lunes, 18 de abril de 2022

Los Fantasmas del Comisario Ricciardi

 


A la lista de detectives literarios,  cuyas aventuras ha dramatizado la RAI, llega ahora El Comisario Ricciardi. Basada en las novelas de Mauricio De Giovanni (traducidas al español), la serie describe los quehaceres de un policía napolitano que en la Italia Fascista resuelve crímenes con la ayuda de los fantasmas de las víctimas.

Un Policía de la Nobleza

La idea de combinar los misterios detectivescos con lo sobrenatural no es nueva en términos televisivos.  Recordemos historias de mujeres que podían comunicarse con los muertos como Patricia Arquette en Medium, y la encantadora Jennifer Love-Hewitt en Ghost Whisperer. Mas recientemente hemos podido ver en castellano,  en YouTube la serie ucraniana Anna,  la Detective.

La diferencia de estas damas con Ricciardi está en el contexto histórico. Algo que tenía claro De Giovanni cuando decidió colocar a su sufrido protagonista en un entorno supersticioso como Nápoles y en una era de represión y silencio como lo fueron los años del fascismo. La misantropía y atormentado silencio de Ricciardi son ecos del mundo en que vive.



El Comisario viene de un mundo más vetusto e inmerso en lo paranormal que Nápoles.  Luigi Alfredo Ricciardi, Barón de Malamonte proviene de la antigua nobleza de Salerno. Huérfano de padre a una tierna edad, tuvo que ver a su madre Marta enfermar por el mismo mal que le heredó a su hijo. En términos de El Sexto Sentido, tanto Ricciardi como Marta pueden ver gente muerta. Peor aún, los espíritus de lo recién fallecidos lo persiguen con mensajes crípticos que el comisario debe descifrar.

                                 La Baronesa Marta

Al comienzo de la serie, nada de esto está claro, como tampoco hay explicación de por qué un abogado aristócrata se ha ido a trabajar a una fuerza tan prosaica como la policía napolitana. Ahí Ricciardi está bajo la bota del inepto y oportunista Garzo,  muy lambiscón con los ricos y poderosos, pero muy gruñón con los métodos de Ricciardi que insiste en ejercer justicia aun cuando toque a personajes importantes del régimen fascista.

                                Ricciardi se le enfrenta a Garzo

La historia abre en 1931, Ricciardi vive rodeado de un triángulo de personajes que componen su red de apoyo. Su nana Rosa, el noble Sargento Rafaelle Maione, y el Dr. Bruno Modo, un forense antifascista. A pesar de lo cercanos que son este trio al comisario,  ninguno conoce su secreto. Ninguno entiende porque un hombre guapo y rico ha dejado descuidadas sus tierras y no ha intentado formar una familia.

                                     Ricciardi y el Dr. Modo
                                            Ricciardi y Maione

Cupido Hace de las Suyas

Eso no quiere decir que Cupido no convierta al polizziotto en blanco de sus dardos. Ricciardi se ha enamorado de Enrica Colombo, su vecina, cuya ventana da al cuarto del comisario. Cada noche ambos se observan, a veces sin el otro saberlo o fingiendo no verse. Aparte de un saludo de señas, no intentan conocerse y sin embargo ambos se saben en algún tipo de relación.

Enrica, veinteañera, hija de familia, da clases particulares y ayuda en la tienda de ropa del padre. Según ella, posee un genio insufrible. Por lo cual su primer encuentro “real” con Ricciardi acaba en desastre. La madre se enoja porque su hija menor ya está casada y con un hijo y a la mayor no le importa encontrar marido. Se empeña en encontrarle novio a Enrica lo que descoloca a Luigi Alfredo.

Por nueve novelas veremos estos desencuentros y malos entendidos . Desde una perspectiva moderna, este romance puede sentirse cursi y melodramático. Para las mituteras tanto Enrica como el Comisario son estereotipos de Stalker. Pero en el contexto “patriarcal” del Nápoles de ese entonces representan un amor que trasciende las bajas pasiones y que es incondicional porque no necesita de determinadas condiciones o compromisos para florecer.



Algo que hechiza de las novelas es ese retrato de un Nápoles tradicional con sus fallas y sus encantos. un mundo en el que la familia no es todo donde lo primordial es la mamma, aun las adoptivas como Rosa. No que no muestre madres controladoras y egoístas como la prestamista Calise, la madre de Enrica empeñada en casarla,  y Lucía, la esposa del buen Maione.

Raffaele Maione, además de buen policía y leal subalterno, es un excelente esposo y padre. Tiene cuatro hijos que una vez fueron cinco. Lucca, el mayor, siguió los pasos del padre y encontró la muerte en el ejercicio de su trabajo. Han pasado dos años y Lucia no se conforma. Vive en luto eterno y culpa al marido al que no le brinda ni una sonrisa. Para colmo se vuelve una madre-monstruo que aterroriz aa sus otros hijos a los que no le permite ni cantar.



Como suele ocurrir, Maione comienza a cansarse de esa situación y busca refugio en la compañía de ‘la mujer más bella de Napoli” o que era la más bella hasta que con una navaja alguien le hizo un chirlo en el rostro. Lucia cae en que su marido llega tarde y con olor a comida ajena. Está claro que el Sargento ha encontrado otro hogar. Eso por fin obliga Lucía reaccionar.

                                          Filomena da esperanzas a Maione



Antes de eso, Ricciardi intenta convencer a Lucía que deje de tratar mal al marido, que en su mal comportamiento se ;le va el matrimonio. La Signora Maione responde con una pregunta “¿Ý usted Comisario?  ¿Cuándo se casa? ”Aunque es obvio que es un ‘¡Metete en tus asuntos! “es una pregunta que se hacen todos. Recordemos que la Italia fascistatal como la antigua Roma- se imponía un impuesto a los solterones.

Ricciardi insiste en no casarse porque no quiere legarles a sus hijos su “mal”, o “el Hecho”’como él lo describe. Pero eso no quita que desde la Nana Rosa hasta la peluquera de Enrica sepan que la muchacha muere de amor por el policía. Lo malo es que a Enrica le ha salido una rival de peso al camino.

En su primer caso, Ricciardi conoce a la viuda de la víctima. Se trata de Livia Vezzi, dama de sociedad, amiga íntima de Edda Ciano y dueña de una voz privilegiada, aunada a una elegancia y belleza con la que no puede compararse la simple Enrica. Sin embargo, para Luigi Alfredo,  Livia es al comienzo una sospechosa más, al final una cómplice. Entremedio, Ricciardi se convierte en depositario de las cuitas de la viuda.  Famosa soprano abandonó su carrera para unirse a un mal marido. La muerte de un hijo es el desiderátum de sus desgracias que porta con mucha gracia la hermosa doliente.



Si Luigi Alfredo cree encontrar una amiga en Livia se equivoca. La viuda se ha enamorado del comisario casi a primera vista y tras su periodo de luto en Roma desciende a Nápoles más seductora que nunca. Aun sabiendo que Ricciardi está enamorado de otra, Livia está dispuesta entablar batalla con la mujer fantasma. Hay momentos en que mis apuestas están a favor de la cantante porque me aburre Enrica con su ingenuidad y sus torpezas.

Sin embargo, Livia lleva las de perder, precisamente porque el talón de Aquiles de Luigi Alfredo es lo espiritual y lo sublime. Esto va más allá del síndrome Madonna-Prostituta. Ricciardi podrá caer en las sábanas de Livia, pero eso solo será un recordatorio de su humanidad, una respuesta física. Livia y Enrica representan los dos aspectos del Anima Junguiana. 



