lunes, 21 de mayo de 2018

Louisa May Alcott, Heidi Thomas y la desafortunada adaptación de Mujercitas (2017)



Después de tres meses de bodrios (solo “The Terror” se salvó) doy fin a  la cosecha de nuevas series de épocay alguna que otra contemporáneacon la desilusionante nueva versión de Mujercitas. Aunque me queda de consuelo la soberbia versión fílmica de1994, también me queda la amargura de sentir que todavía, y aun teniendo bastante espacio y tiempo,   no saben honrar la obra de Louisa May Alcott. ¿Será porque LMA es todavía un enigma aun para sus biógrafos? Tanto mito se ha tejido sobre ella, su vida, sus ideas,  que su obra,  que expande mucho mas que las historias de las Hermanas March, todavía no ha sido analizada ni interpretada como se debe.

Tenía ocho años cuando mi madre me regaló mi primera copia de “Mujercitas”. Tapa roja, letra pequeña,   Edición Billiken. Recuerdo a las maestras de segundo grado (preparatoria en Chile) sorprendidas de que leyera un libro tan complejo  cuando mis compañeros todavía estaban luchando con sus primeras letras. A mí no me parecía complejo, sino fascinante. Ya quería meterme entre las páginas e ir a patinar en lagos helados de Massachussets con Las March.

Hoy  Mujercitas es uno de los pocos  clásicos infantiles que no ha caído bajo el ataque de la progresía y de movimientos feministas, precisamente por la universalidad de su texto y su intemporalidad . Para su tiempo, la autora fue feminista, una adelantada,  y poseedora de una crianza tan sui generis que puede llamársela subversiva. Aun así,   su obra también refleja la importancia de la familia, de la relación armónica entre padres e hijos, y la necesidad de ser siempre honestos con nosotros mismos. Las March son humanas, con fallas, con momentos de debilidad y mezquindad,  a los que se sobreponen gracias a los valores inculcados por sus padres.

Para quien no conozca la historia,  Mujercitas son las Hermanas March, Meg, Jo, Beth y Amy. Con edades entre los doce y los dieciséis años, las niñas viven en la ciudad de Concord, Massachussets, en los años de la Guerra de Secesión (1861-1865). El padre, el Reverendo March,  está en el campo de batalla donde ejerce como capellán. La familia se mantiene unida gracias a los esfuerzos de la madre “Marmee”. Sin embargo,  las hijas mayores deben trabajar para mantener el hogar. Solo la pequeña Amy asiste a la escuela.

Aunque Alcott se esmera en dedicarles capítulos a cada hermana, está claro que la protagonista es la rebelde Jo. El libro trata de su amor por el teatro y los libros, sus sueños de ser escritora, su falta de interés en vanidades femeninas, sus pocas aptitudes para las labores domesticas y su tremenda franqueza que muchas veces la mete en líos. Es Jo la que se atreve a hacer amistad con su vecino Theodore “Laurie” Laurence que se convierte en una especie de hermano de Las March, a pesar de que su abuelo es millonario.

El clímax de la novela ocurre con la llegada de un telegrama que anuncia que el Reverendo March ha caído enfermo y está en un hospital en Washington. Marmee debe viajar y deja a las niñas solas. En su ausencia,  Beth contrae una escarlatina que la pone al borde de la muerte. Por suerte, tras mucha angustia, Beth supera su enfermedad , sus padres regresan al hogar y Meg se aprovecha del pánico para comprometerse con John Brooks, el preceptor de Laurie.

Alcott escribió esta novela, que no era la primera de su obra, a regañadientes. La escribió solo porque  se la había solicitado Thomas Niles,   su editor, quien a cambio, le prometió publicar unos ensayos de Bronson Alcott, padre de la escritora. Fue la primera vez que Louisa May escribía algo para niños y estaba complicada con eso ya que confesaría no saber nada de niñas, no haber tenido amigas en la infancia. Lo único que se le ocurrió fue describir su vida y la de sus hermanas con breves cambios. 

El libro fue un éxito. Tanto así que Alcott se vio en un año obligada a publicar una secuela titulada Good Wives que en castellano ha ameritado el título de Aquellas mujercitas o  Las mujercitas se casan. Yo recibí para las Navidades del 67 un libro de la Colección Robin Hood titulado Señoritas.

A pesar de que el titulo original se traduce como “Buenas Esposas”, y esta segunda parte comienza con la boda de Meg, le toma a la autora casi doscientas paginas encontrarles marido a Jo y a Amy (Beth muere soltera, a los 22 años). El éxito de las dos novelas convirtió a Louisa May Alcott en autora reconocida,  perseguida por el público, y muy bien pagada.

Las Hermanas March tenían tantas fans que Louisa May debería escribirles dos secuelas más, Hombrecitos  y Los Muchachos de Jo que describen los esfuerzos de Jo por sacar adelante,  junto a su marido el Profesor Baher, una escuela experimental para niños. Ahí también estudiarán los hijos de Meg y los de Jo, y hay mención de la hija de Amy. El ultimo libro describe las aventuras de estos chicos en su madurez.


Louisa May Alcott nunca más volvería a escribir literatura que no estuviera dirigida a a jóvenes o a niños.  Aunque escribió muchas novelas, ninguna ha alcanzado el éxito de Little Women y su secuela (ahora suelen publicarlas juntas) que ha sido traducida a todos los idiomas posibles. Ha ameritado siete versiones fílmicas, (puse un enlace a una en castellano)dos series de anime japonés, operas, musicales de Broadway y piezas teatrales.

 Todos tenemos una versión favorita, la mía es la dirigida por Gilligan Anderson en 1994. Sin embargo, estaba esperando la versión de la BBC porque un formato de miseria da mas espacio. Lamentablemente,  a Heidi Thomas solo le dieron tres horas y en su opción por incluir más, dejó fuera algunas escenas claves.

Muchos Mujercitas frikis se han quejado de la ausencia de ciertos episodios, del elenco, y de que la serie  es “aburrida”. Algo de lo que no se puede  acusar a la obra de Alcott es de ser aburrida. Sin embargo, es cierto, la miniserie es horrorosa con una banda sonora estridente, un vestuario payaso (el sombrero de Jo parece un balde de playa), y los actores,  aparte de inferiores a los  de 1994, son  bastante feítos. Yo admiro el talento de Umma Thurman, pero no la consideró una belleza y su hija, Maya Hawks, se parece bastante a la mamá, pero solo en lo físico. Su Jo no se puede comparar ni a la de Winona Ryder, ni a la de Katherine Hepburn. Hasta June Allyson fue una Jo  March mejor.
¿Cuál es tu Jo favorita?

Heidi ha tratado de explicar los vacíos en su trama arguyendo que tuvo que quitar todo “Lo religioso” porque ofendería. Ósea, la que dice esto  es la magnífica guionista de” Call the Midwife”, la historia de monjas-parteras. ¿Ahí si no ofende la religión? ¿En  un marco decimonónico que cuenta la historia de las hijas de un pastor si ofende?  No se entiende, pero sinceramente no me molesta. Lo que si me molesta es que han reemplazado la importancia de la fe con un patriotismo desubicado.

A cada rato hablan  de la guerra, de lo importante que es su bando, de cómo desearía Jo ser soldado. Incluso, una escena famosa en que Jo vende su cabello para pagar el pasaje de su madre a Washington es convertida en propaganda patriótica. El peluquero, un afroamericano, solo acepta darle los 25 dólares que Jo pide al saber que es para ayudar a un capellán militar. WTF?


