Después de un
denso y tenso verano en el que me la pasé en el ordenador viendo series
antiguas, por fin, voy a volver a gozar
del placer de volver a ver tele. Aun así,
y con todo lo que se nos ha prometido, es lo menos interesante de mi lista lo
que llega a partir de septiembre. Deposito
mi confianza en la cosecha del 2019. Antes de comenzar, aviso que en términos de fechas pongo las que
se aplican a la programación en Estados Unidos. También, como mencionaré series que ya comenté en otras entradas,
coloco los enlaces aquí para no tener
que ser muy repetitiva.
Este domingo 9, comenzó
“The Miniaturist”,basada en una novela
que parece que fue un bestseller en el mundo angloparlante aunque nunca me
enteré de su existencia. El milieu de la Holanda barroca me interesa cero. No
me atrapó “The Girl with The Pearl Earting” ni he tenido apetito por ver “Tulip
Fever” y eso que la tengo en miservicio
ON Demand de Spectrum. Así que no me molestó que “The Miniaturist” iniciara en
la noche del Año Nuevo Judío. Recién la voy a ver hoy en Thirteen Passport,
otra plataforma de streaming a la que estoy suscrita.¿ Alguien la ha visto? ¿Tiene
algo rescatable?
El 23 de septiembre,
PBS ofrecerá la segunda parte de “Anne with an A”. Como he oído muchos rezongos
de mis Gatos Seriefilos sobre esta pésima adaptación de Anne of Green Gables, y yo misma no me convertí en fan, cumplo con
anunciar su estreno y olvidarme de ella.
Domingo 30, doble
estreno. Vuelven Los Durrell a las 8:00pm y una hora más tarde me toca ver el retorno
del Capitán Poldark. Francamente, voy a ver esta temporada para darle un adiós
final a mi Elizabeth, tan querida, y para darme el gusto de ver estirar la pata
al repugnante del Reverendo Ossie,¿pero
ver a Ross y a Demelza peleando, follando y peleando de nuevo? Prefiero ver a los
Reyes Católicos hacer lo mismo en “Isabel”.
Los Poldark y Los Warleggen
Octubre
Si septiembre no
me tienta con sus ofertas, la cosa cambia al mes siguiente. El sábado 9, por Ovation,
regresa la tercera y última temporada de “Versalles” Hora de volver a ver a mi Lieselotte
y a su marido, ahora encargado de descubrir
quién es El Hombre de la Máscara de Hierro. Tengo que vera Chevalier en amores heterosexuales y saber
si Sophie se convertirá en Madame Marechal.
El 19, AMC, estrena
(creo que es estreno mundial) “The
Little Drummer Girl”. Voy a rabiar, voy a rabiar, más que con “McMafia”, pero
espero me la salven un par de cosas: que sea mas cercana al libro de Le Carré que
la versión fílmica, y Alex, amado Alex.
Aunque me cohíbe ese peinado que he visto en
las fotos del vikingo… Los 70 fueron mi época de contacto con israelíes, y no
recuerdo a nadie con ese corte de cabello. Lo bueno es que de algo van a servir
mis blogs de modas Setenteras, a ver si la miniserie en tres partes ofrecerá un vestuario medianamente parecido.
Volviendo a PBS, “Mystery”
traerá a partir del domingo 21 de
octubre a “La Mujer de Blanco”. Tengo un poquito de curiosidad por ver a Jessie
Buckley como Marian Halcomb, y la novela de Wilkie Collins siempre me ha gustado.
Laura y su hermana Marian
Noviembre
El 5 de noviembre
ha sido elegido por Starz como el inicio de la curta temporada de “Outlander”.Como ya he avisado, yo le tiré la cadena por
tiempo indefinido. No es rencor por como arruinaron la temporada pasada, es
certeza de que la saga de Diana Gabaldon perdió piso a partir de Voyager. La idea de trasladar una historia,
tan unida a Escocia, al Nuevo Mundo desvirtuó la narrativa tal como la Scarlett de Alexandra Ripley desvirtuó
el legado de Margaret Mitchell al sacar a la protagonista del Viejo Sur.
Además no tengo interés
en seguirle la pista a la obsesión gabaldonina de violadores y violaciones. Ya
vi violado a Jaime, a Fergus, y a varios otros. No necesito ver como violan y preñan
a Brianna, y en las siguientes temporadas,veremos a Claire ser violada (y por una manada). Obviamente, eso no me parece muy inspirador.
El 19, AMC, estrena (creo que es estreno mundial) “The Little Drummer Girl”. Voy a rabiar, voy a rabiar, más que con “McMafia”, pero espero me la salven un par de cosas: que sea mas cercana al libro de Le Carré que la versión fílmica, y Alex, amado Alex.
Aunque me cohíbe ese peinado que he visto en las fotos del vikingo… Los 70 fueron mi época de contacto con israelíes, y no recuerdo a nadie con ese corte de cabello. Lo bueno es que de algo van a servir mis blogs de modas Setenteras, a ver si la miniserie en tres partes ofrecerá un vestuario medianamente parecido.
Pero, por suerte,
tenemos otro y mas esperado regreso. Rollito vuelve el 28. Digo Rollo, porque
después de la soporífera temporada pasada, es el único personaje que me
interesa de “Vikingos”. Ivar va a andar (de pie, ya no se arrastra como un dragón
de Komodo) imponiendo su nuevo orden en Kattegat, con un maquillaje a lo Marilyn
Manson y una coronita que recuerda los conos de un eucaliptus.
Su amada madrastra
va a darse el gusto de buscar refugio en Inglaterra, donde esperamos seduzca al
imberbe Alfredito. En cuanto a los hijos de Ragnar. ¿Cuáles quedan? Por favor
denos mucho Rollo y volvamos al Reino de los Francos.
Llega el Invierno
Con eso acabamos
la temporada otoñal y nos adentramos en época de nieve. Hay rumores de que “Masterpiece
”puede traernos la nueva versión de Los
Miserables en diciembre, pero creo que antes vendrá “Vanity Fair” que
estrenó en Inglaterra este mes de septiembre.
Valjean, Fantine y Javert
De seguro que en enero
si tenemos en Estados Unidos, la Tercera Temporada de “Victoria”. Maldita
enana, pero la echo de menos y esta temporadas, por fin, alguien se va acordar
que Vicky tenía un hermana, la princesa más guapa de Europa: Feodora von Leiningen. A ver que le parecerá a la
reina que a Kensington le llegue una hermana buenamoza, con lo celosa que es de
su Alberto.
La verdadera Feodora von Leiningen
Y más allá del
invierno tenemos algunas noticias sobre regresos. Habrá nuevas temporadas de
“The Alienist” y de “McMafia ”totalmente
incomprensible cuando no tuvieron buen rating, y no se ha hablado de segundas
temporadas de series más taquilleras como “Tabú”, “The Collection”y otras.
Lo curioso es que habrá segunda temporada de
“The Terror”. No tendrá nada que ver con el libro de Simmons, ni la dirigirá el
equipo de Sir Ridley Scott. Se conserva el título como genérico, pero esta vez
la acción tendrá lugar durante la Segunda Guerra Mundial,en un campo para japoneses en California
donde se manifiesta una entidad maligna.
Y en 2019, tenemos
nuevos proyectos que agregar a todo lo que les he contado en posts parecidos a
este. La BBC tiene planeado unir a Jamie Dornan y a Matthew Rhys en una
adaptación de Death andNIghtingales de EugeneMcCabe. Situada en
la Irlanda rural de 1883, describe la lucha de Elizabeth Winters (Anne Skelly) atrapada
por su condición de hija adulterina y su relación con su padrastro protestante(Rhys)
y el amor de un católico (Dornan). A pesar de que la acción de la novela ocurre
en un solo día, el hecho de que la conviertan en miniserie en tres partes indica que estirarán la trama para cubrir los eventos
que derivan en el nacimiento de Beth.
Christian Grey con barba
“Masterpiece” ha
prometido para el 2019, una adaptación de Sanditon
, la novela que Jane Austen no alcanzó a acabar. Como típica narrativa austeniana,
Sanditon tiene una heroína poco
tradicional Charlotte, que nos llevará
del mundo rural, tan amado, por Austen a un modero balneario lleno de tentaciones.
