miércoles, 6 de mayo de 2026

Iconos de la Masculinidad Adolescente de Los 50 (Teen Culture VII)

 


Aunque Elvis sería un gran referente del look masculino de los jóvenes de los 50, otras figuras habían, desde la pantalla grande,  enseñado a esa juventud a vestirse y a comportarse como lo que los beatnicks denominaban cool. Solo que a fines de la década, el primer show televisivo enfocado en un protagonista en sus teens, nos trajo algo que el lenguaje de entonces era un “square” (cuadrado).

El Chico de la Motocicleta

Marlon Brando nunca fue un actor adolescente, tal vez porque pertenecía a otra generación. Su adolescencia la pasó en la academia militar de su padre y no fue a la guerra por causa de una rodilla fracturada que lo eximió de servicio activo. A los veinte años se fue a Nueva York a estudiar drama bajo la guía de la legendaria Stella Adler quien lo entrenó en el método Stanislavsky de actuación. De ahí pasaría a Broadway donde (en 1947) asombró a los críticos con su impecable interpretación de Stanley Kowalski en Un tranvía llamado deseo.



Para cuando se filma la obra de Tennessee Williams, Brando ya ha tenido un protagónico en The Men (1950) encarnando a un soldado parapléjico. Tranvía le consigue su primera nominación al Oscar. La seguirá dando vida al famoso guerrillero mexicano en Zapata y a Marco Antonio en Julio Cesar. A nadie se le ocurre que ,quien se perfila como mejor actor de su generación, se rebaje a interpretar a un delincuente juvenil.

The Wild One (El Salvaje, 1953) estaba basada en un cuento de Frank Rooney, y se inspiraba en un nuevo tipo de criminales, los miembros de pandillas motociclistas. Esta tribu urbana, que sigue existiendo aunque de manera más discreta,  se había hecho infamosa por provocar disturbios y cometer delitos en comunidades pequeñas que tenían la mala suerte de existir a lo largo de la ruta de los motociclistas.

El cuento es muy simple y narra la incursión de una de esas pandillas a un pueblito donde provocan la muerte de una chica. Su padre, en venganza, ataca los pandilleros centrándose en el más decente de ellos: Johnny. El filme quiso suavizar el cuento, creando un motorista malo (Lee Marvin) y uno bueno (Brando). Kathie, no muere, tiene un romance con Johnny, y su padre, el sheriff del pueblo, tiene un doble motivo para crucificar al joven de la motocicleta.



Por buena persona que fuese Johnny, lo que atrajo a espectadores juveniles fue su rebeldía. Su lema era “a mí nadie me obliga a hacer lo que no quiero”. El que la moto que Johnny usaba en el filme perteneciese en la vida real al actor ayudaba a crear un vínculo entre el personaje y Brando.

Los muchachos comenzaron a copiar el atuendo del “Salvaje”: jeans, camisetas de franela, gorra con visera y la infaltable chamarra de cuero que treinta años más tarde luciría El Fonz (Henry Winkler) en Happy Days y Danny Zucco (John Travolta) de Grease. Tanto Elvis como James Dean copiarían las patillas de Johnny.



El Santo Martir de los Jóvenes

Marlon Brando no volvería a interpretar un personaje juvenil, pero dejaría la puerta abierta al más grande Teen Idol del cine de los 50. Es extraordinario que quien sería el mártir de su generación solo protagonizó tres películas, pero James Dean fue leyenda,  antes y después de su prematura muerte en 1957, y el máximo ídolo de una joven America.

Np voy a ponerme a contar de la vida de James Dean, ya hay bastantes biografías. No voy a hablar ni de su bisexualidad ni de la trágica pasión que le inspiró la actriz  Pier Angeli y como el matrimonio de la italiana puede haberlo empujado a buscar la muerte estrellando su Porsche en un árbol. Lo que importa es la imagen que proyectaba desde la pantalla . Primero como el mellizo despreciado en Al Este del Eden, basada en la novela de John Steinbeck. La seguirá en 1956, Rebelde sin causa, el titulo lo dice todo.



Lo que enloquece a los jóvenes es que es tan identificable. No es un delincuente como El Salvaje, ni un colegial revoltoso como los de The Blackboard Jungle. Aunque Judy (Natalie Wood), Platón (Sal Mineo) y Jim (James Dean) se conozcan en una comisaría,  son chicos de buena familia, podrían ser como los personajes que Pat Boone interpreta en el cine, pero son incomprendidos.



James Dean crea un estilo de actuación que lo hace reconocible a su joven audiencia. Todo en él es difícil, cada movimiento pareciera que le doliera, las palabras no le salen y sin embargo no tiene empacho en llorar, gemir y reclamar contra las injusticias que le ocurren, la incomprensión de los padres, el rechazo de su madre, las burlas y el bullying de sus pares y el amor que lo elude. Jim encarna la angustia adolescente de Holden Caulfield que J. D.  Salinger expresa en su Cátcher in the Rye publicada en 1951.



Rebelde sin causa se convierte en un rito funerario, pero también en un despertar de un público joven a los problemas que los afectan. Es el filme que define Los 50 en términos de Teen Culture y será remedado en la ficción que busca revivir las vivencias de la juventud de entonces.  La carrera de autos es copiada en Grease y Richie Cunningham intenta conquistar a una chica, en Happy Days retorciéndose como James Dean, pero acaba gimiendo de dolor cuando alguien se sienta sobre su mano.

Y viendo el segundo episodio de The O.C. cuando Marissa y Seth arreglan un refugio para Ryan en una casa abandonada es como ver a JIm, Platón y Judy en Rebelde sin Causa. Cada uno representa un arquetipo que dejó la película: Ryan es el rebelde sin causa y sin casa; Marissa es la chica de buena familia, audaz y al borde de la delincuencia pero que quiere cambiar ,y Seth, el incomprendido niño que le teme a la vida adulta.





El Blob y un Hombre Lobo Juvenil

Tal como The Blackboard Jungle, Rebel Without a Cause inició una conversación entre padres, maestros y psicólogos sobre los problemas de la adolescencia y sobre la realidad que vivián los jóvenes. Hollywood  aprovechó para crear una cantidad de cintas baratas, tipo B, sobre delincuentes, a la vez que intentaba encontrar un reemplazo a James Dean.

No lo pudieron encontrar ni en Ricky Nelson que tenía poco rango actoral, ni en Brandon de Wilde ni en Troy Donahue que en 1959 ganaban fama como adolescentes confusos ante el embarazo de sus novias en Blue Denim y A Summer Place.  Lo más cercano a un rebelde seria Steve McQueen que inició su carrera como un adolescente que se convierte en el salvador de su comunidad luchando contra una masa gelatinosa en el hoy clásico de la ciencia ficción, The Blob.

                                      Steve McQueen vs El Blob

Hubo adolescentes, medio nerds, que no bailaban el rock ni soñaban con poseer motocicletas. Desde la posguerra que la ciencia ficción fascinaba a muchachos que eran buenos en la escuelas y amigos de la lectura. Para ellos también existirían filmes de ciencia ficción y terror. El Blob llega unos años después del estreno de La Criatura de la Laguna Negra y de una serie de filmes que metaforizaban la furia juvenil convirtiendo a los adolescentes  en monstruos.

