lunes, 16 de diciembre de 2024

Las Plataformas le Van a lo Latino: Lo que vi en otoño y no me dio tiempo de comentar

 


Cuando el period piece va decayendo en Europa y el mundo angloparlante, el streaming ha vuelto los ojos a Hispanoamérica. Este otoño hemos tenido varios period pieces que nos llevan de mi natal Santiago en Los 50 hasta La Frontera donde cabalgan Los Dorados de Villa.

Pancho Villa, El Centauro del Norte (Hulu/Disney)

Uno ha visto tantas versiones de la vida de Doroteo Arango, Alias “Pancho Villa”, tantos rostros ha tenido (Wallace Beery, Pedro Armendáriz hasta Antonio Banderas)que ya no brinda sorpresas esta biopia. Bastante apegada a la verdad, la versión Disney comienza con el asesinato del líder en Hidalgo del Parral, Chihuahua, en 1923. De ahí sigue un flashback hasta el año en que,  tras balear al hijo del patrón que intentaba abusar de su hermana, Doroteo se echó al monte y se convirtió en Pancho Villa.

A través de diez episodios se suceden viñetas de la vida de Villa como bandolero, empleado de las mineras gringas ,y como le entra a la política apoyando la causa de Francisco Madero. Como  luego de la Decena Trágica se erige en un líder rural con su ejército de Dorados y como encoleriza a otros lideres de la lucha armada, principalmente a Venustiano Carrazana.



Los diez episodios cubren de manera completa la vida y tiempos del Robin Hood Mexicano y nos presentan gente que yo ni conocía como Félix Sommerfeld, el gran espía del Kaiser; la feminista Elena Arizmendi; y Elisa Griengsen, una maestra rural que, junto a sus alumnos, enfrentó a la Expedición Pershing. El problema es que parece docuserie. Muy informativa, semi objetiva, pero son anécdotas narradas de manera tal que más sirven para una clase de historia que para entretener.

Pedro Paramo (Netflix)

Dicen que es la gran novela mexicana, yo prefiero La muerte de Artemio Cruz de Carlos Fuentes. Esta no es la única versión de la obra de Rulfo, existe una muy decente que el cine mexicano hizo en 1967 con John Gavin (mas tarde embajador de USA en México)como Pedro Paramo, pero este filme me sorprendió gratamente. No es para menos, ya que es la primera vez que Rodrigo Prieto (uno de los mejores  directores de fotografía que han existido) dirige un largometraje.



Le tengo un poco de pavor a estirar la trama de un relato corto . Le tengo más pavor a Netflix cuya agenda es destruir a los clásicos. Me esperaba que le quitasen su combinación de fantasía y simbolismo, que metiesen personajes diversos para poblar Comala, un pueblo de muertos donde llega Juan Preciado en busca de su padre, el temido cacique Pedro Paramo.

Pues lo que he visto me ha gustado. Como Rulfo prescindió de un hilo cronológico, se puede comenzar por cualquier punto. Aquí, Juan Preciado (Tenoch Huera) llega de día a una región desértica camino a Comala. Tenemos su encuentro con Eduviges (Dolores Heredia) que le da hospedaje y le cuenta su amistad con la madre de Juan Preciado y como se habían prometido irse juntas (léase morirse). Eso, más la afirmación de Eduviges de que se puede apurar el propio fin,  debería darle una pista al protagonista de que está en un pueblo fantasma y dialogando con espectros.



Fascinante el flashback de Eduviges de la noche en que el hijo legítimo de Paramo vino a su puerta y ella tuvo que explicarle que la razón por la cual estaba sin cabalgadura es porque ya había muerto. Muy buen uso de claros oscuros, de tintes azulados para la noche y de mucha luz para el día. Realmente, Rodrigo Prieto no tiene desperdicio.

Pedro Paramo no es un cuento de terror, no más que Cumbres Borrascosas o Beloved de Toni Morrison, pero tiene un aire sobrecogedor. Deja la idea de que Comala es un símbolo de México, del culto a La Muerte que viene de tiempos prehispánicos y que, por ende, es un culto a la violencia, que ha teñido su historia.



Muy buena adaptación y mucho ayuda un buen reparto. Mi primera vez en ver al mentado Tenoch Huerta y no me ha desilusionado, pero lo equilibra Manuel García Rulfo. Yo ni sabía que el Lincoln Lawyer era mexicano. Está excelente como Pedro Paramo porque no es una caricatura del cacique, se sale del estereotipo. Un placer ver que los años no han pasado por Dolores Heredia, guapa y talentosa como siempre.



En el Lugar de la Otra

Para quienes recién me conocen, sepan que rara vez elogio el producto chileno, a menos que lo merezca y esas han sido contadas ocasiones. Este filme de Maite Alberdi tiene méritos para regalar, tantos que es increíble que la haya pasado Netflix y eso solo porque llega con protección de los Hermanos Larraín que la han producido.



Alberdi es reconocida por sus docudramas, entre los que se destaca El Agente Topo, nominada al Oscar por Mejor Documental.  Ahora le ha entrado a la ficción dramática con un suceso real, un crimen pasional que, en 1956, sacudió a los chilenos de todas las clases y a la crónica roja de mi país. Una tarde, en el salón de té del Hotel Carillón (donde pasábamos nuestras vacaciones de invierno cuando chicos), la escritora y crítica literaria María Carolina Geel (Francisca Lewin) mató a su amante Roberto Pumarino. Acto seguido se arrepintió de su acto y no opuso resistencia a su arresto.



