lunes, 20 de julio de 2026

Los 70: La Década de Travolta: (Teen Culture XX)

 


Los 70 fue la época en que John Travolta se convirtió en una estrella juvenil.  Comenzó en la televisión con su interpretación del estudiante flojo y enamorado de Welcome Back Kotter,  luego entraría en Hollywood por la puerta grande, primero como el ídolo de las discotecas en Fiebre de sábado por la noche y unos años después con su protagónico en Grease. ¿Cómo fue que se convirtió en un emblema de los ítalo-americanos y cómo fue que Travolta comenzó bailando Disco y en 1980 pasó a ser un representante de la música country?

Empecemos este repaso con Welcome Back Kotter que intentaba ser Room 222, pero más graciosa. Aunque vendieron Aula 222 como dramedy, nunca me reí. Lo más jocoso eran las meteduras de pata de la pobre Alice, que, como un relleno cómico “blanco”, parecía una buena compensación por décadas de Amos ’n Andy.

El Reino de los Sweat Hogs

Welcome Back Kotter si era una sitcom , y muy chistosa, pero entremedio de toda esa jocosidad tocaba temas profundos.  Lo más fascinante del proyecto que Gabriel Kaplan presentó a la NBC fue que estaba basado en casos reales. Kaplan se había graduado de una escuela de Bensonhurst (Brooklyn) donde había sido parte de una pandilla de malos estudiantes llamada “Sweat Hogs” (cerdos sudados). Inclusive había conservado los nombres reales (realmente existieron Vinnie Barbarino y Juan Epstein) dentro del libreto.



La novedad era que Kaplan interpretaría a Gabriel Kotter convertido en un hombre de bien que retorna como maestro para darles esperanza y autoestima a un grupo de alumnos estigmatizados como maleantes brutos. La NBC inició las grabaciones con mucha aprehensión. Años más tarde, John Travolta diría que firmó contrato imaginándose que el show no duraría más que unos meses.

Para el varano del ’77, Welcome Back Kotter estaba entre las 30 series más vistas en la Union Americana. La Segunda Temporada la tendría entre las 15 más populares de la nación. Su éxito residía en que por primera vez este subgénero de la secundaria se enfocaba en los alumnos y no desde la perspectiva del maestro. Los “Sweat Hogs” eran personajes de carne y hueso con historias que trascendían el salón de clases.

Por ejemplo, Arnold Horschark, era más listo que sus compañeros, podría no estar en ese tipo de aula, pero el cariño que sentía por sus camaradas le impedía abandonar a los Sweat Hogs. Freddy Percy “Boom Boom” Washington era negro y un excelente basquetbolista, pero no caía en estereotipos ni discursos políticos, ni se designaba como víctima. Era el más razonable del grupo, con ideas fuertes sobre el liderazgo y solidaridad con sus amigos. En cuanto a Juan Epstein, el judío boricua, más allá de sus chistes, era un ejemplo de la diversidad que existe tanto entre latinos como entre judíos.



Finalmente tenemos al líder de los Sweat Hogs, Vincent “Vinnie” Barbarino, un típico ejemplo de lo que por casi medio siglo había sido un grupo tremendamente despreciado en las ciudades californianas y del noreste de los Estados Unidos, los Greasers. Este apodo que no se refiere a la grasa de los italianos y latinos, sino a la vaselina/gomina que usaban para alisar el cabello, sigue siendo hoy un término despectivo y racista.

Un Teen Idol con Apellido Siciliano

Los Greasers siempre formaron su propia subcultura y los ítalo-americanos nunca habían tenido un representante bona fide en pantalla sino hasta Travolta quien nunca se cambió el apellido como Frankie Avalon, Bobby Darin o James Darren, y que se encargó de sacar de la imaginación colectiva la idea de que los ítalo-americanos eran una pandilla de mafiosos.  No que Barbarino fuera un pilar de la sociedad, pero era simpático e inofensivo.



Como buen chico italiano, adoraba a su madre, a pesar de que ella, a bofetón limpio, trataba de enderezarlo. Lo que a Barbarino le faltaba en saber académico, le sobraba en la labia con la que engatusaba a las chicas y que lo llevaba a liderar a los Sweat Hogs.