Me refiero a I was a Teenage Frankenstein, Monster in Campus, Blood of Drácula y la iniciadora llamada apropiadamente I Was a Teenage Werewolf. Un chico de mi barrio Forest Hills llamado Eugene Orowitz había comenzado una carrera actoral con pequeños roles en series de televisión cuando lo llamaron para interpretar a Tony Rivers. Al borde de la delincuencia por no saber manejar su ira, Tony visita a un psiquiatra que lo hipnotiza y le inyecta una droga que empeora su situación. Ahora cada vez que Tony se enoja se convierte en un hombre lobo adolescente.



En 1959 se decidió que el adolescente ya no sería el monstruo sino el héroe. Steve McQueen (tan poco conocido que en los créditos aparece como “Steven”)  es un típico adolescente que una noche en las afueras de su pueblito de Pensilvania está besuqueándose con la novia en su carro, cuando ven caer un meteorito.



Al ir a investigar , Steve descubre que se trata de una nave espacial de la cual emerge una masa gelatinosa que devora a las personas. El resto del filme, Steve se la va a pasar tratando de alertar a un pueblo incrédulo y cuando ya el “blob” causa estragos, de salvar a sus vecinos. Una imagen positiva del adolescente, un tema musical muy pegajoso con toques de calipso y una estrella prometedora, convirtieron a The Blob en un éxito de taquilla y un filme de culto.




Steve McQueen continuó su carrera filmando éxito tras éxito, pero nunca más volvió a ser un adolescente. Después de todo ya estaba cerca de la treintena cuando luchó contra el Blob. Nadie reemplazó a James Dean, pero a fines de los 50 apareció en el firmamento otro actor joven, guapo y carismático que capturó la imaginación de las jovencitas. Warren Beatty llegó al estrellato,  un poco colgándose de las faldas de su famosa hermana, Shirley McClaine, pero también pegó un salto a la fama desde la pantalla chica. Hora es de hablar de las series de televisión.



La Televisión de Los 50 y Los adolescentes

Si el cine enfrentaba el reto de mostrar los problemas de los jóvenes y como la juventud era un problemafuesen delincuentes u hombres-lobos la televisión propagaba una imagen fantasiosa de los adolescentes como apéndices de sus padres, traviesos, pero obedientes e inocentes.

Las primeras series en enfocarse en los chicos fueron continuaciones de populares programas radiales como A Date with Judy y Corliss Archer. Digamos que las historias ñoñas y anejas no tuvieron éxito con ningún espectador de la edad que fuese.



Sin embargo, hubo programas radiales que hicieron una exitosa transición. El primero fue The Adventures of Ozzie and Harriet. Ozzie Nelson había sido director de una orquesta menor de swing. Se había casado con su vocalista Harriet Hiliard y cuando llegaron a la radio ya eran padres de dos varoncitos: David y Ricky.



Después de haber saltado de emisora en emisora, Ozzie consiguió en 1952 que la ABC aceptase transmitir su programa por televisión. Al público le encantó verle los rostros a la pareja que ya conocía por radio. Había otro motivo para que el show perdurase. En las emisoras radiales los hijos de Los Nelson eran interpretados por actores, en la pantalla chica aparecían los verdaderos David y Ricky. Esto le otorgaba realismo a la sitcom que ya parecía reality show.

Las aventuras de Ozzie y Harriet se convirtió en un exitazo y duró por más de una década, acabando en 1966. El verdadero motivo no fueron ni los chistes ni la Familia Nelson sino Ricky.  Ya en su adolescencia,  el benjamín de la familia se le ocurrió que quería cantar también. Su primer Long Play llegó al tope de los más vendidos. Lo siguió una carrera en Hollywood y de pronto Ricky Nelson era un ídolo de la masa juvenil.



Las chicas reemplazaban  (o acompañaban)  los posters de Elvis en los muros de sus cuartos con las fotos de Ricky que en algún momento pasó a llamarse solo “Rick”. Aun así no abandonó la serie y cuando se casó con Kirstie Harmon, ella fue incluida en la versión televisiva de la Familia Nelson.



No todas las series familiares tenían la suerte de contar con un ídolo juvenil en su elenco. Shelley Fabares quien interpretó a la hija mayor de Donna Reed en The Donna Reed Show, solo alcanzó momentánea fama en la década siguiente como Chica Presley y con un single exitoso “Johnny Angel”.



En cuanto a los hijos de Robert Young en Father Knows Best, ninguno era muy atractivo ni cantaba, aun así la serie duró seis temporadas en las que todos interpretaban roles estereotipados (padre sabio, madre excelente ama de casa, hijos bobitos). Sin embargo mereció más aprobación que The Donna Reed Show donde como dijeron las Gilmore Girls nunca pasaba nada.



El primer tropo de serie juvenil de “Father” es que los tres chicos (un varón y dos nenas) siempre están enamorados de quien no debían, fuese el objeto un cowboy o la maestra. Esto último , que por décadas fue un motivo para reírse, en este siglo evolucionaria hasta convertirse en otra instancia de adultos nocivos y empeñados en dañar a los chicos.

Aun así, la serie tenía toques que le faltaban a otros programas familiares. La hija mayor, Betty, era un poco feminista y se metía en un club de esgrima donde no admitían mujeres. Otra novedad es que no era una serie muy blanca. Como I Love Lucy, que presentaba un matrimonio entre gringa y latino, en “Father” había un personaje recurrente, el jardinero mexicano Fronk (Natividad Vacio). Era un personaje simpático, que la familia quería mucho y siempre le estaban buscando esposa. Aunque estereotipado fue uno de los pocos ejemplos de diversidad racial de Los 50.

                      El padre sabio (R. Young) y su jardinero (Natividsd Vacio)

En medio de estas series “familiares” a la ABC se le ocurrió variar la formula y crear una serie que se concentrase en un hijo en vez de los padres. Así nació The Many Loves of Dobie Gills,  basada en una serie de cuentos que ya había sido llevada la pantalla con poco éxito. Los productores decidieron cambiar al protagonista que ya no sería un universitario, sino un escolar. Eso permitió abarcar el universo de a secundaria el espacio predilecto de las series de adolescentes.

A diferencia de otros chicos en la televisión, Dobie era mal alumno, perezoso e incapaz de planear un futuro. A diferencia de los padres televisivos de esa época, el almacenero Herbert T. Gills no sentía ni cariño ni respeto por el hijo de la suerte le había deparado. Un veterano de la Segunda Guerra Mundial y sobreviviente de la depresión, este señor era un precursor de Archie Bunker, gruñón y quejándose siempre de Dobie que solo quería ser rico y popular, con el menor esfuerzo.

El gran sueño de Dobie era conquistar a la inconquistable Thalia (Tuesday Weld) tan ambiciosa y codiciosa como la maddy de Euphoria. El gran enemigo de Dobie en esta batalla por el corazón era el chico rico, Chatsworth. Dotado de lo que a Dobie le faltaba , dinero y atractivo, este personaje era interpretado por el guaperrimo Warren Beatty. Tan guapo era el hermano menor de Shirley McClaine que pronto le llovían las ofertas y tras cinco episodios, Warren dejó la serie para hacer carrera en Hollywood.



                              Dobie y la codiciosa Thalia

Algo parecido ocurrió con Tuesday Weld, pero no faltaban actrices para interpretar a chicas guapas que interesaban a Dobie. Otro detalle interesante y novedoso era Zelda, la amiga de la infancia que estaba enamorada de Dobie y era muy abierta para expresar tanto sus sentimientos como su meta de casarse con él. En un filme-reunión de Los 80 nos encontramos un Dobie maduro regentando el almacén del padre y casado con Zelda. Esa relación nos recuerda a la de Joy y Dawson en Dawson’s Creek e inclusive a Archie y Veronica en Riverdale.