En términos más prosaicos. Livia es todo lo que perturba al policía, ella es el lado oscuro del ser humano que se manifiesta en los crímenes que el investiga, ella es el privilegio que permite que existan abusos de los que el humilde y atropellado solo puede huir a través de la violencia, ella es el fascismo que se está encargando de destruir a Italia.



Nápoles Fascista

Es imposible desligar a la serie del régimen de Mussolini,  y Livia es un eslabón al gobierno. Poco después de instalada en Nápoles, Livia nota que la sigue. Se trata de Falco,  un agente de la misteriosa OVRA (la Gestapo italiana)  . Al comienzo,  ella cree que es un modo de Edda de cuidarla, pero Falco la saca de su error. Es “el régimen” quien lo ha enviado a vigilar a Ricciardi a través de la muer que lo ama. Un solterón, con amigos antifascistas, que ha abandonado las propiedades familiares para andar de detective no cabe en la estrecha percepción que los fascistas tienen de lo que debe ser un hombre confiable.

                                     Livia y Falco, su perro guardián

El fascismo y el clasismo son dos temas omnipresentes en cada caso,  sea la victima una duquesa casquivana o un huerfanito de la calle. En el primer caso, Garzo le exige a su subalterno diplomacia puesto que el muerto es cercano al Duce y su viuda,  amiga de la Contessa Ciano. En el segundo caso, el problema es la interrogación de una cliente casada con un importante abogado. A Garzo le gustan los culpables proletarios, teme a los sospechosos de alta estirpe.



Es en el tercer episodio donde vemos a i fascisti en acción. Una squadra de revoltosos que por tener un uniforme puesto pueden ir asustando a la gente con sus gritos de “Avanti, Avanti”. Como descubre Ricciardi, gracias a un fantasma, son capaces de matar mendigos indefensos y de amenazarlo a él, en presencia de Livia.

Viendo a estos grandulones actuar como simios tarados, me confirma mi desprecio por las ideologías totalitarias y por el poder que les otorgan a mocosos imberbes y sin criterio. Pero me siento incomoda. A diferencia de Alemania, la ficción histórica italiana (y razones no le faltan para no hacerlo) no se atreve a mostrar el rostro humano del fascismo. A mí me complica, porque muchos de estos Camiccie Nere eran chicos de buena familia y hasta el ’38,  muchos eran judíos.

La serie, sin embargo, nos presenta un fascista “presentable”. El asesinato de una joven duquesa pone en la galería de sospechosos al viudo, un aristócrata invalido; a un famoso periodista;  y al “duchinno”, hijastro de la víctima. Ricciardi descubre que este último tiene amores con Achille Pivani, il capo della squadra.



Achille es un hombre discreto,  (obvio en un régimen que perseguía los homosexuales) caballeroso y justo que agradece a Ricciardi que mantenga su identidad sexual en secreto. ¿Pero es Pivani, tan diferente a sus gamberros squadristi, un buen hombre debido a su homosexualismo o hubo fascistas decentes?  No es la serie quien nos proporcionará respuestas.

Pivani vuelve a aparecer en el penúltimo caso. Cuando el Dr. Modo se enfrenta a los Camisas Negras que vienen a ofender a un cortejo fúnebre de una prostituta, uno de ellos consigue desde Roma un permiso para enviar a l forense al exilio. Toda esta información se la proporciona a Pivani a Luigi Alfredo, agregando que solo Livia, por amor,  puede ayudarlo. ¡Hasta los Camisas Negras conocen los problemas sentimentales del Comisario!

                              Escuadristas vs Modo

Ricciardi solicita ayuda a Livia y ella contactará a Falco. Solo así, Modo podrá volver a Nápoles y a su trabajo. Algo que decir respecto a los agentes de la OVRA que arrestan a Modo, no maltratan al perrito de Matteo que el medico ha adoptado. Incluso lo dejan atado a la verja de una iglesia para que no se pierda. Ahí lo rescata Lucía Maione.



Los casos que Ricciardi debe resolver se vuelven complejos por los cortapisos que Garzo, representante del poder imperante, le coloca y por confusiones que apuntan a un sospechoso para que luego descubramos era inocente. Una particularidad muy interesante, es que Ricciardi administra su propia justicia. En más de una ocasión deja escapar al criminal, apiadado de sus circunstancias. Casi tan interesante como ese modo de administrar justicia, es la ayuda que recibe el comisario que puede venir de un párroco enamorado de Bel Canto, una niña deficiente mental y Bembinella, el simpático travesti que sirve de informante de Maione.

                                  Bambinella, el informante oficial de Maione

La serie nos da una visión global de la sociedad napolitana desde el elegante Tetro di San Carlo y sus entretelones del universo de la ópera hasta el teatro de revista con sus rutinas de bailarinas semi vestidas, desde las recepciones para honrar la visita de Mussolini a Nápoles, hasta las barriadas de Capodimonte donde pululan niños en estado casi feral.

Las Novelas

La serie es tremendamente humana, lo que no disminuye el misterio y suspenso tras cada asesinato. Si no pueden verla busquen los libros que por suerte están traducidos al castellano bajo los títulos de El invierno del Comisario Ricciardi (2011); La primavera del Comisario Ricciardi (2012) y El verano del Comisario Ricciardi y El otoño del Comisario Ricciardi, ambas publicadas por Lumen el 2013.

                                 De Giovanni y sus novelas en castellano

Maurizio De Giovanni se ha encargado de la adaptación de su obra en la primera temporada usando su experiencia en otra popular serie policiaca italiana Los Bastardos de Pizzofalcone, también de su autoría. Esta primera temporada cubre las cuatro novelas más Y todo a media luz que fue publicada en español el 2015. De Giovanni lleva seis libros más escritos sobre este Comisario y sus fantasmas, así que hay esperanzas de que haya más temporadas. Por ahora ya sabemos que se está preparando la segunda parte.

Hermosamente filmada en el viejo Nápoles y sus alrededores, Il Commisario Ricciardi es elegante el vestuario de Livia es exquisitoromántica y a su vez misteriosa, llena de suspense y denuncia social. ¿Qué más decir para recomendar esta serie que viene a unirse a los dramas de misterio de la RAI, pero que tiene una personalidad muy propia?

                          Elegante es el café napolitano
                            Igual de elegante un burdel napolitano
                              Livia y su espectacular vestuario

Contenido Violento y Gory: Muchos crímenes y escenas de exámenes forenses, pero nada muy Gory. ¿Lo peor? Unos niños vagabundos lapidando a una rata y tratando de envenenar a un perrito.



Contenido Sexual: Mucho crimen pasional, pero sin desnudos y una sola escena de cama con topless de Livia.



Contenido Feminista: A pesar de ser un mundo patriarcal y bajo un régimen totalitario, la mujer napolitana en esta serie nos muestra maneras alternativas de sobrevivir y llegar a tener voz y poder. De hecho, mujeres como Livia, vigilada por la OVRA, y la esposa de un abogado, clienta de la Calise, tienen menos poder que la dueña de un burdel o Lucía cuyo control autoritario casi destruye a su familia.



