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martes, 26 de agosto de 2025

María Antonieta: Primera y Segunda Temporada

 


La primera temporada me dio urticaria y le hice la cruz, pero necesitando algo que llenase mi espacio de series de los martes, me puse a ver la segunda etapa. Aunque no carente de falsedades históricas, es menos sexualizada y menos estrambótica que los primeros episodios. Incluso me hizo retroceder y descubrir que a partir del quinto episodio, la serie se vuelve coherente y digestible. Marie Antoinette puede verse en EStados Unidos via PBS Amazon y en América Latina por Disney+

De Delfina a Reina

Los primeros episodios daban grima con una creación de escenarios imposibles. ¿Cómo Luis XV (¡qué repugnante estuvo James Purefoy en ese papel!), por mucho que le gustasen las muchachitas,  iba a poner en peligro su alianza con Austria abusando de la esposa de su nieto? ¿Como en Austria iban a mandar a Francia una princesa impúber? ¿Como María Antonieta no iba a saber lo que era menstruar e iba a manchar las escaleras de Versalles con la sangre de su primera regla? ¿Acaso no usaba calzones? ¿Y cómo la famosa enemistad entre la Delfina y Madame Du Barry aquí la convierten en una relación con ribetes lésbicos?

                          Luis XV y Du Barry, par de cochinos

Con esa presentación,  yo me alejé de la serie anglo-francesa (combinación de la BBC y de Banijay), pero por falta de material de esparcimiento, se me ocurrió entrar en el episodio 6, justamente el que describe la provechosa visita del Emperador Jose, hermano de la reina. A mí siempre me ha caído bien este emperador liberal y sesudo y siento mucha lastima por la trágica vida personal que le tocó.



Jonas Bloquet lo interpreta magistralmente, opacando a Danny Huston en la versión de Sofia Coppola. El modo en que enfrenta los problemas conyugales de los monarcas y las intrigas cortesanas es sabio y divertido a la vez. Al final del episodio, los reyes están camino de escribirle a la cigüeña. Al final de la temporada ya tienen dos hijos, uno de ellos el anhelado Delfín.

Antes de esto, hemos tenido varios altibajos emocionales de nuestra heroína. Finalmente le cayó el veinte que primo Chartres no era su aliado incondicional, sino un hombre obsesionado con hacerla su amante. El Duque de Chartres, envidioso y libidinoso,  inspira un poco de lastima, pero el libreto escogió una manera simplista de explicar la traición del futuro Philippe-Egalitė.



En la vida real, el Duque siempre sintió envidia de su primo. Luis XVI y su consorte le tenían tirria por intrigante y sinvergüenza. Lo que pasa es que por alguna razón la producción decidió prescindir del Conde de Artois, hermano del rey concentrándose solo en el man-child de Provenza. Artois (futuro Carlos X) si se llevó bien con Toinette, desde la llegada de la austriaca a Francia. Tanto que se les imputaron los amores que en la serie achacan a Chartres y a la reina.

Hablando del Conde de Provence, me divierte este niñato con ínfulas de rey que no sabe ni como preñar a su mujer. Me ha gustado más su retrato en Careme donde, quien se ha autonombrado Luis XVIII (que lo seria después del exilio de Napoleón) aparece como un hombre taciturno, desilusionado con la vida, pero dotado de la suficiente sabiduría para saber lo importante que es la buena mesa y el talento de Careme para llenarla.

               Provence con exceso de rouge en las mejillas

Quien me inspira lastima, aunque es amargada e intrigante, es su mujer María Josefina de Saboya. Debe haber sido casi imposible vivir con un marido que le expresaba el desprecio hasta con la mirada. Por suerte, la italiana se consiguió una amiga y compañera de cama en su lectora Madame de Grebillon que aparece en el episodio final de la primera temporada.



Lamballe vs Polignac

Otra razón por la cual me alejé de esta serie fue la caricaturización de María Teresa de Saboya-Carignano, Princesa de Lamballe, personaje histórico que siempre ha capturado mi imaginación. Después que Anita Louise y Mary Nighy me la habían presentado de manera atractiva y grata, la pobre Jasmine Blackborow ha sido convertida en un ser insignificante con su ridícula virtud y con el estigma de hacernos creer que estaba enamorada de su real patrona. Eso me resultó una ofensa a una mujer que es considerada casi mártir.



