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martes, 10 de septiembre de 2024

Those About to Die: ¿Qué le falta para ser épica?

 


Las críticas negativas me dejaron perpleja. ¿Por qué le caían con palos y hachas a esta serie de Peacock? A mi parecer es mejor que Roma y tiene poco que envidiarle a Gladiador o a Spartacus: Dioses de la Arena. Con violencia, gore, sexo de todos los tipos, maleantes, intrigantes,  inmigrantes y muchos espectáculos del circo romano, ¿por qué no se la puede poner a la altura de Shogun, o La Casa del Dragon?

Antes que todo querría responder a algo que me dicen—incluso mis amistades señalan— qué me apoyo mucho en críticas ajenas. Soy Baby Boomer,  a diferencia de generaciones posteriores,  se me enseñó a pensar por mí misma y a sacar mis propias conclusiones. Si leo critica ajena es para ver en que concordamos y en que no,  y el motivo para tales discrepancias. También para conocer detalles sobre la filmación que no te cuentan en los videos y podcasts creados para publicitar el producto.

En esta ocasión me ha sorprendido la casi unanimidad en condenar la serie de Roland Emmerich, hasta el punto de preguntarme si es un ataque al alemán o al producto Peacock, ya que las misma cantidad de críticas injustas persiguieron al Tatuador de Auschwitz.

Críticas Abstractas

Los críticos modernos se cubren las espaldas usando un lenguaje abstracto para destruir lo que critican. De esa majamama logré sacar dos quejas. La primera es tontísima:  ‘”demasiados personajes”. No se le dice eso a una tronera. Muchos personajes tienen las obras de Tolkien y George R.R. Martin y el triple de seguidores. En términos de personajes importantes, Those About to Die tiene casi la misma cantidad que Roma, Shogun y Vikingos, series de inmenso éxito.

La segunda queja: “demasiado CGI”.  ¿Queee? Ahora vienen a quejarse cuando no se quejaron del Caballero de Moscú. Como toda obra que tiene lugar en la Antigüedad, TATD debe apoyarse en efectos especiales para reconstruir espacios que ya no existen tales como Roma y Pompeya. ¿O pretendían que se filmase en Vía Véneto a mediodía?  Es cierto que el león era caricaturesco, pero tampoco era como si fuesen a exponer al elenco a un gran felino de verdad. ¿Qué tal si se come a alguien? .

La última queja de los críticos es sumamente vaga,  se refieren a la ausencia de cohesión en el guion. Mas o menos entiendo lo que dicen porque a mí también me incomodan las variaciones del hilo narrativo que no llevan a ninguna parte, pero creo que no son tan notorias para el grosso público. Fui a IMDB y encontré no solo un rating bajísimo para una serie tan ambiciosa y de alto costo. Nunca había visto tantos espectadores que le asignaban un misero “1” a una serie.



Las razones para tal repudio son el famoso CGI, personajes mal delineados y …¡oh sorpresa! Quejas sobre los errores históricos-geográficos, pero de eso hablaré cuando me toque comentar sobre la diversidad. Empecemos contando de que se trata este peplo y comencemos desde lo alto de la escalera social, porque la tesis de la serie se apoya tanto en una queja del poder colonizador romano,  como en una batalla de pobres contra ricos, lo que ya es un poco aburrido.

Los Flavios

En la cúspide tenemos al Emperador Vespasiano. Sir Anthony Hopkins ha interpretado a muchas figuras históricas desde Picasso hasta Nixon,  ahora se envuelve en la toga de uno de los cesares menos conocido. Aunque en apariencia física y modo de hablar, Vespasiano recuerda a Hannibal Lecter, es un personaje benévolo.

                               Vespasiano y sus hijos

Construye el famoso Coliseo prometiendo que será “del Pueblo”, o sea los dividendos de los juegos serán repartido entre los pobres, no los patricios. Vespasiano intenta coartar el poder abusador de estos y se acarrea su odio. Su mayor problema es quien lo seguirá en el trono. Por primera vez en la historia romana, el césar tiene hijos que, como Los Borgia,  se odian mutuamente y se disputan el favor del padre.