Hasta el día de su muerte la asesina no pudo explicar su móvil para matar a un hombre que decía amar. Hubo muchas conjeturas: problemas mentales, celos, incluso busca de notoriedad al imitar a María Luisa Bombal (la mejor escritora chilena) quien había herido a su amante un par de años antes en el mismo Hotel Crillón. La diferencia estuvo en que Bombal solo hirió a su pareja en un brazo. El herido no presentó cargos y la fama de la escritora ayudó a que no fuese enjuiciada. El caso de María Carolina (o Georgina Rivas) era más complejo.



Los psiquiatras determinaron que no mostraba señales de desequilibrio metal. Curioso, cuando en esa época, la escritora evidenciaba cierta misantropía y deseos de quitarse la vida. Así explicó el haber compradojustamente la mañana del crimen el revolver. También planeaba un viaje a Mendoza y aseguró nunca haber contemplado matar a Pumarino. Tampoco pudo explicar las razones de su encuentro cuando ambos estaban separados.



Sucede que Roberto Pumarino, seis años menor que su amante, estaba casado en una época en que no existía el divorcio en Chile. Había un recurso, la anulación, pero la señora de Roberto  se negó a dársela. Fue solo después de fallecida que Roberto le pidió a la escritora que formalizarían su unión. María Carolina, que llevaba dos fracasos matrimoniales a cuestas, entró en pánico. Diría, en su momento, que le aterrorizaba el matrimonio que mataría su amor. Molesto, Pumarino la dejó y al tiempo conoció otra joven con la que planearía casarse.

Lo extraño es que la homicida no conocía ese detalle. ¿Vino a saberlo en el salón de te? ¿Los celos y el despecho la llevaron a usar un arma que recién había adquirido? Tal vez. El caso es que ni la defensa ni la fiscalía apelaron a ese argumento. María Carolina fue llevada al Buen Pastor donde tuvo su propio cuarto. Ahí escribió Cárcel de Mujeres,  un libro curioso dividido en dos partes. Una se refiere a la autora, a su soledad, a su desazón, pero alega que no se siente realmente criminal. La otra es sobre las presas que están ahí bajo el cuidado de monjas carceleras. El libro eventualmente causaría escandalo ya que Geel se atreve a abordar un tema tabú, el lesbianismo en el espacio carcelario.



Los medios y la sociedad chilena consideraron a la escritora  una asesina impenitente,  escandalosa, que buscaba publicidad a toda costa. Se culpó a su modo de vida bohemio e inmoral de llevarla al crimen. El juez la condenó a tres años de cárcel, pero nunca los sirvió. El General Carlos Ibáñez del Campo, presidente de Chile,  la indultó tras recibir una carta de Gabriela Mistral.



Sin conocer a Geel, la Premio Nobel de Literatura, argumentaba que la escritora merecía el perdón porque eso haría feliz a muchas mujeres hispanoamericanas. O sea, un crimen pasional y la culpabilidad de la rea importaban poco ante el hecho de ser mujer ya que las feministas de entonces creían que eran prejuicios machistas los que la condenaban. Ese sería el primer ejemplo de la agenda feminista en el filme.



El lugar de la otra no está dedicado a examinar los móviles del asesinato o la vida de la asesina. Ella no pasa de ser un trasfondo de la verdadera protagonista. Mercedes (Elisa Zulueta) es una actuaria del juzgado. Treintona, casada, madre de dos adolescentes, es una mujer de clase media, que vive en condiciones estrechas con una familia que no la toma en serio y la ningunea sin ellos darse cuenta. Mercedes no tiene historia, pero desde el momento en que acompaña al juez al Hotel Crillón a ver el sitio de los hechos, desarrolla una fijación con Geel y su estilo de vida.



El juez le asigna varias maneras de acercarse a Geel , desde acompañarla a citas médicas hasta visitarla en el Buen Pastor para fotografiarla. Lo más importante es que le dan la llave del apartamento de la acusada para que le traiga ropa a la cárcel. Es ahí que Mercedes descube un mundo nuevo el verdadero rostro de María Carolina Geel. Incluso conoce a su otro amante (Néstor Cantillana que en un par de escenas hace un papelazo, como siempre).



Mercedes no quiere investigar a la asesina ni los móviles de su crimen. Entre lo que descubre en el departamento y los testimonios de parientes y amigos tanto de la víctima como de quien le quitó la vida, Mercedes deja de sentir lástima por Geel. Incluso dirá de ella que no está loca, “se hace la loca”. A pesar de las similitudes entre este film y la excelente comedia de Madonna y Roseanne Arquette,  Desperately Seeking Susan, Mercedes no quiere ser María Carolina.

Aunque baile el Merecumbé (Jeje, Mi Ma lo bailaba con mi hermano cuando era chiquitito) con el amante de Geel, no anda buscando un affaire; no es lo que desea de la escritora. Lo que ella busca, y mi hermano lo dijo “esta quiere “A Room of Her Own”




Es cierto, tal como lo describe Virginia Woolf, Mercedes necesita de un espacio propio y de un sitio donde pueda respirar tranquila. El mundo de Carolina (sin ella) es sereno y privado. Ahí es donde la actuaria puede cocinarse y comer sin preocuparse de si le han dejado una tostada para desayunarse, donde puede dormir lejos de los ronquidos del marido., donde puede circular sin tropezarse con la aspiradora.