                                 Dobie y Zelda

El toque cultural más novedoso de esta serie lo proporcionaba su mejor amigo Maynard (Bob Denver que luego protagonizaría La Isla de Gilligan). Maynard era el coro griego de Dobie a pesar de que despreciaba el amor casi tanto como el trabajo y el autoritarismo. No es que Maynard fuese un comunista precoz, es que era un representante de un fenómeno cultural del cual todavía no he hablado, el Movimiento Beatnik.

                                  Era Maynard realmente un beatnik?

El nombre abarca un grupo de poetas y escritores que formaron La Generación Beat cuyos miembros se llamarían Beatniks. El nombre iba asociado con el “golpe” o ritmo” del jazz que era su música predilecta. Inconformistas, anti materialismo, vestían de negro con sweaters de cuello de cisne, como imitando a los  existencialistas de la Rive Gauche.

                                 Una pareja con uniforme de beatnik

Los Beatniks  no  creían ni en tradición ni reglas sociales. Su meta era viajar constantemente como lo expresa Jack Kerouac en su On the Road, una de las biblias de los beatniks,  en busca de nuevas experiencias y relaciones lo que incluía uso de drogas y sexo de todo tipo. Este estilo de vida atrajo a los veinteañeros no a los escolares, por lo que Maynard vive una ilusión de ser beatnik sin serlo realmente.

Lo que si adoptaron los más jóvenes fue el slang. Los Beatnik introdujeron al inglés términos como “dig” que ya no significaba “cavar” sino gustar, “crazy” no como locura sino como algo espectacular y la dicotomía entre ser un tipo “cool”  o un anticuado “square” (cuadrado), lo que en mi época era ser ‘Nerd”. Hoy en día” nerd” es un experto en algo. Como cambian los idiomas.

Creo , y mis lecturas no me lo niegan, que era una vida tenebrosa y sin romance, no el tipo de existencia que soñaban aun los delincuentes juveniles. Tal vez por eso Kim  en Freaks and Geeks rechaza On the Road cuando se lo imponen como lectura en la secundaria. En cambio, al comienzo de The O.C.  Seth y Marissa deciden acompañar a Ryan en su viaje desde California a Texas comparando tal viaje con el de los protagonistas de On the Road, libro que ambos aman.




La inclusión de Maynard en The Many Loves of Dobie Gillis, la convirtió en un referente cultural adolescente que duraría hasta La Era de Camelot con la que inicio la década de Los 60.

BIBLIOGRAFIA

Brash, Sarah.  Rock and Roll Generation: Teen Life in the 50s.

Handy, Bruce. Hollywood High: A Totally Epic Way Opinionated History of Teen Movies

Manchester, William. The Glory and the Dream: A Narrative History of United States, 1932-1972

Miller, Donald C. Coming of Age in Popular Culture: Teenagers, Adolescence and the Art of Growing Up

Palladino, Grace. Teenagers: An American History

Rollin, Lucy. Twentieth Century Teen Culture by Decades

 

 

lunes, 4 de mayo de 2026

La Era del Rock y la Elvismania: (Teen Culture VI)

 


Si Los 40 vieron la infancia de la Teen Culture, su madurez llegaría en la siguiente década. Los adolescentes, fuese por ser buena clientela o por su rebeldía, se volvieron importantes hasta el punto de variar reglas sociales y cultura popular. El medio fue la música del Rock and Roll que desde Bil Haley hasta Elvis cambiaria el modo en que America veía a los jóvenes y viceversa.

Guerra Fria y Racismo

Los 50 no comenzaron tan bien para la juventud norteamericana. Los adolescentes que se habían librado de servir durante la Segunda Guerra Mundial, ahora tuvieron que partir a pelear otra guerra. Tanto el conflicto en Corea como la Guerra Fria cambiaron la percepción de la realidad de todo Estados Unidos, juventud incluida. Existía una paranoia (con motivos sólidos) en la que se entremezclaban el odio al comunismo, el miedo a la bomba atómica y la sospecha de que había agentes soviéticos infiltrados tanto en el gobierno, como en las escuelas y sobre todo en Hollywood.

Este ambiente de desconfianza provocó un espíritu de rebeldía en los más jóvenes que se manifestó de diferentes maneras. La más peligrosa fue un auge en la delincuencia juvenil. Lo que había comenzado durante la Segunda Guerra Mundial se convirtió en una plaga de delitos menores hasta llegar al crimen,  perpetrado por adolescentes. Hizo su aparición el fenómeno de las pandillas y sus luchas convirtieron barrios familiares en campos de batalla como nos lo muestra la ópera de Leonard Bernstein West Side Story que será filmada en 1961 convirtiéndose en una joya del cine.



Amor sin Barreras toca el delicado tema de las relaciones interraciales en ese romance inspirado por Romeo y Julieta entre un joven WASP y una chica boricua. El tema del racismo ocupa un fuerte espacio en el cine juvenil de los 50. Así veremos chicas de raza mixta fingiendo ser blancas en Pinky y en la nueva versión de Imitation of Life. Y en ese himno a la delincuencia juvenil conocido como Blackboard Jungle (Semilla de maldad, 1955) hace su aparición Sir Sidney Poitier, como un estudiante revoltoso.  Poitier no solo se convierte en una estrella de color además será el primer afroamericano en ganar un Oscar como Mejor Actor (en 1964)



Aunque el conflicto racial y el Movimiento por  los Derechos Civiles afectarán las vidas de adolescentes de todo el país, para los padres el mayor problema será la rebeldía ante la autoridad y no solo paterna. Aparte de cometer vandalismo y pequeños hurtos, los jóvenes de ambos sexos cuestionaban los valores de sus mayores practicando una desobediencia que abarcaba comportamientos impensados en menores de edad que iban desde el consumo de alcohol hasta relaciones premaritales.

Las Raíces Africanas del Rock

Sin ser sociólogos ni psiquiatras, los padres culpaban a la música por la insubordinación de sus hijos. Como antes culpaban al swing ahora consideraban que el Rock and Roll era un llamado a la rebelión. Esta nueva música representaba una ampliación a la brecha generacional, un nivelador social ya que llegaba a todos los jóvenes e incluso racial, puesto que, como el jazz, tenía sus orígenes en la música negra.

De África, los esclavos trajeron sus instrumentos y sus ritmos que para el siglo XX serían las bases del jazz y de los Blues. De ahí derivaría el Rock más puro, pero debido a la segregación racial que vivía Estados Unidos no podía llegar a un público blanco como llegaría la música de Bill Haley y sus Cometas.



Los músicos negros, por décadas, fueron condenados a tocar en tugurios y burdeles. Las orquestas de swing no podían contratarlos ni siquiera como cantantes. Artie Shaw arriesgó su reputación al contratar a Billie Holiday. Y quienes vimos The Green Book sabemos cómo se trataba a los artistas de color, aun famosos, en el Sur. Por ese motivo se han olvidado a los pioneros del Rock como Sister Rosetta Thorpe.