Tom Hughes está impecable como Tito, posiblemente el único ser decente de las altas esferas. Se dice de él que es un soldadote bruto que no tiene la pericia de su hermano y,  sin embargo,  es justo. Su padre lo elige de sucesor porque el puesto exige de la presencia de un militar. Tito, tal como nos lo muestra la serie, fue un buen gobernante, pero que tuvo que lidiar con dos catástrofes durante su breve reino: otro incendio de Roma y la destrucción de Pompeya y Herculano por la erupción del Vesubio.

El talón de Aquiles de Tito (y esto es historia fidedigna) estuvo en su corazón, en la pasión que sintió por la princesa judía Berenice. Tito estaba casado (tuvo dos esposas, una murió y de la otra se divorció) cuando,  sirviendo en Judea,  conoció a Berenice, once años mayor que él y viuda, y enloqueció por ella. Sus amores fueron documentados tanto por el historiador judío Flavio Josefo como por el cronista romano Juvenal. Así sabemos que fue el pueblo romano el que exigió a Tito— nada menos que desde el escenario— que abandonase a la judía, algo que debió hacer.

   Friso del Salón de Venus representando a Tito y Berenice. Palacio de Versalles.

Todo esto es material para tragedia romántica. Su potencial comenzó a ser explotado durante El Barroco y se han escrito sobre estos amores piezas de teatro, novelas y hasta operas. Son parte de la galería de grandes amantes históricos, incluso en el mundo latino. El dramaturgo boricua Rene Márquez escribió Tito y Berenice en 1970. Mi compatriota Raúl Ruiz, activo en el cine francés,  filmó Berenice en 1983, pero más allá de vivir un romance trágico, no podemos obviar que Berenice fuese vista por todos como una traidora.

Yo no soy de los bobos entre mi gente (Y hailos hailos) que solicitan el derribo del Arco de Tito en Roma por considerarlo un símbolo del odio de los romanos hacia el pueblo judío, pero comprendo el motivo de que Tito sea uno de los grandes villanos de la historia judía. Su crueldad letal en reprimir la Revuelta Judía, el saqueo y profanación del Templo ya son actos reprochables para odiarlo para siempre, y más encima seduce a una princesa hebrea y la hace cambiar de bando.

                                  Busto del verdadero Tito

No, no hay manera de que caiga bien. Sin embargo, como la serie se guarda esos detalles, Tito es un personaje casi simpático, justo como emperador, y enamorado de Berenice a la que solo la presión de su cargo obliga a abandonar. A pesar de que Berenice no era muy querida por su gente que la consideraba colaboradora horizontal, no hay vestigios de que la hayan matado, ni siquiera se sospecha que haya sido víctima de un asesinato. Ya descartada por el emperador no presentaba peligro para su sucesor sino Domiciano la hubiese escabechado. Berenice murió de causas naturales, olvidada por sus contemporáneos.



Pasamos entonces a Domiciano. Lo primero que pensé al verlo es que JoJo Macari parece el gemelo de Shira Haas. Segundo,  fue sorpresa al ver que cambiasen su orientación sexual (lo más escandaloso que hizo el emperador en términos sexo-romance fue hetero) , pero se entiende que en aras de la inclusividad,  se transforme la historia. Aun así, es incómodo que conviertan en gay a un monstruo que ha pasado a la imaginación popular , junto con Calígula, Nerón y Heliogábalo, como uno de los cesares más desmesurados en crueldad.


                                             ¿No se parecen?

Hay tantos alegatos sobre las medidas desquiciadas de Domiciano y que lo llevaron a ser asesinado por la ( siempre dispuesta al magnicidio) Guardia Pretoriana que el revisionismo histórico quiere creer que fue mala prensa escrita por los enemigos del emperador. A lo más nos dicen que pudo sufrir de Asperger u otro trastorno.

