Aparte de su vida
escandalosa, de esas hijas y nietas más bochincheras que ella, Silvia Pinal fue
una gran artista del teatro, cine y televisión. Con su muerte se nos va casi la
última estrella del Cine de Oro (solo queda Doña Elsa Aguirre). Se nos fue la
musa de Buñuel, la de los muchos maridos y muchos conflictos. En este momento
no habrá publicación en México y en el mundo hispano parlante que no hable de
su carrera cinematográfica y de su realidad que superaba toda ficción. Yo, como
Gata Seriefila, prefiero recordar su trayectoria por la pantalla chica.
De Variedades
a la Telenovela
Silvia Pinal ya
era una diosa del cine cuando entró en la televisión como presentadora de Tv en
el programa Con los brazos abiertos. De ahí aparecería en varios
programas, siempre presentando o
haciendo sketches y llegando a tener el propio en 1966: Los Especiales de
Silvia. Hasta apareció en el Show de Bob Hope al otro lado de la
frontera.
Tanto trabajo tenía
la actriz con cine, teatro y presentaciones en vivo en la teve, que no le
quedaba tiempo para telenovelas. Estas estaban haciéndose de a docena al mes en
esos primeros años del género en México y en ellas ya actuaban luminarias del
cine como Marga López y Elsa Aguirre. Quien la convenció de actuar frente a las
cámaras fue Don Ernesto Alonso, ya embarcado en su máxima contribución a la cultura
popular (y no tan popular) de México, la
telenovela histórica.
Después de tratar
el tema del Segundo Imperio en Carlota y Maximiliano (1965) y la Revolución
en La Tormenta (1967), el Señor Telenovelas quería meter mano en la Insurgencia.
Quería hacerlo desde una óptica femenina, la de Jimena que experimenta,
participa y es testigo de hechos históricos desde su juventud hasta su vejez.
Ese rol de Jimena Lapuente le tocaría a La Pinal.
Desde ese inicio,
La Señora Pinal le entraba a lo controversial. Jimena, apenas muere su anciano
marido y en medio de su luto dieciochesco, se enamora de Lisandro (Enrique
Lizalde), un capitán del ejército del Virrey de la Nueva España. Lisandro
comparte los sueños de independencia de sus amigos criollos como Ignacio
Allende, pero acaban todos fusilados junto al Cura Hidalgo. Jimena se hace
cargo de Pedro, hijo de Lisandro. Una década más tarde, Pedro (también
interpretado por E. Lizalde) se une a los insurgentes y Jimena―ahora
espía en la Corte del Virrey― se da cuenta que lo ama a pesar de la
diferencia de edades.
Yo he visto todas
las novelas épicas de Ernesto Alonso, menos La Tierra, El Carruaje
y Los Caudillos. Hoy he tenido el placer de encontrar varios clips de esta
última. Efectivamente, es blanco y
negro, el manejo de cámara y fotografía es rudimentario, las actuaciones son un
poco teatrales, pero qué bonito escribía Miguel Sabido, qué bonitos eran Carlos
Bracho y Enrique Lizalde y qué majestuosa se veía Doña Silvia. Perdóneme, estoy
muy vieja, pero las telenovelas turcas o coreanas, nunca alcanzarán esa
magnitud de emoción, esa aura de epopeya.
Ese mismo año,
Silvia Pinal y su marido Enrique Guzmán, decidieron hacer un programa juntos, un show
de variedades parecido al que estaba granjeándoles triunfos en USA a Sonny y
Cher. Silvia y Enrique también cosechó éxitos y duró hasta 1972. Para entonces la pareja se llevaba de la
greña y no podían compartir ni el plató.
En 1973, la diva protagonizó otra telenovela. A pesar
de estar basada en una historia de Yolanda Vargas Dulché y de que giraba
alrededor del (entonces) novedoso tema de la doble personalidad, ¿Quién? no tuvo mucho
éxito.
