Cuando trabajaba en el blog de las
series de época que podremos apreciar en un futuro cercano, noté cierta trend: una considerable cantidad de
proyectos que tienen lugar en el Siglo
XVIII. El Siglo de las Luces se ha puesto de moda, Ya no como el año pasado
enfocado a ficciones coloniales sino en el universo de la Iluminación Europea.
¿A qué se debe?
Las dramatizaciones
de relatos dieciochescos han abundado en
el cine del Siglo XXI, desde “Marie Antoinette” hasta “Belle”. Hay algo en la
moda rococó que resulta atractiva para los productores, pero ahora esa moda ha llegado
a la televisión. Primero fue en Italia con la telenovelesca “Elisa de Riivombrosa (“2003), luego en Francia con
la adaptación de la serie histórico-detectivesca “Nicholas
Le Floch”.
Finalmente la fiebre
del Enlightment atacó a los Estados Unidos comenzando con
“John Adams,” y siguiendo con “Salem”,”Turn”, y “Sons of LIberty.” Y no nos
olvidemos de cuentos de piratas como “Black
Sails” y viajes en el tiempo como los de Ichabod Crane y su esposa Katrina que
tratan de adaptarse a un nuevo milenio, pero constantemente recuerdan que
provienen de Las 13 Colonias.
Aunque si de viajes en el tiempo se trata, obvio que el inicio
de esta pasión nace de la tan esperada adaptación de Forastera de Diana Gabaldon. El año pasado finalmente debutó “Outlander” con mucho éxito poniendo de moda
esos verdugados acampanados, los panniers
y jabots, y la historia del Reino
Unido en los 1700s, en este caso la de las rebeliones escocesas que son vividas
por la enfermera y viajera del tiempo Claire Beauchamp (Caitriona Balfe).
“Outlander “es una producción de Starz, pero
este 2016, la fascinación por El Siglo de las Luces viene de la BBC.
Comenzó con un refrito de una serie clásica, icónica y mágica de hace cuarenta
años que a su vez se basó en una popularísima
cadena de novelas históricas. Me refiero a “Poldark” que ya vio la luz
de la pantalla chica este abril.
Para quienes no conozcan la saga córnica de Winston Graham,
esta es la historia. Después de servir a su rey en la guerra contra los colonos
norteamericanos, el Capitán Ross Poldark (Robin Ellis) regresa cansado y derrotado
a sus tierras de Cornualles. Se lleva la sorpresa de que sus propiedades han
sido confiscadas y su prometida, Elizabeth (Jill Townsend), se ha casado con su
primo. Poldark se alía con los pocos amigos y servidores que le quedan para luchar
contra los ambiciosos Warleggan. En su conflicto por recuperar lo suyo y
reparar entuertos, este Quijote dieciochesco rescata a la salvajita Demelza
(Angharad Rees), le da un empleo en su cocina, en su cama, y finalmente la
lleva al altar.
Por dos años (1975-1977), ese espacio mágico de Cornualles
sirvió de trasfondo para todas las aventuras de Ross Poldark en su contienda contra
la injusticia, los Warleggen, los franceses y la pasión que le inspira
Elizabeth y que no deja de dominarlo aun cuando su prima enviuda y se casa con
el despreciable (¡Que gran villano!) George Warleggan (Ralph Bates). A proposito, pueden ver la serie original en español aquí.
Con ese precedente espero con ansias la nueva versión y
hasta estoy dispuesta perdonarle a Aidan Turner haberme destrozado a mi pintor
favorito en “Desperate Romantics” si logra una buena comparación con el
incomparable Poldark. ¿Alguien ha visto ya esta serie? Me he quedado con la
excelente reseña de la Gata Magrat Ajos Tiernos en sus Crónicas
de Ferrocarril.
El Siglo XVIII fue un siglo de exploración y colonización.
Un nuevo mundo nació con el descubrimiento de la isla-continente y Australia
será el escenario de “Banished” (Desterrados) Ahí veremos las peripecias de los
convictos británicos e irlandeses que era transportados a una isla-prisión al
otro lado del mundo.
Aparte de que me fascina el pasado australiano, también me intriga
este capítulo de una historia que pocas veces ha sido llevado a la pantalla. Con
la excepción de filmes olvidados como “La nave de los condenados (Botany Bay)”
o miniseries como “Against the Wind” (1978) los días de Australia como colonia
penal (establecida originalmente en Botany Bay, Sídney) son un periodo que los
mismos australianos quisieran olvidar. Quien
haya visto “Banishmed” que me cuente si aporta algo a
los dramas históricos.
Lamentablemente y ya lo sabemos, la televisión que gusta es la que descansa sobre sexo y
controversia. Como el siglo XVIII ofrece un caudal de textos pornográficos y de
escándalos sexuales en la clase alta, los productores no van a desaprovechar
esta mina de oro. Eso es lo que hay detrás de “Woman in Red” (o “The Scandalous Lady W”.) Se trata de una
dramatización de la vida aventurera y picaresca de una dama de la alta
sociedad dieciochesca llamada Seymour Worsley.
Natalie “Maergery” Dormer será la encargada de darle vida (vestida
y desnuda) a Lady Worsley que cosechó una infame reputación por sus amoríos
adúlteros, todos apañados por su marido interpretado por Shaun “Endeavour”
Evans. Eso hasta que harta de ser prostituida, Seymour huye con un militar y es
llevada ante la ley por su esposo en un juicio que deleitó a la chismosa
sociedad georgiana.
Sin embargo, la sociedad más escandalosa del Siglo de las Luces
fue la más ilustrada, la francesa, y
hacia allá enfocan los ojos los productores de la BBC. Playground está planeando
una miniserie basada en la escandalosa
novela de Choderlos de Laclos Las
Relaciones Peligrosas. No se sabe aun nada del elenco, pero me encantaría
ver a Michelle Dockery como La Marquesa de Merteuil, rol que este otoño
interpretará “Lady Mary “en su retorno al teatro londinense.