Pues la serie no nos ha traído un retrato mejor del hermano de Tito. Nos lo muestran un poco estrambótico,  no por ser gay, pero si por su fascinación con los insectos (ya parece Helaena Targaryen) y por sus gestos furtivos. La única virtud que le otorgan los historiadores es que era “eficiente”. Así nos lo describen en el primer episodio. Se ve más inteligente que Tito, pero no nos confundamos. No posee un compás moral, necesita dinero y Papi Vespasiano lo trae cortito.



La solución de Domiciano,  cuyo gran título es Aedile Ludi  (cargo que traspasará a Tenax) , o sea está a cargo de los espectáculos deportivos de Roma, es apostar, generalmente al perdedor. Otra solución a su magra mesada es capitanear una pandilla de ladrones que roba para él, pero todo esto es raquítico comparado con sus ambiciones de ser emperador. Algo que logrará solo gracias a Tenax, pero antes de hablar del protagonista de facto de este peplo, hay que revisar a los enemigos de los Flavios que así se apellidan Vespasiano y sus hijos.

Los Patricios

Según la serie, el mayor peligro que enfrentan Los Flavios viene de la casta patricia, la aristocracia romana que no perdona los orígenes plebeyos de los nuevos emperadores. Su representante es Marsus (Rupert Perry Jones) y su mujer Antonia interpretada por Gabriella Pession a la que no veía desde que fuese la encantadora villanita Elisa Deodato,  en la telenovela Orgoglio.



Marsus y su mujer vive complotando, pero son personajes blandos que realmente no parecen muy peligrosos. Marsus lleva las riendas del poder gracias a su facción ganadora de las carreras de carro, deporte de suma importancia en la serie. Para eso tiene contratado al mejor cuadriga de Roma,  Scorpus. Aunque es un personaje real, el verdadero Scorpus usaba Pampers en esa época y no andaba revolcándose con patricias en burdeles. Con Antonia parece que se intentó crear algo parecido a Attia de Los Julios de Roma, pero no le llegó ni a la sandalia, a pesar de que sus gustos sexuales van por lo plebeyo y que es manipuladora y mala con sus esclavos.



Tenax, El Plebeyo

Si tuviéramos que encontrar algún personaje que fuese el eje de la historia ese es Tenax. Ha sido un placer ver a Iwan Rheon dejar atrás al psicópata Ramsey Bolton y pasar a retratar a un villano de corazón. Yo lo había visto en otros roles, pero aquí me ha impresionado.  Tenax es el alma de esta historia y el eje de la trama. En Roma todos los caminos llevan a Tenax, un gánster con un pasado tan turbulento que ha marcado su presente y su futuro.

Tenax parece un personaje del Satiricon de Petronio, un rey del bajo mundo, un corredor de apuestas que mata sin piedad a los deudores, pero sabe reconocer un buen negocio y el valor que las personas pueden aportar, por humilde que sean, a sus planes. Las ambiciones de Tenax son ilimitadas y es quien lo sabe todo en Roma gracias a su equipo de niños mendigos que oscilan entre Los Irregulares de Baker Street y Los Pajaritos de Varys.



Sin embargo, Tenax tiene su lado sensible, llora cuando uno de sus pequeños espías es asesinado, quiere compartir sus logros con su mejor amigo Scorpus y,  a diferencia de los otros baddies de este cuento, sabe reconocer la utilidad de los humildes. El grave problema es que Tenax quiere romper con las reglas de movilidad social de Roma y llegar hasta lo más alto. Su ambición lo empuja al campo de Domiciano donde no hay moral, ni amistad ni piedad que valgan.



Voy a detenerme aquí para retomar la interrogante del motivo que la serie haya sido tan despreciada por críticos y público. Puede que los reproches sean fabricados, que haya celos por parte de los rivales de Peacock y no quieran ver a esa plataforma tan reciente emerger y competir contra ellos. Eso no quita que TATD no presente fallas graves y que están conectadas a esa “falta de cohesión” de la que han hablado en algunas reseña.