Louisa May Alcott fue la única en su familia que sirvió en esa guerra civil.  Como enfermera vio  muerte y dolor, pero también corrupción en los hospitales del Norte.  Aunque abolicionista como toda su familia, no cayó nunca en las trampas de “mi bando es mejor” y para cuando escribe Mujercitas(1868) trata la guerra como algo que ocurre lejos de su hogar y que solo sirve para llevarse al padre.

Erin Donnelly en Refinery29 ha dicho que Heidi Thomas ha usado el tiempo extra para desarrollar mejor  los personajes. Como si Alcott no lo hubiera hecho ya. Donnelly pasa a mencionar los cambios que ha hecho Thomas con cada personaje y obviamente no ha leído los libros puesto que todos “esos cambios” estaban en el original.

Entiendo que hayan eliminado capítulos superfluos como los del Club Pickwick, pero no entiendo porque eliminaron la pieza teatral, la primera visita de Jo a Laurie y mi capitulo favorito “Experimentos” donde Marmee se bota en  huelga, se va de paseo y deja a su tribu encargada de la casa, con resultados tragicómicos. La inclusión de este episodio podría cerrarle la boca a criticas que se quejan de que “Marmee” es irreal. He descubierto que esas críticas son un tipo de mujer (típica de estos tiempos) que quiere licencia “para ser mala madre”. Las afortunadas que realmente han tenido una Marmee en sus vidas, no se quejan, como tampoco nos quejamos las que tuvimos anti-Marmee como madres.

Otro cambio inexplicable ha sido poner de cabeza el orden cronológico que Alcott diseñó precisamente para recalcar el desarrollo de sus personajes. Si Alcott hace que retiren a Amy de la escuela al comienzo de la novela, es  para explicar que estando ociosa,  a la chica se le va a ocurrir algo tan infantil como quemar el manuscrito de Jo. A partir del baile de Sallie Moffat, Meg cambia,  se vuelve mas seria y mas receptiva a las galanterías de John Brooke.

¿Pero qué hace Thomas?  Pues pone estos dos episodios como teniendo lugar durante la ausencia de Marmee. ¿Estando todas preocupadas por la salud del padre, se va a ir Meg de vacaciones a casa de los Gardiner? A Amy la retiran de la escuela por decisión de Marmee. En la serie es Jo, una chica de dieciséis años que decide sin consultar a nadie. Totalmente absurdo, innecesario e inexplicable.

La serie incluso bordea en lo misógino. Tiene a Jo diciendo a cada rato que es un varón o que quiere ser varón, pero en vez de mostrárnosla disfrazada de Hugo en la obra de teatro que ha escrito, la hacen decir estupideces como, después de la partida de la madre,  “si fuéramos chicos no estariamos lloriqueando y temblando“. No solo es ofensivo ( recuerda al “Bloody Woman ”de Brienne de Tarth) decir que un hombre es mejor que una mujer porque no llora, además contradice todas las ideas de Louisa May Alcott de cómo debería ser el hombre ideal: sensible, vulnerable, capaz de compartir su intimidad con una mujer.

En cuanto a Beth, la han puesto como una perezosa, inútil, hipocondriaca y más encima cobarde. Y no, no es que nos la muestren como tal. Es descrita así por su madre. En esta versión infame se ha cometido el peor asesinato de carácter desde que Weiss&Benioff destruyeran al Matarreyes de Martin. ¿Qué han hecho con mi Marmee?  Aquí se ha vuelto una gritona, puritana, iracunda y que parece solo amar a Jo. La grandeza del libro es mostrarnos como Marmee se relaciona con cada una de sus hijas y las ayuda a ser mejores personas.

El modo en que la Marmee de Thomas trata a Beth es ignominioso. Vemos a Beth tendida en un sofá con su gatito en brazos. Su madre la recrimina por permitir que una migraña la debilite.  Le espeta un “todas las mujeres sufrimos de dolores de cabeza”.  ¿ Que? a)  no todas las mujeres sufren de migrañas;  b) Las que sufrimos de dolores de cabeza es a causa de una razón medica que debe ser atendida; c)Marmee jamás le hablaría así a las más delicada de sus hijas. Aparte que Beth siempre estaba tan ocupada que es la primera  y única vez (antes de su escarlatina) que la vemos descansando.



Todas las Mujercitas fans tenemos una hermana predilecta. Aunque las quiero a las cuatro , Beth es mi favorita y de quien más he aprendido. Por eso me duele que la pongan como la mas sosa y la mas inútil. Eso lo vemos en  el episodio con Mr. Laurence.

Efectivamente, Beth sufre de una timidez crónica que es  su gran defecto. Aunque admira al viejo señor (episodio del mercado) no se atreve a acercársele ni a él ni a su casa, a pesar de que hay un piano a su disposición. Es cierto que su familia quiere que vaya porque saben que es importante para la niña tener acceso a la música, pero en la serie, Marmee se lo impone como un castigo y obligación (por un momento pensé que quería “öfrecersela”a Mr. Laurence. Es que esta Maermee no parece Marmee).

En el libro, es Mr. Laurence quien ayuda a Beth a perder su timidez, porque en el libro la niña si se atreve a acompañar a su madre, pero no quiere ni ir sola ni tocar el piano ajeno. La amistad de Mr. Laurence y Beth es uno de los episodios mas bonitos del libro. Las zapatillas que ella le borda, el regalo del piano y,  como Beth se atreve a ir sola a agradecer y termina besando al pobre señor que todavía llora su difunta nietecita. De todas las March , Beth es la que mejor se lleva con el abuelo de Laurie.

Pero en la serie, nos muestran a Marmee exasperada ante la timidez de su hija llegando incluso a recriminarla por eso y otras cosas. Le recuerda a Beth que ya han tenido bastante consideraciones con ella, que le permitieron dejar la escuela y que esperan que ayude con el trabajo domestico porque no la pueden tener de holgazana haciendo nada. Todo da la impresión  de que  Beth es un lastre para su madre.




En el libro, se ha retirado a Beth de la escuela por su timidez, pero ni Los March , ni la autora (Alcott tuvo una magnifica pero muy poco tradicional educación) creen en las escuelas públicas ni en la educación formal. Por algo Jo y su marido fundarán un internado experimental. Por algo nos muestran la inutilidad de la escuela de Amy. En el libro, Beth toma lecciones con su padre. Cuando el Reverendo March parte a la guerra, Beth continua sus lecciones sola y  de manera muy responsable.

Realmente uno se pregunta qué libro leyó Heidi Thomas.  A pesar de esa timidez patológica, de esa ansiedad ante cualquier encuentro social con extraños, Beth es el típico ángel doméstico. Es la única de la familia a la que le encantan las labores del hogar, que incluso tiene tiempo para atender la huerta, sus gatitos y reparar muñecas abandonadas. Ama tanto la música que por cansada que esté, alegra a su familia con su piano y sus canciones. Es tan triste que aparte,  de todas sus fallas estéticas, sus actuaciones discordantes y su feo soundtrack, esta pobre adaptación de un clásico atropelle a personajes que han servido de modelos para mujeres de todas las generaciones.

Me parece monstruoso que se tome a Marmee, a quien Alcott da bastante espacio para mostrar su humanidad, y se la convierta en una mujer impaciente, malhumorada, gritona y más encima con cara larga. Esas miradas asesinas que les lanza a Brooke y Laurie cuando estos hacen el favor de traer a Meg de un baile,   me parecieron tan improcedentes. En el libro es Marmee quien más anima a sus hijas a hacer amistad con Laurie,  hasta el punto de que se corre el chisme de que lo desea de yerno.

