Me he dado por
vencida en lo que respecta a series de época, pero aun la calidad de lo
ofrecido este año en términos de series contemporáneas es deprimente y mediocre.
No veo mejora para el resto de la estación estival. Esto es lo más rescatable
de este verano.
Francamente, mi
Smart Tv me ha defraudado. Sigo teniendo problemas de Wifi, así que aparte de
Netflix y Acorn, no tengo acceso a las plataformas de streaming más que un par
de días a la semana y lo que he visto este junio es un desastre. Siguiendo un
listado del NYT de lo que ver este verano intenté probar un bocado de Sugar,
pero, como con Spider Noir, ese intento del Noir detectivesco situado en
la Los Ángeles moderna y con toques de ciencia ficción, me dejó …contenta de no
poder acceder a Apple tv.
Siguiendo con
Apple, traté de ver Star City y es penoso observar a actores veteranos
fingiendo ser soviéticos. Al menos en Ponies, tenían actores rusos y los gringos se esmeraban en hablar ruso. No pretendo
ver Cape Fear así que no tengo que apurar el mal trago. Me encantó la
original, me perturbo hasta la náusea la versión Scorsese, no necesito más.
Paramount es un
desorden, tal vez porque están en proceso de combinarse con más plataformas (¿HBO y
Warner? Wow! Habrá que ver eso.) He intentado seguir Marshals y Dutton
Ranch, pero los personajes―todos tóxicos y antipáticos―me han
hecho huirles.
HBO MAX me dejó
tan agotada después del final horroroso de Euphoria, que solo la lealtad
a la obra de Ser George me obligaba a ver la temporada final de House of the
Dragon. Dos capítulos y no me quejo.
Mucho mas entretenida y activa que la pasada. Dragones por doquier, y ya nos
libramos de Jace y del tuerto. Ahora que se vaya Ser Creston y seré feliz.
Además…¡bono! Tom Cullen como Ser Lex Luthor, o como se llame.
Es en Hulu donde
he encontrado una mega sorpresa y para hablarles de ella voy a tener que detener
mi exploración de la cultura adolescente por un ratito. Se trata de The Season.
El 21 de junio tuvimos el primer vistazo
a esta miniserie de los creadores de Crazy Rich Asians. Hecha en Hong
Kong, retrata un mundo de familias ricas que luchan por el poder en los
negocios familiares, a lo Sucession, pero también de escándalos del jet
set y de una chica vengativa que ya recuerda aRevenge.
En cambio
Netflix. Oy veh! Es irónico que la única plataforma que puedo ver en
ambos sistemas sea tan mediocre en su oferta. No sé a cuál le huyo más si a Rosario
Tijeras en su tercera temporada o a la nueva versión de El Señor de las Moscas,
de la cual nadie habla. Así de mala será. Sin embargo es donde encuentras la
oferta de época de este verano.
JULIO
Primero: Verano
del ’36: (Ete ’36)
Se trata de una
miniserie limitada de seis episodios creada por Marie Deshaires y Catherine
Touzet, y dirigida por Frédéric Garson. La trama sigue a cuatro mujeres de diferente
extracción social que, durante el verano de 1936 se verán involucradas en un
asesinato ocurrido en un lujoso hotel de Niza. En un contexto marcado por la
llegada de las primeras vacaciones pagadas en Francia, la convivencia entre la
burguesía y la clase trabajadora genera tensiones y contrastes sociales. En
medio de este choque de mundos, el crimen actúa como detonante.
Un gusto saber
que la televisión gala sigue haciendo dramas de época, pero el que la haya
comprado Netflix ya la hace sospechosa. Es un producto de la nueva relación
comercial entre la plataforma y el canal francés TFI , la misma dupla culpable
de horrores como El Bazar de Caridad y Las Combatientes.