La primera falta de cohesión está en los altos y bajos de la trama que en un momento parece llevarnos en determinada dirección para luego virar tan violentamente que acabamos mareados. El mejor ejemplo fue cuando Tito, su hermano y Tenax se unieron para desbaratar la conspiración de Marsus. ¿Quién no los visualizó como los Tres Mosqueteros de Roma? Pero luego rapidito volvieron a agarrarse del cuello.

Otro problema grave lo presentan los personajes. Muchos se ríen por el hincapié que hago en personajes bien compuestos, pero este sword and sandals sufre por la ausencia de ellos. Aparte de Los Tres Mosqueteros ya mencionados, los demás son ralos, sin substancia ni historia, fáciles de olvidar. De ahí viene la queja de “muchos personajes”. Cuando uno ve pulular figuras en la pantalla y se pregunta “¿y ese quién era?” es que se trata de estereotipos que no dejan huella en nuestra memoria.



Contenido Violento: Hey, si querían hacerla una rival de Spartacus, tenían que hacerla violenta. Eso incluye violencia en contra de las mujeres, intentos de violación, de asesinato y un femicidio (cometido por los pérfidos judíos).

La escena más Gory sin embargo fue ese banquete para cocodrilos que preparó Domiciano.

Contenido Sexual y Desnudos: Ambos, pero en mucho menor escala que Spartacus y Rome

Factor Feminista: Cero. Las mujeres de esta historia no podrían pasar un Bechdel, todo lo hacen en función a los hombres. La mujer enamorada del enemigo de su pueblo (Berenice); la atrapada entre marido y amante (Antonia); la malcasada (Salena): damiselas en peligro de ser violadas (las hijas de Cala). La misma Cala, muy aguerrida y astuta, es otro estereotipo, la madre que busca hijos perdidos.



Ese estado de cosas representa la realidad. Con pocas excepciones, las romanas estaban sometidas al pater familias, fuese este padre o esposo y eso se aplicaba hasta a la emperatriz. La única posición de poder que tenía la mujer romana era como virgen vestal. La serie ha errado en ese sentido al representar a las vestales como chicas obligadas al celibato que acaban siendo seducidas y sometidas a terrible castigo.

Factor Diversidad: Cambiando la orientación de Domiciano y haciendo que una de las hijas de Cala sea gay, han servido a la exigencia de diversidad sexual. Sin embargo, más de uno habrá comentado que el convertir a un psicópata histórico como Domiciano en homosexual, puede tildarse de homofobia. Sobre todo, cuando una de sus víctimas (en la serie) es gay.

Pasemos a la diversidad étnica. la serie nos muestra judíos, numídicos, españoles y un bárbaro, Viggo,  el gladiador ( Johannes Haukur Johannesson,  el San Olaf de Valhalla). La idea no es mostrar que Roma era un crisol de razas sino cuan opresivo era el poder colonizador de los romanos. Los bárbaros y los judíos tienen una narrativa histórica de esa colonización. Sin embargo, sorprende que los españoles,  que pronto darían un emperador a Roma (Trajano),   sean vistos con tanto desprecio.  Lo normal es que fuesen ciudadanos.

          ¿Caballitos jerezanos y andaluces en la Antigua Roma?              

De todos modos, hay en el cuento del trio de mercaderes de caballos un par de errores. El menor es que no existía el término “Andalucía” en el Siglo I. El nombre de esa provincia era “Baetica”. El término El-Andalus se lo pondrían los árabes. El otro es más grave.  La cría de caballos jerezanos o andaluces ocurriría durante el medievo, como un milenio más tarde.

Sin embargo, es Numidia la que ha provocado mayor ira entre los comentaristas. Sobre todo, entre los argelinos puesto que Numidia es hoy Argelia (y parte de Túnez). Su furia deriva de que el numídico de la serie tenga un nombre común en Ghana (nosotros tuvimos un vecino ganes de nombre Kwame); que adoren un dios nubio, que hablen en un dialecto subsahariano (en Numidia se hablaba el púnico igual que en Cartago) y que sean físicamente representados por actores de piel muy oscura.

