jueves, 21 de mayo de 2026

Estudiantes de La Era Camelot (Teen Culture IX)



 



En 1961, los Estados Unidos elegia al presidente más joven de su historia. Tanto John Fitzgerald Kennedy como su primera dama representaban juventud y un ímpetu que los adolescentes no podían sino admirar. Jackie bautizaría la administración de su esposo como “Camelot” presentando la idea de que era vivir en un cuento de hadas donde reinaban la belleza y la justicia. Ese momento que acabó en Dallas, el otoño de 1963, afectó la vida, gustos y cultura de los teenagers de entonces

Jack y Jackie

John Kennedy, conocido aun por su pueblo como Jack o JFK, tenía 43 años cuando país lo eligió. Su mujer, once años menor que él, dejaba atrás las imágenes de matronas maternales impuestas por otras primeras damas como Mamie Eisenhower y Eleanor Roosevelt.

JFK era un príncipe perfecto para su reino de Camelot. Aunque hijo de una familia riquísima, no olvidaba que era nieto de inmigrantes y que su padre había hecho fortuna en contra de los prejuicios que perseguían a los irlandeses y los católicos. Eso lo acercaba a grupos étnicos todavía despreciados por el país. JFK abrazó la causa de los Derechos Civiles y en lo personal tenía amigos y cercanos muy diversos (incluyendo al Rat Pack de Sinatra).

                                                 Jack y Frankie

La publicidad de la Casa Blanca vendía a su nuevo presidente como un hombre joven, atlético y atractivo para las mujeres, sin olvidar su aura de veterano de guerra. Los chicos gustaban de todos esos aspectos y más de una chica dejaría por un rato a Elvis para enamorarse de Jack.

Su esposa era también lo que hoy llamaríamos una influencer. De familia principal, Jacqueline Bouvier era de ascendencia gala. Criada en los mejores colegios, tenía un título en literatura francesa y sus estudios universitarios los hizo en USA y Francia. Hablaba cuatro idiomas, era excelente amazona y su espíritu independiente la había hecho rechazar las obligaciones de su clase (aunque fue Debutante del Año) como casarse y ser ama de casa.

Tras graduarse, Jackie se fue con su hermana de viaje por Europa y a su regreso encontró trabajo como periodista y fotógrafa, labores que desempeñó hasta que se casó en 1953 con el aspirante a senador John F. Kennedy. Fue un matrimonio por amor y no por obligación social. Jackie representaba lo mejor de dos mundos y era un buen modelo para las jóvenes que soñaban con el matrimonio tal como las que querían estudiar una carrera.



La mayor influencia de Jackie era en la moda. Mujer elegantísima, creó alrededor de sí misma (con ayuda del diseñador Oleg Cassinni) un estilo sofisticado, pero moderno no visto en otra primera dama anteriormente. Las jovencitas adoptaron ese estilo como lo muestran estas fotos de Seventeen, al igual que los peinados “bouffant” y sombreros pillbox (caja de píldoras) de Jackie. Adjunto foto de Patty Duke en su rol doble del Patty Duke Show como ejemplo de imitación del coiffure de Jackie.






                 Modas juveniles en la Era de Jackie

Chicas Viajeras

Un distintivo de la administración Kennedy fue la importancia de la Primera Dama como embajadora acompañando a su esposo en sus viajes y adquiriendo tal popularidad que Jack diría de su viaje a Francia “soy el hombre que acompañó a Jackie a Paris”. Cada viaje, y cada guardarropa que lo complementaba, recibía prensa en las revistas de mujeres. Las chicas soñaban con ser viajeras y el cine las satisfacía.

                                   Los Kennedy con el Geberal De Gaulle en París 

Así Gidget, ahora interpretada por Deborah Weston, fue primero a Hawaii y luego a Roma (1963)d onde tuvo amores con un hombre casado (¡!!) hasta que se acordó de Moondoggie.



En 1961, Sandra Dee aceptaba un secundario en una comedia romántica de Rock Hudson y Gina Llollobrigida. En  Come September, Sandra era una universitaria en un viaje de estudios que la lleva a Italia donde conoce a otro estudiante americano interpretado por quien era su marido en la vida real,  Bobby Darin.

Sandra no era el único Teen Idol en viajar. Suzanne Pleshette, en su segundo filme, iba a tener su Aventura en Roma (1962) con el ídolo de jovencitas, Troy Donahue, con quien se casaría en la vida real.





Connie France, que ya se perfilaba como actriz y cantante, seguiría su Where the Boys Are con Follow the Boys, donde su personaje de Bonnie tiene aventuras en la Riviera Francesa en lo que busca a su esposo que está en la Marina Estadounidense.