Sabido es que, Louisa May Alcott modeló a Los March en su propia familia. Aunque el Pastor March es un retrato idealizado,  basado en lo que la autora hubiera deseado fuera su padre,  y que carece de las grandes fallas de Bronson Alcott (irresponsabilidad, sarcasmo, etc.),  Marmee es muy parecida a la heroica Abigail May, madre de las Alcott. Sabido es que Jo tiene mucho de su creadora, pero muchos ignoran que en cada hermana,  Louisa impuso rasgos de su personalidad y las hizo vivir eventos de su propia biografía.

Como Meg, Louisa luchó (hasta que sus novelas comenzaron a venderse bien) con el deseo de tener una vida mejor, de poder darse lujos, de  complacer sus pequeñas vanidades. Como Beth, Alcott llevó una vida activa, pero plagada de dolores y momentos de debilidad física provocados por un envenenamiento con mercurio, posible lupus, y también posible adicción al láudano. Y aunque en la novela la bocaza de Jo le cuesta un viaje a Europa, en la vida real,  y tal como Amy, Jo hizo un tour por el continente europeo donde tuvo su romance y posiblemente su primera (y única) escapada sexual.

Es cierto que  al estar dirigiéndose a un público juvenil Alcott tenia las manos atadas. Tal como ocurre hoy en día con autores del género YA (Young Adults o jóvenes adultos) estaba obligada a dar lecciones de moral y abstenerse de muchos temas. Ella misma dijo que estaba harta de escribir “paparruchadas moralistas para los chicos “, pero eso no quita que su obra no expusiera sus ideas de sufragista, abolicionista, y  reformadora social.

Ni siquiera era una mujer religiosa. Su familia era unitaria, una corriente protestante muy liberal y poco dogmática.  Louisa se crió  en una comuna trascendentalita. En su familia se leía el Pilgrim’s Progress como obra necesaria para la autoeducación y reforma, no como búsqueda espiritual. Lo más cercano a una vida religiosa formal fue cuando una  Louisa veinteañera hizo amistad con el Ministro  Parker, pero no fue mujer de iglesias ni de rezos.

Si Heidi Thomas pretendía modernizar el cuento, debió ir a la biografía de la escritora y ahí encontrar puntos que resaltar. Se lo hubiéramos agradecido porque alrededor de Louisa May se han tejido leyendas, mitos, rumores y chismes. Me gustaría un día de estos,  trabajar esas “paparruchadas”, apoyándome en datos biográficos y en la misma obra de Alcott, que no se reduce al Cuarteto March,  para ver de donde salieron los rumores de lesbianismo, conocer a los verdaderos amores de la autora de Little Women, sus ideas sobre el matrimonio y la independencia femenina, y su lado frívolo que también lo tenía.

jueves, 17 de mayo de 2018

El Ocaso de la Country House: Recomendaciones para Downties necesitados



No solo Julian Fellowes se ha interesado en el Horse&Manor. En mi entrada anterior, mostré lo que la literatura ha hecho con el género, pero en las últimas décadas, otros literatos serios le han entrado al tema también . Su visión de las casonas señoriales del periodo de entreguerras es muy diferente al mundo de la Abadía de Downton. Tanto el premio Nobel Kazuo Ishiguro y el reconocido novelista Ian McEwan nos muestran la decadencia de la country house paralela a la de sus habitantes.

The Remains of the Day

 En esta novela, Kazuo Ishiguro hace una declaración lapidaria en contra del sistema de la casona, de los aristócratas y su relación con los criados. Nacido en Japón,  pero criado en Inglaterra, el autor no tiene la cercanía de Fellowes, Waugh y otros admiradores de este género. Eso le permite, desde su distancia emocional,  desenmascarar al mito y ver sus aspectos negativos.

La trama está narrada desde un solio punto de vista, el del mayordomo Stevens, un hombre tan devoto de su deber que a su lado Carson y Hudson parecen traidores. Stevens es tan leal a su patrón, Lord Darlington, que ni su padre moribundo lo hace faltar a sus obligaciones. Hijo de un mayordomo que ahora debido a su edad , solo puede ser lacayo, Stevens está totalmente dedicado a un deber que cree concluirá solo con su muerte.  Como la Nanny Hawkins de Brideshead Revisited, el mayordomo se siente parte de Darlington Hall, y cuando ésta es comprada por un americano, Stevens permanece en su puesto

En esta obra vemos lo que pasó con las grandes mansiones después de la Segunda Guerra Mundial. Hubo una ‘época en que Darlington Hall recibió las visitas de primeros ministros y otros importantes políticos del Reino Unido y Europa. Entonces el servicio doméstico estaba compuesto por mucha gente. Ahora Stevens comanda solo cuatro sirvientes. Cuando recibe una carta de Miss Kenton, la ex ama de llaves, Stevens decide ir en su búsqueda para integrarla al staff. Inicia entonces un viaje en el que se encontrará con diferentes personas que lo harán cuestionar la validez de su vida.

En 1993,  aprovechando la química que Sir Anthony Hopkins y Dame Emma Thompson habían desplegado el año antes en “ Howard End”, la mancuerna mágica de Ismail-Merchant decidió volver a contratarlos ahora para la  adaptación de la novela de Ishiguro que se había convertido en un bestseller después de ganar el Booker Price en 1989. El guion de Ruth Prawer Jahabvala se mantiene apegado al texto con solo dos grandes cambios.

El primero es otorgarle nombre a Stevens (James), el segundo concierne al personaje de Jack Williams (Christopher Reeves) un congresista estadounidense que visita  Darlington Hall en 1936 (no en 1923 como dice el libro). Escandalizado ante las ideas de su anfitrión y otros invitados,  el americano se manda un discurso en la mesa en el  que apostrofa los presentes por ser amateurs en la arena política y porque su irresponsabilidad provocará una nueva guerra mundial.  En  el libro,  Darlington Hall es comprada por un tal Mr. Faraday. En el film, años más tarde Mr. Lewis regresa a la propiedad para convertirse  en su dueño y  patrón de Stevens.

Otras Horse&Manor mencionadas hacen eco de la política de la época. En sus visitas a Brideshead , ahora como amante oficial de Julia, Charles tiene la ocasión de oír conversaciones sobre la política del momento y el miedo a una próxima guerra. Rex Mottram, después de todo, es un miembro del Parlamento, por lo que los asuntos del  gobierno le competen. De igual manera, Richard Bellamy en “Upstairs, Downstairs” es miembro de la clase política y trae a cenar a importantes figuras del gobierno incluyendo al Rey Eduardo. En” Downton Abbey” vimos a Neville Chamberlain venir a cenar a la Abadía (la noche en que a Robert se le ocurrió vomitar sangre sobre el mantel), pero el Chamberlain de los Años 20s no es el mismo Primer Ministro que Stevens conocerá en “The Remains of the Day”.

Lo mas extraordinario de libro y filme (y mas en pantalla donde prima lo visual) es como todo el aparato de la  country house, las cacerías, las house parties, las grandes cenas, y el servicio doméstico,  el  engranaje fundamental para mantener este modo de vida,  transcurren sobre un trasfondo ideológico que afectará al mundo. Esa es la gran diferencia de The Remains of the Day, con otras obras parecidas.  Ishiguro ha usado un género inconsistente, gentil,  casi frívolo para expresar el desdén hacia una clase aristocrática que colaboró con el nazismo.