La narrativa superficial es que el Rock nació con un hombre blanco llamado William Haley. Originario de Michigan, y de familia humilde, el futuro gran Rockero nació con un ojo defectuoso lo que lo eximió de servicio activo durante la Segunda Guerra Mundial. Su familia, que tenía gustos musicales, lo animó a usar su guitarra para ganarse la vida. Aunque comenzó tocando música folclórica (lo que hoy conocemos como Country), Bill cambió a otro tipo de guitarra, otro tipo de sonido.

La guitarra eléctrica sería el arma del Rock. Bill Haley y sus Cometas exploraron este tipo de música afroamericana mezclando Do Woop, Rythm and Blues y Jazz. En 1952 grababan su primer disco en escalar el Hit Parade, “Crazy, Crazy”. Dos años más tarde sacaban en sencillo su gran éxito “Rock Around the Clock”. En 1955, se la incluye para los créditos iniciales de Blackboard Jungle. Si algún chico americano no sabe que esa es su música, este filme icónico lo informará.



Alan Freed, Dick Clark y el Rock en la Televisión

Sin pretender describir la historia del Rock, basta decir que 1955 es un año clave para su desarrollo. Es el año en que Chuck Berry , conocido como “El padre del Rock and roll”, graba “Maybelline” y que Little Richard hace lo mismo con su “Tutifruti” Lo que los adultos denominan como música estridente es el sonido de America, un sonido que supera la segregación racial.



Gracias a Alan Freed, un disc jokey de Cleveland, el Rock del color  se esparce e incluso cruza fronteras. En sus programas radiales, Freed incluye músicos afroamericanos. Después de su traslado a Nueva York irá más allá de la radio comenzando a aparecer en una serie de filmes dedicados a este ritmo que, cuenta la leyenda, él ha bautizado como Rock and Roll.

Desde Rock Around the Clock (1956) hasta Go, Johnny, Go (1959) estos films serán un escaparate para acostumbrar a la juventud americana a que el Rock es birracial. En estas cintas aparecen junto a Bill Bailey, Chuck Berry, Little Richard, grupos como Los Flamingos y Frankie Lymon y su conjunto aptamente llamado Los Teenagers.



Siguiendo con la diversidad del Rock, The Teenagers incluyen a dos boricuas: Joe Negroni y Herman Santiago. Y en Go, Johnny Go hace su aparición una nueva estrella musical el chicano Richard Valenzuela que con el nombre de Ritchie Valens  desde 1958 ha acaparado el interés musical de los jóvenes con su exitazo La Bamba.



Alan Freed llega a tener un programa de televisión, pero los airados auspiciadores consiguieron que la ABC lo cancelara después que en un episodio Frankie Lymon sacase a bailar a una chica blanca. Los espectadores sureños rugieron y la ABC saco The Beat Generation del aire confiando más en lo que consideraban una versión edulcorada, The American Bandstand.

Ciertamente la Bandstand que se convertiría en una leyenda y que duraría tres décadas ,era una combinación de presentaciones de artistas con baile del público. Este formato, aunque parecido al del show de Freed, era menos estridente estrepitoso. Se exigía decoro en el vestuario. Nada de jeans, ni escotes ni ropa ceñida. Su presentador, un joven de Filadelfia llamado Dick Clark, tenía una apariencia clean cut, limpio de traje y corbata y con los buenos modales que inspiraban confianza. A sus 27 años, el aspecto juvenil de Clark lo hacía representar al hijo que todo padre americano quería o incluso al yerno soñado.



Sin embargo ,detrás de su cortesía y simpatía, Dick era un innovador. En su programa siguieron presentándose músicos negros como Chuck Berry, Fas Dominoe y el Rey del Twist, Chubby Checker. Se permitía que los afroamericanos alternasen en el escenario con músicos blancos y aunque había segregación en la pista de baile, no la había en los asientos. El público era diverso y combinado. American Bandstand se convirtió en un muestrario del mayor talento rockero de la nación, pero a pesar de su fama había un cantante que nunca se rebajó a ir al programa Hablamos del Rey, Elvis Pesley.



Elvis y su Pelvis

Nacido en Tupelo, Misisipi, Elvis Aaron Presley fue un fenómeno de la música y un ídolo de los jóvenes que desplazó a Sinatra del corazón de la nueva generación de chicas de Estados Unidos y más allá de las fronteras. Nada predecía el éxito futuro del hijo de una familia tan pobre que vivía en un barrio de gente de color cuya música sería una gran influencia en el cantante, sobre todo el estilo de canto religioso conocido como Gospel.

Tímido, muy apegado a su madre, Elvis encontró su voz en una guitarra que le regalaron para su décimo cumpleaños. El pastor de su iglesia le dio lecciones y desde ya, Elvis supo que su futuro era el universo musical. Sin terminar la secundaria comenzó a hacer presentaciones en restaurantes y fiestas. Para entonces ya cultivaba un look especial con patillas y un peinado conocido como tupé.

Su gran oportunidad fue caer en las manos del mejor agente del país. En 1955,  el coronel Tom Parker le conseguía a Presley un contrato con la RCA Victor. Un año más tarde, Elvis Presley escalaba el Billboard con “Heartbreak Hotel”. En los próximos dos años grabaría canciones exitosas y se volvería un fenómeno musical no solo por su música . Elvis crearía histeria en el fandom juvenil solo equiparable a la provocada por Frank Sinatra que, un poco envidioso, se referiría al Rey del Rock como “degenerado”.



Es que Elvis no era solamente un musico de Rock cualquiera. Aportó a la historia de la música un modo de interpretar sus canciones totalmente físico con acrobacias en la pista, con giros, con bailes en puntillas,  y sobre todo con movimientos corporales que simulaban el acto sexual. Los críticos viéndolo rotar las caderas como una bailarina exótica lo apodaron ‘Elvis, the Pelvis”. Pero las chicas respondían a su ritmo afrodisiaco aun cuando los programas de televisión como El Show de Ed Sullivan obligaban a las cámaras a enfocar al cantante de la cintura para arriba.



El cine, en cambio, gozaba filmándolo de cuerpo entero. Love Me Tender un western donde Elvis inició su carrera cinematográfica lo tuvo de secundario de Richard Egan, pero entonando la balada que era tema principal. No era rock, pero igual escaló hasta el primer sitio del Hit Parade. La seguirían otros filmes que ayudarían a acercar la imagen del cantante a su fandom.



No solo las chicas armaban escándalos exigiendo autógrafos y queriendo acercarse a su ídolo, como lo habían hecho las bobbysoxers con Frank Sinatra. Ahora el acoso era más violento, incluso sexual. Varias veces para quedarse con jirones de la ropa las chicas casi desnudaban al pobre Elvis. Le escribían mensajes románticos con lápiz labial (incluyendo sus números de teléfono) en el Cadillac rosado del cantante y presentaban para que las autografiase partes casi intimas como los muslos o la barriga. “Solo me preocuparé cuando dejen de hacerlo” decía el cantante.



                                        Elvismania en acción 

El efecto “Elvis” era notado por el mundo adulto como un peligro. Lo criticaban padres y maestros; el FBI tenía archivos de información sobre el cantante y como hacia peligrar los valores sociales, la iglesia católica denunció su pecaminosa forma de cantar. En un tour por Filadelfia, Elvis fue apedreado con huevos por parte del alumnado de Villanova, la institución jesuita. Inclusive se intentó crear una contraparte más “decente” de Elvis.

