lunes, 31 de agosto de 2026

El Juego de Géneros como Expresión Artística: Boy George y Annie Lennox en Los 80 (Teen Culture XXVI)

 



He dejado aparte a dos mega exponentes de la New Wave británica, me refiero a Culture Club y al dúo Eurythmics. En ambos casos, sus vocalistas llamaron la atención por utilizar maquillaje y un look que trasgredían la idea tradicional de géneros. Aunque fueron los ejemplos más notorios, Los 80 se caracterizaron por artistas que sin llegar a los extremos de hoy día jugaban con sus imágenes y físicos para alcanzar algo que por entonces se conocía como androginia.

Pendientes y Rimmel

En 1985, cuando Nick Rhodes de Duran Duran se casó (con sombrero de copa y un smoking rosa mexicano) con Julie Anne Friedman, anunció a la prensa que la novia y el novio habían usado la misma sombra de ojos, color azul celeste. Hubo quien se escandalizó, yo no. “Duranie” de hueso colorado, yo ya había notado que los Wild Boys se pintaban los ojos, Simon Le Bon usaba kilos de rímel negro que lo hacían parecer un príncipe de Las Mil y Una Noches.

                                   Nick y Julie Anne Hasta los flamencos vinieron de rosado.

Lo que hoy se conoce como gender bending era la marca registrada de los músicos ingleses y algunas de sus modas se impusieron entre los adolescentes varones  como los aretes colgantes o , en casos menos flamboyant, un solo diamante. Yo trataba de explicar a mi refunfuñadora madre que si el chico llevaba un pendiente era porque su pareja lucia el otro. Ingenua de mí, no se me ocurría que la pareja pudiese ser del mismo sexo.

Aunque en su día, yo también usé un pendiente mientras mi media naranja usaba el otro, en 1984 descubrí que había hombres que portaban zarcillos en ambas orejas. Una noche de otoño en que me preparaba para una ducha, mi hermana golpeó mi puerta arrebatadamente: “¡Tienes que vivir a ver esto!”

Me envolví en una toalla y corrí a donde estaba la tele encendida y vi algo extraordinario un par de chicos guapos de blanco dando brincos, uno de ellos llevaba aretes en ambos lóbulos. Esa fue mi presentación con Wham! Y el de los pendientes era George Michael.



Recuerdo una clase de antropología que tomé en 1983 en que el profesor para explicarnos la existencia del berdache en la cultura Cheyenne usó como ejemplos a Boy George y a David Bowie. ¿Qué tenían en común estos astros de la canción aparte de ser reyes de la música de su época? Bowie fue el precursor y George Alan O’Dowd (alias Boy George) el mayor ejemplo del gender bending al menos en la estética musical de los 80.

Confieso que hasta que el Dr. Gregersen lo mencionó en clase, yo no sabía que existía Boy George aunque por supuesto había escuchado su pegajoso tema “Karma Chameleon” que estaba en todas las radios de la ciudad. A mis oídos sonaba a sátira,  como algo que cantaría Weird Al Yancovich. Me sorprendió saber que los de Culture Club también cantaban algo tan diferente como “Do You Really Want to Hurt Me” que se sentía más romántica.



El Look Boy George

Interrogué a mi hermano que me informó sobre la existencia del conjunto y de su excéntrico vocalista. Cuando vi una foto de Boy George en la cubierta de People no me sorprendí porque ya conocía a David Bowie. Lo que pensé fue “se peina como Cindy Lauper”, pero como agregó mi madre, “es más bonita”. Eso era cierto, sin verse sexi como algunas coristas que le hacían al transformismo y a las que mi madre les hacía vestidos, el cantante se veía atractivo, pero femenino.



A diferencia de Bowie, del cuello para abajo, Boy George cultivaba una figura asexual ,sin formas, envuelta en kimonos y gabardinas y con intrincados patrones. Su arte estaba en el maquillaje. Los ojos muy bien pintados, las cejas depiladas, la boca de botón de rosa con un labial carmín fuerte y pocotones de rouge en cada pómulo. Parecía una muñeca de trapo ya que complementaban el vestuario un par de trenzas con lacitos a lo PIppi Longstockins.



Lo más impresionante de su atuendo eran los sombreros. Con el tiempo, Boy ha sacado más tocados que la realeza británica. Algunos bastante estrambóticos como este pan de azúcar que lució en Eurovisión en el 2024, pero en su Era Dorada (1982-1986) se hizo reconocible por un sombrero especial, el famoso smedt que usan los judíos jasídicos.