Siempre en Francia, no se
han olvidado del suceso más espectacular y trascendente de la historia
dieciochesca: La Revolución Francesa. Después del éxito alcanzado con la
adaptación de “Wolf Hall”, la BBC le apuesta la guillotina en otra novela d
Hilary Mantel. Se trata de la dramatización de la vida de los líderes revolucionarios
titulada A Place of Greater Safety. Y
con eso se detiene la lista, pero podemos apostar que pronto sabremos de más
series que tendrán lugar en el mundo de los 1700’s.
¿Cuál de estas series les gustaría ver? Soy fanática confesa
del Siglo 18, ¿pero que creen ustedes que lo haga tan atractivo a los ojos del
público del Tercer Milenio? ¿Hay alguna otra época que les gustaría ver retratada
en formato de miniseries? ¿Hay alguna obra dieciochesca u obra literaria que
tenga lugar en ese trasfondo histórico que les gustaría ver dramatizada en la
televisión? Yo, gata cursi que soy me gustaría ver otra versión de Las dos huerfanitas, de la cual se han
hecho tantas películas, pero nunca una miniserie (o serie que da para harto).
También me gustaría ver una adaptación de El Caballero de La Casa Roja de Dumas, y
una versión con actores de carne y hueso del manga “La Rosa de Versalles”.
Y para salirnos un poco de Francia, me gustaría otra
adaptación de Kitty de Rosamond
Marshall, que ahora podría adaptarse usando todos los elementos picarescos de
la obra.
Acabada de hacer una (paupérrima) reseña de las series de fantasía
que llegarán a la televisión en un futuro cercano y ya se me antojaba hacer algo
parecido con toda la nueva temporada 2015-2016. Pero un vistazo a la parrilla me
desalentó totalmente. Lo siento, pero nada me parece atractivo con la excepción
de los siempre confiables dramas de época. Y de esos hay una gran oferta.
Es cierto, cuando todo falla, siempre se puede contar con
una “Downton Abbey” o algo como “Miss Fisher Murder Mysteries”. La tercera temporada de la serie
de detectives australiana ha quedado con una Phryne que se despide de Oz y
vuela en el horizonte en su avión partículas, no sin antes intercambiar un
largo y húmedo beso con su amor secreto, el Inspector Jack Robinson. Y ahora
los fans estamos esperando confirmación de que vendrá una Temporada 4.
No necesitamos confirmación para saber que se acaba “Downton
Abbey” o que “Mad Men” ya cerró su ciclo. La pérdida de estas dos series tan
representativas del drama de época deja
altas las esperanzas para period pieces futuros.
Por suerte, la BBC no se ha quedado de brazos cruzados y
desde el 2014 que anda produciendo propuestas tentadoras que todavía no hemos
visto en América Latina. Me refiero a “ Jonathan Strange y
Mr. Norrell”, “The Crimson Field” y por supuesto, “Indian Summers”. Todas
de la temporada pasada.
Tras la despedida de “Mad Men “y con “Masters of Sex “en su
tercera temporada, esperaba kilos de series retro
sobre los 50’s y 60’s. Para nada. Lo más cercano es “Partners in Crime” que
recoge las aventuras del dúo de detectives amateur Tommy y “Tuppence” Bresford.
Tal como ocurriera con El Padre Brown, se decidió trasladar a los personajes de
Agatha Christie desde Los Locos 20 a un contexto de Guerra Fría.
Después de la renovación de “Manhattan” (que todavía no
vemos por estos lados) se ha olvidado un poco el tema de La Segunda Guerra Mundial.
Sir Ian McKellen y el ex Sir Anthony Hopkins
recrearán los roles creados por Albert Finney y Sir Tom Courtney, en una nueva
adaptación de “The Dresser”,. La obra de
Ronald Harwood gira en torno a la
relación entre un actor alcohólico y ególatra y su vestidor en la Inglaterra
del Blitz. Este es un filme para TV no así la serie “Home Fires” una
contribución de ITV sobre el tema de la vida durante el Blitz. Más interesante
se ve la adaptación de la novela especulativa de Len Deighton SS-GB que se imagina lo que
hubiera sido el Reino Unido de ser invadido por los Nazis.
Sobre la Belle Epoque
solo tendremos una adaptación de la (un día)
escandalosa Lady Chatterley’s Lover. A
Lady Constance la encarnará Holiday “Lucrezia Borgia” Granger, su amante rural
será interpretado por Richard “Robb Stark” Madden. Pareja atractiva, y ya los
hemos visto desnudos a ambos. Todo un espectáculo,
a pesar de que el difunto Rey del Norte insiste que el énfasis de esta adaptación
de la novela de D.H.Lawrence será “en
romance y no en sexo”
El tema Sherlock Holmes/Conan Doyle no deja de atraer
productores. Martin “Doc Martin” Clunes interpreta a Sir Arthur Conan Doyle en
“Arthur &George” una dramatización de la novela de Julian Barnes sobre los
esfuerzos del escritor por defender a un abogado hindú injustamente acusado. Los canadienses planean otra dupla en “Houdini
and Doyle” sobre una mancuerna entre Sir Arthur y el mago. Siempre en tema
biopico llega “Life in Squares” una visión sobre El
Grupo Bloomsbur y que se enfoca en dos de sus miembros, Virginia Woolf y su
hermana Vanessa Bell.
Como siempre , el Siglo XIX estará bien representado incluyendo adaptaciones literarias de The Secret Agent de Joseph Conrad, de Mary Barton de Elizabeth Gaskell y la más ambiciosa, una nueva versión de La Guerra y la Paz . Después de ser Lady
Rose en “Downton Abbey” y Cenicienta, Lily James pasará a ser la Condesa Natacha Rostova ,la
mejor creación femenina de Tolstoi.
Tom Hardy y Sir Ridley Scott producirán “Taboo”, una serie
que ya provoca polémica. La historia de un aventurero decimonónico que regresa de
África cargado de diamantes y ansias de vengar la muerte de su padre ,ha sido
acusada de retratar falsa y negativamente a la East India Company. Joanne Froggart, la Anna Bates
de “Downton Abbey” será la asesina en serie Mary Anne Cotton en “Dark Angels” basada en la historia de la
famosa envenenadora victoriana.
