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jueves, 7 de noviembre de 2024

La Saga de Los Forsyte Conquista las Pantallas

 


La Saga de los Forsyte sigue siendo parte de la cultura británica. En el Siglo XXI se han visto adaptaciones radiales, televisivas y una puesta en escena este año. Se está filmando una nueva serie y ya la promete la PBS. ¿Será mejor o inferior a las anteriores? En vida de John Galsworthy la fama de su saga la llevó al cine en dos ocasiones, pero fue Hollywood quien le dio el tratamiento de lujo en versión hablada y a colores. Sin embargo, para Los Baby Boomers formaría parte del imaginario popular gracias a un seriado de televisión que hizo historia,  reafirmando la excelencia de la BBC.

En 1920 A Man of Property fue filmada en Inglaterra, seguida en 1922 por To Let. Hay también una película hecha en Hollywood (1925)basada en The White Monkey, la primera novela de la trilogía A Modern Comedy. No hay rastros de estos filmes, por lo que la primera versión fílmica de importancia es That Forsyte Woman en 1949.

“ Esa Fulana Forsyte”

En 1937, Ada Galsworthy vendió los derechos del mágnum opus de su difunto esposo a la Metro Goldwin Mayer que se puso en campaña para hacer una adaptación épica a lo “Gran Hotel”. Se habló de que Joan Crawford seria Irene y se puso a James Hilton (Lost Horizon,Random Harvest, Goodbye Mr. Chips), el novelista de moda, a escribir el libreto. Dos años más tarde se decidió que Myrna Loy seria Irene y nada menos que Clark Gable encarnaría al “propietario” Soames. Nunca se materializó este proyecto.



A fines de Los 40, la MGM finalmente se puso las pilas con la filmación de That Forsyte Woman. La irlandesa Greer Garson seria Irene, el canadiense Walter Pidgeon daría vida a Soames y el australiano Errol Flynn encarnaría al bohemio Jo. Los únicos estadounidenses en roles principales serian Robert Young como Philip Bosinney y una jovencísima Janet Leigh, que recién había interpretado a Meg March en Mujercitas, como June Forsyte. Antes de hacer las pruebas, Walter y Flynn comentaron que estaban hartos de interpretar siempre los mismos roles. Hicieron un cambalache y Errol Flynn tuvo así su primer papel de villano.

El libreto había pasado por tantas manos que ya no tenía ni resabios del escrito por James Hilton. El filme comienza a media res con Irene yendo a un hospital donde yace Philip Bosinney después de ser atropellado por un coche. Se presentan June y su padre. June apostrofa a la mujer que le robó el novio acusándola de la muerte del arquitecto. Su padre, Jo Forsyth, defiende a Irene y recuerda vía flashbacks la época en que ella fue cortejada por su primo Soames Forsyte. La Familia Forsyte no aprobaba que su miembro más prometedor se casase con una humilde maestra de piano.

                                      June se enfrenta a Irene

El matrimonio de Irene y Soames es muy infeliz. Todo cambia cuando ella conoce a Philip Bosinney. Debido al Código Hayes, Irene no es adultera en esta versión, se niega a abandonar a su marido, y la famosa violación marital es trocada en un bofetón de Soames. La que provoca la tragedia es la despechada June. Cuando descubre que su prometido se ha enamorado de otra, le escribe una carta al primo Soames.



Este enfrenta a su esposa. Irene no niega amar a otro y después del bofetón,  huye de la casa. Soames y Bosinney la buscan, cada uno por su lado y el arquitecto sufre un fatal accidente. Sorprendentemente, y muy rápido , (solo tiene el filme media hora para concluir) Jo e Irene descubren su amor, se casan y se van a Paris. Todos felices y comen perdices. Aunque That Forsyte Woman estuvo entre las 10 películas más vistas en el Reino Unido en 1949, fue un fracaso de taquilla en USA. Los críticos concordaron que era una visión superficial y simplificada de una gran obra. Sin embargo, otro consenso de la crítica fue que Errol Flynn estaba brillante, según yo fue el mejor trabajo de su vida.

Experimentando con Galsworthy

Desde ese estruendoso fiasco, ningún productor de cine ha querido meterse con esta obra magna de Galsworthy, pero a mediados de Los 60, en ese laboratorio de experimentos que era la BBC, se les ocurrió adaptarla para la televisión. Era un proyecto inmenso, se necesitarían mínimo 15 episodios, algo que no se había hecho antes. Al final quedó en 16 , más una decena de capítulos extras para la Comedia Moderna. Se filmó en blanco y negro con muchas tomas en exteriores. El gasto fue tremendo  (diez mil libras por episodio) pero el resultado más que optimo.

Salió al aire en enero de 1967 en la BBC2, un canal para el cual se necesitaba de un televisor especial que la mayoría de los espectadores no poseían. La producción de Donald Wilson no se amilanó y la repitieron los domingos a partir de septiembre por la más accesible BBC One. Para el final,  en invierno de 1968, más de diez mil televidentes la estaban siguiendo, un récord para esa época. Se cuenta que tanto el clero como los dueños de bares se quejaban, porque la gente ya no iba a tomarse su cerveza o a los servicios dominicales nocturnos por quedarse pegados a la tele viendo las tragedias de los Forsyte. Pronto la comprarían otros países. La PBS la pasó en 1968, y fue la primera serie inglesa que se compró en la Unión Soviética,



Viéndola ahora noto el paso del tiempo, espacios muy comprimidos, tomas exteriores un poco nubladas como grabadas con cámaras manuales y actuaciones un poco teatrales. El elenco no era muy celebre con la excepción de la diva del cine silente británico,  Fay Compton como la Tía Anne, la matriarca del clan Forsyte,  y el ídolo de matinée Sir Kenneth More como Jolyon “Jo” Forsyte. Hubo actores que no dieron la talla como Lana Morris que, en su rol de la institutriz  Helene Hilmer,  declamaba de manera melodramática lo que hacía imposible simpatizar con su personaje.

