jueves, 3 de julio de 2025

Lo que Dicen los Periódicos: The Gilded Age 3x02

 


 Esta segunda entrega de La Edad Dorada 3 se caracterizó por hombres despreciables: Charles, el Puerco; George, el Pusilánime; Billy, el Cobarde y Héctor, el Codicioso. Al menos Larry aceptó que Jack lo acompañe a las reuniones y lo llevó a su sastre para que le hagan ropa apropiada.



Otro hombre decente es John Addams a quien Oscar ha estado evitando para, como dice, “no imponerte mi miseria”. Al saber que su ex no puede seguir con su trabajo de corredor de bolsa ya que ha perdido la confianza de sus clientes, le dice a Oscar que le pasará una cantidad fuerte para que invierta. Si todo sale bien, otros seguirán su ejemplo.


Novio en Puertas para Peggy

Los Scott aparecen en la Casa Van Rhijn acompañados del doctor William Kirkland (del color correcto para atender a Peggy). Después de un titubeo inicial por parte de Dorothy , todos entran por la puerta principal y son cálidamente atendidos por las dueñas de casa.

                              Los Scott en la Mansion van Rhijn

Peggy tiene pulmonía y el médico (joven y guapo) dice que no debe movérsela, a pesar de las protestas de Mr. Scott que quiere llevársela Brooklyn. Agnes acepta que su secretaria permanezca en su casa y el Dr. Kirkland la visite. Pasan los días, Peggy mejora y su relación on Kirkland cambia de paciente a amiga. El doctor le presta mucha atención e incluso insiste en leer la novela que Miss Scott está publicando en formato de folletín.

                              

Por supuesto que hay una escena de rigor en que Agnes que, ante la sorpresa del servicio, invita a los Scott a sentarse en su salón, recibe un regaño de parte del farmacéutico. La pobre Mrs. Van Rhijn admite su “fragilidad blanca” por haber creído, soberbiamente, que su médico superaría prejuicios y atendería a una chica negra y al hacerlo, dilató avisar a los padres y puso en peligro a su secretaria, pero asegura que siempre pensó en el bienestar de Peggy.

Recuerda su miedo cuando su hijo tuvo tifoidea de pequeño. Mrs. Scott que es más sensible que el marido (porque nunca fue esclava) se muestra más tolerante y comprensiva. Los Scott convencen a Peggy que durante su convalecencia los acompañe a unas vacaciones a Newport

Ada Sigue Dando la Lata

La pobre Ada sigue importunando con su dichosa abstinencia. Confecciona un manifiesto que quiere ( o deben firmar) que firme su servicio doméstico. En el, el firmante se compromete no solo a apoyar a la liga de templanza sino también ni a comprar, ni vender ni beber alcohol. También a evitar que otros lo hagan.



Es una petición muy fuerte y Agnes se indigna de que Ada intente influir sobre las políticas de sus empleados. Con voz dulce, su hermana dice que por supuesto no quiere forzar a nadie, pero espera que sus criados la apoyen. Tan desubicada anda la Viuda Forte que cuando Marian le confiesa que anda noviando con Larry Russel, Ada aprovecha de exigir la firma de su sobrina. esto es muy realista. Muchas mujeres juiciosas se obsesionaron con la abolición de bebidas alcohólicas. Ni Marian ni los criados (con excepción de Armstrong) firman.

                          Marian quiere seguir tomandose una copita

Este inconveniente empuja a Bannister a levantar la voz y exigir saber quién manda en esa casa. Será Aurora quien zanje la situación diciendo que quien da las ordenes es Ada.



Aurora y Charles-Oink

La pobre Aurora la está pasando muy mal. Lleva semanas tratando de explicar a la entrometida sociedad la ausencia del esposo, pero se aproxima una importante velada dedicada a la beneficia. Las tías aconsejan a Aurora que ni aplace ni cancele es velada, a pesar de que Charles enfático se niega volver a su hogar y fingir ser el marido ideal o el anfitrión en este caso.

La velada va muy bien y concurrida. Aurora se saca de encima las inquisidoras preguntas sobre Charles con un “se agarró un frio”. Le Tout Manhattan está presente y de pronto aparece Charles, fresco como lechuga y del brazo de…¡su amante! Aurora debe ser Circe porque su marido se volvió un porcino. Anuncia a su esposa que llevará a su amante a todas partes hasta que Aurora le dé el divorcio. Agrega que la amante no quería venir, pero él la obligó.

                               Charles y su amante, Mrs. Lipton

Para mostrar su baja calaña, Charles le dice a “Tía Agnes” que convenza a Aurora de darle el divorcio. “¡No soy más tu tía!” exclama Mrs. van Rhijn. Se lleva a Aurora, pero el daño está hecho. Lina Astor abandona la velada sin despedirse y las otras damas la siguen. Aurora Fane está socialmente arruinada.

Gladys, Pobre Gladys.

La Mansión Russell despierta para descubrir que Gladys ha huido.  Bertha apenas tiene tiempo de despertar y enterarse cuando le llega una nota de Mrs. Carlton. Gladys ha buscado refugio con su novio.



 Bertha parte para allá y se trae a su hija de una oreja de regreso al hogar. Antes anuncia a Mrs. Carlton que Gladys está comprometida y que Billy descenderá de uno de los firmantes de la Declaración de Independencia pero está por debajo de un par ingles dueño de un castillo que se viene abajo y de una fortuna dilapidada.



Entretanto George ha regresado y alcanzado a salvar el Metropolitan Bank y convencer a J.P. Morgan de apoyar su proyecto ferrocarrilero. El astuto Robber Baron por antonomasia, le recuerda a Russell que su fortuna es inferior a la que requiere su sueño y que están en una época difícil. Si las cosas se ponen financieramente peligrosas, Morgan dejará caer a su socio.



Una nota histórica. En 1884, Estados Unidos llevaba ya dos años de depresión económica. Bancos y firmas estaban colapsando. J.P. tiene razón, es el peor momento para meterse en negocios poco seguros.