Factor Diversidad: Comenté la relación homosexual entre Ettore y Achille. Es un vistazo a la clandestinidad de un tipo de relación que el crimen fascista condenaba al confino (exilio) en islas semi desierta o pueblitos en zonas alejadas. Por otro lado, tenemos a Bambinella, tan alegre, tan sagaz, tan servicial que ha encontrado un modo de vivir su orientación sexual al margen de la ley.



Il Commisario Ricciardi puede verse en PBS Masterpiece con subtítulos en inglés.

 

martes, 12 de abril de 2022

De Groenlandia al Puente de Londres: ¿Por qué Valhalla es mejor que Vikingos?


 Valhalla, la esperada secuela de Vikings, comienza con una Boda Roja que es en realidad un ejemplo de limpieza étnica histórica. En la serie, Michael Hirst un enamorado de las guerras de religión quiere hacernos creer que la gresca es entre cristianos y paganos, pero la realidad apunta a un miedo al crecimiento de una minoría que,  aunque de piel clara,  es percibida por el grupo de poder como peligrosa.

La Matanza de San Bricio

Los críticos han hablado de crear una nueva Juego de Tronos, olvidando que por popular que fuera Vikingos nunca llegó a; nivel de fenómeno/franquicia. Sin embargo, es evidente que Valhalla en muchos aspectos intenta alcanzar la obra de Martin comenzando por esa Masacre del Dia de San Bricio que adquiere ribetes de Boda Roja (hasta había unos perrillos por ahí ladrando “¡Queremos ser Viento Gris!”).

Lo importante es recordar que la Boda Roja es ficción y lo ocurrido en St. Brice sucedió en la realidad. En una noche se exterminó a toda la población danesa de Inglaterra, viejos, niños y mujeres. La iglesia que inaugura Etelredo en el segundo episodio,  fue quemada por los ingleses puesto que estaba llena de daneses que buscaban santuario.



Este suceso horrible, cometido sin provocación, no nació de un motivo religioso. La gran mayoría de las víctimas eran cristianos, se sentían sajones  (los que también eran un pueblo invasor) y habían olvidado nombres y costumbres escandinavas. Si fueron asesinados fue porque para la elite eran un elemento foráneo y dañino. Etelredo los compara con una plaga del cereal y habla de “exterminarlos”. Eso hoy es considerado racismo y limpieza etnica.

Como nos cuenta la serie, la noticia de esta masacre llegó al mundo vikingo. El Rey de Dinamarca ordenó una expedición vengadora que reuniría a vikingos de toda Escandinavia. Juntos marcharon sobre terreno anglosajón. De eso se trata esta historia.

Bueno , historia… La expedición punitiva tomó casi una década en ponerse en marcha. Las cosas se hacían más lentas en la era pre-wifi. No la convocó Canuto,  sino su padre. Mejor no tener tantos actores a quienes pagarles.



Los Hijos de Erick, el Rojo

Los vikingos, unos cristianos, otros paganos se reúnen en Kattegat que de pronto ya no está en Dinamarca sino en Noruega. Hasta allá llega Leif Erickson de Groenlandia a vengar a su hermana.  Aunque Frejdis Ericksdotter sabe vengarse sola,  su padre, Erick el Rojo, la ha enviado con hermano y séquito.

Tras sobrevivir una tormenta perfecta, los Erickson llegan a Kattegat y se encuentran que el mundo está lleno de problemas. Tienen que encontrar al violador de Frejdis entre docenas de vikingos que han venido a vengar a parientes masacrados en Inglaterra.

Pronto los hermanos conocen a diversos personajes, Jarl Haakon (que en la vida real era varón y blanco) que controla Kattegat y Harald Sigurdsson (Leo Suter de Victoria y Sanditon) ,  futuro rey de Noruega y descendiente de mi querido Harald Finehair. A la expedición se une Olaf, medio hermano (énfasis en el “medio”) de Harald.  Olaf que se parece a Orson Wells y anda cubierto con una capa de piel ( mi hermano dijo “mató a muchos gatitos para fabricarla”),  es el futuro santo patrono de Noruega. Por eso quiere hacer conversiones masivas.


Olaf y su capa de gatitos y Haakon parece que se compró una en la misma tienda

Leif (que por entonces era un viejito que le contaba a sus nietos sobre sus aventuras en las costas de Massachusetts) se mete en problemas. Su padre era un berserker tan sanguinario que ha dejado enemigos por todos lados y es Leif quien debe pagar sus deudas. Algo que hace al personaje muy simpático es que nunca ha matado a nadie (solo ositos polares) y que, aunque es un experto luchador,  se las arregla, al menos en el primer capítulo para seguir virgen en ese aspecto. Agreguémosle que tiene un compás moral indigno de vikingo y que es devoto de su hermana y… ¡ Leif es mi héroe!



El problema es que Frejdis ha venido a vengarse y lo consigue, acuchillando a su violador en medio de un banquete enfrente de todo el quien es quien de Kattegat. Abucheos a los escritores que nos tuvieron una hora creyendo que el violador era San Olaf cuando se trataba de su lugarteniente.

Prenden a Los Hijos de Erik. El santo quiere masacrarlos, su hermano los defiende, Haakon quiere ser justa, pero es difícil cuando las huestes de Olaf amenazan con incendiar Kattegat. Harald salva la situación. Frejdis quedará de rehén con Haakon y Leif pagará la deuda de su hermana uniéndose a la expedición. Necesitan de timoneles expertos como el chico de Groenlandia.

Leif acepta y ya le llueven problemas. Tiene una tripulación mixta y los paganos no quieren remar con cristianos. Salta la sangre y Leif mata su primer humano con la misma sangre fría con la que despacharía a un oso polar.



Entretanto, Jal Haakon que no parece tener ganas de custodiar a la rehén empaca a Frejdis a Upsala en Suecia . Este es el último reducto de los Viejos Dioses , la joven de Groenlandia allá será instruida en la religión pagana. El viaje comienza mal, ya en Suecia, el sequito de Frejdis es atacado por uno de los guerreros de Jarl Kare, un fanático religioso empeñado en destruir a cuanto pagano encuentre en su camino.



Fredjis, todo su sequito aniquilado, logra llegar a Upsala donde cae bajo la protección de los sacerdotes paganos quienes hacen aflorar los poderes de volva de la forastera. Frejdis tiene un encuentro en sus visiones con El Vidente que sigue tan gruñón como siempre, Confieso que todo este cuento no me interesa mucho. La religión escandinava se la dejo a Himmler y a la Ahnenerbe. Lo fascinante es el juego de tronos que se desarrolla en Inglaterra.



Godwin, Emma y el Juego de Tronos Inglés

Etelredo,  el Indeciso,  se está muriendo y manda a buscar a su segunda esposa Emma a Normandía. Teme a la invasión vikinga y más cuando su heredero es el imberbe Edmundo. Han querido comparar al pobre Edmundo con Joffrey Baratheon. ¡Que insulto!  Edmundo es un buen chico solo que es inexperto e impetuoso. El mismo tiene dudas, pero será apoyado por Emma que es total badass como corresponde a la tataranieta de Rollo, el Vikingo.



Otro mentor fan-tas-ti-co es Godwin que parece un poco el Meñique de este cuento, pero es mucho más que un regente de burdel. Después de interpretar a un Borgia, un Plantagenet y un Saxe-Coburgo, David Oakes nos regala este retrato de uno de los individuos más fascinantes del medievo. Godwin fue más que un Kingmaker, fue un padre de reyes, y si nos apuramos, hay cinco familias reales europeas que descienden directamente de él.