En Estados Unidos no se quedan atrás y les van a los miriñaques
en un turbulento periodo de la historia de su país: La Guerra de Secesión. En “Point
of Honor “, “Charlotte” y el drama
médico “Mercy Street” se intentará convencer al público políticamente correcto de
que el Viejo Sur estaba lleno de abolicionistas enclosetados.
Elenco de "Mercy Street"
Saliendo de la temporada final de “Downton Abbey “ ya Julian
Fellowes ha sido contratado por la NBC para lo que no se sabe si será película
para televisión, miniserie, o piloto de serie . Solo sabemos que se titula “The Gilded Age” y que como lo indica el
titulo tendrá lugar en la recta final del Siglo 19. Se cree que veremos en esa
serie a las versiones jóvenes de Cora y Robert Crawley.
Voy a saltarme El Siglo XVIII que amerita su propio blog, y
pasamos al Renacimiento. Lord Fellowes va a estar muy ocupado porque también
quiere adaptar a la pantalla chica The
Serpent and the Moon escrita por su amiga la Princesa Michael de Kent. La
novela trata sobre el triangulo romántico e histórico entre Enrique II, Rey de
Francia, su esposa Catherine de Medicis y su amante Diane de Poitiers. Para los
adictos a “Reign”, ver a Catalina en su juventud ser un gancho atractivo.
“Juego de Tronos” sigue generando una fascinación por la Inglaterra
Medieval. Y la televisión inglesa quiere aplacar ese apetito. Habrá “White
Princess”, una continuación de “La Reina Blanca.” Yendo más hacia atrás en el tiempo se
planea una adaptación de The Last Kingdom de Bernard Cornwell que gustará a troneros y a fans de “Vikings” con una historia de sajones e invasores
nórdicos en la Inglaterra del Siglo IX. Pero el proyecto más curioso viene
de FX.
Stephen Moyer, el inolvidable
Vampire Bill de la fenecida “True Blood” lidera el elenco de “The Bastard
Executioner” (El verdugo bastardo) aunque el protagonista es Lee Jones como un
soldado del ejército del Rey Eduardo que harto de ver matanzas decide cambiar
de empleo, pero acaba como el verdugo de una aldea galesa. La serie es
producida por el reconocido Kurt Sutter (The Shield, Sons of Anarchy) quien también
actuara en el papel de El Mudo.
Últimamente hay una manía de películas y series bíblicas.
Cual de todas peor hecha. Falta la mano de Cecil B. D Mille. Este otoño llega “Of
Kings and Prophets” a la ABC. En tres palabras es la historia del Rey David y
de su pugna con Saúl.
Mejor cara trae “Tut”
una especie de “Juego de Tronos “en el Antiguo Egipto. Avan Jogia es el joven Tutankhamen
que encabeza un gran reparto en el que estarán Sir Ben Kingsley y el novio de
la Reina Guivi, Alexander “ Doran Martell” Siddig.
Los promos han estado anunciándolo como “El final de una
era” y “Severance” el capitulo que da inició a la última temporada de “Mad Men”,
no lo desmiente. Se acaba el tiempo de experimentar para los empleados de Sterling
Cooper y Partners. Ahora es el momento de de tomar decisiones, de reinventarse
o de aceptarse.
La soledad y la insatisfacción son los temas del episodio. Lo atestigua el tema musical de la noche "Is that all there is?" (Es eso todo lo que hay?" que Peggy Lee grabara en 1969. Después de siete años, la publicidad parece ser el menor de los intereses de
los personajes de esta serie. La mayoría
se encuentran en un punto del camino en que tienen que enfrentar una crisis
existencial para la cual no parece haber solución inmediata. El único que
resuelve los problemas, a lo largo del capítulo, es Ken Cosgrove demostrando que
aun en el mundo de los spots comerciales puede haber venganza y un atisbo de
final feliz, aunque esa felicidsaf sea agridulce.
Comenzamos con Ken tuerto celebrando el retiro del suegro en
una escena familiar que tiene lugar en la casa del matrimonio Cosgrove. Es la
única escena familiar en una hora en la que Betty y su tribu brillaron por su ausencia.
Es toda una reafirmación de cómo los “Mad Men” carecen de familia, de lazos de
sangre, de entornos domésticos. Ahora son un clan de solterones y prósperos divorciados.
Solo Ted tiene mujer, hijo, suegro.
Cynthia Baxter-Cosgrove siempre me dio la impresión de ser una
bully competitiva. Algo que quedó en
evidencia en su rivalidad con Trudy Campbell en el baile del club campestre.
Ahora, y gracias a que esas escenas son enfocadas desde su perspectiva, se
revela como una mujer preocupada, y devota de los hombres de su familia.
No quiere despertar a su bebé aunque el abuelo insista en verlo.
Le duele ver que su padre dedicó su vida al trabajo y al jubilar no sabe que
hacer con su tiempo libre. Pero sobre todo le preocupa que su marido siga el
mismo camino. Obliga a Ken (que sin parche se convierte en una metáfora de la vulnerabilidad)
a encarar la verdad: ha sacrificado su
vida, su talento y un ojo por una firma que lo ningunea y que no le ofrece nada
que valga la pena.
Le insiste que renuncie, que acepte que ella le compre una
granja y que se dedique a hacer lo que le gusta, escribir Mas tarde, Ken le
confiesa a Don que la idea lo tentó, pero ocurre lo imprevisto en ese universo
caprichoso de la publicidad. McCann Erickson, ahora en sociedad con Sterling Cooper,
no ha olvidado que Ted los abandonó, los despreció, y lo peor que se puede
hacer en Madison Avenue, les robó clientes. Exigen la cabeza de Ted y un displicente
Roger Sterling lo despide. Esto despierta
la ira sagrada de Cosgrove quien encuentra una manera brillante de voltear la
tortilla. Ocupa un puesto en la compañía de su suegro y se convierte en
“cliente” de Sterling-Cooper. “Voy a ser tu cliente, y odio decirlo, pero soy dificil de complacer” les advierte a
Roger y a Peter.