Las adolescentes de hoy prefieren ser eternamente jóvenes. A comienzos de Los 60, las chicas de clase media soñaban con ser adultas refinadas, sofisticadas y consideradas. Eso lo vemos en el programa juvenil más visto de la Era Kennedy; El Show de Patty Duke.

En esta primera sitcom con una protagonista adolescente, Patty, quien acababa de ser la actriz más joven en ganar un Oscar por La Maestra Milagrosa, interpretaba dos roles: Patty y su prima Kathy. Aunque eran idénticas físicamente, Patty era la típica teenager llena de amigos, popular con los chicos, loca por el baile. Su prima, en cambio había sido criada en Europa. Su padre, un corresponsal extranjero, la había incluido en sus viajes y Kathy no solo era excelente alumna (“un genio” según Patty) además hablaba idiomas, entendía de arte y música clásica y sabia comportarse como toda una dama



Sydney Sheldon, antes de convertirse en autor de superventas, escribió los guiones de esta serie usando como base de su comicidad el choque cultural. Kathy se sabía comportar en un mundo adulto, pero como era ingenua y aquejada por todas las inseguridades que afligen en la pubertad, sufría al no entender o no tener cabida en el mundo de Patty. Era un poco como Lindsay Lohan en Mean Girls.

En el tema de entrada se mencionaba que Kathy había viajado desde Zanzíbar hasta Berkley Square (Londres).  Los amigos de Patty percibían a Kathy como más cosmopolita que ellos y le tenían un poco de recelo. Un pretendiente incluso le decía a Kathy que seguro que en Europa la cortejaban hombres “mayores” más interesantes. He ahí un tropo de los filmes de chicas viajeras, lo fácil que es que caigan en las redes de europeos más hábiles en el arte del cortejo que un ingenuo americanito.


En el aspecto del vestuario, El Show de Patty Duke puso de moda el jumper dress que en Chile se llamaria simplemente 'jumper". El atuendo consistia en ponerse un vestido liso y tubular sobre una blusa o un sweater delgado y acompañarlo con un ascot o un corbatin imitando el uniforme escolar.





Feminismo y Las Cantantes de Color

No todas las adolescentes estaban pendientes de las modas y o de ser sofisticada como Jackie . Las había ya interesadas en su futuro. A comienzos de los 60, muchas jovencitas contemplaban carreras universitarias, o se veían llevando vidas independientes y como parte de la fuerza laboral. Un libro de a principios de Los 60 seria fundamental para enseñarles a las jóvenes que una mujer podía tener carrera y una vida glamorosa sin necesidad de atarse a un hombre.

 Helen Gurley Brown había practicado lo que predicaba en su libro. Nacida, en 1935 se graduó a fines de la Segunda Guerra Mundial en Negocios en la Universidad de Woodbury. Un título que le servía solo para ser secretaria en grandes empresas.  Como nos mostró Mad Men, todas las secretarias de la Stirling-Cooper eran universitarias, pero solo podían trabajar bajo órdenes de publicistas varones.

                                        Las secretarias de Mad Men

Helen Gurley trabajó para varias compañías que representaban talentos artísticos y modelos como la famosa William Morris. Cuando trabajaba para la prestigiosa FBC, uno de sus jefes notó que la secre podía escribir y la ascendió a redactora de publicidad. Exacto, Peggy Olsen de Mad Men está inspirada en La Brown.




Tal como Peggy en Los 60, Helen vivió su vida e hizo carrera en el mundo de la publicidad, Eso no significó no tener una vida amorosa (y en tiempos pre-Píldora) contar con varios compañeros sexuales. En 1959, cuando ya se acercaba a los cuarenta años, Helen se casó con David Brown, productor de Hollywood. Fue a comienzos de Los 60, cuando Helen Gurley Brown era una de las redactoras (o redactor) mejor pagadas en la industria, que al marido se le ocurrió que se podía mercadear la historia de éxito de su mujer.

                              Helen Gurley y su esposo

Así nació Sex and the Single Girl (Sexo para la joven soltera) que la editorial quería llamar Sex for the Single Girl. Helen se negó a un título que hacía parecer al libro como un manual de educación sexual. La autora hizo mucho hincapié que su libro no era un mensaje para el libertinaje e incluso incluyó un capítulo sobe anticonceptivos que la editorial sacó de la primera edición.



