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miércoles, 7 de octubre de 2026

Chicas de Los 80s: Brooke Shields II (Teen Culture XXIX)

 


En 1980, Brooke Shields era famosa en todo el mundo, pero la nueva década la iba a definir y a destruir. Lo que la había hecho famosa ahora la haría infamosa y pasaría de ser una Teen Idol a un modelo para adolescentes, pero, a medida que ingresaba en su veintena, se volvería una fábula con una moraleja de que lo que empieza mal acaba en fracaso.

En Jeans Calvin o sin Ellos

Teri Shieds seguía manejando el negocio familiar y dio con otras dos vetas de fortuna. Hizo que su hija, ahora quinceañera, filmase una serie de anuncios comerciales publicitando los jeans de Calvin Klein. En ellos se veía al joven símbolo sexual enfundada en ajustados vaqueros y susurrando la maliciosa pregunta: “ ¿Quieren saber que me separa de  mis Calvin?” con la insinuación de que no usaba ropa interior.

Estos anuncios provocaron furor y del bueno. Todas las mujeres querían usar esos jeans (con o sin calzones) y los adolescentes podían adorar a Brooke sin necesidad de verla en películas restringidas para adultos. Aun así el próximo proyecto fímico de Brooke Shields seria clasificado para mayores de 18 años.



Blue Lagoon es una novela escrita por Henry DeVere en la era victoriana . Es una fábula darwinista. ¿Qué sucede si se abandona a dos niños en una isla desierta? ¿Continuarán viviendo de acuerdo a los valores inculcados, o revertirán a un estado primitivo donde importa la sobrevivencia más que la moral?

Esta novela tuvo una versión en el cine mudo y yo vi (y leí la novela) la adaptación de 1949 con Jean Simmons, muy bonita a pesar de ser en blanco y negro. Por eso ni me interesé en la versión Brooke Shields. Agrego que para 1980 yo observaba el fenómeno Shields con una mezcla de desprecio y envidia.

Tal como me esperaba,  el filme solo tuvo un mérito, la magnífica fotografía de ese genio cubano Néstor Almendros que le mereció un Oscar. Christopher Atkins recibió una estatuilla como Revelación Joven del Año, Brooke en cambio, cosechó dos galardones por ser la Peor Actriz de 1980.



El filme da preponderancia a la madurez sexual de los críos. Vemos a Emmeline (Shields) tener su primera regla, ser acosada por su amiguito de la infancia, ceder a los deseos de Richard,  no saber―a pesar de su crecida panza― que está embarazada, etc. Este “despertar sexual” fue temas de conversaciones. Recuerdo una clase de redacción en mi universidad donde debatíamos la existencia de manuales que enseñan a los chicos a besarse y a tener sexo, cuando sin necesidad de ello, la parejita de La Laguna Azul encargaba un bebé.

Como siempre, los desnudos de Brooke dieron para chisme a pesar de que se habló de dobles y hasta de que las extensiones de cabello de la actriz se las habían pegado a los senos desnudos para cubrirlos. ¡Auch! Entre la sugerencia de los comerciales de jeans y sus desnudos en pantalla, Brooke era un símbolo sexual juvenil y lo demostraría en su próximo filme.



Franko Zefirelli hizo su debut en Hollywood con una especie de Romeo y Julieta modernos. Para eso el gran director italiano eligió una novela juvenil que ni era clásico y a Brooke Shields como su protagonista. Terminó el proyecto en otro escaparate para los admiradores de Brooke que a los 16 años comenzaba a cansarse de ser lo que los mexicanos llamaran una “encueratriz”.

Endless Love era la banalidad misma. Una parejita de adolescentes, Jade y David,  eran separados por los padres cuando descubrían que su constante actividad sexual está afectando los estudios de Jade (Brooke).  David (Martin Hewitt), se enoja e incendia la casa de los padres de la novia. Va preso, luego al manicomio y se le prohíbe legalmente volver a ver a su amada. Jade y su familia se van a otro estado, ella se va a la universidad, los padres se divorcian

Cuando David puede ir a buscarla, provoca la muerte del “suegro”, la suegra se le insinúa, ¿sigo? Mi madre y mi hermano fueron a verla, yo ni me molesté. Para mi Brooks Shields era un disco rayado, repetido y mal sonante.



