jueves, 13 de septiembre de 2018

Otoño del 2018: regresos y debuts ( y lo que viene en el 2019)



Después de un denso y tenso verano en el que me la pasé en el ordenador viendo series antiguas, por fin,  voy a volver a gozar del placer de volver a  ver tele. Aun así, y con todo lo que se nos ha prometido, es lo menos interesante de mi lista lo que llega a  partir de septiembre. Deposito mi confianza en la cosecha del 2019. Antes de comenzar,  aviso que en términos de fechas pongo las que se aplican a la programación en Estados Unidos. También, como mencionaré series que ya comenté en otras entradas,  coloco los enlaces aquí para no tener que ser muy repetitiva.


Septiembre
Este domingo 9, comenzó “The Miniaturist”,  basada en una novela que parece que fue un bestseller en el mundo angloparlante aunque nunca me enteré de su existencia. El milieu de la Holanda barroca me interesa cero. No me atrapó “The Girl with The Pearl Earting” ni he tenido apetito por ver “Tulip Fever” y eso que la tengo en mi  servicio ON Demand de Spectrum. Así que no me molestó que “The Miniaturist” iniciara en la noche del Año Nuevo Judío. Recién la voy a ver hoy en Thirteen Passport, otra plataforma de streaming a la que estoy suscrita.¿ Alguien la ha visto? ¿Tiene algo rescatable?

El 23 de septiembre, PBS ofrecerá la segunda parte de “Anne with an A”. Como he oído muchos rezongos de mis Gatos Seriefilos sobre esta pésima adaptación de Anne of Green Gables, y yo misma no me convertí en fan, cumplo con anunciar su estreno y olvidarme de ella.

Domingo 30, doble estreno. Vuelven Los Durrell a las 8:00pm y una hora más tarde me toca ver el retorno del Capitán Poldark. Francamente, voy a ver esta temporada para darle un adiós final a mi Elizabeth, tan querida, y para darme el gusto de ver estirar la pata al repugnante del Reverendo Ossie,   ¿pero ver a Ross y a Demelza peleando, follando y peleando de nuevo? Prefiero ver a los Reyes Católicos hacer lo mismo en “Isabel”.
Los Poldark y Los Warleggen

Octubre

Si septiembre no me tienta con sus ofertas, la cosa cambia al mes siguiente. El sábado 9, por Ovation, regresa la tercera y última temporada de “Versalles” Hora de volver a ver a mi Lieselotte y a su marido,  ahora encargado de descubrir quién es El Hombre de la Máscara de Hierro. Tengo que ver  a Chevalier en amores heterosexuales y saber si Sophie se convertirá en Madame Marechal.

El 19, AMC, estrena (creo que es estreno mundial)  “The Little Drummer Girl”. Voy a rabiar, voy a rabiar, más que con “McMafia”, pero espero me la salven un par de cosas: que sea mas cercana al libro de Le Carré que la versión fílmica, y Alex, amado Alex.

 Aunque me cohíbe ese peinado que he visto en las fotos del vikingo… Los 70 fueron mi época de contacto con israelíes, y no recuerdo a nadie con ese corte de cabello. Lo bueno es que de algo van a servir mis blogs de modas Setenteras, a ver si la miniserie en tres partes  ofrecerá un vestuario  medianamente parecido.

Volviendo a PBS, “Mystery” traerá a  partir del domingo 21 de octubre a “La Mujer de Blanco”. Tengo un poquito de curiosidad por ver a Jessie Buckley como Marian Halcomb, y la novela de Wilkie Collins siempre me ha gustado.
Laura y su hermana Marian

Noviembre
El 5 de noviembre ha sido elegido por Starz como el inicio de la curta temporada de “Outlander”.  Como ya he avisado, yo le tiré la cadena por tiempo indefinido. No es rencor por como arruinaron la temporada pasada, es certeza de que la saga de Diana Gabaldon perdió piso a partir de Voyager. La idea de trasladar una historia, tan unida a  Escocia,  al Nuevo Mundo  desvirtuó la narrativa tal como la Scarlett de Alexandra Ripley desvirtuó el legado de Margaret Mitchell al sacar a la protagonista del Viejo Sur.

Además no tengo interés en seguirle la pista a la obsesión gabaldonina de violadores y violaciones. Ya vi violado a Jaime, a Fergus, y a varios otros. No necesito ver como violan y preñan a Brianna, y en las siguientes temporadas,  veremos a Claire ser violada (y por una manada).  Obviamente, eso no me parece muy inspirador.
El 19, AMC, estrena (creo que es estreno mundial)  “The Little Drummer Girl”. Voy a rabiar, voy a rabiar, más que con “McMafia”, pero espero me la salven un par de cosas: que sea mas cercana al libro de Le Carré que la versión fílmica, y Alex, amado Alex.




 Aunque me cohíbe ese peinado que he visto en las fotos del vikingo… Los 70 fueron mi época de contacto con israelíes, y no recuerdo a nadie con ese corte de cabello. Lo bueno es que de algo van a servir mis blogs de modas Setenteras, a ver si la miniserie en tres partes  ofrecerá un vestuario  medianamente parecido.

Pero, por suerte, tenemos otro y mas esperado regreso. Rollito vuelve el 28. Digo Rollo, porque después de la soporífera temporada pasada, es el único personaje que me interesa de “Vikingos”. Ivar va a andar (de pie, ya no se arrastra como un dragón de Komodo) imponiendo su nuevo orden en Kattegat, con un maquillaje a lo Marilyn Manson y una coronita que recuerda los conos de un eucaliptus.

Su amada madrastra va a darse el gusto de buscar refugio en Inglaterra, donde esperamos seduzca al imberbe Alfredito. En cuanto a los hijos de Ragnar. ¿Cuáles quedan? Por favor denos mucho Rollo y volvamos al Reino de los Francos.

Llega el Invierno
Con eso acabamos la temporada otoñal y nos adentramos en época de nieve. Hay rumores de que “Masterpiece ”puede traernos la nueva versión de Los Miserables en diciembre, pero creo que antes vendrá “Vanity Fair” que estrenó en Inglaterra este mes de septiembre.
Valjean, Fantine y Javert

De seguro que en enero si tenemos en Estados Unidos, la Tercera Temporada de “Victoria”. Maldita enana, pero la echo de menos y esta temporadas, por fin, alguien se va acordar que Vicky tenía un hermana, la princesa más guapa de Europa:  Feodora von Leiningen. A ver que le parecerá a la reina que a Kensington le llegue una hermana buenamoza, con lo celosa que es de su Alberto.
La verdadera Feodora von Leiningen

Y más allá del invierno tenemos algunas noticias sobre regresos. Habrá nuevas temporadas de “The Alienist” y  de “McMafia ”totalmente incomprensible cuando no tuvieron buen rating, y no se ha hablado de segundas temporadas de series más taquilleras como “Tabú”, “The Collection”y otras.

 Lo curioso es que habrá segunda temporada de “The Terror”. No tendrá nada que ver con el libro de Simmons, ni la dirigirá el equipo de Sir Ridley Scott. Se conserva el título como genérico, pero esta vez la acción tendrá lugar durante la Segunda Guerra Mundial,  en un campo para japoneses en California donde se manifiesta una entidad maligna.

Y en 2019, tenemos nuevos proyectos que agregar a todo lo que les he contado en posts parecidos a este. La BBC tiene planeado unir a Jamie Dornan y a Matthew Rhys en una adaptación de Death and  NIghtingales de EugeneMcCabe. Situada en la Irlanda rural de 1883, describe la lucha de Elizabeth Winters (Anne Skelly) atrapada por su condición de hija adulterina y su relación con su padrastro protestante(Rhys) y el amor de un católico (Dornan). A pesar de que la acción de la novela ocurre en un solo día, el hecho de que la conviertan en miniserie en tres partes  indica que estirarán la trama para cubrir los eventos que derivan en el nacimiento de Beth.
Christian Grey con barba

“Masterpiece” ha prometido para el 2019, una adaptación de Sanditon , la novela que Jane Austen no alcanzó a acabar. Como típica narrativa austeniana, Sanditon tiene una heroína poco tradicional Charlotte,  que nos llevará del mundo rural,  tan amado,  por Austen a un modero balneario lleno de tentaciones. También viajaremos a las Indias Occidentales y al Londres de la Regencia.