Gladys llega a casa . Su hermano le muestra el periódico donde anuncian su compromiso con el Duque de Buckingham. George no entiende y quiere saber de dónde sacaron eso los periodistas. Su mujer le miente (dos mentiras porque nunca le ha contado su arreglín con Héctor), pero sus hijos saben que fue ella la del leak a la prensa. Berta se defiende acusando a su hija de haber se fugado. Apabullado, George dice estar cansado del viaje y luego hablará con su mujer y su hija por separado.



Bertha, con un par de cariñitos, se mete al marido en ..el bolsillo. Me doy cuenta que La Russell no es una mujer hormonal, para ella el sexo es un arma, es un medio con el que consigue lo que quiere. Cuando George se entrevista con su desolada hija repite, como perico borracho, los argumentos de Bertha. Ese matrimonio “empodera” a Gladys (WTF), será una influencer (doble WTF?); todas las mujeres la envidiarán.



No solo el lenguaje es moderno sino que también corresponde a una narrativa imposible en 1884. A Gladys no le interesa ni la moda, ni la política. ¿Acaso Bertha pretende vivir a través de su hija trasatlánticamente? Las esposas de aristócratas europeos tenían cero influencia. Ni la propia Reina Victoria podía influir en la política de su tiempo. Una ironía, es que la tía política de Consuelo Vanderbilt, Jennie Churchill,  casada con un hijo segundo y sin dinero, si pudo influir en la política, pero porque tenía carácter, le interesaba hacerlo y tanto su marido como su hijo la apoyaron.

                           Consuelo Vanderbilt con su primo Winston Churchill


Por último, no había muchos árbitros de elegancia locales porque en 1884, las fotografías seguían siendo daguerrotipos, todavía no nacían revistas del corazón o con chismes para mujeres (Life y Good Housekeeping nacerían un año más tarde). Quienes habían sido iconos de elegancia eran emperatrices (Sisi y Eugenia de Montijo) y ya su época había pasado.

En Inglaterra quienes imponían la moda no eran las duquesas sino las actrices, las modelos de artistas y las cortesanas, mujeres como Lilly Langtry que era actriz y amante del Príncipe de Gales. En 1895 ,cuando Consuelo Vanderbilt se casó con pompa y propaganda, el mundo había cambiado, existían las cámaras kodak y revistas como Vogue que dedicaría un número al trousseau de la nueva Duquesa de Marlborough.


Lillie Langtry por Millais
                           Boceto de la boda de Consuelo y el Duque

Gladys va camino al matadero. Su vida será tan terrible como la de Consuelo y eso porque al revés de Jennie Churchill, su marido no la ama . Sus hijos nunca serán importantes porque su título no vale sin fortuna. El prestigio de los Marlborough se mantuvo con el dinero de los Vanderbilt. Incluso cuando Consuelo se divorció de Sunny, hubo que pagarle al puerco-duque para que la soltara.

                                Consuelo y su hijo mayor por Boldini

George promete a Gladys decidir después que hable con Billy y conozca sus intenciones. Gladys tiene todas sus esperanzas cifradas en la reunión en casa de Aurora, pero, como pasa con la anfitriona, la espera una terrible desilusión.

En la reunión, Bertha se enfrenta a la madre de Billy y le propina un ultimátum. Si Billy insiste en casarse con Gladys, los Russell desheredan a su hija y se las arreglan para que el chico jamás consiga un trabajo decente. Es casi el mismo chantaje que George emplease con el otro pretendiente de Gladys. Esos Russell son unos gánsteres chantajistas.



Ignorando esta conversación, Billy intenta hablar con George, pero al verlo rodeado de hombres importantes, le tiemblan las piernas y huye de la reunión. Su madre le dice que ha tenido la suerte de escapar de esos nuevos ricos.



Aun así, George sigue dispuesto a hablar con el chico. Siente que su mujer oculta algo. Bertha le dice que ya todo el mundo sabe que Gladys va a ser duquesa, seria escandaloso si esa boda no se efectúa. George pregunta que cuando podrá decidir sobre la vida de sus hijos. Su mujer le responde que eso sucederá el día en que su marido la deje inmiscuirse en sus negocios. Esta tiene lo que en mi país llamamos “¡cara de raja!”

¡No, Sin Mi Abogado!

Llega la noche en que la Manson Russell recibirá al Duque de Buckingham. Larry ha invitado a Marian. Gladys está en su cuarto y se niega a bajar, pero su hermano sube a avisarle que Billy está agazapado en la escalera de servicio. Gladys baja corriendo creyendo que su novio viene a hablar con George, pero Billy ha venido a darle la última estocada.

El chico le dice que no quiere perder su empleo, que no sabía lo poderosos que eran Los Russell. “No soy el hombre que necesitas” y le pide a la llorosa Gladys que no lo odie. “¿Como podría odiarte?”  gime la pobre Miss Russell “si todavía te amo”. Se sienten los cascos de los caballos del carruaje del Duque de Buckingham.

                                   Billy no se merece a Gladys

Gladys llora abrazada a su hermano, y llega a la línea de recibimiento del duque (ni que fuera un príncipe de sangre azul). Su madre la mira con odio “¿Dónde estabas?” Entra Héctor muy contento, saluda todos y anuncia que ha venido con su abogado para arreglar los tramites. Todos menos Berta se quedan de una pieza. George interroga a su mujer, pero la desvergonzada se cuelga del brazo del Duque y se van al comedor. Si nos quedaba una duda de que Bertha pretende ser duquesa a través de su hija, esta ha desaparecido.

George le asegura a su hija que lo arreglará todo, pero el terror en el rostro Gladys está teñido de escepticismo. Este episodio ha sido un duelo actoral entre Carrie Coon y Taissa Farmiga. Esta última me ha convencido hasta hacerme brotar lágrimas. La pregunta ahora es ¿se casará el duque antes de que George pierda su fortuna o descubrirá que le dieron gato por liebre una vez ya casado?