Los Amores de Miss Brooke

Aparentemente, las Shield estaban consientes que ese periodo de explotación de adolescentes iba a acabar con el conservadurismo reaganiano. Fue en 1981 cuando decidieron demandar a Gary Gross para impedir que siguiese exhibiendo los retratos de la impúber Brooke Shields. El juez falló a favor del fotógrafo y quizás entonces Teri se dio cuenta de que su audacia en el manejo de la carrera de su hija podía tener consecuencias.

A Brooke no precia importarle. Si había convertido en la adorada del público. Por tres años consecutivos los lectores de la revista People la votaron como su estrella juvenil favorita. Por otro lado, los tabloides gastaban tinta en sus numerosos romances.

A partir de Pretty Baby, las revistas del corazón se interesaron en el estado cardiaco de la estrellita del semi porno. En sus biografías, Brooke ha revelado que se le inventaron romances con Scott Baio, muy en boga por su spinoff de Happy Days, Joannie Loves Chachi. Y más tarde con Christopher Atkins su pareja en La Laguna Azul. Otros amoríos fueron más cercanos a la realidad

                                   With Scott Baio

En 1979, después de haber sido vista en un match de tenis en Montecarlo, en compañía del príncipe Alberto, se especuló que Brooke podría seguir los pasos de Grace Kelly y dejar Hollywood por la corona de Mónaco. Francamente, por su herencia Torlonia, Brooke era menos plebeya que Grace y la actual Princesa Charlene, pero al parecer fue un truco publicitario.



¿Fueron trucos publicitarios lo que fotografiaban los paparazis a comienzos de los 80?  Brooke aparecía en eventos o colgada del brazo del sex symbol juvenil Matt Dillon, o del mucho mayor John Travolta. En 1983, Brooke Shields inicio una amistad con el astro del momento, Michael Jackson. Lo que ella insistiría fue solo una relación de amigos, el Rey del Pop lo describiría de otra manera.


                      Con Matt Dillon

En entrevistas en décadas posteriores, Michael confesaría a Ophrah y al Rabino Shmuley Boteach que Brooke había sido su gran amor, que fuero novios, que incluso le pidió matrimonio y que la quería de madre de sus hijos. Estas declaraciones no le han hecho ni pizca de gracia a la afortunada que insiste en que solo fueron amigos y si él quiso más fue asunto de Michael y no de ella.

                                                Con Michael Jackson

Entretanto Brooke seguía dando lata en el cine. En realidad la culpa era de su madre cuyo cerebro embotado por el alcohol no captaba que su hija era un hermoso rostro de portada y nada más. Menachem Golan, famoso por sus épicas chabacanas, eligió a Brooke para otra aventura exótica.

Sahara era un drama de época que tiene lugar en el norte de África en los Locos 20. Brooke Shields es Dale, una chica que quiere cumplir el sueño de su difunto padre y ganar una carrera de autos que cruzaría el desierto del Sahara. Para lograrlo, Dale se disfraza de hombre (con mostacho y todo), pero en medio de la carrera, cae en medio de una guerra de tribus del desierto. Un jeque beduino, Jaffar, la rescata de unos leopardos y ya tenemos romance a lo Rodolfo Valentino.

Por este blockbuster―filmado en el Desierto de Negev― Brooke recibió un millón y medio de dólares (el filme costó 15 millones). La música estuvo a cargo de Ennio Morricone, el vestuario fue diseñado por el Maestro Valentino. Se pudieron ahorrar la plata, el filme fue un fracaso. Brooke recibió dos Raspberrys uno como Peor Actriz y otro como Peor Actor (por el cross dressing) del año.



Ya nadie parecía tomarla en serio como actriz, comenzando por su madre que alegaba que quería por director “una figura paterna” porque Brooke no debía ser tratada “como mujer…no todavía”. Otra alucinación de Teri era tener a John Kennedy Jr. en el rol del Sheikh Jaffar, pero desistió pensando que Jackie no daría permiso, Se tuvo que consolar con Lambert Wilson.