Agatha Christie es otra autora de moda. La BBC prepara una adaptación de The ABC Murders. Jon Malkovich será Hercule  Poirot, y yo que me quejo de que no veo a Rupert Grint por ningún lado, el interprete de Ron Weasley será el Inspector Crome en algo que todavía no sé si será miniserie o filme para TV.

Como ya hemos aceptado que Los Ochenta califican como nostalgia, se vale hablar de “Chernóbil”, una miniserie sobre el desastre nuclear que está preparando HBO. El elenco se ve interesante: Jared Harris, muy de moda en estos días; Jessie Buckley , que insiste en hacer de todo menos la segunda temporada de “Tabú”; Emily Watson, a ver si me quita el mal sabor que me dejó su Marmee Mach; y mi suegrito Stellan Skarsgard.

Mientras no esté ocupado en la sexta y ultima temporada de la saga de Winston Graham, el equipo de “Poldark” ya tiene otro proyecto en mente. Se trata de una nueva versión de El Conde de Montecristo. Confieso que me he quedado alelada con la noticia. Después de la Montecristiada de la década pasada donde se hicieron versiones de la novela de Dumas hasta en Madagascar, pensé que el tema estaba clausurado.

Edmond Dantes y su venganza no son temas tan cautivantes como para contárnoslo a cada rato. Una nueva versión demuestra pereza y falta de imaginación. La enfermedad de este siglo está afectando a los guionistas. Habiendo tanta buena literatura que nunca ha llegado a la pantalla, parecen afligidos del mal que mató a la telenovela; la necesidad de copiar lo hecho en el país vecino o de refritear lo visto el año pasado.

En cambio, he recibido alborozada, la noticia de que FX planea hacer una nueva versión del Shogun de James Clavell. Aunque me encantó la versión de 1980 (más que la novela) ya de eso hacen casi cuarenta años. Me parece sensato hacer una nueva versión.

Los productores han hecho declaraciones de que en esta ocasión se le dará “prioridad a los personajes japoneses”. Curioso, porque solo hay un personaje caucásico importante, John Blackthorne,  el protagonista. Eso si uno no cuenta a los jesuitas que son secundarios, acartonados y descritos con mucho prejuicio (algo que probablemente no cambiará en esta versión). Además que tanto el Shogun Torunaga como Lady Mariko eran tan importantes como el Anjin-San .

Yo no tengo problema si se quiere ahondar más en personajes secundarios como Fujiko, o el romance entre el samurái y la geisha, porque todos los personajes de la novela merecen ser destacados, pero me sorprende que se diga que ahora si se hará un esfuerzo por enfocar la trama desde los ojos de los japoneses. Aunque Clavell puede tener sus momentos sexistas y hasta racistas lo vemos en otras novelas como Tai-Pan o Noble Housesi algo destaca en Shogun es como Blackthorne va paulatinamente perdiendo su personalidad europea y se adapta a los modos del Oriente.

Mas allá de fake news y anuncios auto-servicio para recordarnos cuan políticamente correcta puede ser una nueva producción. yo ya planeo el elenco. Richard Chamberlain tenía 46 años cuando dio vida a Blackthorne que no se supone que fuera un jovencito. Dos años más que el Gran Danés de la nariz quebrada. No se ustedes, pero si el Matarreyes queda sin empleo este año, ya quisiera a Nik en kimono. ¿Qué opinan?

Aunque este otoño no parece muy excitante en sus ofertas, lo que viene si abre el apetito. ¿Cuál de estas próximas temporadas y proyectos futuros les parecen imperdibles?



jueves, 6 de septiembre de 2018

Boy Browning: El verdadero Maxim de Winter



Los biógrafos de Dame Daphne du Maurier han intentado opacar al hombre de su vida, privilegiando las relaciones románticas que la escritora forjó con otras mujeres. Incluso en el filme “Daphne”,  se la retrata casada con un hombre débil y frágil, indigno de tan interesante mujer. La realidad es que Boy Browning, tal como su esposa,  estaba dotado de una personalidad camaleónica que lo haría ser sucesivamente héroe de guerra, magnifico administrador, Don Juan y un hombre que  dejó que el alcoholismo casi le costara la vida. Este fue el modelo para el seductor Maxim de Winter de Rebecca.

Es triste que para la historia,  el General Frederick Browning haya pasado a ser o el marido de Daphne Du Maurier o el culpable del fracaso de la Operación Market Garden.  Esto último borró su gran trayectoria en la Gran Guerra de la que salió con varias medallas, un record impecable e incluso recibió la Croix de Guerre por parte del gobierno galo. Después tuvo una distinguida carrera como instructor de Sandhurst. Es una lástima que un evento en la Segunda Guerra Mundial haya opacado tan brillante curriculo.

No soy una experta en historia militar pero los que sí lo son todavía no se ponen de acuerdo en el grado de culpabilidad del General Browning, quien estaba a cargo de esta batalla que tuvo lugar en Arnhem, Holanda a finales de la guerra. Lo cierto es que él  siempre se sintió culpable por las pérdidas humanas y eso lo llevó a beber de manera descontrolada en sus ‘últimos años de vida.


Sin embargo,  hay historiadores serioscomenzando con el primer cronista del fracaso, Cornelius Ryanque  concuerdan que Browning no fue ni el único ni el principal responsable. Los fans de “Band of Brothers” sabemos que esta operación fue un esfuerzo por liberar Holanda en 1944. A pesar de que las fuerzas combinadas de paracaidistas y soldados americanos, ingleses y polacos, entraron en territorio holandés y liberaron algunos pueblos, los alemanes reaccionaron rápido y los expulsaron con muchas bajas por parte de los Aliados. Se ha dicho que fue una operación condenada a fracasar desde el principio. Se ha dicho que Boy Browning lo sabia y aceptó dirigirla nada más que para impresionar a su mujer. ¡Yaaa! No hagamos todo about her.

Lo cierto es que el General Browning desoyó vitales informes de los servicios de inteligencia de que había batallones de SS esperándolos a la vuelta de la esquina. También es cierto que era la primera gran batalla en que participarían los paracaidistas. El General Browning es llamado “El  padre de las fuerzas paracaidistas británicas”. A pesar de que estas ya existían, fue él quien,  a partir de 1941,  las restructuró, creó sus  reglas, las preparó para combate y hasta les diseñó el uniforme. Reitero, los “Band of Brothers” frikis sabemos que los Aliados no entendían ni valoraban el poder de las fuerzas aerotransportadas, y eso que los paracaidistas alemanes estaban invadiendo países.

Apoyado por Winston Churchill, Browning se pasa la mitad de la guerra convenciendo al Alto Mando de los méritos de los paracaidistas. incluso viajando a Estados Unidos para convencer a sus colegas americanos. Lamentablemente, Browning es un hombre de su clase y un militar de la vieja escuela. Eso les cae mal a los norteamericanos quienes lo califican como un aristócrata “colonialista”.  Quien particularmente le toma fastidio será el General James Gavin que comandará a los paracaidistas norteamericanos (incluyendo a la Easy Company) en Market Garden.

Gavin confía en las páginas de su diario que ve esta operación como un fracaso total, que desconfía de Browning al que considera un insensato y de los paracaidistas británicos a los que percibe como muy inexpertos. La batalla es un desastre. Browning y sus tropas sufren de problemas con comunicaciones y con malos datos geográficos. Están siempre muy lejos de todo. De ahí su frase épica:  “Nos han  enviado a capturar un puente demasiado lejano” que Cornelius Ryan usará como título de su obra: A Bridge Too Far.

