domingo, 3 de agosto de 2014

Los hombres que no amaban a las mujeres: Los protagonistas de “Masters of Sex” y “Mad Men”


Lo mejor de la cosecha televisiva del 2013 lo pusieron “Sleepy Hollow”; “Ray Donovan”, y “Masters of Sex”. La última ha iniciado una segunda temporada en los Estados Unidos que debutará en HBO Latinoamérica este mes. “Masters of Sex” es una cajita de sorpresas y virtudes insospechadas. El que tenga lugar a fines de la década de los Cincuentas, la acerca un poco al gran éxito de la AMC, “Mad Men”, pero las similitudes no acaban ahí. Ambas series tienen protagonistas  bastante arbitrarios con lo que entonces se conocía como “sexo débil”.

La primera temporada de “Masters of Sex” sorprendió a más de un espectador, incluyendo a Servidora, por presentar de manera comedida, interesante y hasta sensible, un tema que invitaba a la chabacanería. Se  trata de una adaptación muy libre del libro de Thomas Meier sobre el célebre equipo de sexólogos Masters y Johnson. La serie describe el encuentro entre quienes se convertirán, ya en la primera temporada, en colaboradores y amantes.

En la St. Louis de 1959, el eminente médico William Masters (Michael Sheen) contrata como secretaria a Ginny (Lizzy Caplan), divorciada y madre de dos hijos. Poco a poco, la inteligente, audaz e independiente Mrs. Johnson irá involucrándose y haciendo suyo el atrevido, e inconcebible, proyecto del ginecólogo-obstetra que busca develar los motivos y reglas que gobiernan el comportamiento sexual humano.


El hecho de que esto ocurra a fines de los puritanos Años 50, y que Masters utilice la observación (y filmación) de sus conejillos de Indias en plena faena, otorga un toque picante y arriesgado a un experimento que la comunidad científica no verá con buenos ojos El punto máximo del espíritu aventurero de los investigadores llega cuando médico y secretaria comienzan un affaire, a la vez que estudian y  documentan sus tórridas sesiones eróticas. Eso a pesar de que Masters es casado, y Virginia mantiene un romance con otro médico de la misma Washington University  donde trabajan los amantes.



Las dos corrientes que  dominan la sociedad occidental del Siglo XXI son el sexo y el consumismo. Con eso ya tenemos un puente entre “Masters of Sex” y  el apasionante retrato de los inicios del mundo publicitario llamado “Mad Men”. Ambas series comienzan en 1959, el final de una década donde el sexo todavía era tabú, donde los géneros estaban  encasillados, y donde visionarios, a veces poco escrupulosos, parecían dispuestos a revolucionar el mundo fuera a través de la medicina o de la publicidad.

Ambas series grafican la desigualdad entre los sexos en la mitad del Siglo XX, pero sus personajes femeninos no se quedan en clichés de victimas silenciosas.  Peggy Olsen (Elisabeth Moss) de “Mad Men” y Virginia Johnson son ejemplos de féminas capaces de tomar decisiones, romper esquemas y vivir sus ambiciones aunque esto  conlleve sufrir desilusiones y humillaciones.

Peggy y Ginny, hembras de cuidado


Por otro lado, aunque vemos esposas tradicionales con Libby Masters (Caitlin Fitzgerald) y Margaret Scully (Alisson Jenney), ninguna es una mártir sin derecho a voz. En cuanto a Betty, ex de Draper (January Jones), de “Mad Men, su capacidad para la manipulación la convierte en una sobreviviente nata que ya bordea en villana.
Betty no es ninguna víctima


El problema de ambas series, por excelentes que sean, reside en sus protagonistas que más allá de meros anti-héroes, son semi patológicos en su inmadurez emocional, sobre todo en su relación con el sexo opuesto. A pesar de que Bill Masters está lejos de ser un mujeriego empedernido como lo es Don Draper, también le es infiel a su esposa perfecta. Don  y Bill provienen de hogares disfuncionales, son hijos de padres abusadores y han tenido una relación oscura con sus figuras maternas. Ambos son ambiciosos e implacables cuando se trata de conseguir lo que quieren. En su capacidad de esconder lo que sienten y desean, llegan a ser manipuladores.

Lo más siniestro de sus perfiles es la dicotomía Madonna-Prostituta que aplican a las mujeres de su vida. Sus expectativas respecto a como deben comportarse sus esposas son casi tan exageradas e irreales como lo que esperan de sus amantes y empleadas. A las primeras, las mantienen en altares, siempre y cuando cumplan con todas sus reglas. Con  la  segunda categoría trapean el piso.
"La Otra" y La Esposa


Lo triste es que no se dan cuenta de lo poco satisfactorios que son como parejas, dentro y fuera del matrimonio. Esa capacidad de engañarse los hace proclives a mentirle a sus esposas, mentiras que van más allá de sus infidelidades. Don Draper le ocultó su verdadera identidad a  Betty por más de diez años de casados. Bill le ocultó a Libby que el problema para engendrar hijos lo tenía él.