La Virginal Brooke va al College

Brooke escapó de las humillaciones yéndose a Princeton donde fue aceptada en febrero de 1983. Ahí pasaría cuatro años de los que egresaría con un título en literatura francesa. En esos años, la actriz tuvo poca actividad actoral. En 1984 rodó un telefilme de aventuras llamado Wet Gold y en 1986, su madre consiguió el estelar para la nena en un proyecto muy deseado, Brenda Starr que giraba en torno a las aventuras de la periodista de una famosa tira cómica.



Entretanto, Brooke Shields emprendió una nueva faceta en su diversa carrera, la de escritora. En 1985 salía la venta On Your Own, un manual para las jovencitas en el que Brooke se erigía como un prototipo de lo que debía ser la chica moderna entre la secundaria y la universidad. Los consejos que iban desde poner de moda cejas hirsutas hasta promover la castidad, demostraban que Brooke había superado su etapa de soft porn para volverse un modelo de adolescentes.

Lo que más impresionó al público fue la confirmación de la virginidad de la ex Pretty Baby y como inculcaba que la adolescencia no necesariamente debería ser una etapa de exploración sexual. En la Era del SIDA, este tipo de propaganda venia muy bien y algunas de nosotras, vírgenes veinteañeras ,comenzamos a mirarla con respeto. Una compañía aseguradora prometió pagar una fuerte cantidad a Brooke Shield por cada día en que su himen permaneciera intacto.



Este tipo de publicidad mantuvo a flote a Brooke Shields durante su ausencia de los platós. Entretanto, cumplió el sueño de su madre de salir en una cita con John Kennedy Jr. en Aspen, la capital del esquí estadounidense. En esa ocasión, Brooke conoció a varios miembros de la Familia Kennedy y tuvo una cita romántica con el entonces el soltero más cotizado del mundo. Años después, Brooke admitiría no haberse acostado con John-John, pero que este era un “gran besador”.



Para cuando Brooke se graduó de Princeton en 1987, América la seguía creyendo virgen, y no lo era. En Princeton conoció a un aspirante a actor llamado Dean Cain, que años después se volvería famoso interpretando a Superman en la televisión. No fue un gran amor y es desilusionante saber que Brooke se guardó tanto tiempo para un don nadie.

                             Con Teri en su graduacion de Princeton

Lo cierto es que Brooke encontraría a su regreso al mundo del espectáculo que había perdido vigencia. Brenda Starr era un proyecto engavetado y no le llovían ofertas a su protagonista. Parecía ser que su único mérito había sido estimular al colectivo PDF y ahora estaba muy vieja para ellos. Fue en esta etapa que Brooke aceptó visitar a un ejecutivo que le ofrecía un proyecto jugoso. Una vez en el departamento del individuo, este abusó sexualmente de la actriz.

Aunque contado décadas más tarde suena uno más de los “momentos MeToo” que se revelaron en los días en que Bill Cosby y Harvey Weinstein fueron enjuiciados, es una evidencia de como Brooke Shields había dejado de ser una estrella respetable. El fin de los 80s la tendría dando tumbos. Brenda Starr todavía no tenía luz verde a pesar de estar terminada. Todo por las manías de Teri que quería que por su “actuación” en el filme le dieran el crédito principal después de su hija. Era obvio que Mom Teri ya no protegía a Brooke ni velaba por sus intereses.

Para cuando Brenda Starr vio la pantalla de un cine en 1993, Brooke había hecho dos filmes con actores desconocidos y que nadie vio. La gente se aglomeró para ver Brenda Starr y salió del cine defraudada. Los críticos la hicieron pedazos y se puede decir que ese fue el final de la carrera cinematográfica de Brooke Shields.



Brooke se Reinventa

Poco a poco, Brooke comenzó a tomar las riendas de su carrera y se atrevió a dejar a Teri atrás. Se fue a Europa donde todavía era recordada. Hizo un cameo en una serie griega. En 1994 filmó una película en Italia. Siguió haciendo cine en USA, pero ya no en rol protagónico. Entremedio,  buscó otros espacios donde sobresalir. Comenzó a hacer apariciones en series de televisión y en 1994 interpretó a la víctima del asesino serial Richard Farley en el telefilme I Can Make You Love Me.

