemente original en su tratamiento de clichés con los siguientes, principalmente el Cuatro que busca abarcar mucho, incluyendo temas serios como abuso doméstico, abuso de confianza y acoso. No sabe la serie  cuándo detener la comedia y pasar a lo dramático, quedando al final en un enredo que no convence a nadie.

Freaks no Era una Serie “Cool”

Después de una primera temporada, que consistió en 18 episodios, Freaks and Geeks fue cancelada. Mas tarde, Apatow declararía que el canal quería una serie con personajes más cool. Parece una excusa más que un motivo, pero se entiende que buscaban una serie que enganchase con personajes atractivos.

Lo cierto es que los personajes no están bien desarrollados ni los buenos ni los malos, ni los jóvenes ni los adultos. Al final mis únicos semi favoritos son Mr. Ross, el sufrido consejero, y Millie, aunque desearía que no fuese un estereotipo.



Por otro lado, ninguno de los protagonistas era material para Teen Idol. Ninguno de los Freaks era un Luke Perry, un Jason Priestly, o un James van de Beek,  cuyas imágenes, en 1999,  empapelaba cuartos de chicas de todo Estados Unidos. Ni Lindsay ni Kim imponían modas de vestuario y peinado. De hecho ambas parecían siempre usar la misma ropa.

Sin embargo,  por décadas Freaks and Geeks ha cultivado un aura de culto, posiblemente gracias a que algunos de sus protagonistas se convirtieron en estrellas de cine. Aunque sea por ver a Seth Rogan y al pobre James Franco en sus inicios, la recomiendo.



Contenido Violento o Gory: Para ser una comedia en televisión abierta, es una serie extremadamente violenta. Vemos violencia familiar en el caso de Kim; la vemos matar accidentalmente con su carro al perrito de Millie;  vemos bullying verbal y físico de parte de estudiantes y maestros. Una de las escenas más desagradables es en el primer episodio cuando el maestro de educación física casi ordena a los bullies que azoten a los Geeks a pelotazos .

Contenido Sexual y Desnudos: No sería serie juvenil si el sexo no fuese un factor omnipresente, pero debido a que era televisión abierta no hay desnudos ni escenas fuertes.

Factor Feminista: 0. Increíble, pero no hay un buen retrato de chica empoderada en esta historia. Todas son vistas desde la óptica masculina, sean acosadoras, vampiresas, u objetos sexuales. Lo más cercano es Millie y es una caricatura. Lindsay deja de ser una víctima de trauma, para pasar a ser una persona  carente de sentido común,  de tacto y muy contradictoria. Muy alejada  de Claire Dane en My So Called Life o Rory Gilmore, incluso de Brenda Walsh.



Factor Diversidad: Donde se nota que se trata de un producto del Siglo XX es en la ausencia de diversidad. En este suburbio de Detroit no hay gente de color, ni asiáticos ni latinos. A lo mas tenemos a Neal que es judío. Tampoco hay gays, aunque si aparecerá una chica trans casi al final. Por otro lado los Hermanos Weir descubren que los gordos y los “especiales” también pueden ser buenos amigos.