Jon Hamm ha convertido a Don  Draper en un símbolo sexual televisivo y el ya probado talento de Michael Sheen  salva a Masters de ser un personaje antipático, pero ambos portan una carga de negatividad que me haría huir de ellos como compañeros románticos, a pesar de lo buenos que sean en la cama. No es que sean brutales. Ni siquiera son Don Juanes despiadados como otros personajes de esas series (Roger Stirling en “Mad Men” y Austin Langham en “Masters of Sex”). Lo triste en ellos es su desaprensión hacia a las mujeres. No pueden verlas como compañeras, como iguales, ni siquiera como seres de carne y hueso

Don tiene alardes caballerosos como cuando rescata a Peggy del sanatorio donde está internada o cuando se opone a vender los favores sexuales de Joan (Christina Kendricks), su voluptuosa empleada, a un cliente. Bill demuestra generosidad cuando le practica, a espaldas del marido, una histerectomía a una emigrante polaca, ya agotada por sucesivas maternidades. Aun asi, las mujeres para ello son entidades, objetos para ser salvados o utilizados.

En la primera temporada resulta aberrante el que Bill Masters le niegue el  crédito a Ginny por todo su aporte a su investigación. Se atreve a presentar ante el plantel de su hospital un video de Virginia masturbándose, pero únicamente en el episodio final  llega a reconocerla como su colaboradora principal.


En la relación Draper-Olson, se puede admirar el que Don no haya hecho de su subalterna un objeto sexual, pero el modo en que se ha aprovechado del talento creativo de Peggy es equivalente a una violación mental. Muy similar a lo que el Dr. Masters ha hecho con su asistente que, al final, ha trabajado tanto o más que él en su controversial proyecto.



Lo que ambas series pretenden demostrar es que Don Draper y Bill Masters son producto de una sociedad machista que  programa su mentalidad retrograda en lo que se refiere al sexo opuesto. La  tesis es que los hombres de entonces (como lo evidencian los personajes masculinos de “Mad Men”, todos infieles y divorciados) eran incapaces de vivir en pareja a menos que sus mujeres se conformaran con un rol sumiso.

En “Masters of Sex” tenemos en un mismo hospital a un Casanova como Langham (Teddy Sears) y a un homosexual de closet como Burton Scully (Beau Bridges) que por años le ha ocultado su verdad a su esposa sumiéndola en inseguridades que afectan su autoestima. Hasta el buen Ethan Haas (Nicholas D'Agosto)  fue capaz de golpear a Ginny. Y estamos hablando de miembros de una profesión altruista. ¿Cómo serían los hombres de clases menos privilegiadas?
Margaret enfrenta la homosexualidad de su marido


Aun más triste es como estos programas retratan la corrupción mental de las mujeres de entonces que no sabían reconocer los valores de una pareja más comprensiva y respetuosa. Virginia Johnson se pasa toda la primera temporada modelando a Ethan para que sea el marido y padre perfecto, pero al final, lo deja marchar a California, prefiriendo seguir como amante clandestina de su jefe.
De nada valió el cambio de Ethan. Virginia no lo quiso


En “Mad Men”, Betty se divorcia de Don Draper y se casa con el político Henry Francis, un buen padrastro para sus hijos y un marido honesto y considerado. Aun asi, hasta hoy, Betty sigue pendiente de su ex y trata a Megan, la nueva esposa de Don, como si fuera su rival.
Miradita de odio de Betty hacia Megan


Nuestra mentalidad moderna las ve como predestinadas para ser maltratadas. ¿Pero la culpa tiene que ver nada más  con su época? ¿Se han superado esas actitudes y maneras de pensar? A juzgar por comedias exitosas de los últimos tiempos como “Two and a Half Men” y “How I Met your Mother”, entre otras,  parecería existir en la imaginación popular del Siglo 21 una nostalgia por esa mentalidad machista de la década de los 50.

La Segunda Temporada de “Masters of Sex” inicia en HBO Latinoamérica este viernes, 8 de agosto.

domingo, 20 de julio de 2014

Detectives de antaño en Film&Arts: Para seguir este invierno


Entre HBO, los canales europeos y El Canal de Las Estrellas, he dejado de lado a Film&Arts, pero este julio viene cargado de esos policiales tan británicos, elegantes e ingeniosos, que además califican como historical whodunits, o sea misterios en marco de época. Aunque solo uno es un estreno, todos merecen una reseña para apreciar un género que nunca pierde popularidad.

Julio ha sido el mes que Film&Arts ha elegido para el estreno de “Father Brown, Detective “. Basada en el popular personaje de Chesterton, la historia sigue las experiencias de un sacerdote católico que en la campiña inglesa resuelve crímenes y encarrila a los pecadores. La serie ha sido trasplantada de su marco original Pre-Gran Guerra a los 50’s. Al curita-detective lo interpreta Mark Williams, mejor conocido como el patriarca dela familia Weasley de Harry Potter.


De similar estilo es la reposición de la cuarta temporada de “Agatha Christie´s Marple” que sigue los casos de otra de las icónicas detectives de Agatha Christie. Menos exótica y sofisticada que la anterior “Poirot”, “Miss Maple” protagonizada por Julia Mackenzie  (quien heredó el rol después del fallecimiento de su predecesora Geraldine McEwan) transcurre en el ficticio pueblito de St. Mary Mead y otros diversos puntos de la zona rural inglesa (también en los 50’s) donde la adorable ancianita se tropieza con crímenes que debe resolver con su usual mezcla de astucia y sentido común.

Totalmente diferente es “Endeavour, The Young Morse”. Como su nombre lo indica es una visión del pasado del famoso Comisario Morse, cuyas aventuras le atrajeron fama  y seguidores a finales del siglo XX. Aunque "Morse" estaba basada en las novelas de Colin Dexter, "El Joven Morse" (Shaun Evans) es una idea  del productor Russell Lewis inspirada en la información que el autor nos diera sobre el detective gruñón, alcohólico y musicólogo. Asi conocemos al veinteañero Endeavour en sus inicios con la policía oxoniana,  en plena Era de los Beatles. Nos enteramos de los motivos  para su expulsión de Oxford, su retiro de un cuerpo elite del ejercito  y las desilusiones que lo llevarán treinta años más tarde a ser un romántico fracasado, medio misógino, cínico y muy amigo de la botella.