Ese año, Broadway repuso Grease y en su elenco entró Brooke Shields dando vida a Betty Rizzo. Brooke se había reinventado, no era una luminaria ni un símbolo sexual, pero se la reconocía incluso en las revistas del corazón donde destacaba por su romance con el astro del tenis Andre Agassi.

En 1985, Brooke viajó a Australia a hacer un telefilme, desde entonces la televisión pasaría a ser su principal plataforma. Apariciones en diversos shows la llevaron en 1986 a producir su propia serie. En Suddenly Susan, Brooke era una editora de revista que tras arrepentirse ante el altar, recibe el encargo de redactar una columna sobre cómo es la vida de una mujer soltera moderna.



Esta serie duraría cinco temporadas, ameritaría un Globo de Oro para la protagonista y un reconocimiento mundial. Entremedio de esta nueva fama, Brooke se emancipó emocionalmente de Teri, que ya evidenciaba demencia y se convirtió en Madame Agassi. Solo que ese matrimonio no duró más de dos años. El tenista resultó tan controlador como Teri, pero Brooke reconoció los síntomas y cortó por lo sano.

                                   Andre y Madame Agassi

Totalmente libre , Brooke Shields inicio el Tercer Milenio llena de energías. Volvió al teatro musical, siendo Sally Bowles en Cabaret (2001) y Roxi Hart en Chicago (2005) y se haría conocida para una nueva generación de adolescentes interpretando a la madre de Mila Kunis en That 70s Show y de Miley Cyrius en Hannah Montana.

En la vida real, Brooke también se convirtió en madre tras encontrar la estabilidad emocional en su matrimonio con el libretista Chris Henchey. Después del nacimiento de su hija Rowan en el 2003, la actriz experimentó depresión post-parto por lo que dio entrevistas a revistas y a Ophrah sobre esa enfermedad.

Esto provocó un enfrentamiento mediático entre Tom Cruise y Brooke sobre la promoción de antidepresivos para combatir la depresión postparto. Nuevamente una controversia ponía a Brooke Shields en la mira pública. Todo el proceso culminó en un libro Down Came the Rain: My Journey Through Postpartum Depression cuya publicación en el 2006 coincidió con el nacimiento de Grier,  su segunda hija.



En los últimos quince años, Brooke ha seguido trabajando. En el 2011 interpretó a Morticia en The Addams Family en Broadway. Ha seguido haciendo apariciones en series de televisión,  fungido como co-presentadora y ejerciendo activismo en varias causas, a la par de criar a sus dos hijas.

En el 2012, Teri murió lo que dio pie a la esperada memoria de su explotada hija. En el 2014, salía a la venta There Was A Little Girl: The Story of My Mother and Me. Una desilusión, Brooke habla de su vida aislada de las demás chicas de su edad, de su soledad y a cada rato indica el dominio que su madre ejerció sobre ella, pero nunca dice nada malo sore Teri.



Según el libro, Brooke agradece a su madre sus desvelos, su cariño, sus sacrificios (WTF?) incluso aprueba la sexualización a la que fue sometida porque dice no haber comprendido lo que significaba. Dice que los comentarios sobre su madre fueron injustos, pero solo habla de Pretty Baby, no de las fotos desnuda para Playboy. ¿Nos toma por tontos  o es ella la con problemas psicológicos que le impiden ver a cruda realidad? 

Brooke Shields tiene  muchos a quienes culpar: a la industria del cine, del modelaje, a su época permisiva e inconsciente, pero sobre todo a su madre. Uno se pregunta si su historia hubiese podido tener lugar en este siglo donde hay más conciencia en el abuso sexual de menores, pero también es bueno recordar que otras actrices se negaron a ser in-famosas como Brooke. Una de ellas es Phoebe Cates de quien hablaré próximamente.