La predilección del cantante por ese sombrero nos tenía curiosos por saber que vinculaciones tenía con el mundo judío. No sé cómo se enteró, pero mi madre fue la que soltó el chisme. Boy George había adquirido el gusto por el sombrero y un afecto por la comunidad judía (e Israel) de su baterista Jonathan “ Jon” Moss, judío y casado, quien además era amante del cantante. Mi pobre madre estaba escandalizada (Hey, eran Los 80s), a mí me provocaba sorpresa que Boy George, que me parecía una entidad etérea de otro mundo, fuese un ser sexual.



Malos Amores y Drogas

La sexualidad del vocalista de Culture Club provocaba mucha curiosidad y los medios solían interrogarlo por lo que él tenía siempre una repuesta diferente. Cuando le preguntaban si prefería chicas o chicos respondía “ambos”. En otra ocasión contestó socarronamente que prefería “una buena taza de té”. Boy George solo reconocería ser gay total en su biografía Take It Like a Man (1995). Allí relató sus amores con el musico Kirk Brandon y el baterista Jon Moss.

A pesar de que Kirk negó esa relación y amenazó con demandarlo, Moss lo aceptó sin problemas. Un legado de ese romance es el innegable apoyo , solo comparable al de Sir Elton John, que Boy George ofrece a Israel . Increíble en ese pozo de antisemitismo que es la farándula británica. 

La última manifestación ha sido este disco “Bailaremos de Nuevo” como recordatorio del 7 de octubre y que ya ha provocado mucha ira y cancelaciones del valeroso cantante. Antes conocíamos la militancia de George en contra de la posible expulsión de la nación judía del Festival de Eurovisión.



Aparte de mi agradecimiento personal, menciono las raíces del filosemitismo “boygeorgiano” porque en su día se culpó a estos amores entre vocalista y baterista de la separación de Culture Club. Si bien el fin del romance dificultó las mecánicas musicales del grupo, la verdadera razón para la disolución de Culture Club fue la drogadicción de Boy George, tan grave que su propio hermano hizo un llamado al fandom para obligar al cantante a entrar a un centro de rehabilitación.

Culture Club se disolvió oficialmente en 1986. Boy George, tras su rehabilitación que conllevaría acercamiento al budismo y hasta un libro de cocina Karma Cookbook,  tuvo una carrera de solista de la que lo más memorable fue el tema de The Crying Game. Los fans querían reunión y Culture Club volvió a existir como conjunto entre el 1999 y 2021 en que Jon se marchó tras entablar una demanda que ganó en la que solicitaba una indemnización por variedad de razones. Los otros miembros incluyendo a George Alan siguen actuando en grupo o en apariciones solitarias.



 Como les contaba al comienzo,  en el momento en que escribo Boy George ha vuelto a ser noticia al grabar un tema pro-Israel, algo prohibido por el wokismo imperante. Con eso el cantante ha demostrado su valentía, su apego a sus valores, incluso ha declarado haberse enfrentado a amigos y colaboradores sin miedo a perderlos. Ese es George Alan O’Dowd. Nunca ha temido a su verdad  por lo que supo convertir lo que podría ser una falla moral para muchos, en su arte.

Cuando Culture Club recibió su primer Grammy, Boy George comentó que el jurado sabía reconocer a “la mejor Drag Queen” A pesar de esa declaración, nacida en un momento de euforia, nunca he visto a Boy George como Drag Queen a lo Rue Paul . Es homosexual, le gusta jugar con lo no-binario en sus looks, y el primer Boy George podía pasar por chica bonita…del cuello para arriba, pero no creo que se sienta mujer.



Si el cantante hubiese querido pudo haberse operado hace décadas para convertirse en parte de las más famosas transgénero de su época, como la francesa Cocinelle o Amanda Lear, la musa de Dalí. Tampoco fue un transformista ya que no cultivó una imagen totalmente femenina a lo Hunter Schaefer en Euphoria. Por eso no lo veo como transgénero o al menos lo que se define como tal en nuestro siglo presente.

El Cross-Dressing como Declaración Feminista

La tendencia de romper con imágenes de genero tradicional no solo afectó a los artistas varones. La idea de ponerse trajes-pantalón de las estrellas ya profetizaba el futuro power suit de las ejecutivas. En los desfiles de moda europeos de 1978 lo veíamos, tal como Debbie Harris uso alguno parecido en Los 80, y Madonna homenajearía a Marlene Dietrich en cross-dressing en su video “Express Yourself”.