Estos tres dramas detectivescos comparten la cualidad de ser period pieces. También pueden, hasta cierto punto ser calificados como cozies ya que en ellos no hay espacio para sangre ni para asesinos en serie o casos patológicos. La mayoría de los crímenes  son pasionales o provocados por la codicia. Los criminales son gente normal, a veces incluso educada y de clase alta. Más que la resolución del misterio lo que importa es el desarrollo de las personalidade,s tanto del delincuente como del detective que lo vigila, y por supuesto, el ambiente que propicia el crimen.

Tanto el Padre Brown como Miss Marple habitan una Inglaterra bucólica, suspendida en el tiempo, obligada a regañadientes a tolerar reformas sociales, y siempre perseguida por el fantasma de la Segunda Guerra Mundial. El haber trasladado a los 50’s al detective de Chesterton permite incluir una criada que también es una refugiada polaca y, en el cuarto episodio, el Padre Brown debe enfrentar los prejuicios y los amargos recuerdos de una comunidad que se niega a recibir a un sacerdote alemán.

El caso de “Endeavour” es diferente puesto que transcurre en una época de cambios y crisis para la sociedad británica. Aun asi, el meollo de los episodios es la idiosincrasia del mundo académico en donde serán invaluables los conocimientos de Morse sobre como funciona esa cerrada y tradicional comunidad universitaria.


Tal como no hay sangre tampoco hay sexo gráfico, aunque el contenido erótico es intenso y refleja más la sensibilidad del Siglo XIX que los libros que han inspirado a las tres series. En el primer episodio de “Endeavour”, Morse se enfrenta a un círculo de pilares de la sociedad de Oxford que organizan fiestas donde el plato principal son jovencitas, menores de edad.

En “Un bolsillo lleno de centeno” que abre la tercera temporada de “Miss Marple” hay tres escenas de índole sexual, pero el mayor cambio ha tenido lugar en el Padre Brown. En el primer episodio de la serie “El Martillo de D-s”, el cuento original ha sido alterado haciendo que el asesino (un ministro protestante) mate a su propio hermano tras descubrir que es bisexual. Chesterton debe estar brincando en su tumba ya que su curita es muchísimo mas tolerante que en las novelas originales. Asi vemos al Padre Brown aceptar con gran amplitud de mente los pecados de sus vecinos sean estos adulterio, cmunismo o sodomía. No se puede esperar más cuando su principal feligresa es la deliciosa Lady Felicia que, aun casada con el conde local, no se reprime para sostener affaires con cualquier varón atractivo que aparezca en su pueblo.
Nancy Carrol como Lady Felicia


Aparte del misterio y del vestuario, las seriales inglesas tienen la virtud de presentarnos actores conocidos o reconocibles de otros shows o del cine. Ya en el primer episodio de “Padre Brown”, el principal sospechoso fue Barry Sloane (el Aiden Mathis de “Revenge”). Pero la que se lleva el trofeo en este aspecto es “Miss Marple” ya que  sus aventuras tendrán como protagonistas desde antiguas glorias del cine británico como Sylvia Syms y Joan Collins hasta los siempre vigentes “troneros” Natalie “Maergery” Dormer y Stephen “Stannis” Dillane. ¿Qué se puede decir de una serie donde los inspectores con los que tiene que lidiar la astuta viejecita son interpretados por Matthew Macfadyen y Hugh Bonneville entre otros?
Natalie Dormer en "Miss Marple"


Un detalle que es casi lugar común en la literatura policial es que siempre el o la detective se ven obstaculizados en sus pesquisas por algún amable, pero torpe, policía. Estos inspectores némesis suelen aparecer en el camino tanto del Padre Brown como del de Miss Marple. En el caso del joven Morse, siendo él un representante de la autoridad, ocurre algo más grave. Antes que detectives torpes, tanto Endeavour como su mentor el Inspector Thursday, deben hacer frente a una policía corrupta.
Matthew Macfadyen junto a Miss Marple en "A Pocket Full of Rye"


Hablando de inspectores y de misterios de época no puedo cerrar la reseña sin mencionar que Film&Arts está repitiendo por tercera vez la primera temporada de “Miss Fisher's Murder Mysteries”. Espero que sea una señal de que por ifn podremos ver la segunda temporada. Sobre todo ahora después de la buena noticia. Hace un mes se ha hecho oficial. La ABC (versión australiana) dio la luz verde para una tercera temporada de las aventuras de la intrépida Phryne Fisher.

Para ser francos, yo, la más pesimista de las personas, me había dado por vencida y no creía que seguirían con la serie, pero hay que aplaudir el tesón de los seguidores de Miss Fisher en cuatro continentes que convencieron a la cadena de renovarla. Espero que en esta tercera temporada si ocurra algo entre Phryne y Jack. Ya la tensión sexual entre ese par nos trae locos a los shiperos.


Hablando del Inspector Robinson, seguir los primeros capítulos por tercera vez me ha dado la oportunidad de ver tres episodios que cuento entre mis favoritos: “Death in Victoria Docks; “Raisins and Almonds” y “Ruddy Gore”. Aparte de ser fundamentales para reflejar la  libertad sexual de la protagonista, delinean el perfil de Jack, otorgándole voz y personalidad propias a la vez que lo alejan del cliché del inspector incómodo por la sapiencia de un amateur, que asi lo  describe Kerry Greenwood en sus libros.