 

lunes, 20 de julio de 2026

Los 70: La Década de Travolta: (Teen Culture XX)

 


Los 70 fue la época en que John Travolta se convirtió en una estrella juvenil.  Comenzó en la televisión con su interpretación del estudiante flojo y enamorado de Welcome Back Kotter,  luego entraría en Hollywood por la puerta grande, primero como el ídolo de las discotecas en Fiebre de sábado por la noche y unos años después con su protagónico en Grease. ¿Cómo fue que se convirtió en un emblema de los ítalo-americanos y cómo fue que Travolta comenzó bailando Disco y en 1980 pasó a ser un representante de la música country?

Empecemos este repaso con Welcome Back Kotter que intentaba ser Room 222, pero más graciosa. Aunque vendieron Aula 222 como dramedy, nunca me reí. Lo más jocoso eran las meteduras de pata de la pobre Alice, que, como un relleno cómico “blanco”, parecía una buena compensación por décadas de Amos ’n Andy.

El Reino de los Sweat Hogs

Welcome Back Kotter si era una sitcom , y muy chistosa, pero entremedio de toda esa jocosidad tocaba temas profundos.  Lo más fascinante del proyecto que Gabriel Kaplan presentó a la NBC fue que estaba basado en casos reales. Kaplan se había graduado de una escuela de Bensonhurst (Brooklyn) donde había sido parte de una pandilla de malos estudiantes llamada “Sweat Hogs” (cerdos sudados). Inclusive había conservado los nombres reales (realmente existieron Vinnie Barbarino y Juan Epstein) dentro del libreto.



La novedad era que Kaplan interpretaría a Gabriel Kotter convertido en un hombre de bien que retorna como maestro para darles esperanza y autoestima a un grupo de alumnos estigmatizados como maleantes brutos. La NBC inició las grabaciones con mucha aprehensión. Años más tarde, John Travolta diría que firmó contrato imaginándose que el show no duraría más que unos meses.

Para el varano del ’77, Welcome Back Kotter estaba entre las 30 series más vistas en la Union Americana. La Segunda Temporada la tendría entre las 15 más populares de la nación. Su éxito residía en que por primera vez este subgénero de la secundaria se enfocaba en los alumnos y no desde la perspectiva del maestro. Los “Sweat Hogs” eran personajes de carne y hueso con historias que trascendían el salón de clases.

Por ejemplo, Arnold Horschark, era más listo que sus compañeros, podría no estar en ese tipo de aula, pero el cariño que sentía por sus camaradas le impedía abandonar a los Sweat Hogs. Freddy Percy “Boom Boom” Washington era negro y un excelente basquetbolista, pero no caía en estereotipos ni discursos políticos, ni se designaba como víctima. Era el más razonable del grupo, con ideas fuertes sobre el liderazgo y solidaridad con sus amigos. En cuanto a Juan Epstein, el judío boricua, más allá de sus chistes, era un ejemplo de la diversidad que existe tanto entre latinos como entre judíos.



Finalmente tenemos al líder de los Sweat Hogs, Vincent “Vinnie” Barbarino, un típico ejemplo de lo que por casi medio siglo había sido un grupo tremendamente despreciado en las ciudades californianas y del noreste de los Estados Unidos, los Greasers. Este apodo que no se refiere a la grasa de los italianos y latinos, sino a la vaselina/gomina que usaban para alisar el cabello, sigue siendo hoy un término despectivo y racista.

Un Teen Idol con Apellido Siciliano

Los Greasers siempre formaron su propia subcultura y los ítalo-americanos nunca habían tenido un representante bona fide en pantalla sino hasta Travolta quien nunca se cambió el apellido como Frankie Avalon, Bobby Darin o James Darren, y que se encargó de sacar de la imaginación colectiva la idea de que los ítalo-americanos eran una pandilla de mafiosos.  No que Barbarino fuera un pilar de la sociedad, pero era simpático e inofensivo.



Como buen chico italiano, adoraba a su madre, a pesar de que ella, a bofetón limpio, trataba de enderezarlo. Lo que a Barbarino le faltaba en saber académico, le sobraba en la labia con la que engatusaba a las chicas y que lo llevaba a liderar a los Sweat Hogs.

