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jueves, 26 de diciembre de 2024

Cada Minuto Cuenta o Diez Capítulos Malgastados

 


Cuando Álvaro Cuevas, en la revista Milenio, recomendó esta serie como “la mejor del año” me embargó el escepticismo. Después de todo, ya se ha hecho tanta ficción y documentales sobre el Terremoto de México de 1985. ¿Sin pasarme de cínica, pero qué puede ofrecerme a mí que he sobrevivido cinco sismos de más de siete grados incluyendo el más grande del mundo? Por curiosidad,  le hinqué diente esperando encontrar datos nuevos. Algo que trascendiese el esquema que Hollywood le ha impuesto a las disaster movies. Nada de eso, ni siquiera los cacareados efectos especiales pueden opacar malas actuaciones y un argumento que se asemeja más a un episodio de La Rosa de Guadalupe que a una seria visión de una catástrofe que cambió la sociedad mexicana.

Recuerdos del Terremoto

Tengo presente ese terremoto porque fue una de las varias tragedias que cayeron sobre América Latina ese 1985. Estuvo enmarcado entre el Terremoto de Santiago en marzo y la Tragedia de Armero ocurrida en Colombia en noviembre.  Parecía que los hados se habían enemistado con nuestro continente. Recuerdo particularmente la mañana del 19 de septiembre cuando bajaba la escalera para irme al trabajo y mi mamá estaba viendo Hoy Mismo.

De pronto que me grita: “Está temblando fuerte en México. ¡Mira a la pobre Lourdes Guerrero!” Y no me olvido del “İAy, Chihuahua!”  de la periodista que fue super valiente porque Televisa Chapultepec sustentó grandes daños. Cada Minuto… nos muestra una imagen de la torre de comunicaciones de Televisa yaciendo en el suelo. Esa es una imagen que recuerdo, edificios nuevos arrancados de cuajo, como arboles después de un tornado, para quedar tendidos en el suelo.



Recuerdo a Don Jacobo Zabludovsky pasando por sectores afectados transmitiendo desde su auto. Recuerdo, una imagen nocturna en que Zabludovsky, en el área del Complejo de Edificios Tlatelolco , reconoció un rostro entre los socorristas. Era Placido Domingo, entonces el mejor tenor del mundo, ayudando en las maniobras. Aun tras saber que sus parientes habían perecido en el derrumbe del Edificio Nuevo León, el cantante continuó en las labores de búsqueda.



Inolvidable Marcos Efrén Zariñana “ La Pulga” , un hombre humilde que, debido a su contextura física, podía deslizarse entre rendijas de escombros y encontrar sobrevivientes. Como la Perrita Frida del 2017, ellos fueron el rostro del terremoto en el extranjero. Imágenes de esperanza. No es que todo fuese color de rosa. Teníamos conciencia al otro lado de la frontera de que no se podía pedir peor presidente que Miguel de La Madrid para enfrentar un desastre natural. Más o menos como vivimos en Chile el 2010 con nuestra Gorda Bella.



Se dice del Terremoto del 85 que México descubrió una cultura de terremoto, pero también su alma. Nacería del desastre un tipo de defensa civil más organizado y útil que los militares y policías que solo obstaculizaron las maniobras. México, al menos el DF,  aprendió que hay que ser solidario y crear redes de ayuda civil como los famosos “Topos de Tlatelolco”.



Ese tema ha sido tratado tanto en documentales como en filmes tales como Trágico Terremoto en México (1987) y la aportación de Kuno Becker, El día de la unión (2018). Pues ahora Jorge Michel Grau nos trae otra vez la misma fórmula y Álvaro Cuevas babea con ella. ¿Se entiende? Yo esperaba que apareciesen los verdaderos héroes anónimos u oficiales, pero seguimos con marionetas estereotipadas.

¿Para qué poner a periodistas como Zabludovsky (hoy cancelado por considerársele un lacayo del PRI) cuando podemos tener a Camila  (Maya Zapata) la feminista independiente que ha dejado a familia y novio plantados al pie del altar para venir a México a ser una gran reportera? Solo que el terremoto le despierta a Camila la conciencia de que un verdadero periodista es quien da voz a los que no la tienen. Ayy! Un solo de violín por favor.



¿Quién necesita de La Pulga cuando tenemos a Osvaldo Benavides como el multitasking Dr. Ángel Zambrano, jefe de obstetricia del Hospital Nacional? El médico que tanto salva a una parturienta, despide internos,  como que se pone a cavar entre los escombros para salvar a sus enfermeras y sus pequeños pacientes atrapados en el NICU.