También viajaremos a las Indias Occidentales y al Londres de la Regencia.
Agatha Christie
es otra autora de moda. La BBC prepara una adaptación de The ABC Murders. Jon Malkovich será Hercule Poirot, y yo que me quejo de que no veo a
Rupert Grint por ningún lado, el interprete de Ron Weasley será el Inspector Crome
en algo que todavía no sé si será miniserie o filme para TV.
Como ya hemos
aceptado que Los Ochenta califican como nostalgia, se vale hablar de “Chernóbil”,
una miniserie sobre el desastre nuclear que está preparando HBO. El elenco se
ve interesante: Jared Harris, muy de moda en estos días; Jessie Buckley , que
insiste en hacer de todo menos la segunda temporada de “Tabú”; Emily Watson, a
ver si me quita el mal sabor que me dejó su Marmee Mach; y mi suegrito Stellan
Skarsgard.
Mientras no esté
ocupado en la sexta y ultima temporada de la saga de Winston Graham, el equipo
de “Poldark” ya tiene otro proyecto en mente. Se trata de una nueva versión de El Conde de Montecristo. Confieso que me
he quedado alelada con la noticia. Después de la Montecristiada de la década
pasada donde se hicieron versiones de la novela de Dumas hasta en Madagascar,
pensé que el tema estaba clausurado.
Edmond Dantes y
su venganza no son temas tan cautivantes como para contárnoslo a cada rato. Una
nueva versión demuestra pereza y falta de imaginación. La enfermedad de este
siglo está afectando a los guionistas. Habiendo tanta buena literatura que
nunca ha llegado a la pantalla, parecen afligidos del mal que mató a la
telenovela; la necesidad de copiar lo hecho en el país vecino o de refritear lo
visto el año pasado.
En cambio, he
recibido alborozada, la noticia de que FX planea hacer una nueva versión del Shogun de James Clavell. Aunque me encantó
la versión de 1980 (más que la novela) ya de eso hacen casi cuarenta años. Me
parece sensato hacer una nueva versión.
Los productores
han hecho declaraciones de que en esta ocasión se le dará “prioridad a los
personajes japoneses”. Curioso, porque solo hay un personaje caucásico
importante, John Blackthorne, el
protagonista. Eso si uno no cuenta a los jesuitas que son secundarios,
acartonados y descritos con mucho prejuicio (algo que probablemente no cambiará
en esta versión). Además que tanto el Shogun Torunaga como Lady Mariko eran tan
importantes como el Anjin-San .
Yo no tengo
problema si se quiere ahondar más en personajes secundarios como Fujiko, o el romance
entre el samurái y la geisha, porque todos los personajes de la novela merecen
ser destacados, pero me sorprende que se diga que ahora si se hará un esfuerzo
por enfocar la trama desde los ojos de los japoneses. Aunque Clavell puede
tener sus momentos sexistas y hasta racistas— lo vemos en otras
novelas como Tai-Pan o Noble House—si algo destaca en Shogun es como Blackthorne va paulatinamente
perdiendo su personalidad europea y se adapta a los modos del Oriente.
Mas allá de fake news y anuncios auto-servicio para
recordarnos cuan políticamente correcta puede ser una nueva producción. yo ya
planeo el elenco. Richard Chamberlain tenía 46 años cuando dio vida a
Blackthorne que no se supone que fuera un jovencito. Dos años más que el Gran Danés
de la nariz quebrada. No se ustedes, pero si el Matarreyes queda sin empleo
este año, ya quisiera a Nik en kimono. ¿Qué opinan?
Aunque este otoño
no parece muy excitante en sus ofertas, lo que viene si abre el apetito. ¿Cuál
de estas próximas temporadas y proyectos futuros les parecen imperdibles?
Los biógrafos de
Dame Daphne du Maurier han intentado opacar al hombre de su vida, privilegiando
las relaciones románticas que la escritora forjó con otras mujeres. Incluso en
el filme “Daphne”, se la retrata casada con un hombre débil y frágil, indigno de
tan interesante mujer. La realidad es que Boy Browning, tal como su esposa, estaba dotado de una personalidad camaleónica
que lo haría ser sucesivamente héroe de guerra, magnifico administrador, Don
Juan y un hombre quedejó que el
alcoholismo casi le costara la vida. Este fue el modelo para el seductor Maxim
de Winter de Rebecca.
Es triste que
para la historia, el General Frederick
Browning haya pasado a ser o el marido de Daphne Du Maurier o el culpable del
fracaso de la Operación Market Garden. Esto último borró su gran trayectoria en la Gran Guerra de la que salió con varias medallas, un record impecable e incluso recibió la Croix de Guerre por parte del gobierno galo. Después tuvo una distinguida carrera como instructor de Sandhurst. Es una lástima que un evento en la Segunda Guerra Mundial haya opacado tan brillante curriculo. No soy una experta en historia militar
pero los que sí lo son todavía no se ponen de acuerdo en el grado de culpabilidad
del General Browning, quien estaba a cargo de esta batalla que tuvo lugar en Arnhem,
Holanda a finales de la guerra. Lo cierto es que él siempre se sintió culpable por las pérdidas
humanas y eso lo llevó a beber de manera descontrolada en sus ‘últimos años de
vida.
Sin embargo, hay historiadores serios—comenzando con el primer
cronista del fracaso, Cornelius Ryan—que concuerdan que Browning no fue ni el único ni
el principal responsable. Los fans de “Band of Brothers” sabemos que esta
operación fue un esfuerzo por liberar Holanda en 1944. A pesar de que las fuerzas
combinadas de paracaidistas y soldados americanos, ingleses y polacos, entraron en territorio
holandés y liberaron algunos pueblos, los alemanes reaccionaron rápido y los
expulsaron con muchas bajas por parte de los Aliados. Se ha dicho que fue una
operación condenada a fracasar desde el principio. Se ha dicho que Boy Browning
lo sabia y aceptó dirigirla nada más que para impresionar a su mujer. ¡Yaaa! No
hagamos todo about her.
Lo cierto es que
el General Browning desoyó vitales informes de los servicios de inteligencia de
que había batallones de SS esperándolos a la vuelta de la esquina. También es
cierto que era la primera gran batalla en que participarían los paracaidistas.
El General Browning es llamado “El padre
de las fuerzas paracaidistas británicas”. A pesar de que estas ya existían, fue
él quien, a partir de 1941, las restructuró, creó sus reglas, las preparó para combate y hasta les
diseñó el uniforme. Reitero, los “Band of Brothers” frikis sabemos que los Aliados
no entendían ni valoraban el poder de las fuerzas aerotransportadas, y eso que
los paracaidistas alemanes estaban invadiendo países.
Apoyado por
Winston Churchill, Browning se pasa la mitad de la guerra convenciendo al Alto
Mando de los méritos de los paracaidistas. incluso viajando a Estados Unidos
para convencer a sus colegas americanos. Lamentablemente, Browning es un hombre
de su clase y un militar de la vieja escuela. Eso les cae mal a los norteamericanos
quienes lo califican como un aristócrata “colonialista”. Quien particularmente le toma fastidio será el
General James Gavin que comandará a los paracaidistas norteamericanos (incluyendo
a la Easy Company) en Market Garden.
Gavin confía en las
páginas de su diario que ve esta operación como un fracaso total, que desconfía
de Browning al que considera un insensato y de los paracaidistas británicos a
los que percibe como muy inexpertos. La batalla es un desastre. Browning y sus
tropas sufren de problemas con comunicaciones y con malos datos geográficos. Están
siempre muy lejos de todo. De ahí su frase épica: “Nos han enviado a capturar un puente demasiado lejano”
que Cornelius Ryan usará como título de su obra: A Bridge Too Far.