Factor Histórico: Las Hijas de Mrs. Astor

Varios espectadores que, como servidora, gustan de la historia social, llamaron a Lina Astor una hipócrita al rechazar a la abandonada Aurora cuando su familia estaba capeando un escándalo. Lina podría darle lecciones a Berta de cómo no elegir los maridos de sus hijas.

                               Gladys y las hijas de Mrs. Astor

Emily, la mayor de las hijas de la Señora Astor se casó en contra de la voluntad de sus padres con James van Alen. Los Astor se arrepentirían de haberse opuesto y haber provocado tantas disputas familiares cuando Emily murió a consecuencia de su tercer parto.

El matrimonio de Helen, la hija segunda, fue el único aprobado por los padres. Se casó con el medio hermano de Franklin Delano Roosevelt. Ya vimos en la primera temporada que Lina ha impedido el compromiso de su hija menor, Carrie, con Marshall Wilson. En 1885, exhausta ante los desórdenes alimenticios de Carrie que la iban a llevar a la tumba, Mrs. Astor por fin dio su venia para esa boda.

En este episodio conocimos a la más escandalosa de la familia. Charlotte Augusta. Obligada por su madre a aceptar como esposo a James Drayton Coleman, Emily pronto descubriría que no congeniaba con su marido.

                                             Charlotte Astor

 James era temperamental, impulsivo y seguía conceptos arcaicos de lo que era un matrimonio. Emily inmadura y coqueta pronto atrajeron la atención de su vecino Hallett Barrow, a quien vemos junto a ella en la reunión de Aurora Fane. El divorcio sería el menor de los escándalos de una relación que incluiría fugas, duelos y otros eventos que llenarían las columnas de la prensa amarillista.

Factor Moda: En un capítulo deprimente, el vestuario hizo eco. La pobre Gladys parecía vestida con partes de otra ropa, principalmente las mangas.

                       Esas mangas, Gladys, no parecen de ese vestido

Su mamá andaba enfundada en colores que asaltaban la vista, azul Prusia, amarillo mostaza y para recibir a su Héctor se envolvió en retazos de viejas colchas de cama. Para la misma ocasión, Marián se atavió de satén y encaje en diversos verdes. Parecía una ensalada.



 

 

miércoles, 25 de junio de 2025

¿Quién manda aquí? The Gilded Age T3x01

 


En medio de una ola de calor y con guerras y rumores de guerras que me imponen insomnio, les traigo la primera entrada de la Tercera Temporada de La Edad Dorada.  En un artículo que no pude encontrar anunciaban que esta temporada los personajes cambiarían magistralmente y nos sorprenderían. Ya en este primer episodio lo notamos. Los criados están más respondones. Los jóvenes más bobos. Los ricos más agresivos.

Hombres que Trabajan

Comenzamos en un sitio bastante alejado de Park Avenue. George Russell se ha encaramado en una diligencia del Pony Express para viajar a Arizona. Quiere expandir su línea ferrocarrilera hasta Nuestra Señora de Los Ángeles y para eso necesita quitar del camino las minas de cobre de la zona. Los dueños, aunque las minas estas arruinadas, se huelen que el capitán de la industria planea hacerlas resurgir y quieren compartir esa empresa.George está en su peor faceta de Jay Gould hasta que llega un cable de que otro banco neoyorquino se ha ido a pique. Abandona este negocio, dejando a Clay a cargo, y parte a Nueva York

                           Será George el nuevo Bad Hombre de Arizona?


Alla, en medio de una nevada imprevista en marzo, Larry Russel planea hacerse rico y hacer rico a Jack, el camarero-inventor. El problema es que Larry no parece haber heredado ni el sentido común ni la astucia de sus padres. En la cena en casa de Agnes y Adamientras hace manitas con Marian por debajo de la mesaLarry habla de negocio con Jack sin percatarse que este anda sirviendo la cena.



Siempre atolondrada, Marian le pide a Ada que le de permiso al lacayo para que acompañe a Larry a reuniones de negocios. Su novio secreto la interrumpe, va a ir a las negociaciones solito. Agnes interrumpe y solicita que dejen a Jack traer la salsa. En la cocina, Mrs. Bauer aconseja a Jack que trate a Larry como su socio y que insista en estar presente en la venta de su reloj mágico. Después de todo él fue quien lo armó.

Jack visita a Larry en la Mansión Russel y se da cuenta que su socio no está preparado para hacer una presentación sobre el reloj despertador. Para colmo, un criado no quiere servirle café y Larry debe ordenarle hacerlo. Cuando Jack se retira se encuentra con Adelheid, la doncella alemana, que le reprocha haber humillado al lacayo. Lo acusa de que se le han subido los humos a la cabeza y que Larry lo maneja. ¡Qué osados son estos criados!

Toca hablar de uno de mis personajes favoritos: Oscar van Rhijn. Como recordarán, nuestro gay en residencia perdió toda su fortuna y la de su familia por culpa de una estafadora. Ahora, tal como Agnes,  vive de la caridad de la Tía Ada quien está dispuesta a proveerlo de casa, ropa y comida pero nada más. Agnes también insiste en que su hijo se ponga a trabajar para saldar su deuda, pero Oscar no sabe por dónde comenzar y sufre ya que desde que perdió su piso debe hacer fila para usar el único baño de la Mansión van Rhijn.

Ada le pone a su sobrino el ejemplo de Larry que tan joven y ya es un empresario y le recuerda que Jay Gould comenzó con un dólar en el bolsillo. Ada peca de ingenua, algo que hace a través del episodio. Demos gracias al cielo de que Oscar no es un Robber Baron inescrupuloso. En cuanto a Larry es un hijo de Papi que ,sin quererlo, se está aprovechando de un invento ajeno que ni entiende.

                       Oscar no es ni roba-ideas ni Robber Baron

La Que No Quiere casarse, La Que No Quiere Divorciarse

La pobre Aurora está a la espera de su marido para ir a la ópera cuando Charles llega muy alterado y le lanza una bomba. Hace un rato que tiene una amante y ahora quiere cambiar de estatus y convertirla en su esposa. Así nos enteramos de la dinámica de los divorcios entre los knickerbockers.