Otra que no me impresionó, aunque la serie la convertiría casi en un símbolo sexual,  fue la neozelandesa Nyree Down Porter. En su rol de Irene alternaba entre expresiones de mártir con actitudes solapadas que en vez de enternecerme me daban la impresión de una “mosca muerta”.  La serie llegó a Chile en 1969. Le pusieron Intriga de Pasiones y la ofrecían los domingos por la noche, o sea no era apta para mi horario escolar. Recuerdo haber leído sobre ella en las revistas y haber oído a mi madre comentarla con mis tías abuelas, o sea era un mini fenómeno que atraía a mujeres de todas las edades.

               Programación del Canal 4 de Valparaíso con horario de "Intriga de Pasiones"

Solo pude ver un episodio e Irene me cayó horrible,  traicionando a June, besuqueándose con un hombre que no era su marido. No sentí una perdida el no ver la serie. Las cosas cambiarían a fines de 1970 cuando cometí un pecado tan grande que cambió mi vida totalmente. A los once años, después de años de creerme la mejor alumna, y de ser la merecedora de premios escolares, me colgué en el examen final de matemáticas. Para pasar el curso debía esperar a marzo y retomar el examen.

                                    Nyree Down Porter como Irene Forsyte

Para mis padres, que se habían ufanado de tener una hija superdotada, esto fue una traición. Cambiaron su actitud hacia mí quien nunca más recibiría ni el cariño ni los privilegios a los que estaba acostumbrada. Es cierto que había otros problemas familiares, y que mi padre abandonó la casa en busca de un nuevo empleo en otra ciudad, pero entre él y mi madre, prepararon una estrategia para conseguir que pasara el examen de marzo, pero también que fuese castigo ejemplar.

Hoy día,  los padres (y maestros) al ver una hija que sobresale en todas sus clases menos en una,  investigarían a ver si hay trastornos de aprendizaje u otro tipo. Para mis padres yo solo era una perezosa frívola que quería avergonzarlos. Por eso, el plan fue el siguiente, yo no saldría de casa antes de marzo, ni de compras, ni al cine, ni a la playa. Nada de diversiones, nada de amigos, ni siquiera podía comunicarme con mis amigos por teléfono. De lunes a viernes, tendría dos horas de clases particulares de matemáticas y solo se me permitiría ver dos horas de televisión al día.

Esto último fue lo peor, pero pronto aprendí a organizar ese tiempo que era oro. Los días de semana mi horario televisivo comprendía telenovelas (en ese entonces estas duraban media hora) y La Caldera del Diablo (Peyton Place) mi serie favorita. Los sábados dedicaba mis dos horas a algún largometraje y el domingo era día de caricaturas, pero la segunda hora la dediqué a Intriga de Pasiones que había sido repuesta en horario nocturno y que traía acoplada la adaptación de una Comedia Moderna.

MI padre ya no vivía con nosotros, a mi madre no le interesaba la tele y es verano se la pasaba en la calle, a mi hermano y las nanas no les interesaban los Forsyte , así que esa hora dominical era totalmente mía. No sé en qué momento repusieron la saga en el Canal 4, pero yo la encontré bien avanzada, casi al final de la primera parte. Eso cambió mi percepción de los personajes.

Fleur y Susan Hampshire

Por ejemplo, nunca entendí que Soames había sido el villano de este cuento o cómo fue que Fleur se convirtiese en mi heroína favorita superando a la Señora Peel y a Alison Mackenzie de Peyton Place. Parte del encanto fue que Susan Hampshire interpretaba a la Niña Forsyte. Yo conocía a Susan de filmes de Disney como El Príncipe de Donegal y Las  3Vidas de Thomasina. Me impresionó ver a la Bruja del Glen ahora convertida en una flapper de cloches, cigarrillos con boquilla, y que conducía su propio Hispano Suiza.

             Susan Hampshire como La Bruja del Glen en Three Lives of Thomasina

Desde el primer instante que viví las experiencias de Fleur , quise verla feliz. En mi ingenuidad de niña no podía entender que el romance de Fleur no tenía futuro. A pesar de que la serie cambia el que Jon se entere por carta que la mujer que ama es hija del violador de su madre y que para mayor impacto escucha ese secreto de boca de su padre quien muere a consecuencia del esfuerzo, yo todavía creía que podían ser felices.



Solo hoy que me he visto la serie entera (está en YT) comprendo el calvario de Irene. De cómo fue obligada a casarse con Soames para huir de su madrastra y del acoso del futuro marido de esta. Comprendí ahora su desilusión con Soames como amante y esposo que la serie describe,  en lo que para la época puede haber sido una escena atrevida. Nyree Down-Porter en neglige, llorando desolada en su noche de bodas mientras un Soames medio desnudo la mira desde la cama con cara de circunstancias.



Aún hoy no me simpatiza Irene del todo. La neozelandesa no era buena actriz ni muy guapa, parecía gallina mojada sobre todo en sus escenas de llanto que eran constantes. Siempre me pareció hipócrita en ese comportamiento pasivo-agresivo. Me molestaba que apenas conoce a Fleur le tome fastidio y decida que es igual a Soames. Es cierto que Fleur es voluntariosa , peo no llegamos a saber si es posesiva. En la serie es muy intuitiva y en el libro es dada al autoanálisis, lo que me la hace más cercana.

