He dejado aparte
a dos mega exponentes de la New Wave británica, me refiero a Culture Club y al dúo
Eurythmics. En ambos casos, sus vocalistas llamaron la atención por utilizar
maquillaje y un look que trasgredían la idea tradicional de géneros. Aunque
fueron los ejemplos más notorios, Los 80 se caracterizaron por artistas que― sin
llegar a los extremos de hoy día― jugaban con sus imágenes y físicos para
alcanzar algo que por entonces se conocía como androginia.
Pendientes y Rimmel
En 1985, cuando
Nick Rhodes de Duran Duran se casó (con sombrero de copa y un smoking rosa
mexicano) con Julie Anne Friedman, anunció a la prensa que la novia y el novio
habían usado la misma sombra de ojos, color azul celeste. Hubo quien se
escandalizó, yo no. “Duranie” de hueso colorado, yo ya había notado que los Wild Boys
se pintaban los ojos, Simon Le Bon usaba kilos de rímel negro que lo hacían
parecer un príncipe de Las Mil y Una Noches.
Lo que hoy se
conoce como gender bending era la marca registrada de los músicos
ingleses y algunas de sus modas se impusieron entre los adolescentes varones como los aretes colgantes o , en casos menos
flamboyant, un solo diamante. Yo trataba de explicar a mi refunfuñadora
madre que si el chico llevaba un pendiente era porque su pareja lucia el otro. Ingenua
de mí, no se me ocurría que la pareja pudiese ser del mismo sexo.
Aunque en su día,
yo también usé un pendiente mientras mi media naranja usaba el otro, en 1984 descubrí
que había hombres que portaban zarcillos en ambas orejas. Una noche de otoño en
que me preparaba para una ducha, mi hermana golpeó mi puerta arrebatadamente: “¡Tienes
que vivir a ver esto!”
Me envolví en una
toalla y corrí a donde estaba la tele encendida y vi algo extraordinario un par
de chicos guapos de blanco dando brincos, uno de ellos llevaba aretes en ambos lóbulos.
Esa fue mi presentación con Wham! Y el de los pendientes era George Michael.
Recuerdo una clase
de antropología que tomé en 1983 en que el profesor para explicarnos la
existencia del berdache en la cultura Cheyenne usó como ejemplos a Boy
George y a David Bowie. ¿Qué tenían en común estos astros de la canción
aparte de ser reyes de la música de su época? Bowie fue el precursor y George
Alan O’Dowd (alias Boy George) el mayor ejemplo del gender bending al menos en
la estética musical de los 80.
Confieso que
hasta que el Dr. Gregersen lo mencionó en clase, yo no sabía que existía Boy
George aunque por supuesto había escuchado su pegajoso tema “Karma Chameleon”
que estaba en todas las radios de la ciudad. A mis oídos sonaba a sátira, como algo que cantaría Weird Al Yancovich. Me sorprendió
saber que los de Culture Club también cantaban algo tan diferente como “Do You Really
Want to Hurt Me” que se sentía más romántica.
El Look Boy
George
Interrogué a mi
hermano que me informó sobre la existencia del conjunto y de su excéntrico
vocalista. Cuando vi una foto de Boy George en la cubierta de People no
me sorprendí porque ya conocía a David Bowie. Lo que pensé fue “se peina como
Cindy Lauper”, pero como agregó mi madre, “es más bonita”. Eso era cierto, sin
verse sexi como algunas coristas que le hacían al transformismo y a las que mi
madre les hacía vestidos, el cantante se veía atractivo, pero femenino.
A diferencia de
Bowie, del cuello para abajo, Boy George cultivaba una figura asexual ,sin formas,
envuelta en kimonos y gabardinas y con intrincados patrones. Su arte estaba en
el maquillaje. Los ojos muy bien pintados, las cejas depiladas, la boca de
botón de rosa con un labial carmín fuerte y pocotones de rouge en cada pómulo.
Parecía una muñeca de trapo ya que complementaban el vestuario un par de
trenzas con lacitos a lo PIppi Longstockins.
Lo más
impresionante de su atuendo eran los sombreros. Con el tiempo, Boy ha sacado más
tocados que la realeza británica. Algunos bastante estrambóticos como este pan
de azúcar que lució en Eurovisión en el 2024, pero en su Era Dorada (1982-1986)
se hizo reconocible por un sombrero especial, el famoso smedt que usan
los judíos jasídicos.