De vuelta en Inglaterra, ni Churchill ni el Alto Mando quieren culpar a Browning conscientes de que se le ha asignado una tarea imposible. Se le envía a la India a servir bajo Dickie Mountbatten, entonces jefe de operaciones en el  Sur de Asia. Browning que tiene buena llegada,  les cae bien a Lord Mountbatten y a Felipe, sobrino de Dickie,  que también sirve en la región.
Dickie Mountbatten y Boy Browning

En 1946, el General Browning regresa a su hogar. Como les ocurre a millares de hombres en todo el mundo, es un desconocido para su familia. En Daphne: Memoria de una hija, Flavia Leng  dirá que su padre es un extraño para ellas. Daphne insiste en cuartos separados. Aunque no ha dejado de amarlo, la asusta su carácter cambiante,  a ratos melancólico, a otros irascibles. Lee escribe a Ferdie (su ex maestra y ex amante) que de noche, ella va en puntillas al cuarto de Boy a verlo dormir.

Hay algo más,  Boy ha vuelto a Inglaterra con una guapa asistente Maureen Luchwitz. A Daphne se le mete en la cabeza que es amante de su marido. Tal vez lo sea, eventualmente Maureen se casará con un piloto de la RAF. Tanto ella como su marido serán totalmente devotos a Boy y muy buenos amigos de Daphne.

Los Browning viven en Menabilly,  la mansión de ensueño que Daphne renta en Cornualles, pero es una casa que se está cayendo a pedazos, necesita reparación constante. El General está incómodo. Se lleva pésimo con Tod, ex institutriz de Daphne y ahora a cargo de sus tres  hijos. Entonces ocurre un incidente que altera a toda la familia.
Sir Frederick, Lady Browning y sus hijos

El invierno es muy helado, con permiso de la madre, Tessa entra a sus mascotas, las traviesas cabritas, Doris y Freddie. Las voraces cabritas ya han causado un problema al comerse el vestido predilecto de Daphne, pero a ella la tiene sin cuidado. Muy distinto el caso cuando los animalitos se zampan un abrigo que le llegó al General Browning su difunto padre. 

Embargado por la ira, Boy , que es un arquero experto, persigue a las cabritas,  arco y flecha en las manos como un Legolas cualquiera. Los niños lloran, los criados están espantados, las cabras huyen. Al final, todos respiran aliviados cuando el General Browning recibe el puesto de secretario del Ministerio de Guerra en Londres.

Boy quien ha sido nombrado caballero en enero de 1946, permanecerá hasta enero de 1948 en el Ministerio. Lady Browning solo lo visitará una vez . En enero, cuando Daphne está en Nueva York atendiendo su juicio por plagio, Sir Frederick tendrá un nuevo empleo, ahora en el Palacio de Buckingham como tesorero y administrador de la Princesa Isabel.

Lord Mountbatten,  quien ha quedado  con muy buna impresión del General Browning en su tiempo juntos en la India,  lo ha recomendado. Para el Duque de Edimburgo, recién casado con Isabel, es un alivio tener una cara conocida entre “los mostachos” que lo humillan e ignoran en la Corte. Sin embargo, según su esposa, Boy ocultará  un secreto, al menos en sus primeros años en su trabajo.

Michael Thornton , amigo de  Daphne Du Maurier, es quien ha revelado supuestas confesiones secretas que la autora le hizo antes de morir. Una de ellas es que todos los problemas de Daphne surgen de una relación incestuosa que mantuvo con su padre en su adolescencia. La otra confesión es que Boy se enamoró de su patrona y futura soberana. Según Daphne, no podían estar en el mismo cuarto sin que el General no se sintiera incómodo. Que eso lo llevó a beber.

Aunque Daphne estará casi un año en Estados Unidos, recibirá cartas de amigos en la Corte que le cuentan de los progresos de; General Browning. ¿Fue alguno de ellos quien la informó de los sentimientos de Boy o fue otra mentirilla de la bromista y fantasiosa escritora?  Lo cierto  es que los biógrafos del General Browning siempre se han referido a ” la adoración” que Boy sentía por su soberana. Isabel siempre lo vio con cariño, lo consideraba su figura paterna y un gran mentor. Felipe también le tenía mucho aprecio.

Ahora toca hablar de esa “leyenda” que coloca a Daphne en la lista de amantes del Duque de Edimburgo. Hay gente (obviamente nadie cercano a la Familia Real) que jura que es verdad, pero si les preguntas de donde sacaron ese chisme dicen “lo leí en Google”. Hacer   un Google con search terms “prince Philip” “Daphne Du Maurier” tiene a varios periódicos y revistas:  Daily Star, Daily Mail, Baltimore Sun, Marie Claire, Town and Country apoyando el rumor. Pero su única fuente es “un nuevo libro” cuyo nombre se les escapa. Las fechas de los artículos van desde 1993 hasta el 2017, ya como que el “nuevo libro”tiuvo tiempo para envejecer.

La verdad es que Daphne no es presentada oficialmente a los patrones de su marido sino hasta 1950 cuando ya ha regresado de Estados Unidos, ya está enamorada de Ellen Doubleday, y ya se ha embarcado en un affaire con Gertrude Lawrence. Daphne le escribirá a Ellen que Felipe es “a real menace”,  (una “amenaza” que en él idioma de los Du Maurier significaba un  hombre atractivo) “pero demasiado paliducho para mi gusto”.

La noche del estreno de la obra de DDM, September Tide,  en Londres, Boy llega al teatro escoltado por dos bellezas, la Princesa Isabel y la Princesa Margarita. Poco después hay una invitación formal para que Los Browning asistan a un baile en el Palacio. Daphne luce esplendida en una túnica lila, sin espalda, que Gertie la ayudó a escoger. Pero está feliz cuando la noche acaba, nunca gustó de fiestas ni de reuniones.
Daphne en 1954

La próxima aparición del Duque es cuando se deja caer,  con muy poco aviso de anticipación en Menabilly,  Felipe viene a pasar un día en Cornualles. Como Boy , el Duque es un loco por las navegación, pero la casa no está preparada para tan ilustre visitante.

Flavia Leng da una magnifica descripción del caos y de lo difícil que fue para ella, a sus trece años, hacerle una reverencia al Príncipe debido a sus pantalones de corduroy. El único juego decente de cubiertos solo tiene cuatro cuchillos en buen estado, uno de los candelabros de la mesa está roto. La casa está derruida, hay ratas y no hay mayordomo. El servicio no ayuda, nadie en toda la familia sabe poner una mesa. Boy se desespera y recurre a la botella de oporto. Por suerte, el valet del Duque se ocupa de todo. Felipe queda encantado y volverá varias veces más, ahora en compañía de su esposa.

En agradecimiento por haber atendido al Duque, la Princesa Isabel extiende otra invitación para que la escritora pase un fin de semana en Balmoral. A pesar de que la Reina Madre es una fanática de las novelas de DDM, y hace un esfuerzo por hacerla sentirse cómoda, Dame Daphne describirá ese viaje como “la semana más larga de su vida” . Definitivamente no le gusta la vida social.
Daphne y sus hijos enfrente de Menabilly

Boy Browning,  en cambio,  goza de su trabajo. Estará junto a la Pareja Real en Kenia cuando Isabel reciba noticias de la muerte de su padre. Daphne asistirá  a la Coronación de la patrona de su marido. A pesar de que Boy deja de ser el tesorero de la, ahora, reina, Felipe le da ese puesto en su casa. El Duque seguirá visitando Menabilly ahora en compañía de la reina. Pronto se acostumbran a las excentricidades de la mansión y de su castellana. La ultima visita será en 1962, tres años antes de la muerte de Boy.