De vuelta en
Inglaterra, ni Churchill ni el Alto Mando quieren culpar a Browning conscientes
de que se le ha asignado una tarea imposible. Se le envía a la India a servir
bajo Dickie Mountbatten, entonces jefe de operaciones en elSur de Asia. Browning que tiene buena llegada,
les cae bien a Lord Mountbatten y a
Felipe, sobrino de Dickie, que también sirve
en la región.
Dickie Mountbatten y Boy Browning
En 1946, el
General Browning regresa a su hogar. Como les ocurre a millares de hombres en
todo el mundo, es un desconocido para su familia. En Daphne: Memoria de una hija, Flavia Leng dirá que su padre es un extraño para ellas.
Daphne insiste en cuartos separados. Aunque no ha dejado de amarlo, la asusta
su carácter cambiante, a ratos melancólico,
a otros irascibles. Lee escribe a Ferdie (su ex maestra y ex amante) que de
noche, ella va en puntillas al cuarto de Boy a verlo dormir.
Hay algo más,Boy ha vuelto a Inglaterra con una guapa
asistente Maureen Luchwitz. A Daphne se le mete en la cabeza que es amante de
su marido. Tal vez lo sea, eventualmente Maureen se casará con un piloto de la
RAF. Tanto ella como su marido serán totalmente devotos a Boy y muy buenos
amigos de Daphne.
Los Browning
viven en Menabilly, la mansión de ensueño
que Daphne renta en Cornualles, pero es una casa que se está cayendo a pedazos,
necesita reparación constante. El General está incómodo. Se lleva pésimo con
Tod, ex institutriz de Daphne y ahora a cargo de sus tres hijos. Entonces ocurre un incidente que altera
a toda la familia.
Sir Frederick, Lady Browning y sus hijos
El invierno es
muy helado, con permiso de la madre, Tessa entra a sus mascotas, las traviesas
cabritas, Doris y Freddie. Las voraces cabritas ya han causado un problema al
comerse el vestido predilecto de Daphne, pero a ella la tiene sin cuidado. Muy
distinto el caso cuando los animalitos se zampan un abrigo que le llegó al
General Browning su difunto padre.
Embargado por la ira, Boy , que es un
arquero experto, persigue a las cabritas, arco y flecha en las manos como un Legolas
cualquiera. Los niños lloran, los criados están espantados, las cabras huyen.
Al final, todos respiran aliviados cuando el General Browning recibe el puesto
de secretario del Ministerio de Guerra en Londres.
Boy quien ha sido
nombrado caballero en enero de 1946, permanecerá hasta enero de 1948 en el Ministerio.
Lady Browning solo lo visitará una vez . En enero, cuando Daphne está en Nueva
York atendiendo su juicio por plagio, Sir Frederick tendrá un nuevo empleo,
ahora en el Palacio de Buckingham como tesorero y administrador de la Princesa
Isabel.
Lord Mountbatten,
quien ha quedado con muy buna impresión del General Browning en
su tiempo juntos en la India, lo ha
recomendado. Para el Duque de Edimburgo, recién casado con Isabel, es un alivio
tener una cara conocida entre “los mostachos” que lo humillan e ignoran en la Corte.
Sin embargo, según su esposa, Boy ocultará un secreto, al menos en sus primeros años en
su trabajo.
Michael Thornton
, amigo de Daphne Du Maurier, es quien
ha revelado supuestas confesiones secretas que la autora le hizo antes de
morir. Una de ellas es que todos los problemas de Daphne surgen de una relación
incestuosa que mantuvo con su padre en su adolescencia. La otra confesión es
que Boy se enamoró de su patrona y futura soberana. Según Daphne, no podían
estar en el mismo cuarto sin que el General no se sintiera incómodo. Que eso lo
llevó a beber.
Aunque Daphne estará
casi un año en Estados Unidos, recibirá cartas de amigos en la Corte que le cuentan
de los progresos de; General Browning. ¿Fue alguno de ellos quien la informó de
los sentimientos de Boy o fue otra mentirilla de la bromista y fantasiosa
escritora? Lo cierto es que los biógrafos del General Browning
siempre se han referido a ” la adoración” que Boy sentía por su soberana.
Isabel siempre lo vio con cariño, lo consideraba su figura paterna y un gran
mentor. Felipe también le tenía mucho aprecio.
Ahora toca hablar
de esa “leyenda” que coloca a Daphne en la lista de amantes del Duque de Edimburgo.
Hay gente (obviamente nadie cercano a la Familia Real) que jura que es verdad,
pero si les preguntas de donde sacaron ese chisme dicen “lo leí en Google”. Hacer
un Google con search terms “prince
Philip” “Daphne Du Maurier” tiene a varios periódicos y revistas: Daily
Star, Daily Mail, Baltimore Sun, Marie Claire, Town and Country apoyando el
rumor. Pero su única fuente es “un nuevo libro” cuyo nombre se les escapa. Las
fechas de los artículos van desde 1993 hasta el 2017, ya como que el “nuevo
libro”tiuvo tiempo para envejecer.
La verdad es que Daphne
no es presentada oficialmente a los patrones de su marido sino hasta 1950
cuando ya ha regresado de Estados Unidos, ya está enamorada de Ellen Doubleday,
y ya se ha embarcado en un affaire con Gertrude Lawrence. Daphne le escribirá a
Ellen que Felipe es “a real menace”, (una “amenaza” que en él idioma de los Du Maurier
significaba un hombre atractivo) “pero
demasiado paliducho para mi gusto”.
La noche del
estreno de la obra de DDM, September Tide,
en Londres, Boy llega al teatro
escoltado por dos bellezas, la Princesa Isabel y la Princesa Margarita. Poco
después hay una invitación formal para que Los Browning asistan a un baile en
el Palacio. Daphne luce esplendida en una túnica lila, sin espalda, que Gertie
la ayudó a escoger. Pero está feliz cuando la noche acaba, nunca gustó de
fiestas ni de reuniones.
Daphne en 1954
La próxima
aparición del Duque es cuando se deja caer, con muy poco aviso de anticipación en
Menabilly, Felipe viene a pasar un día en
Cornualles. Como Boy , el Duque es un loco por las navegación, pero la casa no
está preparada para tan ilustre visitante.
Flavia Leng da
una magnifica descripción del caos y de lo difícil que fue para ella, a sus
trece años, hacerle una reverencia al Príncipe debido a sus pantalones de
corduroy. El único juego decente de cubiertos solo tiene cuatro cuchillos en
buen estado, uno de los candelabros de la mesa está roto. La casa está
derruida, hay ratas y no hay mayordomo. El servicio no ayuda, nadie en toda la
familia sabe poner una mesa. Boy se desespera y recurre a la botella de oporto.
Por suerte, el valet del Duque se ocupa de todo. Felipe queda encantado y
volverá varias veces más, ahora en compañía de su esposa.
En agradecimiento
por haber atendido al Duque, la Princesa Isabel extiende otra invitación para
que la escritora pase un fin de semana en Balmoral. A pesar de que la Reina
Madre es una fanática de las novelas de DDM, y hace un esfuerzo por hacerla
sentirse cómoda, Dame Daphne describirá ese viaje como “la semana más larga de
su vida” . Definitivamente no le gusta la vida social.
Daphne y sus hijos enfrente de Menabilly
Boy Browning, en cambio, goza de su trabajo. Estará junto a la Pareja
Real en Kenia cuando Isabel reciba noticias de la muerte de su padre. Daphne asistirá
a la Coronación de la patrona de su
marido. A pesar de que Boy deja de ser el tesorero de la, ahora, reina, Felipe
le da ese puesto en su casa. El Duque seguirá visitando Menabilly ahora en
compañía de la reina. Pronto se acostumbran a las excentricidades de la mansión
y de su castellana. La ultima visita será en 1962, tres años antes de la muerte
de Boy.
No hay nada en la
relación de la escritora y el Duque de Edimburgo que haga presumir que hubo
intimidad, ni siquiera amistad entre ellos. Hay cartas de ambos, pero siempre
el tema principal será el General Browning. En los 50, el corazón de la
escritora estará ocupado por mujeres.
Los Browning en el telefilme "Daphne"
Los hijos de
Daphne están creciendo y hasta su adorado Kits parte a un internado. Tessa, la
mayor, es quien más resiente la falta de relación con su madre y busca independizarse.