Julio 9 La
Casita en la Pradera (Netflix)
Yo digo que voy a
verla para reírme. No puedo imaginarme una adaptación que supere a la icónica
serie de Los 70. Además, solo imaginarme que Netflix se haya hecho cargo de un
proyecto tan delicado, y ya no puedo tomarlo en serio.
17 Pompeii
(Hulu/Disney)
El National
Georaphic nos trae este docudrama sobre el siempre fascinante tema del Vesubio
y la destrucción de Pompeya y Herculano. Tom Hiddleston narra este relato que
incluye dramatizados combinados con información factual. A me encantan los
docudramas y vi no de este tema que hizo la BBC en el 2003 con Tim Piggot-Smith
como Plinio, el Viejo. Espero este le llegue a la altura. La diferencia es que el docudrama no se enfoca en los enterrados por la ceniza volcánica sino en los pocos afortunados que sobrevivieron.
AGOSTO
5. Cien Años de Soledad (Netflix)
Llega la conclusión
de esta adaptación de la saga de Gabriel García Marquez sobre la prodigiosa y
escandalosa Familia Buendia y los quehaceres del mítico pueblo de Macondo.
12. Las Azules:
Temporada 2 (Apple tv)
En la temporada
anterior dejamos a la comisaria todavía en manos de policías machistas y semi
corruptos y a María (Bárbara Mori) con un asesino en serie siguiéndola y un
dilema sentimental: volver con el marido infiel o seguir con su romance poco
recomendable con su jefe. Ahora nos dice la sinopsis se encontrará con otros
problemas. La han ascendido a teniente y se ha tropezado con un cadáver de una víctima
de la masacre de Tlatelolco.
Como ven no hay
mucho. Otoño se ve lejano , pero esperamos ver varios period drama todos
localizados en The Gilded Age, o sea en los 1880s. Netflix nos ha prometido,
antes de diciembre, presentar a Florence Pugh en la nueva adaptación de East
of Eden de John Steinbeck. Además traerá una miniserie polaca, La Muñeca
que también tiene lugar en esa época, The Gilded Age llegara en este
otoño a HBO. Por fin veremos como Bertha ha sobrevivido estos cinco años
después de su divorcio.
¿Qué series esperan ver este verano? ¿Cuál
de estas les interesa?
Con cierto recelo
me acerqué a esta producción de Apple, hecha en México, esperando otro bochorno
como Vuelo 601. Pero la trayectoria de las pioneras de la
policía femenina mexicana, aparte de traernos la siempre bienvenida presencia
de Bárbara Mori, sabe acercarse al tema con una onda de telenovela combinada
con un potente misterio policial.
Mujeres contra
El Encuerador
Estamos en 1971,
en la delegación de Tlalpan (México D.F.) anda suelto un asesino serial de mujeres apodado
“El Encuerador” ya que suele desnudar a sus víctimas después de asesinarlas.
Pasamos a Los Pinos donde el presidente Luis Echeverría discute con su asesor
de propaganda, Emilio Escobedo (Christian Tappan), sobre la mala prensa que está
recibiendo la policía capitalina. No solo los agentes tienen fama de corruptos
y brutales ( hace tres años de La Masacre de Tlatelolco), además ahora son
vistos como incompetentes.
A la primera dama—
o “compañera “como se hacía llamar María Ester Zuno— se le ocurre una idea.
Integrar a las mujeres a la fuerza policiaca. Escobedo se va a un programa de Tele
sistemas mexicanos (todavía no existía Televisa) y anuncia públicamente la formación
de un escuadrón femenino. Cuando el locutor aventura si no es peligroso enviar
mujeres en contra de un asesino de las de su sexo, Escobedo responde que se les
proveerá de armas.
La "compañera" Maria Ester Zuno
Lo primero es
encontrar a alguien que adiestre y comande este escuadrón. Escobedo lo haya en
un guardia de seguridad de un bar. Aunque ahora el ex capitán Octavio Romandía (Miguel
Rodarte) se dedique a proteger a las ficheras de los borrachos, él fue un
excelente policía expulsado de la fuerza por insubordinación. Romandía acepta
un cargo que sus colegas han rechazado. Solo pone una exigencia. “cuando se acabe
este teatrito” él podrá reintegrarse a la policía.