                                Poder leer tranquila



                          Sin oir los ronquidos del marido

Es divertido ver como este aparato eléctricoun lujo para la chilena de Los 50- adquiere diferentes significados para ambas mujeres. Para Mercedes es la única ayuda en su interminable labor doméstica. El artefacto está malo, el marido nunca recuerda repararlo, a pesar de las suplicas de su mujer. Para colmo,  la deja al pie de la escalera para que ella se tropiece.

Antes de su muerte, Roberto Pumarino le regala a María Carolina una aspiradora que ella arroja al Rio Mapocho. Para María Carolina el artefacto es un símbolo de esclavitud, una manera de Roberto de domesticarla,  de convertirla en una mujer de su casa. Esa no es ella que se adhiere a un feminismo tradicional, muy diferente al de Mercedes.



La actuaria no teme que la hagan cambiar, ella quiere cambiar. No exige libertad puesto que el marido le da permiso para trabajar. Lo que quiere es respeto y ayuda. La aspiradora es una ayuda, que no la reparen y que se la pongan en el camino,  demuestra desprecio por ella, tal como desprecian su trabajo con burlas incomodas. El querer su espacio y un poco de silencio es un feminismo que entiendo.  

 En su visita al Buen Pastor,  Maite conoce a una viejita que está ahí por haber matado a su yerno que golpeaba a su hija. No tiene abogado, probablemente nunca salga de ahí. La tienen haciendo la limpieza, pero no le importa. “Aquí puedo dormir tranquila” dice porque sabe que su hija y nietos no están en peligro. Por esta mujer no abogará Gabriela Mistral, no tendrá los privilegios de los que goza la escritora asesina, no representará al feminismo imperante. Esa es la razón por la que toda mi vida de feminista he abogado por estas olvidadas marginales cuyas tragedias son despreciadas por las agendas políticas.



En todo sentido, esta película es un agasajo visual,  desde la metamorfosis de Mercedes , mental (tiene tiempo de leer y pensar) y física gracias al guardarropa de María Carolina, sus perfumes y sus maquillajes. Es fascinante el retrato que emerge de las declaraciones de testigos sobre La Geel, una mujer camaleónica que para unos era una aprovechada que le sacaba plata a Pumarino, en cambio para sus allegados es una mujer cuyo único pecado era ser independiente. Reitero esta no es la historia de María Carolina Geel, sino de mujeres como Mercedes cuya oscuridad, cuya existencia monótona, son  postergadas por las militantes, pero pueden, en manos de Maite Alberdi, convertirse en heroínas de su propia historia.



De las tres obras latinas que vi este otoño, me quedo y recomiendo El lugar de la otra. Más allá de su trama, es preciosa. Desde la visión de un Santiago de Los 50 que un espectador gringo de IMDB confundió con París, hasta la elegante recreación del Crillón. Otro detalle son los contrastes:  el contraste entre la misera caja de fósforos donde mal viven Mercedes y los suyos y el amplio, sencillo, pero personalizado, departamento de María Carolina Geel. 

                         Reconstruccion del Hotel Crillon 

Interesantes las escenas del tribunal donde vemos cuan diferente es un juicio a la chilena de la versión estadounidense, también los sobrios pasillos del Buen Pastor con sus monjas discretas y las bulliciosas reas. Todo el filme es un constante desfile de imágenes y sonidos o la ausencia de esos últimos.



También es un homenaje a la mujer chilena desde la más humilde hasta las grandes damas que tomaban su te a la inglesa en elegantes hoteles, y el complejo retrato de una escritora que quiere ser independiente, pero a la que la vida le impone las trabas de su género y también las del amor.



martes, 10 de diciembre de 2024

De Macondo al Lejano Oeste: Drama de época en el invierno 2024-2025

 


Poquito a poco va resurgiendo el drama de época. Al menos este invierno del nuevo año tendremos el retorno de personajes amados como Miss Scarlett,   el veterinario James Herriot y la dupla detectivesca de Vienna Blood. Por fin llegará la segunda parte de Wolf Hall. Retornan los misterios navajos de Dark Wind y Netflix nos lleva al Lejano Oeste en American Primeval.

DICIEMBRE

12. Cien Años de Soledad (Netflix)

Siguiendo esta moda por la literatura latina, Netflix ha decidido lanzar al aire la adaptación del clásico de Gabriel García Márquez. El tráiler que solo corresponde a la mitad de los “100 años”, se ve muy oscuro con mucho énfasis en lo histórico. Lo que me hace temer que se alejará del realismo mágico,  la mayor virtud del libro, pero también un obstáculo cuando se trata de adaptarla.



A mí no me ha gustado ninguna de las adaptaciones de Gabo a la pantalla y menos cuando se trata de una obra en la que prima lo real maravilloso. Ya lo vi en la desastrosa adaptación de La Cándida Eréndira y su Abuela Desalmada. Pasa como con el Libro de la Jungla de Kipling, solo funciona en dibujos animados. Por eso le tengo miedo y para colmo Netflix…İBRRR!

25. Especial de Call the Midwife (PBS)

Parece increíble que estemos en vísperas de la temporada número 14, pero antes nos llega el acostumbrado especial. Son las ultimas Navidades de Los 60 y tanto en San Ramon Nonato como en sus alrededores se preparan para celebrarlas en grande. Tendremos visitas deseadas como el recién descubierto nieto de Miss Higgins, y Trixie dejará a su nueva familia en New York para pasar las fiestas con su antigua familia en el East End. No todas las visitas son gratas ya que hay un brote de gripe de Hong Kong en el área y un reo se ha fugado de la cárcel y se le ha visto en las cercanías de Poplar.