Poco después de acabar la escuela, el año de La Coronación, Tessa consigue
empleo, algo poco común en una joven de su clase, como encargada de relaciones
publicas en un hotel. Años más tarde, cuando se divorcie, Tessa volverá a ese
trabajo.
En 1954, Tessa
que acaba de cumplir la mayoría de edad, se casa con el Mayor Peter De Zulueta.
A pesar de venir de una importante familia anglo-vasca, de su carrera militar,
y de estar emparentado con la nobleza española, Peter no es el marido ideal. En
su
polémico artículo en The Daily
Mail, Michael Thornton revelará que Daphne
nunca estuvo de acuerdo con esa boda. Peter eventualmente se convertirá en un alcohólico,
un depredador sexual, peor aún, bisexual. Después del nacimiento de dos hijos,
Marie Therese y Paul, Tessa se divorciará.
Tessa y sus padres en el bautizo de su bebé
Su hermana Flavia
tampoco tendrá suerte, Se casa con otro oficial, el Capitán Alastair Tower. Es una paradoja que
las hijas de Boy Browning, que nunca tuvieron una buena relación con su padre,
se casarán siempre con oficiales como él. Flavia terminará casada con el General
Sir Peter Leng, del que ahora es viuda. Tessa volverá casarse, esta vez con el
hijo del General Montgomery quien siempre había sido un amigo de la familia. A
la muerte de Monty, su hijo heredará su título de Vizconde del Alamein.
Según Michael
Thornton, Tessa (con quien el escritor parece ha tenido una pelea) al convertirse
en vizcondesa adopta aires de grandeza de los que su madre se burla Sin
embargo, será Tessa, tras la muerte de su padre, la que se llevará a Daphne en
un crucero por las Islas Griegas consciente de que para la escritora la viudez
ha sido un golpe duro.
Boy nunca se
recuperará de Market Garden. Intenta ahogar sus remordimientos en alcohol. Aunque
es un excelente administrador, y muy querido por su patrón, vive accesos de
depresión. Daphne se entera por bocas de otros que, en varias ocasiones se le encontró revolver en
mano dispuesto a darse un tiro. Finalmente colapsa en 1959 y es internado.
Daphne, demostrando una gran lealtad, se esmera en ocultar la tragedia del marido. Hasta
al Duque le hace creer que se trata de una enfermedad física y que recuperado, el
General Browning, se reintegrará al trabajo. Boy se recuperas, pero vuelve a
recaer. Esta vez, Daphne escribe una carta personal al Duque de Edimburgo, explicándole
a grandes rasgos las razones por las que su esposo no puede ni debe seguir en
el servicio de la Corona. Con tristeza, Felipe tiene que dejarlo partir.
Durante el
cuidado y hospitalización de su marido,
DDM se ha trasladado al piso de Boy en Londres. Es ahí donde recibe una
sorpresiva llamada de una mujer que asegura ser amante del General Browning.
Inclusive, acusa a la autora de “interponerse” entre Sir Frederick y “su
verdadero amor”. No solo Daphne constata que no se trata de una broma, ¡en el
proceso de su investigación, descubre
que Boy tiene relaciones románticas con otras dos mujeres!
No sabemos qué
sintió la escritora. Obviamente no ha de estar contenta. Lo más triste es que después
de todos esos años su marido se ha convertido en su padre. Como Sir Gerald, Sir
Frederick es alcohólico, mujeriego y vive
sumido en depresión. No se sabe si para hacerlo sentir mejor o por venganza, Daphne
revela su propio adulterio al marido infiel. Boy no lo toma bien. Existe unas carta
donde Daphne describe los hechos a Maureen Bunton-Baker (nee Luschtz) , la asistente de Boy.
En esa carta,
Daphne aparece aterrorizada. Aparentemente Boy está fuera de sí. Ahora DDM cree
que el actuará como Maxime, que la matará con su revólver, que la enterrará en
su yate. De pronto Daphne Du Maurier se ha convertido en Rebecca.
Los Browning en la intimidad
Por suerte, este periodo es breve y el matrimonio, unido ya
no por amor, sino por amistad y sentido del deber, se traslada a Menabilly. Ahí Boy pasará el
resto de su vida, con visitas de amigos, involucrado en clubes de yates, con
sus nietos. En 1965, se le presenta un
coagulo en la pierna que deviene en gangrena. Hubo que amputársela, pero el coagulo
llega al corazón provocándole una embolia fatal.
Su viuda queda
destrozada. Solo un crucero por el Mediterráneo la alivia. El resto de su vida
lo pasará en Cornualles, solo que no en su amada Menabilly. En 1965, no le renuevan el contrato de arriendo. se
recupera del golpe consiguiéndose otra propiedad donde recibir amigos y
parientes. Lleva una vida alejada del
mundo. Costó mucho convencerla de que aceptase la elevación ofrecida por la
Corona. Solo un insulto a la memoria de su difunto esposa la sacaría de su vida
de ermitaña
A mediados de los
70, Lord Richard Attemborough consigue los derechos sobre Un Puente Demasiado Lejano, de Cornelius Ryan. En 1975, la convierte en un filme homónimo con un
reparto de lujo. Desde Sir Laurence Olivier hasta Robert Redford participaron
en esa película. El rol de Boy Browning recayó en mi amado Sir Dirk Bogarde.
Debido a que había dinero americano detrás del filme, la culpa del fracaso bélico
recae en el General Browning. Los americanos capitaneados por Ryan O’Neal, en el rol del General Gavin, son descritos como víctimas de un individuo
fatuo, irresponsable y terco.
Daphne está
furiosa. Comienza una cruzada, escribiendo cartas a los periódicos más importantes
del país, acusando al filme de difamar a
su difunto esposo. En privado, pero no tanto para que no se esparciera, se queja
de la falsedad del retrato y acaba criticando al actor quejándose de que a Boy
lo haya retratado un “homo” Si por algo luchó mi Derek en su vida fue por
ocultar su homosexualidad. No tiene ninguna gana de que esas alturas de su vida
lo saquen del closet.
Dirk Bogarde, en Los Cincuentas, cuando era el ídolo del cine británico
Dirk Bogarde se
siente obligado a hacer declaraciones, hay otra razón que lo empuja. En 1944, él
era el Mayor Derek van der Bogaerde, miembro de los servicios de inteligencia
del ejercito británico. Como tal, él estaba en Arnhem, vio la batalla de cerca,
conoció personalmente al General Browning. Derek hace declaraciones públicas
argumentando que como testigo de los hechos él sabe que Boy era inocente y que
su feo retrato en el filme era el resultado de un guion que estaba al servicio
de intereses estadounidenses.
El mismo Dickie Atembororough
corroboró estas declaraciones. Tal vez los historiadores sigan debatiendo la
responsabilidad de; General Browning en Market Garden, pero para el público quedó
claro que Lady Browning siempre defendería a su marido, tal como en Rebecca, la segunda Mrs. De Winter
defiende a su Maxime.
Y llegamos al
final y nos duele despedirnos de Michelle Jenner a la que me es imposible imaginarla
sin las tocas de Isabel. En trece
capítulos veremos a la reina morir cada día un poquito, con las desgracias que
asolarán a su familia, con las traiciones, incluso las de Colon. La veremos darse el gusto
de insultar a un Pacheco por última vez y de despedirse de su Gran Capitán, y
cuandoesté enterrada, sentiremos lástima
por Fernando.
Isabel tiene su España
única y unida, pero las cosas no salen como lo desea a pesar de tener fieles
servidores tales como Chacón y Cabrera que siguen al pie del cañón. Se les agregará
el Cardenal Cisneros (Eusebio Poncela), el ultimo hombre honrado de España, un
personaje importantísimo en la historia, pero al que hay que comprender dentro de su
época, porque a ratos parece fanático.
Lo bueno es que
Cisneros no anda olfateado conversos. Se dedica a algo más práctico, la reforma
de una iglesia pecadora y hedonista. Se va a inspeccionar monasterios y le
echan los perros, porque ningún monje quiere perder la buena vida que lleva.
