miércoles, 29 de julio de 2026

Entre el Disco y el Country: Sonidos de Los 70 (Teen Culture XXII)

 


Nos gusta creer que la música disco fue inventada por la Fiebre de Travolta. Es cierto que el filme fue un excelente vehículo de propaganda para ese tipo de baile. Es cierto que fue instrumental en la creación de Studio 54, la glamorosa discoteca del Alto Manhattan. Pero el sonido y el baile que asociamos con la palabra “disco” nacieron mucho antes. Tal como otra corriente musical muy en boga en los 70, el country.

La Era de Soul Train

Se dice que el disco fue parte  de la subcultura gay. Parte de eso es verdad y su  mejor ejemplo son los Village People. La realidad es que la música disco es una combinación de sonidos afroamericanos como soul, rythm and blues y funk. Sino hubiese ya existido una afición por ese tipo de baile, Saturday Night Fever no hubiese debutado en el ’77.





Se dice que la Era Disco nació con el “Hustle” Yo digo que antecede a ese baile,  basta ver esta presentación de Lou Rawl sen Soul Train, en 1973. Los bailarines del trasfondo ya hacen movimientos que podemos asociar con el Hustle.



Soul Train fue la gran plataforma de la música y el baile de la Era Disco. Nació como una respuesta a programas blancos (como Bandstand ) en un canal local de Chicago. Fue la creación de su animador,  Don Cornelius,  quien lo sindicaría en varios canales de la nación. En 1975, lo encontramos en WPIX (canal 11) en Nueva York.

Todos los sábados en la mañana se podían ver y oír a máximos exponentes del pop afroamericano cantando para que bailaran sus hermanos de raza. Como los músicos negros lideraban Billboard en los 70s, la audiencia era de todos los colores que gozaban de la música, aprendían nuevos pasos de baile y copiaban modas.



Ya para entonces los músicos afroamericanos eran árbitros de la moda. Antes que Travolta, ya habían resucitado trajes de tres piezas blancos o en colores vibrantes como salmón o lavanda. Los combinaban con camisas estampadas y los zapatos con tacón de plataforma para varones. Todo acompañado de muchas cadenas y lentes de aviador con marcos de color.

Soul Train duraría hasta este siglo, trascendiendo la muerte de Don Cornelius (1995),  su legendario presentador. Yo me aventuraría a decir que Soul Train ayudó a promover la música y el baile de los 70. Un baile que volvía a involucrar una pareja, y a tener contacto entre bailarines aunque fuese asirse de las manos.



El baile disco se manifestó bajo diferentes nombres: El Continental; El Watergate (¡en serio!) y el vulgarísimo Bump que te dejaba las caderas magulladas. Al final todo baile disco cayó bajo el nombre genérico de ”The Hustle” Aunque el Hustle latino fue inventado por jóvenes newyoricans a comienzos de los 70 ,se asoció el baile con el tema de 1975 de Van McCoy. Ahí notamos que se trata de una variación moderna de los bailes de salón del pasado. Así lo vemos en Fiebre de sábado… donde leo que se inventó otra variante, el “Tango-Hustle”.



Aunque la música disco tuvo principalmente un sonido afroamericano con conjuntos como Kool and the Gang y solistas como Gloria Gaynor y Paty Labelle con su risque “Lady Marmalade”, también tuvo voces blancas, como los Bee Gees, KC and the Sunshine Band e incluso voces europeas como la alemana Boney M. con su “Rasputín:” y los suecos Abba. Una ironía es que “La Reina del Disco”, Donna Summer, encontró la fama en Hamburgo antes de cruzar el Atlántico.



A pesar de su tumultuoso éxito, el sonido Disco estuvo bajo ataque constante. Los fans del rock se indignaban ante la popularidad de una música que consideraban sin alma y “sin raíces”. Por otro lado, se asociaba el disco con delincuentes, gays y gente de color o de baja extracción.



El Sonido de Nashville

Anteriormente, mencioné el renacimiento de la música folclórica americana con la canción protesta. La música country ha existido desde antes de George Washington, pero en los 70 y 80 adquirió una popularidad que trascendió el nicho del Sur y del Gran Ole Opry, incluso del “Nashville Sound”.

La cultura Country, trascendiendo la música, se convirtió en parte del zeitgeist, primero por un presidente sureño Jimmy Carter y luego por un retorno a un conservadurismo que abrazaba todo lo que fuese americanismo. Mas o menos lo pisoteado durante las rebeliones de Los 60.