                             "Y yo que me puse tan bonita para ti"

Debe Aurora solicitar el divorcio, puesto que la única causal en ese litigio sería el adulterio del marido. Luego deberá trasladarse a Newport para evitar que el juicio esté expuesto a la prensa neoyorquina. Más tarde deberá evitar encuentros cercanos con su ex y la nueva Mrs. Fane. Cuando Aurora se entera por sus tías que ni ellas podrán recibirla si se divorcia, decide no concederle el divorcio a su marido.



Parecerá horrible, pero yo lo vi en casa en los 60s, cuando mis padres se separaron (no existía divorcio en Chile en ese entonces). Mi madre no era invitada por muchas familias tradicionales en cambio a mi padre no se le cerró ninguna puerta.

Pasamos a la Mansión Russell, Bertha corriendo como ardilla preparándolo todo para una visita de su futuro yerno. Medio Manhattan sabe que La Russell quiere que su hija sea Duquesa de Buckingham. Gladys lo sabe, pero todos se ríen por lo bajo. Bertha ignora que Gladys se ha comprometido con un chico de buena familia llamado Billy Carlton. Mrs. Carlton está tan segura del enlace que le anuncia a Bertha que pronto brindarán por los novios.

Mrs. Russel logra evitar un soponcio y,  por separado, intenta convencer a sus hijos de que ser la Duquesa de Buckingham es un nirvana personal. Sucede que Gladys ya no se traga los cuentos de su madre. Anuncia que no se casará con el aristócrata, que no hay nada peor que un mal matrimonio ni le interesa influir sobre moda o política. En realidad quien quisiera ser duquesa es Bertha. Su hija es consciente de ello. Gladys hace las maletas y se marcha en una noche nevada.



Ada vs Agnes

En la Mansión van Rhijn también hay alboroto y rebeldía. Agnes no soporta que sea su hermana ahora quien lleve las riendas del hogar. Ada está empeñada en usar su herencia para causas benéficas como la Liga de Temperancia. Agnes encuentra que es una causa ridícula. Nadie en la familia realmente apoya esta campaña de abstinencia, pero asisten a una reunión justo el día de la nevada.

                       Las abstemias toman por asalto el salón de Agnes

Las hermanas recurren a gestos mezquinos para imponer su poderío . Agnes se niega a prestar su vajilla para servir a los miembros de la Liga y Ada le niega a su hermana permio de servirle un coñac a Peggy quien ha cruzado desde Brooklyn en medio de la tormenta para ayudar en la reunión Quienes más sufren son los del servicio que ya no saben quién manda en esa casa.

Cuando No Se Vale el Juramento de Hipócrates

Tal vez Ada debió permitir que sirviesen un brandy a Peggy. La pobre cogió un frio que se le fue a los pulmones y de un resfriado pasó a pulmonía. Agnes inmediatamente mandó llamar a su médico de cabecera. Ante la sorpresa de la parte alta de la casa, el Dr. Philips muy incómodo se negó a atender a Peggy por ser ella negra. A pesar de que Ada invocó el Juramento de Hipócrates,  el medico se marchó sin escucharla.

                                     El Dr. Philips es un medico racista

Agnes no tuvo más remedio que llamar a los Scott para que trajesen un médico de Brooklyn. Me dio pena la sorpresa y frustración de Agnes, pero me asombró que en la cocina, donde consideran a Peggy como parte de su club, se molestaran ante la ingenuidad de la patrona y su demora en buscar auxilio donde realmente podría encontrarlo.

Me imagino que alguno de ustedes querrá saber de Larry y Marian. Pues el parcito ya no está tan ardoroso como los dejamos el año pasado. Ni un beso se dieron. ¿Tendrá que ver con la reciente salida del closet de Louisa Jacobson? El caso es que Miss Brooks insiste en mantener el romance en secreto puesto que ya ha fracasado dos veces en el amor y no quiere hacer las cosas apresuradamente.

                                     Como que se enfrió el amor

El Retrato de Gladys

Otra manía de Berta es insistir que Gladys pose para un retrato dizque que para capturar el momento en que la niña se vuelve mujer (WTF?) Nada pecaminoso, Gladys de blanco con unos guantes verdes hasta el codo que hacen juego con su cinturón , modela para John Singer Sargent. Aunque JSS había hecho algunos retratos de damas de sociedad (Bertha menciona el de la suiza Charlotte Burckhard y yo recuerdo el de mi compatriota Amelia Urmeneta ,casada con el pintor y diplomático porteño Ramón Subercaseaux) la fama de Singer Sargent se debía al retrato de Madame X.


Retratos de Carlota Burckhard y Madame Suberscasaux


Usando como modelo a la bella creole Madame Gautreau (Virginia Avegno de soltera) Singer Sargent creo una pintura controversial puesto que se enfoca en una mujer conocida, ni cortesana ni prostituta, y se las arregla, a punta de vestuario, maquillaje y actitud, de dotarla de un erotismo oscuro como el vestido que lleva puesto. Bertha y el pintor comentan el escándalo de lo que hoy conocemos como “Retrato de Madame X” y como Singer Sargent debió tratar de civilizar el retrato subiéndole un bretel caído a la modelo, lo que no disminuyó las habladurías que constituirían una plataforma para el lanzamiento del artista.



Se ha dicho que Gladys es una “adaptación”  de Consuelo Vanderbilt. A fines del Siglo XIX, Singer Sargent pintó a Consuelo, ahora Duquesa de Marlborough, junto a toda su familia en un cuadro grupal que le acarreó el epíteto de un “Van Dyck moderno”.

                                La Familia del Duque de Marlborough

Temperancia y Feminismo

En este episodio, descubrimos que Ada Forte se ha unido a la Temperance League y que comparte sus ideas de que el alcohol debe prohibirse en los Estados Unidos. Este deseo de imponer la templanza viene de los puritanos. Las primeras organizaciones en contra del vil licor nacieron en el siglo XVIII y se esparcieron por el mundo angloparlante hasta culminar en la Ley Seca de 1921.

