Encontré esta joyita
en miniatura en YouTube y quise compartirla con ustedes. Junto a las mini
fallas que afectan a las producciones de mi país, La Casa de Angelis
reúne un cumulo de virtudes . Aparte de ser la aportación chilena al subgénero Velvet,
presenta una estética refinada, un escalón por debajo de El lugar de la Otra; un buen retrato de la sociedad (alta y
baja) en un momento clave de la historia chilena y, lo que suele escasear en
producciones de época, una excelente atmosfera que recrea el Santiago que
vivieron mis padres de jóvenes.
Dos Hermanas,
Juancito, y los Secretos de Ettore
La historia gira
en torno a las Hermanas de Angelis quienes tras la muerte de Ettore, su padre,
se hacen cargo de su casa de moda y de los secretos que se ocultan tras los maniquíes.
Marina (Angela Prieto) y Sofia (Valentina Muhrs) son muy diferentes. La última es bohemia,
desprecia las convenciones y lleva tres años viviendo la vida loca por Europa. Marina
es mujer de su casa, esposa de un afamado médico de sociedad, vive dedicada a
su hogar y a sus hijos, pero no es tonta y tiene su carácter que irá
exhibiendo a medida que avance la serie.
A primera vista Casa de Angelis sigue modelos establecidos en el subgénero asemejándose a la proto serie de la casa de modas, House of Eliot de la BBC. En 1989, esta serie nos mostraba los esfuerzos de dos hermanas por salir adelante en el negocio de la moda londinense de Los 20s. Otro cliché presente en la serie de TVN es el reencuentro entre dos hermanas, una seria, centrada y responsable y otra frívola, impulsiva y bohemia. En eso me recuerda la que mi padre consideraba la mejor telenovela hecha en México, La casa al final de la calle de Antonio Monsell (1989).
Al retomar el
negocio familiar, Las De Angelis se encuentran con muchos misterios. Uno relaciona
la muerte de Ettore con el millonario oligarca Agustín Riesco Montt
interpretado― como siempre impecablemente― por Edgardo Bruna (QEPD).
El otro es la relación secreta del padre con una de sus costureras, Gladys Soto
(Paulina Urrutia) con la que ha tenido un hijo. Las chicas incorporarán al
hermano, el ingenuo Antonio (Gabriel Urzua), a su empresa de levantar la casa
de modas.
Además de Don Agustín,
el gran villano es el Dr. Felipe Ortiz (Iván Álvarez de Ayala), esposo de
Marina De Angelis. Ginecólogo de clase alta, con ínfulas de escalador social,
se dedica a ser intermediario entre sus clientas y un médico bonaerense que
practica abortos. También cose hímenes de “niñas bien” que quieran pasar por vírgenes
en sus noches de boda. “Me dicen el Zurcidor Japones” dice, entre ufano y
grosero, a la Nené Larraín, que le ha traído a su hija para que “la
repare”. En su casa, Felipe es austero
(no permite alcohol) dominante y machista. Trata a su mujer con la punta del
pie, pero Marina se está cansando del control de un hombre al que ha dejado de
amar y desear.
La Nene y ls Janine que dio un mal paso. En la casa nada de alcohol, pero el whiski se guarda para las clientas.
El otro personaje
importante es Juan Luis Undurraga Solari, “Juancito” (Jorge Arecheta), primo de
las de Angelis. Agustín lo ficha perfectamente como típico hijo de viuda
madura. Juancito es el hijo mimado de su aristocrática madre (Grimanesa Jiménez)
que no entiende que sus muchos apellidos no van con sus escasos medios. Carmen
cree al “vago de Juancito” estudiando derecho
y haciendo una pasantía . En realidad, su vástago pasa la mañana durmiendo; la tarde
dando la voz a “Spencer”, el ayudante del “Inspector Cooper” en el radioteatro
de sobremesa, y las noches haciéndole de gigolo de mujeres acaudaladas en el Hotel
Crillón.
Solo sus primas
conocen esa doble vida y él les agradece siendo su confidente y cómplice. Es
quien va a buscar de noche a Sofia cuando Felipe la expulsa de su casa, y quien
les trae a las primas (y fresquito de la cárcel) a un “experto” que les abre la
caja fuerte de Ettore.
Adentro no encuentran
ni dinero ni el testamento, pero si algo peor. Unos documentos que demuestran
que Ettore fue aval de una compra de terrenos. La deuda vence en unos días, si
el misterioso comprador no paga, Ettore deberá hacerlo. Muerto el padre, la
deuda la heredan las hijas.