En resumidas cuentas, si la canción-protesta viraba hacia políticas revolucionarias de izquierda, el auge de la música country era un elogio a valores tradicionales estadounidenses, vamos era de derechas. Por eso la guerra anti-disco tenía por un lado a rockeros punk,  y una New Wave revolucionaria y en la otra acera iban cowboys y hillbillies que se bajaban del caballo para hacer bailes de línea y square dancing que se remontaban al bazar de Atlanta donde Scarlett O’Hara se atrevió a abandonar el luto para ser la reina del cotillón en la pista de baile.



La pregunta es si los teenagers quisieron participar en esta competencia. La respuesta es afirmativa. Para chicos que vivían pendientes del prom y otros bailes escolares o que querían impresionar en su primera cita ,el disco era la oportunidad para andar moviendo el dedito en el aire como Travolta y hacer contorsiones arriesgadas o simplemente tener la oportunidad de bailar más juntito a la pareja.

La música country era otro cuento, aunque su modo de bailar era tan elaborado como el Hustle, había algo anticuado en el sonido y las letras. Para el adolescente que era presa de la nostalgia trend de la época esto no presentaba problemas. Era diferente para el chico urbano de California o del noreste de USA que gustaba de lo novedoso y diverso. A pesar de que John Denver cantaba “I’m a Country Boy”, era difícil para el adolescente promedio y citadino acercarse a algo que olía adulto y viejo.

Sin embargo la música country si supo llegarles. Fuese gracias a una fusión disco-country como las “Southern Nights”  de Glenn Campbell o baladas románticas como el “Blue Bayou” de Linda Rondstad que ya era una cantante pop establecida.




La realidad es que los astros del género country eran mayores de treinta años. Los casos de Loretta Lynn y Kenny Rogers , los doyenne de la música country son más graves, puesto que hablamos de la generación de los padres de los adolescentes sesenteros y ni toda la ola de nostalgia los haría escuchar música de abuelitos. El escenario cambió gracias a estrellas jóvenes como la hermana de Loretta, Crystal Gayle, que con su exitazo “Don’t  it Make My Brown Eyes Blue” trajo una onda juvenil al country.



Por otro lado, cuando se cansaban de bailar, muchas chicas escuchaban las letras de “Jolene” y ”Here You Come Again” que aunque escritas e interpretadas por una matrona como Dolly Parton eran comprensibles para quienes estaban ya viviendo romances complicados.



Las letras también atraían el interés de los varones, sobre todo si había un cuento detrás de ellas. Por ejemplo  “Mamma, Don’t Let Your Babies Grow Up to Be Cowboy” de Wayne Jennings, o el relato fabuloso de Charlie Daniels “The Devil Went Down to Georgia” con su fantástico duelo de violines. El violín y la guitarra acústica eran instrumentos primordiales de la música country.



El Auge de la Cultura Country y Los Años de Carter

Georgia estaba en la mente de los estadounidenses en 1976, el gran año del auge country. La razón tenía nombre y apellido, Jimmy Carter. Después de una abrumadora victoria, Carter había devuelto a los demócratas a la Casa Blanca. El ex gobernador de Georgia era más sureño que el tejano Lyndon Johnson y parecía representar valores tradicionales a la vez que traía su historia de pobreza y de cómo había hecho su fortuna cultivando cacahuates. Todo eso capturaba la imaginación estadounidense, incluyendo la de los más jóvenes y principalmente los del Sur.



El tema estaba en el cine. De la espeluznante Deliverance (1972) se había pasado a  Nashville (1975), la vision de Robert Altmann del negocio de la musica country que amerito un Oscar para la mejor cancion, "I'm Easy" interpretada por Keith Carradine. Por otro lado la tercera versión del clásico hollywoodense A Star is Born (1975),puso en el rol del marido alcoholico  de Barbra Streisand a Kris Krisofersson , una estrella country de la vida real que protagonizaría también otra épica sureña Convoy.