Pueden ver a Jack y a Phryne todos los viernes; pueden asistir a una misa dominical vespertina  con el Padre Brown, y Miss Marple y Endeavour Morse prosiguen sus investigaciones los lunes. Por supuesto, todo por Film and Arts.

domingo, 13 de julio de 2014

Revenge: Final de La Tercera Temporada


“¡Lo lograste, Ems!” exclamaba alborozado Nolan en el penúltimo capitulo de “Revenge”, cuando Conrad fue arrestado. Pero la expresión melancólica e incrédula de la verdadera Amanda Clark lo dijo todo. El conseguir la venganza no conlleva la felicidad. La justicia siempre cobra un precio y toda esta temporada Emily/Amanda ha estado pagando por el privilegio de limpiar el nombre de su padre.

Fue una temporada de pérdidas para Amanda. Todavía recuperándose de la muerte de la verdadera Emily Thorne, y en el espacio de unos meses, la Condesa de Montecristo de Los Hamptons perdió marido, la posibilidad de ser madre y al amor de su vida. Sin contar conque fue humillada púbicamente y tiene cero perspectivas de recuperar el cariño de su hermana Charlotte.

Fue una temporada de nuevos personajes y de nuevos desafíos para Emily y su equipo de vengadores. Algunos personajes regresaron para salir rápidamente como Lidya, y el pobre Patrick que solo estuvo el tiempo suficiente para alborotar las hormonas de Nolan y matar a su padre biológico. Otros aparecieron nada más para largarse con el rabo entre las piernas como el iluso Javier que traicionó a Nolan y fue traicionado por Daniel.
Javier y Charlotte, tal para cual. Dos personajes inútiles.


Si  Patrick conoció a su padre solo para matarlo; Jack conoció a su madre para verla caer nuevamente en le alcoholismo y tuvo que salir con ella a rastras hasta California antes que Victoria la ahogara en una botella. Pero el regreso mas espectacular fue el de David Clark que en la ultima media hora hizo una aparición fantasmagórica en el medio de un a carretera solitaria y, aparentemente, mató a Conrad Grayson. ¡Pobre Conrad! De todos los villanos de esta historia fue el único que me inspiró lástima. El único consiente de su maldad.
David Clark  resucita


Cualquier compasión o cariño que podía sentir por Victoria murió junto con su última victima, Aiden Mathis. Lo que me exasperó de Victoria (como siempre una Madeleine Stowe incomparable) fue esa capacidad para sentirse mártir. Creer que matar al amor de Emily era un justo castigo por la muerte de Pascal es casi señal de deficiencia mental. Pascal era un malhechor. Lo mató Conrad, y la participación de Emily fue accidental. Y para cumplir con el bíblico adagio, “ojo por ojo”, entonces Emily tendría que haber provocado la muerte de padre de Victoria, haber matado o enviado a la cárcel a sus amigos, y haberla tenido en una correccional por una década antes de  encerrarla en el manicomio.


Sin embargo, hubo justicia poética en el modo en que Emily utilizó las mismas torturas que Victoria le infligiera para castigar a su enemiga. Victoria atormentó a la pequeña Amanda a través de una siquiatra corrupta. Esa misma doctora fue quien se encargó de diagnosticar la locura de Mrs. Grayson y de recluirla.


Fue una temporada redonda, llena de momentos extraordinarios en que creímos que Victoria ganaría ese duelo contra Emily. Casi lo logró con ayuda de su hijito Daniel, que salió más sucio que inodoro de motel. Daniel casi mató a Emily durante su banquete de bodas. La bala que le disparo en el vientre destruyó las posibilidades de su esposa de ser madre, tal como Victoria destruyó, al asfixiar a Aiden, las posibilidades de Emily de casarse con el hombre que amaba.


Victoria además se encargó de sacar a Emily de su familia, y brevemente de su vida, gracias a una revelación por Internet de los medios que se valió su nuera  para atrapar a Daniel. El escándalo fue mayúsculo. Estalló justo cuando todos los Grayson, incluyendo a Emily asistían a una gala en la Metropolitan Opera House. La escena de la desesperada Ems como Cenicienta a medianoche descendiendo por las escalinatas del Met, y perseguida por paparazzi, es la imagen más potente de esta temporada incluso más que la de ella malherida cayendo al Atlántico aun en su vestido de novia.


Emily sobrevivió al intento de asesinato por parte de su esposo, pero otros no tuvieron esa suerte. “Revenge” sigue pareciéndose a “Juego de Tronos” en el conteo de cadáveres. Este año, vimos  a Victoria impulsar a Patrick a cometer parricidio; Oscar Champan fue silenciado por Pascal, quien, a su vez, tropezó con una hélice gracias a un empujoncito de Conrad, él que a su vez término con una puñalada en el hígado de la que no creo nadie sobreviva.
¿Murió Conrad?


Por supuesto, que la muerte más llorada es la de Aiden Mathis. No me imagino como Emily podrá sobreponerse a  esta pérdida. Es admirable su autocontrol. Tuvo la cabeza fría para planificar el internamiento de Victoria en un manicomio. Yo la hubiera matado, “Ems” se contentó con darle con una pala en la cabeza. Pero me temo que su némesis no estará mucho tiempo encerrada. Y Emily se está quedando sin aliados. Aiden muerto, Jack en la cárcel y Nolan ahora vinculado inexorablemente a Gideon Le Marechal, que parece ser lo peor de su familia.