Pues la serie a partir del episodio siete nos muestra que la villana de este cuento es Yolanda de Polastron, personaje muy diferente al interpretado por Rose Byrne en la versión Coppola. No he podido encontrar antecedentes familiares que la hagan parienta del Conde de Maurepas ni históricos que la describan como espía del ministro. Lo que si es cierto es que era ambiciosa y oportunista. Se aprovechaba del cariño de la reina para conseguir puestos para su familia, honores para ellacomo el recibir el título de Duquesa de Polignac—y amasar una fortuna propia.

                      Toinette cambia de amiga

Obvio que esta preferencia de María Antonieta por la alegre y audaz Duquesa postergó a la seria y piadosa Lamballe, lo que puede haber hecho mella en un espíritu sensible y frágil como el de la Princesa. Por eso aplaudimos cuando Lamballe ya no aguanta más y se marcha de la Corte, pero regresa cuando recibe noticia de la muerte de la Emperatriz María Teresa para consolar a su amiga. Es un momento enternecedor cuando María Antonieta la abraza. Ahí se siente la devoción de Lamballe, una devoción que la llevará a la muerte.



La serie además es importante porque nos trae temas históricos como el perpetuo dilema de si la ruina económica de Francia (mayor factor para la Revolución) fue provocada por la ayuda de la nación gala a la independencia de los Estados Unidos. También conocemos personajes que la historia ha olvidado.

Me dio un poco de lata que pasaran tan rápido por encima de Rose Bertin, la primera gran modista de la historia y ni una mención de Madame Vigee-Lebrun. De hecho el retrato que Toinette envía a su moribunda madre no corresponde al suyo pero si es un cuadro de Yolanda de Polastron que Vigee-Lebrun pintó.



Es interesante que pongan que Anton Mesmer mesmerizó a Lamballe y que la Princesa aconsejó a su reina que se pusiese en manos del genial germano. En realidad, Lamballe utilizó los servicios de un discípulo de Mesmer llamado Charles D’Eslon que había sido médico de cabecera del Conde de Artois.

No hay constancia de que Toinette haya sido mesmerizada, pero como toda la Francia importante, ella tenía conciencia del magnetismo animal y su influencia. La Reina le ofreció a Mesmer un sueldo y pensión, pero el científico se negó a aceptarlos ya que, a cambio, debía dejarse vigilar por colegas.

Así llegamos a 1783 en la Segunda Parte. La serie le baja el tono al sexo y a las escapadas de la reina. María Antonieta se ha vuelto una mujer seria, dedicada a ayudar a su pueblo en un invierno crudísimo, uno de los peores de la historia, pero su ayuda no es suficiente.

            Los soldados protegen a su reina y a Lamballe de una turba de mendigos

Luis, Toinette y Fersen: Un Triángulo Trágico

Esta segunda temporada nos permite conocer un Luis XVI que es la persona más decente de la Corte. Ya no lo asaltan las dudas de antaño, pero su tarea ,a la que le dedica casi todo el día, es titánica e imposible. El tesoro de la nación ya les llegó a las manos malgastado por los excesos del abuelo; los cofres han quedado vacíos por el esfuerzo de mantener una guerra con Inglaterra y de apoyar la independencia de los Estados Unidos.

Los americanos no están muy apurados en pagar la deuda y Luis necesita desesperadamente de un mago de las finanzas que saque al reino del atolladero. En cambio, la siempre entrometida Yolanda le encaja a su amiguito Calonne.

Históricamente se sabe que Calonne era cercano a la Duquesa de Polignac, pero no fue más inepto que otros ministros de finanza. La nación estaba empobrecida, el mal clima había acabado con las cosechas. Había hambre en la ciudad y en el campo, encima de eso se vino el escándalo por el famoso collar.

Vemos a Luis en su faceta de padre y esposo, labores que desempeña bien. Lo vemos atender al viejo e invalido Conde de Maurepas y hasta sofocar sus hormonas cuando está cerca de Polignac. Nos es difícil comprender porque María Antonieta no lo ama cuando es tan bueno. La reina sigue enamorada del Conde Fersen, al que no ha visto en años y al que le escribe cartas con tinta invisible que nunca envía.