Las que todavía no pueden salir e su círculo del pasado y
por lo tanto no pueden aspirar a cambiar sus destinos futuros, son Joan y
Peggy. Hay una mini crisis en la empresa. Sterling Cooper representa a Topaz,
pero a las medias les ha salido un rival de peso en el mercado. Las fantásticas
L’eggs (que acabo de enterarme ya no se venden en USA).
Las chicas son enviadas a dialogar con los de McCann en un
esfuerzo para aminorar la crisis. Craso error. Unos minutos en comité con los
publicistas de McCann y ya sabemos por qué Ken(que no era ningún ingenuo)
nunca cupo con ellos. Más suerte tendrían Joan y Peggy conferenciando en un
callejón con una pandilla de marineros borrachos.
Los nenes Mcann comienzan a lanzarles flechas como los colegiales
cochinones que son. El blanco es el imponente busto de Joan. Los chistes se
vuelven un muestrario de vulgaridad y crudeza infantil. Peggy está avergonzada
y Joan encolerizada, pero será en el ascensor donde a solas inicie la guerra
entre las divas. Joan petulantemente declara que quiere incendiar el edificio. Aunque
Peggy intenta calmarla, su rencor y envidia afloran en una serie de verdades
inconvenientes. Acusa a su ex jefa de promover el comportamiento que tanto
condena al seguir usando ropa chillona y exhibicionista.
Joan se ofende, pero detrás de las palabras de Miss Olsen
existe una ristra de factores asociado a la voluptuosa figura de la ex Mrs.
Harris que incomodan a Peggy recordándole que al carecer de atributos corporales,
la tiene más difícil que la pelirroja. Al fin y al cabo, es ese cuerpo el que consiguió
que Joan llegue a ser socia de la empresa, un puesto que Peggy ni siquiera
sueña con alcanzar. Fue a Joan a quien se le concedió el privilegio de casarse,
de ser respetable, de tener consigo a su hijo Kevin concebido de manera tan
ilícita como el bebé que Peggy tuvo que regalar. Indignada ante la
autocompasión de quien tiene más que ella, Peggy le escupe
la última palabra: “¡eres mugrosamente rica!”
Con eso, Joan decide invertir en reinventarse y comienza por
un nuevo guardarropa. Pero para quien desea dejar el pasado atrás, el ir de
compras a la tienda donde una vez fue dependienta resulta una manera de perpetuar
el círculo. Tal vez quiera que le pongan alfombra roja y que la atiendan con la
deferencia que mereció la “Mujer Bonita”. Consigue lo contrario. La chica que
la atiende la reconoce y le ofrece un descuento por ser ex empleada. El poder
comprador no le sirve a Joan quien termina humillada. Su nuevo guardarropa, a
pesar de ser más oscuro que lo que acostumbra a vestir, no logrará hacer
desaparecer un cuerpazo que en vez de rechazar debería asumir y abrazar.
Mejor suerte corre Peggy a quien su asistente le ha
procurado una cita con el cuñado. A pesar de que Peggy se incomoda ante el
atrevimiento de su empleado es lo suficientemente sensible para entender que
Mathis la admira y que quiere verla feliz. Se da cuenta de eso cuando Stevie,
el abogado le cuenta como su cuñado se la ha “vendido” mejor que lo que ninguna
de las campañas de la empresa podría hacerlo.
Stevie podrá no ser un gran abogado, y es un poco pasivo,
pero reconoce y elogia las virtudes de su cita a ciegas. La noche termina mejor
de lo que ambos esperaban. Peggy permite que el vino la despoje de inhibiciones
y presenta su rostro más simpático, pero es lo suficientemente sagaz para no acostarse
con Stevie, asegurándole que él merece ser más que una noche. (¿Por qué a Peggy
le funcionó esa frase y a mí no?).
A la mañana siguiente, Peggy se siente avergonzada, mortificada
y tiene una resaca horrible. En cambio Stevie, aun sobrio, planifica el viaje a
Paris que se han prometido tomar juntos. Yo quiero a Peggy con Stevie. Ya es
hora que ella sea feliz, y no lo será si continúa acostándose con losers casados, soñando con un revolcón
que Don nunca le dará. Stevie parece ser la única relación sana y normal en su
futuro. Abe lo fue, pero su idea del Sueño Americano era muy diferente al de la
publicista.
Finalmente llegamos a Don. El episodio abre con uno de esos
lugares comunes de “Mad Men”. Don entrevista chicas guapas envueltas en armiño
para un spot donde el erotismo vende al producto. Lo próximo también nos resulta
familiar. Don y Roger Sterling (con un mostacho de Santa Claus) +tres nenas
despampanantes cenan, no en un lujoso bistró de Manhattan como es la costumbre
en el show, sino en un humilde diner.
El diner es toda una institución americana
y no hay mejor comida que en esas cafeterías de barrio.
Una novedad en Don. Al parecer ha aceptado su pasado y se
permite hacer chistes sobre su infancia miserable y sobre su madrastra. Roger
sigue siendo el mismo machista descarado y convierte a Di, la camarera, en víctima
de su sexismo. Cuando Don se lo reprocha
sutilmente, Roger enmienda su falta dejando una propina de cien dólares. A Don
lo impresiona la camarera.
Lo próximo es que el publicista estrella tiene un sueño en
el que la que modela el armiño es Rachel Menken Katz. Maggie Siff se ve
exquisita, no han pasado los años por ella y es un acierto comenzar la recta
final de la serie con Don y Rachel, la
pareja con la que se inició.
Don despierta alterado y le pide a Meredith, esa secretaria
que parece una mezcla de Muppet con Lulu en “Al Maestro con Cariño”, que le
consiga una cita con Rachel a la que hace ocho años que no ve. Don regresa al
café y aborda a Di quien lo trata con bastante frialdad, pero acaban teniendo
sexo en el callejón. Escena que debería ser sórdida, pero resulta paradójicamente
erótica. Don insiste en que conoce a Di de alguna parte, le recuerda a alguien.
Se supone que le recuerda a Rachel. Cosa rara porque Elizabeth Reese en nada se parece
a Maggie.