Entretanto,
cuatro mujeres han respondido al llamado del nuevo escuadrón. Gabina Contreras
(Amorita Rasgado) es hija de un comandante condecorado, tiene dos hermanos
policías y uno detective. Lo lleva en la sangre, pero para su padre y hermanos su
lugar es en la cocina, ayudando a su madre.
Diferente es el
caso de Ángeles (Ximena Sariñana). Trabaja en el departamento de criminología
de la policía, es una experta en huellas dactilares, pero su condición de mujer
aunada a un Asperger (entonces desconocido) la hacen introvertida e incapaz de
levantar la voz a su favor. Así ni se asciende ni se consigue un aumento de
sueldo. Para Ángeles, ser mujer policía es un modo de conseguir el dinero que
necesitan ella y su abuela (¡que viejita está Paloma Woolrich!) para comprar
una nueva cocina.
Quien no tiene
necesidad de dinero es María Elena (simplemente María) Camacho de La Torre.
Barbara Mori nos crea un nuevo personaje con esta ama de casa de clase media acomodada,
casada con un prestigioso y trabajólico arquitecto (Leonardo Sbaraglia). El
objetivo de María es ser la esposa y madre perfecta, aunque eso signifique
sofocar todo sueño propio incluyendo el infantil de ser detective.
Las cosas cambian
cuando María, en el cumpleaños de su esposo, descubre que Alejandro le es
infiel. El mundo de María se le viene al suelo. Esa noche paga la fianza de su hermana
Valentina (Natalia Téllez), la feminista, la activista, la rebelde de la familia,
que ha sido arrestada por protestar la pereza policial en el caso del Encuerador
de Tlalpan.
Es a Valentina a
quien María le confiesa la infidelidad de su marido. Valentina le aconseja
dejar de ser “predecible” para Alejandro. Debe demostrarle que puede vivir sin
él. Las Hermanas Camacho se unen entonces al nuevo proyecto: Valentina para
cambiar a la institución policial desde dentro y María para demostrarle al marido
que no es “predecible”.
Armadas
con…silbatos
La segunda mitad
del primer episodio es dedicada al adiestramiento de las chicas. No se gasta
mucho tiempo en los clichés acostumbrados y no hay excesos tipo G.I. Jane.Al final, María ha descubierto que sabe
disparar, se atreve a lanzarse por paracaídas y ha convencido a Alejandro que
la deje trabajar a ella también.
En cambio Gabina
tiene que enfrentarse a su familia, primero su hermano, el detective Gerardo,
viene a buscarla. Cuando intenta llevársela por la fuerza, Gabina se niega y
sus compañeras la apoyan. El Comandante Herrera, su padre, es harina de otro
costal. Su ira ante el desplante de su hija se manifiesta en aplicarle la Ley
del Hielo.
Gerardo no se puede llevar a su hermana
Llega el gran día
de la graduación, las cuatro amigas se gradúan y son encargadas de patrullar
juntas el área de un parque. Tienen un uniforme muy sexy , azul con micro minis
y botas de charol, pero ante su sorpresa, y contraviniendo lo dicho en televisión
por Emilio Escobedo, no reciben armas con que defenderse. Únicamente un
monedero para llamar a la policía “de verdad” si presencian un crimen y un
silbato para alertar si hay un criminal amenazándolas. Su “patrulla” es el transporte
público.
El primer día es
humillante. En el bus, un niño las confunde con aeromozas, en el parque las
tratan como guías de turismo, y se la pasan buscando un perrito perdido. Es Bárbara quien encuentra a Austin, pero
también encuentra otro cadáver. A la policía no les hace ni pizca de gracia que
sean “Las Azules” las que hayan visto el cadáver.