ENERO

No me asusta la paupérrima oferta de diciembre, porque es un mes de especiales dedicados a las fiestas de fin de año. Enero es cuando inicia la verdadera temporada de invierno. Este mes tenemos tres esperados regresos.

5.  Vienna Blood (PBS)

La cuarta y última temporada tendrá al Inspector Ozkar Reinhard y a su amigo, el psiquiatra Max Liebermann, investigando un par de importantes asesinatos tras los cuales se oculta un misterioso maleante llamado Mefisto.



9. American Primeval (Netflix)

Taylor Kitsch encabeza el elenco de este western revisionista que tiene lugar en varias regiones en 1857. TK es Isaac, un hombre lleno de misterios y demonios que se ofrece a escoltar a una joven madre y a su hijo hasta Filadelfia, pero hay muchos peligros entre el Lejano Oeste y Pennsylvania. E cuentan que es una combinación de The Revenant con lo mejor de Peckinpah, así que yo ya tengo mis palomitas y mi chocolate caliente listos. Como hasta Taylor Sheridan le fue a lo woke en sus secuelas a Yellowstone, no le temo a lo que Netflix pueda hacer con el Far West. A ver si regreso al género de cowboys y pioneros este invierno.




12 All Creatures Great and Small (PBS)

Increíble que una serie tan modesta y humana llegue a su quinta temporada. James, por motivos de salud, debe abandonar la Real Fuerza Aérea y regresa a Yorkshire donde la guerra continúa imponiendo cambios como falta de suministros y la aparición de un siniestro mercado negro.



12.  Miss Scarlet and the Duke (PBS)

La gran sorpresa de este año es que Kate Philips tendrá un nuevo compañero. El Duque se ha marchado a Estados Unidos, e Eliza Scarlet y su agencia de detectives tendrán otro contrincante/cómplice en la policía.




FEBRERO

NADA

Corrección: ¡Noticia de última hora! Después de conjeturas, dimes y diretes,  cuando ya se me habían agotado las esperanzas, Taylor Sheridan nos brinda un regalo post-San Valentín. El 23 de febrero debuta en Paramount, la Segunda Temporada de 1923, Los Dutton siguen dando guerra. En un nevado invierno, los viejitos Harrison Ford y Dame Helen Mirren (Jacob y Cara Dutton) estarán sitiados  en su rancho Yellowstone por los villanos. Al rescate viene La Caballería, Spencer Dutton (Brendon Sklenar). ¿No que se lo habían llevado preso en Marsella? Por otro lado, la Condesa Alexandra o Mrs. Spencer Dutton (Julia Schlaepfer) está intentando huir de su familia y llegar a Montana en busca de su marido. Ohh, yo amo a ese par. Definitivamente, este invierno me voy al Oeste.





MARZO

9.  Dark Winds (AMC)

Retorna la serie basada en las novelas de Tony Hildebrand. La acción retoma los hechos seis meses más tarde del momento en que acabó la temporada anterior. Los ocho episodios tendrán lugar en 1972 cuando Leaphorn y su asistente Chee investiguen la desaparición de dos niños. Entretanto,  en su nuevo puesto en la Frontera, la Sargento Bernadette Manuelito descubrirá una red de narco tráfico. Recuerden que pueden ver las primeras dos temporadas tanto en AMC como en Netflix.



20 Wolf Hall 2 (PBS)

Por fin después de casi diez años de espera podremos ver la continuación y final de la trilogía de Dame Hilary Mantel.  The Mirror and the Light, secuela de Wolf Hall,  cubre el proceso histórico desde la ejecución de Ana Bolena hasta la caída de Thomas Cromwell. Podemos ver su vertiginoso ascenso, verlo durante el breve reinado de Jane Seymour y arreglando otro matrimonio para Enrique, una vez que su esposa muera. Pero trae a Ana de Cleves como nueva consorte y comienza a cavar su tumba.



Aunque pobre, la oferta es contundente. ¿Cuál de estas series quieres ver?

 

 

martes, 3 de diciembre de 2024

Las Equivocaciones de Lenú: Temporada final de My Brilliant Friend

 


No hay critica o recap de esta temporada de La Amiga Estupenda en que no encuentre,  entre los comentarios, alguna queja sobre Lenú. Casi todas comienzan con “¿Soy yo la única?”  Yo diría que somos una mayoría de los fans de la serie de HBO que estamos incomodos con la heroína de esta adaptación de las novelas de Elena Ferrante, desde la actriz que la interpreta hasta alteraciones en su personalidad, muchas de las cuales no están en el libro.

Leyendo la novela, me doy cuenta que Lenú si se vuelve insoportable, pero que la serie ha aumentado su pésimo comportamiento, su tozudez en negarse a ver como le dice Lila que  “te has equivocado”. Esa “equivocación” la lleva a ser injusta con mucha gente, con su suegra, con sus hijas,  incluso con Lila que, a pesar de saberla equivocada, la apoya y se hace cargo de Lenú y, por extensión, de la Familia Grecco.

Generalmente en un análisis final no me preocupo mucho de los spoilers, pero ahora trataré de concentrarme solo en la primera mitad de temporada. Los lectores de Ferrante saben que el título de la novela se refiere a una gran tragedia que afectará a las protagonistas y a su relación. Antes de esa tragedia,  toda la serie se concentra en la desastrosa relación de Lenú y Nino Sarratore, su amor de la infancia.