Es Godwin el único que se atreve a señalarle al joven rey sus fallas, pero también sabe imbuirlo de confianza. Así Edmundo asegura el apoyo de su cuñado, el oportunista Eadric Streoda,  y pone en marcha la soberbia estrategia de Emma haciéndola pasar por la suya. El problema es que, desoyendo los consejos de su madrastra, Edmundo reacciona a las provocaciones de Canuto y casi se cae al Támesis. Sucede que Canuto le ha aceptado el plan a Leif Erickson para derribar el Puente de Londres. De ahí viene una tremenda batalla.



Al final de esta batalla solo quedan vivos Leif y Liv del batallón de Groenlandia. Canuto tiene prisioneros a Edmund y a Godwin. Emma ha desaparecido, secuestrada por el codicioso Olaf que amenaza con matar a sus hijitos. Con un poco de ayuda de Harald y Godwin, Canuto los rescata. Godwin que ha llegado donde los principitos disfrazado de fraile,  responde a la pregunta de su futuro yerno, el pequeño Eduardo, El Confesor, sobre qué les pasó a los soldados muertos:  “se fueron al Cielo”. Te admiro Godwin.




Ahora le toca a Canuto asentar su reinado sobre Inglaterra y Dinamarca. Para eso tendrá que convencer a los nobles que lo acepten como rey; a Edmundo que acepte ser su cogobernante; y a Emma que una chica tan inteligente como ella no se puede volver con el rabo entre las piernas a Normandía.  Un mayor obstáculo son las intrigas de Olaf que hasta va de chismoso a la corte de Elfigu, consorte de Canuto,  a contarle que el rey anda muy amartelado con la Reina Emma.

Sin llegarle al tobillo a Juego de Tronos, le llega a la suela del zapato sin necesidad de dragones, ni Caminantes Blancos ni grandes efectos especialesa pesar de que la caída del Puente de Londres estuvo espectacular y eso gracias a personajes atractivos con arcos definidos. El Canuto es un rey con mayúscula, super magnético y capaz, más que los gobernantes que tenemos hoy en día. Me ha gustado mucho saber que Emma y él tuvieron (en la vida real) una relación muy bien avenida e incluso romántica y que el rey siempre respeto el intelecto de la normanda y buscó su consejo públicamente.

Reitero, mis personajes favoritos son Emma y Godwin, pero también Leif Erickson se ha ganado mi corazón. Es tan dulce, tan buen hermano, tan espiritual que no me importa que el verdadero, el que llegó a Labrador no fuese así. Harald me cae bien y me encanta su bromance con Leif. No tanto sus acostones con Frejdis, pero es la historia de amor de este cuento. Prefiero la de Canuto y Emma que al menos ocurrió en la realidad.



¿Y Que Pasó en Verdad?

En términos históricos, Valhalla le juega a la fantasía histórica como en Juego de Tronos. No me importan las licencias tomadas, porque el cuento está muy bien contado, pero sería bueno saber que ocurrió en la vida real. Como les decía antes si hubo una expedición vengativa, fue liderada por el rey Sven, padre de Canuto y puso en fuga a Etelredo y Emma. Los reyes se fueron de exiliados a la corte de Ricardo de Normandía, hermano de Emma.

Sven falleció y Etelredo retornó a Inglaterra. Fue después de su muerte que su viuda regresó a Londres, dejando a sus hijos atrás. Así que todo ese rapto por parte de Olaf es inventado, pero no importa, porque el cuento es potente y está bien hilvanado, aunque al final si se pone un poco locochona la trama con la “resurrección” de Sven,  Barbas de Tenedor;  y Godwin convertido en Matarreyes..

Godwin fue nombrado Conde de Wessex por Canuto, no por su difunto padre. Godwin no mató a Edmundo. Todo ese episodio es invento de Hirst y su lugarteniente Jeb Stuart. Edmundo murió en circunstancias feas puesto que su leyenda nos cuenta de donde Ser George R.R. Martin sacó la grotesca muerte de Tywin Lannister. Efectivamente,  Edmund fue ultimado con flechas, sentado en el inodoro.



Sin embargo, para ese entonces Edmundo había tenido dos hijos que se exiliaron en la Europa Oriental, y esto no nos cuentan los textos escolares ni las series, la tremenda influencia vikinga en el desarrollo de los reinos del este de Europa, o tal vez sea al revés, y deberíamos hablar de la influencia de esos reinos sobre Occidente vía barcos escandinavos.

Algo que he aprendido ante esta tragedia ucraniana, es lo poco que sabemos en nuestro Occidente Woke sobre el mundo eslavo, su historia, su cultura, su aportación a la civilización cristiana. Hoy se habla de que esa ignorancia  es una especie de racismo por parte de la Europa anglo-francesa-germánica y las culturas que la siguen. Me ha gustado mucho saber que Canuto era hijo de una princesa polaca y que Harald mucho se revolcará con Fredjis , pero su esposa será una princesa de Kiev.

No solo Edmundo tuvo contacto con los eslavos. Hice un árbol genealógico para conectar a Godwin de Wessex con La Reina Isabel II y me encontré que su nieta Ghyta de Wessex es el eslabón perdido. Exiliada junto a su madre, después de la muerte del Rey Harold,  se casó con Vladimir Monomaco, Gran Príncipe de Kiev.

                                                                 Gytha de Wessex

Su nieta,  la Princesa Eufrosina se casó con el Rey Geza de Hungría y de esa unión desciende Violante de Hungría que al casarse con el Rey Jaime de Aragón se convirtió en abuela de Philippa de Hainaut que restauró la sangre Godwin al trono inglés al casarse con Eduardo III.  Y por supuesto Violante fue la antepasada de Fernando de Aragón y el resto es historia.



Nota: Yo digo “Kiev” porque así se dice en castellano. No creo que poniéndome un pañuelito azul y amarillo en la cabeza o decir “Kyiv” vaya a ayudar a aliviar al sufrido pueblo ucraniano.

Contenido Violento o Gory: Hey, son vikingos ¿No? ¿Lo más Gory?  Canuto decapitando a un comensal durante un banquete.

Contenido Sexual: Una escena de cama de Canuto y Emma. Muchas de Fredjis y Harald donde ambos muestran glúteos.



Contenido Feminista: Ya se sabe, el ángulo feminista de la saga vikinga con las shield-maiden y Frejdis se convierte en una, pero el desempeño de Emma como consorte, reina estratega y madre devota,  me la vuelve una Wonder Woman total.

Factor Diversidad: Tenemos no solo sajones ingleses que miran con desprecio a los daneses. Tenemos a los daneses mirando con recelo a los groenlandeses, y si nos faltó diversidad, ahí tenemos a Jarl Haakon, a la que el cuento de que su marido encontró en un mercado egipcio no le queda muy bien.



Pueden ver Valhallah en Netflix









lunes, 4 de abril de 2022

El Rey de Varsovia: Novela vs Serie



Antes que todo pido disculpas si vuelvo a las andadas con los artículos largos. Es que hay mucho que decir de Krol. La semana pasada les hablaba de la adaptación televisiva de este bestseller polaco             ( Krol/King of Warsaw en inglés) . Una queja de los amigos del libro es que el productor Jan Matuszynsky ha metido demasiada política en su adaptación. Por algo será.  Otros,  en cambio, critican al silesiano Sczezpan Twardoch por mostrar una historia deformada.