En el filme no solo vemos a Lord Darlington (James Fox) ser un entusiasta seguidor de políticas de apaciguamiento, para lo que presta su country house para que se celebren reuniones entre Lord Halifax, Chamberlain y el Embajador de Hitler,  Joachim von Ribbentrop. En su credulidad e ingenuidad política, Darlington simpatiza con el fascismo inglés,  recibe a fascistas reales como Oswald Moseley y a ficticios como Lady Carolyn.

Darlington es fácilmente manipulado por fuerzas que no llega a comprender. Lo cierto es  que su conservadurismo lo hace ser contrario a la educación y elevación de clases que considera inferiores e indignas de compartir con la aristocracia el manejo del reino. Por eso permite que su amigo Spencer humille a Stevens.

 A pesar de que Cardinal (Hugh Grant), ahijado de Darlington, intenta forzar a Stevens a tomar partido y a cuestionar la política de su empleador, el mayordomo siente que no le corresponde hacerlo . Cuando recordamos todas las intromisiones de Carson en la vida de los Crawley, y eso que era tan anticuado como Stevens, el personaje de Sir Anthony resulta casi repelente en su pasividad.  Con quien si  es exigente es con el servicio bajo sus órdenes. No le gustan los cambios y al comienzo,  choca con Miss Kenton (Emma Thompson) porque el ama de llaves trata de modernizar las cosas en Darlington Hall.

Un momento clave de la obra es cuando Lord Darlington exige el despido de dos refugiadas alemanas porque no puede tener mucamas judías. Este despido es una condena a muerte. Las chicas al no tener empleo serán deportadas  a la Alemania Nazi. Stevens,  pasivo hasta la criminalidad,  se prepara a cumplir la orden. Miss Kenton,  enfurecida,  amenaza con abandonar su puesto. Al final, se queda porque no tiene donde ir. Es ahí donde uno desearía que entre el servicio hubiese una Daisy que les cantase las cuarenta a los patrones.

Se entiende que poco después, Miss Kenton acepte la primera proposición matrimonial  que recibe para huir de ese lugar. Darlington Hall no es un espacio cálido como Downton. Miss Kenton ha quedado defraudada tanto por su empleador como con  Stevens, a quien ama en silencio.  Después de la guerra, Lord Darlington es expuesto en la prensa como un simpatizante nazi. La vergüenza acelera la senilidad del aristócrata quien muere demente. Regresa Mr. Lewis y compra Darlington Hall. Stevens permanece en su puesto ya que nadie como  él para manejar la casa.
Dryham Park que hace el papel de Darlington Hall

El final es agridulce. Se produce el  encuentro del mayordomo con Miss Kenton. Ella  reconoce haber amado a Stevens, y tener problemas con su marido, pero jamás volvería a Darlington ni al servicio doméstico. Ha hecho su vida en el mundo real, va a ser abuela, eso es lo que Stevens no tiene y ya no tendrá jamás, una familia.

“Downton Abbey” acaba en 1925, no sabemos cómo afectarán a la Abadía los cambios políticos de los 30s. Eso es algo que vemos en los libros de Nancy MItford. Nos preguntamos si los Crawley serán antifascistas como Linda Radlett y su hermano Matt, o nazis como Unity y Diana MItford. Los Mitford no serían los únicos en Inglaterra en admirar a Hitler. A fines del 2010 se intentó revivir “Upstairs, Downstairs” aunque solo Eaton Place y la fiel Rose quedaran de la original. La nueva serie estuvo muy teñida del color político como corresponde a una historia que tiene lugar en Londres a fines de los 30s.

Como no la he visto (YouTube la vende)no puedo recomendarla, pero sí sé que la incomparable Claire Foy interpreta a Lady Persy, cuñada de la nueva dueña de Eaton Hall, una criatura petulante, promiscua y fascista, miembro de las Camisas Negras de Mosley.
Claire Foy en niforme de la Unión de Fascistas Británicos


Atonement

Ian McEwan es considerado el dueño de la mejor prosa de la literatura inglesa moderna y ciertamente se nota en su aclamada Atonement, una visión muy diferente de la country house. Para quienes no hayan leído uno de los bestseller de la década pasada o visto la adaptación fílmica de Joe Wright, aquí les va un rápido resumen.

Robbie Turner (James McEvoy) es un brillante estudiante  de Cambridge, quien sueña con convertirse en médico. El problema es que en la clasista Inglaterra de los 30s, Robbie sigue siendo hijo de criados, cuyo patrón, Jack Tallis, le ha pagado los estudios. En el verano de 1935, Robbie regresa a la mansión Tallis (no tiene nombre) en la zona rural a visitar a su madre.

Su situación es extraña porque no está cómodo en la cocina, pero tampoco en el salón. Quien más lo hace sentir fuera de lugar es Cecilia Tallis (Kiera Knightley) la hija mayor quien secretamente está enamorada de Robbie. Otra enamorada del estudiante es la preadolescente Briony (Saoirse Ronan), la hermanita menor de Cecilia. Celosa de las atenciones de Robbie con Cecilia, Briony que tiene una poderosa imaginación  y sueña con ser escritora,  comienza a vigilarlos.

Cecilia está obsesionada con conocer a Paul Marshall, un industrial que su hermano va a traer a pasar el fin de semana en Tallis House. Para  que la casa se vea bonita, llena de flores los jarrones. Una estúpida discusión con Robbie acaba con un antiguo florero roto y parte de el en el fondo de la fuente del jardín. Provocativamente, Cecilia se quita la ropa, y en lingerie se zambulle en la fuente para recuperar el pedazo de jarrón.



Briony presencia esa escena y cree que Robbie “domina” a Cecilia y que la ha obligado a desvestirse.
Robbie le escribe una carta a Cecilia disculpándose y declarándole su amor en términos que bordean en la obscenidad. Le pide a Briony que la entregue. La niña lo hace,  pero antes la lee. A pesar de la ignorancia e inocencia de sus cortos años,  Briony reconoce que se trata de una carta impropia.

Ese fin de semana, además de Paul Marshall,  también están de visita los primos de Briony,  Lola (Juno Temple)  y los mellizos Pierrot y Jackson. Lola,  a sus quince años, se viste y pinta como si fuera una adulta. Briony le muestra la carta y Lola se refiere a Robbie como un “maniático sexual” Esa noche Briony encuentra a Robbie y a Cecilia haciendo el amor, pero a los ojos de la niña su hermana ha sido atacada.

Esa misma noche, los mellizos desaparecen. Todos,  incluyendo a Lola y a Briony salen a buscarlo. En el bosque, Briony ve a un hombre violando a Lola. Cuando se acerca,  el atacante huye. Lola dice no haber reconocido a su violador. Aunque Briony sabe que se trata de Paul Marshall (Benedict Cumberbatch) , convence a su prima que quien la ultrajó fue el maniático Robbie.