Otros éxitos de taquilla incluyeron la franquicia Smokey and the Bear que sería una inspiración para la célebre serie de televisión  The Dukes of Hazzard y el cowboy por antonomasia, Clint Eastwood,  aceptó convertirse en camionero y cargar con un  orangután vivaracho en la comedia Any Wich Way But Loose que inspiraría otra serie de televisión B.J. and the Bear donde el oso era un chimpancé y BJ era un ex prisionero del Hanoi Hilton ahora convertido en camionero. Esta serie aporto otro Teen Idol para mi colección: Greg Evigan.



La televisión decidió aprovechar esta moda y poner a Georgia como escenario de varias comedias de situación. En 1977, la ABC lanzó Carter Country que usando la premisa de Al calor de la noche, giraba en  torno de un policía neoyorkino afroamericano educado, que no se dejaba atropellar y que decidía  ir a investigar a un pueblo sureño. Aunque la serie pretendía satirizar el racismo sureño(incluyendo al Klan) no le hizo gracia ni a los del Sur ni a los del Norte. En realidad no era cómica así que nadie la extrañó cuando la cortaron en la segunda temporada.



Un poco más popular fueron The Misadventures of Sheriff Lobo, con Claude Akins como un sheriff de un pueblo de Georgia que a ratos es más delincuente que los que persigue. En la segunda temporadaahora llamada simplemente “Lobo” el sheriff y sus ayudantes son trasladados a Atlanta. No le sirvió de mucho y la CBS la cortó en 1981.



Los Duques de Georgia y El Villano de Dallas

La única serie georgiana que tuvo éxito entre el público adolescente fue The Dukes of Hazzard que combinaba humor y acción con sus personajes que ,aunque campesinos y un poco delincuentes, eran guapos, valientes y estaban en contra de enemigos mayores. Tom Wopat y John Schneider eran los primos Duke. Tanto Luke,  el ex Marine y boxeador,  como Bo (Schneider),  el ex corredor de autos, estaban bajo libertad condicionada debido a contrabando de licor, y con ordenes de no salir del estado de Geogia.



Lo que exasperaba a los primos es que los que los habían apresado eran el corrupto político Boss Hogg yRoscoe Coltrane,  su sheriff-achichincle. En revancha, se dedicaban a luchar contra la dupla deshonesta y defender a los más débiles. Como no tenían permiso de cargar armas, portaban arcos, flechas y cargas de dinamita. Su empresa los tenía siempre metidos en tremendas carreras de autos y acrobacias de su vehículo-mascota El General Lee, un Dodger Chrysler. A veces eran auxiliados por su prima Daisy Duke (Catherine Bach), camarera en el bar local y su tío Jesse .



La serie se volvió la más popular de Estados Unidos, llegando a ocupar el segundo lugar de la más vista por la nación, solo superada por otra serie “sureña”, Dallas.  Los chicos, sobre todo John Schneider fueron Teen Idols por las siete temporadas que los Duke condujeron al General Lee en sus misiones justicieras. Catherine Bach, gracias a sus mini shorts, se volvió un símbolo sexual.



La serie también tenía una misión sutil , cambiar la imagen negativa del Sur. Los Duke con sus flechas y dinamita limpiaban  la imagen de los moonshiners (fabricantes y contrabandistas de licor), demostrando que la corrupción del Sur provenía de clases altas y no de la gente más simple. Era una visión de la cultura sureña mucho más simpática y atractiva que la presentada por otras series, a pesar de que también era espejo de conceptos como el mito de la Causa Perdida, por algo su auto se llamaba “General Lee” y el jeep de Daisy obedecía al nombre de “Dixie”.



La ABC tuvo una idea estupenda, hacer un maridaje entre dos series “sureñas”  poniendo back-to-back a Los Dukes de Hazzard y Dallas los jueves por la noche. La combinación fue explosiva. Dallas traspasó su rol de soap opera nocturna para convertirse en un fenómeno , la más vista en América. Ayudó a crear una visión interesante de Texas con una familia ganadera los Ewing y el villano J.R. Ewing el magnate petrolero, que hacía negocios globales desde sus oficinas en Dallas.

Con el tiempo, J.R. se convertiría en el personaje favorito de la serie. A pesar de sus perrerías,  implantó un interés que dura hasta hoy en los millonarios, sus negocios turbios y el modo en que ejercen su poder. A mí nunca me gustó Dallas, lo más cercano a una adolescente en esa serie , Lucy Ewing (Charlene Tilton), era un poco calzón suelto para identificarme con ella. En cuanto a J.R. nunca pude despegarlo del Mayor Nelson, el “amo” de Mi Bella Genio. Eso no quita que fuese un modelo, fantasía e ídolo hasta de adolescentes.