Lo más desagradable de este año fue la aparición de Los Marechal. Pascal era un tipejo muy poco recomendable. Si no hubiera perdido (literalmente) la cabeza, hubiese hecho infeliz a Victoria, no que ella no lo mereciera. Me encanta que Gideon  vaya a chantajear a Daniel, pero ni a mi ni a Nolan, nos gustan sus métodos.

Pascal entre dos enemigas

En cuanto a Margaux Le Marechal, me caen mal  el personaje y la actriz. No acaba de convencerme de su decencia si es que tiene tal cosa y me molesta el tiempo que hizo perder a  Jack. Aunque si hablamos de perder el tiempo, la campeona es Charlotte. Es el personaje más inútil de la serie, totalmente tonta, al lado de ella, Sansa Stark es una lumbrera. Para colmo, no sabe en quien confiar, es nula juzgando gente y su única utilidad fue servir de percha para que le colgaran un micrófono con el cual incriminaron a Conrad. Aunque supiera que Emily es su medio hermana, no le serviría de mucho.

Sin Aidan, con Ross atrapado en la red de Gideon, con Charlotte en el bando enemigo, y Jack tras las rejas, Emily no tendrá quien la ayude. Y algo me dice que la resurrección de su padre le va a traer más problemas que soluciones


¿Qué te pareció el final de la Tercera Temporada de Revenge?

domingo, 6 de julio de 2014

Ray Donovan: Una tragedia americana


Faltan unas semanas para el estreno de la segunda temporada de “Ray Donovan” en HBO Latinoamérica, y es hora de comentar uno de los pocos aciertos televisivos del año pasado. La serie de Showtime, aunque se desliza por el área de los dramas gansteriles, expone el lado oscuro del crisol de razas estadunidense,  mas  o menos lo que nos han enseñado “Los Soprano” y “Boardwalk Empire”, además de presentarnos un trágico pero emotivo clan: los Donovan.

Raymond Donovan (Liev Schrieber, “Salt” “The Painted Veil” “The Omen”) es el tipo de hombre  al que hay que temerle. Hasta sus enemigos le conceden un respeto que bordea en admiración. Para el mundo del jet set de Los Ángeles,  es un mal necesario, un “fixer”, literalmente “uno que arregla cosas”.  Y Donovan es el mejor fixer de la ciudad. Es quien arregla los líos de los ricos y famosos que van desde encontrar causales para un divorcio, hasta pervertidos que acosan a ex estrellas infantiles. Para eso se vale de diferentes  medios: dinero, extorsión, y, cuando no hay más remedio,  recurre al viejo, pero efectivo, bate de beisbol que intimida hasta al más gallito.



Ray Donovan tiene un equipo formado por Avi (Steven Bauer “Scarface”), un ex agente de la Mossad,  y Lena (Kate Moenning), una lesbiana de mal carácter que cumple las funciones de secretaria y agente de prensa. El fixer consigue sus “encargos” gracias al bufete de abogados Goldman &Drexler pero su relación con sus jefes es más que la de un simple subordinado.  Ezra Goldman (Eliot Gould) es el mentor y figura paterna de Ray. Tanto él como Lee Drexler (Peter Jacobson de “House”) han sido parte de un complot criminal que llevó a la cárcel a Mickey Donovan (Jon Voight), el patriarca de un clan de inadaptados.

Ezra y Ray


Resulta interesante que en el primer capítulo, Bridget (Kerris Dorsey), la hija mayor de Ray, esté fabricando un árbol familiar para un proyecto escolar. Eso la lleva a muchas interrogantes, tales como  el motivo  por el cual de los tres hermanos Donovan, solo Ray se casó y tuvo hijos,  y el descubrimiento de la existencia de una tía que llevaba su nombre. Todo es parte de un pasado tortuoso que inicia en Boston, en una familia irlandesa de clase obrera, donde un padre desobligado, abusivo y adultero lega un modelo para qué  cuatro hijos (a los que se le agrega Darryl, el hermanastro mulato, hijo de un affaire de Mickey) vivan   roídos por culpas y secretos.
Ray y la segunda Bridget


Bridget, la única mujer de la familia,  se suicidó empujada por la drogadicción y un embarazo no deseado. Eddie Marsan es Terry, un ex boxeador que debido al Parkinson dejó el ring y ahora se dedica a entrenar a otros púgiles. El más atribulado de Los Donovan es Brendan “Bunchie” (Dash Mihok), un alcohólico antisocial que nunca ha podido llevar una vida normal desde que fue abusado en su infancia por un sacerdote pedófilo.

Los Donovan


La cultura irlandesa, tanto en Eire como en los Estados Unidos, ha sobrevivido a su dramática historia apoyándose en dos baluartes: la familia y la religión católica. Ray siente que ambas lo han traicionado. Por eso ha criado a sus hijos sin religión, y por eso reniega de su padre. La libertad del patriarca Donovan desestabiliza a Ray que siente por su padre un odio que ni Freud  podría descifrar, y lo culpa de todas las desdichas, las propias y  las de sus seres queridos.

Debido a eso,  Donovan colaboró para incriminar a su padre en el asesinato de su novia. Ahora necesita mantener a Mickey lejos, pero su familia no está de acuerdo. Su propia esposa (Paula Malcomson) ha mantenido correspondencia con el suegro y al llegar Mickey a Los Ángeles lo recibe con los brazos abiertos, tal con lo reciben sus hijos y los hermanos de Ray que él ha creído proteger de la nefasta influencia paterna.