No hay nada en la relación de la escritora y el Duque de Edimburgo que haga presumir que hubo intimidad, ni siquiera amistad entre ellos. Hay cartas de ambos, pero siempre el tema principal será el General Browning. En los 50, el corazón de la escritora estará ocupado por mujeres.
Los Browning en el telefilme "Daphne"

Los hijos de Daphne están creciendo y hasta su adorado Kits parte a un internado. Tessa, la mayor, es quien más resiente la falta de relación con su madre y busca independizarse. Poco después de acabar la escuela, el año de La Coronación, Tessa consigue empleo, algo poco común en una joven de su clase, como encargada de relaciones publicas en un hotel. Años más tarde, cuando se divorcie, Tessa volverá a ese trabajo.

En 1954, Tessa que acaba de cumplir la mayoría de edad, se casa con el Mayor Peter De Zulueta. A pesar de venir de una importante familia anglo-vasca, de su carrera militar, y de estar emparentado con la nobleza española, Peter no es el marido ideal. En su polémico artículo en The Daily Mail, Michael Thornton  revelará que Daphne nunca estuvo de acuerdo con esa boda. Peter eventualmente se convertirá en un alcohólico, un depredador sexual, peor aún,  bisexual. Después del nacimiento de dos hijos, Marie Therese y Paul, Tessa se divorciará.
Tessa y sus padres en el bautizo de su bebé

Su hermana Flavia tampoco tendrá suerte, Se casa con otro oficial,  el Capitán Alastair Tower. Es una paradoja que las hijas de Boy Browning, que nunca tuvieron una buena relación con su padre, se casarán siempre con oficiales como él. Flavia terminará casada con el General Sir Peter Leng, del que ahora es viuda. Tessa volverá casarse, esta vez con el hijo del General Montgomery quien siempre había sido un amigo de la familia. A la muerte de Monty, su hijo heredará su título de Vizconde del Alamein.

Según Michael Thornton, Tessa (con quien el escritor parece ha tenido una pelea) al convertirse en vizcondesa adopta aires de grandeza de los que su madre se burla Sin embargo, será Tessa, tras la muerte de su padre, la que se llevará a Daphne en un crucero por las Islas Griegas consciente de que para la escritora la viudez ha sido un golpe duro.

Boy nunca se recuperará de Market Garden. Intenta ahogar sus remordimientos en alcohol. Aunque es un excelente administrador, y muy querido por su patrón, vive accesos de depresión. Daphne se entera por bocas de otros que,  en varias ocasiones se le encontró revolver en mano dispuesto a darse un tiro. Finalmente colapsa en 1959 y es internado.

Daphne,  demostrando una gran lealtad,  se esmera en ocultar la tragedia del marido. Hasta al Duque le hace creer que se trata de una enfermedad física y que recuperado, el General Browning, se reintegrará al  trabajo. Boy se recuperas, pero vuelve a recaer. Esta vez, Daphne escribe una carta personal al Duque de Edimburgo, explicándole a grandes rasgos las razones por las que su esposo no puede ni debe seguir en el servicio de la Corona. Con tristeza, Felipe tiene que dejarlo partir.

Durante el cuidado y  hospitalización de su marido, DDM se ha trasladado al piso de Boy en Londres. Es ahí donde recibe una sorpresiva llamada de una mujer que asegura ser amante del General Browning. Inclusive, acusa a la autora de “interponerse” entre Sir Frederick y “su verdadero amor”. No solo Daphne constata que no se trata de una broma, ¡en el proceso de su investigación,  descubre que Boy tiene relaciones románticas con otras dos mujeres!

No sabemos qué sintió la escritora. Obviamente no ha de estar contenta. Lo más triste es que después de todos esos años su marido se ha convertido en su padre. Como Sir Gerald, Sir Frederick es  alcohólico, mujeriego y vive sumido en depresión. No se sabe si para hacerlo sentir mejor o por venganza, Daphne revela su propio adulterio al marido infiel. Boy no lo toma bien. Existe unas carta donde Daphne describe los hechos a  Maureen Bunton-Baker (nee Luschtz) , la asistente de Boy.
En esa carta, Daphne aparece aterrorizada. Aparentemente Boy está fuera de sí. Ahora DDM cree que el actuará como Maxime, que la matará con su revólver, que la enterrará en su yate. De pronto Daphne Du Maurier se ha convertido en Rebecca.

Los Browning en la intimidad

Por suerte,  este periodo es breve y el matrimonio, unido ya no por amor, sino por amistad y sentido del deber,  se traslada a Menabilly. Ahí Boy pasará el resto de su vida, con visitas de amigos, involucrado en clubes de yates, con sus nietos. En 1965,  se le presenta un coagulo en la pierna que deviene en gangrena. Hubo que amputársela, pero el coagulo llega al corazón provocándole una embolia fatal.

Su viuda queda destrozada. Solo un crucero por el Mediterráneo la alivia. El resto de su vida lo pasará en Cornualles, solo que no en su amada  Menabilly. En 1965,  no le renuevan el contrato de arriendo. se recupera del golpe consiguiéndose otra propiedad donde recibir amigos y parientes.  Lleva una vida alejada del mundo. Costó mucho convencerla de que aceptase la elevación ofrecida por la Corona. Solo un insulto a la memoria de su difunto esposa la sacaría de su vida de ermitaña

A mediados de los 70, Lord Richard Attemborough consigue los derechos sobre Un Puente Demasiado Lejano, de Cornelius Ryan. En 1975,  la convierte en un filme homónimo con un reparto de lujo. Desde Sir Laurence Olivier hasta Robert Redford participaron en esa película. El rol de Boy Browning recayó en mi amado Sir Dirk Bogarde. Debido a que había dinero americano detrás del filme, la culpa del fracaso bélico recae en el General Browning. Los americanos capitaneados por Ryan O’Neal,  en el rol del General Gavin,  son descritos como víctimas de un individuo fatuo, irresponsable y terco.

Daphne está furiosa. Comienza una cruzada, escribiendo cartas a los periódicos más importantes del país,  acusando al filme de difamar a su difunto esposo. En privado, pero no tanto para que no se esparciera, se queja de la falsedad del retrato y acaba criticando al actor quejándose de que a Boy lo haya retratado un “homo” Si por algo luchó mi Derek en su vida fue por ocultar su homosexualidad. No tiene ninguna gana de que esas alturas de su vida lo saquen del closet.
Dirk Bogarde, en Los Cincuentas,  cuando era el ídolo del cine británico

Dirk Bogarde se siente obligado a hacer declaraciones, hay otra razón que lo empuja. En 1944, él era el Mayor Derek van der Bogaerde, miembro de los servicios de inteligencia del ejercito británico. Como tal, él estaba en Arnhem, vio la batalla de cerca, conoció personalmente al General Browning. Derek hace declaraciones públicas argumentando que como testigo de los hechos él sabe que Boy era inocente y que su feo retrato en el filme era el resultado de un guion que estaba al servicio de intereses estadounidenses.

El mismo Dickie Atembororough corroboró estas declaraciones. Tal vez los historiadores sigan debatiendo la responsabilidad de; General Browning en Market Garden, pero para el público quedó claro que Lady Browning siempre defendería a su marido, tal como en Rebecca, la segunda Mrs. De Winter defiende a su Maxime.


lunes, 3 de septiembre de 2018

El Ocaso de una Reina: Tercera Temporada de Isabel



Y llegamos al final y nos duele despedirnos de Michelle Jenner a la que me es imposible imaginarla sin  las tocas de Isabel. En trece capítulos veremos a la reina morir cada día un poquito, con las desgracias que asolarán a su familia, con las traiciones,  incluso las de Colon. La veremos darse el gusto de insultar a un Pacheco por última vez y de despedirse de su Gran Capitán, y cuando  esté enterrada, sentiremos lástima por Fernando.

Isabel tiene su España única y unida, pero las cosas no salen como lo desea a pesar de tener fieles servidores tales como Chacón y Cabrera que siguen al pie del cañón. Se les agregará el Cardenal Cisneros (Eusebio Poncela), el ultimo hombre honrado de España, un personaje importantísimo en la historia,  pero al que hay que comprender dentro de su época, porque a ratos parece fanático.