Desesperada,
Marina le pide un préstamo a su marido. Felipe, enfurecido, la agrede
verbalmente, la ofende y ningunea, hasta
que su mujer despierta de su sumisión. Es ella la que le dice (tras darle un
par de empujones) que no le vuelva a hablar así y que su matrimonio se ha acabado.
Chile en 1952
Esto es lo que
ocurre en los primeros tres de diez episodios, Casa de Angelis no es
diferente a otras series del mismo tipo y podría resultar aburrida debido a
pocos personajes. Sin embargo, tiene dos méritos que me la hacen fantástica: un
momento histórico especifico y muy detallado más una atmosfera que nos
trasporta al Santiago de 1952, tal como El
lugar de la otra nos llevó a 1956.
Paso a contar un
poco de la historia de mi país. En 1952 se terminaba el mandato presidencial de
Gabriel González Videla. Su presidencia estuvo marcada por un quiebre con el Partido
Comunista que llevó a la Ley de Seguridad Interior del Estado (conocida popularmente
como “Ley Maldita”) que ponía al partido y a sus miembros fuera de la ley. Esto
provocó una apasionada y publica campaña del futuro Premio Nobel Pablo Neruda
que incluyó todo tipo de ofensas personales hacia el mandatario y que
alcanzaron hasta a la primera dama.
El gobierno hizo arrestar
a los cabecillas comunistas y reprimió protestas y huelgas. Se envió hasta dos
mil presos políticos a campos de detención en el Norte, en la zona semi desértica
de Pisagua. Pablo Neruda escapó del país
antes de ser detenido, no por comunista sino por bígamo (¡!). Es por eso que la
serie nos muestra la actividad clandestina de la militante comunista Gladys ,
como sale de noche a pintar consignas en los muros públicos, como es despedida
de su empleo por intentar organizar sindicatos, y como en su casa se reúnen en
secreto los comunistas. Ahí vemos la alegría ante el regreso del “Camarada”
Neruda.
A pesar de que la
serie nos deja clara la postura anticomunista de Aguirre Cerda, obvia contarnos
sus posturas feministas. Creó durante su gobierno una Oficina de la Mujer, colocó
en el Ministerio de Justicia a Adriana Olguin, la primera ministra en toda América
Latina. La mujer chilena tenía derecho a votar en las elecciones locales, González
Videla le concedió el derecho a sufragar en las parlamentarias y presidenciales.1952
sería la primera vez que las chilenas acudirían a las urnas a votar por un presidente,
pero ya existía en Chile un partido feminista dirigido por María de la Cruz
quien sería la primera senadora en mi país.
Estos detalles no
parecen ser conocidos ni por las Hermanas De Angelis ni por sus operarias. En
cambio son mencionados, y con mucha sorna, por un cabal conservador dirigido
por Don Agustín que se reúne a discutir la política imperante que manejan
detrás de bambalinas. Ellos representan a la sociedad cuyas esposas usan los
servicios del “zurcidor” Doctor Ruiz y cuyos miembros serán chantajeados por
Juancito y su cómplice Madame Carla (una muy bien conservada Claudia Di
Girolamo).
Para las elecciones
del ’52, la clase conservadora planteaba sacar a la palestra a Isidoro Matte Larraín
(bisabuelo del cineasta Pablo Larraín), pero les salió rival de peso cuando el General
Carlos Ibáñez del Campo se presentó como candidato. El “Caballo” Ibáñez había
sido dictador de facto entre 1921 y 1931. Su régimen se caracterizó ―entre
otras cosas― en reprimir a pobres y a ricos.
A Agustín Edwards
(narra Gonzalo Vial Correa en su Memoria de Chile), bastión del
conservadurismo, magnate periodístico y uno de los hombres más adinerados del
país, Ibáñez lo exilió abandonándolo en plena Cordillera de los Andes con lo
puesto. Una suerte para Edwards que fuera verano y así pudo llegar a Argentina
sin percances.
Aunque El Caballo
fue destituido y exiliado a comienzos de los 30, ya pronto regresaba a Chile y
se ponía a complotar para volver a La Moneda. El modo más factible eran las
urnas y El General Ibáñez inició una campaña populista cuyo lema era “barrer la
corrupción” imperante y cuyo símbolo era unas escobitas que portaban sus
seguidores. En la serie, vemos la preocupación de la oligarquía con la popularidad
de quien despectivamente llaman “El Paco” Ibáñez, y como desean acercarse a él.
Eventualmente, Ibáñez
arrasó en las elecciones gracias al voto femenino y el socialista. Aunque derogaría
La Ley Maldita al final de su mandato, su gobierno se caracterizó por apoyar a
la elite conservadora y en las elecciones de 1960 llegó al poder su ministro
Don Jorge Alessandri. Aun así recordemos los que vimos El lugar de la otra,
que fue Ibáñez quien indultó a María Carolina Geel.