Briony va más lejos y entrega la carta de Robbie, como evidencia, a la policía. Con eso, arrestan y encarcelan a Robbie. Las únicas que le creen son su madre y Cecilia. Esta ultima rompe con su familia y se marcha a Londres jurando que esperará a Robbie. Sigue un periodo en que los amantes se comunican por carta. Paul Marshall se casa con Lola para asegurarse que su víctima nunca declarará en contra suya. Robbie sale de la cárcel al estallar la Segunda Guerra Mundial tras prometer que ingresará  al ejército.
El violador se casa con su víctima

La novela tiene una estructura compleja. Solo casi a la mitad descubrimos que se trata de un relato que Briony, ahora anciana y en un asilo (e interpretada por Vanessa Redgrave), está escribiendo. Su relato tiene dos finales diferentes. En uno , Robbie regresa a Londres, tras sobrevivir Dunquerque, y se reencuentra con Cecilia que ahora es enfermera. Briony también ha llegado a Londres a trabajar en un hospital. Visita a su hermana y a Robbie y les pide pedon.En otro final, Robbie muere de septicemia en las arenas de Dunquerque.

Atonement podría ser considerada la “anti-Downton Abbey” una obra en la que se tergiversan todas las características  que componen la serie de Lord Fellowes. Por eso la he incluido. Ian McEwan no es un noble como Fellowes y Nancy Mitford no es un esnob como Evelyn Waugh, es un escritor de clase media que usa las clases altas como bases de una fabula sobre la injusticia social.

Sin embargo, hay que reconocer la importancia del que los Tallis nada más sean burgueses acomodados. Su casona fue construida por el bisabuelo que hizo su fortuna fabricando candados en la era victoriana. Los Tallis no son aristocracia antigua como los Crawley, aun así son tremendamente clasistas. Hay toda una discusión sobre si Robbie debe cenar con la familia o con los criados. Cecilia y Robbie son estudiantes en Cambridge, pero nunca se ven ni se tratan cuando están en la universidad. A pesar de que el padre de Cecilia (una presencia constantemente ausente en la novela) ha pagado por los estudios de Robbie, eso no cambia ni su posición ni la de su madre.


La Señora Turner es la jefa de servicio de Tallis House. Un servicio ínfimo comparado con el de las casas de las que hemos hablado. Solo tenemos a Betty la cocinera y un par de empleados periféricos que trabajan en las afueras de la casona. Antes,  los Tallis tuvieron un jardinero, el padre de Robbie, que desapareció, posiblemente en la Gran Guerra.

Desde entonces, el señor Tallis movido a compasión por el  huerfanito,  se ha ocupado de Robbie. Una compasión que entenderían los Crawley, pero no el resto de los Tallis que no aprueban que Robbie suba en la escala social y por eso ayudan a su caída. Solo Cecilia deja que el amor sobrepase su clasismo y apoya a Robbie tal como hizo Lady Sybil con Branson, enfrentándose al mundo y a su familia.

Al momento de las comparaciones, no se puede evitar que los Crawley se vean más justos y tolerantes que los Tallis, los nuevos ricos de nariz parada que si uno les quita el barniz,  vuelven a ser cerrajeros. Ellos representan una clase de gente que compra el poder (y hasta títulos) y que ahora gobierna  Inglaterra como una vez lo hizo la aristocracia y que no hace un mejor trabajo. Paul Marshall representa todo lo feo de esta raza de dueños,  de fábricas que desean una guerra para enriquecerse sin reparar en la pérdida de vidas humanas.

Curiosamente, en “Downton Abbey” tuvimos una polémica violación, pero la perpetró un criado de un aristócrata invitado y fue en contra de otra criada, Anna, doncella de Lady Mary. En casa de los Tallis es un invitado de la familia quien ultraja a una miembro de esa misma familia. El que Lola solo tenga quince años y que sea asaltada justo cuando está buscando  a sus hermanitos son circunstancias agravantes.
Greene violó a Anna en la despensa de Downton.

La reacción de los Tallis, inmediatamente creyéndole a Byrony que saben es fantasiosa, rechazando a Robbie, tomando el lado contrario de un hombre que es hijo de una fiel criada, contrasta con los Crawley. Cuando Bates es sospechoso de haber matado al hombre que ultrajó a su mujer, Lady Mary quema las evidencias que pueden acusarlo. Cuando Anna es acusada del mismo crimen, sus patrones la apoyan. Incluso le ponen un abogado, como también le pusieron un abogado a Bates cuando fue acusado de matar a su primera esposa.

No solo  los Crawley han amparado a los Bates cuando estos tropiezan con la ley. Recordemos como Robert impidió que se acusara a Barrow de ser homosexual, un crimen en la Inglaterra de entonces. Y Lady Cora no solo conservó en su puesto  a Baxter, aun sabiendo que tenía un prontuario, además la apoyo cuando su doncella mostró la inclinación de testificar en contra de un ex cómplice.
Lord Grantham y Carson convencen a Jimmy que no denuncie a Barrow

 Los Crawley tienen esa actitud feudal de preocuparse tanto por sus criados que están dispuestos a esquivar la ley con tal de protegerlos. Eso los hace mejores que estas clases altas de Atonement que a pesar de sus ínfulas no valen nada. Parece justo castigo que  su casa termina convertida en un hotel.

Con esto cierro mi lista de relatos similares a “Downton Abbey” A muchos les sorprenderá que en este recorrido no haya mencionado a “Gosford Park”.  Admas de ser mi favorita,  también es creación de Julian Fellowes. Al estar emparentada con “ Downton Abbey” , Gosford tendrá una crítica aparte. Eso sí,  tendrá que esperarse un poco,  que lo que resta de mayo quiero dedicarlo a una de mis escritoras favoritas, Louisa May Alcott, y si D-s me lo permite, comenzar a comentar “La Otra Mirada”, la serie de época de TVE, que me tiene enganchada.





lunes, 14 de mayo de 2018

Waugh y Mitford o como la Generación Brideshead antecedió a Downton Abbey



Evelyn Waugh y Nancy Mitford  pertenecieron a la misma generación literaria (que el crítico Humphrey Carter llamaría “The Brideshead Generación”)  y además fueron amigos, y confidentes. No es coincidencia entonces que,  en 1945,  ambos publicaran sus mejores novelas, cuyas tramas girarían en torno a  las clases altas, a las mansiones señoriales,  y a  como el siglo XX imprimía cambios en un estilo de vida que se negaba a fenecer.

Brideshead Revisited,  en cuyo título  ya vemos la alusión al stately home, tiene lugar entre 1921 y 1943.  The Pursuit of Love tiene lugar entre 1924 y 1941. Ambas están escritas en primera persona por los alter egos de los autores. Ambas describen los quehaceres de familias aristocráticas y de su mundo ejemplarizado por sus stately homes: El Castillo de Brideshead y la casa  señorial de Alconleigh.



 Hasta ahí llegan las similitudes. Waugh, quien en su característico esnobismo, siempre deseó ser un miembro de la nobleza,  escribe con un tono elegiaco sobre un mundo perdido,  poblado de fracasados románticos como él. Nancy, que al escribir esa novela (y tras haber sobrevivido infernales affaires y un matrimonio desastroso)  vivía su gran amor, derrama optimismo y humor al describir  la que es su clase y a su misma familia.

Retorno a Brideshead fue muy aplaudida en su día ( hoy es aún más celebre) ya que constituía una gran distancia con la mordaz sátira de la obra inicial de Waugh. Sin ser tan famosa como Waugh (su fama residía en la mala reputación de su familia),   Mitford había publicado algunas novelas satíricas, pero ninguna alcanzaría la fama de A la caza del amor.  Publicada unos meses después de Brideshead, esta novela se caracteriza por sus personajes excéntricos, pero simpáticos,  que viven con mucho humor tragedias familiares y domésticas. Era el tipo de novela que los ingleses,  recién salidos de una guerra,  necesitaban para distraerse.