La predilección
del cantante por ese sombrero nos tenía curiosos por saber que vinculaciones tenía
con el mundo judío. No sé cómo se enteró, pero mi madre fue la que soltó el
chisme. Boy George había adquirido el gusto por el sombrero y un afecto por la
comunidad judía (e Israel) de su baterista Jonathan “ Jon” Moss, judío y
casado, quien además era amante del cantante. Mi pobre madre estaba escandalizada
(Hey, eran Los 80s), a mí me provocaba sorpresa que Boy George, que me parecía una
entidad etérea de otro mundo, fuese un ser sexual.
Malos Amores y
Drogas
La sexualidad del
vocalista de Culture Club provocaba mucha curiosidad y los medios solían
interrogarlo por lo que él tenía siempre una repuesta diferente. Cuando le
preguntaban si prefería chicas o chicos respondía “ambos”. En otra ocasión contestó
socarronamente que prefería “una buena taza de té”. Boy George solo reconocería
ser gay total en su biografía Take It Like a Man (1995). Allí relató sus
amores con el musico Kirk Brandon y el baterista Jon Moss.
A pesar de que
Kirk negó esa relación y amenazó con demandarlo, Moss lo aceptó sin problemas.
Un legado de ese romance es el innegable apoyo , solo comparable al de Sir
Elton John, que Boy George ofrece a Israel . Increíble en ese pozo de antisemitismo
que es la farándula británica.
La última
manifestación ha sido este disco “Bailaremos de Nuevo” como recordatorio del 7
de octubre y que ya ha provocado mucha ira y cancelaciones del valeroso
cantante. Antes conocíamos la militancia de George en contra de la posible
expulsión de la nación judía del Festival de Eurovisión.
Aparte de mi
agradecimiento personal, menciono las raíces del filosemitismo “boygeorgiano”
porque en su día se culpó a estos amores entre vocalista y baterista de la
separación de Culture Club. Si bien el fin del romance dificultó las mecánicas
musicales del grupo, la verdadera razón para la disolución de Culture Club fue
la drogadicción de Boy George, tan grave que su propio hermano hizo un llamado
al fandom para obligar al cantante a entrar a un centro de rehabilitación.
Culture Club se
disolvió oficialmente en 1986. Boy George, tras su rehabilitación que
conllevaría acercamiento al budismo y hasta un libro de cocina Karma Cookbook,
tuvo una carrera de solista de la que lo
más memorable fue el tema de The Crying Game. Los fans querían reunión y
Culture Club volvió a existir como conjunto entre el 1999 y 2021 en que Jon se marchó
tras entablar una demanda ―que ganó ― en la que solicitaba
una indemnización por variedad de razones. Los otros miembros incluyendo a George
Alan siguen actuando en grupo o en apariciones solitarias.
Como les contaba al comienzo, en el momento en que escribo Boy George ha
vuelto a ser noticia al grabar un tema pro-Israel, algo prohibido por el
wokismo imperante. Con eso el cantante ha demostrado su valentía, su apego a
sus valores, incluso ha declarado haberse enfrentado a amigos y colaboradores
sin miedo a perderlos. Ese es George Alan O’Dowd. Nunca ha temido a su verdad por lo que supo convertir lo que podría ser
una falla moral para muchos, en su arte.
Cuando Culture Club
recibió su primer Grammy, Boy George comentó que el jurado sabía reconocer a
“la mejor Drag Queen” A pesar de esa declaración, nacida en un momento de
euforia, nunca he visto a Boy George como Drag Queen a lo Rue Paul . Es homosexual,
le gusta jugar con lo no-binario en sus looks, y el primer Boy George podía
pasar por chica bonita…del cuello para arriba, pero no creo que se sienta mujer.
Si el cantante
hubiese querido pudo haberse operado hace décadas para convertirse en parte de
las más famosas transgénero de su época, como la francesa Cocinelle o Amanda
Lear, la musa de Dalí. Tampoco fue un transformista ya que no cultivó una
imagen totalmente femenina a lo Hunter Schaefer en Euphoria. Por eso no lo veo como transgénero o al menos lo
que se define como tal en nuestro siglo presente.
El
Cross-Dressing como Declaración Feminista
La tendencia de
romper con imágenes de genero tradicional no solo afectó a los artistas
varones. La idea de ponerse trajes-pantalón de las estrellas ya profetizaba el
futuro power suit de las ejecutivas. En los desfiles de moda europeos de
1978 lo veíamos, tal como Debbie Harris uso alguno parecido en Los 80, y Madonna
homenajearía a Marlene Dietrich en cross-dressing en su video “Express
Yourself”.