Entonces resulta agotador tener presente el futuro cuando el presente, la mitad de la serie, es ver a Lenú desperdiciar todo lo ganado y jugarse su futuro y el de su familia en pos de un sueño que, en el fondo, sabe es irrealizable. Tenemos a Lenú primero feliz en Montpellier viviendo su amor sin gastar tiempo en pensar en lo que dejó atrás. Ese sueño no acaba con la realidad de regresar a Milán sino cuando la ataca el Monstruo de los Ojos Verdes. Léase, le bajan celos de Eleonora.

Como alguien que fue “La Otra” ( a diferencia de Lenú yo era soltera y libre) puedo afirmar que no hay nada más ocioso y absurdo que exteriorizar a la pareja celos por la esposa legal. En la serie se convierte en un leitmotiv ameritando una escena por capitulo. Incluso lo aumentan con escenas inventadas como cuando Lenú ataja a Eleonora en la calle y le anuncia que espera un hijo de Nino. ¡Qué gran error!

Otro gran error de Lenú será separar a sus hijas de los abuelos y de una semblanza de vida normal para hacerlas acampar en casa de la cuñada donde ni siquiera van a la escuela y, finalmente, llevarlas a Nápoles a vivir con un extraño. En la novela, la voz narradora de Lenú admite haber sido mala madre descuidada, impaciente y hasta golpeadora. En la serie no nos dan eso, solo los rostros de reproche de las niñas porque este año Saverio Constanzo se ha ido por la máxima mitutera de que una verdadera mujer debe anteponer su felicidad antes que sus deberes maternales.



 ¿Pero cuál es la felicidad de Lenú? Ciertamente no es junto a un hombre que abandonó a Lila su suerte, que abandonó a Silvia con un hijo en brazos,  y que se rehúsa a divorciarse de Eleonora. En esta temporada además Adele advierte a su nuera que Nino es “un hombre sin tradición”. O sea, un escalador social,  lo que lo hace poco confiable.

En esta temporada es cuando Lenú se entera por boca de Nino que él impidió, cuando eran adolescentes, que se publicara un ensayo de ella nada más que por envidia. Incluso han inventado una escena donde Nino invita a comer al editor de su mujer para convencerlo que publique su libro. El modo en que Sarratore intenta acaparar la conversación y la cara de enojo que pone cuando el invitado presta mayor atención a Lenú nos indican que su envidia de adolescente sigue existiendo.

Si me he pasado una página quejándome de Lenú y sus malas decisiones es porque ella es el núcleo de los primeros cuatro episodios. En otras temporadas, su personaje estaba equilibrado por las acciones y decisiones de Lila quien siempre era la más vigorosa del par. En su último libro, Ferrante sigue ese esquema, con Lila omnipresente, aunque solo sea una voz en el teléfono y en la conciencia de su “amiga estupenda”.



En la serie han hecho desaparecer al personaje. En el primer episodio tiene un mínimo de presencia en cámara y es únicamente para contarle a Lenú que Nino es un mentiroso. Solo en el tercer episodio, Lenú , que ya lleva tiempo en Nápoles se tropieza con Lila en la puerta de la casa de los Grecco (no es así en el libro).

Es como si se quisiera dar mayor importancia al personaje de Elena Grecco, por lo que urge quitar a Lila (ahora interpretada por Irene Maiorino) de por medio. Totalmente innecesario, porque en el relato original existe un balance entre ambas. Aunque Lenú esquive encontrarse con su frenemy favorita, Lila está presente en la boca de toda la gente con la que la escritora se reencuentra en su retorno a Nápoles. Es que Lila ha vencido a los Solara con su negocio de computadoras. No solo gana dinero, genera empleo para gente que, de otra manera, estaría al servicio de los mafiosos.



Lila es la matriarca del Rione. Ha tomado el lugar de Manoella Solaracuya muerte apenas es mencionada en la seriepero para hacer el bien. Incluso ha utilizado la obsesión que Michele Solara siente por ella para dominarlo. Hasta Immacolata, su mayor acusadora, ahora la alaba y respeta. Mientras Lenú va perdiendo terreno en su carrera de escritora, Lila va adquiriendo seguridad y poder. Hasta lo ejerce sobre Lenú. Es solo durante el terremoto que Lenú vuelve a adquirir cierta superioridad sobre la aterrada Lila.

Tal vez por eso, se decidió dilatar el reencuentro entre ambas. Es en el cuarto capitulo, donde reaparecen los personajes del Rione,  que sabemos la importancia de Lila en la vida de ese barrio. Por fin ahí salimos un poco de las eternas peleas de Nino y Lenú, y vemos la evolución del Rione y como en el fondo sigue igual, aunque Lila y su negocio proporcionen una esperanza de bloquear la nefasta influencia de Los Solara.

En el libro, Lenú cae inmediatamente en su antigua sumisión a su amiga y es Lila quien le mete en la cabeza que se embarace. En la serie evitan esos toques nocivos de Lila. En cambio, muestran a Lenú usándola cuando le conviene y en otros instantes mostrándose celosa de verla junto a Nino. Primero, Lenú les embute a las hijas a Lila para poder irse a con Nino a New York. Las nenas están encantadas de estar con la Tía Lila así que se convierte en baby sitter de Elsa y Dede cada vez que Lenú la necesita.



Cuando esa necesidad se vuelve abuso es cuando Immacolata sufre de una hemorragia en casa de su hija mayor. Nino y Lila la llevan a un hospital porque Lenú está cuidado a la recién nacida Imma. Al hospital llega Marcello Solara, que quiere llevarse a la suegra a una clínica privada. Nino se niega (unca entendí el motivo) y Lila lo apoya. Se arma una tremenda trifulca. Por teléfono, Lenú exige que su amante y su amiga sean sus representantes. Solo que le bajan los celos y llama demandando que Nino vuelva su lado y que Lila dialogue con Marcello. Su egoísmo es insoportable y opaca la preocupación por su madre.