Cuando las cartas desaparecen, Toinette sospecha de Yolanda y es que la reina está cobrando conciencia de que su mejor amiga es también su enemiga. Esto ocurre a raíz del mal parto de Toinette cuando Polignac no está su lado. Nosotros (y Lamballe) sabemos que Polignac la abandonó consciente que su soberana estaba mal, más preocupada de meterle a Calonne por los ojos al rey. Aun ignorando esto María Antonieta sabe que sus enemigos están muy cerca, en la corte.

Una Corte de Enemigos

Es cierto. El Cardenal de Rohan, mujeriego y libidinoso, será motivo de la destrucción de María Antonieta. En el palacio se ha introducido una alimaña que se unirá al repulsivo prelado. Jeanne de La Motta Valois era efectivamente una condesa, pero también ratera y estafadora. Una criminal ambiciosa muy alejada de la  interpretada por Hilary Swank en La intriga del collar. Cuando Jeanne se une a Rohan están claveteando juntos el ataúd de sus soberanos y de la monarquía francesa.



Otro enemigo es Chartres, que nunca le ha perdonado a la esposa de su primo su rechazo, Ahora vive semi exiliado bajo prohibición de acercarse a Versalles. Su palacio es lugar de reunión para intelectuales con ideas revolucionarias como Beaumarchais que como nos mostrase Franklin era un maestro del espionaje, pero también de la propaganda política. Su pieza de teatro Las Bodas de Fígaro seria instrumental para sembrar la idea de que los poderosos pueden ser derrotados por sus propios sirvientes.

Una aclaración. Vemos a Chartres, que, siempre fue mujeriego, cohabitando con la Condesa de Genlis. Efectivamente, Felicite era una escritora de ideas progresistas. Tuvo un affaire con su empleador, cuando fue gobernanta de los hijos del Duque de Chartres, Incluso tuvieron una hija, Pamela, pero para 1783, época en que inicia la Segunda Temporada, estaban ya separados.



1783, como vemos, fue una época difícil para María Antonieta quien estaba a mediados de su cuarto embarazo. Aparte de sus hijos mayores que vimos nacer en la Primera Temporada, Toinette había perdido un bebe en 1781. La serie no miente al describir el mal fin de este cuarto embarazo, aunque no fue culpa de Polignac.



Ese es el argumento, aparte de eso la serie no tiene mucho que ofrecer. Carece de vestuario esplendoroso, de hermosos paisajes y de buena cinematografía. En todo es inferior a la visión de Sofia Coppola de María Antonieta. A lo mejor la Toinette de Kirnst Dunst era menos mezquina, frívola, tonta que la de la vida real, pero caía mejor.

Contenido Violento o Gory: Increíble que un país que iba a presenciar el primer régimen sangriento de la historia moderna, parezca tan tranquilo. Hay muchos gritos, pero no vemos peleas. se oyen rumores de guerras lejanas, y una turba de mendigos acosa a María Antonieta cuando va a socorrerlos. ¿Lo más violento? El cierre de Las Bodas de Fígaro por la policía y un derechazo que el rey le propina a su hermano por andar calumniando a su mujer.


                      Los Reyes se disponen a ver Las Bodas de Figaro

Contenido Sexual y Desnudos: La primera temporada fue una orgia constante. A pesar de escenas grotescas como Toinette ensuciando las escaleras con sangre menstrual o bañándose con Dubarry o Luis XV (pobre Purefoy que papel tan degradante) manoseando a la mujer del nieto, casi no recuerdo desnudos. La segunda temporada le baja el tono a lo sexual, a pesar del adulterio de la reina y del romance lésbico (un detalle histórico) de la Condesa de Provenza con Marguerite de Grebillon.

Quien me ha incomodado es Fersen. No soy puritana ni pertenezco al gremio de los historiadores revisionistas que insisten en creer que la reina y el conde sueco solo sostuvieron una amistad platónica. Es que el actor no me entra. Prefiero pensar en Axel Fersen con el rostro de Tyrone Power o Jamie Dornan.

                                   Elijan a su Fersen preferido


Factor Feminista: Como buena obra woke nos cuentan constantemente como la pobrecita Toinette es víctima de reglas patriarcales que la sofocan. Me resulta difícil tenerle lástima a una shopaholica que ejerce su poder consumista a diestra y siniestra. Como en  la mayoría de estas series, las mujeres son víctimas de su propia inutilidad y quienes realmente fueron poderosas como la Emperatriz Maria Teresa, son vistas como las villanas del cuento por obligar a su hija a casarse con el rey de Francia, un destino que todas las nobles envidiaban.