La Moda Vaquera

Algo que influyó en la cultura popular fue el vestuario de J.R. Desde sus bufandas de seda hasta sus botas eran admiradas por un público masculino que asociaba el guardarropa del antihéroe con una imagen de hombre exitoso y poderoso. Sin duda que la prenda más famosa del atuendo del petrolero era su sombrero, o sombreros, ya que poseía una colección. El Stetson se convirtió en lo más copiado del look J.R. y mi hermano, en la universidad,  usaba uno para cubrir su kippah.



Al hablar de la ropa de J.R. nos lleva a la influencia country o “Cow Girl” en el vestuario de las jóvenes de los 70. Yo diría que ese look entre el Prairie Boho (Boho de la pradera) de Las Ingalls y el look retro de soleras y jardineras de los 40, fue el favorito de las jovencitas setenteras.



Se usaban telas decimonónicas como el cuadrillé (gingham), el calicó y sobre todo la mezclilla que ya no era solo para pantalones sino también para faldas y vestidos.

Laura Webber Spencer fue muy parcial a ese look “pionero” con blusas de mangas abullonadas (yo tuve dos) y vestidos estampados muy estilo Country.




Parte del look de las vaqueras eran las aplicaciones de tela sobre las faldas de denim y los volantes en las faldas fueran de mezclilla o tela. Para ocasiones más formales se cosían bandas de encaje al borde de las faldas creando una impresión de enagua.



El ultimo complemento del vestuario de una cowgirl eran los botines de media caña con su cómodo tacón ancho, hechos en cuero o ante. Yo tuve un par de gamuza beige con aplicaciones de cuero del mismo tono.

 El look country, cómodo y llamativo continúo a través de los 80 y hasta hoy, Servidora, incluye un par de faldas de mezclilla en su guardarropa de anciana. En los 80s firmas como Gunnar Sachs, Jessica Mclintock y hasta Laura Ashley siguieron con ofertas de esa moda que combinaba la simpleza campesina y el romanticismo de las pioneras del Far West.



BIBLIOGRAFIA

Bondi, Victor ed. American Decades: 1970-1979

Brooks, Marla. The American Family on Television: A Chronology of 121 Shows 1948-2004

Miller, Donald C. Coming of Age in Popular Culture: Teenagers, Adolescence and the Art of Growing Up

Palladino, Grace. Teenagers: An American History

Prescott , Taylor. American Pop-Pop Culture in the 1970s: How a Decade of Upheaval Created the World We Live Today.

Rollin, Lucy. Twentieth Century Teen Culture by Decades

 

 

 

 

 

5 comentarios:

  1. I much prefer the Euro ones like Abba and Boney M to the black music in USA, it was more melodic and poppish, but, boy, did they dress fugly or what in that decade! Da abomination! My father took away his 70s sideburns only in the late 80s LOOOL My mother got married in the early 70s and had the fugliest wedding gown ever!

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    1. Confession Gattocito, I was more into Country than Disco. I liked the holding on to your couple for the Hustle, but I wasn’t crazy about the music or the looks, and it was embarrassing to date men in polyester skin-tight shirts, and orange suits and high heels. Ogh the fashion even tried male purses in the late seventies. But all those looks retuned in the 90s.Although my mother picked my clothing until I could pay for them, she went in the mid seventies for the country/peasant look and I appreciated it. The ruffled skirts, denim galore, Victorian blouses. I loved it as I loved that music.

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    2. And don't you think John Schneider was cute? And I loved J.R. Ewing's suits and hats.

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    3. He does look shagadelic in those photos above, sometimes I do have a taste for retro gay or not gay porn from the 70s as they were very hairy and manly then and the shagging in those films seems hot and natural which ups the hotness factor, while today we see just tattoos and plastic and silicone in them. Natural is so much hotter especially in manly men. I think that shirtless Lorenzo Lamas was the first man that awoke the pubescent passions in me when I was just a little coon LOL Now he looks hilarious and he is marrying Heather Locklear methinks.

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    4. Oh the Lamas men and their women! It is in their genes. He is just dating her. Gosh I think she is older than him. Yes, definetely men in the late 70s and throughout the 80s dressed and undressed well, and sex on screen was les obscene and more romantic.




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