Las acusaciones varían: enaltecimiento de los judíos o imágenes negativas de este grupo (depende de quien se queje). Donde sí hay un consenso es que, políticamente hablando, Polonia estaba al borde del caos en 1937. Era como un desborde de siglos de desmembramientos y guerras. Los desmembramientos son endémicos en la región y ,  como vemos,  tienen repercusiones hasta hoy en día.



La Segunda República Polaca

Tras medio milenio de ser un reino poderoso,  Polonia es fragmentada en días de Catalina la Grande. Se la divide entre el Imperio Ruso y el Imperio Austrohúngaro. Por casi doscientos años, los polacos sueñan con su libertad y sufren desilusiones tras varios intentos por rebelarse. La libertad les llega al final de la Primera Guerra Mundial cuando se declara la Segunda República Polaca.

Desde el primer momento, la nueva nación tiene problemas fronterizos tanto con Lituania como con Checoeslovaquia.  ¡Hasta los silesianos se alzan en contra del gobierno en 1922! El mayor conflicto fue con la Unión Soviética, una guerra que frena el avance soviético en Europa y que dura más de tres años. Esa guerra, en la que peleó Jakub Szapiro, es mencionada constantemente en Krol.

Socialistas, Nacionalistas y Judíos

Al final de la guerra , Polonia obtuvo un cuarto del territorio ucraniano, lo que aumentó la población multicultural de Polonia. En Polonia existían grande minorías de ucranianos que eran rusos ortodoxos, lituanos católicos (Polonia se anexó Vilna,  la mayor ciudad de Lituania);   y los famosos volkdeutsch de origen alemán que Hitler usaría como excusa para la invasión del ‘39. Pero la mayor minoría étnica de la república eran los judíos. Un millón antes de la anexión de territorios ucranianos, tres millones después de esta.

Los judíos componían una gran parte de la población varsoviana, pero también de su sector más pobre, el que se mantenía a base de caridades judías y estatales. Esa era la razón por la cual había mucho antisemitismo. Más allá del racismo de los grupos nacionalistas,  se veía con recelo una minoría que con su pobreza podía llegar a ser un foco de vagancia, miseria y delincuencia. Era el lumpen que en libro/serie produce grandes criminales y también las víctimas de estos.

                                 Ni Moyshe ni sus compañeros tienen dinero,  lo que los empuja al crimen

La Polonia de entre guerras tuvo asimismo problemas internos entre los socialistas y los nacionalistas. Tanto enredo e intentos de golpes de estado finalizaron a la subida del poder del Mariscal Josef Pilsudsky, segundo presidente de Polonia. Por nueve año, Plsudsky logró dominar a las facciones en conflicto y gobernar un estado con tendencias socialistas. A su fallecimiento en 1935, el país quedó en las condiciones que nos muestra Krol, Aunque no aparezca en la serie (si en la novela) Ignazy Moscicky intentó hasta la ocupación alemana mantener tanto un sitial en el gobierno como un estilo de gobernar izquierdista. En eso fue secundado por su Primer Ministro,  Felicjan Slawoj Skladkowsky,  el amigo de Kum Kaplica.

Tal como nos muestra Krol , la mayor oposición a los planes gubernamentales venía de una claque de militares nacionalistas reunidos alrededor del Mariscal Smigly-Rydz. La segunda facción anti-gobierno la conformaban grupúsculos fascistoides como La Falanga, un miembro menor de las ONR,  y que solo llegó a contar cinco mil miembros (hoy tiene el triple).   Otro factor histórico que nos muestran serie y novela es que los militares decidieron unirse a los fascistas y que el enlace lo consiguió,  el del collarín, el tieso Coronel Koc.



Aunque es cierto que Koc estableció campos de entrenamiento para los miembros de la Falanga, nunca hubo un intento serio de coup d’etat. Esa es una licencia que se toma el autor para poder acabar el libro con un triunfo del gobierno socialista y de sus amigotes delincuentes. ¿Existieron realmente lideres políticos que se dedicaban a actividades criminales?  Pues tanto Kum Kaplica como el Dr. Radziwillek están más que inspirados en personajes reales.

Tata Tasiemka y el Verdadero Dr. Radzilliwek

El primero se basa en Lukasz Siemiatkowski, apodado Tata Tasiemka (Papa Cinta, por haber trabajado en una fábrica de cintas). Como Kaplica, Tamienka había nacido en un hogar católico y humilde de clase obrera. Desde joven mostró fervor revolucionario, militando en el Partido Socialista. Fue arrestado un par de veces, sirvió en el Ejercito Austrohúngaro y tras la proclamación de la República, peleó en contra de los bolcheviques.

                                                    Tata Tamienka

En los Años 20, hizo carrera,  primero en sindicatos, luego en política mayor, llegando a ser concejal. Iba camino al Congreso cuando estalló el escándalo. En 1932, fue acusado por la Unión de Porteros Judíos de Varsovia de intimidación y extorsión. Al parecer el devoto comunista, respetable padre de familia (lo de la pedofilia es invento de Twardoch), el generoso concejal, el amigo de políticos,  era un vulgar gánster.

En el juicio se le probaron 40 casos de extorsión acompañada de intimidación y apremios físicos a los que no pagaban los prestamos o “protección”.  Se descubrió que la banda de Tata Tasiemka cobraba por “proteger” burdeles y pequeños negocios de los judíos del barrio de Kercelak donde quedaba el mercado. Aunque se le consideraba un cobrador brutal, nunca se le probó un asesinato.

                             Juicio de Tata Tamienka

Fue condenado a tres años de prisión sentencia que luego fue acortada a dos años. Nunca la cumplió. Aunque se alejó de la política, para el 1937, el gobierno de Moscicky le otorgaba una de los más grandes condecoraciones de la Republica Polaca, la Cruz de Oro.

Mas curiosa es la historia tras la creación de Radziwillek. Nacido en una familia judía de Lodz, Judel Dan Lokiet (tal como muestra la serie) comenzó siendo un pequeño bajur a auxiliar a revolucionarios. Tras demostrar que su interés no estaba en ser rabino sino devoto socialista, se le puso a estudiar en una escuela seglar. Acabados sus estudios, el Partido Socialista lo envió a Suiza y le pagó los estudios universitarios.



Lokiet llegó a obtener un doctorado en química de la Universidad de Ginebra (de ahí el apodo de “doctor”). Para entonces se había desligado del mundo judío, cambió su nombre por Josef Lokietek, y se casó con la hija de uno de sus maestros. Se hizo ciudadano suizo y enseñó a nivel universitario en calidad de profesor asistente. Durante esta época, Lokietek siguió colaborando con los socialistas polacos sirviéndoles de correo y uniéndose a organizaciones paramilitares creadas por Pilsudsky (de ahí su uniforme).

Retornó a Polonia apenas formada la república. Su currículo le permitió obtener un puesto en el Ministerio de Relaciones Exteriores. Estallada la guerra contra los bolcheviques, se unió al ejército desempeñándose heroicamente. Su experiencia militar lo colocó en la mira del partido como peso fuerte en las luchas internas polacas entre socialistas, nacionalistas y comunistas.  Se convirtió en jefe de la Milicia de Varsovia. Simultáneamente, comenzó a ascender en la política sindical.