La Radio, el
Crillon y Gath&Chavez
La serie no solo
nos brinda una visión panorámica de la política de Chile sino también de su
sociedad. Se menciona a personajes reales como Monseñor Caro y los oligarcas se
quejan del apostolado social del padre Alberto Hurtado, hoy santo del
calendario. Hay alusiones que me llegan a pesar de haber yo nacido siete años
después.
Cuando Juancito
dice que quiere que lo contrate la Corporación, me recuerda que mi madre
consiguió empleo en esa radio en su primer y único abandono de hogar (1964),
cuando nos fuimos a vivir a Santiago con ella. Cuando Juancito rememora que él
y “Luchito” Ayala son graduados del San Ignacio (igual que mi padre) recuerdo que ese colegio jesuita era
considerado uno de los mejores o el mejor del Santiago de Los Cincuenta.
La atmosfera de
época es acentuada por las constantes visitas al Hotel Crillón. Sin haber
conseguido la estupenda recreación de El lugar de la otra, el Crillón se
vuelve espacio de labores y encuentros de los personajes. Ahí Rosario recibe un
bofetón público de un amante, ahí Juancito recoge clientas, ahí Sofia recibe
una oferta de empleo de Gath& Chávez.
Es esta icónica
tienda otro punto de referencia de la época que la serie explota. Hora es de
hablar de ella. Fundada en Buenos Aires en 1883 por el inglés Alfred Gath y el
argentino Juan Chávez (y bajo el auspicio de Harrod’s de Londres), esta tienda
de departamentos pondría sucursal en Santiago en 1910. Yo no llegué a conocerla
(soy de la época de Falabella), pero escuché a mis mayores hablar de su
elegancia y de sus productos importados.
En la serie
Gath&Chavez es el lugar de trabajo de Gladys, pero se la despide culpándola
de incitar a las empleadas a formar un sindicato. Históricamente, Gath & Chávez
cerró en 1954 debido a múltiples huelgas provocadas por los bajo salarios que
recibían sus empleados. En la serie dicen que fueron manejos de Don Agustín,
pero como ese señor no existió….
Pronto volvemos a
oír el nombre de la mítica tienda como el mayor competidor de Casa de Angelis,
pero hasta la sección de moda femenina anda de capa caída. Don Agustín, que
tiene tentáculos por todos lados, hace que Roberto Gibbs, el manager de la
tienda de departamentos, contrate a Sofia para que con su experiencia de
“diseñadora parisina” cambie el aspecto del sitio.
Una Banda Sonora
un Poco Anacrónica
Para ser justos, Casa
de Angelis no está exenta de bemoles. Como en toda serie chilena las
actuaciones son desiguales y como siempre son los actores veteranos los que
llevan la batuta. A pesar de la comedida atmosfera de época, se han cometido
fallas en la música. Las hermanas encuentran en la caja fuerte de Ettore, dos
pedazos de discos 45. Juancito descubre que en el lenguaje amatorio una pareja
que rompe su relación intercambia fragmentos de las canciones favoritas de
ambos.
Si bien el tema
favorito de Ettore pudo ser “Ti Voglio tanto Bene” del tenor Beniamino Gigli,
es imposible que a su pareja le gustase (en los Años 30) “Fallaste Corazón” que
Pedro Infante entonaba en el filme de 1955, La vida no vale nada. Como
música incidental podemos aceptar una versión en italiano de “Amapola”, pero no
el “Sway” de Dean Martin que también data de dos años posteriores a los hechos
de la serie.
El capítulo 8 es
una lección de música. Acompañamos a Don Agustín y a Rosario a oír La Boheme
en el Teatro Municipal. En el Crillón, Sofia se manda un mambo al son de “Corazón
de melón” . Lástima que ese fue un hit del ’60. Otro adelantado es Juancito que
inventa el cha cha cha en 1952, bailando El Bodeguero (1960 también).
Donde pusieron mayor cuidado fue en la clase de baile (que acaba en cama) que
le da Lucía a Antonio: para el mambo ponen en el tornamesa “Bonito y Sabroso”
que Benny More acababa de grabar en Cuba, y para el bolero se usa la versión de
Los Panchos de “Sin Ti”, el éxito de 1948 de Pepe Guízar.