                          Fleur con su Tía  Freddy

Llegó marzo, pasé el examen y comencé mi año escolar en una nueva escuela donde el bullying era tan atroz que no pude continuar. Sobreviví ese dramático otoño viendo A Modern Comedy que nunca más ha sido adaptada para ninguna pantalla. Cuando se la publicó, esta secuela de los Forsyte no tuvo éxito. La saga había gustado por su nostalgia,  por la retro visión del mundo victoriano. La Comedia era demasiado contemporánea, denunciando la corrupción en el mundo político y los negocios además de la decadencia moral de Los Locos 20.

1967 era otra historia. En la segunda mitad de la década inició una fascinación por Los 20 y Los 30 y esta serie era un escapismo exótico del presente con sus flappers, sus fiestas, modas extravagantes, y sus costumbres que a ratos parecían modernas y otras anticuadas.

Susan Hampshire se volvió toda una estrella. Ganó un BAFTA, un Emmy y un Globo de Oro por su retrato de Fleur. Fue esa actuación la que ameritaría volverse el rostro del period piece televisivo, ya que a la saga Forsyte seguirían igualmente premiados roles como el de la Duquesa de Marlborough en Los Primeros Churchill, y Becky Sharp en La Feria de las Vanidades. Para los 70, seria Agnes en David Copperfield y Lady Glencora en Los Pallissers basada en las novelas de Anthony Trollope. Tan apegada está  hoy la actual Lady Kilkunnis a La Saga de los Forsyte que se rumora habrá un rol para ella en la nueva versión.



Lo que es 1971, yo adoraba a Fleur, me encantaba su ropa, la decoración de su casa tan diferente a la de los otros Forsyte, sobre todo su sala llena de chinnoiserie donde cabe tan bien el cuadro del mono blanco que Soames hereda del Primo George. También me encantaba Michael Mont, un marido tan comprensivo, un aristócrata rico dotado de conciencia social, y un hombre siempre optimista pesar de no saberse amado como merecía.

              La bata maternal de Fleur hace juego con su decorado chino

Adoré a Soames, su amor por su hija y como su tremenda ambición choca con el anhelo paterno de no verla sufrir en un matrimonio sin amor. Me encantó su relación con su consuegro, Sir Laurence,  y los esfuerzos de ambos por proteger a la joven pareja. Aun así, comprendí que el retorno del muy casado Jon provocaría problemas que, por suerte, Galsworthy soluciona de manera realista.

Los Forsyte en el Siglo XXI

Tan impresionante fue La Saga de los Forsyte que no se volvió a intentar adaptarla en lo que llevó del siglo. Fue a comienzos del Tercer Milenio que Granada y la  ITV decidieron intentar darle un nuevo rostro para presentarla a una nueva generación. Muchos de ustedes conocen The Forsyte Saga del 2002. Es hermosa, supera a la versión del ’67 con su escenografía y su vestuario. El simple hecho de hacerla en colores cambia la estética.

                    Los Forsyte del Siglo XXI

Qué decir del bellísimo elenco encabezado con mi amado Damián Lewis recién salido de su exitosa Band of Brothers; Gina McKee, mucho mejor que Nyree Down Porter; y esa belleza galesa llamada Ioann Gruffud como Bosinney. Se cambió un poco el argumento, ahora escrito por Stephen Mallatratt , aunque conservando el comienzo con el compromiso de Winifred Forsyte. La serie enfatizaba la cercanía de las mujeres Forsyte hacia Soames, su deseo de protegerlo, su lealtad y admiración. Eso dejaba muy mal a Irene.

Pobre Gina, una excelente actriz. El problema es que siguió el modelo dejado por Nyree Down Porter de ser una estatua de hielo lo que la hacía aparecer un poco tonta. A diferencia de la otra versión, en un viaje a Bournemouth,  Soames ve a Irene en un concierto y se enamora de ella. Al comienzo,  Irene lo encuentra atractivo, pero pronto descubre que es posesivo, materialista y su vehemencia la asusta. Solo rechaza la propuesta de Soames una vez, para aceptarlo nuevamente cundo su madrastra amenaza dejarla en la calle.

Algo que no me gustó de esta Irene es que es pasiva e inútil. A diferencia de la del 67, con título de maestra de piano de un conservatorio parisino y dispuesta a ganarse la vida, esta Irene se siente incapaz de mantenerse sin el apoyo de su madrastra o de su marido. Después de años de casada, Irene confiesa a June que no quiere abandonar a Soames porque teme vivir sin dinero. Esa confesión la hace despreciable a mis ojos, pero también la hace más estimable cuando se atreve a vivir y ganarse el pan por si sola.



Desde el comienzo del matrimonio, la serie del 2002 nos indica que, aunque incapaz de separarse de su marido, Irene toma medidas para independizarse de quien es su sostén económico. Practica, a espaldas de Soames, medidas para no tener hijos (duchas vaginales) y es ella quien exige cuartos separados. A diferencia de la serie donde parece existir amor a primera vista entre el arquitecto y la esposa de su cliente, en esta versión hay un preámbulo. Bosinney solo se interesa en Irene cuando sabe que existe separación de cuerpos entre ella y el marido. Ella tampoco es tan descarada como el personaje de Nyree Down Porter. Eso hace menos indecente el adulterio y la deslealtad hacia June.

                                Bosinney y sus mujeres

Aparte de su impresionante escenografía, tanto en interiores como exteriores, existía en esta adaptación un permiso para ir más allá de lo que fue la pudorosa versión de Hollywood, e incluso la de 1967. La violación de Irene es sumamente grafica como lo es la de la muerte de Bosinney. En el libro y otras adaptaciones, el arquitecto deambula como robot en la bruma londinense hasta que lo arrolla un carruaje.