La Limpia Imagen de Pat Boone

Pat Boone tenía 24 años cuando se intentó hacerlo rivalizar con “The King”, el apodo de Elvis Preseley. Muchacho de buenas costumbres, rubio, blanco de ojos claros, proveniente de familia trabajadora y religiosa, Pat parecía lo contrario del famoso rockero. Se había casado a los 19 años con Sheryl Lee hija de la Power Couple de la música country Red Foley y Judy Martin, Los Boone estaban produciendo una hija por año, aunque el éxito del padre avanzaba a paso de tortuga.

                                         La Tribu Boone

Con solo un single en las diez canciones más escuchadas en la Unión Americana, Pat Boone encontraría más acogida en el cine. En 1955, ese año clave para la música estadounidense, protagoniza (y canta el tema principal) de Bernardine. Dos años más tarde estelariza su filme más famoso, April Love junto a Shirley Jones. Se trata de un drama romántico que invita a las jóvenes parejas a verlo en una matinée de domingo. No se compara al furor que provocan las cintas de Elvis donde se lo puede ver en su danza del vientre al son de su guitarra y voz.



Tal vez he hablado con cierto desprecio de Pat Boone. Me corrijo, no solo me gustan sus canciones, además lo admiro por su vida personal y por su activismo. Su caso nos recuerda que la juventud estadounidense no es monolítica ni hoy ni ayer y hubo adolescentes que preferían escuchar canciones románticas que ver los movimientos pélvicos de Elvis.

Elvis y El Ejercito

Elvis sigue filmando con éxito. Está involucrado en King Creole cuando le llega la zancadilla. No viene ni de Edgard J. Hoover ni de La Legion de la Decencia, sino de los militares. Se les llama a filas y por un año y medio, El Rey del Rock se verá alejado de los medios primero en Fort Braggs y luego en una base militar en Alemania.

                                           El soldado Preseley

Alla conocerá a Priscilla Baulieu de solo catorce años, pero Elvis y su eminencia gris el coronel Parker no son tontos. La mantendrán oculta por años hasta su boda en 1967. Elvis no quiere cometer el error del gran Pianista del Rock, Jerry Lee Lewis quien arruinó su carrera al casarse con su primita de trece años.

                           Elvis y Priscilla el dia de su boda

Entretanto la fama de Elvis Presley no mengua. En Mexico se banean sus películas. no por su contenido sino porque las fans mexicanas protagonizan disturbios cuando se acaban los boletos. Lo único que podrá reemplazar a la Elvismanía (y momentáneamente) será el duelo. En febrero de 1959, un avión de pasajeros se estrella en Iowa. Entre sus pasajeros viajaban tres grandes promesas del Rock: The Big Bopper, Ritchie Valens (de solo diecisiete años) y Buddy Holly. 




Este golpe tremendo para sus fans pasaría a la historia como “El Dia en que la Música Murió” . Desde entonces Ritchie y Buddy se han vuelto mitos, se han filmado biopias sobre ellos y se ha hablado sobre su influencia. De Ritchie se comenta que fue el precursor del Rock latino. Bob Dylan, Springsteen y Elvis Costello han hablado de como la música de Buddy Holly influyó en  sus carreras. Lo cierto es que ninguno era un rival para Elvis.



Para cuando Elvis Presley retornó a la vida civil,  habían surgido varios cantantes que lideraban los hits parades como Paul Anka con su “ Diana”, Frankie Avalon con su “Venus” y Ricky Nelson que en 1957habia grabado un primer álbum que había sido un superventas inmediato. El caso más increíble fue Bobby Darin. En 1957 llega al tercer puesto del Hit Parade con “Splish Splash”, en 1959 asciende al segundo con “Dream Lover”, pero a fines de año lidera los superventas con una tena de la Opera de Tres centavos de Brecht-Weil. Aunque todos estos cantantes tuvieron exitosas carreras, ninguno opacó al rey. Ni siquiera Chubby Checker con el nuevo baile de moda, el “Twist”.



Las fans han sabido esperarlo. l tren que trajo a Elvis de regreso a su palacete Graceland en Nashville fue seguido por miles de fans que exigían ver a su ídolo en cada parada.  Lo nuevo de Elvis su canción “Stuck on You”  y su nuevo filme G.I. Blues fueron mega éxitos. El Rey había retornado y por los próximos cinco años reinaría en calma, pero un día llegó la revolución. El Rock de Elvis no pudo en contra de la Beatlemanía y de la siguiente invasión británica.

Para cuando Elvis Presley se casó con la fiel Priscilla, en 1967, su carrera ya iba en descenso. El, que no bebía alcohol y odiaba las drogas, se había vuelto dependiente de los barbitúricos. Su amor por la buena mesa había cubierto su pelvis de grasa, ya no era el niño bonito de antes. Elvis viviría diez años más en los que sería padre, divorciado y un cantante empeñado en recobrar a su público.



Su triste muerte fue la demostración de amor de sus fans que espero en vida. Miles de personas se aglomeraron a las puertas de Graceland para un último adiós al cadáver del Rey del Rock. 80.000 asistieron a su sepelio y , como en los viejos tiempos, hubo trágicos disturbios cuando un automóvil atropelló y mató a dos jóvenes fans. Aun después de muerto, Elvis seguía “matando”.

BIBLIOGRAFIA

Brash, Sarah.  Rock and Roll Generation: Teen Life in the 50s.

Manchester, William. The Glory and the Dream: A Narrative History of United States, 1932-1972

Miller, Donald C. Coming of Age in Popular Culture: Teenagers, Adolescence and the Art of Growing Up

Palladino, Grace. Teenagers: An American History

Rollin, Lucy. Twentieth Century Teen Culture by Decades

 

viernes, 1 de mayo de 2026

Los Adolescentes en la Posguerra: Shirley, Liz Taylor y la Sinatramania (Teen Culture V)

 


El fin de la Segunda Guerra Mundial dejó con un suspiro de alivio a los jóvenes que ya no tendrían que formar parte del conflicto, pero entre los cambios sociales aparecerían, como una nueva fuerza,  los adolescentes que habían crecido durante la guerra. Criados en un ambiente de independencia económica, de libertad sexual (algunos hablarían de “libertinaje”) y conciencia de su propia importancia, esta llamada Generación Silenciosa iba a dar voz con su aportación cultural de la posguerra.

Ese tiempo vería diversos cambios sociales en los Estados Unidos que comenzó a llevar su cultura popular al resto de Occidente a la vez que rechazaba influencias extranjeras como el New Look de Dior que tomó años-y protestas públicas en su contra para ser aceptado por las americanas. Por otro lado,  se escuchaba música BeBop en Paris y el cine de Hollywood rivalizaba con nuevas corrientes europeas como el neorrealismo italiano.

En el cine de Hollywood los otrora actores adolescentes habían crecido. Mickey Rooney regresó de la guerra condecorado, pero con dos divorcios a su espalda. Su compinche, Judy Garland, también se había divorciado y vuelto a casar. Su nuevo esposo, el director Vincent Minelly sabría explotar la voz y el carisma de su mujer en musicales retros como  Meet Me In St Louis, The Good Old Summertime y The Pirate.