Don vuelve a la oficina y Meredith le planta una
noticia-bomba. No pudo hacer una cita con Rachel porque la susodicha acaba de
morir. Atontado, Don se presenta en el departamento del viudo de Rachel. Están
todos reunidos para la Shiva (un velorio judío) Le cierra el paso Barbara,
hermana de la difunta. No recuerdo si Barbara apareció en la primera temporada,
o sólo fue una voz en el teléfono. Lo importante es que la recuerdo como una
enemiga acérrima de la dupla Don-Rachel. Y lo sigue siendo.
No sé que teme Barbara. ¿Acaso que la finada salga de su
tumba y huya con el goy? Comienza
ofendiendo la inteligencia Draper al
tratar de explicarle lo que es la Shiva. Don educadamente le recuerda que ha vivido
décadas en New York y conoce las costumbres judías. Hasta ha traído un pastel.
Barbara se alborota al saber que ya va por el segundo divorcio.
Don se conmueve al ver a los hijos de Rachel, los que
pudieron ser suyos. Barbara insiste en recordarle que Rachel fue feliz, que vivió
la vida que quería. ¿En serio? ¿Soy yo la única que siempre vio a Rachel como
el posible gran amor de la vida de Don Draper?
La única mujer a la que se atrevió a confesarle su verdad. Por algo, ella le avisó de su muerte. Curioso,
creo que es el primer toque metafísico de “Mad Men”.
Fue un capitulo muy intenso, muy lleno de emociones
incrustadas, de nostalgias. Al final, Don regresa al diner (Nighthawks se
llama) pero Diane no quiere más con él. Se compadece de su soledad y de su
dolor por la pérdida de Rachel, pero le aconseja que si vuelve traiga una novia.
¿Le hará caso? ¿Volverán a verse?
Leonard Nimoy falleció hoy 27 de febrero del 2015, pero Spock es inmortal.
Spock fue el personaje más fascinante de "Viaje a las Estrellas". Mitad humano-mitad vulcano. Su dualidad era su mayor encanto.
A pesar de su personalidad flemática, Spock estaba lleno de emociones. Podía ser violento...
O romántico..
O amigo de las mascotas.
ç
Por seis décadas "trekkies de todo el mundo" han idolatrado al heroico vulcano. Aqui vemos a Leonard Nimoy con la generación más famosa de trekkies del Siglo XXI: el elenco de "The Bing Bang Theory".
Tal como el sexo, el embarazo es uno de los procesos humanos
más erradamente representados en la televisión. En una era en que la visita de
la cigüeña es tema obligado de reality
shows, el embarazo televisivo sigue siendo un tópico controversial del que
se abusa; alrededor del cual se crean clichés que poco corresponden con la
realidad; e incluso se critica a las series por inutilizar a personajes femeninos preñándolos.
Lo interesante es que hubo una vez en que por modestia, el embarazo y los partos
fueron temas tabúes en la televisión.
¿De dónde nace este tabú? Ciertamente no de la Antigüedad
donde la procreación era vista como algo sagrado, al igual que el sexo. La
mitología universal está llena de leyendas sobre los partos de diosas y madres
de semidioses. Se describen partos en la Biblia y en Las Mil y Una Noches, se les encuentra en las leyendas medievales y hasta en
Bocaccio. La mujer más poderosa de la iconografía medieval, la Virgen María, es retratada siempre en su aspecto de Theotokos,
la Gran Reproductora, La madre del dios encarnado. Así escultores y pintores la
representan encinta, dando pecho o en
esa imagen emblemática de recién parida en el pesebre de Belén.
Para no ser menos, las reinas humanas paren en público hasta
los días de Maria Antonieta. En cambio, en el mundo más humilde, la maternidad
es un período segregado que queda en manos femeninas y es regulado y controlado
por mujeres. La parturienta da a luz en compañía de comadronas y mujeres de su
familia. Hasta hoy, en pueblos primitivos, la nativa se aleja de su tribu y alumbra
a su hijo, sola o en compañía de otra mujer. Todavía se cree en el mundo
animista que la mujer embarazada (como la menstruante) posee una magia poderosa
y peligrosa para el varón.
El primer alumbramiento de María Antonieta
Sin embargo, en el Primer Mundo de Sigo XIX, con el auge de
la burguesía, se trastoca la imagen de la embarazada. El puritanismo que se
asocia con el mundo burgués vincula la preñez con el sexo, ahora un concepto
totalmente tabú. La mujer embarazada es vista como algo indecente que debe
ocultarse. Del embarazo no se habla en público ni en la literatura. Las clases
altas, desde Londres hasta Moscú se refieren a todo el tema con eufemismos
galos. “Je suis enceinte!” gime Anna Karenina
cuando le revela a su amante que está de encargo. El parto es conocido como accouchement, y un aborto espontaneo es
un faux accouchement.
Ropa maternal del Siglo XIX
La Literatura decimonónica está llena de madres solteras y
casadas, pero cómo traen al mundo a su
prole es un aspecto que nunca se discute. No lo encontramos en Tolstoi, ni en Galdós,
ni en Flaubert ni en los novelistas victorianos. Ni siquiera autoras hembras
como Las Hermanas Bronte o La Condesa de
Pardo-Bazan se refieren a algo que realmente es “embarazoso”. La gran excepción
es el francés Guy de Mauppassant. En sus
excelentes cuentos y novelas, el escritor normando nos revela las intimidades
fisiológicas de campesinas y señoras y describe partos (desde la perspectiva de
la madre) con una minuciosidad de detalle que sorprende en un varón.
Pero Mauppassant es un ave rara. Incluso en la literatura
rosa, dirigida para mujeres y escrita por mujeres, no se encuentra el tema. Ni
atrevidas escritoras de bien entrado el siglo XX como Grace Metalious o
Jacqueline Susann se meten por ese sendero. La gran excepción es por supuesto Lo que el viento se llevó. Tanta
importancia da Margaret Mitchell (que nunca tuvo un hijo) al proceso de la
maternidad que cuando se traslada su mamotreto a la pantalla grande no pueden
dejar de incluir el tema a pesar de que hacerlo implique ofender al Código Hays
y transgreda las reglas de la representación de las embarazadas en el cine.