Fue un movimiento semi religioso ya que desde católicos hasta mormones se adherían a una prohibición nacional de la fabricación, venta y consumo del alcohol. A pesar de que participaron ambos sexos, fueron las mujeres las más activas comenzando por las madres del feminismo estadounidense: Susan B. Anthony y Elizabeth Cady Stanton.

                      Susan B. Anthony y Elizabeth Cady Stanton

Hay varias razones por las cuales muchos veían las organizaciones femeninas/feministas con recelo y no todas eran económicas. Las militantes se portaban como bacantes armando escándalos, amenazando (lo vemos en este primer capítulo) a los consumidores con las llamas del infierno. En un discurso antes de ser presidente, Abraham Lincoln pidió que las damas de la Liga se portasen de manera más comedida y menos violenta. El peor caso era el de Carrie Nation que entraba a la fuerza en los bares y la emprendía a hachazos contra las botellas y el mobiliario.

                                     Caricatura de Carrie Nation

A mitad de este primer episodio, durante una cena, Marian anuncia que ha conseguido empleo en una escuela progresista que se adhiere a NAWSA. Todos se sorprenden al saber que Agnes no solo sabe que esa es la gran sociedad de sufragistas estadounidenses. Lo más increíble es que las apoya. Ada, incomoda, dice que mas importante es aliviar el sufrimiento que solicitar el voto para las mujeres.

Esto sonó raro, puesto que ambos objetivos eran parte del canon feminista de la época. La Liga de Temperancia militaba a favor del sufragio para las mujeres, y las sufragistas también estaban en contra del alcohol que como vicio era el eje de la violencia familiar. Como campeonas de los derechos de la mujer, las feministas eran también contrarias al consumo de las bebidas espiritosas. 

Factor Moda: Lo más llamativo es el abrigo de brocado verde agua y blanco que Gladys viste para su cita secreta con Billy en una calle nevada. Como recordatorio de la ventisca carga un manguito de armiño,  que hace juego con su capelina, pero para no olvidar que es primavera se cubre la cabeza con un cruce entre boater y sombrero isabelino, orlado de rosas blancas.



El peor vestido es este. Ya parece que Bertha se colgó una langosta en el hombro.



Fue un capitulo muy dinámico, lleno de novedades. ¿Les gustó? ¿Qué es lo que esperan de la próxima entrega de The Gilded Age?



jueves, 19 de junio de 2025

Un Casanova Cocinero: La historia alternativa que nos presenta Careme

 


En una entrevista, Benjamin Voisin, el intérprete del famoso cocinero, dijo que la intención de la producción de Apple tv era convertir a Careme en un ídolo de masas, tipo estrella de rock. Aparte, la producción eligió involucrarlo con los hechos políticos de su tiempo y lo dotaron de un apetito sexual desmedido más un gancho de seducción que atrapa a criadas y reinas. Mas allá de que nada de esto corresponde a la biografía conocida de Careme, el gran signo de interrogación es . ¿Funciona? ¿Es creíble?





El Look Voisin

Pues ya el primer capítulo me tenía atrapada, aunque me era obvio que esta ensalada de episodios históricos, sacados de contexto y cronología, no correspondía a la realidad. Mi gran reparo era que el protagonista fuese un mocoso insufrible. O sea, Voisin tiene su encanto, aunque es demasiado joven para alborotar mis vetustas hormonas, pero su personaje es antipatiquísimo.

En la entrevista, él dijo que lo habían tratado de convertir en un Mick Jagger napoleónico para acercarlo a los jóvenes. Me dio risa, Los Z ni saben quién es Sir Mick, algo parecido ocurre con los Millenial que a lo más dirán: “Es el dude que canta el tema de Slow Horses

Pues en esa onda han caracterizado a Voisin como un rockero de la New Wave ochentera con pintura de ojos, arete en una sola oreja y un peinado cruce del de Simon Le Bon y el de los nenes de Tears for Fear. Su vestuario es característico semi punk, semi chef de programa de cocina, y a veces, anda disfrazado de Pirata del Caribe. Toque maestro del efecto es que se droga con un combinado propio de alcohol, opio y azafrán que debe saber a rayos.



Careme y Napoleón

Estamos en 1801, Napoleón Bonaparte es quien manda en Francia y Marie Antoine Careme de 18 años está teniendo sexo con Henriette en su cuarto. Llega su padre adoptivo, el pastelero Sylvestre Bailly, a pedirle que lo ayude a preparar un banquete para los soldados de Bonaparte. A Careme no le parece que deban cocinar para un tirano que además es culpable de la muerte de hija del pastelero. Esta aseveración que nunca es corroborada y no tiene equivalente en la vida real de Bailly es una de las muchas pistas falsas ( red herrings) del libreto.

Esa noche llega a la cocina un moro con turbante que exige que Careme lo siga. Atraviesan calles ribeteadas de tiendas en cuyos escaparates las prostitutas ofrecen “sus mercancías” . ¿Qué es eso?  ¿Hamburgo en la Era de Weimar? En un burdel, el pastelero se encuentra con una prostituta llorosa y un cliente con un ataque de epilepsia que Antonín cura con una cataplasma de tilo y espino.  Parece que nuestro futuro chef es un experto en herbolaria.

A ver, como yerbatera, yo diría que mejor le hubiese quedado esa mezcla convertida en tisana. Agregaría que aunque la prostitución fue legalizada por la Revolución Francesa, no era tan descaradamente abierta, que en su juventud Napo habría visitado más de un lupanar, pero ahora se había vuelto un señor muy circunspecto que si le pintaba el cuerno a su Josefina, lo hacía con alguna dama respetable, no rameras.