                                  Mickey Rooney retorna de la guerra

Shirley Ha Crecido

Inclusive Shirley Temple se había casado con el Sargento John Agar y había dejado atrás su imagen de nena prodigio que había enamorado a America. Sin embargo, seria esa primera etapa de la posguerra en donde Shirley buscaría reinventarse como protagonista juvenil. Durante la guerra había filmado dos Homefront dramas, Sincé You Went Away (desde que te fuiste) y I’ll be Seeing You, en roles secundarios. En 1945 había tenido el exitoso protagónico de Kiss and Tell del que hablamos en la entrada anterior.



Es una ironía que el ultimo protagónico de la entonces Mrs. Agar fuese encarnando a Corliss en 1949 donde se le inventaba un romance con David Niven. No había química entre ellos porque el gran error del libreto era mantener (después de cuatro años) a Corliss como la eterna adolescente. Para entonces, Shirley había interpretado otros protagónicos más adultos, incluso participado en Fort Apache, un western de John Ford. En 1951, Corliss Archer pasó a la televisión, sin Shirley en el rol principal  no duro más de 39 episodios.



A pesar de que siempre se ha hablado del retiro de la más famosa estrella infantil de la historia y de cómo no dio la talla como actriz adulta, yo discrepo con esa aseveración. Si Shirley se retiró fue porque su vida personal (esposo abusivo, maternidad y divorcio) era un caos, y porque por suerte conoció al que iba a ser su compañero por el resto de su vida. Su objetivo ahora era formar una familia estable junto a Charles Black y Hollywood no la iba a ayudar.

Aunque sabemos que eventualmente Shirley Temple Black se convirtió en exitosa diplomática y política, no abandonó la actuación por completo. A fines de Los 50 tuvo, por tres años, un programa de antología The Shirley Temple’s Storybook , una serie de dramatizaciones de famosos libros de la literatura infantil donde dio vida desde La Sirenita de Andersen hasta Jo March.

                        Fernando Lamas y Shirley como Fritz y Jo Baher

En cuanto a las actuaciones de Miss Temple, hay dos justamente de 1947 que definen lo buena actriz que pudo llegar a ser. Son dos historias muy diferentes. La primera que estrenó en el verano de 1947 es la exitosa The Bachelor and the Bobbysoxer que es un mini homenaje a la Teen Culture a pesar de que Shirley no es la protagonista.

La jueza Margaret Turner (Myrna Loy) es una mujer camino a ser solterona ya que todo su tiempo libre lo ha dedicado a criar a su hermanita Susan (S. Temple). En el camino de la jueza aparece Richard (Cary Grant), un reconocido y muy mujeriego pintor. Richard da una charla sobre arte en la escuela de Susan y la chica se enamora de él. Simultáneamente,  Richard vuelve a sentarse en el banquillo de los acusados debido a un delito menor.




El tío de Las Turner, que es siquiatra, se le ocurre una solución, que Margaret imponga como sentencia que Richard se haga novio de Susan y la desilusione. Esto da motivo a situaciones muy jocosas (como el famoso dialogo del Judoo). A medida que Richard busca convertirse en un jovenzuelo adoptando modismos y modas de adolescente, él y Margaret terminan enamorados y hasta la misma Susan aprueba el romance.




Un Romance Prohibido

El próximo paso de Shirley sería un filme controversial para la actriz, pero ella lo consideraría el trabajo más difícil de su vida y yo añado, el mejor. That Hagen Girl estaba basada en un superventas de Edith Knelpple Roberts quien se había inspirado en la historia real de una joven que había sido enclaustrada por sus padres millonarios para ocultar su embarazo. Libro y filme describen la vida de Mary Hagen una adolescente que habita uno de esos pueblos chicos, infiernos grandes del Medio Oeste americano.

Aunque Mary es feliz, buena estudiante y tiene amigos, siempre ha sentido que el pueblo la trata de manera extraña. Ni se imagina que la creen la nieta ilegitima de unos millonarios que fueron los patrones de sus padrea adoptivos. Mary tiene muchos motivos para estar alegre, le ha llegado una nueva maestra, Julia (Lois Maxwell) que se convierte en su favorita; ha conseguido rol principal en una producción escolar de Romeo y Julieta y es cortejada por Ken Freneau (Rory Calhoun) , hijo de una de las mandamases del pueblo.

                                     Shirley y Rory Calhoun

Tanta felicidad se nubla cuando regresa al pueblo, el coronel Tom Bates, tras una ausencia de dieciocho años. Bates vuelve como un héroe de guerra (al parecer estuvo involucrado en el proyecto Manhattan) y quiere comenzar su vida de civil, y su práctica de abogado en el lugar que lo vio nacer. Corteja a Julia, pero al ver a Mary ensayando su papel de Julieta queda muy impresionado y más aún al conocer los rumores que lo ligan a la chica. ¡Medio pueblo cree que es su padre!

La situación empeora para Mary. Le quitan el papel de Julieta y Mrs. Freneau, al intentar desbaratar el romance con su hijo, le cuenta a la chica sus orígenes. La desesperada Mary se lanza a un rio y es rescatada por Tom quien intenta explicarle que Edith (la supuesta madre de la chica) y él solo eran amigos ya que él estaba muy metido en un romance con otra muchacha. Eso no es consuelo para Mary cuyo panorama empeora cuando Ken se casa con otra.



Mary entonces se va en una de escapadas rebeldes de las chicas buenas de estas películas, acaba en una pelea de bar y en manos de la policía. A pesar de que Mary ya ha pasado sus exámenes finales y con buenas notas, el director de su escuela se niega a dejarla graduarse. Julia obliga a Tom a aceptar que ama a Mary y que es posible que ella le corresponda. La última escena tiene a la pareja abandonando el pueblo juntos y bendecidos por el padre de Mary.



Injustamente, este filme ha sido catalogado uno de los peores del siglo. La realidad es que sufrió muchas ediciones, hay escenas que se le cortaron dejando sin explicación el romance final. En una, después de rescatarla del rio, Tom confiesa a Mary que la ama y por eso sabe que no es su hija. Esa escena fue amputada por petición de Ronald Reagan quien odiaba el filme y que se las arregló para que desaparecieran casi todas las copias de lo que consideraba su actuación más infame.

                                         La escena amputada

El futuro presidente fue obligado por la Warner a filmar That Hagen Girl y se nota. Aunque Shirley, a sus diecinueve años, estaba casada (y embarazada), y ese mismo año había tenido romances de pantalla con actores maduros (Cary Grant en The Bachelor and the Bobby Soxer y Franchot Tone en Honeymoon), a Reagan le parecía obsceno tener escenas románticas con una chica casi veinte años menor que él.



El Gipper suplicó que cambiasen el final permitiendo que Mary y Ken fuesen felices, pero los ejecutivos querían el final del libro donde Tom y Mary se van del pueblo ya casados. Para Reagan este era un tiempo difícil. Su matrimonio con Jane Wyman pendía de un hilo. Ese hilo era un embarazo de alto riesgo que tenía en cama a la actriz. Durante la filmación, Ronald contrajo neumonía lo que provocó un malparto de Jane y la muerte de la hija prematura que esperaba. Eso acabo con el matrimonio. Es una lástima que tantas tragedias personales arruinasen lo que pudo ser un gran filme de Shirley Temple.

                     Ronald Reagan y Jane Wyman el día de su boda

Jane Powell vs Liz Taylor

Los 40 no solo habían sido una época de filmes de guerra que explotaban actores que interpretaban jóvenes soldados y sus parejas, también serian un paraíso de musicales. Con Deanna Durbin semi retirada y Judy Garland en musicales de alto presupuesto, se buscaba una chica joven dotada de buena voz que recordase a sus congéneres que había una carrera en la cantada. Así nació Jane Powell cuya historia ilustra la explotación hollywoodense y la necesidad de fabricar estrellas juveniles.