¡Vienen los Yanquis! ¡Viene el bebé!
Soy cinéfila apasionada y no recuerdo haber visto ni en el
cine silente, ni en el de La Depresión, ni en Los Cuarenta, imágenes de mujeres
encintas. Hablo obviamente del cine anglo-parlante. Incluso la palabra
“pregnant” (embarazada) no llega a usarse sino hasta 1959 en “A Summer Place”.
Como en las novelas victorianas, en el cine de entonces los hijos son el resultado de un encuentro
sexual y de un proceso de gestación indescriptibles.
Hasta para anunciarle al marido que va a
ser padre se recurre al lenguaje “eufemístico”, a expresiones faciales, y a
muchos “Ohh” y “ahhs” que ya parecen juego de charadas.
El parto siempre se sabe que tiene lugar porque vemos a la
protagonista despertar de un sueño inducido por drogas. Asi se ve despertar a Lana Turner en “Marriage
is a Private Affair”, Ginger Rogers en “Tender Comrade”, y Betty Hutton en “The Miracle of Morgan’s Creek”. Incluso en la literatura de ayer descubrimos que en la
mayoría de los partos, las mujeres estaban drogadas con éter. “Me desperté del éter
con un sentimiento de total desamparo” asi relata Daisy Buchanan el nacimiento
de su hija en El Gran Gatsby. Esa
imagen perdurará en la ficción hasta los Sesentas. Las mujeres se rinden ante
la sapiencia médica que les evita el dolor, pero a cambio deben ceder control
sobre su proceso reproductivo.
Glamur post-parto. Ginger Rogers en "Tender Comrade"
Este es el marco en que tiene lugar la reproducción humana y
asi se traslada a la televisión. Sin embargo, se le agrega otro detalle. En “Marriage is a
Private Affair” nunca vemos a Lana Turner embarazada, pero si la vemos en su
etapa post-parto haciendo ejercicio como loca para recobrar la figura. Le queda
claro al espectador que la fecundidad femenina exige un sacrificio. La
embarazada, aparte de verse fea por nueve meses, ya convertida en madre, deberá
luchar para recuperar su identidad pasada incluso en el plano físico.
Me acabo de enterar que el primer embarazo televisivo tuvo
lugar a fines de los 40, en un olvidado sitcom llamado “Mary Kay and Johnny”.
Ocurrió que la protagonista quedaba en estado en la vida real. Como los shows
de entonces eran semi realities, integraron el embarazo creando un precedente
que perdura hasta hoy, la actriz-embarazada que “embaraza” al personaje.
En Los 50, el programa con mayor rating en Estados Unidos
era a comedia “I Love Lucy” protagonizada por Lucille Ball y Desi Arnaz,
casados en la vida real. Cuando Lucy quedó embarazada, los productores
decidieron arriesgarse e incorporar el embarazo a la trama. Asi en enero de
1952, en la misma noche en que Desi Arnaz Jr. vino al mundo, Ricky Ricardo Jr. nacía
en televisión.
Por supuesto que el parto nunca se vio, que Los Ricardo
seguían durmiendo en camas separadas, y que el embarazo de Lucy solo sirvió
para utilizar clichés (torpeza para caminar, antojos, y cambios de ánimo de la
futura madre) en aras del humor. Aun asi, por primera vez las televidentes
embarazadas tenían a un modelo con el que identificarse e incluso podían copiar
la ropa maternal de la comediante pelirroja.
Uno de los cambios que alterarían la imagen en la ficción de
la embarazada fue el auge de la ropa maternal. Hasta los Años 30, no había tal
cosa como prendas maternales. Las mujeres ensanchaban sus vestidos cotidianos para que les cupiera
la panza en ellos y durante su gestación solían esconderse precisamente por
sentirse feas y mal vestidas. Aun en Los Treinta, la nueva industria de
vestuario pre-natal se publicitaba con la recomendación “ropa hecha para
ocultar su pequeño secreto”.
Fue en Los Cincuenta en que las tiendas de departamento
comienzan a prestar atención a la mujer encinta viéndola como clienta y grupo comprador.
En “Masters of Sex”, Libby Masters (Caitlin Fitzgerald) comenta con su suegra
que ahora (1957) es posible comprar ropa elegantísima y atractiva durante el
embarazo. Por eso, durante sus tres embarazos, Libby ha hecho todo un desfile de moda pre-mama,
incluyendo un ensueño de vestido de noche que lamentablemente no impidió un
parto adelantado y la perdida de su primera hija.
A pesar de que el poder comprador de la futura madre ya era reconocido
por el mercado, la televisión no parecía interesada en fecundar a sus protagonistas.
Las series de los 60 estaban plagadas de heroínas seductoras: rubias tontas y
pechugonas como “Mi Bella Genio”; jóvenes independientes como Marlo Thomas en
“Esa chica”, y súper mujeres como Barbara Bain en “Misión Imposible” y Dame Diana
Rigg en “Los Vengadores”. Las madres televisivas, de preferencia, debían ser
viudas atractivas (Hope Lange en “El Fantasma y La Señora Muir” o Diahann
Carroll en “Julia”) que competían con otras mujeres en el mundo laboral y el de la seducción.
Curiosamente, la próxima protagonista en recibir a visita
del Ave Zancuda fue en un programa infantil, en la famosísima serie de dibujos animados
“Los Picapiedra”. En 1963, Los esposos
prehistóricos recibían a Pebbles. Recuerdo el episodio en que Vilma le anuncia
a su marido que van a aumentar la familia. Le muestra un escarpín que está
tejiendo . Siguiendo el típico cliché, Pedro no entiende las indirectas ¡y cree
que es una prenda para proteger su nariz del frio!
Vilma no se quita el collar ni para parir
En 1965, el estado interesante de otra actriz volvió a dar
una oportunidad a los encargados de vestuario a crear un guardarropa para una glamorosa
futura mamá. “Bewitched” fue una serie que rompió muchas reglas, entre ellas permitir
una visón positiva, atractiva y activa de una embarazada moderna. A través de
su larga duración, Elizabeth Montgomery pudo disfrutar abiertamente de dos embarazos
que fueron incorporados a la comedia.