En la versión del 2002, Bosinney anda buscando a Soames para darle una paliza por el ultraje a Irene. Cuando lo ve, cruza la calle sin mirar y es tropellado por un coche y sus caballos. Me pareció un poco grotesca que en esa escena la cámara enfocase de cerca el rostro del atropellado, pero ese es uno de los defectos de la serie: el abuso de los close-up que a ratos hace que los personajes se vean grotescos.



Mallatratt en Contra del Viejo Jolyon

La otra falla que repudio es hacer del viejo Jolyon un personaje negativo. El modo en que lo retratan en los primeros episodios hubiese ofendido a John Galsworthy quien en ese personaje encarnó todas las virtudes de su propio padre.

En el libro, el joven Jo ya es un paria de la familia, puesto que lleva tiempo separado de su mujer y convive con la ex institutriz de su hija. La madre de June ya ha fallecido y la joven ha vivido años con su abuelo. Donald Wilson optó por situar la historia años antes. Jo y Helene son amantes, pero nadie lo sabe. Aunque a Frances no le simpatiza Helene, la considera una excelente institutriz y se molesta cuando ella presenta su renuncia argumentando problemas personales.

Un tiempo después, Jo confiesa a su mujer que tiene una amante y abandona el hogar.  Es ahí cuando su padre se entera del affaire y se inmiscuye de manera respetuosa en este lio doméstico. Intenta convencer a su hijo de volver con su mujer y titubea antes de desheredarlo. La serie nos muestra el dolor del Viejo Jolyon de perder a su hijo y a su nieta puesto que Frances regresa con su hija al campo a vivir con su familia. Una muy buena escena de la versión Wilson era cuando Frances es arrastrada por un caballo en una cacería lo que le provoca la muerte. Esto no ocurre en la adaptación del Siglo XXI, donde vemos a su hija poniendo flores en una tumba y hablando de la frágil salud de su madre.

                             Muerte de Frances

Todos estos detalles desaparecen en esta versión. Jolyon vive con su hijo y su familia. Cuando Frances descubre que su marido está dibujando a la institutriz,  es Jolyon quien exige a Jo que despida a Helene, a pesar de que el pintor insista que nada impropio ha ocurrido. Lo único que Jolyon consigue es que su hijo y la institutriz admitan estar enamorados, que entre ellos existe un “reconocimiento”. Jolyon se va a dormir al club, su padre lo busca y rudamente le dice que si necesita sexo que vaya un burdel.



De regreso a casa, Jolyon encuentra a Helene a punto de marcharse en el carruaje de la familia. Para humillarla, ordena que salga por la puerta de servicio y que se consiga un coche de alquiler. No sentí lastima por Helene (ni tampoco en la otra versión), pero me molestó que pusieran al Viejo Jolyon de villano. Sobre todo, por la compasión que luego demuestra por Irene aun cuando es ella quien  ha destrozado la vida de June.



Esta nueva versión de La Saga de Los Forsyte tuvo buenos ratings,  por lo que Granada y la PBS juntaron sus moneditas para adaptar To Let como una Segunda Temporada. Yo esperaba que esto invitase a una nueva versión de Modern Comedy. ¡Qué esperanza! Lo que en 1967, la BBC había dramatizado de manera efectiva y conmovedora en cuatro episodios, Granada extendió en seis excesivos capítulos que destrozaron la última entrega de la saga y , de paso, a Soames y a Fleur.

Mallatratt en Contra de Fleur

Empezamos con un innecesario encuentro entre Jon y Fleur en la infancia. Soames los sorprende y agrede, física y verbalmente, a Jon. Viendo toda esta temporada, caigo en que la interpretación de Damian deja a su personaje como un histérico, incapaz de controlar su furia. Muy diferente al frio y contenido Soames del libro y de la caracterización de Eric Porter. El verdadero Soames jamás hubiese atacado a un niño.



Pasa una década. Fleur y Jon se reencuentran en la galería de arte de June. En libro y serie del 67, aunque hay una atracción, lo más importante para ambos es descubrir el misterio detrás de su parentesco. En esta adaptación,  Fleur es una depredadora que en seguida se pone en campaña para atrapar al primo desconocido. Galsworthy nos cuenta que Fleur conoce a su prima política Holly Dartie, pero solo se entera en una visita a su granja,  que es hermana de Jon.

En cambio, la Fleur Siglo XXI consigue que inviten a los Dartie a su fiesta de cumpleaños (otro episodio que Mallatratt incluye en su adaptación) y poco menos que se invita, al saber que Jon estará allá, a pasar un fin de semana en la granja equina de Val. En versión Mallatratt, a Soames no le parece que Fleur visite a los Dartie. En libro y versión Donald Wilson, ella y sus primos son unidos y no parece extraño que vaya a visitarlos. Es una sorpresa tanto para Jon como Fleur  reencontrarse. Ambos quieren descubrir más sobre el misterio familiar. Es solo después de un paseo mañereo, filmado al aire libre en versión ’67, (hermoso y romántico aun en blanco y negro) que ambos descubren que se han enamorado.

En la versión Siglo XXI, Fleur finge no conocer a Jon, aunque tanto los Dartie como el chico saben que miente. Se levanta temprano y, sin pedir permiso de Holly,  asalta la despensa, hace una cesta de picnic y se va a pie a una granja vecina a buscar a Jon. Para cuando llega, se ha enlodado sus zapatos, se le ha caído la cesta y para todos los presentes, incluyendo a Jon,  es una ofrecida. Se supone que esto pone un toque humorístico en la historia. Totalmente innecesario y que arruina a la intensa e intuitiva Fleur creada por Galsworthy.