Para evidenciar la debilidad de estas mujeres veamos como acabaron en la vida real. Toinette sufrió escarnio público, prisión, y finalmente perdió la cabeza literalmente. Lamballe fue despedazada por una turba luego que se negó a repudiar a sus soberanos. 

      Los muchos rostros de María Teresa de Lamballe




Polignac es vista como la gran perra manipuladora, pero trabaja para otros hombres, sus parientes y sus amantes. Consiguió huir de la guillotina, pero sucumbió a un cáncer uterino.


                              Polignac por Vigee-Lebrun

Parecería que Jeanne de La Motte es muy poderosa, pero terminó en el cadalso, azotada y marcada con un hierro candente. Escapó a Inglaterra donde recibió una muerte macabra al ser arrojada desde una ventana de hotel.

                      Muy condesa, pero una zorra delincuente

Las grandes sobrevivientes fueron las tías del rey. Victoire y Elizabeth lograron escapar del Terror y morir de viejas en el extranjero donde encontraron refugio con parientes que tuvieron que soportarlas. Llevaron vidas vacías y sus muertes no fueron recordadas.

María Giuseppina también sobrevivió al Terror. Acabó sus días viviendo en Alemania en compañía de su amante y del alcohol. La vimos en Careme, pero no vimos la subida al trono de Provenza quien volvió a Paris a reinar, pero no se molestó en llevarse a su odiada mujer consigo. Quien fungió como primera dama del reino, fue su sobrina, la pequeña “Mousseline” convertida en Duquesa de Angulema.

                        Los Delfines y Los Provenza en familia

En una velada del Duque de Chartres, Cagliostro predice que o su anfitrión o el Conde de Provenza reinarán después de Luis XVI. Sabemos que fue Provenza. En cuanto a Felipe Igualdad, ser un traidor a su estirpe y jugar a ser revolucionario le valió de poco. Fue guillotinado. Su esposa (que no aparece en la serie) logró huir. Felicite también huyó perdiendo toda su fortuna. Rebotó de corte en corte, a través de Europa, para regresar a Francia donde obtuvo pequeñas pensiones por parte de Napoleón y de su antiguo pupilo, Luis-Felipe, una vez que él reinó Francia.

Sin embargo, Madame de Genlis nos llega envuelta en brumas del tiempo por otro motivo. Era escritora fecunda y en vida publicó varios libros infantiles, dirigidos principalmente para niñas. Llenos de moralismos pero también de ideas liberales, hoy nos parecerán anticuados, pero en su día fueron traducidos a varios idiomas ya que su obra es mencionada por Balzac y Tolstoi y como escritora influyó en autoras inglesas de su época como Jane Austen. Lástima que la serie haga más hincapié en su faceta de amante que de literata. En resumen, Marie Antoinette no es una serie feminista.



Factor Diversidad: Es un gusto que incluyan en la trama a Chevalier de Saint- George, que fue importante en la corte de Luis XVI, amistó con la reina y era negro e hijo de esclavos, pero aparte de su interprete (Yoli Fuller) l no hay actores de color en la serie. Todos son europeos y caucásicos.



martes, 6 de agosto de 2024

Las Actrices del Drama de Época Alemán: Por qué Elisa Schlott es la más prometedora

 


Desde que comencé a seguir el period drama alemán (2018) he conocido a varias actrices jóvenes, algunas muy talentosas, pero a las que les basta un mal rol para destruir su aura histriónica. Solo una ha ido evolucionando hasta ser un agasajo actoral cada vez que aparece en miniseries. Me refiero a Elisa Schlott.

Liv Lisa Fries:  Lo que Pudo Ser

Hasta hace poco, mi actriz germana favorita había sido Liv Lisa Fries que se ha hecho de un nombre en los dramas de época de su país, principalmente en la exitosa Babylon Berlin. Liv Lisa también ha aparecido en filmes como el noir austriaco Hinterland, donde da vida a una forense en la Viena de entreguerras. A pesar de ser policía , es un personaje muy poco parecido a la detective Flapper Charlotte Ritter.