Suzanne Burce nació en 1929 y ya a los doce años mantenía su familia trabajando en la radio. Sin esperanzas de continuar sus estudios, a los catorce años fue reclutada por la MGM más que nada por su prodigiosa voz. De ahí hasta su matrimonio en 1949, la ahora Jane Powell, actuó en media docena de filmes donde interpretaba el mismo rol: adolescente que se inmiscuía en los romances de su hermana mayor o de sus padres.



 Para variar, se hacía viajar al personaje a lugares exóticos como México o a Brazil y el atractivo de estos filmes, que parecían hechos con el mismo molde, eran la belleza de la voz de Powell y la de su vestuario que las adolescentes copiaban. Entre estas películas destaca A Date with Judy basada en un exitoso  programa radial.



Judy era la chica típica de familia de clase acomodada, un poco alocada, pero bien intencionada. En este filme trata de barajar varios problemas: su relación con su novó Oogie; un programa radial que quiere crear y la sospecha de que su muy casado padre anda en amores con una bailarina de rumba (Camen Miranda).



La fuente de problemas es Carol, la frenemy y casi cuñada de Judy. En este rol la ya estrellita de Hollywood Elizabeth Taylor daba vida a otro tipo de adolescente: una más sofisticada, más maquillada, más audaz. En fin, la futura Dame Liz ya destacaba como una vampiresa adolescente que no solo le arrebata un nuevo romance (con Robert Stak) a Judy, además crea una imagen más sexualizada de las quinceañeras.



Si le creemos a los biógrafos chismosos, Elizabeth, a sus quince años, ya era sexualmente activa, Otros historiadores insisten en que llegó virgen a su primera noche de bodas con el heredero hotelero Conrad Hilton. Lo que sí es un hecho histórico es que aun en su etapa preadolescente , fuese junto a la perra Lassie o en un rol menor en Jane Eyre, Liz ya asombraba con su belleza.



A los doce años tuvo su primer protagónico en la tierna National Velvet junto a Mickey Rooney. En este filme de 1944, basado en el clásico juvenil de Enid Bagnold, Liz es una niña irlandesa que sueña conque su caballo gane una gran carrera. Cuando su amigo (Rooney) se niega, debido a un trauma, a ser el jockey, será Velvet quien se disfrace de varón y monte al “pie”.



Tres años más tarde Liz tendría su primer protagónico, ya no como una niña sino como una quinceañera, en Cynthia. Desde su nacimiento que Cynthia ha sido protegida, cuidada, amada en exceso por sus padres debido a su mala salud. Los padres de Cynthia han debido abandonar sus sueños para dedicarse totalmente a una hija que vive como si fuese un pececito en una pecera. Eso la hace muy infeliz y su madre empieza a sospechar que esa no es vida para una adolescente.



A la clase de Cynthia llega Richie, que dejó la escuela para unirse a la marina. Terminada la guerra, viene a acabar sus estudios secundarios. Richie se interesa en Cynthia, el interés es reciproco y el ex marino invita a la chica a ser su pareja en el famoso prom. A pesar de la oposición del padre, la madre le da permiso a Cynthia y hasta le hace un precioso vestido que su hija “reforma” abriéndole un gran escote. ¿Podrá Cynthia sobrevivir la noche de baile extenuante que acaba en una conga a la intemperie con adolescentes chapoteando en la nieve?




A pesar de su sencilla trama, el filme es tan encantador como su estrella y las chicas se compenetraron con ese filme tanto como yo a los doce años cuando lo vi en la tele. Cynthia afirmo la importancia de Liz Taylor en Hollywood. En A Date with Judy, muestra su versatilidad actoral opacando a Jean Powell. En Julia Misbehaves opaca hasta a Greer Garson en la historia de una jovencita que ,a punto de casarse, decide invitar a su boda a la madre que la abandonó cuando era bebé.

El ultimo rol adolescente de Elizabeth Taylor fue como Amy en la versión de Mujercitas de 1949. Opino que La futura Dame Liz dio la talla  ante una actriz más experimentada como June Allyson (Jo) e impresiona más que otra novata, Janet Leigh (Meg). Tanta emoción causó Liz Taylor que ese mismo año la pusieron a protagonizar su primer rol adulto como la esposa de Robert Taylor en Conspirator.



Curiosamente Robert , que volvería a ser pareja de Dame Liz en Ivanhoe (1951), no tuvo los escrúpulos de Ronald Reagan de interpretar escenas de amor con una chica de diecisiete años. “Otro día de filmar con la lengua de Robert Taylor en mi garganta” seria como Liz describiría la filmación.



Sinatra: Los Primeros Años

Elizabeth Taylor podría ser la pasión secreta de más de un jovenzuelo de la posguerra, pero la adoración de sus contrapartes femeninas era alguien conocido ya como “La Voz”. Desde 1942 que las mujeres de todas las edades de Estados Unidos eran víctimas de la “Sinatramania” un fenómeno de fandom que hoy conocemos bien, pero entonces era insólito.

Todo comienza con un flacuchento de 28 años, oriundo de Hoboken e hijo de inmigrantes italianos. Su padre, un boxeador siciliano de poca monta y semi analfabeto, solo quería una cosa de su hijo, que fuese ingeniero. Por suerte para Francis Albert quien mandaba en su casa era Dolly, su madre, una genovesa pragmática e inteligente que sabía que América era tierra de promesas y milagros. Enfermera (se dice que se ganaba su dinerillo con abortos clandestinos) era muy activa en los asuntos de comunidad, tenía claras sus ideas políticas y le inculcó a su hijo tres cosas: amor por el partido Demócrata, buen gusto para vestir y a tener confianza en sí mismo.

                                Dolly y Salvatore Sinatra el dia de su boda

Frankie la necesitaba, había nacido enfermizo con la ayuda de fórceps que le dejaron cicatrices en el rostro y le perforaron un tímpano.  Era esmirriado y pequeño, muy apegado a la madre, pero también tozudo y bueno para repartir golpes. Sabía que la canción era lo suyo ,entretanto se defendía de los bullies de manera tan certera que fue expulsado de la secundaria por pendenciero. No le importó, ya sabía dónde quería ir.

 Dolly lo apoyó y consiguió que un trio de baladistas locales se cambiase el nombre a “Los 4 de Hoboken” incorporando a Frankie a su conjunto y convirtiéndolo en su vocalista. The Hoboken Four comenzaron a actuar en espacios locales y a aparecer en programas radiales. En 1939, la esposa de Harry James los escuchó en la radio y convenció a su marido que lo incorporase a su orquesta.



Esto fue bueno para el bolsillo de Sinatra que se acababa de casar con su novia de la infancia, Nancy Barbato, pero no para el cantante. Su único disco vendible fue el ahora famoso “Nothing at All”. Por suerte antes del año, Sinatra logró salirse del contrato e ingresar como vocalista de la famosa orquesta swing de Tommy Dorsey.