Emma Griffiths Malin no es tan buena actriz como lo fuera Susan Hampshire y Mallatratt no  quiere a Fleur, prefiere retratarla como una mini Femme Fatale totalmente manipuladora. En libro y versión D. Wilson, Jon trae a Fleur a Robin Hill a conocer a sus padres. Es ahí que, con solo una hora de conocerla, Irene suelta su injusta impresión de que Fleur es igual a Soames y hará infeliz a su hijo. En esta versión Siglo XXI , Fleur se entromete en Robin Hill encontrando a Jolyon solo y finge ser otra persona. Obvio que cualquier futuro suegro desconfiaría de esta nuera timadora.

Mas adelante, en un colmo de crueldad, Jo le revela a Fleur que está desahuciado y le ruega que abandone a Jon. Fleur hipócritamente, le jura que lo hará. Nada de eso ocurría en el libro ni en la otra versión. En libro y serie, Fleur dice a June que romperá con Jon al saber que su padre estuvo casado con Irene. Aunque June insiste en proteger a los tortolos, Fleur sabe que toda la familia se opondrá a su romance y decide casarse en secreto. En la versión Mallatratt, es June quien finalmente los separa (WTF?).

Ambas versiones difieren del libro en que Jon se entera del pasado de su madre por carta, prefiriendo la más impactante escena en que es Jo quien revela todos los sórdidos detalles a su hijo. En esta última versión, son Jolyon e Irene quienes torpemente tratan de revelar el pasado a Jon. El resultado es el mismo. Jo, agotado, sufre un infarto fatal. En el libro, sintiéndose culpable, Jon rompe su compromiso, se niega a ver a Fleur, rechaza la conmovedora oferta de paz de Soames, y parte al Canadá.

En la serie se alarga la situación de una manera insufrible. Jon y Fleur se dan su revolcón el mismo día en que Jon es enterrado. June los sorprende y acusa a su hermano de dejarse manipular por la hija de Soames. Es eso lo que lleva a Jon a rechazar la oferta de Soames. Aun así, se enfurece cuando sabe que Fleur va a casarse con Michael Mont y exige que no lo haga, aunque no planea casarse con ella. Un enredo que nadie entiende y donde todos actúan incoherentemente.



 Entiendo que las sensibilidades del comienzo-de-siglo exigían mucho sexo (June y Bosinney también son amantes en esta versión), pero la situación y  el momento en que hacen el amor dan la impresión de que Jon quiere cobrarse en Fleur lo que hizo Soames con Irene. Esto va completamente en contra de lo imaginado por Galsworthy quien hará que, años más tarde Fleur, se reproche no haber obligado a Jon “ a comprometerla”. Pues en la versión Mallatratt, Jon la “compromete” y le importa un bledo abandonarla.

En To Let y en su versión televisiva original, Jon y Fleur fueron totalmente star-crossed lovers, Romeo y Julieta en Los Locos 20. Aquí ambos son solapados, egoístas, no parecen amarse y esto me lleva hasta lo que criticó Damian Lewis públicamente. En libro y versión Wilson, Fleur culpa al padre por el abandono de Jon. Cree que no fue lo suficientemente firme en su apoyo a un enlace entre los primos cuando se entrevistó con Jon e Irene.

En la versión de Mallatratt, el día de la boda de su hija, Soames atormentado por el rechazo del único ser que ama realmente, confiesa haber violado a Irene y le pide a Fleur que no se case sin amor. La reacción de Fleur es extraordinaria. Ya no reprocha a su padre, no está escandalizada. “Eso es el pasado, Papito” dice al verlo llorar. ¿Si es el pasado porque le ha seguido reprochando su parte en su ruptura con Jon?


                           Boda de Fleur y Michael Mont

Damian contó que había leído (y amado) la saga en Eton, pero que nunca se le hubiese ocurrido esa escena final. Era imposible que un hombre de la era de Soames, un hombre como Soames,  se atreviese a confesar algo tan sórdido e íntimo a su adorada hija. Con ese detalle,  Mallatratt dio un broche de plomo a una suntuosa producción,  que se aleja definitivamente del espíritu de la obra de Galsworthy.

No quiero culparlo puesto que Stephen Mallatratt sufría de una leucemia fatal en la época en que escribió esta adaptación.  A ver qué excusa tendrá Debbie Horsfield (adaptadora de la última versión Poldark) para arruinarla esta vez.

lunes, 4 de noviembre de 2024

John Galsworthy y su autobiográfica saga

 


Hace un año que se está filmando una nueva dramatización del clásico de John Galsworthy, La Saga de los Forsyte. Sería la tercera adaptación televisiva. En esta época de masacrar los clásicos, da pavor, (se sabe que un rol importante recaerá sobre una actriz de color) imaginarse lo que se viene. Hora es entonces de hablar de lo que ya vino, del autor, de una obra que le ameritaría un Nobel de Literatura y de sus anteriores versiones, sobre todo de la segunda que fue una revelación televisiva.

Una Infancia Victoriana

John Galsworthy venia de una familia parecida a Los Forsyte. Nacido en plena era victoriana e hijo de un abogado, el joven John sabía que sus abuelos y bisabuelos eran simples campesinos de Devon que habían emigrado a la ciudad, hecho fortuna como tenderos, enviado a sus hijos a la universidad y concertado buenos matrimonios.

Tal como Los Forsyte, los Galsworthy eran ahora respetables miembros de una burguesía acaudalada. Sus orígenes , sin embargo, eran recordados, sobre todo por la madre que despreciaba al esposo. Ese desprecio unió a los hijos al padre que más adelante John retrataría como el viejo Jolyon Forsyte y a quien veneraría toda su vida.