                                 Liv Lisa en Hinterland

También participó junto a Jannis Niewohner,  en una adaptación del clásico de Hermann Hesse Las Confesiones de Felix Krull y en el desastroso Múnich de Netflix.  Recientemente la vi junto a Sir Anthony Hopkins y Matthew Goode en La última sesión de Freud donde da vida a Anna,  la hija del famoso psiquiatra,  y es lo único bueno de un filme ininteligible.

Mi admiración por Fries retornó al verla en el rol de la resistente y escritora checa Milena Jesenska en la miniserie Kafka. Como uno de los grandes amores del cuentista, Fries nos ofrece un tour de force, aunque solo aparece en dos episodios, tiempo suficiente para explicar su relación con Kafka.



Como demostración de su amistad con los dramas de época, al menos los que cubren la primera mitad del siglo XX, Liv Lisa también ha estrenado en los cines De Hilde, con amor. en donde encarna a la heroína de la resistencia anti hitleriana,  Hilde Coppi. Sin embargo, siento que Liv Lisa ya pertenece al pasado. Según IMDB el único proyecto futuro es la quinta temporada de Babylon Berlin que se sabe será la final. ¿Será este también el final de una carrera que pudo ser gloriosa?

Actrices Destruidas por el Cross Over:

 Leonie Benesch

La primera temporada de Babylon Berlin puso en contacto al público angloparlante con Leonie Benesch. Conocida mundialmente por su trabajo en El Lazo Blanco, Leonie ya había recibido un galardón como la actriz más prometedora de Alemania. Su rol de la desdichada madre soltera, mendiga y luego criada-asesina,  Greta Orveck en BB,  le ameritó un premio como Mejor Actriz Secundaria del Año.



Benesch siguió impresionándome como Hildegarde , la oficinista que rescata del comunismo a Jannis Niewohner en El Desertor. Y se hizo conocida a los televidentes del mundo en su breve rol de La Princesa Cecilia de Hesse, hermana del Duque de Edimburgo,  en The Crown.

                          Leonie en El desertor
                                     Leonie en The Crown

El talento de Leonie Benesch la llevó a ser contratada por productoras inglesas. Su papel de la secretaria que chantaje a Dominic Cooper para poder huir de la Alemania del Este fue lo único bueno de la funesta SpyCity. Sin embargo, el golpe bajo a mi admiración lo consiguió Leonie Benesch como la odiosa Abigail Fix, la periodista feminista de la última versión de La Vuelta al Mundo en 80 Días. Un personaje insoportable que Julio Verne jamás hubiese imaginado. Aunque Leonie ha vuelto a ser galardonada en el cine por su rol en El Salon de Clases, mi consejo es que se quede en Alemania y no haga más series de época.



Alicia von Rittberg

Mi segundo encuentro con las series de época germanas fue —siempre en Netflix—con Charité. Aunque como todo lo bueno de Netflix ha sido desterrado, este drama médico-histórico puede verse en Estados Unidos en PBS Amazon y en América Latina por Europa Europa.

En su primera temporada, situada a fines del Siglo XIX, Charité tuvo a Alicia von Rittberg como su encantadora protagonista. En 1889,  la adolescente Ida,  para pagar su operación del apéndice,  debe convertirse en enfermera del más antiguo y más celebre hospital de Alemania.  Por esa actuación, la Condesa von Rittberg recibió un Bambi (el equivalente al Emmy en Alemania) como Mejor Actriz.



Aunque Alicia ya había estado incursionando en el cine angloparlante en pequeños roles, su gran oportunidad de entrar en la televisión internacional fue en la producción de Lionsgate,  Becoming Elizabeth. Lamentablemente, la serie fue su canto del cine.  Se la canceló a fines de la primera temporada.

La culpa no la tuvo Alicia. Su interpretación de Isabel Tudor en su adolescencia fue muy convincente. El problema es que en esta incursión al universo Tudormaníaco, la serie de Starz se enfocó en el abuso sexual cometido por el Almirante Seymour contra su hijastra. Para colmo, el guion a ratos quería vendernos una historia de amor en la que Seymour e Isabel eran víctimas de intrigas políticas. El confundido televidente prefería apagar el televisor.




Emilia Schule

Volviendo a Charité, hubo otra actuación femenina que me encantó. Fue ahí que conocí a Emilia Schule cuya cara de muñeca la hacía perfecta para el rol de Hedwig, la actriz adolescente que enloqueció al médico alemán más celebre de su época, Robert Koch.