Tampoco se puede
exigir mucho a frailes cuando el Papa es un facineroso que vive rompiendo mandamientos.
A mí no me gustó Rodrigo Borja (Jorge Bosch) en la temporada anterior donde
andaba como el cardenal de “Águila Roja,” metido en la cama con dos mozas.
Ahora ya estará un poco mas respetable en el Vaticano y junto a él veremos a Cesare.
¡Pero ay , estos no son “Los Borgia”! ¡Cómo extraño a Jeremy Irons y a mi François!
Esta etapa en la
crónica isabelina corresponde a la invasión francesa de Italia, pero esta no
será nuestra única parada esta última temporada. Iremos a la corte francesa en
el Castillo de Amboise. Carlos VIII de Francia, al que vimos niño en “Borgoña”
y viejo en “Los Borgia”, ahora estará
ahí todo contrahecho en la piel de Héctor
Carvallo y podremos ver a su consorte la gran Ana, ultima Duquesa de Bretaña (Marta
Belmonte).
Veremos a Colon
clavar su espada en la isla de Guanahani, y volver cargado de nativos y
papagayos. El imperio ultramarino comienza a despuntarse a pesar de que Colón
regresa de cada expedición cada vez más inflado, más payaso, más lleno de
cuentos. Y ya hay gente en España haciendo negocio con los pobres indios.
Isabel y Fernando
arreglan uniones dinásticas para sus cinco hijos. Unen el destino de España al
de los Habsburgo y envían dos hijas a Portugal y una a Inglaterra, pero los
herederos van muriendo uno tras otro, rompiendo el corazón de la reina. Es que si ella fue fuerte precisamente por
poder elegir a su pareja, no puede
imponerles matrimonios a sus hijos.
Una escena en la
que los Reyes Católicos reúnen a toda su prole, incluyendo las más pequeñas de
sus hijas, y les asignan parejas, es
casi risible. Si uno no se quiere reír,
dan ganas de llorar. Ahí está la clave de las desdichas familiares de Isabel.
Finalmente España
quedará en las manos de la princesa más frágil, Juana (Irene Escolar) a la que
la historia llamara ”La Loca”. Irene Escolar va a ser la sombra de Michelle
Jenner esta temporada en un rol trágico de una mujer que pierde la cordura por
los celos, por un amor desmedido, o tal vez porque heredó el mal de la abuela
que, como recordaremos, no andaba muy
bien de la cabeza.
Raúl Mérida será
la causa de su pasión. Felipe, el Hermoso es un verdadero diablo encarnado,
manipulador, abusivo, y un furúnculo en el trasero de Fernando. El
mayor problema de Juana es que es muy arrebatada y en cada uno de sus arrebatos
ataca a alguien. O araña a la cuñada, o agrede a su hijito, o les lanza
chorrera de insultos y babas al rostro a los padres que de milagro no andan a
castañazos con ella porque es muy malcriada.
La Gatita
Maricarmen dice que Fernando e Isabel son Los Pimpinela medievales y sí que van
a darse de gritos otra vez, pero un atentado en Cataluña (¿dónde más sino? )
casi manda a Fernando al Patio de los Callados. Este percance hace recapacitar
a Chabela de cuanto lo ama y le da carta blanca para que vaya a ayudar a los Borgia
a defenderse de la invasiones galas.
Para eso manda la mejor espada del reino, a
Gonzalo de Córdoba. El pobre caerá en desgracia por ser quien es, un hombre
valiente y decente en un mundo indecente.
Tudormaniacos, veremos a Catalina llegar a
tierras inglesas. Natalia Rodríguez es encantadora—me recuerda a Vanessa
Kirby, pero más dulce— en un rol que siempre hemos visto en su madurez.
Me pregunto si Charlotte “Myranda” Hope logrará
eclipsar a una española cuando le toque interpretar a esa princesa castellana
en “The Constant Princess”. También veremos a Catalina en su triste viudez y su
incipiente relación con su cuñadito Enrique.
A final, Isabel
se apaga lentamente con tiempo de despedirse de su Gran Capitán y de darse el gusto
de quitarle el villorrio de Villena a Diego Pacheco. En realidad, los Pacheco
perdieron Villena en 1476, cuando tomaron el partido de la Beltraneja. Diego
Pacheco fue leal siervo de la corona y hasta perdió un brazo en la reconquista
de Granada. Pero lo importante es ver que Isabel no ha olvidado las humillaciones
y traiciones de Juan Pacheco y nunca confiará en sus descendientes. Total
badass!
Finalmente nos quedamos
con Fernando, un Fernando derrotado, atontado ante la pérdida de su compañera y
gran colaboradora. Se ve obligado a ceder la corona y el cetro a una hija demente
y a un yerno al que tilda de traidor. Tremenda escena y tremenda actuación de
Rodolfo Sancho cuando se marcha bajo la nieve, como un mendigo en pastorela navideña, después de jurar lealtad a la nueva reina de Castilla.
Pero tranquilos,
que Isabel muera no significa que dejemos de ver a su familia. Ya pronto podrán
ver completa la película “La Corona Partida” que narra las desventuras de
Juana. ¿Dónde? Pues en el mismo sitio donde pueden ahora ver
las tres temporadas completas de “Isabel”, en UnivisionNow.
Ver la expulsión
de los judíos de España fuera de su contexto histórico es absurdo y
distorsionante. No se puede comparar con la persecución nazi, pero tampoco
pueden negarse las dimensiones de una tragedia humana que crea otro problema
para esa España que busca la homogeneidad. La expulsión agravará el problema converso y seguirá dificultando
la percepción de los judíos por parte del mundo ibero aun en nuestros días. Paradójicamente,
la gran contribución de esta expulsión será la formación de una cultura
sefardita que todavía conserva fuertes
lazos con la española.
La serie “Isabel”
ha tratado de ser imparcial con el problema judío. Mi única queja ha sido en el
retrato de personajes individuales. Aun así, la serie ha mostradocomo frailes exaltados azuzaban la ignorancia
de la plebe, como la reina era reacia a
imponer el Santo Oficio, y como intentó
dilatar su llegada.
Dominíco exaltado
Y tenemos esa
escena en que Fernando admite que no hay duda de la lealtad de la comunidad
judía hacía la corona, como Isabel se lamenta ante la pedida de caudales judíos
que tantas veces los han sacado de apuros, y también la de tan buenos recaudadores
de impuestos ((ahora tendrán que poner cristianos a hacerlo y a recibir
pedradas). No hay tutia, el edicto llega.
El Edicto de la Alhambra
ode Expulsión de 1492 es clarísimo: «acordamos de mandar salir todos los judíos
y judías de nuestros reinos y que jamás tornen ni vuelvan a ellos ni alguno de
ellos». Noten ellenguaje incluyente , no vaya ser
que alguna judía por ahí crea que se puede quedar. Los judíos tendrán un plazo de cuatro meses para
convertirse al catolicismo, de lo contrario deberán abandonar territorio
español so pena de ser ejecutados y de serles confiscados sus bienes. Los desterrados
deberán costearse su viaje. No podrán sacar de España ni caballos, ni armas, ni
joyas, ni ningún metal precioso incluyendo monedas. Deberán vender todos sus
bienes y cambiar el oro recibido por letras de cambio.
Como se imaginarán
el pánico cunde. Vender propiedades en tan poco tiempo invita a robos y
estafas. Está el miedo de viajar y la pregunta de dónde ir. Se decreta en las
comunidades que toda chica soltera, mayor de doce años, debe
casarse, para al menos contar con un protector. La serie nos muestra a los
judíos vagando por los caminos como gitanos, con gente apedreándolos. Ya parece
“La Lista de Schindler” Los Reyes han amenazado con cárcel y confiscación de
bienes a quien oculte a un judío.