Sin embargo, para 1930, era obvio que Lokietek era un peligro político. Se le acusaba de robar fondos del partido, de por lo menos un asesinato político, de extremada brutalidad, de usar tortura y hasta violación entre sus métodos represivos,  y de conducta desordenada. Para entonces,  Lokietek era un alcohólico, posiblemente morfinómano, y se sabía que le gustaba apalear a sus esposas. Aunque en la serie se insinúa que es amante del loco Eduardo, en la vida real , se casó dos veces.

                                        El Dr. Lokietec

En 1932,  la Unión de Porteros Judíos, lo acusó de extorsión y golpizas. Se le condenó a un año de prisión, del cual solo sirvió seis meses. En la cárcel conoció a Tata Tasiemka. Al salir, se dedicó totalmente a actividades criminales y llego a ser famoso tanto por su sadismo como por sus borracheras públicas.

Ahora viene la pregunta del millón. ¿Existió un Jakub Szapiro? ¿Un boxeador estrella que además era sicario de mafiosos?  La respuesta es negativa, aunque si hubo un Szapsel Rotholc, quien en 1933 se convertiría en el primer campeón judío de boxeo de Polonia. Aunque era muy famoso y admirado, Rotholc nunca fue gánster y era más joven que Szapiro.

Curiosamente, es durante la guerra que aparecen similitudes entre el boxeador y su émulo ficticio. Ambos fueron policías en el Ghetto de Varsovia. Debido a ese pasado, después de la guerra, el boxeador fue acusado de colaboración y expulsado de la comunidad judía. Tuvo que exiliarse en Canadá. Se cambió el nombre, se dedicó a la peletería y murió en Montreal. Contrasta su historia con el final de los gánsteres reales. Tata Tasiemka se unió a la resistencia apenas su patria fue ocupada. Arrestado por la Gestapo fue enviado al campo de exterminio de Madjanek donde pereció en 1944.

Aún más heroico es el final del Dr. Lokietet. Como ciudadano suizo, estuvo exento a la persecución de los judíos. Estableció un café en Varsovia desde donde se dedicó a conseguir papeles falsos para judíos y a contrabandear comida al Ghetto. Fue arrestado en 1940 y cruelmente torturado, hasta el punto de que envió mensajes fuera de la prisión suplicando le suministraran veneno. Fue liberado , pero continuó con sus actividades clandestinas. Arrestado por segunda vez, se cree que murió en la prisión de Pawiak en 1941,  a consecuencia de la tortura.



Moyshe: un Narrador Poco Confiable

Son estos personajes a los que Twardoch inmortaliza en su obra y que la serie recrea con cambios leves,  pero certeros. Después de la publicación de la novela, los críticos se lanzaron contra los aspectos “falocéntricos” de la obra . léase un mundo que enaltece un machismo a lo Hemingway, de hombres recios, violentos, pero también de sus “juguetes” ropa masculina, autos y sobre todo mujeres trofeo.

Szapiro ve en Anna un trofeo que agregar a su colección


La serie le ha bajado un poco el tono a ese mundo de machos sobre todo en la admiración/lujuria que Jakub Szapiro provoca en hombres y mujeres. Yo diría que la en la serie Szapiro no es digno de admiración sino de desprecio y lástima. Eso se nota en el cambio más grande en la traslación de las aventuras del boxeador a la pantalla pequeña.

El libro es narrado por el Brigadier Moyshe Imber, veterano del Ejercito Israelí que ahora,  en retiro en Tel Aviv,  escribe sus memorias. Pero no se trata de sus aventuras bélicas sino de su incursión en el bajo mundo varsoviano cuando era casi un niño. Moyshe Imber es Moyshe Bernstein. ¿O no? Porque se trata de un narrador poco confiable que muchas veces no recuerda los hechos. Nos hace creer que sufre de demencia senil, pero al final nos da una sorpresa, tipo Sophie’s Choice que tiene menos propósito que la que nos regalara la novela de William Styron.

En el libro de Twardoch, la sorpresa puede ser olvidada por el lector. Lo que importan son todas estas fabulosas imágenes de Jakub Szapiro que,  en el reino del antisemitismo que era la Polonia de entre guerras,  se convierte en un rey judío. En la serie, Matuszynsky no le da ese respiro. Como en el segundo capítulo nos encontramos con Moyshe, un viejito que se pasa los días mirando hacia la calle desde su piso en Tel Aviv. Junto a él,  está Magda,  la noviecita de su juventud que ha cumplido el sueño inconcluso de Emilia Szapiro, llevar a su hombre a la Tierra Prometida.



Un día en que Moyshe está solo aparece un extraño que finge haber sido enviado por Yad Vashem. Pronto descubrimos que es mentira. Su propósito es más siniestro, quiere desenmascarar al anciano obligándolo a recordar. Para el antepenúltimo capitulo, sabemos la terrible verdad y me siento tan trampeada que ya no me interesa la historia. Me han matado a uno de los pocos personajes que me inspiran cariño.

Ya solo espero la muerte de Szapiro culpable de todos los crímenes que lo rodean, un cobarde indolente que al final se vuelve un llorón casi desvergonzado en su despliegue de autocompasión. La serie busca desglamorizarlo y lo consigue. Al hacerlo rescata algo que los críticos han visto en la obra. Lo que distingue a Krol de otras novelas noir es su “religiosidad”. La serie la manifiesta de diferentes maneras convirtiéndola en una épica bíblica.

Una Épica Bíblica

Aunque la novela inicia con el match Szapiro-Ziembinski, la serie elige comenzar con Moyshe escuchando el relato bíblico de Jonás y la ballena. Ese  episodio se convierte en una visión alegórica del universo de Krol Varsovia es una Nínive impenitente, y el boxeador,  un profeta ateo que no cree ni en redenciones ni en juicios divinos.  Otros personajes también actúan como rebeldes bíblicos. Cuando Radziwillek viola a Krisyia es una imitación de Absalón cohabitando públicamente con las concubinas de su padre.





Antes de matar a Naum Bernstein, hay una discusión teológica entre los asesinos. La serie ha dulcificado a Pantaleón, arrebatándole su aura de asesino feroz de la vida real y de marido golpeador del libro. La serie lo convierte en católico practicante que siempre está rezando el Rosario. La devoción de Pantaleón choca con el socialismo de Munja que cita a Marx “la religión es el opio del pueblo”.  La discusión es zanjada por Jakub:  “D-s no existe”.

Sin embargo, para Szapiro,  D-s es Kum Kaplica. La muerte de este  (no se si es ironía) es vista casi como el calvario de Cristo. Tras su tortura en Bereza, el gánster es cargado en brazos por Pantaleón como una Pietá masculina hasta el burdel de Rifka, donde esta, Magdalena arrepentida, llora abrazada al cuerpo de su pedófilo violador y donde lo velan Radzilliwek,  el discípulo traidor y Szapiro el discípulo leal. Sin embargo, la arrogancia y desatino del boxeador lo eximen de ser como su maestro.

Cuando Kaplica entrega el poder al boxeador, Radziwillek dice que para dar órdenes se necesita de dos cosas : cerebro y sentido de responsabilidad. Jakub carece de ambos. La serie nos lo muestra cometiendo actos innobles que desearía evitar, pero su altanería que raya en la estupidez lo hace inoperante, al memos nubla su capacidad intelectual y se convierte en lo más bajo, el incapaz de proteger a los que ama y acaba colaborando en su destrucción.