Tanto Emilio
Escobedo, como los detectives son presionados para encontrar al asesino. Arrestan
a un jardinero que sufre de retraso mental. Bárbara ve como lo acribillan a
preguntas y golpes que el pobre hombre no entiende. Un detective le encarga que
acompañe a la hermana de la víctima a la morgue a reconocer el cadáver. Después
de darle un aventón a la hermana hasta su casa, María se entera que la víctima
fue vista subiéndose a un Cadillac la noche de su asesinato y que no era su costumbre
andar con desconocidos.
Es obvio que el
del Cadillac era el asesino y que el jardinero no era capaz de costearse un
carro tan caro. Sin embargo, Romandía se niega a escuchar a María. Le reprocha haber
interrogado a alguien sin permiso y le dice que el caso está cerrado ya. El
broche final se lo da el suicidio del pobre jardinero. Aun así, María se niega
a abandonar su investigación, convence a sus colegas de secundarla y cuando El
Encuerador vuelve a atacar, hasta los policías deberán apoyarse en la evidencia
encontrada por Las Azules.
Las Verdaderas
“Azules”
Generalmente,
suelo presentar las falsedades históricas como debilidades de la trama. Aquí no
es el caso y es momento de mostrar los motivos para cambiar un poco la
historia. Las primeras mexicanas en entrar al cuerpo policial lo hicieron en Los 30, en días de Plutarco Elías Calles, pero fue tal
el clamor público que el cuerpo se disolvió. Lo resucitaron a fines de Los 60 o
en 1971, difieren las versiones.
El hecho es que
fue una cortina de humo para desviar la opinión del pueblo mexicano de los
errores del gobierno de Echeverría. Hacia muy poco de La Masacre de Tlatelolco
y no se olvidaba que el actual presidente había sido ministro del gabinete de
Diaz Ordaz. La reincorporación de la mujer a la policía no se debió al
Encuerador de Tlalpan, puesto que tal individuo no existió.
La ironía, y a
eso apunta la historia creada por Fernando Rovzar y Pablo Aramendi, es que, en
el 2020, si hubo un asesino de mujeres suelto por Tlalpan y quien lo atrapó fue una agente
encubierta. No miento al decir que México tiene uno de los más altos índices de
femicidio en América Latina (3,000 al año) y esto no es de ahora. Que hubiese
un asesino en serie en la segunda década del siglo XXI y que la única en
atraparlo sea una policía, demuestra la
urgencia e importancia de incorporar mujeres a las fuerzas de la ley hoy tal
como lo fue en 1971.
La discriminación
en contra del ingreso de la mujer a las fuerzas policiacas es un tropo que
sirve de argumento a muchos filmes y series como la inglesa WPC56 donde
una joven provinciana, en 1956, intenta
servir en la comisaría local con desafortunados resultados, o la encantadora Neófita que sigue a la protagonista, una brillante criminóloga en su primer
encuentro con el duro mundo policial de la Rusia post-stalinista . La
diferencia es que en Women in Blue son cuatro las postulantes y cada una
tiene una personalidad diferente.
La Rica, La
Feminista, la Hija de Policía y La Asperger
María no es un personaje
totalmente simpático. Cuando usa su astucia femenina, aunada a un olfato
natural detectivesco, resulta interesante, pero cuando trata de parecer persona
fuerte y firme cae pesada, mete la pata y acaba volviéndose insoportable. En
otros momentos peca de ingenua y pone su sonrisa plástica de muñeca de loza que
invita al pescozón.
Su hermana
alterna entre lo deprimente y repelente. Creo que no es accidental que Valentina
tenga los peores aspectos de una feminazi, incluyendo su hipocresía. Es descontrolada,
ilógica, ataca siempre a la más débil sea su hermana, cuyos puntos débiles
conoces o la frágil Ángeles de quien critica su piedad. Para colmo esta
odia-hombres, anda de ofrecida, persiguiendo a su ex, el periodista Lucas, al
que ya cansó. Nunca sabemos si es que realmente ama a Lucas, al que usa descaradamente,
o no soporta verlo feliz al lado de otra.