 Tanta fue la fama de The Pursuit of Love que  en 1949, Nancy  publicaría una secuela (o precuela) Love in a Cold Climate que tendría igual o más éxito que la anterior. En 1960, casi como un epitafio, Mitford cierra su trilogía con Don’t Tell Alfred. El poco éxito de este libro hizo que la autora abandonara la ficción y se dedicara nada mas que a la biografía.

Moira Redmond en The Guardian ha encontrado un vínculo común entre Brideshead Revisited y The Pursuit of Love. Ambas novelas describen grandes familias desde la perspectiva de un forastero que se enamora de ellas (y de sus casas). Es como si Tom Branson escribiera una novela sobre los Crawley de Downton Abbey. En Brideshead, Charles Ryder, huérfano de madre y con un padre senil y distante, encuentra una familia junto a los Flyte, a pesar de que su relación a ratos alcance el nivel de incesto.

 Para la pobre niña rica, Fanny Logan, abandonada por sus padres y criada por una tía, Alconleigh y sus rutilantes primos Radlett representan lo que más ama en el mundo. Incluso en Love in a Cold Climate, otra pobre niña rica, Lady Polly Hampton encuentra en Alconleigh el cariño y comprensión  que le niegan sus padres.
Polly y Fanny

En los 80s,  Waugh y Mitford tuvieron un renacimiento gracias a dos excelentes adaptaciones de estas novelas  hechas por la televisión británica entonces en su apogeo. Aunque tanto Brideshead como las novelas de Mitford tendrían  otras adaptaciones (bastante mediocres) en este siglo, son las de los 80s las que recomiendo, tal como las libros que las inspiraron. El fin de semana pasado me di un atracón con ambas. Están completas y gratis en YouTube.

Retorno a Brideshead.

Esta novela de Evelyn Waugh es considerada una de las cien obras maestras de la literatura en idioma inglés del Siglo XX. En 1980,  contó con una magnífica adaptación de Granada  que la revista Time ha incluido entre los 100 mejores programas de televisión de todos los tiempos. Dicho esto,  les suplico que ni se le acerquen a la versión fílmica del 2008, una aberración que apenas se parece al texto y donde las actuaciones (con la excepción de Matthew Goode) son también mediocres.

Es posible que le teman a esta novela porque habrán oído que es un relato “religioso”. Efectivamente, los temas principales de Brideshead Revisited abarcan la fe, la culpa, y el deber. No es una novela dogmática ni para nada aleccionadora, pero si el tema religioso los inhibe, no se las aconsejo. 




Para los efectos de esta entrada, lo importante es la descripción de la Familia Flyte, su casa ancestral  y como afecta la vida de los protagonistas.  Aunque es considerada una novela de Oxford, y la trama transcurre ahí,  en Londres y otras ciudades, lo principal siempre tiene lugar en el Castillo Brideshead.
Castle Howard mejor conocido como Brideshead

La serie fue filmada en el Castillo Howard, tal como esta construcción Brideshead es llamada “castillo” porque fue construida con material extraído del antiguo castillo, propiedad de la familia Flyte. Los Flyte son nobleza antigua (Condes de Brideshead y Marqueses de Marchmain) pero son nuevos católicos. Lord Marchmain (Sir Laurence Olivier) se convirtió a esa fe al casarse con Teresa (Dame Claire Bloom), una joven católica. Para cuando estalla la Gran Guerra, Marchmain le ha tomado odio a su mujer, posiblemente porque sienta que ella antepone su fe a otros afectos. Acabado el conflicto, Lord Marchmain se rehúsa a  volver a Brideshead, a su mujer y a sus cuatro hijos y se establece con Cara (Stephane Audran) , su amante,  en Venecia.




Lady Marchmain queda dueña de todas las propiedades y de la fortuna, pero también tiene que enfrentar el escándalo y ser la comidilla de las habladurías públicas. En la novela,  describen a los Flyte como “leprosos sociales”. Por ser católica, la Familia Flyte también debe soportar ese estigma en una aristocracia anglicana que desprecia a la gente de otra religión.

Los Flyte son descritos a través de los ojos del Capitán Charles Ryder (de hecho el subtítulo de la novela es Las memorias  sagradas y profanas del Capitán Charles Ryder). La narración en primera persona comienza en 1943.  Charles (Jeremy Irons), que una vez fue un afamado pintor, se siente,  al pasar la barrera de los cuarenta,  que ha fracasado como artista, como padre, como esposo y como soldado. Un rayo de esperanza le llega cuando se entera que su batallón estará acantonado en el Castillo de Brideshead. Charles recuerda que ahí pasó los mejores momentos de su vida junto a sus dos grandes amores:  Lord Sebastian Flyte(Anthony Andrews)  y Lady Julia ( Diana Quick),  hermana del anterior. De ahí sigue una larga serie de flashbacks que datan de 1921 cuando Charles era universitario.

Charle conoce al provocativo y bello Sebastian en su primer año en Oxford,  ambos inician una estrecha amistad teñida por toques homoeróticos. Un día intempestivamente, ,Sebastian lleva a Charles a su castillo en Wiltshire. Dos cosas derivan de ese viaje, Charles nota el terror que Sebastián tiene a que conozca a su familia,  y la belleza del lugar que apela al alma de artista de Ryder. Sebastian no ve la belleza de su patrimonio que para él representa a su madre,  y hará lo imposible por alejarse de Brideshead.

Bridey (Simon Jones), el hermano mayor de Sebastian tampoco ama la casa señorial que va a heredar. La única que realmente ama Brideshead es Lady Julia, y como sabemos las mujeres no pueden heredar. Sin embargo, al final de la novela, Lord Marchmain regresa a Brideshead a morir. Afligido por un súbito amor a su castillo, decide no dejárselo a Bridey, sino a Julia que para entonces está emparejada con Charles.

Waugh se inspiró para el personaje de Sebastián en dos de sus amantes de su etapa homosexual:  Alistair Graham, y Hugh Lygon y en las casas de ambos, Barford House, y Madresfield Court. Como Sebastian, Alistair se sentía dominado por su católica madre que estaría  tan horrorizada como Lady Marchmain al descubrir la homosexualidad de su hijo. El caso de Lygon, y su familia,  es mucho más complejo y tuvo mayores repercusiones en la fabricación de Retorno a Brideshead. Es una historia tan singular que ameritaría una novela o versión fílmica.

Los Lygon eran hijos de Thomas Lygon, sexto Conde de Beauchamp. El ex  gobernador de Nueva Gales del Sur, cortesano cercano a la Familia Real, casado y padre de siete hijos, Lord Beauchamp fue acusado por su cuñado,  el Duque de Westminster,  de actos homosexuales. Ante las pruebas, y para evitar un escándalo, el Rey Jorge exigió que Beauchamp se autoexiliara. Madresfield Court quedó en manos de sus cinco hijos solteros. Capitaneados por Lady Sibell, la hermana mayor,  los Lygon no solo se hicieron cargo de la propiedad además  abrieron las puertas a sus amigos. La descripción que en la novela hace Charles de un verano en que la pasa en completa libertad con Sebastian, en Brideshead,  corresponde a los recuerdos de Waugh de su estancia con los Lygon.
Madresfield Court

La próxima visita de Charles a Brideshead es por invitación de Lady Marchmain quien intenta hacer amistad con él y lo consigue dándole permiso para pintar frescos en las paredes del salón. Celoso, Sebastian se emborracha y hace un escándalo. Los sentimientos de culpa de Sebastian, su lucha entre su homosexualidad y su fe, acaban convirtiéndolo en un alcohólico. Su familia lo retira de Oxford y lo envía al extranjero. Charles también abandona la universidad y se va a París a estudiar arte. Regresa un año más tarde, al igual que Sebastian y se reúnen en Brideshead,  para uno de esos típicos fines de semana campestres.