Lo bueno es que Cisneros no anda olfateado conversos. Se dedica a algo más práctico, la reforma de una iglesia pecadora y hedonista. Se va a inspeccionar monasterios y le echan los perros, porque ningún monje quiere perder la buena vida que lleva.

Tampoco se puede exigir mucho a frailes cuando el Papa es un facineroso que vive rompiendo mandamientos. A mí no me gustó Rodrigo Borja (Jorge Bosch) en la temporada anterior donde andaba como el cardenal de “Águila Roja,” metido en la cama con dos mozas. Ahora ya estará un poco mas respetable en el Vaticano y junto a él veremos a Cesare. ¡Pero ay , estos no son “Los Borgia”! ¡Cómo extraño a Jeremy Irons y a mi François!

Esta etapa en la crónica isabelina corresponde a la invasión francesa de Italia, pero esta no será nuestra única parada esta última temporada. Iremos a la corte francesa en el Castillo de Amboise. Carlos VIII de Francia, al que vimos niño en “Borgoña” y viejo en “Los Borgia”,  ahora estará ahí todo  contrahecho en la piel de Héctor Carvallo y podremos ver a su consorte la gran Ana, ultima Duquesa de Bretaña (Marta Belmonte).

Veremos a Colon clavar su espada en la isla de Guanahani, y volver cargado de nativos y papagayos. El imperio ultramarino comienza a despuntarse a pesar de que Colón regresa de cada expedición cada vez más inflado, más payaso, más lleno de cuentos. Y ya hay gente en España haciendo negocio con los pobres indios.

Isabel y Fernando arreglan uniones dinásticas para sus cinco hijos. Unen el destino de España al de los Habsburgo y envían dos hijas a Portugal y una a Inglaterra, pero los herederos van muriendo uno tras otro,  rompiendo el corazón de la reina.  Es que si ella fue fuerte precisamente por poder elegir a su pareja,  no puede imponerles matrimonios a sus hijos.

Una escena en la que los Reyes Católicos reúnen a toda su prole, incluyendo las más pequeñas de sus hijas,  y les asignan parejas, es casi risible. Si  uno no se quiere reír, dan ganas de llorar. Ahí está la clave de las desdichas familiares de Isabel.

Finalmente España quedará en las manos de la princesa más frágil, Juana (Irene Escolar) a la que la historia llamara ”La Loca”. Irene Escolar va a ser la sombra de Michelle Jenner esta temporada en un rol trágico de una mujer que pierde la cordura por los celos, por un amor desmedido, o tal vez porque heredó el mal de la abuela que, como recordaremos,  no andaba muy bien de la cabeza.

Raúl Mérida será la causa de su pasión. Felipe, el Hermoso es un verdadero diablo encarnado, manipulador,  abusivo,  y un furúnculo en el trasero de Fernando. El mayor problema de Juana es que es muy arrebatada y en cada uno de sus arrebatos ataca a alguien. O araña a la cuñada, o agrede a su hijito, o les lanza chorrera de insultos y babas al rostro a los padres que de milagro no andan a castañazos con ella porque es muy malcriada.

La Gatita Maricarmen dice que Fernando e Isabel son Los Pimpinela medievales y sí que van a darse de gritos otra vez, pero un atentado en Cataluña (¿dónde más sino? ) casi manda a Fernando al Patio de los Callados. Este percance hace recapacitar a Chabela de cuanto lo ama y le da carta blanca para que vaya a ayudar a los Borgia a defenderse de la invasiones galas.


 Para eso manda la mejor espada del reino, a Gonzalo de Córdoba. El pobre caerá en desgracia por ser quien es, un hombre valiente y decente en un mundo indecente.

 Tudormaniacos, veremos a Catalina llegar a tierras inglesas. Natalia Rodríguez es encantadorame recuerda a Vanessa Kirby, pero más dulce en un rol que siempre hemos visto en su madurez. Me pregunto si Charlotte “Myranda” Hope  logrará eclipsar a una española cuando le toque interpretar a esa princesa castellana en “The Constant Princess”. También veremos a Catalina en su triste viudez y su incipiente relación con su cuñadito Enrique.

A final, Isabel se apaga lentamente con tiempo de despedirse de su Gran Capitán y de darse el gusto de quitarle el villorrio de Villena a Diego Pacheco. En realidad, los Pacheco perdieron Villena en 1476, cuando tomaron el partido de la Beltraneja. Diego Pacheco fue leal siervo de la corona y hasta perdió un brazo en la reconquista de Granada. Pero lo importante es ver que Isabel no ha olvidado las humillaciones y traiciones de Juan Pacheco y nunca confiará en sus descendientes. Total badass!



Finalmente nos quedamos con Fernando, un Fernando derrotado, atontado ante la pérdida de su compañera y gran colaboradora. Se ve obligado a ceder la corona y el cetro a una hija demente y a un yerno al que tilda de traidor. Tremenda escena y tremenda actuación de Rodolfo Sancho cuando se marcha bajo la nieve,  como un mendigo en pastorela navideña,  después de jurar lealtad a la nueva reina de Castilla.

Pero tranquilos, que Isabel muera no significa que dejemos de ver a su familia. Ya pronto podrán ver completa la película “La Corona Partida” que narra las desventuras de Juana.  ¿Dónde?  Pues en el mismo sitio donde pueden ahora ver las tres temporadas completas de “Isabel”, en UnivisionNow.

jueves, 30 de agosto de 2018

Las Consecuencias del Edicto de Isabel: Criptojudios y Sefarditas



Ver la expulsión de los judíos de España fuera de su contexto histórico es absurdo y distorsionante. No se puede comparar con la persecución nazi, pero tampoco pueden negarse las dimensiones de una tragedia humana que crea otro problema para esa España que busca la homogeneidad. La expulsión  agravará el problema converso y seguirá dificultando la percepción de los judíos por parte del mundo ibero aun en nuestros días. Paradójicamente, la gran contribución de esta expulsión será la formación de una cultura sefardita que todavía  conserva fuertes lazos con la española.

La serie “Isabel” ha tratado de ser imparcial con el problema judío. Mi única queja ha sido en el retrato de personajes individuales. Aun así, la serie ha mostrado  como frailes exaltados azuzaban la ignorancia de la plebe,  como la reina era reacia a imponer el Santo Oficio,  y como intentó dilatar su llegada.

Dominíco exaltado


Y tenemos esa escena en que Fernando admite que no hay duda de la lealtad de la comunidad judía hacía la corona, como Isabel se lamenta ante la pedida de caudales judíos que tantas veces los han sacado de apuros, y también la de tan buenos recaudadores de impuestos ((ahora tendrán que poner cristianos a hacerlo y a recibir pedradas). No hay tutia, el edicto llega.

El Edicto de la Alhambra o  de Expulsión de 1492 es clarísimo: «acordamos de mandar salir todos los judíos y judías de nuestros reinos y que jamás tornen ni vuelvan a ellos ni alguno de ellos». Noten el  lenguaje incluyente , no vaya ser que alguna judía por ahí crea que se puede quedar. Los judíos  tendrán un plazo de cuatro meses para convertirse al catolicismo, de lo contrario deberán abandonar territorio español so pena de ser ejecutados y de serles confiscados sus bienes. Los desterrados deberán costearse su viaje. No podrán sacar de España ni caballos, ni armas, ni joyas, ni ningún metal precioso incluyendo monedas. Deberán vender todos sus bienes y cambiar el oro recibido por letras de cambio.

Como se imaginarán el pánico cunde. Vender propiedades en tan poco tiempo invita a robos y estafas. Está el miedo de viajar y la pregunta de dónde ir. Se decreta en las comunidades que toda chica soltera,  mayor de doce años,   debe casarse, para al menos contar con un protector. La serie nos muestra a los judíos vagando por los caminos como gitanos, con gente apedreándolos. Ya parece “La Lista de Schindler” Los Reyes han amenazado con cárcel y confiscación de bienes a quien oculte a un judío.