No vamos a recordar a Placido Domingo, hoy cancelado porque varias señoras lo acusaron de seducirlas con falsas promesas de llevarlas a la fama. Mejor pongamos a Gabriela (Damayanti Quintanar), la esposa gruñona a la que agarró el sismo dentro de un colectivo y emergió con apenas un tacón roto. La serie se la pasa tres capítulos en lo que le toma a Gabriela llegar al edificio Nuevo León donde toda su familia ha quedado sepultada.



¿Aporta algo Nuevo Esta Miniserie?

Francamente, Milenio se atragantó con tanto elogio innecesario. Si le vamos a la narrativa coral de personajes ficticios, me quedo con Trágico Terremoto en México. Nunca olvidaré a Diana Goldenen uno de sus primeros rolescomo la joven madre soltera que el terremoto agarra en la sala de partos. Mientras cae cascote a su alrededor, Patricia salta de la camilla y se refugia bajo ella con su bebé que todavía está unido a su placenta. Escena fuerte que me impactó más que todas las sagas de los personajes de esta historia de Jorge Michel Grau.



No es que pida yo que nos den una cursilería como El niño y el Papa, donde la Vero Castro andaba buscando a su hijo en medio del desastre natural. Tampoco necesitamos de una tragedia truculenta como 7:19 que Michel Grau filmó en el 2016, pero si más intensidad emocional, más identificación con las víctimas de un terremoto.



No debemos pasárnosla en flashbacks del pasado de la periodista , del doctor y de los atrapados que nos alejan de la realidad presente. El mismo terremoto toma menos de tres minutos en pantalla y sus efectos especiales son menos impresionantes que los que Kuno Becker incluyó en su fracasado recuento del sismo.



Mucho se han llenado la boca con el uso de una tecnología de punta para filmar esta miniserie. Aparentemente, no se utilizó tanto la pantalla verde. En cambio, ponen de fondo imágenes magnificadas del verdadero terremoto y dicen que han usado el hiperrealismo que emplean en  El Mandalorian y La Casa del Dragon. Son tecnologías de videojuegos. ¡O sea, esta visión de tragedia urbana y denuncia social la ponen al nivel de un videojuego! Qué insulto a la memoria de las víctimas, de sus deudos y de los rescatistas.

Alvaro Cuevas  socarronamente dijo que no podíamos quedarnos con la versión de Televisa y que esta serie revelaría secretos. ¡Chacha Chan! Pues no hay nada de nuevo. Sabido es que La Madrid, temeroso que les cancelasen el permiso para ser sede del Mundial de Futbol, trató de bajarle el tono al cataclismo e incluso negó la necesidad de la ayuda extranjera, tal como lo hizo la Dra. Bachelet en el terremoto del 2010.



Pues en Grupo Formula, Michel Grau reafirma que la ayuda internacional llegaría más tarde debido a esta decisión presidencial. ¿Como así, si en su serie, a las siete horas del terremoto ya están aterrizando aviones de otros países cargados de insumos y no se les permite desembarcarlos? Esto ante la cámara de la omnipresente Camila, que da ordenes en inglés ya que es bilingüe (toda una MarySue esta chica) hasta que se la lleva la policía.

                   Como que la ayuda internacional llegó muy rápido 

¿En qué quedamos? He oído de aviones que no hicieron caso y se aparecieron en México con grupos de rescatistas, perros e insumos y que sobrevolaban la ciudad sin permiso de aterrizar, pero nunca a unas horas del sismo. Y así el risueño director le dice a Joaquín López Dóriga que Cada minuto cuenta mostrará la demora de la ayuda humanitaria internacional, demora causada por el capricho del presidente.

Para que Michel Grau no sea el único mentiroso, el Teacher, que entonces trabajaba para Imavision, cuenta que el gobierno, tras decir que todo estaba controlado y se las podían solos, ordenó a la población civil que retornase a sus casas y dejasen el rescate en manos del ejército. López Dóriga dice que él se negó a transmitir esa orden. Pues hay videos que dicen lo contrario

La historia no-oficial declara que De La Madrid fue parte de una trilogía satánica compuesta por el alcalde de México, Ramon Aguirre Velásquez, y por el Secretario de Gobernación,  Manuel Bartlett. Pero aparte de querer evitar que la FIFA les quitara la sede y de proteger intereses ajenos, no hubo otro motivo para impedir la ayuda extranjera. Pues la serie se pasa de lista e inventan que el gran villano es Ignacio Zambrano (hermano del Dr. Ángel) que trabaja para el Secretario de Turismo, que aquí se llama Guillermo cuando en realidad era Antonio Enríquez Savignac, porque quieren sacar tajada de los dineros que generará el Mundial del 86.