Los 70 serían el reinado de los ítalo-americanos en La Meca del Cine. El Padrino y El Padrino II habían puesto en la pasarela a galanes como Al Pacino y Robert de Niro que además eran mega actorazos. Detrás de docenas de filmes excelentes estaban directores como Francis Ford Coppola, Martin Scorsese, Brian de Palma y Michael Cimino. Si Sylvester Stallone se volvía un ídolo de multitudes con su saga de Rocky Balboa, Frankie Valli, con o sin los Four Seasons, llegaba al Billboard en su carrera de solista.



Lo que faltaba era un Teen Idol con apellido siciliano y Travolta lo aportó con su trabajo en Welcome Back Kotter. Barbarino se convirtió en un poster para chicas adolescentes, un rostro que en los quioscos de periódicos saludaba al transeúnte desde las portadas de revistas juveniles.



Welcome Back Kotter gustó a chicos y viejos―la veíamos con nuestros padres―y de todos los colores. Aun así ha recibido sus criticas en la Era Woke como que Barbarino representa a un personaje que se aprovecha de las mujeres o que el Profesor Kotter (siendo judío) es un “salvador blanco”. Es cierto que Kotter era un mártir de su profesión puesto que no solo se ocupaba de educar sus alumnos, además tenía que atender sus problemas personales.

Un motivo recurrente en la trama eran las visitas, fuera del horario escolar, de estudiantes complicados que llegaban al piso de su maestro provocando conflictos con Julie, la esposa de Kotter, que siempre acababa cocinando para los chicos. Por dos años, Welcome Back Kotter tuvo un fandom sólido, un sitial en lo más visto de la televisión y el rostro de John Travolta se convirtió en papel mural de muchas chicas a lo largo del país, pero para la tercera temporada aparecieron señales de que era hora de apagar la luz del aula.



A pesar de que se hicieron cambios como que Los Kotter recibieron gemelas (en un episodio muy jocoso), que Julie entró a trabajar en la escuela de su marido, había problemas con el elenco. Gave Kaplan anduvo en conflicto con la producción tras exigir un aumento de sueldo. Se negó a filmar episodios. Lo convirtieron en subdirector para explicar su ausencia. Por otro lado, los actores ya se veían muy maduritos para parecer adolescentes, hubo un proyecto en que Kotter conseguía empleo en una universidad cercana y que los Sweat Hogs lo seguirían, pero nunca llegó a cuajar esa idea.



El mayor problema es que su mayor atractivo, John Travolta, ya no quería estar en la serie. Su personaje había madurado, encontrado novia, empleo de camillero y se había mudado a su propio departamento. Lo mismo ocurría con su interprete. Travolta estaba dejando atrás a Barbarino. Para 1976 había participado en dos proyectos muy exitosos que le cambiaron la imagen.

Su protagónico en el telefilme The Boy in the Plastic Bubble, demostró lo buen actor que era al dar vida a un caso de la vida real, un chico nacido sin sistema de inmunidad lo que lo obligaba a vivir en una esfera plástica conectado a vario tubos. La película buscaba recrear sus intentos de llevar una vida normal.



 Este telefilme contactó a Travolta con la actriz Diana Hyland que sería su primer gran amor. El que John tuviese amores con una mujer mayor y que interpretase a un delincuente perverso en Carrie, demostraban su versatilidad actoral, pero también un lado oscuro que superaba su imagen de adolescente travieso de Welcome Back Kotter.

La guinda del pastel fue el contrato firmado para hacer dos filmes en Hollywood, interpretando una variación del personaje de Barbarino: chicos de origen italiano semi conflictivos. Antes de hablar de los hoy ya clásicos Saturday Night Fever y Grease, vale decir que aun después de volverse un ídolo, Travolta permaneció con  Welcome Back Kotter hasta su último episodio.  Desde entonces, Travolta no ha superado su rol de muga estrella.