Salir de España no es fácil. Los capitanes de barco a veces se niegan, aun tras ser pagados, a transportar a los expulsados. Otros, ya en alta mar, suben la tarifa. En tierra también hay problemas. En la frontera portuguesa se han apostado unos seudo agentes de aduana que cobran “peaje” a los refugiados. En Italia, muchos banqueros se negarán a redimir las letras de cambio. En Marruecos será lo peor. Los moros no creen que los judíos hayan llegado sin oro o joyas. Violarán a las mujeres, venderán a los niños como esclavos,  y a los hombres abrirán en canal para ver si se han tragado objetos de valor.

Muchos judíos volverán a España, sobre todo después que los expulsen en Portugal en 1497, prefiriendo el bautismo. Eso dificulta las cifras. También se cree que unos veinte mil murieron asesinados, de cansancio,  o enfermedad en el camino. Tampoco me sorprendería que hubiera algún que otro suicidio.

Sobre cifras hay debates constantes. Yo creía ese un capítulo cerrado a fines del milenio anterior. En esta investigación que he hecho en estos días me he encontrado con unas números arbitrarios y estrambóticos. Andrés Bernáldez, cronista de los Reyes Católicos cuenta que poco después de haber llegado a su destino el Rabino Meir le escribía a su suegro Abraham Senior contándole que los Reyes Católicos habían perdido 35.000 hogares judíos. Por hogar se entiende familia y familia abarca mínimo tres o cuatro personas. Ahí tenemos 150.000 que es más o menos lo que creían los hispanistas de fines del Siglo XX. Pero llega Joseph Pérez a decir que la cifra oscila entre 150.000 y 50.000 (¡!) Esa es una diferencia demasiado amplia para poder confiar en ella.

Una de las historiadoras de planta de “ Isabel”, Ángeles Irisarri dijo que Julio Valdeon argumentaba que solo 20.000 judíos abandonaron España. Curioso, porque en este artículo de La Vanguardia dicen que el Profesor Valdeon era de los que creían que cien mil judíos habían optado por marcharse. No he leído a Julio Valdeon. Como el caballero ya falleció no le puedo consultar.

 En otros sitios (sobre todos los juedeofobos) se juega con esa cifra sin dar pruebas o fuentes que la acrediten. O como en ABC buscan historiadores prehistóricos y que en su día  fueron considerados antijudíos como William Thomas Walsh. También  hay periodistas (o quienes pretenden serlo) que lanzan cualquier pavada seguros que los leen tontos de capirote que nunca van a ir a investigar si lo dicho es cierto.

No pueden ser 20.000 los que se fueron porque es una cifra espurria. En mi barrio de Kew Garden (no en el condado de Queens ni en la Ciudad de Nueva York donde en total vive un millón de judíos ) hay más de 20.000. Si tan pequeño grupo hubiese abandonado España, nadie se hubiera dado cuenta. Si hubieran sido veinte mil, la Reina Isabel no hubiese estado tan alarmada puesto que su verdadera intención no era la expulsión sino una conversión masiva que, obviamente,  no se dio.

La ausencia de 20.000 judíos hubiese dejado 180.000 nuevos cristianos en suelo ibero. Eso indicaría que más de la mitad de la población española autóctona tendría raíces judías. Los cristianos viejos hubiesen sido una minoría rápidamente absorbida por la población mayoritariamente semita.

Si se sabe que dos mil judíos cruzaron la frontera navarras, 20.000 familias ( (“83 mil ánimas”  según Bernáldez)  se establecieron en Portugal y que el Papa Borgia dio refugio a unos nueve mil  judíos expulsados de España en Roma, nos vamos saliendo de esa cifra inventada por Ángeles Irisarri y falsamente adjudicada a Don Julio. Acabo de hacer un Google con los search terms  “Julio Valdeon” y ”20.000 judíos” y no me ha salido nada. En cambio en la Wikipedia y muchos otros sitios afirman que él creía que 100.000 habían abandonado España.
Segunda diaspora

Por último, si  un paupérrimo grupo de 20.000 hubiese sido la única pérdida demográfica española, entonces no se explicaría la floreciente cultura sefardita que,  hasta que el Holocausto la sesgó,  reinó suprema en las comunidades judías de los Balcanes, El Imperio Otomano, los Países Bajos y hasta en Inglaterra.

Pero veamos primero que ocurre en la España sin judíos. A pesar de sus esfuerzos por convencerlos los Reyes Católicos pierden a su físico Lorenzo Badoz y a Don Isaac Abravanel, pero si consiguen que Abraham Senior y su familia se conviertan en cristianos nuevos y en parte del nuevo problema que enfrentará España en los siglos a vivir. Isabel nunca pensó que perdería tantos súbditos, pero la fuente de zozobras que heredarían sus descendientes surgiría de esta minoría conversa que ella tanto luchó por crea. Nadie se imaginaba que, como el monstruo de Frankenstein,  se escaparía de las manos de la autoridad, sufriría injusta persecución y provocaría miedos primitivos.

Son las dos grandes consecuencias del Edicto de Expulsión: la creación del colectivo converso que tendrá una cultura propia (sobre todo en caso de criptojudios) y la del colectivo sefardita que por siglos ha preservado un folclore, una cocina, un recuerdo de Sefarad, la patria perdida. Cuanto más leo, más investigo, más evoco pequeños detalles que vi en mi infancia en mi madre y sus parientes, más me convenzo de que ambos colectivos estuvieron desde el principio intrínsicamente unidos.




Hay que hacer un distingo entre los términos “converso” y “criptojudio”. El primero se refiere a personas,  que ya bautizadas,  solo buscan asimilarse a la sociedad española, practicar su nueva religión,  y vivir en paz. Los criptojudios, en cambio, practicaban el judaísmo de manera clandestina. 
Fue en contra de ellos que actuó la inquisición puesto que se les veía como enemigos del estado.

El criptojudio es  traidor a la iglesia y  al pueblo español. Lamentablemente, el Santo Oficio verá en  todo converso  un posible criptojudio. La más inocente señal de seguir practicando el judaísmo bastará para el arresto, tortura y posible ejecución del acusado. La Inquisición incluso les seguirá hasta el Nuevo Mundo donde se darán juicios famosos como los de La Familia Carvajal en México.
Diana Bracho como Mariana de Carvajal en El Santo Oficio de Arturo Ripstein

De envenenadores de pozos, y propagadores de plagas, los judíos pasan a ser terroristas, embarcados en planes para invadir España, casi siempre con ayuda de poderes enemigos del Imperio. De ahí surgen documentos falsos como una supuesta carta escrita por los judíos de Constantinopla a los conversos españoles. Una falsificación que parece tener la misma malsana intención que Los Protocolos de los Sabios de Sion.

Un detalle interesante es que,   hasta finales del Siglo XVI,  se mantendrá el contacto entre los exiliados y amigos y parientes que permanecieron en la Península. A pesar de que la misma corona hará uso de esos contactos para relaciones comerciales, también se los verá como una manera de judaizar y de complotar contra el reino.

Ironía es que cuando misiones de religiosos lleguen al África del Norte a practicar la obra de caridad de redimir a cautivos de los musulmanes, se hospedarán en casas de judíos sefarditas quienes también les servirán de intérpretes y guiarán en el mundo islámico. Tan útiles resultaron estas conexiones  que para el Siglo XVII, 500 judíos se habían instalado sin problemas en el presidio de Oran, en manos españolas, y hasta tenían sinagoga. En 1680, la reina regente Mariana de Neoburgo los hizo expulsar, pero de una manera mucho más organizada y humana que como habían sido expulsados en siglos anteriores de Europa.

El Siglo XVI será el siglo de las herejías, la mayor el luteranismo. La Inquisición tendrá sus manos llenas ahora tratando de extirpar ideas herejes que muchas veces estarán vinculadas a conversos y nietos de conversos. Esa es una diferencia con otros países europeos donde el bautismo borra toda sospecha de los descendientes del converso. En España, por lo contrario se perpetuará esa desconfianza  por siglos lo que convertirá al problema converso en  un asunto genético y hereditario.