La temporada pasada vimos Ray tratar (a veces inútilmente) de conjugar su vida profesional, con su vida personal, y su empeño de neutralizar a su padre, aunque eso signifícara contratar un asesino. Asi llegó a California, Patrick“Sully” Sullivan (James Woods)  uno de los más buscados del FBI, y el padre de la supuesta víctima de Mickey.
"Sully" Sulivan y Avi


La serie es absolutamente fascinante. El drama doméstico alcanza el crescendo de una tragedia shakesperiana y nos recuerda a “Los Soprano”, pero la descripción del trabajo cotidiano de un fixer angelino le agrega el toque de farsa tarentinesca necesario para alivianar un retrato del mundo desconocido de las celebridades, y de quienes deben trabajar clandestinamente para que éstas sigan siendo estrellas.

Liev Schrieber está impecable como Ray Donovan. Tampoco se quedan atrás Eddie Marsan y Dash Mihok que al interpretar a  sus hermanos, nos recuerdan el valor que le dan los irlandeses al sentido del clan, principalmente cuando llega el momento de hacer justicia. En este caso con el pedófilo que arruinó sus vidas.


La serie tiene también  la virtud de haber dado empleo a viejas luminarias del cine como Eliot Gould, Rosanna Arquette, James Woods y Jon Voight quien consigue borrar ese feo rótulo de ser nada más que “el papá de Angelina Jolie”. Voight, que se alzó con un Globo de Oro por su trabajo en “Ray Donovan”, demuestra con  su interpretación de Mickey  que no ha dejado de ser el actor de  filmes legendarios como “Midnight Cowboy” y “Coming Home”.

La segunda temporada de “Ray Donovan” debuta en HBO Latinoamérica este viernes 18 de julio, una semana después de iniciar en los Estados Unidos.


miércoles, 25 de junio de 2014

Juego de Tronos en Los Hamptons: el glamur de la venganza de Revenge


Faltando (aquí en América Latina) únicamente dos capítulos para el cierre de su tercera temporada, recién caigo en cuenta de que nunca he escrito una palabra sobre “Revenge”, la serie que me ha enganchado este año.  Es hora de remediar ese desliz así que partamos rumbo a Long Island para ver una clásica historia de poder y venganza, situada en un marco ultra contemporáneo.

La serie de ABC fue vendida inicialmente como un “Conde de Montecristo” moderno y con faldas. Aunque ciertamente califica como lo que en el mundo de telenovelas se conoce como “novela de retorno y venganza” también  sus batallas entre poderosos que se manejan como peones en tablero de ajedrez, se asemejan al tema central de “Juego de Tronos”. En “Revenge” las grandes firmas toman el lugar de Los 7 Reinos; el mundo del jet set reemplaza a cortes de reyes usurpadores; y la protagonista descubre, como Oberyn Martell que la venganza puede ser peligrosa para el vengador.

Como no me apetecía ver otra versión de “Montecristo”, aunque se tratase de una “Condesa”, no le presté mucha atención en las primeras temporadas, pero tras la muerte de la “verdadera” Emily comencé a verla intermitentemente. A partir de su equivalente a La Boda Púrpura no puedo dejar de seguirla. ¿Qué tiene “Revenge” que la hace superior a otras historias de revancha?


Comencemos por el entorno geográfico que tanta influencia tiene sobre la trama. Se llama Los Hamptons a una zona de Long Island en Nueva York. Un grupo de aldeas   costeras que por casi cien años han sido  el balneario predilecto y la colonia de la alta sociedad neoyorquina. En Los Hamptons vive El Gran Gatsby de la ficción, y las excéntricas, pero muy reales, protagonistas de “Grey Gardens”.  “Revenge” nos mete en la piel de esos ricos y famosos  y no sentimos envidia de ellos, porque si todos los habitantes de Los Hamptons son tan retorcidos, nocivos y desdichados como Los Grayson, mejor seguir con nuestra tranquila y humilde existencia.

La Reina Victoria en la torre de palacio

Los Grayson son un clan que  combina pedigrí con empresas millonarias. Son tan ricos y poderosos como Los Lannister de “Juego de Trono”, y como ellos demuestran la verdad de ese viejo adagio telenovelero que los ricos también lloran, pero también hacen llorar a los demás. La matriarca de la familia, y reina de los Hamptons, es Victoria Grayson (Madeleine Stowe) que no tiene nada que envidiarle a Cersei Lannister, ex regente de Los  7 Reinos.

 Como Cersei, Victoria es hermosa y sabe manipular a los hombres. Le gusta sentirse victima, resiente las infidelidades del marido, pero las corresponde. Si Cersei mató a Robert,  Victoria también es una viuda negra que ya ha provocado la muerte de los padres de dos de sus hijos y aunque jura amar a su prole, como Cersei, solo sabe hacerlos infelices y fomentar sus peores defectos.

Vicotria y su hija menor


En las últimas temporadas de Juego de “Tronos” hemos visto la rivalidad de Cersei con una reina más joven y lista que ella, su nuera (por partida doble) Maergery Tyrrel. También Victoria se lleva enfrentando dos temporadas a una mujer que por un breve tiempo fue su nuera, una mujer que también quiere derrocarla. A diferencia de Maergery, Emily  (Emily van Camp) tiene un motivo más fuerte para destruir a Victoria y a su familia: la venganza. En ese sentido, Emily es más Sansa que Maergery.