Silvia prefirió
dedicar el resto de la década a programas de variedades y sketches cómicos como
Ahora Silvia! Y La revista especial de Silvia. Ahí trabajaban
junto a ella galanes maduros como Mauricio Garcés, Raúl Ramírez, Julio Alemán y
Gustavo Rojo. Los pasaba Univisión (entonces Cadena SIN) los lunes por la tarde
y nos encantaban a mi madre y a mí.
Como la
Tragedia la Llevó a Mujer, Casos de la Vida Real
En 1980, siempre
buscando nuevas experiencias actorales, Dona Silvia aceptó aparecer en el
programa juvenil, Cachún Cachún Ra Ra, interpretando a la madre de Viridiana
Alatriste (su hija en la vida real). Viridiana estaba muy de moda y su carrera
iba en ascenso con una nominación a un Ariel por La Seducción. A Silvia
Pinal se le ocurrió hacer una telenovela en la cual sería protagonista madura y
su hija seria la estrella juvenil. Decidió también producir el tele seriado para
poder tener mayor control sobre este.
Así nacía, en
1982, Mañana es primavera con una
trama que precedía a Mirada de Mujer desde la perspectiva de la mujer
madura que al descubrir la infidelidad del marido (Gustavo Rojo), se da cuenta
de que tiene derecho a rehacer su vida. Esta telenovela cifró su éxito en la
combinación de las actuaciones de la diva y la de un elenco juvenil que interpretaba
a sus hijos y amigos y parejas de estos. Esa mixtura atraería a diferentes
públicos.
Aunque Mañana
será otro día recibió muchos elogios y premios, incluyendo el primer
TvyNovelas de la Señora Pinal, hoy es más recordada por el trágico accidente
que costó la vida de Viridiana Alatriste. Este tremendo golpe empujaría a la
estrella sonorense a refugiarse en su trabajo y sus deberes de primera dama de
Tlaxcala.
Continuaría
produciendo telenovelas como Cuando los hijos se van (1983) y una de las
favoritas de mi madre, la miniserie Tiempo de amar (1987) con Lupita D’
alessio. En 1985 produjo y protagonizó Eclipse, que sería también su último
estelar en telenovelas. Como haría a lo largo de su vida, Silvia Pinal se
reinventaría en un programa, hoy un referente de la televisión.
Mujer, Casos de la Vida Real fue un parteaguas en la televisión mexicana. Acostumbrados
a Lo que callan las mujeres y La Rosa de Guadalupe, nos olvidamos
que su origen está en esa serie de dramatizados que duraría más de veinte años
y ganaría media docena de TVyNovelas. Originalmente se planeó como una de las
muchas maneras de ayudar a gente damnificada por el Terremoto de 1985, pero el proyecto
se fue expandiendo. Mujeres de todas las clases sociales y de toda la república
escribieron a Silvia Pinal contándole sus vivencias.
Estas cartas
fueron luego dramatizadas y presentadas em formato de unitarios creándose así un
mosaico de los problemas sociales que afectaban a las mexicanas desde el
sobrepeso hasta la violencia doméstica. A pesar de haber actuado en el primer
episodio, la diva se limitaría luego―además de la producción―a
presentar cada historia, ofreciendo al final de cada episodio una moraleja acoplada
a consejos de donde buscar ayuda.
La Década del
Multitasking
Este programa
ocuparía parte el tiempo de la diva que a sus 60 y pico de años daba lecciones de
multi-tasking. En Los 90 adquirió dos teatros; puso en escena como productora
la versión en español de Cats y de La Jaula de las Locas, además de actuar en Mamá nos quita los
novios, Hello Dolly y Gypsy. Filmó Modelo Antiguo
bajo dirección de Raúl Araiza y, como si
fuera poco, incursionó en la política bajo la guía de su último esposo, el
Gobernador Tulio Hernández ,de quien se divorciaría en 1996
Ahora la diosa
del cine quería formar parte de la política del país. se postuló , y gano las
elecciones de 1991, convirtiéndose en diputada del PRI . Entre 1997 y el 2000
fue senadora y miembro de la Asamblea de Representantes del Distrito Federal. A
pesar de que el siglo XX acabaría viéndola fugitiva, refugiada en el
departamento de Miami de su ex, Enrique Guzmán debido a una acusación de
malversación de fondos Silvia Pinal volvió a México, arreglado ese asunto, y continuó
su vida ultra activa como actriz y presentadora.