Segundo embarazo de Sam.
Bruja, ama de casa, esposa trofeo, y miembro activo de su comunidad, Samantha
Stevens también vivía plenamente su fecundidad comenzando a mediado de los
Sesentas cuando quedaba embarazada de Tabitha, su primogénita. Por supuesto,
que las futuras mamás se identificaban con Samantha aunque ellas no poseyeran
tan útil magia.
Darrin, Sam y Tabitha
Pero por muy bruja que fuera, Sam tenía que inclinarse ante
las reglas que el mundo de su época imponía a las mamás, sobre todo en los
hospitales. En este videoclip se la ve teniendo que obedecer a una enfermera
que le niega visitas. Samantha se queja que las normas del hospital le impidan
ver a su bebita recen nacida. Por suerte, ahí entra la abuela Endora (Agnes Moorhead)
a usar hechizos para mandar al caray las reglas humanas.
Hasta Los Ochentas, “Hechizada” fue un caso aislado. La televisión
de los 60, con la excepción de programas infantiles y sitcoms, iba dirigida
predominantemente a un púbico masculino. El espionaje, los westerns y la
ciencia ficción reinaban en el horario adulto y ahí había poco espacio para
mostrar embarazadas. Incluso se creó por entonces una teoría de que incluir un
embarazo era un pasaje seguro a una baja
de rating. Ta vez por eso, solo embarazaron a la Agente 99 (Barbara Feldon) en la
última temporada de “El Súper Agente 86” (1969).
Agente 86, Agente 99 y mellizos
Pero serían las mismas series de machos las que retomarían el
tema recordándonos que no existirían los
hombres si las mujeres no los parieran. En mi pre-adolescencia, yo era fanática
de una serie policial muy simple, pero entretenida llamada “Área 12” (“Adam 12”)
que narraba las vivencias cotidianas de dos policías de uniforme de Los Ángeles.
En ese esquema, las hembras aparecían como victimas o victimarias. Aun asi uno
de los policías, El Oficial Jim Reed (Ken Mc Cord) era casado, y sus
persecuciones de criminales estaban siempre salpicadas de referencias a “Jean”.
Fue un gusto cuando finalmente la muy embarazada Jean (Kristin Nelson) hizo
acto de aparición en 1969 (1970 cuando presentó TVN ese episodio en Chile).
Los estresados policías deciden darse un descanso yéndose de
picnic. Reed lleva a su conyuge que ya
está en su última etapa de embarazo. Por supuesto que aparecen unos delincuentes
a arruinarles el día. Jean se muestra muy serena durante toda a ordalía,
demostrando ser una buena compañera para un policía, y hasta increpa duramente
a un villano. Obvio que tanto ajetreo le rompe la fuente y el marido tiene que
partir en motocicleta a buscar una ambulancia para que su primogénito no nazca
al descampado.
Otro reino de machos muy presente en la Televisión Sesentera
también le dio espacio a la maternidad aunque fuera la de actrices invitadas.
Me refiero al western donde había más parturientas que en las series de médicos
como el “ Dr. Kildare” o “Ben Casey”.
“Bonanza” era una serie masculina por excelencia. Ben
Cartwright (Lorne Green)era un viudo (tres mujeres habían enterrado el bandido)
que manejaba un mundo en a Nevada decimonónica donde todo era masculino, desde
sus caballos hasta sus tres hijos. En su rancho La Ponderosa aun el cocinero
Hop Sing era varón. Sin embargo, había mujeres que pasaban por la serie, algunas con vientres abultados Un episodio muy
conmovedor,"Inger, Mi Amor" mostró el embarazo y parto de Inger (Inga Swenson), la madre de
Hoss, el hijo segundo de Ben. Fue un flashback
agridulce porque aparte de enfatizar las dificultades de tener un hijo en
tierra hostil, el episodio acababa con Inger muriendo tras dar a luz. No moría de parto pero si de flecha Apache.
Inger y Hoss
Mi western favorito de esa década, y que lo seguiría siendo
hasta la llegada de “Dr. Quinn”, era “Valle de Pasiones” (“Big Valley”). A
pesar de que el mundo de vaqueros del valle californiano de San Joaquín era tan
duro y rudo como el de cualquier filme de vaqueros que se respete, la presencia
femenina era constante. La familia Barkley era dirigida por la matriarca
Victoria (Barbara Stanwyck) que podía andar en pantalones y botas todo el día,
pero también manejaba hombres, su rancho y sus negocios cuando se ponía su
miriñaque. Además estaba su hija Audra interpretada por una Linda Evans que
atraía a público masculino con sus ojos azules y sus curvas.
Recuerdo particularmente un episodio muy intenso "Earthquake" Tras un terremoto, Victoria quedaba atrapada junto a un grupo de desconocidos
en una mina abandonada. Parte del grupo era una chica india embarazada de un hombre blanco.
Como siempre, “Big Valley” intentaba combinar la historia del pasado con los problemas actuales de racismo que afectaban
a Los Estados Unidos de Los Sesentas. Por supuesto, se presenta el parto.
Victoria funge de partera y la madre muere para que convenientemente, sean el
padre y su esposa estéril, ambos blancos y rubios, quienes críen al bebé
mestizo.
Por décadas, la televisión angloparlante seria un muestrario
de tabúes, pero el de embarazo fue uno de los más duros de matar. Solo en Los
80s vino a convertirse en parte de la fisionomía de dramas domésticos y comedias
de situación. ¿Tiene que ver es con el
mayor protagonismo de las mujeres en la televisión o el cambio se debió al auge
de ideas feministas?