¡Que cuento más improbable, tremebundo y forzado! En la historia política mexicana siempre hay alguien que quiere quedarse con el dinero ajeno, pero este no fue el caso, simplemente porque Ignacio Obregón nunca existió. Inventarse un personaje e inventarse una estafa es otra manera de encubrir los verdaderos hechos y a los verdaderos culpables.

En la serie, Ignacio y el siniestro Guillermo que pasa a ser Secretario de Gobernación, se van al Universal a amenazar a la prensa si no les dicen donde anda Camila. Es cierto que se habló de una mordaza que impuso el gobierno a los medios. Tampoco es como que era posible transmitir mucho,   menos a ocho horas del siniestro, pero también como Camila no existió, ni Guillermo, ni Ignacio, todo este episodio pierde credibilidad. En realidad, toda la serie es inaudita. Para ser justos concentrémonos en lo que si fue cierto.

                Camila hace un llamado al mundo desde la azotea de El Universal

Un tema que circula mucho en la decena de episodios es la mala construcción, los manejos corruptos que han provocado el despido de Alberto, el marido de Gabriela, y el derrumbe del edificio que lo deja atrapado bajo los escombros. Hago memoria y como tenía en esos días muchos amigos y condiscípulos mexicanos, el terremoto entraba en todas nuestras charlas en la cafetería de la uni.

La explicación para los daños arquitectónicos que se llevaron por delante no solo al Complejo Tlatelolco, sino también a varios hospitales y construcciones elegantes como los Hoteles Regis, Continental y Del Prado, es que el DF estaba construido sobre la laguna seca de Texcoco. Eso era equivalente a vivir en arenas movedizas. No obstante, antiguas construcciones coloniales y templos aztecas sobrevivieron incólumes. Entonces circuló el rumor de corrupción en la construcción del Nuevo León y de otras obras modernas y caras. Solo que no todas se cayeron. Sobrevivieron la Torre Latinoamericana y varios edificios  en el Paseo de la Reforma.





Las Costureras de San Antonio Abad

Una novedad de la miniserie ha sido la revelación de talleres clandestinos donde las operarias estaban bajo llave incapaces de escapar durante el sismo. Aunque se han hecho documentales como el conmovedor No les Pedimos un Viaje a la Luna, que está en YouTube, esta sería la primera vez que se trata el tema en una serie.

 En su exploración post-terremoto, Camila encuentra un taller de costura, graba lo que ve, escucha los testimonios de las costureras y consigue que algunos hombres rompan los candados y liberen a las sobrevivientes. Entre los rescatistas hay un par que” libera”  la caja fuerte. Llegan los dueños del taller y exigen el regreso de la caja fuerte, pero Camila los acusa de la muerte de operarias que no alcanzaron a salir del edificio que ya experimentó serios derrumbes y está a punto de colapsar. La reportera los amenaza con su poderosa arma: su cámara. Primer round lo gana Camila, que sigue su camino puesto que ya ha hecho su buena acción del día. Ojalá la realidad fuera tan simple.

                  

Los talleres clandestinos de modistas ha sido una lacra en muchos países. En el Dia de la Mujer homenajeamos a las casi 200 víctimas de un siniestro en uno de esos talleres,  The Triangle Shirtwaist Factory en Manhattan . Ahí perecerían 146 operarios (123 mujeres), la mayoría inmigrantes. Cien eran judíos. Los culpables de las malas condiciones que provocaron el incendio, eran también inmigrantes judíos. Si me detengo en estos detalles es porque la historia se repitió en México en 1985.



Los dueños de los talleres de San Antonio Abad eran inmigrantes,  en su mayoría árabes y judíos. Las víctimas eran mexicanas, tan pobres que debían aceptar las condiciones laborales infrahumanas que les ofrecían. No tenían contrato, se las despedía por cualquier infracción, no recibían beneficios y la paga era miserable. El espacio de trabajo era insalubre y peligroso, tal como se descubriría esa mañana del 19 de septiembre.

Los talleres estaban localizados en construcciones de no muchos pisos en la calle de San Antonio Abad. El problema es que habían sido construidos para albergar oficinas, no para soportar el peso de bodegas de rollos de géneros, de maquinarias y de tantas obreras que fungían como costureras y planchadoras. Fue ese peso el que provocó el derrumbe. Cuentan los rescatistas que era un espectáculo macabro con telas y vestidos ondeando al viento, mientras la sangre fluía de entre los escombros. La serie  nos hace creer que todas ya salieron, cuando grupos socorristas extranjeros llegaron a sacar mujeres de debajo del edificio desplomado hasta diez días después del sismo.