El libro se vendió como pan caliente y más de una adolescente leyéndolo soñó con seguir los pasos de Helen Gurley Brown y tenerlo todo, incluyendo una vida sexual sin avergonzarse por ello. Se hizo un filme sobre el libro con Natalie Wood y Tony Curtis que poco se parecía al libro. A Helen Guerly Brown ya no le importaría ese detalle. En 1966 se convirtió en la redactora en jefe de Cosmopolitan transformando esa revista en un manual para chicas liberadas de las décadas siguientes.

La otra cara de la moneda era el feminismo duro. Un año después de la publicación del libro de Helen Gurley Brown, Betty Friedan señalaba como en la tierra de la libertad la mujer no era libre.  El manifestó de Friedan, titulado The Feminine Mystique,  exigía no solo el derecho de la mujer a estudiar y tener carreras, pero además rechazaba totalmente el concepto de la maternidad, del matrimonio y el ser ama de casa como opciones.



Friedan hasta atacaba el libro de Gurley Brown por objetivizar a la mujer y recalcar su identidad sexual. En la miniserie de HBO, vimos un encuentro ficticio de Bettycon Julia Child en la que la primera acusa a la gran chef de encerrar a las mujeres en la cocina. Lo cierto es que los personajes femeninos de cine y televisión, aun las más jovencitas ya articulaban ideas feministas.

Una manifestación, entonces no reconocida, de la liberación de la mujer fue la creación en el mundo de la música de grupos femeninos conformados por chicas de color. La música de la Era de Camelota pesar de que Elvis seguía moviendo caderas y rockeandoera del tipo conocido más tarde como Bubble Gum Rock (rock de chicle) . Sus máximos exponentes eran chicos blancos como el canadiense Paul Anka, el judío Neil Sedaka y el cantante de origen polaco, Bobby Vinton.



En cuanto a cantantes mujeres también se lucían las étnicas. Concetta Franconero había salido de su Brooklyn natal y, bajo el nombre de Connie Francis, saltó a la fama cantando en inglés, italiano y hasta español. Su sello distintivo fue “Where the Boys Are” del filme que ya hemos mencionado. En el Sur, Brenda Lee, con su voz rasposa, entonaba temas folclóricos como “Saltando el palo de la escoba” y “Jambalaya” para coronar los Hit Parades.



Aunque surgían grupos de cantantes negros, todavía existía una fuerte barrera racial que les impedía sobresalir. El caso de las cantantes era diferente. Curiosamente el ser mujeres y cantar en conjunto las hacia más “presentables” Fue así que los Hits Parades comenzaron a ser liderados por singles de grupos como The Chiffons, The Ronettes, The Shirelles y por supuesto las famosísimas The Supremes con su vocalista, Diana Ross.




Chicos de Vacaciones

A pesar de los vientos feministas que corrían en el país, la juventud seguía viviendo de contenidos irreales y enfocados en el consumismo. Si no todos los chicos podían irse a Europa, se comenzaron en USA a crear balnearios enfocados hacia una clientela juvenil y el cine los promocionó comenzando por la más famosa  de este tipo de cinta: Where the Boys Are

Glendon Swarthout, autor de novelas del Viejo Oeste, escribió este libro (originalmente titulado Unholy Spring) que en 1960 era un superventas y cuyos derechos fueron adquiridos por la Metro Goldwyn Mayer. Originalmente querían a Jane Fonda o a Natalie Wood para la protagonista, pero se decidieron por Dolores Hart, muy bonita y que ya había destacado junto a Elvis en King Creole.



Dolores interpreta a Merrit, estudiante de una universidad en el Medio Oeste que escandaliza a maestros y alumnos con sus adelantados puntos de vista sobre las relaciones premaritales. Para cuando Merrit y sus amigas emprenden un viaje en las vacaciones de primavera a Fort Lauderdale (Florida) todas tienen planeado encontrar el romance perfecto y posiblemente perder sus virginidades.

Las amigas son la romántica Melanie (Yvette Mimieux) que sueña con un gran amor y está dispuesta a todo por conseguirlo; Tuggles (Paula Prentiss) es la anticuada que quiere esperar al matrimonio y convertirse en una “fábrica de bebes”, su problema es que es muy alta. Por último, tenemos a Angie (Connie Francis) que, como Gidget, está más interesada en los deportes que en los chicos.

Aunque todas consiguen pretendientes, sus romances no tienen buen final. Luego que Merrit es cortejada por Ryder Smith (George Hamilton) playboy y heredero de millonarios, descubre que no está preparada para el amor físico. Angie se involucra con un musico de jazz y Tuggles encuentra el romance perfecto, pero con muchos baches.