Esa noche es Lila quien la pasa abrazada a Immacolata en un cuarto lleno de mujeres moribundas. Al día siguiente, Marcello se lleva a la suegra a una clínica. Por no ser pariente, Lila no tiene voz ni voto. Cuando Nino expresa su preocupación de haber enfrentado a Lila, embarazada y débil, con Marcello, Lenú estalla en un acceso de ira que la hace insoportable. No será la última vez que abuse de Lila. Según mi interpretación el que Lila pierda en su enfrentamiento con Marcello, la debilita ante Los Solara. Esto la pone en un camino que llevará a la tragedia.

La serie parece querer hacer hincapié en el egoísmo de Lenú y su abuso de su amiga. Una tarde,  la escritora regresa a su casa para encontrar a su bebé semi desnuda y a Nino,  en el baño,  con las manos en la masa corpórea más insospechada. Lenú agarra a su hija y sale corriendo con la niña sin pañales.



En el libro, Lenú actúa de acuerdo un plan. Va a buscar a sus hijas a la escuela porque cree que Nino la irá a buscar allá. En el camino, la beba se orina en el regazo de la madre. Lenú compra pañales y toallitas, limpia a la niña y la muda. Se quita su abrigo y envuelve a la criatura ya que hace frio. Tras recoger a sus hijas llama a Lila y pide refugio en su casa. Al llegar a casa de Lila es ella quien se encarga de la beba.

No es así en la serie. Lenú conduce su auto, sin destino definido,  por un rato hasta que la bebita se hace pis en su regazo. Entonces va a la escuela. Hace frio e intenta meter a la niña bajo el abrigo que ella viste de tan mala manera que la colita de Imma queda al aire. Tanto Lenú como la nena deben oler a meado. Así, en esa facha, lleva a sus hijas a casa de Lila donde llega sin aviso y lanza a la niña toda orinada sobre la impecable colcha de su amiga. Yo que Lila la saco a escobazos de la casa.

Me detengo ahí, pero muchos fans han opinado que es la nueva actriz quien arruina cualquier posibilidad de sentir simpatía por Lenú. Es cierto que Alba Rohrwoch es una actriz conocida y premiada, pero no cae bien ni es tan hermosa como las novatas que anteriormente dieron vida a Elena Grecco. Es inexpresiva o pone caras que no corresponden. Termina haciendo una Lenú ultra moderna, feminista, francamente abusadora y mal educada. No me ha impresionado su interpretación y no dejo de recordar que Alba es la mujer de Saverio Constanzo, el director.

Contenido Violento o Gory: Tenemos violencia de la tierra con el terremoto de Nápoles en 1980; violencia verbal con las pataletas de Lenú y violencia fisca incluyendo una escena en que la escritora y su madre se golpean mutuamente. La peor escena es cuando Michele apalea a Alfonso en la vía pública. Hay también un suicidio.



Contenido Sexual Y Desnudos: Lenú con diferentes hombres. Un desnudo de Nino y Lenú corriendo por la casa. Se lo hubieran guardado.

Factor Feminista: A pesar de los discursetes feministas de Lenú y de su cuñada Maria Rosa, ese empoderamiento femenino resulta falso en vista de la dependencia emocional y física de una mala pareja que sufre la narradora. El poder que ha adquirido LiIa también decae ante Los Solara demostrando que era artificial y poco duradero.

Factor Diversidad: El peregrinaje de Lenú por Italia sirve para enseñar la diversidad del país: el conflicto entre las clases acomodadas y profesionales del Norte con el mundo semi primitivo del Sur. Ferrante nos muestra un Nápoles atrasado, conservador, dominado por la Camorra que el libro indica es un resabio de la era Fascista. Si el Rione sigue teniendo ideas retrogradas sobre las mujeres y su posición en la sociedad, más fuerte es su rechazo por alguien de orientación sexual diferente como el trans Alfonso.



 

domingo, 1 de diciembre de 2024

¡Nos Dejó Doña Silvia! (Silvia Pinal 1931-2024). Recordemos su trayectoria por la televisión

 

 


Aparte de su vida escandalosa, de esas hijas y nietas más bochincheras que ella, Silvia Pinal fue una gran artista del teatro, cine y televisión. Con su muerte se nos va casi la última estrella del Cine de Oro (solo queda Doña Elsa Aguirre). Se nos fue la musa de Buñuel, la de los muchos maridos y muchos conflictos. En este momento no habrá publicación en México y en el mundo hispano parlante que no hable de su carrera cinematográfica y de su realidad que superaba toda ficción. Yo, como Gata Seriefila, prefiero recordar su trayectoria por la pantalla chica.

De Variedades a la Telenovela

Silvia Pinal ya era una diosa del cine cuando entró en la televisión como presentadora de Tv en el programa Con los brazos abiertos. De ahí aparecería en varios programas,  siempre presentando o haciendo sketches y llegando a tener el propio en 1966: Los Especiales de Silvia. Hasta apareció en el Show de Bob Hope al otro lado de la frontera.

Tanto trabajo tenía la actriz con cine, teatro y presentaciones en vivo en la teve, que no le quedaba tiempo para telenovelas. Estas estaban haciéndose de a docena al mes en esos primeros años del género en México y en ellas ya actuaban luminarias del cine como Marga López y Elsa Aguirre. Quien la convenció de actuar frente a las cámaras fue Don Ernesto Alonso, ya embarcado en su máxima contribución a la cultura popular (y no tan popular) de México,  la telenovela histórica.