Aunque escribo esta nota con la esperanza de que puedan leer la novela en algún idioma al que haya sido traducida, aquí les traigo un gran spoiler. Con la excepción de un hijo, Jakub será culpable de la muerte de toda su familia. Moryc antes de la guerra,  Emilia y Daniel en Auschwitz. En la serie,  Jakub es culpable hasta del asesinato de Anna, primero delatándola innecesariamente con el padre, luego dejándola en manos de un hermano brutal e incestuoso.



Como la serie nos da una Anna frágil, pero valiente, que solo quiere protegerse, vengar la muerte de su madre y salvar al hermano, nos sentimos más compenetrados con su personaje que con la Anna del libro. Por eso, es casi incomprensible que Szapiro la acuse con el padre. Solo su estúpida soberbia provee un motivo para un acto irresponsable, porque se esmeran en decirnos que el boxeador ama a la Ziembinska.



La serie nos muestra que todos a los que ama Jakub Szapiro tendrán un mal final y esos finales estarán vinculados a su narcisismo. Al menos en la serie, es un personaje toxico, sus llantinas y accesos de autocompasión no nos lo hacen más simpático ni más humano. Mis personajes favoritos son Anna, Moyshe, Pantaleón y Moryc. Con la excepción de Pantaleón,  los demás tienen mal fin. Es como si la serie nos dijera que los sensibles, los devotos, los idealistas y justicieros no tienen cabida en esta Varsovia-Nínive que no se arrepiente y merece ser destruida.

Los críticos nacionalistas han lapidado a Twardoch acusándolo de odiar a Polonia al describirla de manera tan negativa. Unos se quejan de que pone a los polacos a la altura del unto, otros dicen que lo hace para enaltecer a los judíos. Eso ha sacado a relucir a algunos críticos que ya se parecen a los antisemitas de la serie. Por último,  los judíos dicen que el silesiano nos ha puesto por los suelos, al menos los judíos polacos.

La visión que tiene el autor de Polonia la ha traducido Matuszynsky en una escena que no está en el libro. Antes del match Szapiro-Ziembinski, Kum Kaplica nota la presencia de una elegantísima joven. Ignorando que se trata de Anna, hermana de uno de los pugilistas, se le acerca coquetón y le muestra al público que está dividido en dos grupos. A la derecha se sienta la Polonia fascista: débiles, poco hombres. Al otro lado están los socialistas. Anna mira con desprecio a los mafiosos gánsteres , mal trajeados y mal agestados,  que componen la facción de Kaplica y donde él le ofrece un asiento.



“¿Y dónde se sienta la gente decente? “pregunta Anna.  Kum se ríe . En Varsovia no hay “gente decente”. y le recita una máxima de PIlsudski: “Polonia es una nación maravillosa, habitada solo por putas”. Podemos quedarnos con esa cita y pensar que la Polonia de entreguerras estaba dividida entre polacos fascistas con ideas hitlerianas, ricos degenerados y militares traidores, por un lado. En el otro socialistas (tanto en gobierno como el hampa) en los que prevalecían más la ambición y el oportunismo que la lucha por mejorar las condiciones del pueblo. Sobre ellos estaba el “compañero” Kaplica cuya pedofilia me lo hace tan repugnante que creo que lo que le hacen en el campo Bereza es poco para purgar sus crímenes.

Bereza es una mancha vergonzosa en la historia polaca de entreguerras. Un campo de concentración estilo Dachau que impuso un gobierno socialista para la retención y tortura de enemigos del régimen, entre ellos fascistas,  comunistas, y separatistas,  tanto ucranianos como bielorrusos. Hoy el gobierno polaco me impondría una multa por llamar a Bereza (que ahora está en Bielorrusia) “campo de concentración”. ¿Pero de que otro modo se denomina un sitio donde los presos son encerrados sin juicio, sometidos a un brutal régimen de trabajos forzado, falta de comida y atención médica,  y torturas sistemáticas que empujan al desequilibrio mental, suicidio o muerte de muchos de ellos?



En suma, no hay polacos decentes. Al menos en esta novela . Están divididos en campos opuestos ideológicamente. Lo único que los une es su repugnancia por los judíos. Vemos al gobierno intentando comprar Madagascar para “exportar” a la población judía allá. Luego vemos al Primer Ministro tratando de convencer a los porfiados sionistas de embarcarse a la isla de los lémures. Vemos a Kum Kaplica obligar a bailar a un par de jasídicos solo porque han osado criticar su violencia. Cuando Radziwillek lo traiciona,  Kum lo llama “Dzhid”. El mismo epíteto que el doctor lanza sobre Szapiro. Conclusión, ni los judíos se querían a sí mismos en Polonia.

Y, sin embargo, sabemos que ni libro ni serie nos ofrece todo el espectro de la sociedad polaca. ¿En qué espectro caben San Maximilien Kolbe, asesinado en Auschwitz, y Karol Wojtyla? Ellos vivían en Polonia entonces. ¿Dónde caben Irena Sendlar y los más de siete mil polacos cuyos nombres son honrados con árboles en la Avenida de los Justos por haber salvado judíos de los nazis?



Los judíos en el libro siguen una pauta establecida, se perciben homogéneos. El narrador nos dice que los judíos pobres admiran a Szapiro porque él nunca ha dejado de sentirse uno de ellos. Habla yiddish, vive en un barrio judío, conoció a su mujer en el Macabí, etc.. En la serie, han buscado lo contrario, una imagen de Szapiro desligada de su comunidad. Él es el Rey de Varsovia, no siente ninguna identificación ni con los pobres comerciantes a los que extorsiona ni con los sionistas en cuyas filas milita su hermano. Y ciertamente está en contra del judaísmo, por lo que no se entiende que en el capítulo final haya un flashback al Brit Mila de uno de los hijos de Szapiro.



Tenemos su incesante confesión de ateísmo y su desprecio por las fiestas y tradiciones judías que aflora cuando Moyshe insiste en ir al servicio de Yom Kippur. Szapiro lo lleva, pero irrumpe con su automóvil en el patio de la sinagoga y cuando la esposa del asesinado Nahum lo agrede,  intenta atropellarla. Esta escena que fue construida para la serie hace hincapié en el desprecio que el boxeador siente por todo lo judío, pero también el desprecio que los productores sienten por los que practican el judaísmo. Un ejemplo es que Naum se pone sus filacterias, mientras espera que vengan a masacrarlo, y ordena a su hijo que rece. Esto es visto como un acto de irresponsable cobardía.



Se ha acusado a Krol (ya se imaginará quienes) que tanto serie como novela hacen un panegírico de los judíos. Si te muestran a los judíos de entonces como religiosos inoperantes o crueles maleantes, no veo el panegírico. Por supuesto, la serie nos muestra un tercer grupo, los sionistas que son como los menos malos. ¿Será porque quieren abandonar Polonia?

Moryc Szapiro aparece a raíz del incidente de los jasídicos obligados a bailar por Kaplica. En el libro viene de la calle, viene armado y apostrofa a Kaplica que deja en paz a los judío, pero solo como un favor a Jakub, sino mataría al insolente. Moryc en esa escena no se ve muy diferente de los otros bullies de la novela.

Muy diferente es en la serie. Cuando Szapiro y Kaplica llegan al café en busca del periodista al que van a golpear, el boxeador nota que en una salita apartada cenan Moryc, su novia Zozia, y camaradas de la asociación sionista estudiantil (Kadima). Ninguno de los hermanos se saluda. No sabemos que son parientes.