Doña Silvia en
el Siglo XXI
Su ultimas participaciones
en las telenovelas se había limitado a cameos, pero la muerte de Doña Libertad
Lamarque había dejado un espacio en la telenovela infantil, Carita de Ángel
(2000). Así Doña Silvia aceptó ser la Reverenda Madre Lucia,
directora del colegio donde estudia la pequeña protagonista. Hasta se atrevió a
cantar y aquí les va el dueto con Daniela Aedo.
En el 2007 caía
el telón para Mujer, casos de la vida real, pero no para su anfitriona
que todavía tenía mucho que hacer en la televisión. En el 2007 aparecía en la
sitcom Una familia de diez, como Doña Silvia, dueña del edificio donde
vivía dicha familia. Haría apariciones esporádicas en ese programa siendo la
madrina del episodio número 100.
En el 2008 haría
una aparición especial en Fuego en la sangre como Santita, la novia
perdida del abuelo de las protagonistas (Joaquín Cordero).
En el 2009, uno
de los programas más vistos de Televisa era la serie de Pedro Torres, Mujeres
Asesinas. Silvia Pinal no se iba a
perder la oportunidad de ser parte de ella. Apareció en el episodio “Rosa
Heredera” como la víctima de Daniela Castro.
En el 2010 fue la
tía de Lucero y madre de la villana Gaby Spanic, en Soy tu dueña,
actuación que le amerito otra nominación al TvyNovelas. A sus 80 años, ya era hora que le llegaran
galardones por su carrera artística. El 2008 recibió un Ariel de Oro, una Diosa
de Plata al año siguiente, los remolones eran los de TvyNovelas que por fin el
2012, le otorgaban un premio por su trayectoria en la pantalla chica.
Pero había Doña Silvia
para rato. En el 2017 se integró al elenco del drama-comedia de Juan Osorio,
Mi marido tiene familia, como Doña Imelda, la abuela del protagonista (Daniel
Arenas). Continuaría ese rol en la secuela Mi marido tiene más familia (2019).
Por su trabajo en esa telenovela, Silvia Pinal ganaría su segundo TvyNovelas y también
un premio Bravo.
Lamentablemente
esa sería la imagen de Silvia Pinal en sus últimos años, chismes, titubeos,
declaraciones contradictorias que serían la comidilla de los medios que
azuzaban el fuego sin respetar las contribuciones de la legendaria estrella. Más
triste es que otras mujeres del clan Guzmán-Pinal se aprovechaban, y lo privado
se volvió publico convirtiéndose en una ensalada de acusaciones que se echaban
entre ellas.
Cada vez que
aparecía Doña Silvia en las noticias, se veía desmejorada y reacia a responder
por su escandalosa prole. Hoy se ha acabado ese circo. Silvia Pinal vuelve al
lugar que les corresponde, su familia, estuvo a su lado hasta su partida
honrándola como la ha honrado el Senado de México con su minuto de silencio, y tal como se la ha homenajeado ayer en Bellas
Artes. Enrique Guzmán estuvo pendiente de la salud de su ex esposa y se comunicó
con ella, por última vez, una hora antes del fallecimiento de la protagonista
de Viridiana.
Acallados rumores,
y en medio de despedidas y evocaciones, vale acordarse de lo que significó
Silvia Pinal para la televisión, las novelas en las que actuó, las que produjo
y el efecto trasformador que tuvo su Mujer casos de la vida real. Le
deseo el descanso que los medios le negaron en vida y con este breve ensayo
recuerdo su admirable paso por la pantalla chica.
NOTA: Si me he
demorado tantos días en postear es porque estuve ocupada buscando material
visual y audiovisual, pero hay muy poco concerniente a la labor televisiva de
Silvia Pinal. Inclusive he leído que no se conservan copias de los primeros
capítulos de Mujer, casos de la vida real. Extraordinario puesto que fue
un programa tan visto en todo el continente.





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