Valentina agrede a Angeles
Gabina es el caso
más triste. Ha sido la consentida de su familia siempre y cuando cumplía las
reglas. Su padre no le dirige la palabra desde el momento en que descubre que su
hija quiere ser policía. Cuando al tonto de Emilio Escobedo se le ocurre sacar
de portada de revista al Comandante Herrera y a su hija, el padre debe cumplir
con la orden, pero abofetea a Gabina y luego la corre de su casa. La pobre chica
acaba viviendo con Valentina quien le enseña a vestirse de hippie y la lleva a
bares a go-go. El mayor descubrimiento de Gabina es que los hombres de su
familia no son infalibles y que en su arrogancia, pueden atropellar la ley.
El Comandante cachetea a su hija
He dejado para el
final a mi favorita, Ángeles. Yo conocía a Ximena Sariñana por Niñas Mal.
No sabía que además era cantante. Es ella quien interpreta el tema de la serie,
una adaptación de “You Don’t Own Me” de Lesley Gore. Otra cosa que no sabía es
que ha sido diagnosticada con Asperger.
Ese conocimiento
del síndrome la ayuda a crear una visión realista, pero cercana, de Ángeles que
habita un mundo que desconoce la existencia del autismo y si la supiera la
discriminaría más que por ser mujer. Para las compañeras de Ángeles, ella es
rara por que evita el contacto visual; se acurruca aterrorizada cuando le
levantan la voz; y vomita cifras y datos a cada instante como si fuera una
maquina dispensadora de refrescos.
Tampoco reparan
en que es un genio, experta en huellas dactilares, pero la aceptan como parte
del grupo. Eso permite a Ángeles evolucionar. No como Gabina, yendo al antro y poniéndose
ropa hippie, sino como persona. Es en la policía donde Ángeles aprende lo que
es ser “una buena amiga” y se abre a la posibilidad de un romance (con uno de los
hermanos de Gabina).
Angeles y su abuelita
Clasismo y
Machismo
Para quien tema
que la serie hace mucho énfasis en el machismo y la misoginia del cuerpo
policial, esa misma discriminación la sufre Romandía a quien lo aguardan en la
comisaria pullas y provocaciones por cómo fue expulsado de la policía y como
regresó. Cuando decide saltarse la jerarquía del Comandante Contreras para
solicitar de Escobedo una oficina para La Azules, son los hijos de Contreras—policías
todos— quienes le darán una paliza a Romandía para recordarle “quien manda
aquí”.
Gerardo, el más arrogante
de los hermanos de Gabina, también sufre humillaciones como cuando se ve
obligado a informar a Escobedo que arrestaron al falso Encuerador o cuando debe
soltar a sospechoso solo por ser este hijo de un poderoso juez. El mundo de la
Azules está dividido por géneros, clases sociales y jerarquías y así no hay
justicia que valga.
La serie está
dotada de tres virtudes que ayudan a superar sus bemoles. La primera es
combinar un rito de pasaje con la caza de un asesino serial. La segunda es que este
relato, sin caer en sentimentalismos y melodramas, sigue un esquema de
telenovela al que los latinos estamos acostumbrados. Por último, presenta una
buena atmosfera de época insertando personajes reales como Echeverría, la primera
dama, y hasta al legendario periodista Don Jacobo Zabludovsky (alav-ha-shalom).
México en 1971 está
muy presente en mi recuerdo de las telenovelas. Es adonde llega de Nápoles,
Angelica María en Muchacha Italiana Viene a Casarse; es la urbe donde
Ofelia Medina, en Lucia Sombras, busca cura para su ceguera; es donde Doña
Silvia Derbez pone una estética en El amor tiene cara de mujer. Es esa misma
fórmula, de varias mujeres unidas por un trabajo en común, al que pertenecen
Las Azules, solo que es más peligroso ser policía que ser peluqueras.