Los 70 serían el reinado de los ítalo-americanos en La Meca del Cine. El Padrino y El Padrino II habían puesto en la pasarela a galanes como Al Pacino y Robert de Niro que además eran mega actorazos. Detrás de docenas de filmes excelentes estaban directores como Francis Ford Coppola, Martin Scorsese, Brian de Palma y Michael Cimino. Si Sylvester Stallone se volvía un ídolo de multitudes con su saga de Rocky Balboa, Frankie Valli, con o sin los Four Seasons, llegaba al Billboard en su carrera de solista.



Lo que faltaba era un Teen Idol con apellido siciliano y Travolta lo aportó con su trabajo en Welcome Back Kotter. Barbarino se convirtió en un poster para chicas adolescentes, un rostro que en los quioscos de periódicos saludaba al transeúnte desde las portadas de revistas juveniles.



Welcome Back Kotter gustó a chicos y viejosla veíamos con nuestros padresy de todos los colores. Aun así ha recibido sus criticas en la Era Woke como que Barbarino representa a un personaje que se aprovecha de las mujeres o que el Profesor Kotter (siendo judío) es un “salvador blanco”. Es cierto que Kotter era un mártir de su profesión puesto que no solo se ocupaba de educar sus alumnos, además tenía que atender sus problemas personales.

Un motivo recurrente en la trama eran las visitas, fuera del horario escolar, de estudiantes complicados que llegaban al piso de su maestro provocando conflictos con Julie, la esposa de Kotter, que siempre acababa cocinando para los chicos. Por dos años, Welcome Back Kotter tuvo un fandom sólido, un sitial en lo más visto de la televisión y el rostro de John Travolta se convirtió en papel mural de muchas chicas a lo largo del país, pero para la tercera temporada aparecieron señales de que era hora de apagar la luz del aula.



A pesar de que se hicieron cambios como que Los Kotter recibieron gemelas (en un episodio muy jocoso), que Julie entró a trabajar en la escuela de su marido, había problemas con el elenco. Gave Kaplan anduvo en conflicto con la producción tras exigir un aumento de sueldo. Se negó a filmar episodios. Lo convirtieron en subdirector para explicar su ausencia. Por otro lado, los actores ya se veían muy maduritos para parecer adolescentes, hubo un proyecto en que Kotter conseguía empleo en una universidad cercana y que los Sweat Hogs lo seguirían, pero nunca llegó a cuajar esa idea.



El mayor problema es que su mayor atractivo, John Travolta, ya no quería estar en la serie. Su personaje había madurado, encontrado novia, empleo de camillero y se había mudado a su propio departamento. Lo mismo ocurría con su interprete. Travolta estaba dejando atrás a Barbarino. Para 1976 había participado en dos proyectos muy exitosos que le cambiaron la imagen.

Su protagónico en el telefilme The Boy in the Plastic Bubble, demostró lo buen actor que era al dar vida a un caso de la vida real, un chico nacido sin sistema de inmunidad lo que lo obligaba a vivir en una esfera plástica conectado a vario tubos. La película buscaba recrear sus intentos de llevar una vida normal.



 Este telefilme contactó a Travolta con la actriz Diana Hyland que sería su primer gran amor. El que John tuviese amores con una mujer mayor y que interpretase a un delincuente perverso en Carrie, demostraban su versatilidad actoral, pero también un lado oscuro que superaba su imagen de adolescente travieso de Welcome Back Kotter.

La guinda del pastel fue el contrato firmado para hacer dos filmes en Hollywood, interpretando una variación del personaje de Barbarino: chicos de origen italiano semi conflictivos. Antes de hablar de los hoy ya clásicos Saturday Night Fever y Grease, vale decir que aun después de volverse un ídolo, Travolta permaneció con  Welcome Back Kotter hasta su último episodio.  Desde entonces, Travolta no ha superado su rol de muga estrella.

El Galan Disco-lo

Sorprendentemente, lo que llevaría al estrellato a John Travolta seria su don para el baile. 1977 era la plenitud de la Era Disco. Se había creado una subcultura dedicada a bailes como el “Hustle”  y el “Bump”. La popularidad de este estilo de danza que revivía los pasos y reglas del baile de salón había desplazado al caótico estilo go-go de la Era Hippie en las discotecas.