Sin embargo,
estas mujeres no dejaban de verse como tales a pesar del atuendo. Tal como
Grace Jones no se consideraba varón por raparse o tampoco la hermosa Lisa Standfield,
en su video de “All Around the World” se ve menos femenina a pesar de tener
menos cabello que una nena de un año. Ni
hablo de la demente Seanaid O’Connor que parecía monje budista de tonsura,
porque además de loca, pertenece a los 90s. A lo que voy es que el caso más
interesante de cross-dressing fue la escocesa Annie Lennox.
A sus 71 años,
Miss Lennox va camino a ser nombrada Dame por su actividad humanitaria. Sigue
siendo la cantante británica más galardonada, acumulando Grammies y otros
premios musicales, incluyendo un Oscar por su “Into the West”, tema de El Señor
de los Anillos. Aunque aparentemente hetero―se ha casado tres veces,
y tiene dos hijas― se ha vuelto un icono LGTB gracias a su imagen
física.
En 1984, para
cubrir la Invasión Britanica, Newsweek puso en portada a Boy George y a Annie
Lennox. No es sorpresa que ambos cantantes sean los exponentes máximos de la
androginia musical de entonces. Annie había comenzado su carrera artística en
un grupo llamado The Tourists. En 1980, junto a su pareja romántica , Dave
Stewart, formaron la dupla The Eurythmics, siendo ella la voz principal.
En 1983, sacaron
su segundo y más famoso LP al mercado .El tema que alcanzaría el primer sitial
del Billboard americano fue el glorioso “Sweet Dreams” que atrapó a la
audiencia con la cantante vestida de varón y con el cabello cortado al rape y teñido
de color mandarina. Ese look lo ha conservado Annie hasta el día de hoy. No voy
a detenerme mucho en su música. Nunca fui muy fan, aparte de “Sweet Dreams” y
“Here Comes the Rain Again”, pero es cierto que el cross dressing ha hecho
mucho por su carrera.
Annie no temía explorar
un look ‘femenino”, o platinada a lo Marilyn Monroe o con las crenchas de
Rapunzel o con una imagen a lo Nancy Sinatra. Es ahí que uno se da cuenta de lo bella que era. Le pregunté a
mi hermano para qué Annie se arreglaba como marimacho y el me respondió que la
industria discográfica tenía cientos de cantantes guapas, que había que
destacar de alguna manera, pero existía algo más profundo en ese gender
bending de Annie Lennox.
Años más tarde cuando le preguntaron a la
señora Lennox que la había llevado a adoptar esa imagen destructora de géneros,
respondió que lo había hecho como declaración de su feminismo, que quería
demostrar que artísticamente era igual que su compañero Dave Stwart. Digamos
que el crossdressing representaba su igualdad artística y personal con el
varón.
No Fueron Precursores
del Transgenerismo
Con el tiempo, Annie Lennox ha militado por todas las causas
wokistas, incluyendo los derechos del conglomerado gay, pero nunca ha dejado de
ser heterosexual por lo que no podemos hablar de transgenerismo . Lo mismo se
puede decir de Boy George. Aun reconociéndose gay, criticando a j.K. Rowling,
promoviendo la necesidad de baños para los transgénero, el cantante no es un
militante del movimiento T.
Incluso ha
recibido ataques por criticar aspectos de dichas militancias tales como
quejarse de la rigidez de parámetros, burlarse del lenguaje inclusivo y decir
que imponer reglas arbitrarias solo ayuda a hacer más difícil la transición de
géneros. Esto ha sido visto por el wokismo ignorante y sordo, como homofobia.
En resumen, Boy
George no se creó una imagen estrafalaria por sentirse mujer o por no creer en
los géneros. Tampoco Annie Lennox que al vestirse de varón creyó reafirmar su
igualdad sexual. Lo cierto es que ambos han sido vistos como precursores de los
no-binarios Lo cierto es que no hubiesen existido sin un precedente, sin un
mentor cuyo ejemplo e influencia Boy George siempre ha reconocido. Hora es de
hablar de David Bowie y ver que hizo para convertirse en un referente cultural
respetable en Los 80.
BIBLIOGRAFIA
Bondi, Victor ed. American
Decades: 1980-1989
Miller, Donald C. Coming
of Age in Popular Culture: Teenagers, Adolescence and the Art of Growing Up
Palladino, Grace.
Teenagers: An American History
Prescott , Taylor. American
Pop-Pop Culture in the 1980s: From MTV to Reaganomics, The Rise of Corporate
Cool and the Birth of the Digital Age.
Rollin, Lucy. Twentieth
Century Teen Culture by Decades



.jpg)

.jpg)


No hay comentarios:
Publicar un comentario