Los socorristas fueron, como muestra la serie, ciudadanos comunes y efectivamente muchas mujeres estaban bajo llave. Los dueños se apersonaron, pero para salvar sus telas, sus máquinas, sus cajas fuertes. Al ver tanta mujer aglomerada exigieron la presencia del ejército para que con sus armas las desalojaran y para proteger sus pertenencias, puesto que efectivamente se había perdido una caja fuerte.



El hoy diseñador de modas Daniel Ramírez Enríquez ,entonces un simple operario,  confiesa que, si se sustrajo una caja fuerte, pero como no pudieron abrirla, la vendieron como chatarra. En la serie en cambio, al no poder abrirla, defraudados y enojados, los individuos asaltan a Gabriela y le roban el bolso. ¿Adónde quedó el mensaje de solidaridad del terremoto y que debió ser el fondo de la serie? Qué feo modo de ensuciar a los que realmente ayudaron a salvar a las modistas.

Hubo otros descubrimientos que salieron a la luz, irónicamente, al quedar bajo escombros. Comisarías donde se hallaron cuerpos con señales de tortura, el hallazgo del cadáver de un abogado defensor que había sido dado por desaparecido, etc.  El mismo caso de las costureras de San Antonio Abad es presentado de manera tan paupérrima que se reduce a una bravata de Camila y es parte del peor error de la serie: la exageración de personajes y diálogos que no corresponden a una realidad plausible. El haber puesto el peso de la historia en tres personajes y no hacerlos ni cercanos, ni simpáticos, ni reales arruina el efecto deseado de crear una obra informativa y conmovedora a la vez.

Lo Inadmisible y Lo Risible

Uno de los peores defectos de las recientes series mexicanas de plataforma (ocurre tanto en Las Azules de Apple tv+ como en Como Agua para Chocolate de la HBO) son esto diálogos inconcebibles,  salpicados de errores léxicos, modernismos y denotada influencia del inglés. En Cada minuto…los personajes se mandan discursos absurdos que suenan (según los guionistas) épicos; Camila en San Antonio Abad parece la Libertad de Delacroix guiando al pueblo; Ángel comienza su trayectoria excavadora encaramándose sobre las ruinas y lanzando una especie de Grito de Dolores.  Como dijo en Mundiario, Pablo Silva Durán. “así que los diálogos forzados para denotar cierto heroísmo, estaban de más”.



Y lo que llega a un nivel risible son las peleas personales que Ángel sostiene en los túneles con su hermano y con el esposo de su enfermera. Hoy sabemos que en eso túneles solo cabían perros y La Pulga, que no circulaba casi el aire. ¿Me van a decir entonces que se iba a gastar oxígeno y energías con discusiones sobre pendejadas? ¡Por favorrr!

Las fallas principales de una serie, que debió ser grandiosa y emocionante recaen en malos diálogos,  y un hincapié en tres personajes que son interpretados por actores de poco rango. A Damayanti Quintanar yo solo la vi haciendo de Yolanda Zaldívar en La Historia de Selena. No es la peor del trio, pero el personaje de Gabriela es tan antipático que nos impide conectarnos con su tragedia de madre cuya familia ha quedado sepultada bajo su edificio.

 Curiosamente, Maya Zapata hizo de Selena en esa miniserie. A mi Maya me cayó simpática en Casi Divas, y sé que ha hecho cosas importantes desde entonces. El rol de Camila no es el mejor de sus logros. Hasta su aspecto, su modo de hablar, tieso y artificial, la hacen parecer heroína de comic. En cuanto a Osvaldo Benavides….İ Ayy! Este Dr. Ángel no caería tan pesado si lo interpretase otro más capaz. Como que seguimos viendo al hijo de María, La del Barrio, ahora con bata blanca.




La últimay no la menor falla es que toda la acción , o sea diez episodios, se centra en las primeras diez horas del cataclismo. Estamos hablando de un suceso que tendría tantas ramificaciones y variaciones que todavía siguieron las labores de rescate hasta octubre. Piensen que, aunque en el edificio Nuevo León se comenzaron las labores de rescate la noche del 19,  fueron interrumpidas al día siguiente por una réplica tan fuerte (7.1 Richter)que tumbó 20 edificios todavía en pie y provocó un cese de maniobras.