Sin embargo, estas mujeres no dejaban de verse como tales a pesar del atuendo. Tal como Grace Jones no se consideraba varón por raparse o tampoco la hermosa Lisa Standfield, en su video de “All Around the World” se ve menos femenina a pesar de tener menos cabello que una nena de un año.  Ni hablo de la demente Seanaid O’Connor que parecía monje budista de tonsura, porque además de loca, pertenece a los 90s. A lo que voy es que el caso más interesante de cross-dressing fue la escocesa Annie Lennox.



A sus 71 años, Miss Lennox va camino a ser nombrada Dame por su actividad humanitaria. Sigue siendo la cantante británica más galardonada, acumulando Grammies y otros premios musicales, incluyendo un Oscar por su “Into the West”, tema de El Señor de los Anillos. Aunque aparentemente heterose ha casado tres veces, y tiene dos hijas se ha vuelto un icono LGTB gracias a su imagen física.

En 1984, para cubrir la Invasión Britanica, Newsweek puso en portada a Boy George y a Annie Lennox. No es sorpresa que ambos cantantes sean los exponentes máximos de la androginia musical de entonces. Annie había comenzado su carrera artística en un grupo llamado The Tourists. En 1980, junto a su pareja romántica , Dave Stewart, formaron la dupla The Eurythmics, siendo ella la voz principal.



En 1983, sacaron su segundo y más famoso LP al mercado .El tema que alcanzaría el primer sitial del Billboard americano fue el glorioso “Sweet Dreams” que atrapó a la audiencia con la cantante vestida de varón y con el cabello cortado al rape y teñido de color mandarina. Ese look lo ha conservado Annie hasta el día de hoy. No voy a detenerme mucho en su música. Nunca fui muy fan, aparte de “Sweet Dreams” y “Here Comes the Rain Again”, pero es cierto que el cross dressing ha hecho mucho por su carrera.



Annie no temía explorar un look ‘femenino”, o platinada a lo Marilyn Monroe o con las crenchas de Rapunzel o con una imagen a lo Nancy Sinatra. Es ahí que uno se da cuenta de lo bella que era. Le pregunté a mi hermano para qué Annie se arreglaba como marimacho y el me respondió que la industria discográfica tenía cientos de cantantes guapas, que había que destacar de alguna manera, pero existía algo más profundo en ese gender bending de Annie Lennox.



 Años más tarde cuando le preguntaron a la señora Lennox que la había llevado a adoptar esa imagen destructora de géneros, respondió que lo había hecho como declaración de su feminismo, que quería demostrar que artísticamente era igual que su compañero Dave Stwart. Digamos que el crossdressing representaba su igualdad artística y personal con el varón.



No Fueron Precursores del Transgenerismo

Con el tiempo,  Annie Lennox ha militado por todas las causas wokistas, incluyendo los derechos del conglomerado gay, pero nunca ha dejado de ser heterosexual por lo que no podemos hablar de transgenerismo . Lo mismo se puede decir de Boy George. Aun reconociéndose gay, criticando a j.K. Rowling, promoviendo la necesidad de baños para los transgénero, el cantante no es un militante del movimiento T.

Incluso ha recibido ataques por criticar aspectos de dichas militancias tales como quejarse de la rigidez de parámetros, burlarse del lenguaje inclusivo y decir que imponer reglas arbitrarias solo ayuda a hacer más difícil la transición de géneros. Esto ha sido visto por el wokismo ignorante y sordo, como homofobia.

En resumen, Boy George no se creó una imagen estrafalaria por sentirse mujer o por no creer en los géneros. Tampoco Annie Lennox que al vestirse de varón creyó reafirmar su igualdad sexual. Lo cierto es que ambos han sido vistos como precursores de los no-binarios Lo cierto es que no hubiesen existido sin un precedente, sin un mentor cuyo ejemplo e influencia Boy George siempre ha reconocido. Hora es de hablar de David Bowie y ver que hizo para convertirse en un referente cultural respetable en Los 80.

BIBLIOGRAFIA

Bondi, Victor ed. American Decades: 1980-1989

Miller, Donald C. Coming of Age in Popular Culture: Teenagers, Adolescence and the Art of Growing Up

Palladino, Grace. Teenagers: An American History

Prescott , Taylor. American Pop-Pop Culture in the 1980s: From MTV to Reaganomics, The Rise of Corporate Cool and the Birth of the Digital Age.

Rollin, Lucy. Twentieth Century Teen Culture by Decades

 

 

 

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