John y sus hermanos tuvieron infancias y juventudes privilegiadas con institutrices y escuelas privadas. En Harrow, el joven Galsworthy se hizo famoso como el mejor futbolista de su generación y en Oxford hizo muchas amistades y hasta tomó parte en representaciones teatrales. Donde no le iba bien era en los asuntos del corazón. Un romance fracasado en la universidad y otro después, cuando siguiendo el consejo paterno estudiaba Derecho, lo dejaron deprimido hasta el punto que su padre lo enviaría en un largo viaje por el mundo.

En los Mares del Sur, John Galsworthy conocería a Robert Louis Stevenson y, en un viaje de Australia a Ciudad del Cabo,  a Joseph Conrad quien sería su amigo de por vida. No serian estos literatos quienes convencieron a Galsworthy de ser escritor. Sería otra persona que lo aguardaba en Inglaterra.

Ada-Irene

En una reunión familiar, a fines del Siglo XIX, John Galsworthy conoció a su prima política, Ada Galsworthy. Mujer sensible e instruida, Ada estaba casada con el Mayor Arthur Galsworthy que por ese entonces servía en la Guerra Bóer. Como le contaron a John sus hermanas, que eran intimas de la prima, Ada había hecho un pésimo matrimonio. No tenía nada en común con Arthur, y él abusaba físicamente de ella. No pasó mucho tiempo antes que John y Ada se hiciesen amantes. Para todos los fans de la saga de Los Forsyte es obvio que el triángulo amoroso de la novela es un reflejo de lo vivido por el autor.



Ada no planeó divorciarse. El divorcio era un escándalo entonces y Galsworthy no quería causarle una decepción a su padre. La pareja mantuvo una relación clandestina por casi seis años durante los cuales, Ada animó a su amante a escribir. John obedeció sacando al mercado algunos libros mediocres. En una colección de cuentos tuvo uno protagonizado por un tal Swithin Forsyte. Anidó en la mente del autor crearle una familia. Así comenzó a escribir su novela más famosa A Man of Property (El Propietario) la primera de La Saga de los Forsyte.

La muerte del padre permitió que en 1904 la pareja contrajese matrimonio. Tal como temían fue un escándalo mayúsculo. La madre de Ada se negó a volver a verla, su abogado la retiró de la lista de clientes, el único consuelo les llegó en 1906 cuando milagrosamente El propietario salió a la venta con buenas críticas, y la obra de teatro La cajita de plata se convirtió en un éxito en la temporada teatral. De pronto, John Galsworthy era un autor famoso. Lo curioso es que le tomaría más de una década continuar con su saga. Durante ese tiempo se hizo un nombre como dramaturgo.

Los Conflictivos Forsyte

El Propietario es una novela autobiográfica, pero lo que encantó a los eduardianos fue la descripción de la movilidad social victoriana. Como los Galsworthy, Los Forsyte son descendientes de granjeros, sus abuelos llegaron a la ciudad a ganarse la vida como tenderos y se hicieron millonarios, incluso Timothy, el solterón, que vive con sus hermanas viudas. Al comienzo de la novela, se rumora que los Forsyte están camino a comprarse medio Londres.



Los Forsyte (cinco hermanos y cuatro hermanas) tendrán mucho dinero, pero pocos hijos a quienes consentir con sus vastas fortunas. Roger Forsyte es padre de la emancipada pianista Francie y del playboy George. James y su esposa Emily tienen una hija casadera Winifred y un hijo, el abogado Soames,  el orgullo de la familia. En cuanto al viejo Jolyon, que ha hecho su fortuna importando té de la China tiene un hijo, el Joven Jolyon o “Jo”. Aunque su padre lo envió a Oxford, Jo es un poco indolente, prefiere pintar antes que ejercer su profesión. Se ha casado con Frances, una rica heredera y son padres de la pequeña June, pero no está satisfecho.

La novela inicia al comienzo de los 1880s con el compromiso de June Forsyte, pero las adaptaciones literarias han elegido ir más lejos en el pasado lo que fue una decisión sensata ya que ayuda a entender a los personajes Así tanto la versión de 1967 como la del 2002 inician una década antes con el compromiso de Winifred “Freddy” con Montague Dartie. Amigo de Primo George, Monty es muy simpático, pero no tiene ni empleo, ni familia ni fortuna. El sospechoso James decide rentarle una casa y pasarle una mensualidad a la pareja, pero nada de dote. Esto deprime a Monty, pero debe aceptar.

Soames es lo opuesto a su cuñado. Es un brillante abogado, pero su carácter posesivo lo hace ambicionar poseerlo todo, desde propiedades hasta una esposa. En su afán de hacer fortuna y convertirse en un propietario, se vuelve consejero de clientes particulares de cuyos buenos negocios saca tajadas. Una de sus clientes es la Viuda Heron que vive en una villa costera. Cuando la visita, conoce a su hijastra Irene Heron que lo deslumbra. A sus veinte años, Irene estudia música en Paris y se prepara para convertirse en maestra de piano ya que su padre no le heredó mucho.

                                    Soames e Irene en la version 2002

Irene no solo es bella, también es instruida, romántica y espiritual. Pronto nota que Soames no se parece a ella, aunque es obvio que la corteja con el permiso de su madrastra. La Viuda Heron planea volver a casarse. Irene no soporta al nuevo padrastro y comete el peor error de su vida casándose con Soames.

Entretanto El Joven Jo provoca el primer escándalo de la familia, al abandonar el clan y a su esposa e hija poniendo casa en St. John’s Woods con la institutriz de June. Su padre lo deshereda. Frances regresa al campo con su familia y se lleva a su hija. El Viejo Jolyon está devastado. Por suerte Frances muere en un accidente de caza, y June regresa con su abuelo. Jo es libre de casarse con Helene con la que ya tiene un hijo, otro Jolyon, apodado “Jolly”.