Por último,  Napoleón sufría de dolencias estomacales no de epilepsia. Se confundieron con Julio Cesar. Eso no le importa a Careme que sufre de remordimientos por no haber matado al tirano. Para compensar, se droga y va a buscarles camorra a los soldados bonapartistas quienes le atizan una buena paliza. El pastelero se ríe porque como le explicará a Henriette en su segunda sesión de sexo en un mismo capítulo la droga le evita el dolor. Ay, yo quiero de esa. ¿Pero qué dolor aqueja a Antonin?



 A la mañana siguiente, Careme está con su padre en la pastelería, cuando se presenta el moro del turbante (su nombre en la vida real era Rustam Raza). En agradecimiento por su atención médica y discreción, el Primer Cónsul le ofrece al joven pastelero, un puesto en su cocina de Las Tullerías.  Antonin declina amablemente, pero envía al futuro emperador una confección propia, una pirámide de nougat.

                              Un regalito para Napo

Careme y Talleyrand

Unos días después, Bailly es arrestado y acusado de haber hablado mal de Napoleón. Antes de que se lo lleven, le susurra a su hijo que vaya al Hotel de Galliffet a hablar con Talleyrand . Pasamos al Hotel, Talleyrand está jugando a las cartas con su ex amante, la famosa Baronesa de Stael, y su concubina actual, Catherine. Presentes también están el Conde Charles de Flahut, hijo adulterino de Talleyrand y …¡Henriette! Parece ser doncella de Catherine.

Talleyrand recibe aviso de la visita del joven Careme y lo recibe en su despacho. Antonin teme que su padre haya sido arrestado debido a su rechazo de trabajar para Bonaparte. Talleyrand  le aconseja aceptar esa oferta. De esa manera, Careme acaba en el sótano de las Tullerías bajo las órdenes de Laguipere quien le ordena picar kilos de cebolla. Lo unico bueno es que conoce a Agathe, la mano derecha de Laguipere. 



Una noche en que el jefe de la cocina está desaparecido, la dueña de casa pide un bocadillo. Es Careme quien lo prepara y sube al cuarto conociendo a Leonore, una dama de Josefina. Esta noticia llega a oídos de Talleyrand que se da cuenta de que el joven Careme tiene buena mano ya que la futura emperatriz ha gustado del bocadillo.

                          Careme seduce a Leonore con su comida.


El criado de Talleyrand pone fuera de combate a Laguipere. Careme queda a cargo de la cocina del Primer Consulado y se le encarga una cena especial para agasajar al embajador inglés, Lord Jenkinson. Toda marcha viento en popa. Careme ha preparado uno de sus famosos croquembouches para postre: un bergantín de azúcar que homenajea a la marina británica.

En eso entra Rustam con una orden. Bonaparte quiere que el postre sea una pirámide. Talleyrand le ha dicho a su protegido que el éxito de la cena cimentará la paz entre el Reino Unido y Francia. Una pirámide es una ofensa, un recordatorio de la victoria de Napoleón sobre los británicos en Egipto (donde Bonaparte ejecutó cientos de prisioneros lanzándolos a los tiburones). Antonín se niega, aduciendo que no hay tiempo. Rustam le responde destrozando el bergantín a sablazos.

Careme está desolado, pero Agathe le da alientos. Al cocinero se le ocurre una idea. Hace la pirámide de finas hojas de oblea a las que baña en licor. Cuando se aparece en el salón del banquete con su creación, hay escándalo total y Lord Jenkinson se siente ultrajado, pero Antoine lo tranquiliza. Enciende la pirámide y del flambee aparecen bandeja de pastelillos ocultas en un símbolo del pasado. Todos quedan contentos, pero Talleyrand descubre que ahora su protegido más detesta a Bonaparte.



Le dice que Napoleón va a salir en unos días más y que necesita el mapa del itinerario de su carruaje  que  está en poder de Josefina en sus aposentos. Careme seduce a Leonore quien le consigue una invitación para que cocine en privado para la futura Emperatriz. Llega Careme al boudoir de Josefina y encuentra que ella ya ha seleccionado los ingredientes. El cocinero reconoce que estos incluyen afrodisiacos y productos que promueven la fertilidad. Madame Bonaparte confía en Careme que su poder existe solo mientras pueda darle un hijo a Napoleón.

Antonin le prepara un coctel (el uso de esa palabra ya demuestra el presentismo del lenguaje) que seguramente tiene algún narcótico. Mientras Josefina ronca, Careme encuentra el mapa , lo copia y se lo hace llegar a Talleyrand. Días más tarde, Antonín sigue a la comitiva y cuando el carruaje está a punto de entrar a la calle San Nicasio, vira sorpresivamente. Aparece un carruaje lleno de barriles de pólvora (“la maquina infernal”) que estalla y mata gente, pero no a los que Careme quería ver muertos.

Aquí vemos la terrible inconsistencia moral de un héroe que ni siquiera califica de antihéroe porque es muy arrogante y desconoce sus flaquezas. Se da cuenta que Napoleón fue advertido de no seguir esa ruta. Se le ocurre que quien advirtió al General Bonaparte fue el mismo Talleyrand. Se presenta enfurecido al Hotel Galliffet y se tropieza con Henriette. La furia del cocinero es porque murieron inocentes en el atentado. No repara en que la misma cantidad hubiese muerto si Napoleón no hubiese desviado camino.

Talleyrand con dos palabras voltea a Careme que se va a trabajar con el nuevo Ministro de Relaciones Exteriores. Entretanto nos enteramos de lo que hace Henriette en Gallifette. Parece ser doncella de confianza de Catherine. Hay una escena medio lésbica entre ambas cuando Catherine se baña y un intercambio de miradas entre Henriette y Talleyrand que da la impresión que harán tríos de vez en cuando.



Careme y los Niños

Sin embargo, el mayor oficio de Henriette es cuidar y ocultar a Charlotte, la hijita de Talleyrand y Catherine. Los historiadores reconocen la existencia de quien apodan “la misteriosa Charlotte” y asumen que era hija de la pareja. Sin embargo poco se sabe de ella. Talleyrand nunca la reconoció , pero la educó, la mantuvo con lujo y en cuanto la niña tuvo edad, la casó con su sobrino para que adquiriera su apellido y parte de la fortuna familiar.