De pronto, saber moverse con los nuevos ritmos se había vuelto una obligación entre los jóvenes de todas las clases sociales, incluso la trabajadora. Fue así que nacía la saga de Tony Manero, un ítalo-americano de Brooklyn que a los 19 años tiene un solo desahogo, el baile.  El filme retrata la vida ítalo-americana de la época y a los jóvenes de una clase obrera insatisfecha. Tony trabaja en una ferretería, no le gusta su empleo, vive con sus padres y hermanos, y se siente la oveja negra de su familia porque no tiene futuro.



Aun en los 70, la predominante cultura WASP (White, Anglosaxon, Protestan) estadounidense despreciaba a los que no era parte de ella. Eso incluía a los  chicanos y a los italo-americanos, que aparte de su origen étnico, solían ser católicos, otro detalle que invitaba al desprecio de la supremacía. Tonycomo Rockyiba a ser un emblema cultural para Los Greasers.

La Fiebre del sábado en la noche presagiaba a Goodfellas y Los Soprano. Sin ser criminales ni mafiosos, Tony y sus amigos representan un grupo de jóvenes que solo encontrará respeto y autoestima en un mundo en el cual sean parte de una institución ítalo-americana que puede estar fuera de la ley pero les otorga una identidad mejor que la que tienen.

Por eso el baile se convierte en metáfora de una vida mejor y legal para Tony. Es lo que le sucede al personaje de Jason Siegel en Freaks and Geeks, pero Apatow insinúa que está mal que abandone sus sueños de ser baterista de Led Zeppelin, concentrándose en ganar un concurso de baile a lo Tony Manero.



Lo cierto es que Saturday Night Fever es mucho más que una glorificación de la música Disco. Es un retrato de las dificultades de la juventud étnica de clase media baja. Los amigos de Tony no son perfectos, son machistas y belicosos. Los vemos pelear contra los Barracuda, una pandilla boricua. Un detalle bonito es que casi al final, después  que Tony gana el concurso, él se da cuenta que hubo un dúo de bailarines (de Puerto Rico) mejor que el suyo, pero que perdieron debido al racismo de los jueces. Entonces el “greaser” les entrega el trofeo.



Sin embargo, ese momento tan conmovedor va a ser destruido por sucesos que yo consideró son el lado oscuro pero realista de lo que no es un filme superficial. Estos incluyen una muerte accidental que pudo ser suicidio y un par de escenas cercanas a la violación, aunque en el espíritu de los 70 no fueron vistas como tal. Una de esas escenas involucra a Tony intentando tener sexo con su pareja de baile, Alexandra (Karen Lynn Gorney) a pesar de las protestas de ella. Sin embargo el final agridulce los tiene juntos.



El rol de Alexandra fue ofrecido a actrices más conocidas como Jessica Lange, Amy Irving y hasta a Carrie Fischer, pero lo obtuvo Karen Gorney quien tenía fama por su rol en la soap opera All My Children. Fue una buena elección ya que su química con Travolta fue evidente principalmente en las escenas de baile.

La Fiebre de… tuvo un éxito inesperado. Fue considerada una de las mejores películas de 1977 y recibió varias nominaciones, incluyendo un Oscar y un Globo de Oro para Travolta que se convirtió en el astro del momento. El filme tuvo un tremendo impacto cultural desde la banda sonora a cargo de Los Bee Gees que se llevaría múltiples premios en la entrega de los Grammys, hasta otorgarle respetabilidad a la música disco y al baile asociado a ella.



En ese entonces se decía que desde Fred Astaire que no se veía un bailarín verse varonil en la pista como ocurría con Travolta que superaba el rotulo de contorsionista, para elevar su arte casi al nivel de ballet. Tony Manero sería un ídolo de masas de adolescentes y no solo los italoamericanos. Mas allá de un poster boy, el actor se convertiría en modelo e influencer para jóvenes que no le temían a la pista de baile y que se esmeraban en copiar el vestuario y el peinado de su actor favorito.

Danny y Los Greaser de los 70

Fue durante la filmación de Fiebre de sábado… que Travolta sufrió la pérdida de su pareja, la actriz Diana Hyland,  debido a un cáncer. Su muerte afectó tanto a Travolta que hasta hubo que detener la filmación. Eso atrasó el otro proyecto, su protagónico en la versión fílmica de la famosa Grease. Cuando se contrató a Travolta para el rol de Tony Manero ya se sabía que el actor sería Danny Zucco, una versión de los 50 del bailarín de Brooklyn.