Julia ha invitado a varios amigos y entre ellos a su novio, el político canadiense, Rex Mottram (Charles Keating). La mayor preocupación de la familia es impedir que Sebastian beba y los abochorne. Charles comete el error de darle dinero a su amigo. Aprovechando la cacería, Sebastian huye y va a emborracharse al pueblo. Lady Marchmain y Charles tienen un altercado. El abandona la propiedad para regresar décadas después cuando Brideshead está en las manos de Julia y su marido, y cuando Charles y ella son amantes.

Cuando Waugh publicó Brideshead en 1945, sus amistades inmediatamente la reconocieron como un roman a clef y se entretuvieron en identificar a la gente detrás de los personajes. Lady Dorothy Lygon, feúcha de lentes y muy inocente,  fue la inspiración de Lady Cordelia Flyte (Phoebe Nicholls). Julia supuestamente está basada en su hermana Lady Mary, aunque de acuerdo al nieto de Waugh, Julia fue inspirada por el desdichado romance de Waugh (recién divorciado) y Teresa “Baby” Jungman. Como Julia,  Baby era frívola y fiestera, típica Bright Young Thing, pero también era una devota católica que no podía casarse con un divorciado. No solo Waugh llamaría Teresa, al personaje más católico de su novela. Teresa también fue el nombre de su primera hija.
Waugh y las Lygon

Siendo Lord Fellowes católico sus correligionarios esperaban convirtiera a “Downton Abbey”” en una copia de Brideshead. Se han desilusionado al ver que  los Crawley a pesar de ser anglicanos, no van a misa y que el único católico de la serie , Tom Branson, solo lo recuerde a la hora de bautizar a su hija. Sin embargo, Fellowes ha dotado a sus personajes de un código moral basado en valores judeo-cristianos y esto se aplica hasta el lacayo homosexual, Thomas Barrow, quien sufre su condición con el dolor y estoicismo de Sebastian Flyte. Por otro lado, el bautizo de Sibbie Branson sirve para mostrar a Robert Crowley, un hombre buenísimo, como un intolerante fanático casi tan cerrado como Lady Marchmain, la madre de Sebastian.


A pesar de que Waugh no se detiene a examinar la vida debajo de las escaleras de Brideshead, no olvida al servicio. Wilcox , el mayordomo de los Marchmain  se convierte en el cómplice de Sebastian y Charles en sus experimentos de sommerlies amateurs. Mas adelante, cuando Lord Marchmain regresa a su casa ancestral, Wilcox está feliz de volver a atenderlo y actúa como si su señor nunca se  hubiera ido, pero el personaje más importante del servicio es Nanny Hawkins (Mona Washbourne), la antigua nana de los Flyte. La primera visita de Charles es precisamente porque Sebastián quiere  presentársela. Es apropiado entonces que la única persona del pasado del pintor  que todavía permanece en el castillo lo reciba en su última visita.

Nanny Hawkins es inmortal como un hada o un espíritu ancestral, pero también es la voz de la conciencia de Julia y Sebastian quien años más tarde, en sus noches oscuras del alma, la recordarán a ella y sus máximas. Nanny Hawkins es también un ejemplo de la generosidad de los Flyte. Después de su retiro sigue viviendo en Brideshead donde es visitada regularmente por sus “niños” y donde tiene una criada propia.

 Cuando Rex Mottram le comenta a Charles que los Marchmain están en la ruina alude a esa costumbre de mantener criados viejos y hasta ponerles servicio propio, lo que indica que Nanny Hawkins no es la única. Es una costumbre que nos recuerda lo que Lord Grantham y Lady Mary planean hacer con Mr. Carson cuando el mal de Parkinson le impide al mayordomo cumplir con sus obligaciones

Brideshead Revisited cubre mucho más tiempo que “Downton Abbey ”por lo tanto más historia. Comienza y termina durante la Segunda Guerra Mundial (1943), pero a través de sus páginas recorremos las dos décadas que precedieron al conflicto y los eventos históricos de aquel entonces. Por ejemplo, a diferencia de Lord Fellowes, Waugh si se atreve a comentar La Gran Huelga de 1926 y el auge del fascismo..

A la caza del amor y Amor en clima frío




















En 1944, Waugh le escribiría a su amiga Nancy Mitford aconsejándola escribir una novela. Tras el fracaso de Pigeon Pie en 1939, Nancy había estado ocupada en diversas labores de guerra y había dejado la literatura a un lado. Ahora,  eufórica por el final del conflicto y por haber encontrado el amor, se puso inmediatamente a trabajar en el tema recurrente de su obra, la visión satírica de la aristocracia y de su propia familia.

No se puede hablar de Nancy Mitford sino como parte del fenómeno de las Hermanas Mitford. Ya he hablado de ellas en mi descripción de los descendientes de Maria Bolena. ¿Qué más puede decirse de estas mujeres extraordinarias entre las que se encuentran una militante comunista; una Nazi ferviente;  la amiga íntima , tal vez amante, de Hitler; y una duquesa? Tanto ellas como sus padres Lord y Lady Redesdale aparecen en las novelas convertidos en los Radlett, hijos de Lord Alconleigh (el Tío Mathew) y Lady  Alconleigh (La Tía Sadie). Para retratarlos objetivamente, la autora se creó un Otro Yo, la Honorable Frances “Fanny” Logan, prima de los Radlett.
Los Mitford por James Woolcott

Desde que sus padres la abandonaron al nacer, Fanny ha sido criada por su tía solterona Emily (que en algún momento de la primera novela se casa con el Capitán Davey Warbeck, otro individuo excéntrico, hicondriaco, muy simpático,  que es inmediatamente adoptado por la familia). Pero las vacaciones, Fanny las pasa con los Radlett en Alconleigh, en Oxfordshire. Aunque Fanny le tiene miedo al Tío Matthew (al que su cuñado describe como un “ogro de cartón), adora a sus primos, principalmente a Linda, la mimada de sus padres que de tanto mimo se ha vuelto voluntariosa, hipersensible y muy romántica.


Uno puede reconocer en los Radlett a todos los hermanos de Nancy. Matt es Tom Mitford. A diferencia de este, Matt no es ni fascista ni gay. La tímida Louisa, que se casa con un noble escoses bastante mayor que ella es Pamela Mitford,  la hija segunda y la mas discreta del grupo. Jessica Mitford quien escandalizaría a la familia al huir a España , con su primo Esmond Romilly, para unirse a las Brigadas Internaciones, se convierte en Jazzy. Nancy cambia la historia y hace que Jazzy huya a Hollywood para casarse con un actor de tercera, pero convierte a Matt en brigadista.

Linda, la gran protagonista de la novela es un compendio de Nancy y de Diana, por entonces la oveja negra de la familia. Como Linda, Diana fue una romántica que en su búsqueda por el amor cometió una serie de errores. El fracasado primer matrimonio de Linda con el banquero Tony Croesig está basado en el matrimonio fracasado de Diana y Bryan Guinness.
Linda y Tony Kroesig

Tal como Diana, Linda se hace amante y luego esposa de Christian, un agitador político. La diferencia es que Christian es comunista y Diana se casó con Sir Oswald Moseley,  el fundador y líder de la Unión de Fascistas Británicos.. Tanto se había burlado en su Wigs on the Green, de su hermana y cuñado que Nancy decidió alivianar la trama sin mención al fascismo de la familia. A pesar de que el Tío Matthew es racista y xenófobo, no se le acerca al fascismo y antisemitismo de su yo real, Lord Redesdale.