Aunque de La Madrid sobrevoló la ciudad en un helicóptero en el primer día, su primer y ultra tardío mensaje a la nación ocurrió 36 horas después del sismo. Hubo gente que fue rescatada entre cinco y diez días después del terremoto. Los Niños del Milagro, nombre que se les dio a un trio de neonatos que sobrevivió bajo las ruinas de hospitales, sin auxilio humano ni alimento, estuvieron una semana sepultados antes que se llegase a ellos.



Entonces es absurdo dimensionar el desastre a solo diez horas de ocurrido. Es absurdo imaginarnos que Camila alcanzó a recoger material tan peligroso en un par de horas y que los del gobierno intentaron detener su difusión,  si a esas alturas apenas se tenían noticias de la magnitud de daños ni motivos para ellos.

Se va a hacer una segunda temporada, pero con los mismos personajes insulsos. No veo que pueda mejorarse la cobertura de un mega suceso. Al final Cada minuto cuenta se queda en minutos perdidos, colgando entre la formula hollywoodense del disaster movie y la cursilería de El Niño y el Papa. En ningún instante logra capturar el miedo, la irrealidad que se vive bajo el impacto de las fuerzas telúricas tal como no sabe retratar el drama político que se desarrolló una vez que estas se desencadenaron.

Contenido Violento y Gory. No hay nada más violento que cuando la tierra nos ataca, pero no hay escenas graficas de cuerpos destrozados o muertes macabras que suelen ocurrir en los filmes de desastres. Gabriela es asaltada por unos rescatistas, pero sin violencia. Camila es asaltada por las Fuerzas del Mal, pero se les escabulle como la Wonder Woman que es.

                        Ignacio el Darth Vader mexicano

Contenido Sexual y Desnudos: Ninguno. Algo que se aprecia. Hasta la escena en que Ángel pone a un recién nacido rescatado en el pecho de la madre muerta para alimentarlo (un hecho factual) está hecha con buen gusto. En un flashback,  Gabriela recuerda ser seducida por su jefe, pero tampoco es nada gráfico.

Factor Feminista: Se supone que Camila Toledo es un ejemplo de fémina independiente y ambiciosa que no deja que nada se interponga en su camino de hacerse un nombre en el periodismo, pero la tragedia del terremoto la hace ver que debe luchar por la verdad y la justicia antes que por sus derechos personales. Gabriela es una mujer que trabaja, pero vaya que se queja de ser el único sostén económico de la familia y eso que se está dando un gusto con el jefe.



Chave es una enfermera devota que es jaloneada por un lado por un marido que quiere llevársela al otro lado de la frontera, por otro por su jefe, el arbitrario Dr. Zambrano. Al final de la primera temporada, el marido le da la libertad para que siga al servicio de Ángel. ¿Es esa la mejor elección? Ninguna de estas mujeres es un ejemplo de empoderamiento femenino. Yo prefiero quedarme con el sindicato de costureras, el primero en México, formado a raíz del terremoto por Evangelina Corona, algo que no aparece en esta temporada.

Factor Diversidad; Al elegir contar la historia de la redención de tres personajes y de crear un marco de tiempo de un par de horas, la serie perdió la oportunidad de mostrarnos la riqueza de diversidad étnica, sexual y de otro tipo que existía en el DF.  

Apenas, casi al pasar, descubrimos que el médico despedido es gay enclosetado. No se atreve a donar sangre, porque ese año, allá y aquí se creía que ser homosexual era ser portador del SIDA. Pero como todo, esta es solo una viñeta que pasa casi desapercibida entre tanta arenga y tantos brincos de un arco a otro sin que al final tengamos una idea de cómo era la sociedad entonces.

                            El Dr. Moreno confiesa ser gay 

En otra simplificación, los libretistas dividieron la sociedad mexicana entre los ricos y poderosos, grupo que abarca políticos corruptos y patronos abusivos, y el resto de la población . También las clases pudientes fueron afectadas, basta pensar en los huéspedes de los hoteles de lujo que se desplomaron en el Centro Histórico.

Solo en el Regis, fallecieron Rafael Hernández Piedra, ex Gobernador de Durango,  y la escritora y dramaturga, Margarita Mendoza López García. O si querían basar un personaje en alguna embarazada de “la alta” y contrastarla con las que murieron en el Hospital Nacional, se pudieron basar en lo vivido por la vedette Olga Breeskin que, en su octavo mes de gestación, apenas logró escapar del derrumbe del Hotel Continental. Y si querían leyendas de cajas fuertes, ahí está la de Rigo Tovar enterrada,  junto con el hermano del cantante y conteniendo toda su fortuna,  tras el derrumbe de su pent-house.



La Primera Temporada está disponible en Amazon Prime. Y no, no la recomiendo.