Es en ese segundo capítulo que Careme presenta su peor rostro y me lo mata como personaje. El que haya a su alrededor monstruos brutales como Fouché o sutiles como Talleyrand, no lo exonera y solo una mente tupida de nacidos después del ’85 puede encontrarle disculpa o admirar sus actos.

El episodio inicia con el cocinero presentándose ante el patrón y exigiendo una solución al problema de Bailly. Cuando Talleyrand da una respuesta displicente,  Antonin lo amenaza con buscar ayuda en otro sitio, obviamente se refiere a contrarios del ministro. Talleyrand le responde que no se rinde ante chantajes.



Careme conoce a Charlotte, usa sus hierbas para curarla y sabe que la existencia de la criatura es un secreto que solo beneficiará a los enemigos de Talleyrand. Lo próximo es el generoso cocinero dándoles las sobras a los niños pobres de París. Uno de ellos, Étienne, le cuenta que el gran enemigo de Talleyrand es Fouché. Antonin envía una carta a Fouché con Étienne. En ella revela la existencia de Charlotte.

                             La misteriosa Charlotte

El niño mete la carta en el bolsillo del policía quien ordena su arresto. A pesar de la tortura, Étienne no delata a su amigo. Fouché lo suelta y hace que lo sigan hasta el Hotel de Galliffet. Careme le pone un emplasto en la mano a Étienne, pero no le pide disculpas. No es consciente de que ha utilizado a criaturas inocentes: Étienne y Charlotte.



Fouché visita a Talleyrand, entre risitas le dice que sabiendo que el “obispo” no acepta chantajes, ha preferido ir donde Napoleón. Bonaparte está indignado. No solo su ministro vive en concubinato con una cortesana, además ha nacido una hija de ese pecado. El Primer Cónsul exige que Talleyrand o se case o despida a su amante. Es un dilema que Catherine soluciona con chantaje: o Talleyrand se casa con ella o su concubina hará público todos sus manejos políticos. Por una vez, el ministro debe aceptar ser chantajeado.

Careme Y josefina

Talleyrand descarga su ira sobre su imprudente cocinero. Lo único que ha conseguido Antonin es arruinarle la vida a su patrón. Talleyrand se casa a regañadientes justo ahora que, por presión de Josefina, Napoleón va a prohibir el divorcio en Francia. Despide a Careme, le dice que no solo no ayudará a Bailly, además se asegurará que el cocinero no consiga trabajo en ninguna parte. Mas encima le canta una verdad, Careme es tonto.

Asustado, Antonin ofrece una salida: chantajear a Josefina para convencer al marido que deje el divorcio en el Código Napoleón. Talleyrand se ríe de la vanidad de su cocinero que se cree capaz de seducir y extorsionar a la mujer más poderosa de Francia, pero ya que todos chantajean...



Talleyrand decide celebrar su compromiso con una fiesta e invita a Josefina. Careme convence a Agathe que venga a cocinar con él en el hotel de Gallifette. Entre ambos confeccionan un menú compuesto de platos cocinados con alcohol. Le echan licor a todo, la idea es emborrachar a los invitados y despojarlos de sus inhibiciones.



Efectivamente la fiesta degenera en una orgia con unos pocos invitados sobrios y tranquilos. También han llegado Luis Bonaparte, en representación de su hermano, y su esposa Hortensia, hija de Josefina. Hortensia coquetea desde la distancia con su amante, Charles, hijo de Talleyrand.

Con ayuda de Henriette y del famoso coctel, Careme trae a Josefina al frigorífico donde tienen sexo hasta que los interrumpen las voces de Hortensia y su marido que se acercan. Talleyrand los conduce por el corredor, después de vendarles los ojos, con la excusa de tenerles preparada una sorpresa.



El ladino cocinero le pone un ultimátum a Josefina o convence al marido de no abolir el divorcio o la expone al escarnio público. Sin opciones, la futura emperatriz huye.  Careme la sigue y muy descaradamente, se muestra contrito y le dice que no fue idea suya. ¡Más encima mentiroso! Josefina le responde con una retahíla de obscenidades.

El tonto de Careme ni se entera de lo que pasa a su alrededor. Cuando fue a espiar el atentado de la Calle San Nicasio, llevaba encima el mapa con anotaciones hechas en su puño y letra. Fouché lo compara con la carta anónima y descubre que vienen de la misma mano. También descubre que Careme que es hijo adoptivo de Bailly. Nada bueno augura al pobre prisionero tanta información, pero Careme sigue encolumne. Protegido por Talleyrand, por su padre y hasta por Henriette que al final del tercer episodio descubrimos.. trabaja para Fouché!



Un Culebrón Erótico para Bobos

De aquí parte un cambio en el guion. Aparte del episodio 4, la serie degenera en historia alternativa sin coherencia con un protagonista insoportable, con soluciones Deus ex machina, y con twists argumentales dignos de telenovela. En un momento nos cuentan que Careme es hijo de un hombre importante. Ni que hubiese sido escrita por Doña Delia Fiallo que en la gloria esté.



A pesar de eso, Careme es entretenida y dinámica, pero sufre del mismo mal que otras series de Apple, es muy simple, parece escrita (a pesar del alto contenido sexual), para niños de ocho años. El suspenso y el drama son de culebrón, los personajes, comenzando con el prota, son bobos. Fouché es más inteligente que todos, no por ser un genio sino porque los demás son escasos de sesera.

Las actuaciones son pasables, destacando Jeremie Renier muy por encima del resto del reparto. La cinematografía sería buena sino fuese tan oscura. Me ha sorprendido que toda la serie ha utilizado locaciones cercanas a París. A ratos se siente como si fuésemos a otro mundo, como es el caso del viaje a Varsovia. El vestuario es vulgar y feo, sobre todo el de Josefina que siempre da la impresión de haberse vestido (o desvestido a la carrera), pero destaca el de Catherine, sobre todo después de su boda.