Mi ingreso a PBS Amazon en el 2021 me permitió acceder a maravillosas series europeas de época, una de ellas es Ku’Damm (en inglés Berlin Dance School) donde la actriz de origen ruso interpreta a Eva, la más ambiciosa de las Hermanas Schollack. Como hermana del medio, se esperaría que la vida de Eva, durante las tres temporadas de la serie girase en torno a sus hermanas, pero entre 1956 y1963 hemos visto a la enfermerita ser amante de un futbolista comunista y casado con una de las pacientes de ella. La hemos visto casarse con su jefe,  el manipulador psiquiatra Fassbender, abandonarlo, dedicarse a la prostitución,  chantajear al marido para que costee su galería de arte y acabar tras las rejas al convertirse en auto viuda.



En medio de las temporadas de Ku’Damm, Emilia estuvo en el filme multiestelar , basado en la novela de Hermann Hesse, Narciso y Golmundo. En este relato homoerótico y cargado de tonos edípicos, Emilia fue Lydia, la hija de un conde que recibe en su castillo a Golmundo (Jannis Niewohner) cuando este abandona el monasterio donde está haciendo un noviciado. Golmundo busca  internarse en un mundo donde conocerá bien los pecados de la carne,  iniciándose con la susodicha. Esto dio pie para que la prensa ligara sentimentalmente a Jannis y a Schule.



El currículo de Emilia Schule fue suficiente para interesar al mundo anglo parante . Lamentablemente ocurrió como con Alicia von Rittberg. Se partió de la base que por ser extranjera podía interpretar a una reina de antaño. La BBC y el canal francés + (responsable por Versalles) contrataron a Emilia para dar vida a María Antonieta.



El problema es que la producción era mediocre en términos visuales y de contenido. El guion se cifró en los esfuerzos antimonárquicos de la televisión woke aunados a intentos de sexualizar a una reina que no tenía (al menos entonces) mucho interés en el amor físico. El resultado fue que Emilia acabó como una tarada que ni sabía lo que era la menstruación y que dejaba que la utilizasen sus enemigos. El que le vayan a hacer una segunda temporada a semejante basura me quitó todo respeto por Emilia Schule.



Elisa Schlott, La Mas Prometedora

Sé que hago mucha propaganda a las series de época germanas,  eso no significa que sean todas buenas o que me gusten por igual. Con algunas me he llevado tremenda desilusión como con Unsere Wundebaren Jahre que se puede traducir como Nuestros Años Milagrosos. Basada en la insípida novela de Peter Prange, la historia de tres hermanas de la posguerra la hace parecida a Ku’Damm solo que la acción tiene lugar antes (1947-1952) y no en Berlín, sino en un pueblo cerca de Frankfurt.

El parecido acaba ahí.  Esta serie carece del vibrante dinamismo de Ku’Damm, sus personajes son poco atractivos, algunos francamente desagradables. Pueden leer mis impresiones en mi reseña, pero reitero el personaje más antipático es el más cercano a ser el protagónico; Ulla, la menor de las Hermanas Wolff. Rebelde e indecisa a la vez, Ulla acaba haciéndole daño a todos los que la aman. Culpé a Elisa Schlott de hacer más antipático el personaje, pero creo que fui injusta.



Aun así, sentía poca predilección por la actriz y me molestó mucho saber que se integraba a la Tercera Temporada de Das Boot. A pesar de las dificultades que yo y el público estadounidense hemos tenido para poder seguirla, dos temporadas de esta fantástica serie alemana la habían convertido en mi favorita.

Mi personaje predilecto era el Oberleutnant Robert Ehremberg (Franz Dinda) , ingeniero constructor de submarinos que, debido a la horrible muerte de su familia en un bombardeo de Kiel, vivía traumatizado intentando dominar su alcoholismo. Esto lo llevaba a maniobras desperadas desde amotinarse contra un capitán de submarino hasta asesinar a otro.



Solo su pericia en la construcción de submarinos evitaba que Ehremberg acabase en un paredón, pero destino peor me parecía ponerle a La Schlott de interés romántico. Sin embargo, Greta Nussmeier cambio mi perspectiva del rango actoral de Elisa. Con un marido gravemente herido en el Frente Oriental, Frau Nussmeier está sacando adelante sola a su hija y a la óptica que le legó su padre. Un encuentro con Ehremberg despierta en ambos el deseo de volver a amar y vivir. Solo que olvidan en qué país han decidido renacer como pareja.