Después de tratar el tema del Segundo Imperio en Carlota y Maximiliano (1965) y la Revolución en La Tormenta (1967), el Señor Telenovelas quería meter mano en la Insurgencia. Quería hacerlo desde una óptica femenina, la de Jimena que experimenta, participa y es testigo de hechos históricos desde su juventud hasta su vejez. Ese rol de Jimena Lapuente le tocaría a La Pinal.





Desde ese inicio, La Señora Pinal le entraba a lo controversial. Jimena, apenas muere su anciano marido y en medio de su luto dieciochesco, se enamora de Lisandro (Enrique Lizalde), un capitán del ejército del Virrey de la Nueva España. Lisandro comparte los sueños de independencia de sus amigos criollos como Ignacio Allende, pero acaban todos fusilados junto al Cura Hidalgo. Jimena se hace cargo de Pedro, hijo de Lisandro. Una década más tarde, Pedro (también interpretado por E. Lizalde) se une a los insurgentes y Jimenaahora espía en la Corte del Virrey se da cuenta que lo ama a pesar de la diferencia de edades.



Yo he visto todas las novelas épicas de Ernesto Alonso, menos La Tierra, El Carruaje y Los Caudillos. Hoy he tenido el placer de encontrar varios clips de esta última. Efectivamente,  es blanco y negro, el manejo de cámara y fotografía es rudimentario, las actuaciones son un poco teatrales, pero qué bonito escribía Miguel Sabido, qué bonitos eran Carlos Bracho y Enrique Lizalde y qué majestuosa se veía Doña Silvia. Perdóneme, estoy muy vieja, pero las telenovelas turcas o coreanas, nunca alcanzarán esa magnitud de emoción, esa aura de epopeya.



Ese mismo año, Silvia Pinal y su marido Enrique Guzmán,  decidieron hacer un programa juntos, un show de variedades parecido al que estaba granjeándoles triunfos en USA a Sonny y Cher. Silvia y Enrique también cosechó éxitos y duró hasta 1972.  Para entonces la pareja se llevaba de la greña y no podían compartir ni el plató.



En 1973,  la diva protagonizó otra telenovela. A pesar de estar basada en una historia de Yolanda Vargas Dulché y de que giraba alrededor del (entonces) novedoso tema de la doble personalidad, ¿Quién? no tuvo mucho éxito.

Silvia prefirió dedicar el resto de la década a programas de variedades y sketches cómicos como Ahora Silvia! Y La revista especial de Silvia. Ahí trabajaban junto a ella galanes maduros como Mauricio Garcés, Raúl Ramírez, Julio Alemán y Gustavo Rojo. Los pasaba Univisión (entonces Cadena SIN) los lunes por la tarde y nos encantaban a mi madre y a mí.

Como la Tragedia la Llevó a Mujer, Casos de la Vida Real

En 1980, siempre buscando nuevas experiencias actorales, Dona Silvia aceptó aparecer en el programa juvenil, Cachún Cachún Ra Ra, interpretando a la madre de Viridiana Alatriste (su hija en la vida real). Viridiana estaba muy de moda y su carrera iba en ascenso con una nominación a un Ariel por La Seducción. A Silvia Pinal se le ocurrió hacer una telenovela en la cual sería protagonista madura y su hija seria la estrella juvenil. Decidió también producir el tele seriado para poder tener mayor control sobre este.

                     Con Viridiana en Cachun Cachun Ra Ra

Así nacía, en 1982,  Mañana es primavera con una trama que precedía a Mirada de Mujer desde la perspectiva de la mujer madura que al descubrir la infidelidad del marido (Gustavo Rojo), se da cuenta de que tiene derecho a rehacer su vida. Esta telenovela cifró su éxito en la combinación de las actuaciones de la diva y la de un elenco juvenil que interpretaba a sus hijos y amigos y parejas de estos. Esa mixtura atraería a diferentes públicos.



Aunque Mañana será otro día recibió muchos elogios y premios, incluyendo el primer TvyNovelas de la Señora Pinal, hoy es más recordada por el trágico accidente que costó la vida de Viridiana Alatriste. Este tremendo golpe empujaría a la estrella sonorense a refugiarse en su trabajo y sus deberes de primera dama de Tlaxcala.



Continuaría produciendo telenovelas como Cuando los hijos se van (1983) y una de las favoritas de mi madre, la miniserie Tiempo de amar (1987) con Lupita D’ alessio. En 1985 produjo y protagonizó Eclipse, que sería también su último estelar en telenovelas. Como haría a lo largo de su vida, Silvia Pinal se reinventaría en un programa, hoy un referente de la televisión.

                                     Con Joaquín  Cordero en Eclipse

Mujer,  Casos de la Vida Real fue un parteaguas en la televisión mexicana. Acostumbrados a Lo que callan las mujeres y La Rosa de Guadalupe, nos olvidamos que su origen está en esa serie de dramatizados que duraría más de veinte años y ganaría media docena de TVyNovelas. Originalmente se planeó como una de las muchas maneras de ayudar a gente damnificada por el Terremoto de 1985, pero el proyecto se fue expandiendo. Mujeres de todas las clases sociales y de toda la república escribieron a Silvia Pinal contándole sus vivencias.