El peor caso es el de Melanie que se enreda con un estudiante de Yale que la desflora, pero luego la ignora. Cuando la rubia va en busca de él, su seductor se la “presta” a un amigo y Melanie acaba siendo violada por varios estudiantes. Esto la lleva a intentar suicidarse. Sus amigas se dan cuenta de los peligros de buscar el amor. Tres décadas más tarde, Camille Paglia hablaría de lo relevante del film en su exposición de los peligros que corrían las jovencitas que idealizaban el amor, de los prejuicios en contra de quien se saltaba los tabúes y de la prevalencia de la violación en una cita.

En 1960 ,no había conciencia del mensaje del filme solo de su éxito en taquilla y de la necesidad de hacer más filmes parecidos que atrajesen a los jóvenes y que sirviesen de promoción turística. Así tuvimos Palm Spring Weekend con Troy Donahue y una nueva actriz juvenil llamada Stefanie Powers. Hasta Elvis quiso entrar en esa nueva corriente con Clambake que promocionaba  las playas de Florida y colocaba como estrella a Shelley Fabares.



Los Ochenteros, hasta tuvimos un revival con Phoebe Cates en Shag (1988), donde una chica a punto de casarse es secuestrada por sus amigas para un último fin de semana de soltería en Myrtle Beach (S.C.). Como la acción time lugar en 1963, es obvio el homenaje a Where the Boys Are.



¡Ahí viene la Playa!

Sin embargo el escenario favorito de estas ondas “playeras” era California. Gidget había dejado un gustito por el surf y las playas de Malibu. Se hizo un documental sobre el surf y algunos filmes olvidables. El verdadero clímax de la Beach Culture inició con siete filmes parecidos y disparejos a la vez, que tuvieron como protagonista a una Mouseketera de Disney llamada Annette Funicello.



Como Connie Francis, Anette era de una belleza mediterránea, más alta, menos rellena y no sabía cantar, pero igual era llamativa. Su compañero en casi toda la franquicia era uno de esos cantantes que habían surgido mientras Elvis estaba en Alemania. De origen italiano como Annette (su verdadero apellido era “Avallone”), Frankie había llegado al sitio más alto del Hit Parade con su “Venus” y había hecho una carrera respetable en el cine sirviendo de soporte a grandes como John Wayne en El Alamo.

Beach Party (1963) iba a ser un modelo para las otras películas que la siguieron con una trama inocua y alejada de la realidad con los ingredientes que buscaban lo jóvenes, playa, música y romance. El sexo en esos filmes debía ser sugerido nunca definido. Eso tranquilizaba a los de Disney a los que les preocupaba que se enlodara la imagen de Annette, tal como medio siglo más tarde ocurriría con otra Mouseketera llamada Miley Cyrus.



La novedad de cada película era algún elemento foráneo que interrumpía la jarana perpetua de chicos en vacaciones. En la primera era Robert Cummings dando vida a un antropólogo que investigaba la cultura juvenil. En otras eran elementos de terror incluso de ciencia ficción. Un detalle era la inclusión en el elenco de alguna gloria del pasado desde el astro de cine silente Búster Keston hasta el primer teen idol, Mickey Rooney.

La franquicia además servía de escaparate de nuevos artistas como Stevie Wonder que a sus catorce años era presentado como “Little Stevie Wonder” y al igual que prometedores comediantes como Don Rickles y Paul Lynde. Como bono, repetidas veces aparecieron estrellas del género de terror como Vincent Price y Boris Karloff.



Frankie Avalon fue quien más fama obtuvo de estos filmes, convirtiéndose en un gran galán de jovencitas. En The Patty Dyke Show cuando Kathy sueña con el galán perfecto este es Frankie Avalon que hizo una aparición especial en ese programa que entonces hacia fue en la nación.



El vínculo de Frankie con la cultura adolescente de ese entonces quedó revalidado en el filme de Vaselina cuando otra vez es una figura de ensueño, en este caso un ángel protector de adolescentes que viene a aconsejar a Frenchie a que regrese a la escuela y se olvide de sus sueños de ser estilista.



Obvio que la venta de discos de Frankie Avalon aumentó gracias a sus Beach Movies, pero fue otro conjunto musical quien se inició con música “playera” para convertirse en un fenómeno musical de los 60 que rivalizaría con los de la Invasión Britanica de la cual les hablaré en nuestra próxima entrada. Mientras tanto, mírenlos en un primer video. No se los imaginaban a Los Beach Boys en esa onda de cabellos cortos y tan decentitos ¿verdad?