La diferencia entre Victoria y Cersei radica en su pasado. Aparentemente Mrs. Conrad Grayson es el epitome de la sofisticación: puede reconocer al diseñador con solo ver un vestido, sabe que vino va con que plato; y es una experta en arte pictórico. Sin embargo, esta dama tres chic una vez fue simplemente Vicky Harper, hija ilegitima de una mujer promiscua y arribista que le enseñó que la cama es el mejor peldaño para escalar en la sociedad.

Tras  descubrir a su novio abusando de su hija, Marion Harper (Adrienne Barbeau) expulsa a Vicky de solo quince años de su hogar. La chica termina siendo violada y embarazada por el electricista Jimmy Brennan. Vicky trata de combinar la maternidad con sus estudios de arte, pero cuando consigue una beca para estudiar  en Paris, la adolescente se da cuenta que su hijo Patrick es un estorbo y lo abandona en una iglesia.
Vicky y Patrick


En Paris, Vicky se enamora de Pascal LeMarechal (Olivier Martínez), pero las infidelidades de su amante la hacen regresar a Estados Unidos. Unos años mas tarde, ya es Victoria Harper vendedora de obras de artes (la mayoría falsificadas por su amante de turno). Como esa línea de trabajo no es lo suyo, Victoria se las arregla para darle el golpe de gracia al matrimonio de Conrad (Henry Czerny) y Stevie Grayson (Gail O’Grady), quedándose con el marido.

El Matrimonio Grayson


Ni convertirse en una respetable millonaria, ni el nacimiento de un hijo legitimo, Daniel, logra traerle la felicidad a Victoria. Las infidelidades de Conrad, la empujan a la cama de David Clark (James Tupper) , su vecino y empleado de su marido. David será el segundo gran amor de Victoria y el padre de Charlotte (Christa B. Allen), a la que hacen pasar como hija de Conrad.


Conrad, a pesar de su aristocrático linaje, tiene hábitos de mafioso. No contento con dirigir Grayson Global se dedica al lavado de dinero junto a unos terroristas. Cuando sus socios vuelan un avión lleno de pasajeros, el asustado Conrad decide incriminar a David. La misma Victoria, temerosa de perder lo conseguido, ayuda a encarcelar injustamente al padre de su hija. En un lujo de crueldad, consigue que a la pequeña Amanda Clark la separen de su padre y la entreguen en adopción.
Amanda y su padre


Pasa el tiempo. Victoria lo tiene todo, menos felicidad conyugal, pero eso no la perturba. Lo que si la inquieta es que la antigua casa de los Clark ha sido rentada por una misteriosa millonaria llamada Emily Thorne, de la que solo se sabe que es muy rica y que se dedica a obras filantrópicas.



Victoria tiene motivos para inquietarse. Desde que Emily ha entrado en su vida ocurren desgracias como que Conrad anuncie públicamente que su mujer le es infiel y que Charlotte no es su hija, o que Patrick (Justin Hartley) , el hijo perdido de Victoria, irrumpa en su vida. Lo peor es que Emily está decidida a llevar a Daniel (Josh Bowman), el príncipe heredero de los Grayson, al altar.



Tras tres años de combatir, rivalizar, e incluso aliarse con Emily, Victoria siempre la ha creído una ambiciosa advenediza. Solo recientemente ha empezado a sospechar que hay un motivo más intenso por el cual Emily se ha interpuesto en su camino, pero le es difícil asociarla con Amanda Clarke quien supuestamente murió en una explosión provocada por el mismo Conrad.

Muerte de la verdadera Emily


Le falta a Victoria saber que la muerta era la verdadera Emily Thorne y que la mujer que fue su nuera por un breve tiempo, es la hija de David Clarke. Amanda era una niña cuando el FBI se llevó a su padre. Siempre se creyó huérfana de madre. En realidad, Kara (Jennifer Jason Leigh), su mamá estaba en un manicomio después que casi mató a su hija, Tas el arresto de David, la pequeña Amanda es separada de todo lo que quiere, su padre, su casa, su perro, y Jack Porter,  su amigo de la infancia. Termina con una horrible madre adoptiva y es acusada injustamente de iniciar un incendio. Su próximo destino será la correccional. Ahí conocerá a Emily Thorne (Margarita Levieva)con quien formará una profunda amistad.



Al cumplir la mayoría de edad, Amanda es puesta en libertad. Ese mismo día conoce a Nolan Ross (Gabriel Mann), excéntrico millonario y genio de computación. Ross fue protegido de David Clark y se siente en deuda con la hija de su mentor. Aunque la agresiva Amanda lo recibe a golpes finalmente Nolan la convence de la inocencia de David y de que acepte su ayuda. Amanda  entonces se crea una meta, limpiar el nombre de David Clark y destruir a quienes destruyeron a su familia.



Primero (y esto recuerda a “Kill Bill”) Amanda viaja al Japón a la “escuela de venganza” de Takeda, experto en artes marciales que entrena a quienes buscan hacer justicia por su propia mano. Es ahí donde Amanda encontrará a Aidan Mathis (Barry Sloane) el amor de su vida. Tras el entrenamiento, Amanda regresa a los Estados Unidos, y de común acuerdo, intercambia identidades con su antigua compañera del reformatorio. Bajo la identidad de Emily Thorne,  Amanda descubrirá que la venganza es agridulce, difícil de conseguir y que muchas veces  su empeño de hacer caer a criminales poderosos como los Grayson la tendrá al borde de convertirse en una criminal.