El Galan Disco-lo

Sorprendentemente, lo que llevaría al estrellato a John Travolta seria su don para el baile. 1977 era la plenitud de la Era Disco. Se había creado una subcultura dedicada a bailes como el “Hustle”  y el “Bump”. La popularidad de este estilo de danza que revivía los pasos y reglas del baile de salón había desplazado al caótico estilo go-go de la Era Hippie en las discotecas.



De pronto, saber moverse con los nuevos ritmos se había vuelto una obligación entre los jóvenes de todas las clases sociales, incluso la trabajadora. Fue así que nacía la saga de Tony Manero, un ítalo-americano de Brooklyn que a los 19 años tiene un solo desahogo, el baile.  El filme retrata la vida ítalo-americana de la época y a los jóvenes de una clase obrera insatisfecha. Tony trabaja en una ferretería, no le gusta su empleo, vive con sus padres y hermanos, y se siente la oveja negra de su familia porque no tiene futuro.



Aun en los 70, la predominante cultura WASP (White, Anglosaxon, Protestan) estadounidense despreciaba a los que no era parte de ella. Eso incluía a los  chicanos y a los italo-americanos, que aparte de su origen étnico, solían ser católicos, otro detalle que invitaba al desprecio de la supremacía. Tony―como Rocky―iba a ser un emblema cultural para Los Greasers.

La Fiebre del sábado en la noche presagiaba a Goodfellas y Los Soprano. Sin ser criminales ni mafiosos, Tony y sus amigos representan un grupo de jóvenes que solo encontrará respeto y autoestima en un mundo en el cual sean parte de una institución ítalo-americana que puede estar fuera de la ley pero les otorga una identidad mejor que la que tienen.

Por eso el baile se convierte en metáfora de una vida mejor y legal para Tony. Es lo que le sucede al personaje de Jason Siegel en Freaks and Geeks, pero Apatow insinúa que está mal que abandone sus sueños de ser baterista de Led Zeppelin, concentrándose en ganar un concurso de baile a lo Tony Manero.



Lo cierto es que Saturday Night Fever es mucho más que una glorificación de la música Disco. Es un retrato de las dificultades de la juventud étnica de clase media baja. Los amigos de Tony no son perfectos, son machistas y belicosos. Los vemos pelear contra los Barracuda, una pandilla boricua. Un detalle bonito es que casi al final, después  que Tony gana el concurso, él se da cuenta que hubo un dúo de bailarines (de Puerto Rico) mejor que el suyo, pero que perdieron debido al racismo de los jueces. Entonces el “greaser” les entrega el trofeo.



Sin embargo, ese momento tan conmovedor va a ser destruido por sucesos que yo consideró son el lado oscuro pero realista de lo que no es un filme superficial. Estos incluyen una muerte accidental que pudo ser suicidio y un par de escenas cercanas a la violación, aunque en el espíritu de los 70 no fueron vistas como tal. Una de esas escenas involucra a Tony intentando tener sexo con su pareja de baile, Alexandra (Karen Lynn Gorney) a pesar de las protestas de ella. Sin embargo el final agridulce los tiene juntos.



El rol de Alexandra fue ofrecido a actrices más conocidas como Jessica Lange, Amy Irving y hasta a Carrie Fischer, pero lo obtuvo Karen Gorney quien tenía fama por su rol en la soap opera All My Children. Fue una buena elección ya que su química con Travolta fue evidente principalmente en las escenas de baile.

La Fiebre de… tuvo un éxito inesperado. Fue considerada una de las mejores películas de 1977 y recibió varias nominaciones, incluyendo un Oscar y un Globo de Oro para Travolta que se convirtió en el astro del momento. El filme tuvo un tremendo impacto cultural desde la banda sonora a cargo de Los Bee Gees que se llevaría múltiples premios en la entrega de los Grammys, hasta otorgarle respetabilidad a la música disco y al baile asociado a ella.



En ese entonces se decía que desde Fred Astaire que no se veía un bailarín verse varonil en la pista como ocurría con Travolta que superaba el rotulo de contorsionista, para elevar su arte casi al nivel de ballet. Tony Manero sería un ídolo de masas de adolescentes y no solo los italoamericanos. Mas allá de un poster boy, el actor se convertiría en modelo e influencer para jóvenes que no le temían a la pista de baile y que se esmeraban en copiar el vestuario y el peinado de su actor favorito.