Salir de España
no es fácil. Los capitanes de barco a veces se niegan, aun tras ser pagados, a transportar
a los expulsados. Otros, ya en alta mar, suben la tarifa. En tierra también hay
problemas. En la frontera portuguesa se han apostado unos seudo agentes de
aduana que cobran “peaje” a los refugiados. En Italia, muchos banqueros se
negarán a redimir las letras de cambio. En Marruecos será lo peor. Los moros no
creen que los judíos hayan llegado sin oro o joyas. Violarán a las mujeres, venderán
a los niños como esclavos, y a los
hombres abrirán en canal para ver si se han tragado objetos de valor.
Muchos judíos
volverán a España, sobre todo después que los expulsen en Portugal en 1497,
prefiriendo el bautismo. Eso dificulta las cifras. También se cree que unos
veinte mil murieron asesinados, de cansancio, o enfermedad en el camino. Tampoco me
sorprendería que hubiera algún que otro suicidio.
Sobre cifras hay
debates constantes. Yo creía ese un capítulo cerrado a fines del milenio anterior.
En esta investigación que he hecho en estos días me he encontrado con unas números
arbitrarios y estrambóticos. Andrés Bernáldez, cronista de los Reyes Católicos cuenta
que poco después de haber llegado a su destino el Rabino Meir le escribía a su
suegro Abraham Senior contándole que los Reyes Católicos habían perdido 35.000
hogares judíos. Por hogar se entiende familia y familia abarca mínimo tres o
cuatro personas. Ahí tenemos 150.000 que es más o menos lo que creían los
hispanistas de fines del Siglo XX. Pero llega Joseph Pérez a decir que la cifra
oscila entre 150.000 y 50.000 (¡!) Esa es una diferencia demasiado amplia para
poder confiar en ella.
Una de las
historiadoras de planta de “ Isabel”, Ángeles Irisarri dijo que Julio Valdeon argumentaba
que solo 20.000 judíos abandonaron España. Curioso, porque en este artículo de
La Vanguardia dicen que el Profesor Valdeon era de los que creían
que cien mil judíos habían optado por marcharse. No he leído a Julio Valdeon. Como
el caballero ya falleció no le puedo consultar.
En otros sitios (sobre todos los juedeofobos)
se juega con esa cifra sin dar pruebas o fuentes que la acrediten. O como en ABC
buscan historiadores prehistóricos y que en su día fueron considerados antijudíos como William
Thomas Walsh. También hay periodistas (o
quienes pretenden serlo) que lanzan cualquier pavada seguros que los leen
tontos de capirote que nunca van a ir a investigar si lo dicho es cierto.
No pueden ser
20.000 los que se fueron porque es una cifra espurria. En mi barrio de Kew Garden
(no en el condado de Queens ni en la Ciudad de Nueva York donde en total vive
un millón de judíos ) hay más de 20.000. Si tan pequeño grupo hubiese
abandonado España, nadie se hubiera dado cuenta. Si hubieran sido veinte mil,
la Reina Isabel no hubiese estado tan alarmada puesto que su verdadera
intención no era la expulsión sino una conversión masiva que, obviamente, no se dio.
La ausencia de
20.000 judíos hubiese dejado 180.000 nuevos cristianos en suelo ibero. Eso
indicaría que más de la mitad de la población española autóctona tendría raíces
judías. Los cristianos viejos hubiesen sido una minoría rápidamente absorbida
por la población mayoritariamente semita.
Si se sabe que dos
mil judíos cruzaron la frontera navarras, 20.000 familias ( (“83 mil ánimas”según Bernáldez)se establecieron en Portugal y que el Papa Borgia
dio refugio a unos nueve miljudíos expulsados
de España en Roma, nos vamos saliendo de esa cifra inventada por Ángeles
Irisarri y falsamente adjudicada a Don Julio. Acabo de hacer un
Google con los search terms “Julio
Valdeon” y ”20.000 judíos” y no me ha salido nada. En cambio en la Wikipedia y
muchos otros sitios afirman que él creía que 100.000 habían abandonado España.
Segunda diaspora
Por último, si un paupérrimo grupo de 20.000 hubiese sido la
única pérdida demográfica española, entonces no se explicaría la floreciente
cultura sefardita que, hasta que el Holocausto
la sesgó, reinó suprema en las
comunidades judías de los Balcanes, El Imperio Otomano, los Países Bajos y
hasta en Inglaterra.
Pero veamos
primero que ocurre en la España sin judíos. A pesar de sus esfuerzos por convencerlos
los Reyes Católicos pierden a su físico Lorenzo Badoz y a Don Isaac Abravanel,
pero si consiguen que Abraham Senior y su familia se conviertan en cristianos
nuevos y en parte del nuevo problema que enfrentará España en los siglos a vivir.
Isabel nunca pensó que perdería tantos súbditos, pero la fuente de zozobras que
heredarían sus descendientes surgiría de esta minoría conversa que ella tanto luchó
por crea. Nadie se imaginaba que, como el monstruo de Frankenstein, se escaparía de las manos de la autoridad,
sufriría injusta persecución y provocaría miedos primitivos.
Son las dos
grandes consecuencias del Edicto de Expulsión: la creación del colectivo
converso que tendrá una cultura propia (sobre todo en caso de criptojudios) y
la del colectivo sefardita que por siglos ha preservado un folclore, una
cocina, un recuerdo de Sefarad, la patria perdida. Cuanto más leo, más
investigo, más evoco pequeños detalles que vi en mi infancia en mi madre y sus
parientes, más me convenzo de que ambos colectivos estuvieron desde el
principio intrínsicamente unidos.
Hay que hacer un
distingo entre los términos “converso” y “criptojudio”. El primero se refiere a
personas, que ya bautizadas, solo buscan asimilarse a la sociedad española,
practicar su nueva religión, y vivir en
paz. Los criptojudios, en cambio, practicaban el judaísmo de manera
clandestina.
Fue en contra de ellos que actuó la inquisición puesto que se les
veía como enemigos del estado.
El criptojudio
estraidor a la iglesia y al pueblo español. Lamentablemente, el Santo
Oficio verá en todo conversoun posible criptojudio. La más inocente señal
de seguir practicando el judaísmo bastará para el arresto, tortura y posible
ejecución del acusado. La Inquisición incluso les seguirá hasta el Nuevo Mundo
donde se darán juicios famosos como los de La Familia Carvajal en México.
Diana Bracho como Mariana de Carvajal en El Santo Oficio de Arturo Ripstein
De envenenadores
de pozos, y propagadores de plagas, los judíos pasan a ser terroristas,
embarcados en planes para invadir España, casi siempre con ayuda de poderes enemigos
del Imperio. De ahí surgen documentos falsos como una supuesta carta escrita
por los judíos de Constantinopla a los conversos españoles. Una falsificación
que parece tener la misma malsana intención que Los Protocolos de los Sabios de
Sion.
Un detalle interesante
es que, hasta finales del Siglo XVI, se mantendrá el contacto entre los exiliados y
amigos y parientes que permanecieron en la Península. A pesar de que la misma corona
hará uso de esos contactos para relaciones comerciales, también se los verá
como una manera de judaizar y de complotar contra el reino.
Ironía es que
cuando misiones de religiosos lleguen al África del Norte a practicar la obra
de caridad de redimir a cautivos de los musulmanes, se hospedarán en casas de
judíos sefarditas quienes también les servirán de intérpretes y guiarán en el
mundo islámico. Tan útiles resultaron estas conexiones que para el Siglo XVII, 500 judíos se habían
instalado sin problemas en el presidio de Oran, en manos españolas, y hasta tenían
sinagoga. En 1680, la reina regente Mariana de Neoburgo los hizo expulsar, pero
de una manera mucho más organizada y humana que como habían sido expulsados en
siglos anteriores de Europa.
El Siglo XVI será
el siglo de las herejías, la mayor el luteranismo. La Inquisición tendrá sus
manos llenas ahora tratando de extirpar ideas herejes que muchas veces estarán
vinculadas a conversos y nietos de conversos. Esa es una diferencia con otros
países europeos donde el bautismo borra toda sospecha de los descendientes del
converso. En España, por lo contrario se perpetuará esa desconfianza por siglos lo que convertirá al problema
converso en un asunto genético y
hereditario.