                             Jo y Helene en la version de 1967


Lo que he narrado es el modo en que la saga ha sido abordada en la televisión. En realidad, Galsworthy eligió comenzar su historia cuando Soames e Irene llevan años de casados y June es una adolescente. La novela comienza con el compromiso de June quien se ha enamorado de un prometedor arquitecto, llamado Philip Bosinney. June idolatra a Irene y es una de las pocas que sabe cuan infeliz es su amiga. No solo Soames es un mal amante, además es extremadamente posesivo, celoso de todos los afectos de su mujer, incluyendo a June. Si por él fuera, Irene estaría encerrada en su casa como tiene las obras de arte que el abogado ávidamente colecciona.

Cuando Irene conoce a Bosinney es amor a primera vista y el ser correspondida la hace olvidar sus deberes de esposa y su lealtad de amiga. Pronto es un secreto a voces que el arquitecto y la esposa de Soames son amantes. Creyendo que June se casará y lo dejará solo, El Viejo Jolyon hace las paces con su hijo. Ahora Jo tiene otro problema, reconectarse con su hija mayor e intentar protegerla de un gran dolor que June se niega a aceptar.

Otro que no quiere ver la realidad es Soames. Como solo sabe demostrar su amor por Irene con cosas materiales, comisiona a Bosinney para que construya un palacete en el campo que pretende obsequiar a su esposa. El arquitecto comete un error irreparable ante los ojos del frugal y ordenado abogado: se excede en los gastos de la construcción de Robin Hill. Soames lo lleva a juicio.

                                  Soames discute los planes con su arquitecto

Todos están asombrados de un exagerado gesto que arruinará a Bosinney si pierde la causa. Es casi obvio que es la manera de Soames de vengar su honor. Irene lo reconoce así, confiesa ser amante del novio de June y le lanza a la cara a su marido su repugnancia y odio por él. Soames pierde su usual compostura y abusa sexualmente de su mujer.

Irene huye de su casa y va en busca de su amante. Deciden huir a Paris juntos, pero esa noche un desorientado Bosinney deambula por la bruma londinense y es arrollado fatalmente por un carruaje. Entretanto June que no quiere aceptar que su novio ha roto su compromiso, suplica a su abuelo que compre Robin Hill y así Philip tendrá el dinero para pagarle a Soames lo que el tribunal ha dispuesto.

El final de la novela tiene a los personajes dispersos. Irene, aun sin su amante, abandona a Soames quien ha ganado un juicio, pero ha perdido a su esposa. June se instala en Londres decidida a dedicar su vida a ayudar a jóvenes artistas impecunes. El Viejo Jolyon se instala en Robin Hill. Jo y su familia lo acompañan. Un final tan abierto exigía una secuela. Lo extraordinario es que le tomaría a Galsworthy doce años escribirla.

                                 Soames acosa a Irene (Versión 1967)

De Amante a Enfermero

La vida de John Galsworthy había cambiado. Hasta la Gran Guerra, su labor literaria estuvo encaminada a la escena, se le conocía más como dramaturgo que como novelista. Su vida personal también había cambiado. Años de abuso marital, más las presiones emocionales del escándalo,  habían sumido a Ada en lo que hoy conocemos como depresión clínica. El mal se manifestaba en aflicciones psicosomáticas y posible hipocondría. Vivía sufriendo de asma, problemas respiratorios y gripes que hacían que el matrimonio estuviese siempre en movimiento buscando mejores aires para la enferma.

La relación de Los Galsworthy también había cambiado. No dormían juntos, Ada se había vuelto gruñona y exigente. Galsworthy era más enfermero que marido. Ada mostraba más afecto por su Spaniel que por su esposo. Esto llevaría al escritor a tener un affaire extramarital, en 1910, con Margaret Morris, una bailarina de ballet de veinte años.

No pensemos en Ada como un monstruo inútil. Ella se mantenía activa militando (tal como John) en muchas causas; desde el sufragio femenino hasta los derechos de los animales. Como hablaba un francés perfecto, se puso a traducir la obra de Guy de Maupassant al inglés, y nunca dejó de ser un pilar en la carrera de su esposo. Hasta la muerte de Galsworthy editó su obra, la mecanografió y dio sabios consejos que su esposo siempre siguió.

                                       Ls Galsworthy en Los 20

La Gran Guerra, sacó a Los Galsworthy de su circuito de viajes. Después de contribuir de muchas maneras,  tales como dinero y calcetas que Ada tejió para los soldados, decidieron ir a Francia. Galsworthy era muy viejo para soldado, pero entrenó para ser enfermero y masajista de soldados en proceso de rehabilitación. Ada lo acompañó. Dejando sus achaques en Inglaterra, se ocupó de la ropa de los pacientes del hospital donde trabajaba su marido, de su correspondencia y para alegrarlos les tocaba el piano y cantaba.

Fue durante esa época que John Galsworthy retomó la saga de los Forsyte. En 1918 publicó lo que llamaría “un interludio” titulado The Indian Summer of a Forsyte (El veranito de San Martin de un Forsyte). Han pasado años desde la muerte de Philip Bosinney.  El Viejo Jolyon vive con su familia en Robin Hill. Ese verano, Jo, su mujer y June están en España. Jolly en su internado. La única compañía del abuelo es la pequeña Holly y su institutriz.

Una tarde, paseando por sus tierras, Jolyon divisa una mujer que observa la casa. Al acercarse la reconoce, es Irene. Ella le cuenta que ha vivido sola desde su separación, dando clases de piano, sin aceptar ni una moneda de Soames. Le gusta venir a ver Robin Hill, la casa que Bosinney diseñó para ella. Conmovido, Jolyon la invita a cenar. De ahí se establece una amistad, e Irene comienza a darle lecciones de piano a Holly. A pesar de la diferencia de edades, Irene y el anciano se llevan maravillosamente bien.