Takeda

Aidan


A medida que Emily se interna en la alta sociedad de Las Hamptons va registrando las bajezas de ese mundo. Los Grayson tienen un pasado sucio, lleno de delitos, y una estela de gente que busca cobrarse sus malas jugadas. Uno de ellos es Jack Porter (Nick Weschler), antiguo amiguito de Amanda Clark, quien ahora regenta el bar de su padre y quiere vengar la muerte de su hermano provocada por,…ya saben. Los Grayson.

Conrad y Victoria son letales y amenazadores tanto para Emily como para sus ayudantes. El mismo Nolan, quien es incondicional de la vengadora, cae en la cárcel debido a una trampa de los Grayson. Las cosas se complican cuando la verdadera Emily Thorne debe refugiarse con su amiga. Desde el momento que ha elegido ser Amanda Clark, la verdadera Emily está marcada tanto para ser amada por Jack, quien nunca ha olvidado a su amor infantil, como para ser ejecutada.

Jack y "Amanda" en el bautizo de su hijo Carl


Amanda pasará muchas peripecias antes de casarse con Jack. Quedará embarazada, caerá en coma, cortesía de Victoria, descubrirá que  "su madre" vive  y firmará su sentencia de muerte al involucrase en la vendetta de su amiga. Voy a dejar aquí el resumen de “Revenge”, porque de la tercera hablaré en su momento cuando cierre esta temporada. Basta saber que aunque este fue el año en que Emily/Amanda consiguió su objetivo de convertirse en la esposa de Daniel,  el precio ha sido altísimo y todavía faltan dos capítulos en los que todo puede ocurrir.



Como ya lo mencioné,   “Revenge” tiene una estructura parecida al subgénero “retorno y venganza” y recuerda a las grandes telenovelas de José Ignacio Cabrujas (“La Dueña”, “La Dama de Rosa”, “Señora” y “Nada personal”) todas inspiradas en El Conde de Montecristo.“Revenge”  es una serie glamorosa, que nos lleva a los antros de los ricos y famosos, posee el vestuario mas elegante de la televisión actual, y nos muestra los entretelones de  como operan editoriales, revistas, galerías de arte y hasta empresas mediáticas ahora que Conrad Grayson está jugando a ser el nuevo Ted Turner. Es en estos sitios, casi tan peligrosos como Los 7 Reinos, donde se juega esta versión del “Juego de Tronos”.

Modas de Revenge


Ahora toca habla del reparto. Aunque todos son competentes, cuatro actores destacan.



 Emily van Camp, a quien conocía por su Rebecca Harper de “Cinco Hijos”, ha madurado mucho en lo actoral. La canadiense compagina su escultural belleza con un calibre histriónico que hasta en sus peores momentos nos hace querer y comprender a su personaje. Henry Czerny crea un Conrad Grayson diabólico, pero entretenido y hasta cómico. Czerny logra con este papel borrar de mi mente la imagen del sacerdote pedófilo de “The Boys of St. Vincent”,  que ni su Duque de Norfolk en “Los Tudor”, me hizo olvidar.


Recordaba a Gabriel Mann como  el instructor de equitación de Betty Draper en “Mad Men” pero su Nolan Ross es un personaje digno de un cuadro de honor. Nolan es uno de esos magnates de computación que salen en las portadas de Forbes. Mitad hacker, mitad niño-genio, abiertamente bisexual y dotado de un humor acido, es también altruista y no solo con su “Ems” sino con cualquiera que necesite ayuda. Más allá de su rol de raissonneur, Nolan es de carne y hueso, lleno de sentimientos, de emociones y de una lealtad incondicional hacia Emily. Todo eso lo convierte a él (y a su intérprete) en el personaje no-heterosexual más positivo del primetime.

Nolan y su "Ems"


Para el final dejo el plato fuerte. Con más de cincuenta años, Madeleine Stowe, se ve magnifica  en su aspecto físico e histriónico,  dando vida a un personaje muy alejado de los roles que la hicieran famosa en filmes como “El Ultimo Mohicano, “Cuatro Mujeres y un Destino, “La Hija del General” y “12 Monos”.  Se las ha arreglado para hacer a su Victoria sexi, pero trágica; cruel, pero capaz de sentir remordimientos.

Victoria es una hermosa, pero artificial fachada bajo la cual vive un ser atormentado. Para conseguirlo utiliza la actriz dos armas que delatan su verdadero yo. Aunque es capaz de sonreír, sus ojos siempre expresan un dejo de melancolía que pareciera decir que el personaje es incapaz de ser feliz. Por otro lado, aunque su nivel de discurso es refinado, instruido e  ingenioso, Madeleine mantiene (a menos que esté histéricamente furiosa) una atonalidad vocal que confiere a Victoria un aire de robot.
La famosa sonrisa


 Por ultimo, otra novedad de “Revenge” es ver como lo virtual se convierte en un arma  en esta guerra/vendetta. Recientemente vimos con Nolan le transmite (vía celular) a Aidan una huella dactilar de Pascal para poder abrir una bóveda y Victoria derrocó  a su nuera haciendo publico vía Internet que Emily fingió un embarazo para casarse con Daniel. 

Gracias a los factores mencionados "Revenge” ha sido todo un éxito logrando superar el rating implantado por “Lost” en el mismo horario. En este momento es la serie más taquillera de la ABC.  Si quieres ver el final de la Tercera Temporada, el Canal SONY presenta “Revenge” todos los lunes por el cable latino.