Luego que Jakub golpea al periodista, un par de jasídicos lituanos presentes se quejan de la impunidad del acto. Kum los oye y obliga a bailar un tango. Muchos clientes huyen, otros miran aterrorizados, el boxeador con indiferencia. Solo Moryc, y eso que compañeros intentan detenerlo, se levanta y armado únicamente de su conciencia del Bien y del Mal le lanza un “Basta” a Kaplica, torturador de judíos. Kum sonríe, pero obedece.



Ahí descubrimos que lo hace para no molestar a Jakub, pero para los demás es un recordatorio que hay un punto en que la sumisión se acaba, que hay que levantarse y levantar la voz. A mí me encantó el personaje. Aquí habla por fin un judío decente. Lástima que en la próxima escena Moryc no sea tan heroico.



Ziembinski se apuesta como perro guardián en la puerta de la universidad. Judío que llega le planta un mamporro. Ya saben, puños de boxeador son considerados armas. Cuando le toca el turno a Moryc este adopta una actitud entre indiferente/estoica y sale con un “apúrate que tengo clases”.  Ziembinski le rompe la nariz de un golpe.





Moryc llega a su clase golpeado y sangrando. El catedrático se burla de él. Jakub Szapiro se entera. Entra al aula, pone en jaque a todos, hasta al maestro y apalea a Ziembinsky. Moryc,  muy abochornado,  no solo no agradece, sino que increpa al hermano. Estas ridículas escenas sirven para enfatizar la impunidad de Szapiro y la sumisión cobarde de Moryc. Como Twardoch ha fungido de asesor en la serie, no podemos apuntar el dedo acusador únicamente hacia Matuszynsky.



Aparte de que hubiese sido imposible que Szapiro hubiese entrado como Pedro por su casa en la Universidad de Varsovia,  tampoco es muy posible que Ziembinsky y sus secuaces de La Falanga se hubiesen apostado en el portón a noquear judíos como en las ordalías medievales de Semana Santa. En Los 30s el apalear universitarios judíos era tragedia acostumbrada en Polonia, pero no se hacía a la luz del día ni en un lugar público. Para 1937, La Falanga había sido prohibida y sus miembros estaban fuera de la ley. No iban a arriesgarse haciendo un circo en un lugar tan visible como la universidad.

Es triste que, habiendo existido tan terrible discriminación en contra del estudiantado judío, ni libro ni serie se enfoquen con veracidad en los hechos. Me toca a mi hacerlo. En el Siglo XIX, Rusia impuso la numerus clausus que impedía un “exceso” de estudiantes de origen hebreo en las universidades polacas. La Republica mantuvo esa ley que fue adoptada por otros países como Hungría y Rumania (Harvard la mantuvo hasta los 60). Fue por esa razón que los estudiantes judíos inmigraron a centros universitarios de Italia y Francia. Es por lo que las hermanas de mi abuela triestina se casaron con judíos de la Europa Oriental. 

Nota: Me acabo de enterar que, en Polonia, la numerus clausus servía también para mantener fuera de las aulas a los ucranianos.

En 1937, el año en que transcurren los hechos de Krol, se impuso una nueva vejación para los universitarios judíos: Los Bancos del Ghetto. Por ley,  los judíos eran segregados en las aulas y obligados a sentarse solo en un rincón. Una ley inútil que únicamente servía para humillar e incomodar a los que afectaba. A diferencia de la serie, los estudiantes judíos,  en la realidad,  reaccionaron con energía contra esta ley. Hubo estallidos de violencia, dos estudiantes de origen hebreo murieron,  y un profesor antisemita casi fue asesinado por la Kadima.



En el libro, Twardoch hace que los hermanos Szapiro (que no se llevan tan mal como en la serie) se coludan para que el primer día en que entran en vigor los bancos, Moryc se niegue a sentarse en ellos. Un condiscípulo intenta obligarlo y el sionista lo golpea. Entran Jakub y Pantaleón. Se arma una batalla campal en la que los estudiantes judíos atacan, se defienden, y demuestran abiertamente su repudio por la arbitraria ley. Ziembinski no está presente. Aparece al final, persigue el auto de Jakub y es la primera vez que Szapiro ve a Anna

 Bien diferente a lo que nos muestra la serie, pero también vale recordar a los 70 catedráticos católicos que firmaron una carta protestando las medidas segregadoras (sus nombres están en la Wikipedia). Recordemos a los profesores que se negaron a imponer la orden, como en el área de pediatría de La Facultad de Medicina de Varsovia; a los maestros que en solidaridad con los estudiantes judíos dictaron la clase de pie; y a los estudiantes que siguieron ese ejemplo. Muchos (entre ellos Irena Sendler) fueron salvajemente golpeados por los nacionalistas.

En Tablet, Dara Horn,  al reseñar la novela,  ha dicho que tal vez los no judíos no deberían escribir sobre temas judíos, pero acaba diciendo que en un país donde no existen los judíos, quizás se necesario que los gentiles nos recuerden. Estoy totalmente de acuerdo. Aplaudo la decisión de Twardoch de enfocarse en el estado caótico de la Polonia en vísperas de la invasión, pero desearía hubiese demostrado un poco más de equilibrio humanista para tratar tanto a los polacos como a los judíos.

La imagen de los judíos varsovianos es incompleta,  no incluye a los judíos pudientes (un miembro de la Falanga menciona las muchas fábricas manejadas por judíos); a los profesionales (Bobinski dice que, si envían a todos los abogados judíos a Madagascar,  Polonia se quedará sin abogados). ¿Dónde cabe en ese submundo hebreo que describe Krol alguien como el eminente pediatra Janusz Korczak que murió en Auschwitz porque se negó a abandonar a sus pequeños pacientes? ¿Donde entra un historiador como Emanuel Ringelblum tan famoso que la Armia Krajowa decidió hacer un operativo para sacarlo de una cárcel nazi? Ringelblum se rehusó puesto que la operación de rescate no incluía ni a su mujer ni a su hijo.



Nos muestran a maestras sionistas como Emilia y Zozia, y los Heder de donde huyen Moyshe y el Dr. Radziwillek, pero no nos muestran las 200 escuelas Bais Yakov fundadas en los Años 20 por Sara Schenirer para la educación seglar y religiosa de niñas judías,  o los seminarios para entrenar maestras para esas escuelas. ¿Dónde están las actrices del Teatro Yiddish, o Elizabeth Belliak apodada “La Shirley Temple Polaca”? . ¿Dónde están las cantantes como Wiera Grand? No todas las judías eran sionistas liberadas (en el libro nos dice Twardoch además que Emilia y Magda son deportistas) ni dementes sumisas como la madre de Moyshe.



La novela de Twardoch me ha impresionado,  y me ha encantado la adaptación, pero su visión de Polonia está incompleta tanto en su retrato de la Varsovia judía como la católica (¿Dónde están los altos prelados de la Iglesia? ¿Dónde están los grandes aristócratas como los Radziwill, Los Zamoyski y los Czartorysky?. Curiosamente, Emilia Czartoryska ha diseñado el vestuario de la serie

Como lecturas complementarias recomiendo dos libros del Conde Adam Zamoyski Poland: A History y Warsaw 1920 (una lástima que no estén en castellano). El Gato Steven Zorn nos recomienda que, si queremos ver el mosaico de la Polonia judía de los 30s desde los mafiosos hasta los millonarios,  leamos La Familia Moskat/The Family Moskat del Premio Nobel Isaac Bashevis Singer.