Las leyes del Tercer Reich condenan a Nussmeier a la eutanasia. Para salvar al padre de su hija, Greta debe comprometerse a rehabilitarlo. Eso conlleva el seguir casada y acabar con su romance, lo que empuja a Ehremberg de regreso a la botella. Yo esperaba que, en la Cuarta Temporada, encontrasen una solución a ese dilema, pero como optaron por acabar la serie con un listado de cadáveres, no dejaron espacio para romance.

{NOTA: He tratado de encontrar videos de cada actriz para que las vean actuar. No he podido encontrar nada de Elisa, solo este  de Das Boot, aunque está doblado al ruso  con subtítulos en inglés pueden ver su lenguaje corporal y sus expresiones faciales}



Me enojó saber que Elisa Schlott no estaba disponible para ese final de serie puesto que había caído en las garras de Netflix y ni siquiera para un protagónico. Los subscriptores de esa plataforma la conocieron por esa bazofia llamada La Emperatriz, otro añadido a la destrucción del Mito Sisi.

En el cuento de brujas de Isabel de Baviera siempre he sentido lástima por su hermana Helena, la candidata despreciada. Pues aquí apareció Elisa Schlott interpretándola y creando un personaje más simpático y humano (a pesar de su anacrónico corte de cabello) que el de Sisi que quedó en manos de Devrim Lignau.



Una lástima que fuera esta serie mediocre la que la haya hecho conocida. Es una suerte para los habitantes de USA,  que PBS Amazon/Walter Presents ahora les ofrezca el protagónico que realmente hizo a Elisa celebre en su país. En Saludos desde America (Ein Hauch von Amerika)tenemos una temática parecida a Nuestros Años Maravillosos ya que tiene lugar a inicios de los 50,  en un pueblecito, esta vez en Baviera.



La diferencia es que en vez de mostrar como una familia lidia con su pasado nazi y como se reinventa en un mundo moderno, en Saludos… el tema es la mala influencia que tienen los ocupantes estadounidenses sobre su enemigo de ayer, especialmente sobre las jovencitas. Como dice el párroco (más nazi que Hitler) los americanos “no son buenos cristianos”.

Elisa es Marie, una joven campesina que comete el error de enamorarse de un soldado negro y ve como todo el mundo les vuelve la espalda con la excepción del tabernero judío y una gringa comunista. Vemos como bajo la influencia de esta última, Marie mejora su inglés, aprende a amar a Jack London y a admirar la pintura de Franz Mark, pero también a apreciar la libertad y a despreciar el racimo y discriminación.  En suma,  y lo que me gusta de los personajes de Elisa Schlott, Marie es una heroína inteligente y lo demostrará cuando su mejor amiga acuse a su amante  de violación.



Saludos, aunada a Nuestros Años… y a Das Boot, confirmó la imagen de Elisa como un símbolo de la mujer alemana durante y después del Tercer Reich. Un poco como lo había sido Hannah Schygulla a fines del Siglo XX,  y Nina Hoss en la primera década de este siglo.

Schlott ha destacado más en el cine donde ha cosechado premios, aunque siempre en escenarios contemporáneos. Una excepción fue la ya mencionada Narciso y Golmundo donde interpretó a Julia, hermana de Emilia Schule y también seducida por el ex monje interpretado por Jannis Niewohner.



En este momento, Elisa está en Italia filmando bajo las órdenes de Silvio Soldini una adaptación de La Catadora( At the Wolf’s Table en inglés)  una novela de Rosella Postorino. Vuelve Fraulein Schlott al siniestro mundo del Tercer Reich dando vida una joven que es reclutada por la SS en 1943 para probar la comida y bebida de nada menos que el Fuhrer. Aunque había oído hablar de la obsesión de Hitler con un posible envenenamiento,  no conocía esta “profesión”. Espero podamos pronto ver a Elisa Schlott en este filme y otros proyectos.




Conocen a estas actrices? Tienen alguna favorita? Alguna que no he mencionado, pero qué merezca estar al nivel de estrellas alemanas del pasado como Maria Schell, Hildegarde Kneff o Romy Schneider.