A pesar de que el
linaje de cristianos nuevos dará a Españamísticos de la calidad de Santa Teresa de Ávila y San Juan de la Cruz y literatos
del nivel de Fray Luis de León y Mateo Alemán, tener antepasados conversos será
un estigma. Se dice que San Juan ingresó a la Orden Carmelita sin dar su
apellido, puesto que sus abuelos Gonzalo y Elvira Yepes habían sido acusados de
judaizantes. A Fray Luis de León lo arrestó la Inquisición porprivilegiar textos hebreos, y andar
traduciendo la Biblia sin permiso,lo
que le acarreó sospecha de judaizar.
Más complejo fue el
caso del humanista Juan Luis Vives, cuyos padres fueron a la hoguera por
mantener una sinagoga clandestina en el sótano. Vives halló refugio en
Inglaterra y acabó en el servicio de
Catalina de Aragón y como tutor de nuestra querida Lady Mary. Cometió el humanista
gran torpeza al intentar mediar entre Enrique y Catalina, y terminó cayéndoles
gordos a ambos.
No todos los
conversos merecían desconfianza y menos sus descendientes.Pero los Estatutos de Limpieza de Sangre
impedirán el acceso a órdenes religiosas y militares, conventos,
universidadesy otras instituciones a
quienes no puedan probar que son cristianos viejos, ósea que no tengan niantepasados moros o judíos. En la América
Colonial también hay que probar que no se tiene sangre indígena o africana.
Resulta obvio que estas ordenanzas se basan en un linaje racial no en fe
religiosa.
A pesar de que la Inquisición impedía el acceso
a cargos públicos a hijos y nietos de sus condenados, con el pago de una multa
se podía evadir tal prohibición. Los Estatutos eran más implacables en un tipo
de discriminación social que intentaba acabar con la competencia que
presentaban los conversos provenientes de un mundo urbano más instruido y
sofisticado que los cristianos viejos venidos de zonas rurales. Es por eso por
lo que Sancho Panza se siente orgulloso de su humilde linaje e ignorancia que
lo acreditan como cristiano viejo.
Ser de “sangre
limpia” era fundamental para ingresar al ejercito e incluso para emigrar a América.
La cantidad de conversos que llegaron a nuestras tierras demuestra que se
podían burlar los estatutos. Sin embargo en otros casos, un simple rumor de que
alguien era de origen converso o alguna acusación anónima podían condenar a alguien,
aun cuando fuera inocente.
La primera
protesta conta estas leyes injustas vino del cardenal Francisco de Mendoza y Bobadilla,
nieto de Andrés Cabrera. Cuando a su sobrino, el Conde de Chinchón, le cerraron el paso para entrar una orden
militar, el airado cardenal escribió un mamotreto que le envió al rey Felipe
II. En este legajo, que hoy puede
encontrarse publicado bajo el nombre de El
Tizón de la Nobleza, Mendoza
reprueba estos estatutos demostrando que más de la mitad de la aristocracia
española desciende de judíos (comenzando por sus parientes, Los Pacheco).
A mediados del
Siglo XVII, España entra en crisis, el oro de las Américas se está acabando, la
expulsión de los moriscos ha significado una grave pérdida de ingresos y mano
de obra. El Conde Duque de Olivares, ministro del Rey Felipe IV, comienzaa relajar algunos de los estatutos e incluso planea abrirles las
fronteras a los judíos. Esto causa revuelo en la Iglesia y en los antisemitas
que ven que los judíos están muy arraigados en países enemigos del Imperio como
Holanda, Francia , el Imperio Otomano y pronto, Inglaterra. Ese gran antisemita
Quevedo zahiere al Conde-Duque con sus satíricos dardos, el rey se doblega ante
su confesor, y los planes de regreso de
los judíos quedan truncos.
En el Siglo XVIII,
políticos e intelectuales como el Padre
Feijoo, Jovellanos y el Conde de Floridablanca abogarán en vano por la
abolición de los estatutos. Una paradoja es que había españoles que vivían
sospechando de tataranietos de conversos, pero cuando el converso austriaco Antón
Raphael Mengs fue nombrado pintor de la corte nadie dijo ni pio. Para entonces
ya no había casi comunicación entre conversos y judíos en el extranjero. Aun así,
la Inquisición seguía quemandosupuestos
criptojudios en una extraña renacimiento de su campaña anti conversos. Si a
alguien le interesa el tema recomiendo “Los Fantasmas de Goya” con Javier Bardem
y Natalie Portman
.
Los Estatutos de
Limpieza (tal como El Santo Oficio) tendrán que esperar al Siglo XIX, a la
Primera República y a la Constitución de 1869 para ser erradicados
definitivamente. Lo curioso es que no se abolió el Edicto de Expulsión (este se
mantuvo vigente hasta 1968). El diputado Emilio Castelar seráresponsable por estas medidas. Aunque siempre había atacado el materialismo
judío y su exclusivismo, un encuentro con un matrimonio sefardita en Florencia
lo había conmovido y lo convertiría en, tal vez, el primer filosemita español.
Médico de Castelar
es Ángel Pulido, que llegará a ser senador, pero saltará a la fama como el creador
del Filosefardismo. Antes de hablar de ese movimiento hay que ver quienes son
estos sefarditas que capturan la imaginación de españoles ilustrados y liberales
en una nación donde todavía “judío” es
un insulto a pesar de que el español medio jamás ha visto a alguien que remotamente
tenga ascendencia hebrea.
En cuatro siglos,
las comunidades judías desterradas han prosperado bajo el Islam o bajo gobernantes luteranos. incluso
en Francia, a pesar de que los Borbones siguen poniéndoles trabas, por lo que
desde Nostradamus hasta Montaigne, cuya madre venia de una familia judía huida
de Aragón, prefieren pasar por buenos cristianos.
En el exilio, la comunidad sefardita tendrá grandes rabinos
como Josué Caro, cabalistas como Moisés Cordovero, herejes como Sabbtai Zvi y escépticos
como el gran filósofo Benito Spinoza. Tanto gustaron los monarca extranjeros de
los sefarditas que otorgaron títulos de nobleza quienes tan bien les servían. Ese
fue el caso de José Nasi, convertido por el Sultán en Duque de Naxos, Conde de
Andros y Señor de Tiberiades.
Otro fue el Barón
de Aguilar, favorito de la emperatriz Maria Teresa, que recibió un título aun siendo judío practicante
y la convenció de no expulsar a sus correligionarios de Austria. En España se
enteraron de la existencia de este señor. descubrieron que se llamaba Diego López Pereira y que nació
en Portugal. Buscaron extraditarlo. El Barón huyóInglaterra donde la comunidad sefardita se había
establecido desde que Oliver Cromwell les abrió las puertas.
Allá De Aguilar habrá
oído hablar de Sir Salomón de Medina, el primer judío en ser nombrado caballero.
Título que recibió del rey Guillermo III por sus servicios al haber financiado las campañas del Duque del Marlborough a quien
acompañó hasta el campo de batalla. Con esos antecedentes, poca sorpresa queda
cuando en el siglo XIX, la Reina Victoria eleve a su Primer Ministro favorito, Benjamín
Disraeli a Conde de Beaconsfield. No todos los sefarditas ingleses llegarán a
la fama gracias a la política o las finanzas. Daniel Mendoza (tatarabuelo de
Peter Sellers) se convertirá , gracias sus puños, en el primer campeón de boxeo
de la historia.
¿Pero qué tenían
en común Disraeli (cuyo padre se había convertido a la fe anglicana) , Daniel
Mendoza, Sabbtai Zvi y Spinoza? Es algo que va más allá de religión y nacionalidad.
Es esa cultura que el pueblo desterrado conservó, esa lengua, esos dichos, esas
canciones y poemas, esas recetas de cocina y ese sueño de volver a España. Un sueño
tan ilusorio que deriva en el dicho sefardita Un Kastiyo en Sefarad, ósea “un castillo en el aire”. Ya lo
dijo Castelar, hablando de los sefarditas, en un artículo sobre El Caso Dreyfuss. “en el destierro
de cuatro siglos aun vuelve los ojos con amor a las tierras donde el sol se
pone y habla la lengua de sus perseguidores”.