Grease, escrita por Jim Jacobs y Warren Casey, había debutado en Broadway en 1971, iniciando la locura por Los 50. Cuando el filme debutó el verano de 1978, la obra seguía llenado teatros en todo el país. La película tuvo el mismo éxito. Fue la primera vez que iba al cine sin adultos, y era la segunda vez que me había encontrado con entradas agotadas así era el delirio por ver a Travolta disfrazado del Fonz, porque esa era nuestra referencia. A mi hermana y a mí no nos importó estarnos una hora en una fila de tres cuadras bajo el sol veraniego para poder conseguir butacas.

¡Y como valió la pena ese esfuerzo! He visto la obra de teatro en español y en inglés,  pero nunca ha superado el impacto del filme, de las canciones, del vestuario. Las piezas teatrales no tenían a Dame Olivia Newton-John encarnando a una Sandy australiana. Se agregaron canciones a esta visión casi global de la vida adolescente en un pueblo estadounidense de 1958, y la escena del prom está filmada con un detalle que ni en Broadway pueden igualar.



A pesar de ser un “Greaser” como Tony Manero, Danny Zucco era más joven e ingenuo. Típico adolescente vivía cultivando una imagen de “duro” y “cool” ante sus amigos. Hay cosas que hoy pueden parecer sexistas y reprobables en la trama, pero vamos, se trata de una fábula cincuentera fabricada en Los 70. Por algo a Peacock le fue mal cuando intentó hacer una secuela,  Pink Ladies, imponiéndole sensibilidades woke.

Yo creo que lo que más me molesta , y esto es canon, es el cambio de Sandy que de Sandra Dee se vuelve Mamie van Doren.  A mí me encantó su ropa y el modo de interpretar canciones incluyendo los temas que no son del musical de Jacobs como “Hopelessly Devoted to You” que fue nominada a un Oscar, pero su transformación me parece forzada y una manera de rendirse a la imagen que Danny espera de una chica. 

Al final Sandy se convierte en una copia de Betty Rizzo lo que no es muy atractivo. El bullying que Rizzo somete a Sandy y que desaparece cuando el personaje de Stockard Channing enfrenta problemas sentimentales propios,  también me gustó mucho porque le dio una dimensión más humana a la que pasa por villana de la historia.



Un problema de Vaselina es que las personalidades de los secundarios no llegan a desarrollarse. Es como si se temiese que puedan superar a la pareja protagónica, aunque hay escenas que son totalmente Danny-Sandy.  Me refiero a momentos como la competencia del prom que demuestra lo magnifico bailarín que era Travolta aun sin música disco.

Danny Zucco fue la última interpretación de un greaser para el actor en Los 70s. Por suerte,  John Travolta se negó a ser encasillado. Su próximo gran éxito lo tendría dentro de otra tribu urbana, y otra música que ya había hecho furor en la década. Me refiero a Urban Cowboy y la música country. Hablaremos de eso la próxima semana, si D-s quiere.



BIBLIOGRAFIA

Bondi, Victor ed. American Decades: 1970-1979

Miller, Donald C. Coming of Age in Popular Culture: Teenagers, Adolescence and the Art of Growing Up

Palladino, Grace. Teenagers: An American History

Prescott , Taylor. American Pop-Pop Culture in the 1970s: How a Decade of Upheaval Created the World We Live Today.

Rollin, Lucy. Twentieth Century Teen Culture by Decades

 

3 comentarios:

  1. For some reason I never could stand Travolta LOL Probably something about his looks, although I actually like his current latest look with the glasses and a beret on his head. It is sad that he had to spend his life as closeted gay instead of living with a guy.

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    1. Funny, My Dad once said about Travolta, that you either loved or hated him. At home, we adored him. I’m hesitant to define the sexuality of actors since they lead lives so removed from that of mere mortals, but since the only ones to bring up Travolta’s homosexuality have been disgruntled former employees looking to extort money, I rather settle for ‘bisexual”. This in view that he was happily married for long, had several children and held romances with well known women, including Diana Hyland whose death broke him down.

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    2. There are a lot of actors married with children who are gay, Cruise, Clooney, Pitt, Travolta, Beckham, just to name same of the most famous ones.

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