Hay un problema más
grave, la edición. Originalmente TVN grabó diez episodios de 56 minutos cada
uno. En YT, hay episodios a los que les faltan cuatro o cinco minutos. Eso
explica la ausencia de escenas como cuando Gladys les cuenta a Las De Angelis
que Toño es hijo de Ettore. O como Juancito le consiguió trabajo en El Crillón
a su primo, o por qué Marina no se escandaliza cuando Felipe le pone una
demanda por adulterio. Si querían/tenían que editar, ¿qué les costó meterles
tijera a algunos de los sinnúmeros de reuniones políticas de Don Agustín, o a
las alusiones al retorno de Neruda?
Me dice Gato
Accolon que faltó plata y que para satisfacer a los que la pusieron, hubo que
cambiar de argumento a cada rato. Eso comienza a notarse en las últimas tres
entregas que terminan en lo que en chileno se conoce como “un despelote total”
(ni hablar de los estrafalarios y futuristas modelos del primer desfile de la
casa de moda). Pero estas son pequeñas fallitas que no afectan lo que realmente
hace que Casa de Angelis sea una super buena serie que todos pueden
disfrutar en el sitio de TVN de YouTube.
Contenido
Violento o Gore: Aunque
Felipe agrede verbalmente a las mujeres de su familia, es su esposa la que lo
saca de su casa en dos ocasiones a empujones y a cachetadas. Hay un asesinato
en el penúltimo capítulo.
Contenido
Sexual y Desnudos: Eso
sí, no le han cortado ni una de las escenas subiditas de tono. Madame Carla y
Juancito en la cama. En una orgia organizada para sus clientes ricachones, las
prostitutas despliegan pechugas. Angela Prieto muestra cola al salir de la ducha,
para compensar Juancito enseña la suya a la hora del desayuno chez Madame
Carla. Don Agustín obliga a su esposa a hacer un strip tease solo para decirle “Puta”
y aún hay más.
Factor Feminista: La lucha de Marina por sacar adelante el
negocio del padre y salir de un mal matrimonio se combina con el día a día de
madres solteras de clase trabajadora como la Mirta(Catalina Saavedra) y Gladis para darnos un retrato del sexo femenino
en la sociedad chilena de ese entonces, de sus desventajas y de cómo las
superan. Quien no me parece un buen
ejemplo de lucha por los derechos de las mujeres es Sofia. Representa a quien
tiene oportunidades para superarse pero las pierde convirtiéndose nada más que
en un discurso vacío puesto que no practica lo que predica. O sea, es una
perfecta inútil y venenosa más encima.
Factor Diversidad: Sorprenderá a quienes crean que
diversidad implica gente de color. En Chile, en 1952, la diversidad la imponían
los inmigrantes. Ettore de Angelis (debería ser D’Angelis) es nacido en Italia,
y era inadmisible en esa clase alta chilena de grandes familias con apellidos
vascos que databan de la Colonia.
Daniel Muñoz
interpreta a Farid, proveedor de telas de Ettore. De origen árabe (o palestino
o libanes) merece del Felipe el simpático apelativo de “İ Turco de mierda!”.
Farid es un gran amigo de la familia, que ayuda sin cobrar y eso que Casa de
Angelis tiene una gran deuda con él. “Es un caballero” dice Marina y eso en un
país donde los clubes exclusivos no admitían ni judíos ni gente de origen árabe,
por muy cristianos que fuesen, es gran cosa.
Para equilibrar
esa diversidad étnica, se han traído a Francisco Reyes (por viejo que esté yo
sigo siendo “Hermana Franciscana”) para interpretar a Jacobo Rubinstein, el
sastre judío que les encarga mandiles (delantales) a la Casa de Angelis.
Interesante su relación con Farid que demuestra la amistad entre árabes y
judíos en Chile que duró hasta La Guerra de los 6 Días. Mi Ma tenía muchos
amigos árabes y una ahijada palestina.
Factor Modas: En cuanto a la ropa hay cierta
ambigüedad en los largos de la falda. El largo impuesto por Dior duraría hasta
1954 y en la serie hay de todos los largos, pero tal como las películas y
series de televisión, las modas llegaban a Chile con retraso. De ahí que cause
sorpresa en una periodista (María Jose Prieto) que haya aparecido una
diseñadora de modas chilena lo que no es más que una estratagema de Roberto
Gibbs para obligar a Sofia a trabajar en Gath & Chávez.
Las faldas se
usaban del largo que las usa Marina, como también muy de la época eran esas
chaquetas tres-cuartos que usan ella y Lucia, como deconstruidas , cuadradas
como cajas (box jackets)
El caso de Sofia
presentaba problemas ya que venía de París. En vez de hacerla seguir el último
grito de la moda parisina, la traen en pantalones como si fuera una existencialista
tipo Juliette Greco. Complementa su toque galo una camiseta rayada de marinero
y boina, todo un cliché francés.