No sé la respuesta. Eso si, en la tradicional y retrograda América
Latina de los 60, embarazo y parto ya eran
un ingrediente obligado de esa gran aportación latina a la cultura de
masas, la telenovela. Esas imágenes del antiguo culebrón contrastaban con la televisión del
Primer Mundo donde no se podían ver barrigas ni oír ayes de mujeres en trabajo
de parto. Nunca olvidaré a la gran Amparito Rivelles mandarse una de esas platicas, entre jadeos pre-parto, con el marido (que se volverían clichés telenoveleros) en “La
Tormenta” (México, 1968)
El General y la muy embarazada Generala Paredes en "La Tormenta"
Y en el primer gran éxito de la televisión latinoamericana “Simplemente
Maria” (Perú, 1969) la lista de embarazos y partos era interminable comenzando
por la costurera-protagonista y pasando generacionalmente por su nuera , y por
su nieta. ¡Hasta la consuegra de María tenía un bebé! Ohh, y si se atrevían a decir “embarazada”
y “embarazo”.
María y Toño
Hoy en día, hay críticas feministas que dicen que embarazar
a la heroína es debilitarla. Hay una creencia en el mundo televisivo que un
embarazo “mata” a una serie y que desglamoriza a la embarazada, principalmente
si es la protagonista. En el mundo de las telenovelas, hay espectadores que
reniegan de mal hábito de siempre embarazar a las heroínas. ¿Son esas aseveraciones realmente ciertas? ¿Es
preferible volver a los tiempos antiguos en que hasta la palabra “embarazo” era
tabú?
Todavía no acaba el año, pero tal como el comercio rebosa de
decoraciones y motivos navideños, ya debemos comenzar a planificar nuestra
agenda televisiva del 2015. Hay mucho material en camino. Precisamente por la
variedad del entretenimiento futuro, quiero concentrarme en los period pieces de los cuales ya hay una
larga lista en producción.
Si en el cine reina el futuro, con un renovado interés en la
ciencia ficción, en la televisión el pasado no cansa a los amigos de la
nostalgia y de los dramas históricos. Lástima
que mucho de lo hecho no llega al cable latinoamericano. Un sufrimiento para
los trogloditas como yo que vivimos de acuerdo al calendario televisivo. Por
eso yo todavía estoy esperando “Salem”, “Reign” y glorias de la BBC como la
cacareada “Peaky Blinders” que ni les hemos visto el rabo a esos gánsteres londinenses.
En orden cronológico estas son las visiones del mundo antiguo que llegan a
nuestras modernas pantallas.
The Red Tent: A pesar
del fiasco de “Noah”, la televisión todavía le apuesta al tema bíblico. En Lifetime, se les ha ocurrido convertir en
miniseries La Tienda Roja (The Red Tent),
el bestseller de Anita Diamant, que describe el mundo cotidiano de las
matriarcas bíblicas. Lei el libro, me reí un poco, y…que les vaya muy bien.
Solo Cecil B. De Mille sabia crear espectáculos bíblicos convincentes,
entretenidos y respetuosos. Tiene buen reparto eso si: Rebecca Fergusson, Minnie
Driver, Debra Winger e Iain “Ser Jorah” Glenn.
A.D .Del Antiguo
pasamos al nuevo Testamento. Después de haber creado una miniserie sobre la
Biblia, The History Channel pretende adaptar los evangelios para una miniserie
de semana pascual. Su única novedad es
que a La Magdalena y a otro apóstol los interpretarán actores africanos. Todo
sea por la diversidad.
Marco Polo: Hablando
de period pieces, la pasión por lo
medieval y por mundos exóticos a lo Essos ha generado que Netflix cree una
miniserie sobre el viajero más imponente del Medievo, Marco Polo. Es una coproducción
italiana y combinará sexo e intriga con las artes marciales. Ósea será una
wuxia a lo Juego de Tronos.
The Sons of Liberty:
En Inglaterra este mes acaba la miniserie “The Great Fire” sobre el Gran Incendio
de Londres. A ver cuando la vemos por acá, y del Barroco saltamos al Siglo
XVIII. Siguen en Estados Unidos con esa
pasión por la América Colonial y en History han sacado otra miniserie sobre su
Guerra de la Independencia. Esta se llama “The Sons of Liberty” y trata sobre
las juventudes de los próceres estadounidenses.
The Illusionist: Después
de “The Knick” les ha quedado un gusto por la Nueva York del Novecientos. Y ya
se anuncia, “El Ilusionista” que a pesar del nombre no tiene nada que ver con
el filme de Edward Norton. Esta serie de CW trata de un mago que es
injustamente condenado a prisión. Sale con ganas de vengarse de muchos,
incluyendo a su esposa y utilizara magia e ilusionismo para conseguir su propósito.
Sera escrita por Mark Hudis, guionista de “True Blood”.
The Custom of the
Country: La última tendencia es que luminarias de Hollywood incursionen en
la televisión. Le ha tocado el turno
Scarlett Johansson quien además de entrenarse como mamá en el 2014, ahora
debuta en la pantalla chica. El proyecto es nada menos que una adaptación de The Custom of the Country de una de mis
autoras favoritas, Edith Wharton. En el 1913, una escaladora social llamada
Undine pretende infiltrarse y alcanzar la cúspide de la cerrada alta sociedad neoyorquina.
The Passing Bells: En el Reino Unido sigue homenajeándose el centenario
de La Gran Guerra. Ahora con este proyecto que también es una coproducción
polaca, que sigue la trayectoria bélica de dos soldados ingleses y uno alemán.
¿Sera la “Band of Brothers” de La Primera Guerra Mundial? Ya debutó en la BBC y pronto llegará a Estados Unidos.
Siempre siguiendo la moda de adaptar las trilogías
históricas de Ken Follet, ahora se les ha ocurrido a Sony y la ABC adaptar la
trilogía The Century que cubre las aventuras
del Siglo XX. Por último, Katie Holmes volverá a ponerse el sombrerito de
Jackie en la continuación de los Kennedy. Y Susan Sarandon dará vida a la madre
de Bomba Rubia en otra biopia sobre Marilyn Monroe.
Francamente ninguna de las series me apasiona con la excepción
de" The Custom of the Country". Tal vez le eche una ojeada a "The Passing
Bells", ya que estoy en la onda Gran Guerra, y a "The Illusionist",
a pesar que "The Knick "me dejó saturada con cuentos de esa época. ¿Y
a ustedes cual les interesa?