A pesar de que el linaje de cristianos nuevos dará a España  místicos de la calidad de Santa Teresa de Ávila y San Juan de la Cruz y literatos del nivel de Fray Luis de León y Mateo Alemán, tener antepasados conversos será un estigma. Se dice que San Juan ingresó a la Orden Carmelita sin dar su apellido, puesto que sus abuelos Gonzalo y Elvira Yepes habían sido acusados de judaizantes. A Fray Luis de León lo arrestó la Inquisición por  privilegiar textos hebreos, y andar traduciendo la Biblia sin permiso,  lo que le acarreó sospecha de judaizar.

Más complejo fue el caso del humanista Juan Luis Vives, cuyos padres fueron a la hoguera por mantener una sinagoga clandestina en el sótano. Vives halló refugio en Inglaterra y acabó en  el servicio de Catalina de Aragón y como tutor de nuestra querida Lady Mary. Cometió el humanista gran torpeza al intentar mediar entre Enrique y Catalina, y terminó cayéndoles gordos a ambos.

No todos los conversos merecían desconfianza y menos sus descendientes.  Pero los Estatutos de Limpieza de Sangre impedirán el acceso a órdenes religiosas y militares, conventos, universidades  y otras instituciones a quienes no puedan probar que son cristianos viejos, ósea que no tengan ni  antepasados moros o judíos. En la América Colonial también hay que probar que no se tiene sangre indígena o africana. Resulta obvio que estas ordenanzas se basan en un linaje racial no en fe religiosa.

 A pesar de que la Inquisición impedía el acceso a cargos públicos a hijos y nietos de sus condenados, con el pago de una multa se podía evadir tal prohibición. Los Estatutos eran más implacables en un tipo de discriminación social que intentaba acabar con la competencia que presentaban los conversos provenientes de un mundo urbano más instruido y sofisticado que los cristianos viejos venidos de zonas rurales. Es por eso por lo que Sancho Panza se siente orgulloso de su humilde linaje e ignorancia que lo acreditan como cristiano viejo.

Ser de “sangre limpia” era fundamental para ingresar al ejercito e incluso para emigrar a América. La cantidad de conversos que llegaron a nuestras tierras demuestra que se podían burlar los estatutos. Sin embargo en otros casos, un simple rumor de que alguien era de origen converso o alguna acusación anónima podían condenar a alguien, aun cuando fuera inocente.

La primera protesta conta estas leyes injustas vino del cardenal Francisco de Mendoza y Bobadilla, nieto de Andrés Cabrera. Cuando a su sobrino, el Conde de Chinchón,  le cerraron el paso para entrar una orden militar, el airado cardenal escribió un mamotreto que le envió al rey Felipe II. En este legajo,  que hoy puede encontrarse publicado bajo el nombre de El Tizón de la Nobleza,  Mendoza reprueba estos estatutos demostrando que más de la mitad de la aristocracia española desciende de judíos (comenzando por sus parientes,  Los Pacheco).

A mediados del Siglo XVII, España entra en crisis, el oro de las Américas se está acabando, la expulsión de los moriscos ha significado una grave pérdida de ingresos y mano de obra. El Conde Duque de Olivares, ministro del Rey Felipe IV,  comienza  a relajar algunos de los estatutos e incluso planea abrirles las fronteras a los judíos. Esto causa revuelo en la Iglesia y en los antisemitas que ven que los judíos están muy arraigados en países enemigos del Imperio como Holanda, Francia , el Imperio Otomano y pronto, Inglaterra. Ese gran antisemita Quevedo zahiere al Conde-Duque con sus satíricos dardos, el rey se doblega ante su confesor,  y los planes de regreso de los judíos quedan truncos.

En el Siglo XVIII,  políticos e intelectuales como el Padre Feijoo, Jovellanos y el Conde de Floridablanca abogarán en vano por la abolición de los estatutos. Una paradoja es que había españoles que vivían sospechando de tataranietos de conversos, pero cuando el converso austriaco Antón Raphael Mengs fue nombrado pintor de la corte nadie dijo ni pio. Para entonces ya no había casi comunicación entre conversos y judíos en el extranjero. Aun así, la Inquisición seguía quemando  supuestos criptojudios en una extraña renacimiento de su campaña anti conversos. Si a alguien le interesa el tema recomiendo “Los Fantasmas de Goya” con Javier Bardem y Natalie Portman



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Los Estatutos de Limpieza (tal como El Santo Oficio) tendrán que esperar al Siglo XIX, a la Primera República y a la Constitución de 1869 para ser erradicados definitivamente. Lo curioso es que no se abolió el Edicto de Expulsión (este se mantuvo vigente hasta 1968). El diputado Emilio Castelar  será  responsable por estas medidas. Aunque siempre había atacado el materialismo judío y su exclusivismo, un encuentro con un matrimonio sefardita en Florencia lo había conmovido y lo convertiría en,  tal vez,  el primer filosemita español.

Médico de Castelar es Ángel Pulido, que llegará a ser senador, pero saltará a la fama como el creador del Filosefardismo. Antes de hablar de ese movimiento hay que ver quienes son estos sefarditas que capturan la imaginación de españoles ilustrados y liberales en una nación donde todavía  “judío” es un insulto a pesar de que el español medio jamás ha visto a alguien que remotamente tenga ascendencia hebrea.

En cuatro siglos, las comunidades judías desterradas han prosperado  bajo el Islam o bajo gobernantes luteranos. incluso en Francia, a pesar de que los Borbones siguen poniéndoles trabas, por lo que desde Nostradamus hasta Montaigne, cuya madre venia de una familia judía huida de Aragón, prefieren pasar por buenos cristianos.  

En el exilio,  la comunidad sefardita tendrá grandes rabinos como Josué Caro, cabalistas como Moisés Cordovero, herejes como Sabbtai Zvi y escépticos como el gran filósofo Benito Spinoza. Tanto gustaron los monarca extranjeros de los sefarditas que otorgaron títulos de nobleza quienes tan bien les servían. Ese fue el caso de José Nasi, convertido por el Sultán en Duque de Naxos, Conde de Andros y Señor de Tiberiades.

Otro fue el Barón de Aguilar, favorito de la emperatriz Maria Teresa,  que recibió un título aun siendo judío practicante y la convenció de no expulsar a sus correligionarios de Austria. En España se enteraron de la existencia de este señor. descubrieron  que se llamaba Diego López Pereira y que nació en Portugal. Buscaron extraditarlo. El Barón huyó  Inglaterra donde la comunidad sefardita se había establecido desde que Oliver Cromwell les abrió las puertas.

Allá De Aguilar habrá oído hablar de Sir Salomón de Medina, el primer judío en ser nombrado caballero. Título que recibió del rey Guillermo III por sus servicios al haber financiado  las campañas del Duque del Marlborough a quien acompañó hasta el campo de batalla. Con esos antecedentes, poca sorpresa queda cuando en el siglo XIX, la Reina Victoria eleve a su Primer Ministro favorito, Benjamín Disraeli a Conde de Beaconsfield. No todos los sefarditas ingleses llegarán a la fama gracias a la política o las finanzas. Daniel Mendoza (tatarabuelo de Peter Sellers) se convertirá , gracias sus puños, en el primer campeón de boxeo de la historia.

¿Pero qué tenían en común Disraeli (cuyo padre se había convertido a la fe anglicana) , Daniel Mendoza, Sabbtai Zvi y Spinoza? Es algo que va más allá de religión y nacionalidad. Es esa cultura que el pueblo desterrado conservó, esa lengua, esos dichos, esas canciones y poemas, esas recetas de cocina y ese sueño de volver a España. Un sueño tan ilusorio que deriva en el dicho sefardita Un Kastiyo en Sefarad, ósea “un castillo en el aire”.   Ya lo dijo Castelar, hablando de los sefarditas,  en un artículo sobre El Caso Dreyfuss. “en el destierro de cuatro siglos aun vuelve los ojos con amor a las tierras donde el sol se pone y habla la lengua de sus perseguidores”.