Danny y Los Greaser de los 70

Fue durante la filmación de Fiebre de sábado… que Travolta sufrió la pérdida de su pareja, la actriz Diana Hyland,  debido a un cáncer. Su muerte afectó tanto a Travolta que hasta hubo que detener la filmación. Eso atrasó el otro proyecto, su protagónico en la versión fílmica de la famosa Grease. Cuando se contrató a Travolta para el rol de Tony Manero ya se sabía que el actor sería Danny Zucco, una versión de los 50 del bailarín de Brooklyn.



Grease, escrita por Jim Jacobs y Warren Casey, había debutado en Broadway en 1971, iniciando la locura por Los 50. Cuando el filme debutó el verano de 1978, la obra seguía llenado teatros en todo el país. La película tuvo el mismo éxito. Fue la primera vez que iba al cine sin adultos, y era la segunda vez que me había encontrado con entradas agotadas así era el delirio por ver a Travolta disfrazado del Fonz, porque esa era nuestra referencia. A mi hermana y a mí no nos importó estarnos una hora en una fila de tres cuadras bajo el sol veraniego para poder conseguir butacas.

¡Y como valió la pena ese esfuerzo! He visto la obra de teatro en español y en inglés,  pero nunca ha superado el impacto del filme, de las canciones, del vestuario. Las piezas teatrales no tenían a Dame Olivia Newton-John encarnando a una Sandy australiana. Se agregaron canciones a esta visión casi global de la vida adolescente en un pueblo estadounidense de 1958, y la escena del prom está filmada con un detalle que ni en Broadway pueden igualar.



A pesar de ser un “Greaser” como Tony Manero, Danny Zucco era más joven e ingenuo. Típico adolescente vivía cultivando una imagen de “duro” y “cool” ante sus amigos. Hay cosas que hoy pueden parecer sexistas y reprobables en la trama, pero vamos, se trata de una fábula cincuentera fabricada en Los 70. Por algo a Peacock le fue mal cuando intentó hacer una secuela,  Pink Ladies, imponiéndole sensibilidades woke.

Yo creo que lo que más me molesta , y esto es canon, es el cambio de Sandy que de Sandra Dee se vuelve Mamie van Doren.  A mí me encantó su ropa y el modo de interpretar canciones incluyendo los temas que no son del musical de Jacobs como “Hopelessly Devoted to You” que fue nominada a un Oscar, pero su transformación me parece forzada y una manera de rendirse a la imagen que Danny espera de una chica. 

Al final Sandy se convierte en una copia de Betty Rizzo lo que no es muy atractivo. El bullying que Rizzo somete a Sandy y que desaparece cuando el personaje de Stockard Channing enfrenta problemas sentimentales propios,  también me gustó mucho porque le dio una dimensión más humana a la que pasa por villana de la historia.



Un problema de Vaselina es que las personalidades de los secundarios no llegan a desarrollarse. Es como si se temiese que puedan superar a la pareja protagónica, aunque hay escenas que son totalmente Danny-Sandy.  Me refiero a momentos como la competencia del prom que demuestra lo magnifico bailarín que era Travolta aun sin música disco.

Danny Zucco fue la última interpretación de un greaser para el actor en Los 70s. Por suerte,  John Travolta se negó a ser encasillado. Su próximo gran éxito lo tendría dentro de otra tribu urbana, y otra música que ya había hecho furor en la década. Me refiero a Urban Cowboy y la música country. Hablaremos de eso la próxima semana, si D-s quiere.



BIBLIOGRAFIA

Bondi, Victor ed. American Decades: 1970-1979

Miller, Donald C. Coming of Age in Popular Culture: Teenagers, Adolescence and the Art of Growing Up

Palladino, Grace. Teenagers: An American History

Prescott , Taylor. American Pop-Pop Culture in the 1970s: How a Decade of Upheaval Created the World We Live Today.

Rollin, Lucy. Twentieth Century Teen Culture by Decades