Sucede que de acuerdo a los retratos de los reyes numídicos y del emperador romano Macrino que venía de ese reino,  los numídicos eran como la mayoría de los norafricanos de piel morena, pero no lo que hoy llamaríamos “negros”.  Los romanos conocían muy bien a gente de piel de ébano como los nubios y los etíopes,  y así nos los muestran en mosaicos y monedas. En esos mismos retratos los numídicos no son descritos físicamente como muy  diferentes a sus colonizadores.

Esto por supuesto ha descargado batalla en redes sociales como en Reddit donde han sacado el factor raza al ruedo. Los argelinos gritan que se ha hecho escarnio de su cultura y su historia y que esto no es más de un ejemplo de los activistas de confundir en un solo tipo físico a los africanos del norte del continente con las poblaciones subsaharianas.

El actor que interpreta a Kwame  (Moe Hashim) alardea mucho de su madre yemení, pero salió al padre que es anglo-africano.  Sara Castens (Cala) es francesa, nacida en Portugal, pero hija de nativos de Cabo Verde, o sea sin vínculos al Norte de África. Hay quienes dicen que Kwame dijo que su padre era nubio y eso explicaría muchas cosas. No sé cuáles. Es cierto que Nubia (hoy Sudán) fue una vez el reino de Kush,  un país de gente de origen subsahariano, de piel negra que incluso dio faraones negros a Egipto siglos antes de este reino pasar a manos de los griegos ptolomeicos, pero Nubia queda un poco alejada de Numidia.  

La única mención de Nubia en la serie que recuerdo fue cuando Kwame mencionó a Viggo haberla visitado con su padre. Me sorprendió su capacidad andariega, puesto que no había vehículos en ese entonces y aun a caballo o en carrito era un viaje equivalente al entre Madrid y Varsovia. Aunque el padre de Kwame fuese nubio no explica el “problema de pigmentación”(como lo llamó Spencer Tracy en ¿Adivina quién viene a cenar?) de su madre.  



Otro motivo de queja es , que Numidia fuese retratada como un desierto con pueblitos de casuchas de barro.  A pesar de que Numidia había pasado a ser una provincia romana, seguía teniendo la estructura del reino respetable que una vez fue, con ciudades importantes como su capital Cirta—hoy Costantina— e Hippo donde nació San Agustín. Respecto a la aridez, Argelia entonces era un vergel.  Las lechugas, frijoles y el trigo para el pan de los romanos y sus provincias eran exportados desde Numidia.

Si nos vamos a poner puristas, también se pasaron por el trasero la historia de Numidia. Los historiadores romanos guardaron anales sobre los gobernantes de ese reino muy respetado por el imperio. Cuando Kwame le cuenta a Viggo que su padre murió por haber apoyado al romano equivocado está hablando de la guerra entre Pompeyo y Julio Cesar. Un pequeño problemita,  esto ocurrió un siglo antes de nacer el joven gladiador.

Es cierto que Vespasiano, nueve años antes de ser coronado emperador y cuatro antes de trasladarse a Judea, fue gobernador de África Proconsularis que era el nuevo nombre de Numidia. Dejó mal recuerdo, pero no por brutal sino por tacaño y el pueblo,  una vez,  lo apedreó con nabos. No creo que haya tenido muchas oportunidades de provocar la muerte del padre de Kwame.

Errores históricos se encuentran en todas las series de época. Más graves son los errores geográficos. No se necesita ser italiano para saber que hay una considerable distancia entre Roma y las ruinas de Pompeya, que no se puede avistar el Vesubio desde una terraza romana, y que una erupción del volcán no provocaría una lluvia de cenizas sobre la Ciudad Eterna.

Si sumamos falsedades históricas con errores geográficos, actuaciones desiguales, diálogos repetitivos y modernistas, CGI mediocre y un guion que boga a la deriva…. ¿Se puede recomendar Those About to Die? La repuesta la tienen ustedes. Esta serie puede verse en USA a través de la plataforma Peacock y en España por Amazon Prime.