Sefarad es el nombre que los primeros habitantes hebreros dieron a Hispania. Los exiliados por los Reyes Católicos se autodenominarían sefarditas o sefardíes. Conservarían su cultura como conservarían por siglos las llaves de su antiguos hogares abandonados en suelo español. Todo parte de esa quimera llamada Un Kastiyo en Sefarad.

Una que fue presa de esa quimera fue mi bisabuela, Fiorella Della Pena-Giglio (nee Ventura) que en años de la Segunda República,  cansada de esperar la nacionalidad prometida por Primo de Rivera,  se fue a España a buscar su Kastiyo en Sefarad y salió despavorida tras el estallido de la Guerra Civil. Pero crió a mi madre dentro de esa cultura que nunca abandonó. También le legó un odio a los comunistas y un respeto por el Caudillo que los había metido en cintura. Una ironía es que yo heredé los tres y solo recién estoy desmitificando un poco tanta fábula, porque si de algo nos preciamos los sefarditas es de ser buenos inventores y narradores de cuentos.

Pero antes del Caudillo y leyes filo sefarditas tenemos que ver en qué momento España y los judíos volvieron a encontrarse. Fue en Marruecos, en la primera parte de ese conflicto que duraría más de medio siglo. En 1859, recién  desembarcadas tropas españolas en Ceuta comienzan a encontrar un grupo de gente extraña que los recibe con alegría y en una lengua que suena a español arcaico ( el ladino o judezmo). Sobre este encuentro escribirán Pedro Antonio de Alaron (que no gustaba de los judíos ) con mucho desprecio en Diario de un testigo de la Guerra de África y Benito Pérez Galdós,  (filosefardita, quizás el más grande) con mucho humor en su Episodio Nacional,  Aita Tettauen.

Pero el Filosefardismo no nace en Marruecos sino en Los Balcanes cuando el Dr. Ángel Pulido oye a una pareja hablando en ladino en un crucero por el Danubio. Descubre que se trata de Los Bejarano, judíos sefarditas de Bucarest. Después oirá a un mercader en  Belgrado presentarse como “soy un español del Oriente”. Impresionado por esta capacidad de un pueblo de seguir vinculado a un pasado español. 

Pulido luchara por obtener ayuda y reconocimiento para los sefarditas primero en la preservación del idioma judeo-español y luego abogando por el retorno de los judíos a España. Y ahí le cayeron encima, porque los prejuicios de los cristianos viejos seguían muy vivos.

El Profesor Girón,  uno de los mayores críticos de Pulido y su movimiento,  alertó públicamente que traer  los judíos de regreso llevaría a una proliferación de esa raza y pasaría como en la días del Faraón bíblico. No sé si creería que los sefarditas traerían las 7 Plagas con ellos o que. Aun más fuerte fue que Pulido esgrimió los estatutos caducados acusando a Pulido de ser de la ralea conversa y pretender judaizar. Es que el problema del converso nunca se acaba.

A fines del Siglo XIX y comienzos del XX, Los judíos  reaparecen en la literatura en castellano, muy bien representados en las novelas de Galdós, Blasco Ibáñez y Concha Espina. No así en las letras barojianas. Pero ese cascarrabias de Don Pio era tan anticlerical que acusaba a los judíos de ser los precursores del Cristianismo (¡!). Más allá de caricaturas barojianas está el triste ejemplo de la obra de la Condesa de Pardo Bazán. En Una Cristiana y una Prueba (una novela publicada en dos partes),   Doña Emilia describe la “prueba” que tiene que pasar su protagonista, un buena cristiana que descubre que se ha casado con un converso.

Es increíble que La Condesa, que defendió  a Dreyfuss y apoyó el Filosefardismo de Pulido (y de su amante Galdós) escriba en 1890 usando los mismos estereotipos que existieron en días de Isabel y Fernando. Para huir de su padre casquivano, Carmiña se casa con un tío que,  por parte de madre,  desciende de cristianos nuevos y descubre que medio milenio no ha borrado los defectos de una “raza deicida”.  El marido le sale avaro, codicioso, lujurioso, y más encima feo y con nariz ganchuda. Carmiña le tiene asco. Solo cuando el monstruo se contagia de lepra comienza a quererle porque ve en velar al enfermo una prueba que el Cielo le impone.

En su pieza teatral El Becerro de Metal, Doña Emilia va más lejos en la historia de unos millonarios sefarditas que se instalan em España para vengar a sus antepasados con su poder financiero.  A diferencia de Larra, Bécquer y Espronceda que perpetuaban estereotipos antisemitas,  pero en escenarios medievales, La Pardo Bazán habla de un escenario contemporáneo, advierte que el peligro converso todavía existe y que traer  a los sefarditas de regreso es un error.

Llevo seis páginas y me he alejado mucho de “Isabel”,  pero es que ese fue el legado del Edicto, una profunda desconfianza por el judío  acoplada con una admiración por la cultura sefardita. La desconfianza aflora cada vez que un judío haga algo que moleste. La amortización de Mendizábal en el Siglo XIX fue adjudicada por los Carlistas a su origen converso. A Antonio Maura, a comienzos del Siglo XX, le gritaron Chueta (apelativo despectivo para los conversos de Las Baleares) en la cara y cierto caballero cada vez que esbozó algo que los tradicionalistas considerarían pro-judío se le recordó que su apellido era de origen converso (la familia acusada de matar al Santo Niño de la Guardia) se apellidaba Franco).

Hablar de los sefarditas y la Guerra Civil y el Franquismo me daría para siete páginas más. Vale solo decir que hubo un Filosefardismo de derechas que no prosperó; que la relación del franquismo con el mundo sefardí fue esquizofrénica; que efectivamente hubo banqueros judíos marroquíes que financiaron a Franco,  y que él salvo judíos del Holocausto (bendito sea por eso). Pero  hasta el día de su muerte, El Caudillo vociferó en contra de la conspiración judeo-masónica  y en los 50,  bajo el seudónimo de Jakim Boor,  escribió artículos dando por cierto el caso del Santo Niño de la Guardia.


Para ser sinceros, los sefarditas para los españoles somos bonitos de lejos. Aun así se han hecho un par de intentos para reincorporarlos a España. El primero fue durante la era del General Primo de Rivera. En un esfuerzo Panhispanista por dar la ciudadanía a todo descendiente de españoles, se creó una ley a la que se acogieron cuatro mil sefarditas. Hasta hoy ni he conocido ni he sabido de ninguno al que se le diera la nacionalidad. Mi bisabuela que llenó papeles en Italia en 1929,  y que incluso vivió en España en los 30, nunca la obtuvo.

Ni la misma Republica aceleró el proceso temiendo recibir capitalistas y banqueros hambreadores del pueblo. Lo judíos que salvó Franco pudieron entrar a España solo como una parada, se esperaba que rápidamente transitaran hacia otros países Y vaya que hubo protestas, sobre todo por parte de La Falange y otros sectores tradicionalistas cuandolos judíos  cruzaban la frontera. Muchos judíos acabaron en campos de detención y trabajos forzados en Miranda del Ebro, y en listas que se pretendía entregar a la Gestapo.

.Hace cuatro años el gobierno de Mariano Rajoy emitió la Ley de Nacionalidad Española que específicamente se enfoca en los sefarditas. En Israel casi colapsó la embajada española con peticiones.

Un año más tarde y con más de mil peticiones por procesar solo tres personas habían alcanzado la nacionalidad, una de ellas una abuelitas parisina de 90 años. Pero en mayo de este año, ya seis mil sefarditas eran españoles  nuevos y se ha estirado el plazo para las aplicaciones hasta 1919.

No sé qué decir, por un lado me alegro, por otro tengo miedo.  Mientras haya sefardíes habrá esa utopía del Kastiyo en Sefarad, pero también si se hacen notar habrá un resurgimiento de ese peligroso  recelo que nos mostró “Isabel.