Muchachas Italianas llegan al DF en 1971
Contenido
Violento y Gory: Las
imágenes de las víctimas del Encuerador ya nos introducen a un mundo violento
donde las mujeres son las principales víctimas, desde la bofetada que el Comandante
Contreras le planta a su hija hasta un sospechoso que agrede a María dentro de
su coche rompiéndole los vidrios. Pero también vemos los métodos de la policía
contra hombres, desde conseguir una confesión a punta de tortura hasta la paliza
que le imponen a Romandía.
Una apoteosis de violencia
ocurre al final del Capítulo 6, cuando Los Contreras torturan inocentes; un frustrado
Escobedo descubre que su presidente aprueba esos métodos gansteriles; y él
mismo agarra a patadas a un transeúnte que lo insulta. Hasta el atildado Alejandro
le planta una madriza a su amigo y abogado por amenazar a María y el clímax es cuando
Valentina llega un departamento violentado y se encuentra a Lucas malherido.
Contenido
Sexual y Desnudos: Las víctimas
son mostradas en paños menores, pero no hay desnudos en la serie. Tenemos una escena
de sexo (nada gráfico) en el asiento trasero de un Volkswagen.
Factor
Feminista: Vemos un mundo
de mujeres sometidasa esposos,padres y hermanos. Vemos un mundo de
discriminación de género a nivel laboral. No hay ascenso, Las Azules son tratadas
con hostilidad a menos que sirvan café o respondan el teléfono. A las primeras mujeres policías las tenían
para la limpieza. No vemos mujeres profesionales. Pero también lo contrastamos
con la hipocresía, el egoísmo y necesidad de controlarlo todo de Valentina, la feminista
en residencia.
Sobre la
necesidad de Valentina de vocalizar su frustración a gritos y en discursos
airados e incoherente, lo opuesto es la timidez de la mujer en general, de la
clase que sea que solo pueden expresarse sobre temas domésticos o frívolos. Una
lástima que hayan caricaturizado a la “Compañera” María Ester puesto que fue
una primera dama muy activa en obras sociales que beneficiaron a sus
congéneres.
Sin embargo, no
hay exageración en la sumisión de la mujer mexicana. Ximena Sariñana dijo algo muy interesante, que a las mujeres se nos impide ser
“distintas”.Si nos fijamos en la mujer
de esa época, la indiferencia, incapacidad de expresar emociones y silencios de
la Asperger, eran imitadas por las “normales”.
Era como si una
sociedad patriarcal exigiese de su población femenina un completo control sobre
sus emociones, una represión exagerada de su verdadero sentir, desconfianza de
su entorno que le impidiese acercarse en otras mujeres y crear un grupo de
apoyo. Había una necesidad de verse invisible o, a lo más, decorativa. Un
ejemplo es que Ángeles no puede mirar de frente, pero el Comandante Herrera se
enfurece cuando Gabina levanta la mirada. “¡No me mires a los ojos si yo no te lo pido!” le ruge.
Factor
Diversidad: Es agradable
ver una serie mexicana en donde los actores no estén teñidos de rubio. Y si alguien se queja de que la única de ojos
claros es María, porque es de “la alta”, recordemos que Bárbara es nacida en
Uruguay, hija de madre libanesa y con abuelos japoneses. No se puede ser más
diversa
El que Ángeles
sea “especial” en una época en que no se conocían las variantes del autismo,
sirve para mostrar como los Asperger tenían que lidiar con un mundo que no
comprendía lo mismo que ellos tampoco sabían definir e identificar En el caso
del pobre retrasado, inculpado por un crimen que no cometió, vemos como las enfermedades
mentales eran consideradas indicadores de criminalidad en vez de tratarlas como
circunstancias atenuantes