 Linda se convierte en una ardiente comunista, pero pronto se aburre de la política y del marido. Aun así lo acompaña a Perpiñán para ayudar a los refugiados Republicanos (fue Nancy quien hizo eso en la vida real). Cuando descubre la infidelidad de Christian, Linda huye a Paris donde es rescatada por el Duque de Sauveterre, quien se convierte en su amante y en el padre de su hijo.
Sauveterre y Linda en Paris

Para todo conocedor de la biografía de MItford es obvio que Sauveterre (de quien Fanny también se había enamorado en su adolescencia en Love in a Cold Climate) está inspirado en el Coronel Gastón Palewski, militar de la Francia Libre y hombre de confianza del General de Gaulle. Pero se ha descubierto que antes de Palewski (que sería el gran amor de Mitford hasta su muerte) la escritora tuvo un breve affaire con otro oficial francés, André Roy de quien quedó embarazada. El embarazo resulto ser ectópico y Nancy tuvo que ser sometida a una histerectomía total.
Sauveterre y Linda en Londres

Aunque los Alconleigh son tan estrambóticos que no se parecen a los Crawley, en Linda encontramos  ciertos aspectos que las acerca a las Hermanas Crawley. Lady Mary también coqueteó con la idea de casarse con un materialista millonario; Lady Sybill termino casada on un rebelde y agitador político tan alborotador como Christian; y Lady Edith también enfrentó el miedo de ser madre soltera.

En Downton Abbey tenemos un atisbo de la vida de los niños en las grandes casas con los nietos de los condes de Grantham, pero  A la caza del amor va mas lejos y nos muestra a los Radlett desde su preadolescencia hasta su madurez. Los vemos en la etapa de curiosidad de saber todo sobre el sexo, su interés por los romances adultos , y  su educación errática. Ninguna de las chicas va a la escuela y aprenden todo o de institutrices que son ahuyentadas por los estallidos de cólera del Tío Matthew o de la biblioteca que no les es restringida. Fanny, en cambio sí va la escuela, pero en una ocasión el Tío Matthew la humilla demostrado que Linda sabe más de historia que ella.
Los Radlett en la Alacena de los Hons

Los Radlett como los Mitford son bastantes esnobs y gustan de la compañía de aristócratas como ellos. Por ser hijos de un vizconde tienen derecho a ser llamados “honorables” de ahí deriva su club privado el de los “Hons”. Sin embargo el sentido de justicia de los niños los impulsa a crear otra clase “los Contra-Hons” que pueden incluir a aristócratas como su vecina Lavender Davies (que le roba el marido a Linda). Eso los lleva también a incluir en su club a Hons honorarios como la Señora Josh, la modista, y su esposo Josh, el mozo de cuadra. Cuando Linda se encuentra con su hermano Matt en España, él le dice que los soldados  Republicanos son “magníficos Hons”.

Josh es un ejemplo del mundo de debajo de las escaleras. Anteriormente fue criado del abuelo de Fanny, y recuerda con cariño a la madre de esta apodada “la Voltio”(por su costumbre de ‘voltearse’ con cada hombre guapo que se le presenta)a. Josh recuerda que “Milady”era una gran amazona no como Fanny) y cuando pregunta por ella dice” ¿Dónde está cazando ahora Milady?” En esa frase se encierra la importancia dada en esa época a  las habilidades ecuestres de las mujeres aristócratas y su pasión por la caza. Como ejemplo he hecho este collage de Lady Mary pero no recuerdo haber visto nunca a ninguna otra mujer de la Abadía arriba de un caballo.

La cacería en los libros de Mitford es un tema controversial porque los Radlett adoran a los animales y no solo a las mascotas. Se la pasan desenterrando las trampas de zorros y cuidando de los cachorros huérfanos. Esto los pone en guerra contra Craven, el guardabosques, criado favorito del Tío Matthew y a quien los niños denominan “un horrible Contra-Hon”.   Sin embargo, como en todas estas familias, se supone que parte de las virtudes de una dama  es  saber montar y participar en una cacería.
Linda y Fanny desenterrando una trampa de zorro

También , la equitación era considerada un buen ejercicio. por eso tanto Lord Redesdale como su Alter Ego El Tío Mathew diseñaron un medio para que las hijas hiciesen ejercicio sin tener que matar animales: ”La cacería de niños” Aunque parezca increíble,  y tal como lo muestra la serie, un juego-deporte favorito de las Radlett (y de Fanny) era dejar que el Tío Mathew, a caballo, junto a su jauría, las persiga por el bosque hasta cazarlas.

Sin embargo, Fanny confiesa que las Radlett llevan en la sangre un amor atávico por las cacerías y eso no les impide participar en ellas aunque siempre de manera sui generis como el modo en que Linda se enamora de Tony Kroesig. En medio de una cacería de zorros, la jauría es distraída por una liebre. Los perros arrinconan al pobre animal, Linda está histérica y Tony comete (lo que Fanny llama) “el único acto romántico de su vida” rescatando al conejo.


La importancia de la cacería y de los deportes al aire libre se evidencia en la descripción de Fanny de Alconleigh como un refugio para los señores de la casa, y sus familias, pero nada mas que un refugio, la vida real esta allá afuera. Por eso Alconleigh es tan fría e inhospitalaria que durante la Segunda Guerra Mundial, no es considerada adecuada para albergar evacuados.
Alconleigh

Alconleigh es comparada en las novelas con otras country houses como Hampton, el parque de los Duques de Montdore, vecinos de los Radlett y protagonistas de Amor en un Clima Frio. Hampton es considerada una belleza artística como la Abadía de Downton, pero tal como aquella no puede ser heredada por Lady Polly por ser ella mujer. Polly ni siquiera tiene el recurso de Lady Mary de casarse con el heredero. El heredero de Hampton es un advenedizo canadiense, llamado Cedric que resulta ser gay.
Cedric, el heredero de los Montdore

La Segunda Guerra Mundial va a cambiar la vida de los Radlett. Aunque no tengan refugiados, el gobierno la usa de almacenaje. El Tío Matthew se convierte en el líder de la milicia local  y la casona sirve de refugio para todos los parientes que huyen del Blitz: la tía Emily y su esposo Davey; Louisa y sus hijos;  Fanny y los suyos (los esposos de ambas están en el frente); hasta la embarazada Linda acepta venir después que su apartamento londinense es bombardeado. 
Fanny y Linda embarazadas, refugiadass y muertas de frío.

Pero la visita mas prodigiosa es la de la Voltio, la madre de Fanny, que viene huyendo de Francia trayendo a la zaga a su último amante, Juan el guitarrista. La gran sorpresa es que el republicano Juan se convierte en el cocinero oficial de Alconleigh con gran alegría de Davey.

La Segunda Guerra Mundial fue el último acto noble de la country house. Fuera dando hospedaje a soldados como Brideshead, o a refugiados como Alconleigh, o a escuelas evacuadas, hospitales e incluso como centro de espionaje (como Bletchey Park) las casas de campo cumplieron su deber patriótico, pero no había manera de evitar su ocaso y de eso hablaremos en mi próximo blog.