                                         Frank  Sinatra y Nancy en su boda

Su relación con TD le llego justo a tiempo para que cantante lo hiciese padrino de Nancy, su hija mayor, pero también para avanzar en su carrera. Dosey se convirtió en mentor de Francis, lo impulsó a tomar clases de canto e incluso lo dejó grabar canciones como solista (sin el coro de Los Pied Pipers), pero Sinatra quería más. Se estaba haciendo de fama, principalmente entre jovencitas que con los hombres en el frente, estaban bastante privadas de presencia masculina . Frankie , con su tímpano malo, había sido eximido de servicio activo y ya destacaba por su atractivo magnético que lo volvería un imán para el sexo femenino.




Tommy Dorsey no era Harry James, no iba a romper contrato tan fácilmente. Fue ahí donde , según el mito, apareció la “oferta que no se puede refutar”. Ya para entonces era secreto a voces que a Frank Sinatra lo apadrinaba la mafia. Dorsey rompió el contrato y le echó una maldición a su ingrato cantante: “¡espero te caigas de culo!”. Nunca volvieron a hacer las paces. Sinatra firmó contrato con la Columbia Records y se preparó para su debut como solista.

Nace la Sinatramania

La fecha fue diciembre de 1942, en el teatro Paramount, en Manhattan. Ese día ,que se ha convertido en una fecha celebre de la historia de la música estadounidense, el teatro estaba atestado de jovencitas que aullaban esperando ver a s u ídolo y que azotaban el piso con los pies. Los testigos más tarde dirían que creyeron que el edificio se vendría abajo.



Fue entonces que una chica (Manchester, dirá sarcásticamente, que posiblemente no había tomado desayuno) escogió desmayarse. El furor fue tal que casi era imposible oír cantar a Sinatra. Aun así el concierto fue un mega éxito. Después, y en cuestión de semanas, el correo al cantante superó el de las estrellas de Hollywood; 10.000 fan clubs de Sinatra fueron creados y las chicas se reunían para comentar y prepararse para el próximo concierto o la salida de un nuevo disco. Recuerden que no existían ni Internet ni redes sociales. Las ventas de singles y el primer álbum de Frank Sinatra excedieron sus expectativas de ventas y sus canciones subían a un nivel de velocidad inusitado en los Hit Parades.



El Magnetismo de Una Voz

¿Cuál era el atractivo de Frank Sinatra que lo hizo superar al ídolo del momento, Bing Crosby? Es difícil para mí dejar de lado la imagen glamorosa que heredé de mi madre quien conoció a Sinatra en su luna de miel en Brasil (la leyenda familiar cuenta que estaban en el mismo hotel en Rio). Años más tarde cada vez que le mencionaban a alguien muy guapo ella, repetía despectivamente: “¡No me lo vendan! ¡Que yo he conocido a Frank Sinatra!”

                                 "La Voz"  asediado por sus fans

 Sin embargo, en Los 40 Frankie no era guapo. Bajito, esmirriado, con un cuello de jirafa herencia de los fórceps usados en su parto, no se entiende que provocase tal alboroto hormonal en mujeres de todas las edades. Es cierto que sus ojos azules (que heredó Ronan Farrow) eran hermosos casi tanto como su mirada. Le ameritaron el apodo de por vida de “Ol’ Blue Eyes”, pero desde el balcón de un teatro no se podían ver.

Lo que caracterizaba a Francis Albert era un aura y su voz. Su segunda esposa, Ava Gardner diría que proyectaba simpatía y calidez. Eso si se sentía. Era genuino y genuinamente simpático. Sus hijos lo recordarían como un buen padre, fue cortes con sus mujeres, excelente amigo y un hombre sin prejuicios.



Su amistad con Sammy Davis Jr. lo llevó a involucrarse en la lucha por los derechos civiles; su relación positiva con los judíos daría para escribir un ensayo separado: era gentil aun con camareros latinos que lo atendían. En una ocasión evitó el despido de uno de ellos en el Copacabana de Nueva York, exigiendo que en el futuro fuese “Héctor” quien lo atendiese.

Aparte de su aura cálida que no excluía su autoconfianza y carácter firme de quien no se deja atropellar ,estaba su voz.  Por algo lo apodaron “The Voice”. En esa primera etapa de su carrera, la voz de Sinatra era perfecta, aterciopelada, acariciadora. Había aprendido a dominar su respiración y a alzar y bajar el tono a voluntad propia. Algún critico la habrá descrito como “hipnótica”. Escuchándolo yo diría que tiene un efecto calmante y a la vez afrodisiaco.



El sentido práctico heredado de Dolly, impedía que el chico de Hoboken se durmiese en los laureles. A la par de cantar quería actuar y Hollywood lo complació. Entre 1945 y 1950 filmaría siete filmes. los más famosos fueron junto a Gene Kelly, Anchors Away y On the Town donde interpretaban a marineros.  Con Gene y Esther Williams también incursionó en el musical de época en Take Me to the Ball Game, un homenaje a los primeros años del baseball.



Las fans no se amilanan ni de verlo como curita en El Milagro de las Campanas, ni siquiera ante el fracaso de un pseudo-western llamado The Kissing Bandit. Es que con ese nombrecito…¿ y quien se cree a Frankie haciendo de bandido mexicano? Solo una cosa podía romper el vínculo entre la estrella y sus admiradoras.

Ava Fue su Ruina

Las fans trataban de olvidar que Frankie estaba casado y era padre de tres hijos. Otra cosa era que Frankie lo olvidara. La leyenda de Sinatra ha dicho que desde el primer día, Francis Albert fue infiel con estrellitas y estrellotas como Lana Turner. Mientras fuese discreto nadie se quejaba, pero cuando las revistas comenzaron a chismear sobre el cantante y Marilyn Maxwell, Nancy no aguantó. Expulsó a Marilyn de su casa en plena fiesta y se dice que hasta abortó el bebé que esperaba. Para 1948, el matrimonio se había reconciliado. Entonces entró Ava Gardner en la vida de Los Sinatra.

                   Los Sinatra eran tan felices...hasta que llegó Ava

Ahora era Frankie el que no ocultaba lo que sería una obsesión. Tan fuerte era el escándalo que Nancy solicitó el divorcio. Ava partió a Europa y nadie se enteró que para consolarse Sinatra se fue a Las Hampton con Judy Garland iniciando un affaire y devota amistad que duraría hasta la muerte de la cantante.



Frank volvió a su persecución de Ava por dos continentes y las fans perdieron la paciencia. Tal como Nancy,  le cerraron la puerta. Ni siquiera la boda de Frank y Ava, en 1951, las hizo recapacitar. Mas encima, en 1952, Francis Albert sufrió una hemorragia en la garganta que afectó sus cuerdas vocales. Su magnífica voz lo abandonó siendo reemplazada por el tono más ronco por el que sería reconocible a varias generaciones posteriores.

                                      Ava y Frankie el dia de su boda

Esta historia tiene un final feliz. Frank Sinatra volvió a reinventarse como estrella de cine, como cantante innovador y siguió dando sorpresas hasta su muerte, tras la cual se ha vuelto una leyenda universal e inmortal, pero no debemos olvidarnos de lo que representó para la primera generación de teenagers de Estados Unidos.

BIBLIOGRAFIA

Jenkins, Alan. The Forties.

Manchester, William. The Glory and the Dream: A Narrative History of United States, 1932-1972

Palladino, Grace. Teenagers: An American History

Rollin, Lucy. Twentieth Century Teen Culture by Decades

Zehne, Bill. The Way You Wear Your Hat: Sinatra and the Lost Art of Livin’