Estas cartas fueron luego dramatizadas y presentadas em formato de unitarios creándose así un mosaico de los problemas sociales que afectaban a las mexicanas desde el sobrepeso hasta la violencia doméstica. A pesar de haber actuado en el primer episodio, la diva se limitaría luegoademás de la produccióna presentar cada historia, ofreciendo al final de cada episodio una moraleja acoplada a consejos de donde buscar ayuda.



La Década del Multitasking

Este programa ocuparía parte el tiempo de la diva que a sus 60 y pico de años daba lecciones de multi-tasking. En Los 90 adquirió dos teatros; puso en escena como productora la versión en español de Cats y de La Jaula de las Locas,  además de actuar en Mamá nos quita los novios, Hello Dolly y Gypsy. Filmó Modelo Antiguo bajo dirección de Raúl Araiza y,  como si fuera poco, incursionó en la política bajo la guía de su último esposo, el Gobernador Tulio Hernández ,de quien se divorciaría en 1996

Ahora la diosa del cine quería formar parte de la política del país. se postuló , y gano las elecciones de 1991, convirtiéndose en diputada del PRI . Entre 1997 y el 2000 fue senadora y miembro de la Asamblea de Representantes del Distrito Federal. A pesar de que el siglo XX acabaría viéndola fugitiva, refugiada en el departamento de Miami de su ex, Enrique Guzmán debido a una acusación de malversación de fondos Silvia Pinal volvió a México, arreglado ese asunto, y continuó su vida ultra activa como actriz y presentadora.

Doña Silvia en el Siglo XXI

Su ultimas participaciones en las telenovelas se había limitado a cameos, pero la muerte de Doña Libertad Lamarque había dejado un espacio en la telenovela infantil, Carita de Ángel (2000). Así Doña Silvia aceptó ser la Reverenda Madre Lucia, directora del colegio donde estudia la pequeña protagonista. Hasta se atrevió a cantar y aquí les va el dueto con Daniela Aedo.



En el 2007 caía el telón para Mujer, casos de la vida real, pero no para su anfitriona que todavía tenía mucho que hacer en la televisión. En el 2007 aparecía en la sitcom Una familia de diez, como Doña Silvia, dueña del edificio donde vivía dicha familia. Haría apariciones esporádicas en ese programa siendo la madrina del episodio número 100.

En el 2008 haría una aparición especial en Fuego en la sangre como Santita, la novia perdida del abuelo de las protagonistas (Joaquín Cordero).



En el 2009, uno de los programas más vistos de Televisa era la serie de Pedro Torres, Mujeres Asesinas.  Silvia Pinal no se iba a perder la oportunidad de ser parte de ella. Apareció en el episodio “Rosa Heredera” como la víctima de Daniela Castro.



En el 2010 fue la tía de Lucero y madre de la villana Gaby Spanic, en Soy tu dueña, actuación que le amerito otra nominación al TvyNovelas.  A sus 80 años, ya era hora que le llegaran galardones por su carrera artística. El 2008 recibió un Ariel de Oro, una Diosa de Plata al año siguiente, los remolones eran los de TvyNovelas que por fin el 2012, le otorgaban un premio por su trayectoria en la pantalla chica.



Pero había Doña Silvia para rato. En el 2017 se integró al elenco del drama-comedia de Juan Osorio, Mi marido tiene familia, como Doña Imelda, la abuela del protagonista (Daniel Arenas). Continuaría ese rol en la secuela Mi marido tiene más familia (2019). Por su trabajo en esa telenovela, Silvia Pinal ganaría su segundo TvyNovelas y también un premio Bravo.





En el 2019, presentó su biopia Silvia Pinal enfrente de ti, en la cual sería encarnada por Itatí Cantoral. Al hacerlo daba su aprobación implícita para un chorro de mentiras, controversias, distorsiones que acabaron afectando a terceros y demonizando a su tercer esposo. No voy a meterme en detalles,  basta leer mi nota sobre Enrique Guzmán en Latinas de Ayer.

Lamentablemente esa sería la imagen de Silvia Pinal en sus últimos años, chismes, titubeos, declaraciones contradictorias que serían la comidilla de los medios que azuzaban el fuego sin respetar las contribuciones de la legendaria estrella. Más triste es que otras mujeres del clan Guzmán-Pinal se aprovechaban, y lo privado se volvió publico convirtiéndose en una ensalada de acusaciones que se echaban entre ellas.

Cada vez que aparecía Doña Silvia en las noticias, se veía desmejorada y reacia a responder por su escandalosa prole. Hoy se ha acabado ese circo. Silvia Pinal vuelve al lugar que les corresponde, su familia, estuvo a su lado hasta su partida honrándola como la ha honrado el Senado de México con su minuto de silencio,  y tal como se la ha homenajeado ayer en Bellas Artes. Enrique Guzmán estuvo pendiente de la salud de su ex esposa y se comunicó con ella, por última vez, una hora antes del fallecimiento de la protagonista de Viridiana.

Acallados rumores, y en medio de despedidas y evocaciones, vale acordarse de lo que significó Silvia Pinal para la televisión, las novelas en las que actuó, las que produjo y el efecto trasformador que tuvo su Mujer casos de la vida real. Le deseo el descanso que los medios le negaron en vida y con este breve ensayo recuerdo su admirable paso por la pantalla chica.



NOTA: Si me he demorado tantos días en postear es porque estuve ocupada buscando material visual y audiovisual, pero hay muy poco concerniente a la labor televisiva de Silvia Pinal. Inclusive he leído que no se conservan copias de los primeros capítulos de Mujer, casos de la vida real. Extraordinario puesto que fue un programa tan visto en todo el continente.