                   Modas de la Princesa de Talleyrand

Martin Bourbolon es un excelente director. En este momento muy In,  gracias a su nueva versión de Los Tres Mosqueteros. Yo lo recuerdo más por su labor como asistente de dirección en la deliciosa Bon Voyage y sobre todo en Vattel donde supo combinar comida, romance y política en el retrato del verdadero primer gran cocinero francés. Lástima que olvidó lo aprendido y no lo impuso en su Careme que a propósito no ha gustado. En IMDB tiene un misero 6.6 de rating, inferior a La Cocinera de Castamar y muy por debajo del 8.3 de Julia.

En Rotten Tomatoes solo 19 críticos la han reseñado. Como siempre, el único valiente ha sido James Delingpole, en The Spectator, imponiéndole un tomate podrido y argumentando que es una serie hecha para los fans de Bridgerton. Oh, eso duele. Los otros 18 le han otorgado un tomate fresco y maduro, pero sutilmente recuentan las fallas de la serie.

Jackson McHenry la ha descrío en Vulture como “entretenimiento ligero” y usa varias veces en su nota el adjetivo “ridículo” tanto para la vanidad de Careme como para el show. Otros se han quejado de que es “confusa”, que su narrativa no es lo suficientemente robusta para atrapar el interés del público y otros la acusan de irreal, y en The Guardian Rebecca Nicholson es mi eco al decir que nos alegraría ver a Careme en las garras de Fouché puesto que el chef es obnoxious (odioso).



Contenido Violento y Gory: Las torturas en las mazmorras de Fouché, el caballo decapitado en el atentado de San Nicasio son algunos ejemplos. ¿Quién quiere comer después de ver eso?

Contenido Sexual y Desnudos: La serie está inspirada en el libro de Ian Kelly: Careme: The First Celebrity Chef. El mismo Kelly es uno de los productores y parece que no le importa que hayan transformado su biopia en un drama erótico en donde el sexo supera la buena mesa. Es por eso que Careme más se acerca a La Cocinera de Castamar que a Julia.



Talleyrand suelta una sabia máxima cuando dice que al ser humano lo mueven el miedo y el placer y que hay dos clases de placer: el sexual y el que produce una buena comida. Sin embargo no son iguales y el rey XVIII se lo explica a Careme. Ha probado todo tipo de relación sexual, pero el sexo lo aburre. En cambio, la comida…

A pesar de todos los revolcones no vemos mucha carne. Toma obligada de las nalgas de Voisin en el tercer episodio. Ninguna de las escenas me resulta muy sensual, menos la seducción de Josefina en el frigorífico, con la futura emperatriz apoyada en bloques de hielo mientras el cocinero la penetra por la retaguardia. En la vida real, la mujer o hubiese sufrido hipotermia o se hubiese quedado pegada al hielo.

Factor Feminista: Aquí no hay mujer poderosa, ni Josefina, ni Madame de Stael con sus panfletitos, ni Catherine que consigue un marido a punto de chantaje. El caso más cercano al empoderamiento es Agathe. Es una gran cocinera y una buena amiga, pero ella también sucumbe al sex appal de Careme.



El mayor desprecio que me inspiran los personajes femeninos de esta serie es como caen tan fácilmente en la cama de un mocoso petulante y patán. Incluso la más decente, Agathe, anda de ofrecida y eso que Careme la humilla. Por un lado Careme es repelente (hasta maltrata animales) por otro las mujeres de la serie son traidoras, zorras y dependen de los hombres ¿pero qué hombre querría tenerlas solo para usarlas como muñecas inflables?

El problema del drama erótico es que no deja espacio para el amor verdadero ni para la amistad ni para la ternura, y eso se siente en la historia. A pesar de que en algún momento, Serino quiera arreglar ese entuerto poniendo a Talleyrand de culpable de todo, quienes prestamos atención sabemos que eso no disculpa el egocentrismo de Careme ni su poca inteligencia.



Factor Diversidad: Los amigos de la inclusividad racial no pueden quejarse, la serie es un buen ejemplo de colour-blindness. Sorprende que no hayan puesto una actriz hindú a interpretar a Catherine que era nacida en Pondicherry. Aunque en el episodio final Catherine trae una comadrona india, con sari y todo, para atender a Hortensia.

 Hay actores negros dando vida a Étienne y a Rustam. Este último da un poco de risa. Durante su campaña en Egipto, Napoleón recibió del sultán, como regalo, un esclavo que se convertiría en su ayuda de cámara. En búsqueda de diversidad racial, los guionistas encontraron este personaje y cometieron el error común de los cineastas contemporáneos de  que egipcio=negro. El problema es que el verdadero  era georgiano y de origen armenio. En la miniserie Napoleón (2010) es interpretado por un actor georgiano, Jacky Nercessian. Como ven en el retrato del verdadero Rustam, era blanco.



                                                 Los muchos rostros de Rustam Raza

Lyna Khoudry es muy bella y como ya había trabajado para Bourboulon en Los Tres Mosqueteros él se la trajo para interpretar a Henriette. Sabemos que Careme desposó a Henriette-Sophie Mahy de Chitenay, hija de un almirante y sobrina de un conde guillotinado, pero nada en su biografía nos indica que tuviese esa belleza árabe de la actriz argelina.

El caso de Agathe es igualmente complejo. Se sabe que Careme tuvo una hija con una mujer llamada Agathe Guichardet. Si hubiese sido su colega, los sabríamos. Si hubiese sido de origen africano también se sabría. Y ciertamente no hubo una mujer de raza negra que se pasease por las cocinas de las Tullerías en pantalones y ladrando órdenes.



El que Alice da Luz, una actriz cuyos padres viene del Cabo Verde, interprete a Agathe, tal como la imagen que nos da la serie, son manifestaciones de la inclusividad forzada del cuento de hadas erótico en que han convertido la historia de Marie Antoine Careme. Después del capítulo final, me sentiría culpable de recomendarla y espero que no haya segunda parte.