Sefarad es el nombre que los primeros habitantes hebreros dieron a Hispania. Los
exiliados por los Reyes Católicos se autodenominarían sefarditas o sefardíes. Conservarían
su cultura como conservarían por siglos las llaves de su antiguos hogares abandonados
en suelo español. Todo parte de esa quimera llamada Un Kastiyo en Sefarad.
Una que fue presa
de esa quimera fue mi bisabuela, Fiorella Della Pena-Giglio (nee Ventura) que en años de la Segunda República,
cansada de esperar la nacionalidad
prometida por Primo de Rivera, se fue a España
a buscar su Kastiyo en Sefarad y salió
despavorida tras el estallido de la Guerra Civil. Pero crió a mi madre dentro
de esa cultura que nunca abandonó. También le legó un odio a los comunistas y
un respeto por el Caudillo que los había metido en cintura. Una ironía es que
yo heredé los tres y solo recién estoy desmitificando un poco tanta fábula,
porque si de algo nos preciamos los sefarditas es de ser buenos inventores y
narradores de cuentos.
Pero antes del Caudillo
y leyes filo sefarditas tenemos que ver en qué momento España y los judíos
volvieron a encontrarse. Fue en Marruecos, en la primera parte de ese conflicto
que duraría más de medio siglo. En 1859, recién desembarcadas tropas españolas en Ceuta comienzan
a encontrar un grupo de gente extraña que los recibe con alegría y en una
lengua que suena a español arcaico ( el ladino o judezmo). Sobre este encuentro
escribirán Pedro Antonio de Alaron (que no gustaba de los judíos ) con mucho
desprecio en Diario de un testigo de la
Guerra de África y Benito Pérez Galdós, (filosefardita, quizás el más grande) con mucho
humor en su Episodio Nacional, Aita Tettauen.
Pero el Filosefardismo
no nace en Marruecos sino en Los Balcanes cuando el Dr. Ángel Pulido oye a una
pareja hablando en ladino en un crucero por el Danubio. Descubre que se trata
de Los Bejarano, judíos sefarditas de Bucarest. Después oirá a un mercader en Belgrado presentarse como “soy un español del Oriente”.
Impresionado por esta capacidad de un pueblo de seguir vinculado a un pasado
español.
Pulido luchara por obtener ayuda y reconocimiento para los sefarditas
primero en la preservación del idioma judeo-español y luego abogando por el
retorno de los judíos a España. Y ahí le cayeron encima, porque los prejuicios
de los cristianos viejos seguían muy vivos.
El Profesor Girón,
uno de los mayores críticos de Pulido y
su movimiento, alertó públicamente que
traerlos judíos de regreso llevaría a una
proliferación de esa raza y pasaría como en la días del Faraón bíblico. No sé
si creería que los sefarditas traerían las 7 Plagas con ellos o que. Aun más
fuerte fue que Pulido esgrimió los estatutos caducados acusando a Pulido de ser
de la ralea conversa y pretender judaizar. Es que el problema del converso nunca
se acaba.
A fines del Siglo
XIX y comienzos del XX, Los judíos reaparecen en la literatura en castellano, muy
bien representados en las novelas de Galdós, Blasco Ibáñez y Concha Espina. No así
en las letras barojianas. Pero ese cascarrabias de Don Pio era tan anticlerical
que acusaba a los judíos de ser los precursores del Cristianismo (¡!). Más allá
de caricaturas barojianas está el triste ejemplo de la obra de la Condesa de Pardo
Bazán. En Una Cristiana y una Prueba (una novela publicada en dos
partes), Doña Emilia describe la “prueba” que tiene que
pasar su protagonista, un buena cristiana que descubre que se ha casado con un converso.
Es increíble que
La Condesa, que defendióa Dreyfuss y apoyó
el Filosefardismo de Pulido (y de su amante Galdós) escriba en 1890 usando los
mismos estereotipos que existieron en días de Isabel y Fernando. Para huir de
su padre casquivano, Carmiña se casa con un tío que, por parte de madre, desciende de cristianos nuevos y descubre que medio
milenio no ha borrado los defectos de una “raza deicida”. El marido le sale avaro, codicioso, lujurioso,
y más encima feo y con nariz ganchuda. Carmiña le tiene asco. Solo cuando el
monstruo se contagia de lepra comienza a quererle porque ve en velar al enfermo
una prueba que el Cielo le impone.
En su pieza
teatral El Becerro de Metal, Doña Emilia
va más lejos en la historia de unos millonarios sefarditas que se instalan em España
para vengar a sus antepasados con su poder financiero.A diferencia de Larra, Bécquer y Espronceda
que perpetuaban estereotipos antisemitas, pero en escenarios medievales, La Pardo Bazán
habla de un escenario contemporáneo, advierte que el peligro converso todavía existe
y que traera los sefarditas de regreso es
un error.
Llevo seis páginas
y me he alejado mucho de “Isabel”, pero
es que ese fue el legado del Edicto, una profunda desconfianza por el judío acoplada con una admiración por la cultura sefardita.
La desconfianza aflora cada vez que un judío haga algo que moleste. La
amortización de Mendizábal en el Siglo XIX fue adjudicada por los Carlistas a
su origen converso. A Antonio Maura, a comienzos del Siglo XX, le gritaron Chueta (apelativo despectivo para los
conversos de Las Baleares) en la cara y cierto caballero cada vez que esbozó
algo que los tradicionalistas considerarían pro-judío se le recordó que su apellido
era de origen converso (la familia acusada de matar al Santo Niño de la
Guardia) se apellidaba Franco).
Hablar de los
sefarditas y la Guerra Civil y el Franquismo me daría para siete páginas más. Vale
solo decir que hubo un Filosefardismo de derechas que no prosperó; que la
relación del franquismo con el mundo sefardí fue esquizofrénica; que
efectivamente hubo banqueros judíos marroquíes que financiaron a Franco, y que él salvo judíos del Holocausto (bendito
sea por eso). Pero hasta el día de su
muerte, El Caudillo vociferó en contra de la conspiración judeo-masónicay en los 50, bajo el seudónimo de Jakim Boor, escribió artículos dando por cierto el caso
del Santo Niño de la Guardia.
Para ser sinceros,
los sefarditas para los españoles somos bonitos de lejos. Aun así se han hecho
un par de intentos para reincorporarlos a España. El primero fue durante la era
del General Primo de Rivera. En un esfuerzo Panhispanista por dar la ciudadanía
a todo descendiente de españoles, se creó una ley a la que se acogieron cuatro
mil sefarditas. Hasta hoy ni he conocido ni he sabido de ninguno al que se le diera
la nacionalidad. Mi bisabuela que llenó papeles en Italia en 1929, y que incluso vivió en España en los 30, nunca
la obtuvo.
Ni la misma
Republica aceleró el proceso temiendo recibir capitalistas y banqueros hambreadores
del pueblo. Lo judíos que salvó Franco pudieron entrar a España solo como una
parada, se esperaba que rápidamente transitaran hacia otros países Y vaya que
hubo protestas, sobre todo por parte de La Falange y otros sectores tradicionalistas
cuandolos judíos cruzaban la frontera. Muchos judíos acabaron en campos de detención y
trabajos forzados en Miranda del Ebro, y en listas que se pretendía entregar a
la Gestapo.
.Hace cuatro años
el gobierno de Mariano Rajoy emitió la Ley de Nacionalidad Española que
específicamente se enfoca en los sefarditas. En Israel casi colapsó la embajada española con peticiones.
Un año más tarde y con más de mil peticiones por procesar
solo tres personas habían alcanzado la nacionalidad, una de ellas una abuelitas
parisina de 90 años. Pero en mayo de este año, ya seis mil sefarditas eran españoles nuevos y se ha estirado el plazo para las
aplicaciones hasta 1919.
No sé qué decir,
por un lado me alegro, por otro tengo miedo. Mientras haya sefardíes habrá esa utopía del Kastiyo en Sefarad, pero también si se
hacen notar habrá un resurgimiento de ese peligroso recelo que nos mostró “Isabel.