                                   Nyree Down Porter como Irene

Es obvio que Jolyon se ha enamorado, pero sabe que eso no puede ser. Al final del verano, muere en su jardín esperando a Irene. En su testamento le deja un pequeño legado para que pueda vivir independientemente y nombra a Jo custodio de esa herencia. Este “interludio” volvió a abrir un apetito para saber más de Soames, Irene y Jo. Galsworthy les daría esa satisfacción a sus lectores cuando publicó en 1920, In Chancery (En la corte).

El título se refiere a la corte de divorcios. Han pasado años desde la muerte del viejo Jolyon. Suficientes para que el acaudalado Soames cobre conciencia de que nadie heredará su fortuna. Tras fracasar en reconciliarse con Irene, decide divorciarse y convence a su hermana Freddy de seguir su ejemplo. Luego de años de vida desordenada, de sacarle dinero al suegro y perderlo en mesas de juego, Monty Dartie ha huido a Buenos Aires, de paso robándose las joyas de su esposa.

                                   Monty y Freddy en la versión de 1967

Solo Freddie se divorcia. Soames se arrepiente e intenta convencer a Irene que le dé un hijo (varón , por supuesto) y que luego la dejará en paz. Irene vive bien con la herencia del viejo Jolyon. Ha hecho una gran amistad con Jo que ha enviudado recientemente. No tiene tiempo para ser hostigada por Soames,  así que decide irse a vivir a París. Jo tiene problemas familiares. Su hijo Jolly está en Oxford donde ha hecho amistad con su primo Percival “Val” Dartie. Esa amistad se resquebraja cuando Jolly descubre que Val corteja a su hermana Holly y que ella lo corresponde.

Para separarlos, Jolly convence a Val que se enlisten para pelear en La Guerra Bóer. Los jóvenes se marchan a África, y June y Holly los siguen para servir de enfermeras. Jo viaja a París donde goza de unas merecidas vacaciones junto a Irene. Ambos disfrutan de gustos en común como la música, el arte y la buena mesa. La pareja ignora que Soames ha puesto un detective para vigilarlos.

Soames se aparece en Paris y vuelve a suplicar y exigir que su esposa vuelva con él. La exasperada Irene retorna a Inglaterra. Visita a Jo el mismo día en que él recibe un telegrama anunciándole que su hijo ha muerto. En eso irrumpe Soames en Robin Hill y acusa a su primo y a Irene de cometer adulterio. La azorada pareja, harta de las pataletas del propietario, reconocen ser amantes. Soames promete arruinarlos y se va. Irene y Jo aceptan que se aman.

                                      Irene y los primos que se la disputan

Soames se divorcia y rápidamente se casa con Annette, una joven francesa cuya madre tiene un restaurante en Soho. Está claro que es una transacción comercial. Annette se compromete a darle un hijo varón y Soames a darle una vida de lujos. Irene y Jo se casan y encargan un bebé rápidamente. Val y Hollie se casan en Sudáfrica. En medio de tantas bodas , June regresa a Inglaterra a conocer a su nuevo hermanito llamado Jolyon (¡que falta de imaginación para los nombres!) , pero apodado Jon.

Al final, Annette da a luz en un parto que casi le cuesta la vida y queda imposibilitada de tener más hijos. Soames se siente estafado ya que el producto de tanta tragedia es una hembrita, pero una sola mirada a su hija y el amor instantáneo que cobra por la pequeña Fleur compensa toda su desdicha.

Una Nueva Generación

Ese final agridulce no satisfizo el apetito de un fandom que quería seguir viendo las andanzas de los Forsyte. En 1920, el autor les dio en el gusto con otro “interludio”, este dedicado a la infancia placida y feliz del pequeño Jon Forsyte. Galsworthy cerró la saga en 1922 con To Let (Se arrienda), la crónica del desdichado amor entre Fleur Forsyte y su primo Jon,  y como los pecados de los padres recaen sobre los hijos.



Como el final era tan abierto que invitaba a una secuela, Galsworthy se embarcó en otra trilogía titulada A Modern Comedy que se publicó entre 1924 y 1929. Compuesta por tres novelas (El Mono Blanco; La Cuchara de Plata; y Canto de Cisne), la “comedia” describía los esfuerzos de Fleur, ahora casada con Michael Mont, por ser una gran anfitriona y billar en sociedad. Tristemente , esta secuela no obtuvo el favor del público. Eso no restó fama a Galsworthy quien siguió dominando el teatro.



A pesar de que había aceptado varios honores, se negó a ser nombrado caballero por su rey, argumentando que los letrados no deberían aceptar esa elevación. Si aceptó, en 1932, el Premio Nobel de Literatura, el segundo otorgado a un novelista británico. La salud de John Galsworthy iba de mal en peor y no pudo ir a Estocolmo a recibir el Nobel, muriendo en 1933. En su testamento exigió que Ada fuese la única con poderes sobre su obra.

Lamentablemente,  Ada, en su depresión,  cometió varias barbaridades. Casi mata al caballo favorito de su difunto esposo, y destruyó todo vestigio de su relación adúltera, tanto el diario que llevó durante su affaire como la correspondencia entre ella y Galsworthy, privando a los biógrafos de importantes datos. A pesar de sus males psicosomáticos sobrevivió más de veinte años a su marido, muriendo en 1956. En Los 30s vendió los derechos de filmación de La Saga de los Forsyte a Hollywood. De eso hablaremos la próxima vez.