Mis Tres Hijos

Con tanto filme playero, había poco tiempo para los adolescentes en la televisión de ese entonces. Ya hemos hablado del Show de Patty Duke como gran referente de la teen culture de comienzo de Los 60 y también de la moda. Este show no superó su tercera temporada. Patty se volcaría roles adultos en Hollywood en filmes como Yo Natalie y El valle de las muñecas.

El mejor show para adolescentes de comienzos de Los 60 y uno de los mejores de todos los tiempos fue My Three Sons.  Comenzó en la ABC en 1960 en blanco y negro. En 1969 se trasladó a CBS a todo color y duró hasta 1972 .Difería de otros shows familiares en que tenía lugar en una casa sin hombres, más o menos como el Rancho Ponderosa de La Familia Cartwright en Bonanza.



Steve Dougls, un ingeniero aeronáutico viudo vivía con tres hijos, el universitario Mike, el adolescente Rob y el pequeño Chip de 7 años. Seis años antes ,después de la muerte de Louise Doughas, “Bub” ,el padre de la difunta se había hecho cargo de la familia y de los quehaceres de la casa. Cada episodio, de media hora de duración giraba en torno a problemas escolares, dramas típicos de las edades de los chicos y romances. En esta última área, entraba Steve que siempre se estaba tropezando con damas que querían atraparlo.

A comienzos de mi adolescencia era uno de los programas favoritos por su comicidad, pero también por la simpatía de sus personajes. Me gustó volver a ver a Tim Considine (Mike) a quien conociese de niño en el segmento del Show de Mickey Mouse “Los Chicos Hardy”. Me sorprendió saber que Fred McMurray, quien daba vida a Steve Douglas, había sido galán de Hollywood. Antes de ver Mis Tres Hijos, yo lo conocía por filmes de Walt Disney como The Shaggy Dog y Bon Voyage.

La serie sufrió más evoluciones que un cambio de color en pantalla. El actor que interpretaba a Bub falleció y fue reemplazado en su versión de housekeeper por el Tio Charley. Tim Considine dejó la serie y para continuar el formato de un trio de hijos, Los Douglas adoptaron a Ernie un huerfanito de la calle (menos peligroso que el Ryan de The O.C.).



El gran cambio fue cuando Rob, ya en la universidad, se casó con Katie y la trajo a vivir en su casa destruyendo el aura masculina del hogar. Un año más tarde, Katie dio a luz a trillizos. Aunque Rob y su tribu se fueron vivir en una casa cercana, la presencia femenina no escaseó. En 1970, Steve finalmente encontró a su media naranja , la maestra de Ernie, quien al convertirse en Señora Douglas incorporó a su hija a la dinámica viril de la casa Douglas.

                             Rob, Katie y Los Trillizos

Mo vayan a pensar que por ser solo varones , Mis Tres Hijos era una versión de Machos de Los 60. Por el contrario, viéndola ahora me sorprende la ausencia de sexismo. Desde el primer episodio, Steve inculca a sus hijos, aun al pequeño Chip, de lo importante que es tratar bien a las mujeres (por algo los chicos Douglas son tan cotizados).

Cualquier resabio de machismo o de roles de genero tradicionales desaparece con la persona de Baub que se pasea alrededor de la casa con un mandil que perteneció a su difunta hija (con volantes) y que hace acto de presencia cuando los vendedores preguntan por “la señora de la casa”. Mas de dos décadas antes del Tony Micelli de Quien manda a Quien, Baub no consideraba que las tareas domésticas lo hacían afeminado.




Tampoco las Señoras Douglas, Katie y Barbara,  la segunda esposa de Steve ,se sintieron obligadas a hacerse cargo del trabajo doméstico y Steve y sus hijos no dejaron de ayudar en tareas como secar platos u otras que no hubiésemos visto jamás hacer en Father Knows Best o el marido de Donna Reed.




Mis Tres Hijos
fue un ejemplo de cómo las comediasfamiliares iban a sufrir cambios en una de las épocas más diversas del Siglo XX.

BIBLIOGRAFIA

Brooks, Marla. The American Family on Television: A Chronology of 121 Shows 1948-2004

Handy, Bruce. Hollywood High: A Totally Epic, Way Opinionated Story of Teen Movies.

Manchester, William. The Glory and the Dream: A Narrative History of United States, 1932-1972

Miller, Donald C. Coming of Age in Popular Culture: Teenagers, Adolescence and the Art of Growing Up

Palladino, Grace. Teenagers: An American History

Rollin, Lucy. Twentieth Century Teen Culture by Decades

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario